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Feria alegre, concurrida y programación de alto nivel

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Foto: Marcelino Vázquez Hernández/ACN.

Foto: Marcelino Vázquez Hernández/ACN.

Palabras de Clausura de la 25 edición de la Feria Internacional del Libro de La Habana

Hemos concluido una feria alegre, concurrida, con una programación de alto nivel de calidad, en la que destacan, por la jerarquía intelectual de sus protagonistas y la participación numerosa del público interesado, los siguientes:

  • La programación del País Invitado de Honor, constituida por más de 60 actividades, que deleitaron a nuestro público con la elevada calidad literaria y artística de sus propuestas.
  • Los Coloquios homenaje y las actividades literarias relativas a la obra de Lina de Feria y Rogelio Martínez Furé respectivamente.
  • El encuentro de editores y traductores, que reunió especialistas de varios países y ofreció una extraordinaria oportunidad de superación a los profesionales cubanos del ramo.
  • El Seminario 130 aniversario de la abolición de la esclavitud, en el que participaron estudiosos de 7 países y concluyó con un  homenaje artístico a Rogelio Martínez Furé, a cargo del Grupo Teatro Cimarrón.
  • Las actividades del Salón Profesional del Libro, que dirigidas a editores, agentes literarios, distribuidores y otros profesionales, tuvo entre sus conferencistas y ponentes a varios directivos de casas editoriales con sólidas estrategias de internacionalización.
  • Los Coloquios celebratorios de los 400 años de la muerte del Inca Garcilaso, el centenario de José Soler Puig, así como el dedicado, de forma especializada, a la Economía, como ciencia social.

La FILH 2016, cuyo programa contó con 793 actividades relativas a los ámbitos literario, profesional y académico, se ejecutó básicamente en la Fortaleza de La Cabaña, sede de 576 actividades y en las diez sedes del Vedado, con 242. Nuestras estadísticas estiman en más de 12 600 los participantes en las actividades literarias realizadas.

Como una feria no son solo sus programas, también sus escritores y sus libros, agradecemos la participación de 172 escritores y 41 artistas de 37 países, encabezados por la República Oriental del Uruguay, que otorgaron a la programación la calidad y diversidad que nuestra población merece. Destacó también la participación de México, Argentina, Chile, España, Estados Unidos, Italia, Rusia y Polonia, naciones que, después de Uruguay, aportaron las cifras más significativas de intelectuales, artistas, editores  y otros profesionales del libro.

Hemos estado al tanto de los criterios de la población habanera, pues forma parte de los procedimientos del Comité Organizador pulsar diariamente el estado de opinión de los concurrentes a La Cabaña, la principal de nuestras sedes, por sus mayores dimensiones, extensión de los espacios comerciales, así como por la complejidad y simultaneidad de su programación.

Los participantes en la feria han percibido que hubo menos libros, y tienen razón: la extensión del proceso productivo debido a la llegada tardía de las materias primas para la industria poligráfica nacional, no nos permitió llegar a la feria con todos los libros que queríamos. Solo a la sede principal, la Fortaleza de La Cabaña, dejaron de llegar 241 700 ejemplares, de ellos 150 400 dedicados a los niños. Se extrañó la ausencia de los libros troquelados que tan gratos han sido a nuestros infantes en los últimos años y de clásicos de la literatura infantil como La Edad de Oro y Había una vez. Pese a ello, los editores cubanos han comercializado 234 246  ejemplares de buenos libros,[1] no de chucherías o realizaciones emblemáticas de esa industria trivial y banalizadora que continúa copando mercados, corazones y mentes y que, aunque minoritaria, tiene presencia en nuestra feria del libro, ejerciendo un preocupante atractivo sobre parte de nuestra población, sometida, como la mayoría del mundo, a la acción corrosiva de la industria cultural capitalista.

