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Diversidad sí, desarraigo no: ¿Banderas nada más?

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Cada día se ven por todas partes más banderas de distintos países o referencias visuales a ellas, usadas unas y otras como “adornos” en ropa y en artículos disímiles. Abundan en vehículos, desde rastras hasta bicitaxis, pasando por ómnibus, autos de paseo y tractores, hasta como forro de asientos. Tal proliferación viola normas establecidas para su uso. 

El modo como se asumen las banderas tiene raíces, motivaciones y alcances significativos. Han tenido alto valor en la representación y la movilización de colectivos humanos, y lo han aprovechado religiones y poderes, como las Cruzadas, que, en el fondo, el expansionismo colonialista europeo extendió. Diferente es el influjo irradiador que para los pueblos de nuestra América, y para otros de similar historia, tienen sus banderas nacidas en las luchas por la independencia, proceso contrario a los designios de los conquistadores y sus herederos directos.

Entre los conceptos vinculados con las banderas descuellan otros que florecieron en el siglo XIX y han llegado por caminos varios a nuestra época, asociados también con ideas de hoy, o con ausencia relativa de pensamiento. El internacionalismo, que calzó principios sembradores, en el auge de la lucha de clases propagó asimismo el criterio de que los obreros no tenían patria.

Ese aserto, en pueblos para los cuales el patriotismo ha sido un valor básico, puede escocer; pero se erigió sobre bases: la emergente burguesía –que llegó al poder usando a los trabajadores como tropas armadas–, y aquellas otras clases que mantuvieron sus privilegios feudales, eran las dueñas de todo: de una totalidad que incluía, junto con los símbolos que los representaban, los estados nacionales regidos por ellas.

Metrópolis van, metrópolis vienen

Así se llegó a la realidad propia de las potencias opresoras, tanto las coloniales de viejo sello como las imperialistas, a menudo también con colonias a la antigua usanza. Contra una potencia del primer grupo, España –que José Martí calificó de filicida y todavía hoy en la estela colonialista algunos siguen llamando “la madre patria”–, le tocó a Cuba protagonizar una intensa y larga lucha de liberación. La victoria que merecía se la arrebató en 1898 la intervención de una potencia de nuevo tipo, los Estados Unidos, hija putativa de la Gran Bretaña colonialista que había pugnado exitosamente con su rival ibérica.

Desde hace tiempo España tiene menor poderío que esas dos potencias, pero sigue siendo, como las otras dos, una nación que se constituyó haciendo uso del llamado “derecho de conquista”. Sobre esa historia existen estudios diversos, y conocimiento más o menos generalizado, aunque se oculte, o se quiera ignorar. Razones de peso explican que las banderas de las tres naciones mencionadas, y las de otras, se sientan asociadas a saqueos de pueblos, y a genocidios. Para la generalidad de los respectivos pobladores que ellas representan oficialmente, carecen del valor afectivo que para los suyos guardan las que se distinguen por encarnar sacrificios en pos de la libertad.

Para conocer esa realidad –en general, y concretamente la de aquellas tres potencias– el mundo tiene una fuente de primer orden en un legado que para cubanas y cubanos ofrece, además, comunicación especialmente familiar: los textos de Martí. Aportan una interpretación luminosa de los nexos entre Cuba y España, de la historia de las potencias colonialistas europeas en su conjunto, y de sus acciones contra otros pueblos. Con especial claridad previsora esas páginas muestran la emergencia, en Norteamérica, del poder imperialista que ya se aprestaba a apoderarse de Cuba y de nuestra América toda, y a romper el equilibrio del mundo.

Símbolos y realidades

Con respecto a las insignias, en particular, de los Estados Unidos y de España, ambos de directa significación para su patria, Martí legó consideraciones cardinales, como suyas. En el pórtico de Versos sencillos se refirió a las maniobras del primero de esos países en “aquel invierno de angustia” de 1889-1890, cuando sesionó, en Washington, la conferencia internacional que marcó el nacimiento, a gran escala, del panamericanismo imperialista. En ese texto plasmó su crispación ante la imagen del águila estadounidense apretando “en sus garras los pabellones todos de la América”.

El águila, que en ese caso simboliza, más que altura, voracidad, no está en la bandera de los Estados Unidos, pero sí en su escudo, y en su relación con el mundo. Las realidades de aquel foro, ocultas para otros, él las denunció en crónicas, discursos y cartas, y le provocaron el malestar físico por el que tuvo que hacer el reposo durante el cual escribió el citado poemario.

Sus estrofas entregan un recuento autobiográfico del revolucionario que en 1895 llegaría con documentación haitiana a Cuba para incorporarse a la guerra que él contribuyó decisivamente a preparar. Al recrear el espectáculo, que él disfrutó en Nueva York, de la célebre bailarina española, testimonia en ese libro: “Han hecho bien en quitar/ El banderón de la acera;/ Porque si está la bandera,/ No sé, yo no puedo entrar”.

La historia de las potencias y su actitud hacia pueblos oprimidos por ellas no acabó en el pasado: vive y se manifiesta de disímiles formas. Encima de quien lo señale caerá, entre otros, el avispero de cosmopolitas ultramodernos apasionados de la globalización, quienes rabiarán contra lo que huela a patriotismo revolucionario y reverenciarán la aldea global diseñada por los poderosos.

Tal es la imagen del mundo que quieren vender, ayudados por sus cómplices, los cabecillas de maniobras encaminadas a dominar –desde sus bases comerciales, militares y mediáticas instaladas también en aldeas, aunque sean de gran tamaño– las aldeas todas del planeta. En sus ardides son capaces de revolver aviesamente, o buscar que otros los esgriman, hasta los postulados de un internacionalismo contrario a ellos desde la médula.

Diversidad sí, desarraigo no

Aunque en profunda crisis sistémica, el capitalismo conserva fuerza para sobornar y confundir. No es casual que por todas partes pululen las banderas de países poderosos, señaladamente la británica y la estadounidense, y también la española, no la de la república asesinada por el nacionalismo fascista y terrorista, sino la del león colonialista y monárquico.

Los juegos olímpicos celebrados en Londres en 2012 sirvieron, entre otras cosas, para producir enormes cantidades de banderas británicas. En Cuba su arribazón podía parecer una forma de celebrar los 250 años de la toma de La Habana por los ingleses. La presencia de esas banderas en todo tipo de objetos perdura, y quizás refuerza la multiplicación de otras.

Salvo las excepciones señaladas, las fotos que ilustran el presente artículo fueron tomadas en seis provincias cubanas, aunque no se indique la procedencia, pues no se trata de subrayar particularidades, sino una realidad que se generaliza. El texto no intenta agotar el tema, que daría para una investigación multidisciplinaria.

