Imprimir
Inicio » Opinión, Sociedad  »

La escuela soñada

| 51
Antes de entrar a clases. Foto: Ismael Francisco.

Antes de entrar a clases. Foto: Ismael Francisco/ Cubadebate

Terminaba el curso 2014-2015 y me descubrí llorando en la sala de mi casa. Depresión, impotencia y decepción serían las palabras exactas para describir aquel estado de ánimo.

Mi hijo terminaba su preescolar, y las madres que coincidíamos, al entrar o salir, en el Círculo Infantil, nos consolábamos con un: “Ya falta poco para terminar aquí”, frase resumen de un curso escolar plagado de reuniones, preguntas, insatisfacciones y gestiones, casi todas infructuosas.

Sin dejar de reconocer cierto esfuerzo por mejorar las actividades propias de la enseñanza por parte de la institución, se habían impuesto, junto a la inexperiencia y la improvisación en la dirección del centro, una real ausencia de personal docente preparado, desorganización, simulación frente a los controles del organismo superior y hasta mentiras para explicar lo inexplicable. La indiscutible disposición de los padres para contribuir a resolver los problemas parecía ser la única razón de que no mudáramos de centro a nuestros hijos. No digo más. Ya pasó.

Lo peor es que tampoco tenía buenas referencias de la escuela que nos habían asignado –y digo “nos habían asignado” porque cuando un niño llega a un centro escolar arriban con él su familia, su presente y su futuro-, pero me negué a conformarme. Nada más terminado el curso, salí en busca de una mejor opción para el primer grado. Sólo tenía a mano la frase de otra mamá sobre una primaria cercana a la casa: “En esa escuela hay disciplina, tiene un director serio, organizado y muy exigente”. Suficiente.

No necesitaba que alguien me explicara los problemas que tenemos, las carencias materiales, el salario insuficiente, la falta de personal, las diferencias sociales que emergen. Sólo aspiraba a encontrar ese lugar de los sueños, donde cada cual trata de hacer lo mejor posible su trabajo con lo que tenga a mano y cuenten con mi participación.

En el camino me iba encontrando con las complejidades del sistema de educación, y también el esfuerzo de muchos por dar respuesta, organizar y atender a todos, a pesar de las limitaciones materiales, económicas, y organizativas.

Recuerdo en particular un local con pésima iluminación, ventanas clausuradas, donde nos abanicábamos decenas de madres y apenas había una mesa, algunas sillas, un ventilador, varios files con el nombre de cada uno de nuestros hijos, de cualquier nivel o tipo de enseñanza, de todo el municipio, y una solitaria, aguerrida y paciente funcionaria atendiendo a cada una- sin siquiera una computadora o máquina de escribir, por tanto ni pensar en un sistema de información automatizado. En aquel lugar, y a lo largo de las casi cinco horas que duró la espera, escuchando problemas, sinsabores, aspiraciones y las más disímiles causas por las que todas buscaban traslado, me dije: “Y todavía algunos nos quejamos…”, mientras pensaba en mi propio centro de trabajo, donde como mínimo hay una computadora en cada departamento.

Por fin logré el traslado a la escuela que me habían recomendado, y boleta en mano fui a concretar la matrícula:

-“Buenos días, por favor ¿qué debo hacer para matricular a un niño de primer grado?”-pregunté.

-Pase, siéntese y espere un momentico, él regresa enseguida.

Se refería seguramente al director, aquella mujer bien vestida, muy amable, al parecer la recepcionista. Pasaron apenastres minutos:

-¿Ud. me está esperando?

Levanté la vista, frente a mí estaba un hombre de mediana edad, pantalón “de vestir “ y camisa a cuadros, con un vasito de café en la mano. No pude articular un sonido porque acto seguido preguntó:

-¿Ya le brindaron café?

Sonreí, este debía ser el lugar, en muy pocos segundos me estaban ocurriendo demasiadas cosas inusuales. Para entonces, ya había admirado que en aquel caserón antiguo, los pisos lucieran limpios, las plantas bien cuidadas y nadie gritara en el grupo de maestros que a la sombra del portal interior, participaban de un especie de reunión o seminario en torno a una sola computadora. Se podía intuir a distancia que aquella era la actividad fundamental del día; todos vestían con cierta distinción y muy cerca tenían servicio de agua, café y té, sobre una pequeña bandeja con vasos de cristal…

-Venga pase, disculpe si está desordenado, es el último día de trabajo y estamos recogiendo todo.

