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Democracia, medios de comunicación y realidades

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La necesidad imperiosa de defender la soberanía y la independencia de la nación como condición sine qua non para construir, ampliar y profundizar nuestra democracia, desde nuestras raíces y según nuestros principios y tradiciones, requirió de la sociedad cubana en revolución la posposición de deseos, objetivos, propósitos y planes individuales y grupales, en aras de garantizar la posibilidad de construir una vida propia en todos los sentidos, en lo económico, lo social, lo político, lo cultural, un modo de vida propio, un modelo de democracia real y sostenible cubana, no digitada desde afuera, sino pensada y realizada desde y con el pueblo trabajador.

Luego de una larga puja de más de medio siglo con el Estado imperialista estadounidense y con la luz larga de la dirección de la revolución socialista Cuba obtuvo una victoria histórica, cuando el gobierno de los Estados Unidos reconoció en diciembre de 2014 que no pudo arrodillarla con las agresiones y la guerra económica y decidieron cambiar de táctica. Con ello se abrió una nueva etapa, mucho más difícil y complicada que se libra hoy y librará en lo adelante en el terreno de la economía nacional, pero sobre todo en el terreno de las ideas y los símbolos, del sentido de la vida, de la cultura.

Sostener esa victoria y seguir adelante sería imposible con un país fragmentado por intereses económicos y políticos corporativos y utilitarios, fácilmente absorbible por el capital y por el poder político estadounidense, plagado por el clientelismo y la politiquería, manejada por partidos políticos sin raigambre popular y con una prensa manipulada por intereses egoístas. Creer lo contrario es cuando menos una ignorancia supina.

Si hoy podemos discutir sobre nuestro presente y nuestro futuro es gracias a nuestra justa y justificada cultura de la resistencia, a la cohesión nacional anclada en el rumbo socialista de la construcción social. Pero sostener esa victoria y seguir adelante tampoco será posible sin una renovada mentalidad, sin una actividad revolucionaria transformadora, sin métodos y estilo nuevos en la labor ideológica y política y en la comunicación social.

La herencia cultural de nuestra historia revolucionaria no puede ser interpretada cabalmente hoy de otro modo que en clave socialista, mucho menos puede ser re-interpretada para arrimar la sardina a la brasa del liberalismo y desconociendo que la contradicción entre los intereses del poderoso Estado imperialista estadounidense y los intereses de la nación cubana, sigue vigente, y que en lo adelante adoptará nuevas y multiplicadas formas de revelación a las cuales es nuestro deber patriótico prestar la mayor atención.

Desconocer que las maneras existentes hoy de desinformar, confundir e influir tendenciosamente en cualquier sociedad con medios tanto públicos como secretos se han desarrollado y sofisticado a niveles impensables en la época de la república neocolonial y que esas capacidades son empleadas de las más diversas formas con fines de dominación es algo que solo pueden hacer los ignorantes o los malintencionados.

Adaptarse a las nuevas realidades no significa renunciar a nuestra historia, a nuestro legado, a los principios que son las armas ideológicas y políticas con las que la revolución ha defendido la seguridad, la independencia y la soberanía nacional de los cubanos, sino comprender que el mundo ha cambiado y está cambiando vertiginosamente y que sobrevivirán y tendrán éxito las ideas y los propósitos que sean capaces de renovarse sin perder su esencia.

La responsabilidad del periodismo

La sociedad espera que sus medios de comunicación cumplan con la responsabilidad de estar al servicio de sus necesidades de información, organizativas, educativas y culturales.

Cualquier persona o grupo que tenga la posibilidad de comunicar algo a través de los medios masivos de comunicación concentra en ese momento un poder de influencia multiplicado, con el que puede comunicar lo que considera noticioso, lo que decide informar, lo que quiere que otros oigan, lean y piensen, en fin las valoraciones que decide compartir con el público, a todo lo cual efectivamente tienen derecho las personas y los medios, siempre dentro de la ley.