El fin principal de la indagación no debe ser la validación de prohibiciones. Quede eso dicho en previsión del avispero anunciado, aunque toda sociedad necesita controles y restricciones. Urge propiciar y fomentar el adecuado pensamiento ante la marcha del mundo en general, y en esa tarea corresponde un papel insustituible a la información y a la educación. No todo puede fiarse a proscripciones, ni dejarse a la espontaneidad y la inercia.

Para pueblos como el cubano el concepto de patria tiene una significación vital. La legitimidad de sus luchas por la independencia la avaló la propia incorporación a ella del incipiente movimiento obrero. Hasta el anarquismo dio aquí pruebas de comprender que, si los obreros no tenían patria, su mejor alternativa sería conquistarla. Esa fue una de las mayores lecciones dadas por el gesto de activistas obreros como José Dolores Poyo, Serafín Bello y otros que, seguidos por numerosos compatriotas, colaboraron con Martí en la fundación del Partido Revolucionario Cubano, apoyo en el que también sobresalieron el marxista Carlos Baliño y el socialista Diego Vicente Tejera.

Dignificación de un símbolo

Lúcidamente en guardia contra el autonomismo y el anexionismo, Martí señaló el derrotero seguido por la enseña que llegó a encarnar los ideales de la verdadera independencia. En “El 10 de abril”, artículo de 1892 publicado en Patria, se refirió a la Asamblea de Guáimaro, de la que en 1869 nació nuestra primera República en Armas, y dijo que allí “el pabellón nuevo de Yara”, “la bandera nueva que echó al mundo Céspedes”, cedió, “por la antigüedad y por la historia, al pabellón, saneado por la muerte de López y de Agüero”. Sí, porque enarbolando esa bandera se había echado “a morir con los Agüeros el Camagüey”.

En el pórtico de Versos sencillos había repudiado Martí el anexionismo de Narciso López. Sabía que la muerte de este, a raíz de la expedición en que trajo la bandera a Cárdenas en 1851, fue una de las que sanearon esa enseña, de la que dijo Martí en su discurso del 17 de abril de 1892 en el Hardman Hall neoyorquino, recién fundado el Partido Revolucionario Cubano: “No levantamos aquí bandera nueva, sino que ondeamos otra vez la bandera de los padres”. La dignificaron definitivamente los patriotas que habían confirmado y seguirían confirmando que el rojo del triángulo honra la sangre derramada para lograr la plena independencia.

Para Cuba su bandera está indisolublemente asociada al sacrificio y el heroísmo, como el Himno Nacional, surgido del independentismo indoblegable. Es un deber cultivar el respeto amoroso hacia ambos, y ello conduce a fomentar también el respeto a los símbolos de otros pueblos, si se sienten representativos de estos, y a no rendir culto, ni en apariencia, a los que puedan verse como emblemas de fuerzas conquistadoras.

Las reglamentaciones sobre el uso de los símbolos patrios deben acendrar el respeto que ellos merecen, no propiciar que, de tan intocables, acaben resultando ajenos. No se estimule que cubanos exitosos se sientan con derecho a estampar su firma sobre la bandera. Pero alegra ver que personas jóvenes, y no tan jóvenes, llevan al cuello escarapelas que la representan y, aunque no sean de óptima factura –mejorarlas sería una meta útil–, recuerdan la que traía Martí al caer en combate y, según lo sabido, había pertenecido a Carlos Manuel de Céspedes, el Padre de la Patria.

Patria y humanidad

Tan injusto y frustrante como convertirlos en dogma y justificación de aislamiento sería olvidar los versos en que, ante la imagen del pabellón estadounidense impuesto por la interventora potencia norteamericana, Bonifacio Byrne exclamó: “Que no deben flotar dos banderas/ Donde basta con una: ¡la mía!” De ella dice: “Orgullosa lució en la pelea,/ Sin pueril y romántico alarde;/ ¡Al cubano que en ella no crea/ Se le debe azotar por cobarde!”.

Cuba ha dado pruebas de un internacionalismo ejemplar. Pero antes que ver a cubanas y cubanos vistiendo camisetas y otras piezas con banderas británicas, estadounidenses o españolas que por distintas vías inundan el país, ¿no sería más estimulante que llevaran la enseña nacional? “Patria es humanidad”, escribió Martí, y añadió: “es aquella porción de la humanidad que vemos más de cerca y en que nos tocó nacer”. Su sentido de universalidad venía del subsuelo, no de la atmósfera.

No nos confundan los cosmopolitas que, aunque diciendo otra cosa, vengan a proponer una diversidad desarraigada. Más atendible es el disgusto de una compañera latinoamericana ante jóvenes de Cuba envueltos en la bandera de Alemania para celebrar, en el coliseo de la Ciudad Deportiva habanera, el triunfo de aquel país en el reciente campeonato de fútbol dirimido en Brasil.

Además de las banderas foráneas ya mencionadas, otra que abunda en nuestro entorno es la canadiense. En el caso de las latinoamericanas, una apreciación que podría someterse a prueba estadística sugiere que la de Venezuela ha tenido el atractivo que le viene del proyecto bolivariano y la relación de este y su líder Hugo Chávez con Cuba, su pueblo y su Revolución.

Más allá de los goles

Fuera de esos ejemplos, quizás la presencia que alcanzan otras banderas latinoamericanas se relaciona, en especial, con el prestigio que los países respectivos tienen en el reino del futbol. Y este, más que el deporte que debe y merece seguir siendo, parece constituir crecientemente una forma de opio de los pueblos: un opio que remite a las alucinaciones de la globalización y al culto del dinerismo, en dimensiones que difícilmente se expliquen por la importancia de los goles para la humanidad, y con esperanzas que actualizan a gran escala aquella ilusión propulsada con un lema comercial y político: “Usted sí puede tener un Buick”.

Ahora un héroe del futbol –otros deportes requerirían comentarios similares–, un crack africano, pero triunfador en Europa, se puede establecer en Londres y –no es metáfora ni hipérbole– comprar varios Mercedes Benz para su uso personal. ¿Y qué queda para la generalidad de los jóvenes del mundo, entre ellos también futbolistas? Lo de siempre, el encantador capitalismo tiene una sola cosa mala: no todos pueden ser burgueses y tener un Mercedes.

En lo relativo a las banderas entre nosotros, si se van a violar impune y masivamente las normas que regulan su uso, ¿no sería preferible que proliferasen las cubanas? Para eso, desde luego, su producción tendría que alcanzar las cantidades necesarias, y una distribución adecuada a tal fin, con precios asequibles para el pueblo trabajador.