La Dirección, aparente sala de visitas de la antigua casona, era un local amplio, sin lujos, con dos butacas y un sofá de fibra vegetal, una mesa de unas seis u ocho sillas al centro y cerca de la ventana, el buró. Adicionalmente, dos o tres vitrinas con libros y el mueble del TV.

-Siéntese, y dígame qué desea.

Después de inscribir al niño y tomar los datos necesarios preguntó:

-¿Por qué quiso trasladarlo para esta escuela?

– No conozco a nadie aquí –quise aclarar- sólo me han dicho que Ud. es muy organizado y exigente, y con eso me bastó.

Se turbó un poco y dijo, “hacemos lo que se debe y se puede”, agradeció mi confianza, conversamos un poco más, y al terminar me extendió la mano para despedirse. Ya no me quedó ninguna duda, estaba en el lugar correcto.

—–

Llegó el 1ro de septiembre. Un enjambre de alumnos y adultos se agrupaba frente a la escuela, pero a ningún familiar oacompañante se le ocurrió atravesar el umbral del portón. Allí se daban los besos de despedida: “cuídate”, “pórtate bien”, “estás lindo”, “no te ensucies el uniforme”, y todos los niños iban entrando. A los pequeños los esperaban maestras y auxiliares para conducirlos a través del patio a sus aulas que están en el tercer piso. Eran las ocho de la mañana, en una hora sería el acto de inicio del curso escolar. Madres, padres, abuelos, parientes y tutores quedamos a la espera.

Un poco antes de las nueve comenzaron a bajar los niños y a organizarse en el patio. La recepcionista nos invitó a pasar. El director de guayabera blanca, la subdirectora elegante con tacones altos, junto a dos pioneros dirigieron el acto. Sencillez y solemnidad, bienvenida a todos, una niña declamadora, nada de teque y todos cantaron el himno con su saludo pioneril mientras la bandera alcanzaba el punto más alto de su asta. Allí estaba el chiquillo mío, contagiado con aquella energía y, a pesar de la distancia, entre todas las voces distinguí la suya, entonando con una fuerza nueva, las notas del himno que acaricia desde que apenas tenía dos años.

———

Ya estuvimos reunidos los padres con el director y la maestra. Ella nos ha dicho que no está allí porque no alcanzó otra carrera universitaria, sino porque siempre le gustó el magisterio, es Máster en Pedagogía y ha estado en el aula atendiendo, desde niños del primer ciclo o de quinto y sexto grado hasta el preuniversitario. Este año vuelve a la enseñanza que le apasiona y pretende estar con estos niños – su nueva familia, tal como dijera- hasta el cuarto grado.

No nos pidieron nada material, no se quejaron, nos aseguraron contar con lo indispensable para cumplir con los objetivos docentes, nos dieron lecciones de cómo ayudar a nuestros hijos a cumplir con el reglamento escolar, a estudiar, a comportarse correctamente.Explicaron el sistema evaluativo y, por encima de todo, nos brindaron la confianza de que a pesar de los retos diarios entre todos podremos alcanzar los objetivos, docentes y educativos.

Han pasado los primeros diez días, y cada mañana me quedo parada en el umbral del portón, callada escuchando a los familiares que vienen, van, o se quedan conversando muy cerca. Me han llamado la atención los hermosos moños y trenzas de todas las niñas del preescolar con lazos blancos, mientras las de grados superiores llevan felpas o cintillos rojos. Los varones van con medias blancas y bien peinados. Todos llevan sus mochilas colgadas en ambos hombros. ¿Casualidad? ¿O acaso eso era lo que proponía el director cuando lo vi -sinpoder escucharle- en un vespertino señalando para su cabeza, y luego colocándose una mochila en la espalda frente a toda la escuela?

