Imprimir
Inicio » Opinión, Cultura  »

La Habana que hay en mí: La Virgen del Camino

| +

virgen del caminoViví en San Miguel del Padrón durante mi primera juventud. Era un barrio entre lo urbano y lo rural donde había muchas casas parecidas: portal amplio, sala comedor y cocina a un lado y cuartos y baños al otro. Casi todas las casas tenían grandes patios con frutales en la parte trasera. El viaje hacia San Miguel, tenía el imprescindible paso por un punto donde coincidían varias vías. El lugar estaba identificado por un parque, una glorieta y una escultura religiosa, aquella encrucijada era conocida por todos como “La Virgen del Camino”.

Cuentan los relatos más antiguos que a mediados del siglo XVI esta zona era un pequeño asentamiento de indígenas. Ya para la segunda mitad del siglo XVI el Uyanó o El Luyanó -como se le denominó después- era un paraje importante para las comunicaciones por tierra, pues en él confluían los caminos de Regla y Guanabacoa, el Camino Real de Güines y el Camino General de la Isla o Camino de Cuba, hoy Calzada de San Miguel.

Durante siglos fue la parada previa de la entrada a La Habana. Por una parte estaba el puente del Río Luyanó con un verde paisaje de frondosos árboles, y dicen que había allí una taberna llamada Virgen del Camino. El caserío de entonces fue creciendo y ya en 1946, se convirtió finalmente en parte de la ciudad y la confluencia de transformó en una rotonda. En el centro de esta plaza circular con una glorieta de forma rectangular de 16 columnas, había una fuente.

A la salida del puente Alcoy, donde se cruzan los caminos de Guines y Guanabacoa, existían dos comercios. Una bodega llamada “La Sorpresa”, que daba su nombre a ese lugar y otra llamada “La Virgen del Camino”, propiedad de un español de la provincia de León que le había puesto ese nombre en honor de la patrona de esa región de España. En esa misma esquina, una ruta de ómnibus locales tenía su paradero y había instalado una pequeña urna con la imagen de la Virgen de la Caridad, similar a las que se existían en otros paraderos de La Habana.

Por esta coincidencia, la pequeña imagen era conocida como la Virgen del Camino, ya que estaba precisamente frente al establecimiento de ese nombre, en el cruce de caminos a la salida de La Habana. Con el vasto plan de Obras Públicas todo aquello fue demolido para dar espacio a amplios parques y avenidas, entre ellos a un camino más, el que habría de enlazar la carretera Central con la Vía Blanca.

Por aquel entonces en 1945 la insigne artista Rita Longa había sido nombrada escultora del Ministerio de Obras Públicas y a ella le fue solicitada la creación de una escultura que encarnara a la Virgen del Camino. Así en 1948 quedó insertada en medio de la glorieta esta delicada pieza.

La Virgen, realizada en bronce descansa sobre la copa de una palmera, y sostiene en sus manos una estrella náutica para indicar el camino. Lleva una túnica que le cubre el pelo, los hombros y el brazo izquierdo y como en casi todas las fuentes del mundo, se ha hecho la costumbre de al pasar, echar una moneda a la fuente. En su momento el Cardenal Arteaga la coronó como madre protectora del viajero peregrino.

La estatua posee un movimiento especial que indica ese “echar a andar”, difícil de lograr en una mole de bronce. Venerada por sus devotos allí van recién casados, estudiantes acabados de graduar, y muchos otros de San Miguel del Padrón o de cualquier sitio de La Habana o de la isla, a depositar ofrendas, pagar promesas, pedir milagros en fin, es este lugar casi un santuario.

Muy cerca de allí, en las intercepciones de Calzada de San Miguel y carretera de Guanabacoa, existía una escuela pública primaria llamada Virgen del Camino, a la que asistían muchísimos de los niños residentes en la zona cuyos padres no podían pagar escuelas privadas. Imagino que aún queden en La Habana graduados de este colegio.

Hace más de un año visité este lugar. Sigue siendo una confluencia de caminos. La parada de ómnibus ubicada en la Calzada de Güines está rodeada por pequeños comercios que son más bien unos “llega y pon”, con aceras llenas de huecos y piedras. En la avenida que da a espaldas de la Virgen está un Agromercado cuyos precios hubieran provocado a la escultura echar a correr si no fuera de bronce inamovible.

Me acerqué a la glorieta y dentro de la fuente a los pies de la Virgen habían ofrendas, monedas, latas de cervezas y refrescos, papeles desechados y de cuanto hay.

La cúpula que cubre la cabeza de la virgen originalmente abierta para dar luz a la estatua tenía una especie de enrejado de hierro oxidado. El parque estaba descuidado y sucio. No acostumbro a pasar por ahí, por lo que pudiera haber sido un mal día de higiene. He preguntado a algunos asiduos al lugar que me han respondido en síntesis: eso es un desastre.

En estos momentos, la demolición de algunos accesos interiores del parque, la poda y un movimiento constructivo hacen pensar que van a reparar esta Plaza. Ojalá así sea y que no sea una de esas obras tan demoradas que a veces es mejor no hacerlas.

Los nuevos tiempos hacen que ese lugar sea tránsito de innumerables descapotables con norteamericanos que hacen la ruta de Hemingway hasta Finca Vigía, en San Francisco de Paula. Los viejos residentes del municipio, esos que aún tienen sentido de pertenencia, se quejan de falta de esparcimiento para los niños, de los cines Vanidades y Gardel que ya no existen, y del Continental otra sala de cine olvidada.