Mercados vacíos de banderas cubanas favorecen el uso indiscriminado o la invasión de banderas de cualquier otro país, llegadas ya se sabe cómo. Pero no son de cualquier nación precisamente, sino de las poderosas, que con recursos variopintos venden su imagen, su discreto encanto. En el mar de banderas que pululan, ¿se ven acaso algunas de países de África, donde están muchas de nuestras raíces? Frente a excesos y déficits, estimula ver que una joven –pudiera ser también un joven– en una institución del país pinta o hace pintar en su rostro la bandera patria, y no de otras naciones, o de equipos deportivos de otros países.

Tampoco se trata de que la bandera cubana se convierta en imagen para diseñar chancletas y ropa interior, o toallas para secarse todo. Eso se hace en países donde el mercado manda mucho más que el espíritu, mucho más que los valores patrióticos y la emancipación humana, mientras la manipulación del patriotismo justifica masacres “en cualquier oscuro rincón del mundo”.

Melodías celestes

Hace pocos años circuló la imagen de una aspirante de extrema derecha a la vicepresidencia de los Estados Unidos, que posó vistiendo un biquini estampado con la bandera de su país, y apuntando con un fusil. No se trata de apostar a la pudibundez: símbolos son símbolos.

Cuba no está libre del culto a “lo de afuera”, que, propio de excolonias, se refuerza en épocas de crisis material, económica. En ese contexto alcanza un significado específico el hecho de que un establecimiento privado se “engalane” con un pedazo de bandera británica –tal vez porque los propietarios no consiguieron una completa–, y se haga llamar Txiringuito. Así asume la versión en eusquera, lengua vasca, de chiringuito, vocablo que atendibles acarreos lingüísticos identifican como nacido en Cuba, y llevado de aquí a España. En otros lares pueden adaptarlo a distintos idiomas; pero, para nosotros, es natural que siga siendo chiringuito.

Pero acaso más alarmante que transformar sin necesidad esa palabra sea que un hotel cubano, no precisamente de propiedad privada, ostente numerosas banderas y por ningún lado aparezca entre ellas la del país. Hoy en La Habana el blasón del Futbol Club Barcelona (el Barça) puede verse lo mismo en un almendrón particular, compartiendo espacio con la bandera británica, o con otra, que ondeando en la antena de un automóvil estatal. Son signos visuales que no cabe considerar al margen del pensamiento; y, si respondieran a la ausencia de él, requerirían mayor atención aún.

No sobra insistir en que la llamada desideologización no es tal: ninguna persona normal vive sin ideología, aunque lo pretenda. Los promotores del desarraigo procuran desmontar todo pensamiento de raíz y alcance nacionales, emancipador, y sustituirlo por el que conviene a los intereses de la transnacionalización imperialista.

Esta dispone de recursos poderosos para colarse en todas partes, y pasar, ante desprevenidos e incautos, como “el pensamiento moderno”, el conjunto de ideas que no parecen tales, sino melodías celestes válidas para poner en el reino de la moda, también regido por los poderosos, a quien pueble con ellas su cabeza.

En fotos

En un acto de contenido patriótico. Foto: Luis Toledo Sande.

En un acto de contenido patriótico. Foto: Luis Toledo Sande.

La bandera británica sobresale entre las usadas para cubrir cualquier parte del cuerpo. Foto: Luis Toledo Sande.

La bandera británica sobresale entre las usadas para cubrir cualquier parte del cuerpo. Foto: Luis Toledo Sande.

La bandera británica sobresale entre las usadas para cubrir cualquier parte del cuerpo. Foto: Luis Toledo Sande.

La bandera británica sobresale entre las usadas para cubrir cualquier parte del cuerpo. Foto: Luis Toledo Sande.

La bandera británica sobresale entre las usadas para cubrir cualquier parte del cuerpo. Foto: Luis Toledo Sande.

La bandera británica sobresale entre las usadas para cubrir cualquier parte del cuerpo. Foto: Luis Toledo Sande.

¿Comentarios? Foto: Luis Toledo Sande.

¿Comentarios? Foto: Luis Toledo Sande.

¿Comentarios? Foto: Luis Toledo Sande.

¿Comentarios? Foto: Luis Toledo Sande.

¿Comentarios? Foto: Luis Toledo Sande.

¿Comentarios? Foto: Luis Toledo Sande.

De la que algunos llaman “la madre patria”. Foto: Luis Toledo Sande.

De la que algunos llaman “la madre patria”. Foto: Luis Toledo Sande.

Debería representar a un pueblo, y se ha convertido en símbolo de un poder genocida. Foto: Luis Toledo Sande.

Debería representar a un pueblo, y se ha convertido en símbolo de un poder genocida. Foto: Luis Toledo Sande.

La enseña nacional en servicios brindados por cuentapropistas –apláudase tal uso si abona sentimientos patrióticos– y, junto al escudo del Barça, en la alcancía de un ómnibus urbano donde el cobro lo recogía un colaborador del chofer. Foto: Luis Toledo Sande.

La enseña nacional en servicios brindados por cuentapropistas –apláudase tal uso si abona sentimientos patrióticos. Foto: Luis Toledo Sande.

La enseña nacional en servicios brindados por cuentapropistas –apláudase tal uso si abona sentimientos patrióticos– y, junto al escudo del Barça, en la alcancía de un ómnibus urbano donde el cobro lo recogía un colaborador del chofer. Foto: Luis Toledo Sande.

La enseña nacional junto al escudo del Barça, en la alcancía de un ómnibus urbano donde el cobro lo recogía un colaborador del chofer. Foto: Luis Toledo Sande.

Ante este hotel, bien público de administración estatal, Bonifacio Byrne pudo haber exclamado: “¡Cuántas banderas veo, y ninguna es la mía!”. Foto: Antonio Pons Beato.

Ante este hotel, bien público de administración estatal, Bonifacio Byrne pudo haber exclamado: “¡Cuántas banderas veo, y ninguna es la mía!”. Foto: Antonio Pons Beato.

Ante este hotel, bien público de administración estatal, Bonifacio Byrne pudo haber exclamado: “¡Cuántas banderas veo, y ninguna es la mía!”. Foto: Antonio Pons Beato.

Ante este hotel, bien público de administración estatal, Bonifacio Byrne pudo haber exclamado: “¡Cuántas banderas veo, y ninguna es la mía!”. Foto: Antonio Pons Beato.

Centro comercial en Chicago, y Sarah Palin, integrante del poderoso club Tea Party. Promovida como adalid de la familia puritana estadounidense, no se inhibe para mostrar sexismo. Fue Miss Alaska y aspiró a la vicepresidencia de su país en la campaña electoral del también ultraderechista John McCain. Foto: Luis Toledo Sande.

Centro comercial en Chicago. Foto: Luis Toledo Sande.