No he oído de los padres frases altisonantes, ni protestas. Hace unos días cantaron en el matutino las felicidades a una maestra por su cumpleaños. He visto al director llamar a los alumnos por su nombre, saludar a uno, preguntarle por el hermanito a otro, criticarle el peinado a una ex alumna que ha pasado a la secundaria, comprobar con otra el material que le entregaron en el aula. Y cada tarde me he topado con una señora de unos sesenta años ¿o más?, junto a los niños de preescolar entregándole uno a uno a cada padre, quienes salen en fila, sonrientes, mochilitas al hombro besándola al marcharse, mientras los de primer grado la asaltan en el portal, enrollándosele en la cintura para abrazarla y besarla. Ella es la misma maestra de prescolar de algunas de las más jóvenes madres que hoy reciben de sus manos a sus hijos al salir de la escuela.

Han vuelto mis lágrimas cada mañana. Pero ya no son de impotencia sino de emoción. Tengo cuarenta y siete años y llevo días acariciando los nombres de mis primeros maestros en Cienfuegos en los años setenta: Iris, Gloria, Ana, Aguedo, Melanio, Cuca, Lidia, Georgina, Magalys y Galván. A ellos los he vuelto a ver en el rostro de los que me cruzo por estos días en el portón de la escuela de mi hijo. Están en Mara, la maestra de preescolar, en Orquídea la recepcionista, en Caridad la subdirectora, y en Delia Rosa la apasionada maestra de primer grado.

¿Qué escuela? La Julio Antonio Mella

¿Municipio? Habana Vieja

¿Director? Felipe

Curso 2015-2016.

Se han publicado 51 comentarios



Este sitio se reserva el derecho de la publicación de los comentarios. No se harán visibles aquellos que sean denigrantes, ofensivos, difamatorios, que estén fuera de contexto o atenten contra la dignidad de una persona o grupo social. Recomendamos brevedad en sus planteamientos.

  • Jaime Yoan Batista dijo:

    Increíble, pero cierto. Cuando se quiere se puede. Leyendo esta historia iba recordando mis años de estudiante. Sin estar en el portón de esa escuela Carmen Rosa, se me aguaron los ojos. Una Escuela Cubana mejor, también es posible. Voluntad, mucha voluntad hace falta, como la de aquellos que fueron a alfabetizar… No pierdo la esperanza de que mis nietos asistan a una escuela como esa, quizás mejor.

  • Leandro dijo:

    Junto a la severa crítica a los ineptos, el justo homenaje a quienes en medio de múltiples dificultades saben crecerse. Muchos Felipe necesita nuestra educación. La “simulación frente a los controles del organismo superior y hasta mentiras para explicar lo inexplicable” nada tienen que ver con “la inexperiencia” y “una real ausencia de personal docente preparado”. Ello sí tiene que ver con la Vergüenza o mejor dicho con la falta de Vergüenza de quienes así actúan, que por cierto, no son pocos.
    Gracias Carmen Rosa por tan lindo artículo.

  • Susana dijo:

    Cursé estudios primarios allá por los años 70, cuando también había carencias y falta de profesores (emigraban hacia los EU) No obstante, los que tuve me inculcaron el amor a los estudios y valores que hoy en día transmito a mis alumnos. No olvidaré nunca a mi Profesora María Irene (ESBU Felipe Puey- Vedado) quien me hizo amar la Literatura del Siglo de Oro español y puedo afirmar que fue una de las mejores pedagogas que tuvo el centro. Gracias miles Maestra por transmitirme su vocación y EPD. Gracias también a Carmen Rosa por compartir su experiencia y feliz inicio de curso !

  • Bernardo dijo:

    Y por que no se hace un articulo BIEN descriptivo de esas razones que tuvo que trasladar a su hijo, del por que aquella escuela – desastre es asi? Eso, aunque parezca raro, es tambien positivo. Encontrar y sacar a la luz publica los “por que” de las cosas ayuda muchismo a arreglar las cosas, quizas mas que brindar imagenes bonitas de lo que realmente existe, pero que desgraciadamente no es lo mas comun

  • JCG dijo:

    Me hizo recordar el libro Corazon, el amor y el respeto de los alumnos y los maestros, y el respecto ede los padres a esos otros padres y madres que todos debieramos venerar,nuestros maestros

  • Lupe María dijo:

    Preciosa crónica, sentida, esperanzadora. También podríamos tener el país soñado si todos hiciéramos bien lo que debemos y sabemos hacer, si se acabara el paternalismo con el corrupto o el inepto. Los niños de esa escuela serán mejores adultos porque tuvieron unos buenos maestros y ahí va el futuro de nuestra islita querida.
    Gracias, Carmen Rosa, por esa historia de sueños posibles.