Hay una diferencia entre la libertad de expresión, de pensar y hablar sin hipocresía, y la acción e intención de multiplicar los criterios propios a través de los medios masivos, de reclamar la atención y el tiempo de los demás, lo que convierte en un hecho macro-social una iniciativa personal o grupal. Es ahí donde corresponde a la ley jugar su papel regulador para asegurar la equidad dentro de las reglas socialmente consensuadas y legalmente establecidas. De ahí también los requerimientos profesionales y éticos en el ejercicio del periodismo.

Se trata también de considerar la actividad comunicacional de nuestros medios como un instrumento insustituible de promoción y defensa de nuestra cultura, nuestro modo de vida, nuestra independencia y soberanía nacional, un arma para contrarrestar la influencia múltiple de los símbolos y patrones del capitalismo neoliberal que busca hoy interpretar a su modo las transformaciones económicas en curso en la sociedad cubana y mimetizarse para identificarlas con las claves de su sistema, de su lógica fundada en el predominio absoluto de la propiedad privada.

Es la propiedad privada la que ha generado en la historia humana el afán de lucro, el interés individual y corporativo, el egoísmo, el consumismo y una desenfrenada competencia que ha dañado y enfermado la naturaleza y las relaciones sociales, en particular el ejercicio de la política y de la actividad comunicativa, y ha convertido a la democracia en muchos países en un chiste de mal gusto, y a escala internacional en objeto de la más perversa manipulación ideológica.

En Cuba, la responsabilidad de responder eficientemente a la agenda pública es compartida por periodistas, comunicadores, realizadores, directivos de los medios y también por el Estado y por el Partido, este último, por su calidad de fuerza dirigente superior de la sociedad cubana, calidad que le ha sido otorgada por mandato histórico, político y jurídico, carga sobre sus hombros la mayor responsabilidad.

Los medios de comunicación que son propiedad social constituyen una inversión de la sociedad cubana, de nuestros ciudadanos, no son propiedad de nadie en particular, no son propiedad exclusiva del Estado, del Partido o de sus directivos, sino de toda la sociedad.

Al no ser propiedad de nadie en particular, nadie tiene derecho individual a decidir lo que se convertirá masivamente en materia de atención social. El criterio principal tiene que serlo el que dicta la agenda pública. De ahí la responsabilidad de los medios de conciliar con esta última su agenda y la agenda política. De ahí también la importancia de la responsabilidad compartida, de la mirada colectiva y especialmente de la existencia de normas consensuadas, legalmente aprobadas y constitucionalmente respaldadas, que aseguren, más allá de los criterios individuales de personas sean o no militantes revolucionarios, desempeñen o no responsabilidades administrativas o políticas, el derecho de la ciudadanía a estar debidamente informada sobre cualquier asunto de interés social, que aseguren que no haya temas tabú, que no se oculte información para evadir responsabilidades, que no se desinforme, que no se confunda, que haya veracidad en lo que se publica, que exista transparencia, siempre dentro de las normas legales y de la ética profesional.

Nuestros medios de comunicación social necesitan esas normativas jurídicas para, aun en medio de las constantes amenazas y golpes bajos del Estado imperialista estadounidense y de las trasnacionales, en particular las de los medios de comunicación, así como de otros poderes nortecéntricos económicos, políticos o militares, conquistar toda la democracia posible.

En esa dirección a la sociedad cubana le falta mucho por hacer.

Es deber del Estado socialista cubano empoderar de modo ascendente a la sociedad, lo que incluye también los medios de comunicación, la actividad comunicativa.

Ese empoderamiento no puede consistir en ningún caso, trátese de los medios de comunicación social, de una empresa, un hospital o una organización social, etc., en la generación de entes que se resuman en sí mismos, que no tengan responsabilidad para con la sociedad, lo que terminaría en una suerte de privatización dentro del esquema de la propiedad social y con una actuación que contribuiría a marginarse de la ley.

Del mismo modo que la sociedad cuida su economía con el fundamento del predominio de la propiedad social y la legalidad que la ampara, mientras coexisten formas cooperativas y privadas que operan dentro de la ley, otro tanto corresponde hacer con la comunicación social.