Centro comercial en Chicago, y Sarah Palin, integrante del poderoso club Tea Party. Promovida como adalid de la familia puritana estadounidense, no se inhibe para mostrar sexismo. Fue Miss Alaska y aspiró a la vicepresidencia de su país en la campaña electoral del también ultraderechista John McCain. Foto: Internet.

Sarah Palin, integrante del poderoso club Tea Party. Promovida como adalid de la familia puritana estadounidense, no se inhibe para mostrar sexismo. Fue Miss Alaska y aspiró a la vicepresidencia de su país en la campaña electoral del también ultraderechista John McCain. Foto: Internet.

Se vive la ilusión de que, aunque raída, la bandera puertorriqueña, hermana de la cubana, se porte para exigir la independencia de aquel pueblo. Foto: Luis Toledo Sande.

Se vive la ilusión de que, aunque raída, la bandera puertorriqueña, hermana de la cubana, se porte para exigir la independencia de aquel pueblo. Foto: Luis Toledo Sande.

Sobre una espalda cubana, ¿qué mejor bandera? Foto: Gilberto Rabassa.

Sobre una espalda cubana, ¿qué mejor bandera? Foto: Gilberto Rabassa.

(Tomado de la revista Bohemia)

Se han publicado 83 comentarios



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  • Hugo Andrés Govín Díaz dijo:

    Orlando Hernández: De acuerdo. Suscribo la totalidad de su comentario. Brillante artículo del Dr. Toledo Sande. La reflexión debe comenzar desde casa, con los valores que le transmitimos a nuestros hijos. La simbología nacional se ha tomado en muchos países como instrumento de dominación en esta era de globalizaciones infinitas. Así nos la quieren embutir a cualquier precio. Pero eso va desde la tecnología hasta los tibores. Series televisivas, películas, artistas, cantantes, comidas, modas... ¡nada escapa! Lo mas triste es que hay personas ilustradísimas en nuestro entorno que saben los últimos detalles de los zapatos que utilizó ayer determinada artista en un show de cualquier ciudad en el mundo y sin embargo, desconocen cómo le fue a su pequeño hijo en el primer día de clases...

  • acv dijo:

    Coincido en parte con el articulo, para mi existen muchas aristas a un problema, pero todo es el mismo, un problema generado por lo económico.
    Solo una pregunta, todos hablan de patria, nacionalidad y de cubano, ahora cuántos saben porque le enseñaron o por ende le conoce la historia, de cunado y como surgió la nacionalidad cubana, desde cuando podemos decir, soy cubano, porque nací en cuba y esta es mi patria.
    Cualquier estado, lo que defiende es eso su identidad, entonces busquemos cuanto hemos perdido de identidad como nación, como patria y entonces haría otro análisis, el pueblo que es la nacional es el resultado de lo que le enseñaron, ya lo dicen los japoneses, un hombre antes de morir debe hacer un libro, sembrar un árbol y criar un hijo, así se trasmite la identidad de nación en Japón y en casi todas la partes del mundo

  • estrella fermin dijo:

    ESTOY AL 100% CON EL SENOR CHILENO VLADIMIR MEDALLA.
    CUALQUIERA PERSONA EN ESTE MUNDO SE PONE ALGO CON LA BANDERA
    QUE NO SEA LA DE SU PROPIO PAIS.
    QUIERO DECIR QUE LOS CUBANOS EN ESTE ASPECTO ESTAN HACIENDO
    EL RIDICULO ANTE EL MUNDO Y ES BUENO QUE LO SEPAN.
    HAY MUCHAS PERSONAS QUE RECIBEN TODO TIPO DE OBJETOS CON BANDERAS
    DE OTROS PAISES Y ELLOS ENCANTADOS SIN MEDITAR NADA LO USAN
    PERO HACEN EL RIDICULO. QUIERO TAMBIEN DECIR QUE LOS FAMILIARES Y AMISTADES QUE ENVIAN ESAS PRENDAS LO HACEN PORQUE CUESTAN BIEN
    POCO. Y EL CUBANO DE LA ISLA DEBERIA TENER MAS ETICA EN ESTE ASUNTO
    ASI QUE MANOS A LA OBRA YA NO HAGAN MAS EL RIDICULO NO RECIBAN MAS
    NADA CON NADA QUE TENGA ALGO QUE REPRESENTE UN PAIS AJENO.
    PORQUE NADIE EN ESTE MUNDO LO HACE Y NOSOTROS LOS CUBANOS SIEMPRE SOMOS INTELIGENTES VERDAD... AVISENLE A TODOS QUE DEBEMOS
    VENCER ESA FALTA SOLO BANDERAS CUBANAS Y NO EN ROPA SOLO EN EL MOMENTO PROPICIO COMO NUESTRA BANDERA CUBANA QUE ES.
    ES UNA FALLA NUESTRA Y DEBEMOS RECONOCERLA ASI QUE NADIE CON ROPA
    DE BANDERAS DE OTROS PAISES NUNCA HEMOS HECHO EL RIDICULO ANTE EL MUNDO Y ENTONCES MI PUEBLO VAMOS A RECTIFICAR PARA QUE SEPAN QUE SOMOS CUBANOS Y POR DEMAS INTELIGENTES Y CULTOS.

  • Mayra dijo:

    Es que otros países no le dan ese valor solemne a la bandera. A mí me parece bien que cada quien pueda desplegarla en su casa el día que le plazca y no solo en las fechas que el estado lo permita. Que se pueda llevar en un par de zapatos o en cualquier ropa. Que pueda mojarse bajo la lluvia, que no la ofenda el sereno. En muchos países las banderas se izan hasta que se pongan viejas y se cambian por nuevas. Aquí hay que guardar la bandera cada tarde para que no coja sereno, y hay que recogerla también si llueve, desde mi punto de vista, demasiada solemnidad. A mí me gusta que la podamos llevar en las manos, o en los hombros en un evento deportivo. Que si se me cae al piso no sea el fin del mundo, pues la recojo y ya, porque tampoco quiero verla arrastrada por el suelo como un trapo viejo. Se ve en las películas que muchas personas la tienen en la entrada de su casa, eso crea un sentimiento patriótico. O cuando te vistes con tu bandera, es una muestra clara de que apoyas a tu país. Algunas veces vistes la bandera ajena porque apoyas a ese país en algo específico, por ejemplo, la bandera alemana en el mundial de futbol. Llevarla no te hace menos cubano ni menos patriota, simplemente te hace fan de la liga alemana, que es muy buena por cierto. Otras ropas son meros suvenires: un short con la bandera de USA es lo mismo que pulóver o un llavero del Che. Curiosamente los suvenires los compran los extranjeros así que no ha de extrañarnos ver a un cubano vistiendo la bandera británica mientras un Norteamericano viste un pullover del Che.