Conversé con una vecina que tuvo la esperanza de que con tantos negocios privados en el municipio, habría ingresos de los impuestos destinados a esa zona y sobre todo al área de la Virgen del Camino.
Tantísimos años después, pienso en lo que fue esa zona, en la hermosa Virgen con su túnica y su rosa de los vientos, exhibiendo siempre un ramo de flores en su mano derecha, recuerdo la fuente limpia y fluyendo, las monedas brillando por la luz del sol que venía de la cúpula. Pero sobre todo pienso en Rita Longa Aróstegui, escultora cubana, considerada figura cimera de esta manifestación en el siglo XX, y Premio Nacional de Artes Plásticas en 1995.

Muchas son las entidades: el gobierno local, cultura, artes plásticas, entre otras, que pudieran acoplarse para devolver a este espacio su belleza y a honrar a Rita Longa, una artista que legó a este país más de 40 obras escultóricas extraordinarias(*), muchas de las cuales, aún podemos disfrutar no solo en La Habana sino en casi toda la isla.

(*)Principales obras de Rita Longa emplazadas en Cuba:
Busto de Martí, Central Hershey, Matanzas, 1939.
Busto de María Teresa García Montes, Teatro Auditórium, La Habana, 1940 (destruido).
Sagrado Corazón, piedra, residencia campestre de los Hermanos de La Salle, La Habana, 1942.
Santa Rita, yeso con pátina, Iglesia de Santa Rita, 5ta. Avenida y 26, Miramar, La Habana, 1943 .
• El buen pastor, piedra, jardines del seminario del Buen Pastor, La Habana, 1944-1945.
• Ciencia y Fe, relieve en la fachada de la antigua Liga contra el Cáncer (Hospital Oncológico), La Habana, 1946.
• Fuente de los mártires (Arquitecto: Honorato Colette), Paseo del Prado, La Habana, 1947.
• Grupo Familiar, bronce, Parque Zoológico Nacional, La Habana, 1947.
• Previsión y Cooperación, edificio La Tabacalera, La Habana, 1948
• Sagrado Corazón, Centro Médico Quirúrgico, La Habana, 1948
• Virgen del Camino, parque San Miguel del Padrón, La Habana, 1948.
• Friso del tabaco, edificio La Tabacalera, La Habana, 1948
• Monumento a las madres, Batabanó, La Habana, 1949
• Memorial a Rosario Dubrocq, bronce y mármol, Hospital Ortopédico, La Habana, 1949
• Ilusión, bronce, Teatro Payret, La Habana, 1950
• Intercambio, aluminio, Banco Continental La Habana, 1950
• Musas (conjunto de 9 piezas), Teatro Payret (Arquitecto: Eugenio Batista), La Habana, 1950
• Ballerina, Cabaret Tropicana, La Habana, 1950
• Forma, Espacio y Luz, mármol blanco de Isla de Pinos, Museo Nacional de Bellas Artes, La Habana, 1950-1953
• Tríptico del Azúcar, Banco Continental, La Habana, 1951
• Progreso, bronce, Banco Continental, La Habana, 1951
• Fuente, piedra artificial, residencia campestre de Miguel Ángel Quevedo, Wajay, La Habana, 1951
• Friso de las carabelas, Banco Continental, La Habana, 1951
• La fuente de las virtudes, Hospital Provincial de Santa Clara, Las Villas, 1952
• Piedad, panteón de la familia Aguilera, yeso patinado, 45 x 23 x 42 cm, Cementerio de Colón, La Habana, 1957
• Muerte del cisne, piedra de capellanía, Teatro Nacional, La Habana, 1959
• Aldea Taína (conjunto de 25 esculturas) (Arquitecto: Mario Girona), piedra fundida (polvo de mármol, arena, cemento), Centro Turístico Guamá,Ciénaga de Zapata, Matanzas, 1961-1964
• Monumento a la solidaridad, piedra fundida, Bentré, Bauta, La Habana, 1969 * Memorial a Marcelo Salado, piedra de Jaimanitas, Escuela de Natación, La Habana, 1971
• Bosque de los Héroes (Arquitecto: Manuel González), mármol, Avenida de las Américas, Santiago de Cuba, 1973
• Monumento a Martí, Centro Internacional de Pioneros, Tarará, La Habana, 1973
• Fuente de Las Antillas (Arquitecto: Joaquín Venegas), piedra fundida, Las Tunas, 1977
• Venceremos, bronce, OSPAAAL, La Habana, 1981
• El gallo de Morón (Equipo: Armando Alonso. Arquitecto: Manuel González Suárez), bronce, 2,5 m, Morón, Ciego de Ávila, 1982
• Arabesque, Ballet de Camagüey, 1987
La leyenda de Canimao, cobre, 7 m, km. 4 de la carretera Matanzas-Varadero, Matanzas, 1995
• Plaza martiana (Arquitecto: Domingo Alás), bronce, Las Tunas, 1995
• Clepsidra, cristal, Hotel Habana Libre, La Habana, 1997
• Escultura, mármol, Banco Financiero Internacional, La Habana, 1999

Haga un comentario



Este sitio se reserva el derecho de la publicación de los comentarios. No se harán visibles aquellos que sean denigrantes, ofensivos, difamatorios, que estén fuera de contexto o atenten contra la dignidad de una persona o grupo social. Recomendamos brevedad en sus planteamientos.

Susana Tesoro

Susana Tesoro

Periodista cubana. Ha trabajado como reportera y columnista en la Revista Bohemia, como comentarista en Radio Rebelde, ha sido guionista y asistente de Dirección en la Televisión Cubana. Es editora y reportera de Cubadebate. En Twitter @esetesoro.

Vea también