El desafío

La sociedad cubana mantiene la oportunidad de desarrollar un modelo de comunicación social amplio, flexible, participativo y socialmente responsable en el que quepan formas no estatales de gestión de los medios de comunicación, junto a los medios gestionados estatalmente, pero unos y otros dentro de la ley, todos -sean medios tradicionales o digitales-, si tienen su sede en el territorio nacional, tienen que sujetarse a las leyes cubanas.

El creciente desarrollo y la ampliación de las nuevas tecnologías de la información y la comunicación ha multiplicado los espacios informativos, han surgido blogs, periódicos digitales, páginas Web, espacios en los que individuos y grupos de individuos tratan los más diversos temas. Cuando eso se genere en Cuba, es deber y obligación respetar la ley. Corresponde al Estado la obligación de asegurar que todos la observen.

Ese papel del Estado en modo alguno lo convierte en “absolutista”. Cumplir con ese mandato es simplemente actuar dentro de la ley y evitar que a nombre de la libertad de expresión y de criterio se incumpla lo consensuado socialmente y establecido legalmente.

La carencia de normativas legales específicas que regulen la comunicación social, a tono con los nuevos tiempos, actualizadas frente a las nuevas realidades, socialmente consensuadas y debidamente aprobadas por las estructuras autorizadas de nuestra institucionalidad da lugar al oportunismo y la especulación, pero tampoco contribuyen a eliminar las trabas que ponen a una comunicación a tono con las necesidades sociales y las nuevas realidades, aquellos que no están en capacidad de cambiar su mentalidad.

Esas normas son hoy más que nunca necesarias.

Ellas son las que regularán no solo la actuación de los medios de comunicación social tradicionales o digitales, sino también la propia actuación de los organismos del Estado y la actuación del Partido, evitando el secretismo, la corrupción informativa, la subestimación del público y de los comunicadores, el abuso de poder, el vicio de censurar todo lo que sea de difícil comprensión o exprese un conflicto real de la sociedad, como si con su ocultación ello quedara resuelto o simplemente no existiese.

Como sucede con cualquier otro tema social, es obvio que las normas no bastan, hace falta voluntad y buen criterio. Al partido corresponde un papel activo, eficiente, en impulsar ese cambio imprescindible en la sociedad cubana para el cual están preparados los periodistas cubanos y el pueblo cubano. Y están preparados precisamente como resultado de la actividad educativa, formativa y orientadora de la revolución socialista.

La lentitud en enfrontar la nueva realidad solamente profundiza la contradicción entre las necesidades informativas y comunicacionales de la sociedad cubana actual, y la falta de respuesta política a esas necesidades.

Pueblo, medios de comunicación, periodistas, comunicadores, Estado revolucionario y partido, todos unidos en un diálogo franco, crítico y autocrítico sobre el tema de la comunicación social, procurando un entendimiento que responda eficazmente a nuestra realidad y que no abra fisuras por donde penetre el oportunismo ni la intención aviesa de dividir, de fragmentar, de lesionar la cohesión sociopolítica de la sociedad cubana, imprescindible precisamente para corregir nuestras carencias.

Considerar al Estado y al Gobierno revolucionario entes de los cual hay que diferenciarse por definición, es una actitud que lejos de cohesionar, divide. La relación de la sociedad civil con el Estado, si se considera algo que debe ser “alternativo”, implica que unas veces el asunto es “del Estado”, otras “de la Sociedad Civil”, nunca de ambos. Lo anterior en modo alguno implica, ni puede implicar, que hay que ver las cosas del mismo modo, actuar del mismo modo, pensar del mismo modo, la diferencia y la disidencia son naturales en cualquier sociedad humana, sino que significa simplemente no desunirse a priori.

El Partido Comunista de Cuba ha generalizado un debate nacional que lo incluye no solo como sujeto, sino también como objeto, como tema a discutir. Esa discusión para que sea constructiva debe partir de presupuestos veraces. En este llamado al análisis de nuestra realidad no se ha planteado otra condición como no se la de la mayor libertad de opinión y de palabra, el elemental decoro y la honestidad. Al no poner ninguna condición tampoco pide incondicionalidad. Discutir sobre incondicionalidad sería un falso problema, un desvío de los contenidos verdaderamente sustantivos que la sociedad cubana debe enfrontar y resolver en beneficio de todos.