  • Aedes albopictus dijo:

    a mi me daria mucha tristeza que mis hijos se pusieran como prenda vestir una bandera norteamericana o inglesa, o de cualquier otro pais salvo aquellas de Nuestra America por razones odviamente integracionistas, yo todavia vibro de emocion al leer el poema Mi bandera de Bonifacio Byrne, creo que la modernidad ha traido como moda la desacralizacion de los simbolos patrios hoy se pueden ver hasta ropa interior con banderas de muchos paises, ademas para llevar como prenda siempre se uso la escarapela que era un signo identificativo de los colores patrios, Marti portaba la suya al morir, yo soy cubano y siempre estare orgulloso de serlo y alli donde me encuentre, y sobre mi corazon ondeara sublime la bandera de la estrella solitaria !

    • Mayra dijo:

      Es decir, a usted le parece bien que sus hijos vistan una bandera siempre que esta no sea del 1er mundo... creo que ese no es el punto de este artículo, creo que el punto es criticar el desarraigo por los símbolos patrios. Es decir, si la bandera es de Colombia, Panamá, Puerto Rico... sus hijos la pueden portar con Orgullo pero si es Británica NO...Bueno, cada quien cria a su manera...

  • Mike dijo:

    La imagen de Sara Palin no es real, es un montaje que realizaron cuando la campaña, con su cara y el resto de la foto es de otra mujer.
    Es un ejemplo de los que se señalan en libros y articulos de procesamiento de imagenes y deteccion de imagenes retocadas, modificadas y falsificadas

  • JoLuBaRo dijo:

    Pienso que el abusivo precio de artículos con el diseño de nuestra bandera unido al hecho de que lo mismo, pero con las banderas de otros países, se encuentre más barato o se reciban como regalos, no justifica que éstas prevalezcan sobre la nuestra. SI NO PUEDO PONERME LA MIA, TAMPOCO ME PONGO OTRA. Ese es mi pensamiento, respeto el de cada cuál, pero que no me digan que porque la una es cara y la otra barata o regalada. Por otro lado no veo nada de malo en que nuestra bandera esté dibujada en pullovers, gorras, que la gente la ponga en los autos, eso enaltece nuestro amor a nuestra bandera ¿a quien se le puede ocurrir pensar lo contrario? ¿A la constitución? La Constitución está escrita por los hombres, puede variar de gobierno en gobierno, de época en época. El amor a la bandera que es igual que el amor a la patria es un sentimiento que no hay ley que pueda definir cómo expresarlo. Es como pretender que las personas hoy expresen su amor a sus seres queridos como se expresaban en el siglo XIX. A la bandera se le respeta pero también se le trata con cariño y ponerme una camiseta con la bandera cubana es tratarla con respeto y cariño. ¿O qué quieren? ¿que la bandera sólo se trate con el respeto que se trata cuando cantamos el himno?

  • El Buril dijo:

    La bandera desde tiempos remotos es el símbolo de cualquier país y se honra la bandera propia, no la de otros países, eso es identidad, patriotismo, dignidad, cultura. Creo que los que usan banderas ajenas en sus autos o vestimentas no sienten arraigo por su patria o son tan ignorantes que no conocen el significado de la bandera (que hay un buen %) y otros que lo hacen por complacer a sus amos. El prototipo del nuevo rico es el fullero, el contrabandista, el ladrón de cuello blanco, el que recibe dinero del exterior por sus servicios contra la patria, el analfabeto funcional que desconoce las leyes y se “arriesga” a hacer “negocios” y en ellos o sus familiares están las banderas de EE.UU, Inglaterra o España.

  • duraverdad dijo:

    Necesitamos urgentemente reconocer la diversidad de pensamientos y otras tendencias de izquierda menos radicales y así dejar de imponer el criterio intocable de unos cuantos, para trabajar por una sociedad mejor, más organizada económicamente y justa.

  • marta dijo:

    Buen artículo para meditar, sacar conclusiones y reaccionar ante el señalamiento, por cierto muy aceptado de mi parte.
    Nuestra bandera se ondeó por primera vez en un asta de unos 5 metros más o menos, por lo que considero que ella no está diseñada para usarse en las prendas de vestir o calzar. Debemos incrementar las exigencias, revisar y cambiar lo que deba ser cambiado al respecto, pero sin modificar el objetivo para el cual se confeccionó y está diseñada.
    No es posible que ella no esté ubicada en un centro de trabajo, en una escuela, en una plaza pública donde todo el que pueda verla y disfrutar como es que el viento la mueve y la lleva de un lado para otro. Eso sería lo correcto.

    Sugiero que se haga una mayor distribución de ellas para que la población que así lo desee como yo, pueda adquirirla.

    El que sigue cuidando nuestra bandera, la sabrá defender cada día.

  • Adolfo dijo:

    Ha tocado un tema en el cual tenemos la misma opinión y me alegro que CubaDebate con su expresión escrita y con un poder de análisis que ayuda a la interpretación de lo que se trata lo haya hecho, detras de casa bandera norteamericana
    puede haber y lo hay, al menos así pienso yo, una posición política y posiblemente idelogica, yo pienso que en cada centro de trabajo de administración estatal debe haber banderas cubanas, que cada auto del etado debe llevar una bandera cubana.
    Algoparecido ocurre con el deporte si eres industrialista te cueta un ojo de la cara y si lo consigues un estandarte o un pullover o una gorra

  • marta dijo:

    Buen artículo para meditar, sacar conclusiones y reaccionar ante el señalamiento, por cierto muy aceptado de mi parte.
    Nuestra bandera se ondeó por primera vez en un asta de unos 5 metros más o menos, por lo que considero que ella no está diseñada para usarse en las prendas de vestir o calzar. Debemos incrementar las exigencias, revisar y cambiar lo que deba ser cambiado al respecto, pero sin modificar el objetivo para el cual se confeccionó y está diseñada.
    No es posible que ella no esté ubicada en un centro de trabajo, en una escuela, en una plaza pública donde todo el que pueda verla y disfrutar como es que el viento la mueve y la lleva de un lado para otro. Eso sería lo correcto.
    Sugiero que se haga una mayor distribución de ellas para que la población que así lo desee como yo, pueda adquirirla.
    Alguien puede explicar por qué se venden artículos con la bandera dibujada? quién autorizó esta barbaridad?
    Parece que están Violando lo establecido en la constitución de la República de Cuba como dice un colega de comentarios de Cubadebate.

    El que sigue cuidando nuestra bandera, la sabrá defender cada día.

