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Diversidad sí, desarraigo no: ¿Banderas nada más?

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Cada día se ven por todas partes más banderas de distintos países o referencias visuales a ellas, usadas unas y otras como “adornos” en ropa y en artículos disímiles. Abundan en vehículos, desde rastras hasta bicitaxis, pasando por ómnibus, autos de paseo y tractores, hasta como forro de asientos. Tal proliferación viola normas establecidas para su uso. 

El modo como se asumen las banderas tiene raíces, motivaciones y alcances significativos. Han tenido alto valor en la representación y la movilización de colectivos humanos, y lo han aprovechado religiones y poderes, como las Cruzadas, que, en el fondo, el expansionismo colonialista europeo extendió. Diferente es el influjo irradiador que para los pueblos de nuestra América, y para otros de similar historia, tienen sus banderas nacidas en las luchas por la independencia, proceso contrario a los designios de los conquistadores y sus herederos directos.

Entre los conceptos vinculados con las banderas descuellan otros que florecieron en el siglo XIX y han llegado por caminos varios a nuestra época, asociados también con ideas de hoy, o con ausencia relativa de pensamiento. El internacionalismo, que calzó principios sembradores, en el auge de la lucha de clases propagó asimismo el criterio de que los obreros no tenían patria.

Ese aserto, en pueblos para los cuales el patriotismo ha sido un valor básico, puede escocer; pero se erigió sobre bases: la emergente burguesía –que llegó al poder usando a los trabajadores como tropas armadas–, y aquellas otras clases que mantuvieron sus privilegios feudales, eran las dueñas de todo: de una totalidad que incluía, junto con los símbolos que los representaban, los estados nacionales regidos por ellas.

Metrópolis van, metrópolis vienen

Así se llegó a la realidad propia de las potencias opresoras, tanto las coloniales de viejo sello como las imperialistas, a menudo también con colonias a la antigua usanza. Contra una potencia del primer grupo, España –que José Martí calificó de filicida y todavía hoy en la estela colonialista algunos siguen llamando “la madre patria”–, le tocó a Cuba protagonizar una intensa y larga lucha de liberación. La victoria que merecía se la arrebató en 1898 la intervención de una potencia de nuevo tipo, los Estados Unidos, hija putativa de la Gran Bretaña colonialista que había pugnado exitosamente con su rival ibérica.

Desde hace tiempo España tiene menor poderío que esas dos potencias, pero sigue siendo, como las otras dos, una nación que se constituyó haciendo uso del llamado “derecho de conquista”. Sobre esa historia existen estudios diversos, y conocimiento más o menos generalizado, aunque se oculte, o se quiera ignorar. Razones de peso explican que las banderas de las tres naciones mencionadas, y las de otras, se sientan asociadas a saqueos de pueblos, y a genocidios. Para la generalidad de los respectivos pobladores que ellas representan oficialmente, carecen del valor afectivo que para los suyos guardan las que se distinguen por encarnar sacrificios en pos de la libertad.

Para conocer esa realidad –en general, y concretamente la de aquellas tres potencias– el mundo tiene una fuente de primer orden en un legado que para cubanas y cubanos ofrece, además, comunicación especialmente familiar: los textos de Martí. Aportan una interpretación luminosa de los nexos entre Cuba y España, de la historia de las potencias colonialistas europeas en su conjunto, y de sus acciones contra otros pueblos. Con especial claridad previsora esas páginas muestran la emergencia, en Norteamérica, del poder imperialista que ya se aprestaba a apoderarse de Cuba y de nuestra América toda, y a romper el equilibrio del mundo.

Símbolos y realidades

Con respecto a las insignias, en particular, de los Estados Unidos y de España, ambos de directa significación para su patria, Martí legó consideraciones cardinales, como suyas. En el pórtico de Versos sencillos se refirió a las maniobras del primero de esos países en “aquel invierno de angustia” de 1889-1890, cuando sesionó, en Washington, la conferencia internacional que marcó el nacimiento, a gran escala, del panamericanismo imperialista. En ese texto plasmó su crispación ante la imagen del águila estadounidense apretando “en sus garras los pabellones todos de la América”.

El águila, que en ese caso simboliza, más que altura, voracidad, no está en la bandera de los Estados Unidos, pero sí en su escudo, y en su relación con el mundo. Las realidades de aquel foro, ocultas para otros, él las denunció en crónicas, discursos y cartas, y le provocaron el malestar físico por el que tuvo que hacer el reposo durante el cual escribió el citado poemario.

