La escuela soñada

Antes de entrar a clases. Foto: Ismael Francisco/ Cubadebate
Terminaba el curso 2014-2015 y me descubrí llorando en la sala de mi casa. Depresión, impotencia y decepción serían las palabras exactas para describir aquel estado de ánimo.
Mi hijo terminaba su preescolar, y las madres que coincidíamos, al entrar o salir, en el Círculo Infantil, nos consolábamos con un: “Ya falta poco para terminar aquí”, frase resumen de un curso escolar plagado de reuniones, preguntas, insatisfacciones y gestiones, casi todas infructuosas.
Sin dejar de reconocer cierto esfuerzo por mejorar las actividades propias de la enseñanza por parte de la institución, se habían impuesto, junto a la inexperiencia y la improvisación en la dirección del centro, una real ausencia de personal docente preparado, desorganización, simulación frente a los controles del organismo superior y hasta mentiras para explicar lo inexplicable. La indiscutible disposición de los padres para contribuir a resolver los problemas parecía ser la única razón de que no mudáramos de centro a nuestros hijos. No digo más. Ya pasó.
Lo peor es que tampoco tenía buenas referencias de la escuela que nos habían asignado –y digo “nos habían asignado” porque cuando un niño llega a un centro escolar arriban con él su familia, su presente y su futuro-, pero me negué a conformarme. Nada más terminado el curso, salí en busca de una mejor opción para el primer grado. Sólo tenía a mano la frase de otra mamá sobre una primaria cercana a la casa: “En esa escuela hay disciplina, tiene un director serio, organizado y muy exigente”. Suficiente.
No necesitaba que alguien me explicara los problemas que tenemos, las carencias materiales, el salario insuficiente, la falta de personal, las diferencias sociales que emergen. Sólo aspiraba a encontrar ese lugar de los sueños, donde cada cual trata de hacer lo mejor posible su trabajo con lo que tenga a mano y cuenten con mi participación.
En el camino me iba encontrando con las complejidades del sistema de educación, y también el esfuerzo de muchos por dar respuesta, organizar y atender a todos, a pesar de las limitaciones materiales, económicas, y organizativas.
Recuerdo en particular un local con pésima iluminación, ventanas clausuradas, donde nos abanicábamos decenas de madres y apenas había una mesa, algunas sillas, un ventilador, varios files con el nombre de cada uno de nuestros hijos, de cualquier nivel o tipo de enseñanza, de todo el municipio, y una solitaria, aguerrida y paciente funcionaria atendiendo a cada una- sin siquiera una computadora o máquina de escribir, por tanto ni pensar en un sistema de información automatizado. En aquel lugar, y a lo largo de las casi cinco horas que duró la espera, escuchando problemas, sinsabores, aspiraciones y las más disímiles causas por las que todas buscaban traslado, me dije: “Y todavía algunos nos quejamos…”, mientras pensaba en mi propio centro de trabajo, donde como mínimo hay una computadora en cada departamento.
Por fin logré el traslado a la escuela que me habían recomendado, y boleta en mano fui a concretar la matrícula:
-“Buenos días, por favor ¿qué debo hacer para matricular a un niño de primer grado?”-pregunté.
-Pase, siéntese y espere un momentico, él regresa enseguida.
Se refería seguramente al director, aquella mujer bien vestida, muy amable, al parecer la recepcionista. Pasaron apenastres minutos:
-¿Ud. me está esperando?
Levanté la vista, frente a mí estaba un hombre de mediana edad, pantalón “de vestir “ y camisa a cuadros, con un vasito de café en la mano. No pude articular un sonido porque acto seguido preguntó:
-¿Ya le brindaron café?
Sonreí, este debía ser el lugar, en muy pocos segundos me estaban ocurriendo demasiadas cosas inusuales. Para entonces, ya había admirado que en aquel caserón antiguo, los pisos lucieran limpios, las plantas bien cuidadas y nadie gritara en el grupo de maestros que a la sombra del portal interior, participaban de un especie de reunión o seminario en torno a una sola computadora. Se podía intuir a distancia que aquella era la actividad fundamental del día; todos vestían con cierta distinción y muy cerca tenían servicio de agua, café y té, sobre una pequeña bandeja con vasos de cristal…
-Venga pase, disculpe si está desordenado, es el último día de trabajo y estamos recogiendo todo.
La Dirección, aparente sala de visitas de la antigua casona, era un local amplio, sin lujos, con dos butacas y un sofá de fibra vegetal, una mesa de unas seis u ocho sillas al centro y cerca de la ventana, el buró. Adicionalmente, dos o tres vitrinas con libros y el mueble del TV.
