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El caprichoso Trump

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El caprichoso Trump, a fin de cuentas, es un eslabón más en una larga lista de injerencismos. Foto: voicesofliberty.com.

El nuevo cambio de relaciones entre EEUU y Cuba obedece a la extrema presión de la derecha republicana de La Florida, distrito que precisamente le dio la ventaja en el colegio electoral al actual presidente norteamericano. Es, por tanto, una devolución de favores que además busca otro objetivo de fondo: llevar la discusión pública fronteras afuera del país, luego de meses sin poder mostrar resultados concretos en la enmarañada política doméstica.

Que curioso: quien ahora pide “elecciones libres” en Cuba es quien ha perdido en el voto popular por más de 3 millones de votos de diferencia respecto a Hillary Clinton.

Recapitulemos: en 2013 falleció Hugo Chávez. Apenas dos años después Barack Obama declaró a Venezuela “amenaza inusual y extraordinaria” a la seguridad de los EEUU, a través de un decreto ejecutivo que fue repudiado por la Unión de Naciones Suramericanas (UNASUR) y la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños (CELAC). Pero, pragmático, Obama avanzó asimismo en una distensión de la relación con Cuba, en una negociación de la que también participó el Papa Francisco. Incluso viajó a La Habana y se sacó una foto en la mismísima Plaza de la Revolución, con la imagen del Che Guevara de fondo. “En estos 50 años (de bloqueo) se ha demostrado que el aislamiento no funciona” fue su reflexión, en aquel entonces, sobre el tema.

El resto es conocido. Fidel Castro partió a sus 90 años, a fines del año pasado, siendo despedido por millones de cubanos en las calles de su país. Y ahora, apenas seis meses después, el propio Donald Trump revierte buena parte de las medidas de distensión respecto a Cuba. Fue un verdadero ajedrez del poder real norteamericano, aquel que no va a elecciones, sino que permanece siempre presente en Washington: flexibilizar el embate contra Cuba, agudizar la presión y el aislamiento sobre Venezuela, y una vez consumado esto -aunque aún sin poder derrocar a Maduro-, volver a la carga respecto a La Habana. Incluso desde lo simbólico, Trump no lo hizo desde cualquier lugar: fue desde Miami. Y no desde cualquier salón: fue desde el Teatro Manuel Artime. ¿Quién fue Artime? Uno de los invasores de Playa Girón en el año 1961.

“Este tipo es tan bruto que, mientras lo observaba, Bush Jr me parecía Shakespeare” dijo el intelectual cubano Omar Gonzalez, minutos después de que Trump hablara, valorando -negativamente- su discurso. En menos de veinte palabras resumió el capricho del nuevo presidente de EEUU, que no es más ni menos que el mismo pataleo insolente que Washington tuvo durante más de cinco décadas: intentar cambiar a un gobierno que es legitimado -y refrendado- por su población.

Eisenhower, Kennedy, Johnson, Nixon, Ford, Carter, Reagan, Bush, Clinton, Bush Jr, y el propio Obama han pasado por la Casa Blanca con discursos más o menos similares respecto a Cuba. Fueron todos ellos quienes incumplieron un principio básico de la diplomacia: la autodeterminación de los pueblos para decidir sobre su propio futuro, sin tutelajes externos. El caprichoso Trump, a fin de cuentas, es un eslabón más en una larga lista de injerencismos. ¿Podrá o se irá de la Casa Blanca sin poder ver la restauración capitalista en Cuba, tal como les sucedió a todos sus antecesores? La historia, pero sobre todo el pueblo cubano, dirán.

Se han publicado 4 comentarios



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  • Francesco Monterisi (Italia) dijo:

    Mas estupido que caprichoso!
    Articulo traducido en italiano http://www.cubainformazione.it/?p=24638

  • Alicia Monsech dijo:

    Historicamente los presidentes de eeuu se arrogan el derecho de juzgar e interferir en la vida de Cuba, de la que tendrían mucho que aprender.
    Tienen ciudadanos enfermos y desdentados porque no pueden pagar al medico.
    Tienen ciudadanos inteligentes que no pueden acceder a la universidad porque no pueden pagarla
    Tienen ciudadanos semi-analfabetos porque la educación depende del nivel social.
    Tienen barrios enteros de casas abandonadas mientras muchos desempleados viven en carpas en plazas y bajo los puentes.
    Mientras tanto tienen tan falta de principios éticos y morales que gastan millones en promocionarse para las elecciones!
    Seria mejor que se ocupen de su casa en vez de meter la nariz en casa ajena!!!!!!!!!

  • nicanor dijo:

    Trump será un eslabón más en la cadena de errores de la política presidencial de EE.UU. hacia Cuba.

  • Ariel dijo:

    Trincheras de ideas valen más que trincheras de piedras: vestidos con las corazas de Martí, Maceo y Fidel, somos invencibles Mr.Trump. Recuérdelo

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Juan Manuel Karg

Juan Manuel Karg

Es Politólogo Universidad de Buenos Aires (UBA) y Analista Internacional.

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