Sus estrofas entregan un recuento autobiográfico del revolucionario que en 1895 llegaría con documentación haitiana a Cuba para incorporarse a la guerra que él contribuyó decisivamente a preparar. Al recrear el espectáculo, que él disfrutó en Nueva York, de la célebre bailarina española, testimonia en ese libro: “Han hecho bien en quitar/ El banderón de la acera;/ Porque si está la bandera,/ No sé, yo no puedo entrar”.

La historia de las potencias y su actitud hacia pueblos oprimidos por ellas no acabó en el pasado: vive y se manifiesta de disímiles formas. Encima de quien lo señale caerá, entre otros, el avispero de cosmopolitas ultramodernos apasionados de la globalización, quienes rabiarán contra lo que huela a patriotismo revolucionario y reverenciarán la aldea global diseñada por los poderosos.

Tal es la imagen del mundo que quieren vender, ayudados por sus cómplices, los cabecillas de maniobras encaminadas a dominar –desde sus bases comerciales, militares y mediáticas instaladas también en aldeas, aunque sean de gran tamaño– las aldeas todas del planeta. En sus ardides son capaces de revolver aviesamente, o buscar que otros los esgriman, hasta los postulados de un internacionalismo contrario a ellos desde la médula.

Diversidad sí, desarraigo no

Aunque en profunda crisis sistémica, el capitalismo conserva fuerza para sobornar y confundir. No es casual que por todas partes pululen las banderas de países poderosos, señaladamente la británica y la estadounidense, y también la española, no la de la república asesinada por el nacionalismo fascista y terrorista, sino la del león colonialista y monárquico.

Los juegos olímpicos celebrados en Londres en 2012 sirvieron, entre otras cosas, para producir enormes cantidades de banderas británicas. En Cuba su arribazón podía parecer una forma de celebrar los 250 años de la toma de La Habana por los ingleses. La presencia de esas banderas en todo tipo de objetos perdura, y quizás refuerza la multiplicación de otras.

Salvo las excepciones señaladas, las fotos que ilustran el presente artículo fueron tomadas en seis provincias cubanas, aunque no se indique la procedencia, pues no se trata de subrayar particularidades, sino una realidad que se generaliza. El texto no intenta agotar el tema, que daría para una investigación multidisciplinaria.

El fin principal de la indagación no debe ser la validación de prohibiciones. Quede eso dicho en previsión del avispero anunciado, aunque toda sociedad necesita controles y restricciones. Urge propiciar y fomentar el adecuado pensamiento ante la marcha del mundo en general, y en esa tarea corresponde un papel insustituible a la información y a la educación. No todo puede fiarse a proscripciones, ni dejarse a la espontaneidad y la inercia.

Para pueblos como el cubano el concepto de patria tiene una significación vital. La legitimidad de sus luchas por la independencia la avaló la propia incorporación a ella del incipiente movimiento obrero. Hasta el anarquismo dio aquí pruebas de comprender que, si los obreros no tenían patria, su mejor alternativa sería conquistarla. Esa fue una de las mayores lecciones dadas por el gesto de activistas obreros como José Dolores Poyo, Serafín Bello y otros que, seguidos por numerosos compatriotas, colaboraron con Martí en la fundación del Partido Revolucionario Cubano, apoyo en el que también sobresalieron el marxista Carlos Baliño y el socialista Diego Vicente Tejera.

Dignificación de un símbolo

Lúcidamente en guardia contra el autonomismo y el anexionismo, Martí señaló el derrotero seguido por la enseña que llegó a encarnar los ideales de la verdadera independencia. En “El 10 de abril”, artículo de 1892 publicado en Patria, se refirió a la Asamblea de Guáimaro, de la que en 1869 nació nuestra primera República en Armas, y dijo que allí “el pabellón nuevo de Yara”, “la bandera nueva que echó al mundo Céspedes”, cedió, “por la antigüedad y por la historia, al pabellón, saneado por la muerte de López y de Agüero”. Sí, porque enarbolando esa bandera se había echado “a morir con los Agüeros el Camagüey”.