La tarea de conquistar toda la democracia posible exige de todos un cambio de mentalidad. No todos los ciudadanos, militantes o no, dirigentes políticos o no, cuadros administrativos o trabajadores en general, han desarrollado las cualidades de tolerancia, reconocimiento de la opinión diferente o contraria, reconocimiento de los derechos. Se necesita aún mucha crítica y autocrítica en nuestra sociedad. Las ideas continúan jugando su papel junto con los acontecimientos, la batalla por una economía mejor para un país mejor marcha a la par de la batalla ideológica.

En este debate se está poniendo a prueba nuevamente el reconocimiento del partido en la sociedad cubana y su capacidad autocrítica. La sociedad cubana espera, no solo el reconocimiento de errores y deficiencias, sino junto con ello y a renglón seguido respuestas revolucionarias, eficientes para superarlos.

El momento actual, en el que nos debatimos una vez más por nuestra soberanía e independencia nacional, en el que está en marcha una guerra de símbolos y el fantasma del retroceso social y político toca a nuestras puertas de la mano del mismo imperialismo del cual nos liberó la revolución de enero de 1959, es necesaria y urgente una acción revolucionaria que ponga nuestra comunicación social, junto con el pueblo trabajador, nuestra intelectualidad, en particular el periodismo revolucionario, patriótico, antiimperialista, contrahegemónico, socialista, en la vanguardia de la batalla de ideas. No hay espacio ni tiempo para permitirnos la lentitud ni para poner en duda el imperativo de un cambio de fondo, con orden e inteligencia, en el terreno de la comunicación social.

Se han publicado 14 comentarios



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  • Randol dijo:

    Sencillamente brillante. Yo no acabo de enteder por cuál extraña razón artículos como este no son discutido en tribunas de autoridad. Pienso en la Mesa Redonda. Yo particularmente no creo obscuros poderes que bloquean el desarrollo de la democracia socialista cubana – “aquellos que no están en capacidad de cambiar su mentalidad”, nos recuerda el autor-, lo más que puedo aceptar es que todavía persisten actitudes defensivas propias de épocas superadas, paranoias anacrónicas que en la actualidad, frente a un escenario tan complejo como es la batalla de ideas, resultan dañinas por dar mal ejemplo. Bien podría interpretar el ciudadano, y con toda razón, que aún los hay con un poder desmedido que lejos de contribuir al desarrollo -evolución, le llamó muy bien Silvio Rodriguez- del socialismo cubano. Triste que nuestros periodistas honestos puedan llegar a pensar que aún esas viejas mentalidades -y otras no tan viejas y, por tanto, francamente oportunistas- sean capaces, impunemente, de obstaculizar el tan necesario avance de políticas comunicacionales modernas y más efectivas para la defensa del país.

  • HECTOR Y EL HERMANO dijo:

    Magnífico artículo profesor, en la última década ha evolucionado tanto la forma de hacer comunicación como el funcionamiento de los comunicadores, Cuba aun no ha experimentado a cabalidad esa realidad, pero debemos prepáranos. La revolución de las tecnologías de la información y la comunicación y el incremento exponencial en el numero de teléfonos móviles, han puesto más protagonismo en las manos de los que hasta ahora solo eran destinatarios pasivos de la comunicación, al permitirles tener acceso a mas información, mas proveedores y un infinito número de canales de información.
    Este proceso totalmente globalizado y administrado a esa instancia ha afectado al posicionamiento de los intermediarios de la comunicación a nivel local y en especial en los países subdesarrollados, que para poder sobrevivir se vuelven más comerciales y sensacionalistas de lo que hasta ahora eran.
    Para enfrentar y asimilar esta pandemia de la globalización no solo basta la cultura y el alto nivel educacional que hemos adquirido en estos años de revolución, QUE SON NUESTRA PRINCIPAL FORTALEZA, necesitamos seguir adelante con la batalla de ideas de Fidel, sumando nuevas armas para asaltar el Moncada que estos tiempos exigen, luchar en el campo de la información y la comunicación en la nube de internet, posicionarnos en esa nube, en ese nuevo espacio, invadiendo con el producto revolucionario, patriótico, culto y ameno, que sirva de referencia a los jóvenes en general, con la UJC a la vanguardia de los jóvenes protagonizando esa nueva batalla, junto a la UCI, organizando y facilitando el acceso a los jóvenes artistas, comunicadores en esa red, trasmitiendo en tiempo real la respuesta aclaradora y verdadera sobre un hecho, uniendo y asociando a los jóvenes, militante o no, que en formulas como redes sociales se informen del acontecer cubano. Los jóvenes y adolecentes que ahora no se separan de sus dispositivos móviles, adictos a esa tecnología usaran y buscaran en Internet al igual que lo hacen millones de jóvenes en el mundo, información, ahí debemos tener nuestro producto, ese es un complejo campo de batalla con las nuevas generaciones.