    • JoLuBaRo dijo:

      Una ley no puede decirnos de qué manera mostrar respeto por algo, el amor y el respeto se llevan en el corazón y las personas lo expresan según la época, su idiosincracia. Respeto y cariño no tienen que ir separados. Sin embargo tanta solemnidad repele un poco el cariño. Si se modifica la constitución, entonces ¿usted aceptaría que pudiera llevarse en una camiseta? Las leyes las hacen los hombres. El amor es más poderoso que una ley, el amor hace a los hombres

  • ML dijo:

    Excelente artículo; como corresponde a un cubano, martiano y culto.

  • m@g dijo:

    "Quince años ha que suspiro por ella, resignado estoy a no verla nunca más, pero menos me parece que la vería, si tremolase sobre sus castillos y sus torres el pabellón americano. Yo creo que no inclinaría mi frente ante sus rutilantes estrellas, porque si he podido soportar mi existencia siendo extranjero en el extranjero, vivir extranjero en mi propia tierra sería para mi el más terrible sacrificio"
    Saco, José A. "Libertad", en José A. Saco contra la anexión.

  • beltran dijo:

    bien me gusto este articulo, debemos darle un seguimiento a esto, porque esto es un tema de sentimiento y orgullo nacional, que mejor bandera en nuestros cuerpos que la que nos vio nacer y por la que han dado la vida tantos padres nuestros que la BANDERA CUBANA... ESA ES LA MIA.. NO LA BRITANICA NI LA AMERICANA, NI LA ISRAELITA...
    LA BANDERA CUBANA... de verdad yo veo a gente que odia ser cubano y de verdad todos los paises tienen sus problemas y sus propias cosas que arreglar peor el pais, la patria no tiene la culpa uno debe quererla con sus virtudes y defectos, respetarla....muy buenas fotos!!!

  • Nayrobis dijo:

    Hace poco comenté algo algo al respecto a raíz del mundial de futbol, se ven muchas banderas y como dice el artículo parafraseando al poeta, ninguna es la mia, pero donde se pueden adquirir banderas? debería existir algún lugar donde puedan comprarse a precios asequibles y de todos los tamaños, además los precios de puloveres y camisetas con la bandera cubana están por las nubes.

  • Maritza dijo:

    Me he detenido a analizar este interesante artículo, y aunque hay puntos de coincidencia en cuanto al valor de la bandera como símbolo patrio, no apruebo en ningún modo que se incentive en él a usar el mismo como prenda de vestir, sino como emblema de la patria, dejándola que ondule libre al viento, ya sea en su asta, o en una ventana los días conmemorativos. Nos enseñaron de niños, y créo que se debe reforzar en las nuevas generaciones, que a la bandera no se le deja mojar, no se le deja pernoctar a la interperie, pues es tesoro cívico, de cualquier ciudadano de la tierra. Hay del país que no la tenga, sería no ser un país. cómo dejarla o incentivar a que otros la usen para impregnar en ella las secreciones del cuerpo, cómo dejarla en vehículos a la merced del hollín y del polvo, de la lluvia y del viento implacable de la velocidad. es un símbolo y por tanto debe estar en su lugar, en su asta, alta, para que todos la contemplen y rindan tributo, no para que la usen, la metan en las aspas de una lavadora implacable. para mi los símbolos patrios, son para que se les respete y se les cuide, se les rinda tributo. Lo mismo me ocurre con la imagen del Ché, la han comercializado tanto que da pena ante el recuerdo de un héroe como él, simplemente imaginar qué podría pensar un hombre tan austero y sencillo, verse metido en tamaña comercialización de su propia imágen. Sí estoy de acuerdo en que los símbolos patrios no son para comercializar y creo que debemos primero respetar los nuestros y luego los ajenos, vengan de donde vengan, porque si no lo hacemos estamos exponiendo los nuestros a conjeturas mal intensionadas. Por qué si estamos pidiendo para los nuestros respeto, habríamos de irrespetar lo ajeno. usar banderas ajenas como prendas de vestir o como banderolas de fiestas o vehículos nos expone a que hagan lo mismo con la nuestra. Hoy hay banderas de todo tipo, es producto de la globalización, pero eso no dice que estemos abogando por otras banderas, más bien diría que es desconocimiento de su significado, es ignorancia y por eso hay que educar esos valores, no en el desprecio a los otros, sino, en el respeto primero de lo propio y luego de lo ajeno. soy cubana, patrióta y revolucionaria, pero ante todo soy un ser social al que le gusta que le respeten y por igual me gusta respetar sin distinción de razas o idiologías, siempre que los que profesen otras idoilogías no interfieran la mía. Hoy estamos viendo que por rechazo a otras idiologías en el mundo se están matando, y ya en reiteradas ocasiones nuestro comandante en Jefe ha repetido el pelígro de un olocaustro. incentivemos el respeto entre todos, la colaboración por un mundo más justo y menos agresivo.

  • la pinareña de lawton dijo:

    Una reflexión digna de ser analizada en todas las entidades del país, y en los centros estundiandiles principalmente ya que son los jovenes fundamentalmente los que les gusta exibir estas banderas. En mi centro de trabajo no se permite que ningun trabajador entre vestido, ya sea una gorra o pulover que tenga insignias americanas, sea en imagenes o en letras. La gente no sabe o no quiere saber, que le estamos haciendo el juego al poderío imperialista y a su maquinaria propagandisdica. Existe en el país regulaciones con respecto a este asunto, pero por desgracia no se cumplen, debemos respetar a todas las banderas por igual, no distinguir una por encima de la otra y mucho menos, cuando se trata de la bandera del o los paises más poderosos.

  • tomy dijo:

    Mayra...en otros países le dan mas valor a la bandera que en cuba he vivido entre España y Francia y te lo confirmo se ven banderas en casas en edificios en muchas empresas en la entrada esta la bandera del país y de ka unión europea eso para no mencionarte cuando hay un evento deportivo

  • Jose Carlos Melo dijo:

    Estimados todos, no es la Constitución la que prohibe el mal uso de la bandera, es la ley 42 de Simbolos y Atributos nacionales.

    para el periodista que hacer? cuando el himno que le enseñamos a cantar a los niños como Himno de Bayamo no es ese y si el Himno Nacional?

    ¿que hacer cuando Alexander Abreu pone al final de la cancion requemada Me dicen Cuba su trompeta para tocar el Himno?

    ¿ que hacer cuando en muchos lugares se vende la bandera como parte de ropas y accesorios?

    eso si esta prohibido en la ley 42 pero sin embargo .... se mueve.

    habria tantas cosas que decir, quien le escribe se ha dedicado hace algun tiempo a buscar algunas cosas de historia de nuestro pais, y me parece sumamente terrible que no se enseñe la historia con todos sus pedacitos.

    espero que me publiquen.