En el pórtico de Versos sencillos había repudiado Martí el anexionismo de Narciso López. Sabía que la muerte de este, a raíz de la expedición en que trajo la bandera a Cárdenas en 1851, fue una de las que sanearon esa enseña, de la que dijo Martí en su discurso del 17 de abril de 1892 en el Hardman Hall neoyorquino, recién fundado el Partido Revolucionario Cubano: “No levantamos aquí bandera nueva, sino que ondeamos otra vez la bandera de los padres”. La dignificaron definitivamente los patriotas que habían confirmado y seguirían confirmando que el rojo del triángulo honra la sangre derramada para lograr la plena independencia.

Para Cuba su bandera está indisolublemente asociada al sacrificio y el heroísmo, como el Himno Nacional, surgido del independentismo indoblegable. Es un deber cultivar el respeto amoroso hacia ambos, y ello conduce a fomentar también el respeto a los símbolos de otros pueblos, si se sienten representativos de estos, y a no rendir culto, ni en apariencia, a los que puedan verse como emblemas de fuerzas conquistadoras.

Las reglamentaciones sobre el uso de los símbolos patrios deben acendrar el respeto que ellos merecen, no propiciar que, de tan intocables, acaben resultando ajenos. No se estimule que cubanos exitosos se sientan con derecho a estampar su firma sobre la bandera. Pero alegra ver que personas jóvenes, y no tan jóvenes, llevan al cuello escarapelas que la representan y, aunque no sean de óptima factura –mejorarlas sería una meta útil–, recuerdan la que traía Martí al caer en combate y, según lo sabido, había pertenecido a Carlos Manuel de Céspedes, el Padre de la Patria.

Patria y humanidad

Tan injusto y frustrante como convertirlos en dogma y justificación de aislamiento sería olvidar los versos en que, ante la imagen del pabellón estadounidense impuesto por la interventora potencia norteamericana, Bonifacio Byrne exclamó: “Que no deben flotar dos banderas/ Donde basta con una: ¡la mía!” De ella dice: “Orgullosa lució en la pelea,/ Sin pueril y romántico alarde;/ ¡Al cubano que en ella no crea/ Se le debe azotar por cobarde!”.

Cuba ha dado pruebas de un internacionalismo ejemplar. Pero antes que ver a cubanas y cubanos vistiendo camisetas y otras piezas con banderas británicas, estadounidenses o españolas que por distintas vías inundan el país, ¿no sería más estimulante que llevaran la enseña nacional? “Patria es humanidad”, escribió Martí, y añadió: “es aquella porción de la humanidad que vemos más de cerca y en que nos tocó nacer”. Su sentido de universalidad venía del subsuelo, no de la atmósfera.

No nos confundan los cosmopolitas que, aunque diciendo otra cosa, vengan a proponer una diversidad desarraigada. Más atendible es el disgusto de una compañera latinoamericana ante jóvenes de Cuba envueltos en la bandera de Alemania para celebrar, en el coliseo de la Ciudad Deportiva habanera, el triunfo de aquel país en el reciente campeonato de fútbol dirimido en Brasil.

Además de las banderas foráneas ya mencionadas, otra que abunda en nuestro entorno es la canadiense. En el caso de las latinoamericanas, una apreciación que podría someterse a prueba estadística sugiere que la de Venezuela ha tenido el atractivo que le viene del proyecto bolivariano y la relación de este y su líder Hugo Chávez con Cuba, su pueblo y su Revolución.

Más allá de los goles

Fuera de esos ejemplos, quizás la presencia que alcanzan otras banderas latinoamericanas se relaciona, en especial, con el prestigio que los países respectivos tienen en el reino del futbol. Y este, más que el deporte que debe y merece seguir siendo, parece constituir crecientemente una forma de opio de los pueblos: un opio que remite a las alucinaciones de la globalización y al culto del dinerismo, en dimensiones que difícilmente se expliquen por la importancia de los goles para la humanidad, y con esperanzas que actualizan a gran escala aquella ilusión propulsada con un lema comercial y político: “Usted sí puede tener un Buick”.

Ahora un héroe del futbol –otros deportes requerirían comentarios similares–, un crack africano, pero triunfador en Europa, se puede establecer en Londres y –no es metáfora ni hipérbole– comprar varios Mercedes Benz para su uso personal. ¿Y qué queda para la generalidad de los jóvenes del mundo, entre ellos también futbolistas? Lo de siempre, el encantador capitalismo tiene una sola cosa mala: no todos pueden ser burgueses y tener un Mercedes.