    • qbaneando dijo:

      realemente es como quienes se autoprocalaman defensores radicales afirman. O sea, un proceso de cambio significa que obligatoriamente todos los logros serán revertidos. existe la posibilidad real de retroceder en el tiempo, perder todo lo logrado, el posible ir hacia atras en la hitoría…? qbaneando.cubava.cu si el pueblo tiene el poder de elegir y cambiar todo lo que este estima es necesario cambiar, podríamos aceptar la idea de, un proceso como el que auguran algunos. O sencillamente, como seres humanos podemos construir más de dos posibilidades…?

      • HECTOR Y EL HERMANO dijo:

        qbaneando,
        ………….…..por supuesto, totalmente de acuerdo, parto del máximo de opciones posibles, ese es un antídoto contra el pensamiento único, los inconscientes solo ven una opción, por eso argumento mi opinión, defiendo mis conceptos, no desvalorizo al resto. No logro entender en un espacio tan rico y plural para el debate como este ver una opinión con tantos signos de interrogación, estimado, el futuro cualquiera que sea, debe mirarse con optimismo, no con ingenuidad, si con responsabilidad, el futuro es posibilidad.

  • ¿ dijo:

    la prensa debe de reflejar los hechos tal como son duela a quien le duela, pues decir mentira no es solo decir una falsedad, sino ocultar la verdad tambien es una desinformación y mas grave pues no da la sensación de incompetencia.
    creo q en los ultimos años hemos avanzado mucho en los medios de comunicacion en reflejar los problemas de nuestra sociedad, pero debemos de ser mas exigentes ya que es demasiado la competencia y no siempre la informacion de ´´afuera´´ es la mejor, pero es q a veces nos quejamos con razón cuando decimos q nos informan tarde o no nos informan adecuadamente.
    esa es mi opinión y no soy un profesional de la materia , pero soy un ´´usuario´´ de la información.

    • qbaneando dijo:

      “en nuestro concepto, los periódicos y los medios masivos de divulgación pertenecen al pueblo. Y debe existir la más amplia libertad para que el pueblo utilice esos medios en favor de los intereses de las causa, en la critica dura a todo que este mal hecho. Creo que mientras más crítica exista dentro del socialismo eso es lo mejor…”
      Fidel Castro. octubre 1977

      de algún modo hemos sido victima de la censura en alguna ocasión. Esto teniendo en cuenta los actuales y persistentes niveles de censura y el como ello ha sido usado como una herramienta que obtaculiza cualquier ejercicio de la critica. En fin, seguramente no pocos cubanos han escuchado innumerables frases que insisten en la defensa de “la censurasi esta es usada en favor del orden y el sostenimiento de nuestras libertades e incluso “la patría” misma. Lo cual por supuesto, nos podría dejar ante un complejo debate, pues para no pocos podría resultar complejo comprender cómo es posible defender la libertad ó la patria, mientras al mismo tiempo se le impone a quienes deben gozar de plena libertad (para exponer sus ideas, desacuerdos, denuncias etc) a quienes conforman la patria misma; los reconocidos, permanentes y elevados niveles la censura? Es decir para nadie es secreto que; aún hoy las minorías que divergen ideológicamente no solo carecen de espacios, sino que sufren de las tremendas campañas mediáticas que contra ellos se imponen e intentan demostrar que todo aquel que diverja, es automáticamente pro-imperialista, entreguista etc
      en fin la pregunta es …es posible construir o dar libertad, al mismo tiempo que se usa la censura o anulación total del criterio minoritario como soporte democrático…