  • Jorge Sevillano dijo:

    Bueno esto es uno de los tantos temas ke comienzan a crecer como bola de nieve y cuando está bien grande es ke empezamos a tratar de detenerlo pero en fin lo ke me kiero referir ahora es lo siguiente:
    De acuerdo ke esto rekiere algún estudio para profundizar pero hay algo ke debemos y podemos hacer de inmediato: PROHIBIR si repito PROHIBIR ke en transporte e instalaciones estatales esté presente todo lo ke refiere el artículo e incluso hay autos estatales ke tienen letreritos (pintados o en calcomanía) ke se acercan a las groserías. KIMBA PA KE SUENE, AKI SOLO JEVITAS, ETC. ETC... Si en carros estatales incluso algunos en instituciones ke debían ser ejemplo de Educación y respeto., Comencemos por la eliminación donde podemos hacerlo en breve y trabajemos por eliminar esta chapucería del resto de la sociedad.

  • tf dijo:

    1-Yo soy cubano, y amo a mi patria y a mi bandera. Igual que Bonifacio Byrne
    2-La cosa es más compleja:

    a-Las banderas nacionales son símbolos culturales y también políticos, pues aunque lo trasciendan, designan un estado y sus políticas, tienen origen político y contenido político, siempre!!. Pero también designan sus errores y sus aciertos, los éxitos de esa cultura, la mala calidad de sus servicios o buenas creaciones tecnológicas, o lo maniqueo de las peroratas patrióticas en su nombre, la falta de debate o la libertad de movimiento, el poder militar o el triunfo deportivo, el espectáculo cinematográfico o la aventura que no hay quien la entienda. Si a lo anterior le unimos las banderas y símbolos de organizaciones, imagínense cuantas interpretaciones y motivos tiene la gente para llevarlas!!!

    En base a lo anterior, el que la gente en Cuba quiera llevar banderas y símbolos de otros países, es porque los admira, admira su cultura, éxitos, los derechos que tienen sus ciudadanos y el trato que reciben en Cuba, mucho mejor que a los mismos cubanos, admiran sus producciones, el dinero que reciben de sus familiares emigrados allá, el poder que representan (esto es importante, se verá luego), lo bonito de sus mujeres, y en general sus virtudes o lo que consideren como virtudes, según su escala de valores.
    Todo esto puede ser inconscientemente o no, bajo presión de grupo o modas, pero no deja de tener cierto asentimiento por el que lo lleva.

    Igualmente que la gente o instituciones no ponga banderas cubanas, o las mal use, tiene que ver con el desprestigio de instituciones, el abuso de la jerga patriótico-política por personas no ejemplares para fines cuestionables o irrisorios, la saturación de mensajes poco estudiados, el rechazo a ser ciudadano de segunda en su propio país y por tanto a ser cubano, la intolerancia seguida de la ambigüedad ("los gusanos convertidos en mariposas") y otras causas como el alto precio de las mismas y su escasa oferta. Es una muestra del rechazo en cierto sector popular a las condiciones de vida, al contrato social existente, a la mala calidad de los otros símbolos (servicios, productos, leyes, sistema de todo tipo, símbolos que debieran evocar poder, etc.)

    El problema de los símbolos y banderas se resolverá atacando sus causas, no efectos.

    b-Las banderas son objetos diseñados, por ende atractivos o no, banderas como la británica tienen un diseño muy atractivo, y los diseñadores de esos países la han incorporado a objetos de uso cotidiano, exportando sus símbolos y reforzando su identidad. Puede decirse que la han comercializado? Tal vez, pero ¿qué mostraron las fotos del artículo? Ud. no anda con una bandera por la calle todos los días, pero sí con pullovers, zapatos, etc. Acá todavía nos debatimos entre si ponerla en una mochila o si se puede virar en una gorra, o si... y la rigidez no nos permite darnos cuenta que perdemos espacio ante los otros que sí aplican el diseño a gran escala como elemento de influencia social, de venta, etc. Nuestros diseñadores no veo que empleen la bandera cubano como motivo visual, excepto en formas rígidas que parecen de los 70.

    Un ejemplo: Una de las mejores ideas de ARTEX ha sido la comercialización de tazas, platos, cortinas, sombrillas, con reproducciones de cuadros famosos de artistas cubanos
    Eso ha elevado el nivel estético, conocimiento de la cultura entre los cubanos, es original y muchos visitantes extranjeros las compran y llevan para el país de Picasso, el de Rubens, el de Van Gogh, el de Dalí... Estamos invadiendo culturalmente a Europa?

    c-Los símbolos y banderas representan algo para la persona que los usa, puede ser estar a la moda o sentirse fuerte, viril, poderoso. en una ocasión vi fotos de afrodescendientes (creo ahora es hasta malo decirles negros y mulatos, a mí me dicen blanquito y no creo sean racistas por eso, lo son?) con esvásticas nazis en su cabello, o sea se afeitaban parte del cráneo y dejaban la esvástica con pelo. Como mismo hay NIKEs, estrellas, y otros símbolos. Negros nazis??? Habría que ver qué tienen en la cabeza esas personas y qué representa la estética y visualidad nazi para ellos.

    Tal vez decisión, marcialidad, disciplina, calidad de diseño... bueno sí, las tenían, pero también eran unos sádicos, asesinos, demagogos, bandidos, inhumanos...
    Sí estoy muy seguro de lo que les hubiesen hecho los nazis si llegan a triunfar.

    El problema está en los valores que tienen las personas, que se avienen con los símbolos que portan, o no, según como se interprete el símbolo.

    Hay personas que les gustan los autos y motos, e identifican los autos buenos y rápidos, clásicos, las Harley Davidson, y también las canciones de la década en inglés, con los Estados Unidos. Y no son de los Estados Unidos principalmente acaso???

    Y pueden tener una bandera norteamericana asociada a esas cosas, en un afiche, etc.
    Nuestra cultura musical, televisiva y cinematográfica es principalmente norteamericana.
    Y acaso podemos negar, el inmenso patrimonio e impacto de esa producción cultural, no en Cuba, sino a nivel mundial, y la gran calidad de sus producciones de forma general?
    O vamos a negar todo eso? Lo que hay es que hacer una contra-propuesta original.

    Sinceramente en Cuba, muchas personas prefieren oír música en inglés, que ir a un concierto de la Charanga Habanera, el yonqui, Paulito Fg y demás hierbas aromáticas.
    El símbolo cubano hoy es el Yonqui mucho más que Van Van o Polo Montañés.....
    Y eso no es culpa de las banderas extranjeras, ese comején es criollo 100%.

    La gente usa lo bueno, o lo que cree que es bueno, y rechaza lo malo, o cree malo.

    Usan la bandera de Canadá? Admirarán la calidad de vida en Canadá, sus políticas sociales y salarios, la remesa que le manda un pariente desde Canadá gracias a la cual pueden vivir algo mejor, las propinas que le dejan los turistas canadienses, a lo mejor hasta se acostaron o sueñan con una canadiense de bellos senos, imagínate tú...