En lo relativo a las banderas entre nosotros, si se van a violar impune y masivamente las normas que regulan su uso, ¿no sería preferible que proliferasen las cubanas? Para eso, desde luego, su producción tendría que alcanzar las cantidades necesarias, y una distribución adecuada a tal fin, con precios asequibles para el pueblo trabajador.

Mercados vacíos de banderas cubanas favorecen el uso indiscriminado o la invasión de banderas de cualquier otro país, llegadas ya se sabe cómo. Pero no son de cualquier nación precisamente, sino de las poderosas, que con recursos variopintos venden su imagen, su discreto encanto. En el mar de banderas que pululan, ¿se ven acaso algunas de países de África, donde están muchas de nuestras raíces? Frente a excesos y déficits, estimula ver que una joven –pudiera ser también un joven– en una institución del país pinta o hace pintar en su rostro la bandera patria, y no de otras naciones, o de equipos deportivos de otros países.

Tampoco se trata de que la bandera cubana se convierta en imagen para diseñar chancletas y ropa interior, o toallas para secarse todo. Eso se hace en países donde el mercado manda mucho más que el espíritu, mucho más que los valores patrióticos y la emancipación humana, mientras la manipulación del patriotismo justifica masacres “en cualquier oscuro rincón del mundo”.

Melodías celestes

Hace pocos años circuló la imagen de una aspirante de extrema derecha a la vicepresidencia de los Estados Unidos, que posó vistiendo un biquini estampado con la bandera de su país, y apuntando con un fusil. No se trata de apostar a la pudibundez: símbolos son símbolos.

Cuba no está libre del culto a “lo de afuera”, que, propio de excolonias, se refuerza en épocas de crisis material, económica. En ese contexto alcanza un significado específico el hecho de que un establecimiento privado se “engalane” con un pedazo de bandera británica –tal vez porque los propietarios no consiguieron una completa–, y se haga llamar Txiringuito. Así asume la versión en eusquera, lengua vasca, de chiringuito, vocablo que atendibles acarreos lingüísticos identifican como nacido en Cuba, y llevado de aquí a España. En otros lares pueden adaptarlo a distintos idiomas; pero, para nosotros, es natural que siga siendo chiringuito.

Pero acaso más alarmante que transformar sin necesidad esa palabra sea que un hotel cubano, no precisamente de propiedad privada, ostente numerosas banderas y por ningún lado aparezca entre ellas la del país. Hoy en La Habana el blasón del Futbol Club Barcelona (el Barça) puede verse lo mismo en un almendrón particular, compartiendo espacio con la bandera británica, o con otra, que ondeando en la antena de un automóvil estatal. Son signos visuales que no cabe considerar al margen del pensamiento; y, si respondieran a la ausencia de él, requerirían mayor atención aún.

No sobra insistir en que la llamada desideologización no es tal: ninguna persona normal vive sin ideología, aunque lo pretenda. Los promotores del desarraigo procuran desmontar todo pensamiento de raíz y alcance nacionales, emancipador, y sustituirlo por el que conviene a los intereses de la transnacionalización imperialista.

Esta dispone de recursos poderosos para colarse en todas partes, y pasar, ante desprevenidos e incautos, como “el pensamiento moderno”, el conjunto de ideas que no parecen tales, sino melodías celestes válidas para poner en el reino de la moda, también regido por los poderosos, a quien pueble con ellas su cabeza.

En fotos

En un acto de contenido patriótico. Foto: Luis Toledo Sande.

En un acto de contenido patriótico. Foto: Luis Toledo Sande.

La bandera británica sobresale entre las usadas para cubrir cualquier parte del cuerpo. Foto: Luis Toledo Sande.

La bandera británica sobresale entre las usadas para cubrir cualquier parte del cuerpo. Foto: Luis Toledo Sande.

La bandera británica sobresale entre las usadas para cubrir cualquier parte del cuerpo. Foto: Luis Toledo Sande.

La bandera británica sobresale entre las usadas para cubrir cualquier parte del cuerpo. Foto: Luis Toledo Sande.

La bandera británica sobresale entre las usadas para cubrir cualquier parte del cuerpo. Foto: Luis Toledo Sande.

La bandera británica sobresale entre las usadas para cubrir cualquier parte del cuerpo. Foto: Luis Toledo Sande.