Habrá que seguir trabajando, como lo hemos hecho en los últimos años, para atraer a editoriales extranjeras con buenos catálogos; editoriales que acepten el reto de promover sus ofertas en un mercado como el cubano, integrado por un público cuyas exigencias cognoscitivas son altas y está acostumbrado a comprar libros a precios bajos, en virtud de políticas estatales de pleno acceso a los bienes y servicios culturales. Saludamos por ello la presencia –por segundo año consecutivo– de un stand del Fondo de Cultura Económica, así como la participación en nuestro programa profesional de directivos de la Asociación Internacional de Editores, la Federación de Editores de España y de las Ferias de Frankfurt y Estados Unidos, consideradas las dos mayores del mundo. La presencia en el evento de varios de los grupos editoriales más notorios en el contexto internacional y la participación solidaria de algunos pequeños editores, que reducen sus ganancias con tal de reencontrarse cada año con los lectores cubanos, nos animan a continuar trabajando para elevar la calidad promedio de la oferta editorial extranjera, algo que no resulta fácil en un mundo donde el libro, como sabemos, es una mercancía más, concebida para el regodeo de élites intelectuales y el adormecimiento de la conciencia de la mayoría ciudadana.[2]

Pero es justo también decir que solo un encomiable esfuerzo de carácter promocional y comercial ha permitido que, teniendo un 37 % menos de las nuevas producciones previstas, la venta de ejemplares disminuyera un 17 %, manteniendo un democrático precio promedio de 10.10 CUP.[3]  El no poder comprar el papel y los insumos necesarios en los mercados más cercanos y en el momento que se necesita, y por tanto, no disponer de todos los libros cuando más falta nos hacen, es una de las consecuencias de este largo y empecinado bloqueo que, más temprano que tarde, terminará, desgastado por nuestra capacidad de resistencia y nuestra inquebrantable dignidad.

Haremos lo necesario para que la cifra de un millón 200 ejemplares que falta por producir, se vaya incorporando a las ferias del libro que a partir de marzo y hasta finales de abril, tendrán lugar en  las restantes provincias del país. En la capital, los esfuerzos combinados de sus instituciones culturales y autoridades, apoyados por las editoriales nacionales, darán continuidad, en diferentes espacios, a la masiva campaña de promoción del libro y la lectura que la feria propone.

Los resultados comerciales de la feria, aunque no satisfacen nuestras aspiraciones, sugieren que la estrategia de descentralizar la gestión y con ello estimular la relación entre lectores, autores y editores, es correcta. Basta con detenerse en algunos stands cubanos, como los de la Empresa Editorial “José Martí” o la Editorial Nuevo Milenio, las que logran –a pesar  de todo– superar sus resultados respecto al año 2015, para entender que el acto de compra-venta de un libro u otro bien cultural, construye una relación donde la comunicación y el afecto derrotan muchas veces el desconocimiento o las prevenciones de los lectores potenciales.

Dado el paso más importante: responsabilizar con la promoción y venta del libro  quienes lo producen, avanzaremos hacia un diseño espacial de la feria que concentre y visibilice más a las editoriales cubanas, estableciendo –como lo hacen otros eventos internacionales del libro– zonas en las que entidades que comparten el mismo idioma o nacionalidad, sean más fácilmente identificadas por el público lector.

La Feria Internacional del Libro de La Habana, un evento tan masivo que en la edición de este año fue visitada por más de 345 000 personas, transmitió a través de Internet durante las 24 horas del día.[4] Sus principales eventos fueron objeto de seguimiento y comentarios por más de 3 970 000 personas de 40 países, gracias al esfuerzo combinado del equipo de comunicación de la FILH y proyectos como Claustrofobias y Ke Hay Pa Hoy. A los internautas cubanos le siguieron, por la cantidad de accesos a los contenidos de la feria, personas residentes en Estados Unidos, Argentina, México, España, Brasil, Chile y Venezuela.