  • Juan Carlos Cítera dijo:

    Muy buen artículo. Meridianamente clara la argumentación respecto al peligro cierto de los medios en la pretendida hegemonización cultural mediante la limitación de analizar objetiva y críticamente la realidad. Si se me permite un consejo: sería aconsejable como defensa del pensamiento crítico que la TV pública de todos los paises (que aún cuentan con ella) exibieran la película Network (Un mundo implacable), película estadounidense de 1976 que narra claramente, en relación al poder de la TV privada, su intento de transformar al ser humano en algo acrítico y funcional al sistema capitalista. Esa obra tiene 40 años de producida y su vigencia es total, es más en cierto sentido el imperio adelantó su intención al respecto pero desgraciadamente algunos estabamos durmiendo la siesta.

  • Alexei dijo:

    Una vez más Darío Machado llega con artículo serio, profundo, sin consignas ni frases vacías. Aunque discrepe de algunos de sus planteamientos, respeto la opinión honesta y bien fundada. No respeto a ciertos escribidores que colocan la difamación y las sospechas infundadas por encima de los hechos y la razón.

  • Diógenes dijo:

    Tema crucial este de la información y los medios, y bien tratado. Pero creo que la actual apertura, aún limitada, hacia permitir la difusión de información veraz y oportuna y cierto tratamiento de ésta viene dada por el acceso cada vez mayor a informaciones y enfoques “molestos” para algunos, que inevitablemente llegan a la gente. Ceden por resignación ante lo inevitable, por la presión de los medios “no oficiales”, y no porque se hayan despertado espontánea y súbitamente la conciencia crítica cívica y el sentido común en aquellos que manejan la información en el país. Esas citadas y aún vigentes palabras de Fidel –dichas hace ya 40 años- son el “deber ser” de la información debida a la gente, bastante defraudado por los burócratas y retrógrados de siempre, que se arrogan el derecho de decidir lo que conviene a nuestra sociedad, e incluso a la Patria, en materia de información. ¿O será lo que a ELLOS les conviene? Es absurdo contrarrestar la conocida manipulación -por comisión u omisión- de la información que realizan los medios “hegemónicos” transnacionales con una manipulación vernácula, y más en estos tiempos. Hagamos una encuesta que mida credibilidad de los medios y veremos. Aunque supongo que ya se han hecho encuestas de ese tipo, sólo que no conocemos los resultados.

  • Tavonu16 dijo:

    La prensa ha de jugar un papel fundamental en la guerra ideologica en defensa del socialismo, todo ello en circunstancias extremadamente dificiles. Lo cual no es justificación para los errores y deformaciones que padece derivados del hecho de que durante decadas ha fungido no como organos de prensa sino como medios de propaganda politica del Partido(dicho sea de paso, tarea en la que ha dejado mucho que desear) , pues está sujeta a las directrices de este ente politico. Para que la prensa cubana sea realmente propiedad del pueblo debe estar subordinada a la Asamblea Nacional del Poder Popular y contar con un buen grado de autonomía, lo cual no significa que las organizaciones politicas no tengan sus propios medios de prensa.

