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Sobre ovnis y magnolias

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Mike Pompeo dialogando en New York con el general norcoreano Kim Yong Chol, vicepresidente del Comité Central del Partido de los Trabajadores y dignatario muy al tanto de las transacciones en curso. Foto: Departamento de Estado/ AFP.

El avistamiento de objetos volantes no identificados, reportados por fuentes militares norteamericanas en estos días, es de esas noticias que provocan escepticismo o alimentan ganas de no seguir solos en un universo tan prolijo, cuando por desdicha, es tan inseguro casi todo.

Los OVNIS casi no provocan alboroto ya, excepto en esferas donde siempre consideran la posibilidad de que esas naves tipo tic-toc —es el nombre que reportan— o las más clásicas en forma de platos, sean camuflaje de pruebas poco inocentes, que siempre hay un enemigo, real o imaginario. Pero el cúmulo de problemas delicados en esta etapa es tan elevado, que desvían la atención de incidentes tantas veces ocultos o desmentidos.

Lo que sí mantiene sostenida atención es lo proveniente de Estados Unidos donde la administración Trump se despliega en intensas maniobras y con tantos frentes abiertos, que hacen temer cualquier desatino. Con esas credenciales se presentan las presiones de Donald Trump a China, justificadas por el mandatario con su lucha por disminuir el déficit comercial estadounidense, olvidando, desde luego, que toda criatura se hace entre dos.

Pero ¡ojo!, la pugna también puede esconder coacciones colaterales para obtener el concurso del gigante asiático en las negociaciones con los norcoreanos, en favor de que Estados Unidos, obtenga cuanto quiere de un proceso todavía en incierto curso.

Así lo interpretan varios observadores ante el cese por la parte estadounidense de la fugaz tregua entre Washington y Beijing, pactada para un saludable cese en las hostilidades arancelarias que EE.UU. acaba de reeditar, amenazando, al propio tiempo a los europeos, como si no fueran sus socios. La certeza proviene de lo expuesto por el secretario de comercio estadounidense Wilbur Ross, en vísperas del vencimiento para la indulgencia otorgada a Canadá y el Viejo Continente con respecto a los aranceles para el acero y el aluminio.

¿Cómo se relaciona esto con las negociaciones con Corea del Norte? Exhibir poderío buscando que la balanza caiga de su lado, forma parte del manual de Donald Trump. A los gobernantes norteamericanos nunca les fue difícil recurrir a los alardes de fuerza y menos le resulta emplear ese dispositivo, hasta por vicio, a quien está habituado a usarlo.

Los tratos actuales entre las dos coreas, son alentadores, pero EE.UU, le veda al sur inmiscuirse en lo referido a la desnuclearización, el asunto de mayor calado en las conversaciones. Eso se explica a través de las potestades que conservan los norteamericanos desde que ocuparon ese trozo de la Península. Nunca cedió a los gobiernos surcoreanos facultad para decidir en asuntos militares de envergadura.

Se da entonces la enorme paradoja de que sobre la voluntad de los directamente implicados, puede haber un NO en boca de alguien a 13 mil kilómetros de distancia. La contradicción tiene ramificaciones penosas. Por estos días el presidente Moon Jae-in, planteaba ante los surcoreanos que en los próximos tiempos, con las dos economías interconectadas, van a incrementar el desarrollo.

Hay hipótesis sobre el monto que alcanzaría una Corea unida, y hasta imaginando que fueran cálculos exagerados, nunca se trataría de una insignificancia. Esa zona del planeta posee un dinamismo que sumado a los megaproyectos chinos, adquieren preeminencia extraordinaria.

Pero… ¿Cuáles son las contradicciones? EE.UU. plantea, a rajatabla, una desnuclearización total e inmediata para la RPDC. En tanto Pyongyang asume que lo correcto serían disposiciones graduales y sincronizadas para su abandono de las armas nucleares. Sienten desconfianza de quedarse en desventaja una vez desaparezca ese factor disuasorio que les protege. Si Trump no hubiera anulando el pacto con Irán u otros, o sin el sube-y-baja manejado en los temas comerciales, serían posibles mayores certidumbres.

El aludido a Libia que tanto morbo contiene, provoca recelo y natural rechazo, dada la destrucción y la anarquía provocadas en el país norafricano. Y eso que Libia no poseía armamento atómico. Gadafi intentó desarrollar un programa nuclear, pero sin llegar siquiera a concluir la instalación de las centrífugas para el enriquecimiento de material radioactivo, cuando cedió a la estratagema en el 2006 que concluyó desvirgada 5 años después por Occidente.

Norcorea sí tiene esos medios para su protección y es básico que exija garantías y compromiso palpables de su contraparte antes de deshacerse de ellos. “Puedo decir que las diferencias en las posturas de Corea del Norte y EE. UU. siguen siendo considerables. No será fácil reducir la brecha y encontrar un punto común, pero tampoco imposible”. El criterio es reciente y pertenece a Cho Myoung-gyon, ministro de Unificación surcoreano.

¿Cómo están las cosas ahora? Al momento de concluir este análisis, el secretario de estado Mike Pompeo, estaba dialogando en New York con el general norcoreano Kim Yong Chol, vicepresidente del Comité Central del Partido de los Trabajadores y dignatario muy al tanto de las transacciones en curso. Ambos, según trasciende, trabajan en lo concerniente a la cumbre en Singapur aun cuando no se ha reiterado de modo oficial si va a celebrarse. Depende, parece, de este encuentro y del éxito o fracaso de diversos trámites.

En tanto, el canciller ruso Sergei Lavrov visitaba Pyongyang, el premier japonés Shinzo Abe dio anuncio de un viaje a Washington el 7 de junio, y Moon Jae-in insistía en participar en el todavía arriesgado tope entre Kim Jong-un y Donald Trump.

El fuerte ajetreo diplomático recordaba que el problema no es únicamente bilateral. Implica muchos componentes dado el amplio radio de maniobras o sus efectos en cuanto suceda. Debería contar con otros valedores responsables o, de nuevo, el intento fracasará.

Se han publicado 3 comentarios



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  • El de Mirna dijo:

    Buenos trabajos siempre agradecen y el cerebro florece. Gracias

  • Enrique dijo:

    Gracias por este trabajo, por primera vez veo algo concienzudo sobre el tema coreano actual. Creo que sería de mucha ayuda para todos que la inviten a usted a la mesa redonda la próxima vez que se hable del tema.

  • Candela dijo:

    Pura geopolítica. La Península coreana fue dividida antaño no por casualidad. Representaba, junto con Vietnam en el Sureste asiático y Alemania al Oeste europeo, una de las fronteras del mundo bipolar de entonces. Una Corea unida es un desafío para las potencias vecinas. Importa muchísimo de qué lado se incline la balanza. Más allá de todo el escándalo que tienen armado con Rusia -la potencia que militarmente representa una antípoda para EEUU-, el verdadero objetivo de EEUU es frenar a China. A eso está jugando DT, a crear ruidos en el área; de ahí la urgencia de las visitas.

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Elsa Claro

Elsa Claro

Periodista cubana especializada en temas internacionales.

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