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Ante el persistente shock energético en Cuba, salvar vidas no puede esperar

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Las calles quedan en silencio antes de que caiga completamente la noche. Foto: Y Lage/ AFP/ The Guardian.

A cuatro meses del agravamiento de la crisis energética en Cuba, sus consecuencias siguen marcando el ritmo de la vida cotidiana. Las calles quedan en silencio antes de que caiga completamente la noche. Los hospitales reducen sus operaciones. Los pequeños negocios cierran por falta de suministros. Al amanecer, el cansancio se refleja en los rostros tras largas noches sin electricidad.

De los muchos datos recopilados en las últimas semanas, probablemente los más sensibles estén relacionados con el acceso a la salud. Decenas de miles de cirugías han sido pospuestas en todo el país. Las mujeres embarazadas enfrentan un acceso irregular a la atención prenatal. Los recién nacidos que dependen de incubadoras o ventiladores corren riesgos cuando falla la electricidad. Los pacientes con hemodiálisis, cáncer o enfermedades crónicas dependen de la energía no como una comodidad, sino como un soporte vital.

Médicos y enfermeras prestan servicios bajo condiciones que pondrían a prueba a cualquier sistema de salud en el mundo. Mientras tanto, los pacientes esperan en la incertidumbre, como si las enfermedades pudieran ponerse en pausa.

El shock energético tiene un efecto multiplicador y sistémico sobre todos los ámbitos de la vida nacional. Un hospital lo ilustra con claridad: no se trata solo de la electricidad para la atención médica, sino del bombeo de agua a salas y quirófanos, de la conservación y distribución de alimentos, del combustible para ambulancias y del transporte de pacientes. Cuando la energía falla, los servicios vitales comienzan a fallar en cadena.

En este contexto, las necesidades humanitarias en Cuba siguen profundizándose cada día. No pueden resolverse únicamente con importaciones puntuales de combustible. Si bien cualquier suministro adicional puede brindar un alivio inmediato, resulta insuficiente en escala y no aborda las limitaciones estructurales que afectan a los sectores esenciales.

El acceso al combustible sigue siendo un factor crítico para sostener la acción humanitaria.

En respuesta, el sistema de las Naciones Unidas en Cuba, con el apoyo de la Oficina de Coordinación de Asuntos Humanitarios, ha restructurado su Plan de Acción para atender los impactos del Huracán Melissa, incorporando las necesidades derivadas de la contingencia energética. El objetivo es claro: salvar vidas y evitar un mayor deterioro de indicadores críticos, en complemento a los esfuerzos nacionales.

Durante una reciente visita a Santiago de Cuba y Granma en el oriente del país —entre las zonas más afectadas— pude constatar cómo incluso un apoyo limitado puede marcar una diferencia real. Más de dos millones de personas resultaron afectadas por el Huracán Melissa, que provocó inundaciones, impactó severamente medios de vida y alteró servicios básicos. Cientos de miles perdieron acceso al agua potable en un país donde la mayoría de los sistemas de bombeo dependen de la electricidad.

Nuestra respuesta ya había movilizado 24 millones de dólares antes de que la crisis energética se intensificara. Sin embargo, sostener y ampliar ese esfuerzo depende de una condición esencial: contar con combustible suficiente para transportar la ayuda a través de puertos, provincias y comunidades.

Por esta razón, el actual Plan de Acción está concebido para mantenerse hasta finales de año, con necesidades monitoreadas de forma continua y una respuesta que se adapta en consecuencia, priorizando siempre las intervenciones que salvan vidas.

En esencia, no se trata de un asunto político. Es sobre todo un tema humano.

Ningún obstáculo debería interponerse en el derecho de las personas a una vida digna, basada en el acceso a la salud, el agua y los servicios esenciales. Los principios de la Carta de las Naciones Unidas existen precisamente para momentos como este.

Detrás de cada cifra hay familias cuyos planes han sido interrumpidos y cuya resiliencia se pone a prueba cada día. Para ellas, la acción humanitaria no puede esperar.

Cuando hay vidas en juego, el tiempo no es un lujo.

Es la diferencia entre recibir atención o no.

Entre contener el deterioro o agravarlo.

El combustible es necesario ahora.

Porque salvar vidas no puede esperar.

Sala de oncopediatría del Instituto de Oncología y Radiobiología. Foto: Naturaleza Secreta.

(Publicado originalmente en The Guardian, 30 de abril de 2026)

Se han publicado 5 comentarios



Este sitio se reserva el derecho de la publicación de los comentarios. No se harán visibles aquellos que sean denigrantes, ofensivos, difamatorios, que estén fuera de contexto o atenten contra la dignidad de una persona o grupo social. Recomendamos brevedad en sus planteamientos.

  • Rogelio dijo:

    El sistema de salud tiene un serio problema en los sistema tomografía,todos los hospitales están paralizado por este servicio tan vital para el diagnóstico incluso en un hospital tan vital como el oncología,esperemos se puede dar un solución lo más rápido posible

  • Maximo Rodriguez dijo:

    Duele y enoja ver o escuchar como muchos cuba os de de tiro y de fuera niegan el bloqueo, su impacto, y llegan a culpar a nuestro propio gobierno, dejándose llegar por la desinformación que reina en las redes digitales. Como sea, Cuba va

  • Justo E C. dijo:

    Las prohibiciones que nos impone por la fuerza el Gobierno de EU ordenado por su Presidente, están causando sufrimientos físico y mental en nuestra población, hambre, tristeza, angustia, enfermedades y hasta pérdida de vidas en nuestro pacífico pueblo,y me parece que el mundo no se está dando cuenta con exactitud de lo que estamos viviendo.
    Es necesario alertar que de esta manera no podremos
    seguir sobreviviendo por mucho más tiempo, que las fuerzas, las reservas materiales y la estabilidad social
    se están acabando y que una catástrofe humanitaria de consecuencias incalculables se nos avecina. Hace falta presionar, gritar y exigir para que nos dejen en paz. Estamos llegando al límite. Saludos.

  • Alejandro Enrique dijo:

    Excelente articulo del Coordinador Residente del Sistema de Naciones Unidas en Cuba. En realidad es impactante el efecto del bloqueo económico sobre la salud pública en Cuba. Tengo familiares muy allegados con vínculos al sector de salud. No hay palabras para describir la batalla permanente de los trabajadores para intentar salvar vidas. Hay un déficit enorme de medicamentos e insumos, muchas cirugías detenidas, los medios para asegurar las acciones higiénicas y epidemiológicas para el funcionamiento armónico y seguro de los hospitales no existen, compresas, jeringuillas, alcoholes, suturas... Es un efecto muy atroz en la calidad de vida del pueblo. Hay q denunciar todo permanentemente, no podemos permanecer en silencio, hay que aprovechar todas las tribunas y oportunidades para denunciar la situación existente.
    Gracias señor Francisco Pichón por sus palabras y apoyo. Esto nos transmite energía para fortalecer la resiliencia... Gracias!!!

  • Nancy González Albear dijo:

    Son inhumanas las presiones de EU sobre Cuba, y el recrudecimiento del bloqueo económico y financiero, criminal que ejerce sobre la Isla desde hace décadas, y que cada vez se refuerza y recrudece más!!! Pero la Isla no cede en sus principios y se esfuerza al máximo por salir adelante!Viva Cuba libre!!!

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Francisco Pichón

Coordinador Residente del Sistema de Naciones Unidas en Cuba.

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