Comenzamos a mirar ahora con más detenimiento estas 10 intensas jornadas de fiesta y de trabajo, apreciando con detenimiento y rigor profesional aquello que no quedó bien, debe ser mejorado, rediseñado o sustituido.[5] Damos las gracias a los editores cubanos por su extraordinaria dedicación, que se remonta a muchos meses atrás; a los autores cubanos, que multiplicados en las sedes habaneras de la feria conquistan cada año el afecto y la atención de los lectores y, sobre todo, a nuestro público, por su entusiasmo y fidelidad a un evento que difícilmente pase inadvertido para alguna familia cubana. Son los lectores cubanos los protagonistas principales de esta feria y a ellos dedicamos y dedicaremos siempre nuestros mayores esfuerzos.

Hagamos entonces un alto en el camino, dejando clausurada la Feria Internacional del Libro de La Habana.

Notas



[1] El esfuerzo de las editoriales cubanas -que ningún comentarista de los medios nacionales ni extranjeros ha reconocido hasta ahora-, logró en la noche del domingo, cuando ya la feria cerraba, elevar la cantidad de ejemplares vendidos a 296 364. La cifra de ejemplares puestos en manos de la población a precios módicos, finalmente representó solo 8% menos que el año anterior, pese a contar solo con dos tercios de las novedades editoriales previstas. (Aclaro que esta y todas las notas al pie son precisiones estimuladas por los principales temas del debate que actualmente transcurre).

[2] Mucho se ha hablado de los posters de íconos del fútbol internacional, juguetes de diferente tipo, insumos escolares y otros productos ajenos a la literatura que se comercializaron por los expositores extranjeros. No debemos obviar que vendieron también libros, en cantidad nada despreciable, pues esta ascendió a 344 994, con calidades diversas y a un precio promedio de 52.00 CUP (según la tasa de convertibilidad existente). Que muchos lectores prefieran pagar seis veces más por literatura que pueda considerarse banal o “chatarra”, o que el público se muestre apático ante actividades literarias de excelente calidad, son problemas que el evento  no produce; solo los refleja.

[3] Al cierre, los libros comercializados en la feria computaron un precio promedio de 8.30 pesos cubanos.

[4] Por supuesto, el incremento de asistentes, redunda en la disminución relativa de las personas que asisten a la feria a comprar libros. Este comportamiento de parte del público provoca otras preguntas, cuyas respuestas no pueden hallarse solo “desmenuzando” la feria y sus problemas: ¿Por qué no crecen los compradores de libros, solo los asistentes? ¿Debemos erradicar, junto con los expendios de cerveza en que se han convertido los establecimientos de la Gastronomía Popular instalados fuera del recinto ferial, las opciones gastronómicas al alcance de las familias –con niños incluidos– que pasan parte del día dentro de la instalación? ¿Alguien discrepa de que el interés del público lector debe sobreponerse a la ganancia de las empresas expendedoras de alimentos y bebidas?

[5] Revisión que incluirá elementos de ambientación, señalética, así como la oferta de servicios complementarios como la gastronomía, la higiene comunal, o el transporte.

Se han publicado 28 comentarios



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  • yo dijo:

    te toco dar las justificaciones de los errores de este año de la feria internacional del libro???

    • Linomme dijo:

      Me quedo con el resumen que realizó Yury Nórido ayer en el Noticiero Cultural; más cola para comprar pollo frito que para comprar libros.

  • El tuerto dijo:

    Excelente y argumentada intervención esta.
    ¿Por qué no pusieron en la TV la clausura, o al menos en el noticiero cultural esta? Teniendo en cuenta que la feria del libro es el evento cultural más importante y popular.
    He leído y visto muchas críticas a la feria de este año, sin hacer un balance justo de los éxitos y deficiencias y sin contar con los criterios de sus organizadores y/o productores de libros.
    Realmente lo malo que haya sucedido en la feria debe llevar una reflexión más profunda, sobre lo que está pasando en nuestra sociedad, eso se refleja no solo en la feria del libro, también en la música, las artes plásticas, el cine, el mal gusto y la banalidad está a pululu y la televisión nuestra que no acaba de encontrar su camino tiene alta responsabilidad en eso también.
    En los bienes culturales ha de invertirse, y si las instituciones nuestras no lo hacen o no lo pueden hacer por ausencia de financiamiento entonces lo de “afuera” seguirá minando nuestros espacios y dónde queda lo auténticamente cubano y nuestro que de seguro el pueblo agradecería.
    Grave esa situación con la producción de libros de alta demanda como los de literatura infantil. ¿Dónde está la producción cubana de juegos didácticos para niños, los pulóveres de nuestros equipos de pelota, nuestros afiches de glorias de nuestro deporte nacional, los souvenires cubanos, nada de eso hay? Y si no existe, entonces esos espacios son ocupados por otros, por lo foráneo.
    Este es un asunto que tiene mucha tela para cortar y debe llevar un análisis de gran magnitud, pues es el reflejo del deterioro de nuestra sociedad, la banalidad nos arropa a diario y por doquier, pero dónde está la contrapropuesta (que no debe ser la prohibición), lo cubano con buena calidad, buen gusto, bonito y agradable.
    Salvemos la identidad cubana y se salvará Cuba.

  • DVA dijo:

    La feria este año me decepcionó, a quien se le ocurrió quitar las librerías en MN y “tirar” para casas de campaña a las editoriales del país? Como siempre, acorralan cada día más al cubano de a pie, ojala para el próximo año recapaciten y no suceda esto nuevamente

  • El tuerto dijo:

    a yo

    yo no veo justificaciones en ese texto, creo que eres más tuerto que yo.
    este texto debió publicarse antes o haberlo trasmitido por la TV, donde hay espacios para mucha banalidad.

  • Lia.ht dijo:

    Hay algo a acotar también, ya en provincia no tenemos Feria, y debemos conformarnos con lo que el centro del libro de cada provincia pueda hacer. En momentos en que la educación y vocación por la lectura debe ser aún más fuerte le estamos cediendo espacio al ocio. Mi niño, que tanta motivación tiene por ver a Chamaquilli, mi hermana que nunca ha visto una feria donde solo venden libros… y yo con ansias de un Jardín solo mio, nos quedaremos espectando a que las políticas editoriales cambien

  • Yeral dijo:

    Me preocupan las sombras del evento, que son bastante inquietantes, me refiero por ejemplo a la marcada tendencia mercantilista que tuvo esta de productos ajenos al espiritu de la feria que es vender libros, creo que lo que haria interesante y singular a la feria es que se concentre en los libros , que sea su protagonista, y que estos se vendan en la moneda y con el precio con que viven la mayoria de los cubanos. Si esto es en los comienzos de la insertacion de Cuba en el mundo con todos los acercamientos que estan ocurriendo ultimamente y con todas las trabas materiales y mentales que existen para la organización de un evento , no quiero imaginarme como será la Feria del año 2025.

  • GPG dijo:

    Por supuesto, usted no puede decir otra cosa, no me asombra sus argumentos y estadísticas, en eso hemos aprendido mucho los cubanos, pero si, el pueblo no se equivoca, la feria dejo mucho que desear, las propuestas cubanas eran pocas, muy pocas, muchos libros en CUC, eso no es para el pueblo, ¿ o a quien usted le llama pueblo? eso sin hablar de toda la vneduta de artículos de Futbol. Es no es una fiesta de la lectura.

  • Rectificador dijo:

    Feria alegre, concurrida y programación de alto nivel acústico y de precios!

  • nestor dijo:

    y yo que acabo de leer la crónica de Victor Casaus y estaba pidiendo a gritos por lo menos una autocrítica de los organizadores de la feria, y al momento me encuentro con este artículo de la cra Zuleica Romay, que es todo una alabanza a la feria, creo que esto no ayuda cra Zuleica, el pueblo no se equivoca, hagamos las cosas bien hechas o por lo menos despues tener el valor de reconocer los errores.