-Siéntese, y dígame qué desea.
Después de inscribir al niño y tomar los datos necesarios preguntó:
-¿Por qué quiso trasladarlo para esta escuela?
- No conozco a nadie aquí –quise aclarar- sólo me han dicho que Ud. es muy organizado y exigente, y con eso me bastó.
Se turbó un poco y dijo, “hacemos lo que se debe y se puede”, agradeció mi confianza, conversamos un poco más, y al terminar me extendió la mano para despedirse. Ya no me quedó ninguna duda, estaba en el lugar correcto.
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Llegó el 1ro de septiembre. Un enjambre de alumnos y adultos se agrupaba frente a la escuela, pero a ningún familiar oacompañante se le ocurrió atravesar el umbral del portón. Allí se daban los besos de despedida: “cuídate”, “pórtate bien”, “estás lindo”, “no te ensucies el uniforme”, y todos los niños iban entrando. A los pequeños los esperaban maestras y auxiliares para conducirlos a través del patio a sus aulas que están en el tercer piso. Eran las ocho de la mañana, en una hora sería el acto de inicio del curso escolar. Madres, padres, abuelos, parientes y tutores quedamos a la espera.
Un poco antes de las nueve comenzaron a bajar los niños y a organizarse en el patio. La recepcionista nos invitó a pasar. El director de guayabera blanca, la subdirectora elegante con tacones altos, junto a dos pioneros dirigieron el acto. Sencillez y solemnidad, bienvenida a todos, una niña declamadora, nada de teque y todos cantaron el himno con su saludo pioneril mientras la bandera alcanzaba el punto más alto de su asta. Allí estaba el chiquillo mío, contagiado con aquella energía y, a pesar de la distancia, entre todas las voces distinguí la suya, entonando con una fuerza nueva, las notas del himno que acaricia desde que apenas tenía dos años.
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Ya estuvimos reunidos los padres con el director y la maestra. Ella nos ha dicho que no está allí porque no alcanzó otra carrera universitaria, sino porque siempre le gustó el magisterio, es Máster en Pedagogía y ha estado en el aula atendiendo, desde niños del primer ciclo o de quinto y sexto grado hasta el preuniversitario. Este año vuelve a la enseñanza que le apasiona y pretende estar con estos niños - su nueva familia, tal como dijera- hasta el cuarto grado.
No nos pidieron nada material, no se quejaron, nos aseguraron contar con lo indispensable para cumplir con los objetivos docentes, nos dieron lecciones de cómo ayudar a nuestros hijos a cumplir con el reglamento escolar, a estudiar, a comportarse correctamente.Explicaron el sistema evaluativo y, por encima de todo, nos brindaron la confianza de que a pesar de los retos diarios entre todos podremos alcanzar los objetivos, docentes y educativos.
Han pasado los primeros diez días, y cada mañana me quedo parada en el umbral del portón, callada escuchando a los familiares que vienen, van, o se quedan conversando muy cerca. Me han llamado la atención los hermosos moños y trenzas de todas las niñas del preescolar con lazos blancos, mientras las de grados superiores llevan felpas o cintillos rojos. Los varones van con medias blancas y bien peinados. Todos llevan sus mochilas colgadas en ambos hombros. ¿Casualidad? ¿O acaso eso era lo que proponía el director cuando lo vi -sinpoder escucharle- en un vespertino señalando para su cabeza, y luego colocándose una mochila en la espalda frente a toda la escuela?
No he oído de los padres frases altisonantes, ni protestas. Hace unos días cantaron en el matutino las felicidades a una maestra por su cumpleaños. He visto al director llamar a los alumnos por su nombre, saludar a uno, preguntarle por el hermanito a otro, criticarle el peinado a una ex alumna que ha pasado a la secundaria, comprobar con otra el material que le entregaron en el aula. Y cada tarde me he topado con una señora de unos sesenta años ¿o más?, junto a los niños de preescolar entregándole uno a uno a cada padre, quienes salen en fila, sonrientes, mochilitas al hombro besándola al marcharse, mientras los de primer grado la asaltan en el portal, enrollándosele en la cintura para abrazarla y besarla. Ella es la misma maestra de prescolar de algunas de las más jóvenes madres que hoy reciben de sus manos a sus hijos al salir de la escuela.
Han vuelto mis lágrimas cada mañana. Pero ya no son de impotencia sino de emoción. Tengo cuarenta y siete años y llevo días acariciando los nombres de mis primeros maestros en Cienfuegos en los años setenta: Iris, Gloria, Ana, Aguedo, Melanio, Cuca, Lidia, Georgina, Magalys y Galván. A ellos los he vuelto a ver en el rostro de los que me cruzo por estos días en el portón de la escuela de mi hijo. Están en Mara, la maestra de preescolar, en Orquídea la recepcionista, en Caridad la subdirectora, y en Delia Rosa la apasionada maestra de primer grado.