  • GAM dijo:

    El debate está abierto: El artículo de Iroel Sánchez (01/08/16-CUBADEBATE), ofrece elementos sustanciales y sintéticos: ¨En esa guerra, donde nos jugamos el destino como Revolución de los humildes, por los humildes y para los humildes, no tenemos derecho a entregar las armas de la comunicación a los ricos, por los ricos y para los ricos que son en definitiva quienes ya las controlan en la mayor parte del planeta¨.
    ¨Cuba creó una plataforma nacional gratuita para blogs pero entonces, o tal vez por eso mismo, ya los blogs no interesaban y, oh casualidad, tomaron auge los medios de comunicación privados, recogiendo las inconformidades de nuestra prensa, pagando lo que no pagamos y ocupando los vacíos que dejamos. Y el dinero hace maravillas: Quien en un medio cubano homenajeaba al Che, poco después lo irrespetaba allí donde pagan mejor¨ .
    ¨En el mundo entero la prensa privada es unánime a la hora de juzgar a Cuba y señalarnos el camino que debemos tomar, es unánime cuando se enfrenta como un solo partido político a los procesos progresistas en América Latina¨.
    ¨En el mundo entero la prensa privada es unánime a la hora de juzgar a Cuba y señalarnos el camino que debemos tomar, es unánime cuando se enfrenta como un solo partido político a los procesos progresistas en América Latina¨.
    ¨…capitalismo es exhibir el éxito del individualismo frente al fracaso de lo colectivo. En su vista panorámica de la autopista del capital no aparecen quienes se arrastran por sus márgenes…¨.
    Y por último:¨Víctor Hugo Morales:
    “Fuera del Estado, para los más vulnerables no hay mundo, no hay dignidad, no hay nada que valga la pena. Y la guerra enmascarada en los valores de la libertad de expresión es impiadosa, constante, cruel y mentirosa. Sin Estado no hay democracia, porque es el que puede arbitrar en la despareja relación de las fuerzas en pugna”.
    Hablemos en nuestro propio idioma, enfrentemos las realidades, pero no olvidemos la esencia del ser humano: Admitir el derecho al fascismo, el terrorismo, la esclavitud, la discriminación, no es DEMOCRACIA.

  • Rodolfo dijo:

    ¿Ya saben en Cubadebate lo que hizo Fernando Ravsberg con este artículo de Darío Machado?

    ¿”Extensión inapropiada” o censura y castración? Por Iroel Sánchez

    No habían pasado 24 horas de que Fernando Ravsberg acusara de castración a autoridades cubanas pero mintiendo al menos tres veces, según ratificó la Vicepresidenta de la Unión de Periodistas de Cuba, cuando el mismo denunciante hizo un ejercicio castrante con el texto de Darío Machado titulado “Democracia, medios de comunicación y realidades“.

    De 37 párrafos publicados por Darío Machado bajo el título referido en los sitios Cubadebate y Cubaperiodistas, Ravsberg entresacó 5 que ni siquiera son un fragmento completo y lo llamó síntesis pero no los separó con la identificación -(….)-, que suele utilizarse en una edición o síntesis, indicando pertenecen a partes diferentes del texto original. Así puso bajo el mismo título y el mismo autor un texto que de resultas es otro diferente al escrito por el articulista, del que el autor es él y no Darío Machado.

    Pero hay algo peor: Ravsberg no contó con el escritor del artículo para esta castración, actuando como un vulgar propagandista, un censor extremista que manipula una obra sin contar con la voluntad de su creador y le altera el sentido creyéndose todoporoso para intervenir un texto ajeno sin advertir al autor.

    Ante la reclamación de Darío Machado mediante un comentario en lo que debería ser su artículo, la justificación de Ravsberg fue que el texto tenía “una extensión inapropiada para la prensa digital”, cuando hasta un niño sabe que una de las ventajas al publicar en Internet es que no hay límites de extensión. La prensa digital apropiada parece suponer para el periodismo de Fernando Ravsberg la práctica autoritaria de castrar inconsultamente lo escrito por otros.