  • pepe dijo:

    Si en esta edicion de la feria hubo menos libros q en las anteriores realmente fue un fracaso !!! no intenten justificar lo injustificable, se lo dice un lector que en las ferias de los años 2003-2004 viajaba de ssp a la habana solamente por asistir a la feria y compraba mochilas completas de libros (en MN todos) y en las ultimas no he adquirido mas de 2 o 3 ejemplares. LAS FERIAS HAN DECRECIDO EXPONENCIALMENTE !!! eso no es un secreto para nadie cra Romay !!

  • carlocrespo dijo:

    muchas palabaras bonitas, pero fuera de la realidad cubana, en eso es lo que nos basamos los cubanos en justificar los errores, y lo mal , hecho.
    ¨Feria alegre, concurrida y programación de alto nivel ¨ de este Titulo dejaría solo, ¨Feria concurrida y programación de alto nivel¨, pues la alegria del cubano se vio en tristeza al ver los precios de los libros y en que moneda, en CUC, seguimos pensando que somo ricos y que ganamos un salario millonarios, que lastima, seguiremos perdiendo valores cuando se sigan justificando lo injustificable

  • José Manuel Giménez Aruca dijo:

    “Cada uno cuenta la feria según le va en ella”

  • Maggie dijo:

    Yo de los libros no voy hablar. Donde estaran? Como dice otra cancion.
    Sin embargo, de la feria del comercio y otras opciones hay mucho que decir.
    Los organizadores del evento permitieron que los expositores extranjeros inundaran La Cabaña de todo tipo de articulos -lo unico que no vi fue calzado- y la literatura nada interesante salvo raras excepciones con precios astronomicos.
    La feria del libro tiene que repensarse. El Pabellon Cuba estuvo y esta vacio, por que sera?

  • carlocrespo dijo:

    MUCHAS PALABRAS Y POCO COMENTARIOS, ESO QUIERE DECIR MUCHO.

  • méndere dijo:

    La Feria siempre ha tenido fallos que criticar. Claro, quien más puede y debe criticar a la feria es la población.
    No es por justificar pero La Feria tiene que complacer a muchos egos, para su desgracia. No todos los escritores siempre son reconocidos, ni todas las editoriales, ni todos las personas que están detrás de cada institución. Pero, hay personas que participan en La Feria, ya sea a través de las instituciones que representan o de forma individual, que desgraciadamente ven en La Feria la posibilidad de ser reconocidos una y otra vez; son personas que ven en La Feria la oportunidad de ser halagados; incluso, de que su nombre sea repetido a cualquier precio, ya sea siendo homenajeado por una supuesta encomiable labor, o por su actitud crítica asumida ante la frustración de que su nombre no sea reconocido.
    Para el bien de nuestra sociedad en este país hay que cambiar muchas cosas. Una de ellas, los problemas innegables de la Feria del Libro. Otra, la arrogancia de muchas personas, el ego desmedido de quienes viven solo para recibir reconocimientos, sin merecerlo en muchas ocasiones aunque en otras lo hayan merecido.

  • Cesar dijo:

    Caramba, leyendo la mayoría de los comentarios, y recordando que se hacen a partir de la publicación aquí de manera íntegra (y algunas imprescindibles notas al margen) de la intervención de la compañera Zuleica durante la clausura de la última Feria Internacional del Libro, y sin ánimos de “matar” el siempre bien venido debate cubano, recordé por un momento a Martí: “El sol quema con la misma luz con que calienta. El sol tiene manchas. Los desagradecidos no hablan más que de las manchas. Los agradecidos hablan de la luz.”