¿Qué escuela? La Julio Antonio Mella
¿Municipio? Habana Vieja
¿Director? Felipe
Curso 2015-2016.
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PERIODISTA.
Primer quiero decirte que me gusto tu articulo.
Marilyn comento ... a esperar que solo van 10 dias... Por lo que has escrito pienso que el comportamiento del colectivo de la escuela de que hablas sera asi durante todo el curso y estare a la espera de tu nuevo comentario en enero y en junio del 2016.
Tengo tu edad y todavia recuerdo como eran mis maestros de primaria, Emilio, Ofelia, Juana Belkis, Edita y Amauris( stgo de cuba)TODOS ESPECIALES.
Tengo un niño de 8 años y al igual que usted tengo esas preocupaciones, no puedo hablar de la directora de la escuela pero si de la maestra que hace un esfuerzo muy grande este curso. Los niños no tienen profesor de Educacion Fisica ni tampoco de Ingles( ella tiene que asumir) eso es un problema y no de sistema por lo menos yo lo veo asi. Es que si no hay vocacion y deseos de ayudar, de cooperar; a que aspiramos.
Es verdad el problema del salario pero, siempre fue asi y los maestros de antes y algunos de ahora disfrutan compartir con los niños, de enseñarles.
No conozco obra humana mejor que enseñar y educar. Los cubanos con vocacion de enseñar deben ayudar como muchos viejos maestros que han vuelto a las aulas en un gesto noble y bueno.
Hay muchos malos ejemplos pero que viva cuba coño. esto es lo mejor que hay en educacion por que todavia queda gente que vale y siente por este bello trabajo.
Felicidades Felipe. No te conozco pero te admiro desde ciego de avila.
Gracias "Cachita", hermosa tu reflexión, ...como tu alma.
Este artículo es excelente ya que no se queja de lo que falta materialmente en la escuela como casi siempre ocurre sinó destaca lo más importante que tiene la escuela su personal.Ahí seguro los valores de los que tanto se habla serán bien inculcados en esos niños y seguro que aprenderán a pesar de faltar computadoras entre otros bienes
Carmen, ¿cómo contacto contigo?. Mi correo jorgefr@tcmariel.cu. Un viejo amigo de la Ché Guevara.
Carmen Rosa: Me alegra saber de usted, después de la batalla de ideas y de su protagonismo en el inicio de las mesas redondas (lucha por Elian); no supe nada mas. Realmente la conozco de la FEU.
Conozco esculeas mas o menos así, en el mismo municipio donde otras ni se le parecen.
Gracias por tu artículo.
Me acuerdo de cuando a mi me hacían esos peinados con lazos y cintillos q no me gustaban pero ahora veo esas fotos y verdad q m veía linda .jajá
Asi como se promovió un debate nacional para el tema del fraude deberia promoverse un debate serio, profundo, critico y objetivo, sobre la aberrante practica de pedir dinero a los padres, practica que no solo los maestros hacen directa o indirectamente, sino que padres promueven hasta niveles increibles, y que es un secreto a voces y sin embargo las medidas del sistema nacional de educación en ese terreno no han rebasado la prohibición sobre ello, pero es como la anedocta de galileo cuando le pidieron rectractarse por afirmar que la tierra se movía, siguió afirmando "pero se mueve". LAs anedoctas que he conocido en este curso son aberrantes. Y lo otro que el tan cacareado reglamento escolar a penas si se conoce por los padres. LAs medidas de organizacion e higiene escolar que se aplican en determinadas escuelas, y la de mi hijo es una de ellas, va contra las mas elementales normas que se enseñan en el primer año de la licencieatura en Educación. Ahhh, ....lo digo con conocimiento de causa. El aula de mi niño tiene 25 alumnos, es realmente un aula pequeña, si a eso le sumas la cantidad de cosas que tiene el aula, catres, algunos medios didacticos en el piso, televisor, el FLAMANTE VENTILADOR ¿para los niños o la maestra?, su mochila, merendero, toallas, cepillo y peine- ojo: frase de la maestra en la primera reunión "nunca se utiliza pero que debe estar ahi para la visita"...y etc etc etc...