¿Comentarios? Foto: Luis Toledo Sande.

¿Comentarios? Foto: Luis Toledo Sande.

¿Comentarios? Foto: Luis Toledo Sande.

¿Comentarios? Foto: Luis Toledo Sande.

¿Comentarios? Foto: Luis Toledo Sande.

¿Comentarios? Foto: Luis Toledo Sande.

De la que algunos llaman “la madre patria”. Foto: Luis Toledo Sande.

De la que algunos llaman “la madre patria”. Foto: Luis Toledo Sande.

Debería representar a un pueblo, y se ha convertido en símbolo de un poder genocida. Foto: Luis Toledo Sande.

Debería representar a un pueblo, y se ha convertido en símbolo de un poder genocida. Foto: Luis Toledo Sande.

La enseña nacional en servicios brindados por cuentapropistas –apláudase tal uso si abona sentimientos patrióticos– y, junto al escudo del Barça, en la alcancía de un ómnibus urbano donde el cobro lo recogía un colaborador del chofer. Foto: Luis Toledo Sande.

La enseña nacional en servicios brindados por cuentapropistas –apláudase tal uso si abona sentimientos patrióticos. Foto: Luis Toledo Sande.

La enseña nacional en servicios brindados por cuentapropistas –apláudase tal uso si abona sentimientos patrióticos– y, junto al escudo del Barça, en la alcancía de un ómnibus urbano donde el cobro lo recogía un colaborador del chofer. Foto: Luis Toledo Sande.

La enseña nacional junto al escudo del Barça, en la alcancía de un ómnibus urbano donde el cobro lo recogía un colaborador del chofer. Foto: Luis Toledo Sande.

Ante este hotel, bien público de administración estatal, Bonifacio Byrne pudo haber exclamado: “¡Cuántas banderas veo, y ninguna es la mía!”. Foto: Antonio Pons Beato.

Ante este hotel, bien público de administración estatal, Bonifacio Byrne pudo haber exclamado: “¡Cuántas banderas veo, y ninguna es la mía!”. Foto: Antonio Pons Beato.

Ante este hotel, bien público de administración estatal, Bonifacio Byrne pudo haber exclamado: “¡Cuántas banderas veo, y ninguna es la mía!”. Foto: Antonio Pons Beato.

Ante este hotel, bien público de administración estatal, Bonifacio Byrne pudo haber exclamado: “¡Cuántas banderas veo, y ninguna es la mía!”. Foto: Antonio Pons Beato.

Centro comercial en Chicago, y Sarah Palin, integrante del poderoso club Tea Party. Promovida como adalid de la familia puritana estadounidense, no se inhibe para mostrar sexismo. Fue Miss Alaska y aspiró a la vicepresidencia de su país en la campaña electoral del también ultraderechista John McCain. Foto: Luis Toledo Sande.

Centro comercial en Chicago. Foto: Luis Toledo Sande.

Centro comercial en Chicago, y Sarah Palin, integrante del poderoso club Tea Party. Promovida como adalid de la familia puritana estadounidense, no se inhibe para mostrar sexismo. Fue Miss Alaska y aspiró a la vicepresidencia de su país en la campaña electoral del también ultraderechista John McCain. Foto: Internet.

Sarah Palin, integrante del poderoso club Tea Party. Promovida como adalid de la familia puritana estadounidense, no se inhibe para mostrar sexismo. Fue Miss Alaska y aspiró a la vicepresidencia de su país en la campaña electoral del también ultraderechista John McCain. Foto: Internet.

Se vive la ilusión de que, aunque raída, la bandera puertorriqueña, hermana de la cubana, se porte para exigir la independencia de aquel pueblo. Foto: Luis Toledo Sande.

Se vive la ilusión de que, aunque raída, la bandera puertorriqueña, hermana de la cubana, se porte para exigir la independencia de aquel pueblo. Foto: Luis Toledo Sande.

Sobre una espalda cubana, ¿qué mejor bandera? Foto: Gilberto Rabassa.

Sobre una espalda cubana, ¿qué mejor bandera? Foto: Gilberto Rabassa.

(Tomado de la revista Bohemia)

Se han publicado 83 comentarios



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  • Anolan dijo:

    Excelente articulo y las fotos imperdibles

    • Darbel dijo:

      .. yo solo sé que mi bandera cubana es la más bonita-linda-hermosa-bella y preciosa que existe !!!