  • XX dijo:

    Segun lo que dicen la cra zuleica romay y otros opinantes, hay 2 conclusiones obvias:
    1- Lo que importan no son los resultados sino las intenciones y estan fueron buenas asi que, para que se quejan…
    2- Sus opiniones no cuentan, asi que si van a hablar mal mejor no digan nada

  • Juan José. dijo:

    Un artículo que apenas tuvo en cuenta los criterios de los de a pie y va dirigido a receptores del mismo nivel o superior a la autora para tratar de minimizar las evidentes deficiencias y en este caso hasta para solicitar felicitaciones.
    En un artículo con esos propósitos no podían faltar los números y estadísticas con sus convenientes (y no convincentes) análisis a contracorriente de las abrumadoras evidencias. De qué sirve un número aquí o un % por allá si el resultado es la mayoritaria insatisfacción.
    ¿No sabían ninguno de los dirigentes de la feria (incluida la autora del artículo) los ahora socorridos argumentos de la llegada tardía de las materias primas para la industria poligráfica nacional cuando intervinieron en la mesa redonda a pocas horas de inaugurarse el evento?. Podían haber hablado claro y decir lo mismo que se ven obligados a reconocer ya cuando el daño está hecho.
    ¿Tampoco lo sabían cuando le entregaron al diario Granma una muestra de títulos a vender, parte de los cuales posteriormente no salieron?. Podían haber dado los que ya sabían que estaban listos.
    ¿Cómo es posible que fallara la impresión de La Edad de Oro y Había una vez?, ¿Qué se priorizó ante que estos clásicos imprescindibles que se han convertido casi en sello de nuestras ferias?. No había un día que se visitara el área de literatura infantil que no se escuchara preguntar por estos títulos.
    No creo que alguien esté realmente en contra de la existencia de otras ofertas (gastronomía, bisutería, ropa, equipos de computación, juguetes, etc.), lo que sucede es que este año el desbalance fue abrumador en detrimento del libro, y esto también se le fue de las manos a los organizadores. Si se va a mantener con el nombre de Feria del Libro, es el libro quien debe predominar y todo debe girar alrededor suyo. De lo contrario se le pudiera cambiar el nombre al evento y ponerle Feria popular, o cultural, o de febrero, o familiar, o etc, etc, etc.
    Que muchos lectores prefieran pagar más por mala literatura o muestre apatía por buenas actividades literarias, es verdad que el evento no lo produce pero tampoco debe estimularlas como sucedió este año. Los organizadores de un evento de esta magnitud no deben conformarse con reflejar lo que tienen la obligación de minimizar. Un buen ejemplo vimos en el stand de las FAR donde organizaban la asistencia de jóvenes estudiantes militares a sus eventos. ¿no se podría hacer lo mismo con tantos centros de estudios que hay en La Capital?

  • Made dijo:

    Viendo los resultados desde punto de vista crítico que expone Zuleica, es hora de replantearse la Feria nuevamente para que siga siendo el lugar donde queriamos llegar todos los años a comprar libros con precios asequibles en MN y sentarnos a leer alguno de ellos posteriormente en el cesped del complejo. Esto cambió por los altos precios de los libros en MN y los otros en CUC.
    Recomiendo que revisen los pro y los contras del evento porque las occiones de presentaciones, debates, lanzamientos, etc son buenas pero lo que se persigue es que se compren los libros y que sean leídos.

  • Yoel 2 dijo:

    Lei primero los comentarios sin leer el articulo pq seguro tiene algunas lineas para justificar determinados deslices. Por primera vez una feria demonizo la virginidad de un evento cultural emintemente espiritual; si no fue la intención, lo real es que el mercantilismo se impuso,y determinados fetiches seudoculturales, dictaron su presencia. Vi familias sin un libro en la mano, fueron a pasar el dia, cosumiendo alcohol y comida. Hay que salvar, no rescatar, repito salvar la feria como un proyecto cultural. Reto a comparar la feria en las provincias con la feria de la habana.

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Zuleica Romay

Zuleica Romay

Intelectual cubana. Ganadora del Premio Casa de las Américas en 2011

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