Te exhorto Carmen Rosa que investigues criticamente, sin sadismo y hagas un buen articulo sobre esto, e involucres diferentes opiniones, de maestros, padres, funcionarios a diferentes niveles... con la esperanza de extirpar el lastre que corroe a la escuela cubana hoy, para contribuir a ver "la escuela soñada"
Muy lindo articulo Carmen Rosa!!. Me recordó no solo a maravillosos maestros que tuve en mi niñez y adolescencia, sino mas recientemente los que tuvo mi hijo Marcel en los años más duros del periodo especial en la primaria Chiqui Hernandez del Vedado, especialmente la maestra Yolanda, que fue clave en toda su formación y desarrollo. Esos primeros años de escolaridad son fundamentales y hay que luchar para que todos nuestros niños puedan desarrollar su educación en un ambiente favorable como ese. El estímulo y el elogio a los más dignos y sacrificados, a pesar de las dificultades, siempre es importante
Carmen Rosa te recuerdo de nuestro viaje de intercambio con los jovenes franceses en el año 1999.
Recuerda la caldosa de kike y marina. El Santiaguero -avileño.
puedes escribirme a mi correo para saber mas de tu usted y su familia.
buen comentario.
Leer este articulo sobre la escuela Julio Antonio Mella me llena de satisfacción, ya que se habla del nuevo Reglamento escolar, pero cuando leo este comentario: ...al director llamar a los alumnos por su nombre, saludar a uno, preguntarle por el hermanito a otro, criticarle el peinado a una ex alumna que ha pasado a la secundaria,... me doy cuenta de que es un profesional entregado, como un medico a su paciente, como el arquitecto frente a la obra que comienza, nuestra educación es bella y muy humana, por lo que todos tenemos que luchar en perfeccionarla; mis sinceras felicitaciones para todo el colectivo de la JULIO ANTONIO MELLA.
Querida Carmen Rosa: Aunque ya te lo dije por teléfono quiero, ahora que tu artículo está al salir de la primera página, repetirte lo bello que es, lo conmovedor que me resulta y el hecho de que Cubadebate lo haya publicado. Debes guardarlo (con comentarios incluidos) para que tu hijo lo lea cuando crezca.
Demás está decirte cuan orgulloso me siento de que, después de tantas vueltas de la vida, terminaras trabajando en nuestro equipo. Suerte que tiene uno digo yo ¿no?.
me encantaria que este fuera el ejemplo de todas las escuelas aun cuando no sean la misma enseñanza, mi hija ahora cursando el 10mo grado interno en una escuela donde debe primar las exigensias del estudio por las ciencias, se notan conductas poco asequibles a adolescentes de esta etapa, totalmente militarizadas, exigencias que estan fuera del contecto estudiantil, creo que es indispensable inculcar valores ! pero atemorizar no debe ser el objetivo.......... pues tan asi ha sido el punto que alumnos buenos han rechazado el volver a esa escuela y enfrentar el preuniversiatrio en la calle
Este artículo, aunque cierto, más bien es la excepción de lo que hoy es regla. Estuve solo unos minutos en el pre de mi hija; y reglamentariamente, aquello era un campo de batalla.
¿Qué escuela? Rubén Martínez Villena
¿Municipio? Playa
¿Director? Un mambí al machete contra alumnos y padres............
Curso 2015-2016.
Increíble... todo el tiempo pensé que al final de la lectura Carmen Rosa diría que despertó de un sueño... No he tenido la suerte de encontrarme con una escuela como esa. Luego de una escuela primaria llena de todos los tipos de problemas que tienen las escuelas y los maestros, mi hijo comenzó ahora séptimo grado y a solo dos semanas de comenzado el curso veo que esta tampoco será "la escuela soñada". Y no solamente por los tantos problemas que tiene la escuela que está destruida, sino porque ya los maestros comienzan a ausentarse y no son pocos los cuentos que me hacen los mismos niños de las faltas de respeto de esos que se suponen eduquen. Hacen falta más Felipes como los de la Julio Antonio Mella y muchas más de esas educadoras.
Gracias por tan precioso y sencillo homenaje. Me senti completamente identificada, solo que en mi caso fue tortuso entre una y otra tener acceso al material gastable, pero se impuso la solidaridad. Inmensamente agradecida y convencida de que todavia existen muchos Felipes.
Que bueno leerte Carmen Rosa, psicóloga de profesión y devenida en exelente cronista, se que muchas personas se identificaron con tu lido artículo, de un lado, los que tienen buenas experiencia y del otro lado los que no, desgraciadamente estoy en el lado opuesto, mi niño comenzó el 7mo grado y el saludo fue pedir cinco CUC para el ventilados, el aula tiene 23 alumnos, ya hay madres "entusiastas" que están pidiendo para el profesor otros 5 CUC mensualmente para que ellos mismos le repasen, he escuchado a padres de experiencia que hay quienes le dicen a los alumnos,- mañana hay trabajo de control y el que no entre con un baro (CUC) no aprueba, aclaro que esto último lo he escuchado, son de las cosas que puedo contar. saludos
pienso que este articulo o comentaria debe publicarse en la prensa escrita ( granma y juventud) para que muchos centros educacionales aspiren a estar a la altura que necesita el pais, inclusive sé podria llevar a la mesa redonda de la cual usted fue fundadora.
