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A propósito de la presentación del libro “El General que conocí”

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Este libro que hoy nos entrega Raulito Méndez y la Editorial Capitán San Luís cumple plenamente con lo que siendo muy pequeño su padre le dijo: “La historia es muy complicada, querubín, y para contarla, hay que contarla muy bien” porque recoge una historia que efectivamente se merece “contarla muy bien”.

La obra que se presenta hoy tiene varias características que la destacan:

En primer lugar, es un libro con el cual un hijo cumple la determinación de contar la vida y la obra de su padre, tal como Raulito quería desde muy niño que su padre hiciese.

Además, es el producto de largos años de investigación para recrear con vivencias muy personales la historia, no solo de un revolucionario destacado, sino la de la gesta de un pueblo y un país. Es una lección de historia y política sobre la realidad cubana del siglo XX.

Se agrega a lo anterior, la objetividad y pericia con que el autor entrelaza los testimonios de muchas personas que acompañaron a Mendez Cominches en distintas etapas de sus fecundas cinco décadas de existencia.

En este libro, Raulito nos lleva a recorrer, en un relato genuinamente costumbrista, el camino desde las realidades y vivencias de la vida familiar y social del Santiago de la década de los años treinta y cuarenta del pasado siglo, hasta introducirnos en el heroico período de la lucha revolucionaria que desembocó en el triunfo revolucionario del Primero de Enero de 1959, para llegar a la extraordinaria gesta libertaria de la construcción de la sociedad socialista en Cuba y sus implicaciones mundiales. En todos y cada uno de esos momentos, está presente la huella de “El General que  Conocí”.

Segundo Frente Oriental Frank País. Santiago de Cuba. (Foto: Archivo)

Segundo Frente Oriental Frank País. Santiago de Cuba. (Foto: Archivo)

El autor describe de manera gráfica y con dominio pleno de la escritura, el surgimiento y desarrollo del movimiento revolucionario en Santiago y en toda Cuba, donde Joaquín Méndez Cominches se va formando como un dirigente revolucionario, involucrado en las acciones de agitación revolucionaria estudiantiles, las actividades clandestinas urbanas, la emigración forzosa, el regreso al país para incorporarse a la lucha guerrillera en el Segundo Frente Frank País y el momento del triunfo revolucionario del 1º de Enero de 1959.

A partir de ese momento, la lectura del libro nos lleva a recorrer todo el desarrollo de la triunfante Revolución Cubana siguiendo el hilo de las sobresalientes actividades ejecutadas y las responsabilidades asumidas por Méndez en el proceso de consolidación de las transformaciones revolucionarias y la edificación de una sociedad socialista en Cuba. Primero desde los órganos de la seguridad cubana y del Ministerio del Interior donde asume el cargo de Delegado Provincial en Oriente, la más extensa provincia del país solo superada en importancia política por La Habana, donde radican los órganos del poder del estado.

Hoy en cinco provincias del país (Santiago de Cuba, Guantánamo, Holguín, Granma y Las Tunas) se puede percibir, palpar y reconocer la obra que comenzara Méndez hace más de medio siglo. Entre muchas otras, no puede dejar de recordar la profunda participación de Mendez en la construcción del Partido Comunista de Cuba, de cuya dirección en el país y en la provincia de Oriente formó parte desde el momento de su fundación.

En la narración de Raulito se destaca en esa etapa el papel de Méndez en uno de los aspectos más relevantes de la obra revolucionaria y preocupación constante de Fidel, del Che, de Raúl, el cual abordó con total dedicación y éxito: la formación de cuadros revolucionarios.

No puede pasarse por alto que en esos momentos, Méndez era un joven veinteañero, sin experiencia de dirección administrativa, ni educación o instrucción superior, pero los resultados alcanzados en las tareas a él encomendadas fueron extraordinarios. El libro nos ofrece las pruebas fehacientes de su capacidad para seleccionar, educar, formar, organizar y dirigir a las personas, mujeres y hombres, en el cumplimiento de actividades y tareas sobre las cuales no existían experiencias previas. En este sentido Méndez fue un verdadero creador y los frutos de su trabajo aún están vivos y actuantes en la sociedad cubana.

Un ejemplo de ello, recogido en diversos testimonios de compañeros que vivieron y actuaron  en esas circunstancias, es la tarea partidista de atender la Universidad de Oriente, la cual cumplió con extraordinario éxito a pesar de no contar con una preparación de nivel superior ni con experiencia en el ejercicio de la docencia, carencias que superó con creces apelando a una total dedicación y guiándose (como tuvo que hacerlo en muchas ocasiones previas y futuras), por su innata intuición revolucionaria y a su aguzada capacidad de evaluar y motivar a las personas. Igual puede decirse del trabajo llevado a cabo en la escuela de Daiquirí. Todavía hoy muchos cuadros del MININT y de otros organismos e instituciones del país recibieron su formación inicial en esa escuela.