    Artículo original de Darío Machado en

    http://www.cubadebate.cu/opinion/2016/08/18/democracia-medios-de-comunicacion-y-realidades/
    http://www.cubaperiodistas.cu/index.php/2016/08/democracia-medios-de-comunicacion-y-realidades/
    Versión castrada por Ravsberg
    http://cartasdesdecuba.com/democracia-medios-de-comunicacion-y-realidades/

    En apenas 48 horas Fernando Ravsberg tuvo que cambiar un post porque ubicó al Primer Vicepresidente cubano en una reunión donde no estuvo y luego debió pedir disculpas a un ensayista por cercenarle 32 párrafos y convertirle su trabajo en otra cosa bien diferente de la que escribió. No es un buen récord para un autoproclamado profesor de periodismo objetivo dedicado a darnos lecciones contra la censura y la castración y no es tomando lecciones de un profesor que tanto en prensa digital como en ética -“haz lo que yo digo pero no lo que yo hago”- parece tiene muy poco que enseñarnos, como avanzaremos.

    La prensa cubana tiene mucho que cambiar. En cualquiera de los párrafos que le cercenó Ravsberg a Darío Machado hay valiosas ideas y principios para esa transformación, tal vez precisamente por eso fueron retirados de la versión castrada por quien pretende guiarnos, cual si fuéramos ratones tras su flauta, en el cambio deseado mientras mira para otro lado cuando sus coterráneos periodistas en las márgenes del Río de la Plata caen al abismo neoliberal que no queremos para Cuba.

    https://lapupilainsomne.wordpress.com/2016/08/20/extension-inapropiada-o-censura-y-castracion-por-iroel-sanchez/

  • Guillermon Moncada dijo:

    Y quién es ese Ravsberg del que tantos hablan? es cubano? es uruguayo? dónde vive?, de qué vive Ravsberg? cuál es su palmarés; quién lo salvó de ese capitalismo salvaje del cual huyó para refugiarse en un paraíso del que a veces me parece no merecer? con qué autoridad escribe ese que un día nos alaba (muy poco, quizá 2 veces al año para no hacerse daño) y los 360 restantes nos critica como si fuera un juez norteamericano. Compadre… para criticar a Cuba, a su gente, a este, su heroico pueblo, en cualesquiera de sus esferas y más a los periodistas, tienes que haber vivido, por lo menos un ratico, el sufrimiento experimentado por la inmensa mayoría de los cubanos. No creo que aquel que vive para sí, de lo que puede dar su mocha basado en la crítica a cuanta cosa mala o negativa nos ocurra, tenga mucha razón.

    Todos conocen a Ravsberg, de donde viene, a donde va, con quien va y hacia donde quiere ir. Allá los incrédulos que le siguen la rima, así cobrará más y mejor será su currículo. Basta leer el título de su blog.

    El virtuosismo se hace realidad con Ravsberg, Si tenemos problemas con los agromercados, allí esta Fernando, si la salud se reciente, pequeña o grande, a correr que está Fernando; si el transporte es pésimo, “aparece en una guagua”, (no montado, si no en un potente Jeep) Ravsberg, si de criticar a los cuentapropistas se trata, el uno lo tiene Ravsberg.

    En él se sintetiza todo, es el maestro de la síntesis, siempre obvia lo objetivo, lo real, e impone un signo que juega entre lo que algunos quieren escuchar y lo que los enemigos quieren que se escuche, paga el mejor postor, de eso vive ese. Es como el camaleón moderno, que para mayor peligro, con su verbo engaña ahora a los más jóvenes. ¿Hasta cuándo vamos a permitir esto? Él critica a Dario porque no le conviene lo que dice ese mambí de las ideas.

    A ti Dario, FELICIDADES, bienaventurados sean los revolucionarios dignos, yo estoy contigo. Un abrazo de un hermano de lucha.

  • Tamakun dijo:

    En cuanto Rasverg publico su “sintesis”, que no es una sintesis sino una “manipulacion”, le puse un comentario en su propio sitio y post llamando la atencion a los que la leyeran para que no se dejaran embaucar, Hoy entre a este sitio a fin de denunciar la manipulacion y veo con agrado que otros se me adelantaron. Coincido totalmente con Rodolfo.

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Darío Machado Rodríguez

Darío Machado Rodríguez

Licenciado en Ciencias Políticas y Doctor en Ciencias Filosóficas. Preside la Cátedra de Periodismo de Investigación y es vicepresidente de la cátedra de Comunicación y Sociedad del Instituto Internacional de Periodismo José Martí.

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