Excelente cronica de Carmen Rosa, ex-Presidenta de la FEU de Cuba y dirgente juveni ,
sobre su experiencia como madre, buscando la mejor educacion para su hijo en el contexto de nuestro país. Creo que ademas de buscar esa calidad y estimularla, hay que recordar que en Cuba hay escuela para el 100% de los niños, todos tiene uniforme , libros, y un ambiente escolar , independientemente de quienes sean sus padres,de cuanto ganen o cual sea su participación social.
En ese contexto hay que estimular las escuelas de mayor calidad , sus maestos y particularmente a sus líderes pedagógicos, pues ellos reciben lo mas preciado de nuestra sociedad y la garantía del futuro: nuestras niñas y niños.
En una sociedad donde crecen diferencias economicas ya surgen los que quieren escuelas distintas para sus hijos, involucrando a actores distintos del sistema educacional estatal o los que basan la promocion y la calidad en un sistema paralelo
legal o ilegal ( repasadores).
Debe revisarse la Secundaria , pues ocurre un salto para el que no estan preparados los niños de 11 y 12 años que a ella arriban y crer en ellas el ambiente pedagogico transicional apropiado y sacar de ellas la disciplina forzada , la guaperia y la simulación, pero igual se requiere el apropiado reconocimiento moral y material para quienes dedican su vida a ese noble trabajo.
Los maestros y profesores debn recibir un tratamiento similar a los médicos para que avancemos en un socialismo prospero , sostenible y lleno de valres humanos y socialistas.
Intento por primera vez, realizar un comentario aunque en los últimos meses accedo con frecuencia a este medio. No importa que no se publique. No me asombra la casi total coincidencia de las opiniones sobre el artículo: es sencillo, cercano, real, emotivo y lo que más me alegra es que su autora sea mi coterránea. Me sucedió igual que a otros, volví a mi edad escolar y busqué en mi memoria. Todos los recuerdos son gratos, eran otros tiempos, pero somos los mismos cubanos. Entonces también había muchas carencias, pero existía mucha voluntad y un gran almacén de valores aunque el nivel educacional promedio del pueblo era bajo con respecto al actual se enseñaba con el “alma de maestro”. Ojalá que sea leído por los que pueden “hacer” como Felipe porque nuestros sucesores lo necesitan. Muchas gracias Carmen Rosa, tu artículo me caló y aunque no tengo ni niños de escuela, ni nietos todavía, quisiera que vivieran las experiencias de tu hijo y yo las suyas.
le cuento que el seminternado martha abreu de la ciudad de santa clara se parece muchisimo a los personajes de su historia y en medio de su pobresa material la maestra( Maria del Carmen) de mi niña se esmera tal como uno lo hace dia a dia con nuestros hijos, incluso escucho a muchos padre decir que esta maestra es lo que necesitaban sus hijos para que los educara en todos los aspectos de la vida para su edad, el director y el resto de los maestros y personal se ven muy motivados y orgullosos, que suerte tener algo asi pues me recuerda mi infancia. .
Carmen, me alegro mucho que hayas encontrado una buena escuela para tu peque!
Estoy de acuerdo en los buenos profesores de la primaria se recuerdan siempre, y que nuestras escuelas siempre han sido motivo de orgullo, desde la primaria hasta la universidad.
Espero que sigan habiendo profesores motivados y comprometidos, a pesar de todas las dificultades, la educación sigue siendo la base de la sociedad y los profes deben asumir con vocación y responsabilidad ese compromiso.
Deseo que en las escuelas de mi Santa Fe, también queden "maestros" dedicados en las aulas.
PD. Espero leerte pronto en otra crónica.
Justo homenaje a los que hacen lo que tienen que hacer, Felicitaciones a esos maestros,
Aún hay escuelas como esas en todo el territorio nacional.
¡¡¡¡¡ Qué bueno !!!!! Tambien vi en tu historia a Feitó a Oresta Navarrete, a Jose luis Ravelo y más acá a Pedro Díaz Guerra y su consejo de dirección de la eia Manuel Ascunce, o al inovidable Fundore de trabajadores sociales. ¡¡¡ Qué tiempos !!!