Con toda justicia, Raulito dedica un capítulo al primordial papel desempeñado por su padre en la organización y desarrollo de la Dirección General de Inteligencia, obra de gran relieve y de relevante incidencia en la defensa de la Revolución Cubana frente a los enemigos externos. Muchos fueron los éxitos alcanzados en ese empeño al cual Méndez dedico largos años de su vida y fue la tarea que mayor tiempo consumió – tres lustros – de su intensa, fructífera y dedicada trayectoria revolucionaria.

Combatientes cubanos en Cuito Cuanavale, Angola, marzo de 1988

Combatientes cubanos en Cuito Cuanavale, Angola, marzo de 1988

Durante dos épicos años, Mendez Cominches simultaneó su trabajo al frente de la Inteligencia cubana con la tarea internacionalista de colaboración con la naciente República Popular de Angola, enfrentando, hasta con su presencia personal en las acciones a enemigos externos e internos, poniendo a disposición de los compañeros angolanos su ya amplia experiencia personal y conocimientos en la creación, organización y funcionamiento de los Órganos de la Seguridad y del Orden Interior, para continuar con su responsabilidad al frente de la Inteligencia cubana, hasta pasar a trabajar como asesor directamente con el entonces Ministro de las Fuerzas Armadas, Raul Castro,  como su asesor para Asuntos de Inteligencia Militar, en lo que fue su última responsabilidad institucional.

Pero este libro no podía concluir sin dejar de dedicar un capítulo a la multifacética vida personal de Méndez Cominches, tan destacada y relevante como su actividad de militante y dirigente revolucionario. Raulito nos ofrece emocionantes páginas de Méndez como individuo sencillo, jovial, alegre, dinámico. Su afición por la música en lo cual se destacó como compositor; su vital papel como padrino, organizador e inspirador de los carnavales de Santiago, su amplísimo marco de relaciones con personas de todos los ámbitos y, sobre todo, el estrecho vínculo que mantuvo siempre con su esposa, hijos y la familia.

Méndez fue, como bien dice Abelardo Colomé Ibarra en Mi Visión de Méndez Cominches, “un amigo y un compañero cabal”.

Para concluir, pienso que nada mejor que hacer mías las palabras de Raulito al desear a los futuros lectores “que lo disfruten tanto como yo” porque ha cumplido ampliamente su propósito de “ser lo más elocuente posible con el fin de entregar un libro fácil al lector en el que verá cómo se desarrollan acontecimientos nunca antes escritos, y ocurridos en épocas tan distintas como antes y después del triunfo revolucionario de aquel histórico Primero de Enero”

Se han publicado 3 comentarios



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  • EDILBERTO SOSA REY dijo:

    Hablar de MENDEZ COMICHE es hablar de alguien que se dedico por entero a la defensa de la revolucion,cuando se hable o se escriba de el ahi que hacerlo en mayuscula,su ejemplo de fidelidad a la revolucion,a Fidel y Raul es un legado de su persona que todos debemos darle continuidad,MENDEZ siempre fue un verdadero revolucionario.

  • Ruperto dijo:

    Inexplicable la sustitución de Mendez como J’ de la DGI, máxime cuando durante los 15 años que la dirigió, fueron los de mejores resultados de esa Dirección del Ministerio. Pero bueno… alguien sabrá…

  • Daniel dijo:

    Méndez…hizo de la DGI una fortaleza de hombres y mujeres instruidos, cultos y preparados para el cumplimiento exitoso de sus misiones. Organizó el trabajo con el concurso de todos, respetando la experiencia de los que ya estaban a su arribo…Asequible a todos en cualquier momento o lugar. El rango nunca fue algo que impidiese que todos se dirigieran a él, así, sencillamente, por su apellido…Méndez…con respeto.

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Ramón Sánchez-Parodi Montoto

Ramón Sánchez-Parodi Montoto

Fue nombrado jefe de la sección de Intereses de Cuba en Estados Unidos, entre septiembre de 1977 y abril de 1989. Luego ocupó el cargo de viceministro de Relaciones Exteriores de Cuba, hasta 1994. Y a partir de entonces se desempeñó como embajador cubano en Brasil, hasta el año 2000. Además de sus actividades como funcionario del gobierno cubano, Sánchez Parodi es periodista y escritor.

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