  • Cristina María dijo:

    Lo que un niño recibe en su etapa de 0 a 10 años es lo que influirá con más fuerza en el joven y adulto que será. Si recibe amor, buenos modales, disciplina, valores cívicos, buen gusto, ejemplos de esfuerzo, reconocimiento a sus logros y respeto, estoy segura que serán personas de bien que amarán a su familia, amigos, maestros, a su pareja y a su patria y sólo así tendremos lo que por tantos años hemos luchado. Gracias Carmen Rosa, estupendo artículo

  • Lalova2015 dijo:

    Es delicioso recibir estos comentarios al margen de todos los comentarios que se escuchan a diario, lo que nos reafirma que SI SE PUEDE, solo hace falta personas buena que quieran contribuir con las buenas causas y hacerlo bien.
    FELICIDADES AL COLECTIVO DE ESTA ESCUELA, hace falta que transmitan sus conocimientos y experiencias a todas las demás

  • Pablo Galván Vigo dijo:

    ¡Carmen Rosa! ¡Qué emoción verme mencionado en tu artículo, porque eso nos demuestra que quedamos en el corazón de quienes hoy recibieron lo mejor que pudimos aportarles. Me alegro mucho que hayas encontrado para tu hijo la escuela soñada. Un abrazo de tu profe, Galván.

  • Anar dijo:

    GRACIAS POR EL ARTÍCULO, NOS LLENA DE ESPERANZA, FELICIDADES A TODA LA ESCUELA AL DIRECTOR Y A SUS PROFESORES Y TRABAJADORES

  • Leira dijo:

    Hola Carmen Rosa me ha encantado tu bella reflexión, te contaré que mi niña Lorena está en el grupo de 1er grado de tu nene, desde que me recomendaron la escuela no dude en luchar para poder tener a mi niña allí, por tanta disciplina y sobre todo por un súper buen director, exigente y dedicado a su gran labor como educador, por sus excelentes maestros , no solo como personas sino también como educadores, muy buena elección Carmen Rosa, sin dudas es el lugar correcto para su niño, dígamelo a mí, que desde preescolar tengo muy buenas vivencias desde que mi niña estaba con la maestra Mara, mi nombre es Leira y nos seguiremos viendo cada mañana , Saludos.

  • Betty dijo:

    Parece ciencia ficción, sin gritos, sin groserías, brindando café y té? zapatos altos? Prescindo de las infusiones, tampoco pido guayaberas ni tacones, solo respeto a los muchachos y a los padres. Sobre todo en las secundarias se les trata como si fueran presidiarios,. con guapería e intimidaciones todo el tiempo. Hay que preparar a los maestros no solo académicamente.

  • Zuni dijo:

    Si hubiera leido este articulo solo 2 años atras hubiera transladado a mi niña para esta escuela salida del paraiso , soy de Luyano y lo que he tenido que pasar…… en la primaria de mi hija , se resume en que tambien llore en el comedor de mi casa cuando termino , ahora esta en al secundaria 28 de Septiembre , y lo que he escuchado y visto u oido es terrible, que Dios me ampare y la niña salga bien y con deseos de continuar , mucha violencia y falta de pedagogia la ha rodeado siempre , es trizte pero es la mas pura verdad, tengo edad suficiente y estudie en Cuba , y ahira la educacion es muy distinta , multiples fatires influyen , casi todos aqui mencionados .

  • Ismael dijo:

    Muy justo con la escuela Julio Antonio Mella, como esta hay varias en el país lamentablemente no creo q sean mayoria, para ello debemos seguir luchando sin que sea el traslado la fórmula mágica, la esencia en mi opinión debe ser cubrir acertadamente los espacios cedidos al desinterés y la rutina, imperdonable en los talleres espirituales que deben ser las escuelas.