    Los artículos de consumo son símbolos tan fuertes como las banderas.
    Qué autos se usan en protocolos del Consejo de estado, Mercedes Benz o Ladas?
    Bueno, ahí estamos haciendo un guiño a los símbolos alemanes, por ejemplo.

    Las banderas casi siempre son de países desarrollados, a excepción de los Rasta que usan la de jamaica, no veo a nadie con banderas de Etiopía o Afganistán, qué raroo!!!

    Hay quien le gusta el fútbol, y el fútbol en Cuba no ha tenido un desarrollo muy amplio, tampoco un tratamiento adecuado, y por ende se identifica con equipos extranjeros. Negaremos acaso el éxito del fútbol como deporte de multitudes a nivel mundial, incluso en países que no tenían tradición como Estados Unidos? Es que es interesante, no solo que cuente con promoción o intereses comerciales. Hasta juegan los 22 a la vez!!!
    Compadre, yo quiero a mi país, pero la pelota a veces me resulta aburrida.

    d-Por último, nada tiene un único punto de vista. Por ejemplo, para mí y para el periodista, el gobierno de Israel es un genocida, el de Estados Unidos es un asesino, pero no tienen que tener todas las personas la misma apreciación, eso es un error.
    Las personas también pueden estar escogiendo o previendo bandos, o no estar asociado a ello. Cuántas personas en el mundo usan pullovers del Ché o tatuajes, y no tienen nada que ver con sus ideas? Igual pasa con las banderas extranjeras, hay que analizar qué significa eso para esa persona, aunque tal vez no lo diga ante una cámara.

    De hecho, a veces el cubano usa la bandera norteamericana, no porque esté en contra de la patria o incluso del gobierno en sí, sino como protesta o rebeldía ante sus problemas cotidianos no resueltos, para mostrar que tiene criterio propio, en un concepto erróneo de guapería e individualidad... que realmente no tiene.

    Si mejoran las relaciones con Estados Unidos, veremos muuuuuuuuchas banderitas, apretones de manos, caritas sonrientes, discursos fraternales de amistad mutua, por los mismos HP que hasta el otro día nos tenían apretados (hablo de los yanquis, claro)
    Y entonces qué, no traerán sus banderas y símbolos? Y veremos aplauso

  • Rene dijo:

    Con todo respeto parece un articulo de los años 70

  • lili dijo:

    La no valoración de los símbolos patrios está en la descomposición social económica, incluyase la familia.No creo q todos los que portan banderas de otros países ostenten un su ideología¿De quién es la culpa?De todos.Es bueno su artículo. Ma´s q señalar sería acertado sugerir qué hacer. Años ha, una ministra de Comercio interior le dio por unificar las cartas gastronómicas, el TOSTÓN de la región oriental se llama CHATINO, el CONGRIS dejó de ser.Así otros platos.Ante protestas todo fue oídos sordos.¿Y la identidad del habla a qué decisor le interesó.¿ Y las instituciones culturales qué?Nadie fue escuchado.

  • Ramon Fonseca Gomez dijo:

    Buen articulo, sobre todo por las siempre vigentes ideas martianas, simplista cuando habla del futbolista africano.
    Se han descuidados muchas cosas y a veces pasando sobre la ética y soberanía de la nación .Por ejemplo existe aquí en varadero la casa de Al en honor nada menos que Al Capone , que desfachatez y que culto al mercado , otro ejemplo , se ha tratado de imponer tradiciones de otros países (claro los poderosos) , la fiesta de Hollowen, sin que las autoridades locales hagan nada o dejen hacer y a veces han sido apoyadas por organizaciones estudiantiles ,y hasta la prensa que anuncio en una ocasión su celebración en Camagüey. No se trata esta de una fiesta que tenga que ver con nuestra identidad cultural como las Romerías y Parrandas, a esta fiesta (hallowen) solo nos hemos opuesto los que profesamos la fe cristiana, pero desgraciadamente no contamos aun medios de difusión en Cuba. Así mismo cada vez mas se difunden por nuestra TV filmes o series que no edifican a nadie y por el contrario deforman principalmente a los jóvenes y niños (los padres y abuelos debemos velar por que no las vean), de vampiros, de satanismo, de violencia extrema, también se usan símbolos o se ponen nombre a festivales culturales como Aquelarre .etc. . La práctica de una doble moral también es un factor que incide en esta actitud de desarraigo de muchos y que los llevan abrazar símbolos y actitudes no propias de nuestra nación . Se ha llegado a celebrar un festival de belleza para travesti para elegir su reina o Mis no se que(auspiciado por una institución cultural de Santa Clara) ,cuando hace mucho tiempo se elimino en Cuba la elección de la Estrella del Carnaval ( primero se sustituyo lo de Reina) por considerar que era tratar la mujer denigradamente, ¡ que hipocresía!
    Como ya expreso otro lector, no se trata de hacer una cacería de brujas, o caer en decretos prohibitivos, a eso mismo aspiran los que quieren subvertir la unidad de la nación, se necesita desde la presencia asequible aprcios modicos(subvencionarlo si es necesario) de nuestro símbolos patrios y de identidad cultural, la recreación sana para todos , no solo para un sector de la población , la recuperación de un veradero carácter patriótico y cívico de los matutinos en nuestras escuelas y centros laborales(pero que también se defienda todos los intereses de los trabajadores)

  • luis martin dijo:

    señores el amor a la bandera se perdido, por que ese amor hay que sentirlo no es necesario ser comunista o capitalista solo es necesario ser patriota, cubano, nacionalista, nadie quiere usar una bandera cubana.. estamos saturadas por doquier sin contar que la bandera estas dando una cara que no representa a todos, como si estuviera de moda... la moda de todo acto político que muchos ni entendemos o somos parte de ellos, el cubano empezó querer otras bandera como medio psicológico al ver la diferencia al identificar sus sueños plasmado en otros colores que identifican otro país., querer, tener, soñar, volar, tener calidad de vida,,, se necesitan muchas cosas para tener cultura de nuestros ideales y signos patrios .

  • Mathias Tuimil dijo:

    como se llama el arbol de muchas raices que aparece en la imagen del cuentapropista? muchas gracias gracias! me sace una foto con un arbol de esos en cuba!! saludos desde Uruguay!!!

Se han publicado 83 comentarios



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Luis Toledo Sande

Luis Toledo Sande

Escritor, poeta y ensayista cubano. Doctor en Ciencias Filológicas y autor, entre otros, de "Cesto de llamas", Premio Nacional de la Crítica. Mantiene el blog http://luistoledosande.wordpress.com/

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