  • LIA dijo:

    Gracias Carmen Rosa por tan lindas palabras así estuve yo al inicio del Curso Escolar

    con mucho miedo ya que mi niña comenzó el Primer Grado .Temia de tantas cosas o mejor dicho temo aún es un largo camino de recorrer son tan pequeños esos niños y necesitan de tanta orientación que en realidad si no tienen un buen maestro se desmotivan y comienzan los problemas .Esta profesión tiene que gustarte mucho y dar mucho amor y entrega en todo momento .Queria por esta via felicitar a todos los maestros y en especial a los de las provincias Orientales que trabajan dia a dia con
    AMOR Y UNA ENTREGA TOTAL ESPERANDO SOLAMENTE EN CAMBIO HACER UN HOMBRE DE BIEN A AQUEL QUE SUPO ENSEÑAR

  • yosvany Mancha dijo:

    Simplemente maravilloso articulo, felicidades a Carmen por reconocer la labor de estos trabajadores de la educacion, esto eleva la motivacion de los mismos por lo que hacen y ayuda a los que no lo hacen a reflexionar.

  • Eduardo, Camagüey. dijo:

    Tenemos muchos Felipes (Y “Felipas”) en la educación cubana y en Cuba. Lástima que muchas veces, no los estimulamos, no los reconocemos.
    Esta revolución, este país, lo hicieron y lo hacen quiénes no viven del lado mejor, sino del lado del deber.

  • REFLEXIVO dijo:

    El problema es que “. . . a río revuelto, ganancia de pescadores. . .” El ser humano es como los bueyes, que por muy buenos que sean, arando la tierra, si no se les aguijonea, no aran los surcos; lo que quiero decir, es que todo está en el nivel de exigencia, en la seriedad de los que tienen que organizar, exigir, dar el ejemplo. Lo más cómodo es decir que no tenemos recursos suficientes, que las dificultades, que el salario. Es cierto que el salario es insuficiente, pero eso no depende de los niños que pueden estar recibiendo una educación buena o mala y la justificación es inconformidad, escasez, lo que sea, menos la vergüenza, la disciplina, la vocación, que obligan a hacer lo que nos toca y hacerlo bien, porque eso depende de la persona, del profesional, de su ética, de su compromiso con su profesión y para qué se preparó en la vida y por qué se preparó para eso. Yo tuve muy buenos maestros y eran personas con salarios bajos, que a duras penas se podían vestir, muchos de ellos, con un saco con los codos desgastados por los años y el uso y cosas así. ¿Es que mucha gente ha perdido la vergüenza? ¿Es que mucha gente se deja arrastar, empujar por la ola de negligencia, acomodamiento, el no importarles su rol en la vida? Eso sucede en todas las actividades de la sociedad, no es solo en Educación y únicamente si el Estado aprieta la mano, se pueden resolver. Eso va con los funcionarios, Ministros o no, que van a la Mesa Redonde y brindan un panorama de ensueños, que aunque nadie cree totalmente, da esperanzas de que sí se están mejorando las cosas, pero las mentiras, la burocracia, el acomodamiento, el dejar las cosas a como salgan, es lo que predomina. El ejemplo de esa escuela del buenísimo artículo, no es mayoritario, lamentablemente.

  • Marilyn dijo:

    A esperar que solo cuentan 10 días.

  • Yaimi dijo:

    Hola muy bueno, bonito y sobre todo alentador el articulo, yo tengo dos niños que estan en la primaria, en la escuela de mis hijos no tengo grandes problemas al menos con los maestros, su Directora Elvira es bien responsable y aun cuando tiene un niño de la edad de mi hija (10 años) nose como se las arregla para siempre estar en la escuela atendiendo todo, realmente es de admirar. La gran mayoria de los maestros llevan tiempo en educación (por no decir que son viejos en la materia jajjaja) y creo que eso es lo que hace la diferencia. Entiendo el sufrimiento de Carmen Rosa por que yo me siento asi con la secudaria de mi hijo que ya el año que viene pasa para el 7mo grado y tengo terror a eso pues en mi municipio, marianao, no hay ninguna que este buena. Mi hijo es un niño inteligente con notas sobre los 95 el curso pasado temino con indice general de 98 y me da mucho miedo que con el cambio y la mala atención se me valla a perder les juro que es algo que me tiene mas que preocupada hace bastante tiempo y lo peor es que no se que hacer

Se han publicado 51 comentarios



Este sitio se reserva el derecho de la publicación de los comentarios. No se harán visibles aquellos que sean denigrantes, ofensivos, difamatorios, que estén fuera de contexto o atenten contra la dignidad de una persona o grupo social. Recomendamos brevedad en sus planteamientos.

Carmen Rosa Báez

Carmen Rosa Báez

Psicóloga cubana. Trabaja en el Instituto de la Música.

Vea también