    • Agramonte dijo:

      Exelente artículo, pero. Existe la posibilidad para los ciudadanos o instituciones adquirir la enseña nacional sin un desenvolso importante en cuc. Es común ver constantemente astas sin banderas, o donde se intenta cumplir el ritual no es sistemático por diferentes razones. De igual forma sucede con el reglamento del uso de la bandera, documento inalcanzable en librerías…Falta divulgación y mensajes didácticos que promocionen el conocimiento y amor por los símbolos patrios. Más allá, de cualquier interés comercial o dificultad económica, tendrá que ponerse el interés nacional y patrio. Tiene que propiciarse que se siga apretando el pecho cuando suenen los acordes de nuestra marcha o al ver la bandera ondear, aquí o en cualquier otro lugar, desde lo más profundo del alma nos sintamos profundamente cubanos.

    • Observador dijo:

      Anolan, si, muy buen artículo, sería bueno que todos los artículos fueran así de profundo, pero que se escribieran sobre todos los problemas que nos aquejan a los cubanos y no solo sobre la bandera.

      • marta dijo:

        Colega me disculpa que mi comentario salga por esta vía.

        Buen artículo para meditar, sacar conclusiones y reaccionar ante el señalamiento, por cierto muy aceptado de mi parte.
        Nuestra bandera se ondeó por primera vez en un asta de unos 5 metros más o menos, por lo que considero que ella no está diseñada para usarse en las prendas de vestir o calzar. Debemos incrementar las exigencias, revisar y cambiar lo que deba ser cambiado al respecto, pero sin modificar el objetivo para el cual se confeccionó y está diseñada.
        No es posible que ella no esté ubicada en un centro de trabajo, en una escuela, en una plaza pública donde todo el que pueda verla y disfrutar como es que el viento la mueve y la lleva de un lado para otro libremente. Eso sería lo correcto.
        Sugiero que se haga una mayor distribución de ellas para que la población que así lo desee como yo, pueda adquirirla.
        Artículo 4º de la Constitución: Los símbolos nacionales son los que han presidido por más de cien años las luchas cubanas por la independencia, por los derechos del pueblo y por el progreso social:

        la bandera de la estrella solitaria;
        el himno de Bayamo;
        el escudo de la palma real.
        Alguien puede explicar por qué se venden artículos con la bandera dibujada? Alguien está autorizado a que esto se realice?
        El que sigue cuidando nuestra bandera, la sabrá defender cada día.

      • Manuel Mercado dijo:

        Seria interesante que alguien,algun periodista, algun investigador en el pais,, indagase como esos articulos llegaron al pais, como se exponen a la venta, como se permite que se distribuya en la red nacional de tiendas o en las privadas, no tengo algo en contra de la bandera de los Estados Unidos, Inglaterra, Francia, Espana, etc. pero esa bandera es para ser utilizada por esos respectivos paises y sus ciudadanos, no los cubanos como trapos de vestir, pienso que el utilizar la bandera como ropa es un ultraje, que lo hagan los extranjeros en sus paises, es su problema, pero que lo hagan los cubanos con banderas que tienen una repercusion negativa en el pais, es algo mas que un ultraje, es una total falta de respeto con los que han muerto por la liberacion del pais, los que han muerto por el terrorismo del Gobierno de los Estados Unidos de America, los que han sufrido y sufren por el bochornoso, indigno, genocida y criminal bloqueo que se nos aplica, el no tener esto en cuenta en todo momento en la vida diaria del cubano, es lo que le permite a los senores que manejan las importaciones y los que deben controlar las entradas al pais de articulos innecesarios, mostrar irrespetuosamente en nuestra Isla, los emblemas de los Imperiales y sus socios del negocio del crimen y el genocidio en el mundo.

        Es hora de que el pais, los dirigentes historicos, el partido, la juventud, los sindicatos, la federacion de mujeres cubanas, los cdr y otras organizaciones que existen en el pais, se enrolen en una labor de educacion, prevencion y sobre todo elevacion del nivel politico e ideologico de aquellos cubanos que en forma irrrespetuosa, no solo usan ropa con simbolos que han significado y significan muerte en estos dias, no solo en Cuba sino en el mundo entero, como la bandera del terrorista estado de Israel, en alguna parte del pais, es por eso que ocurren hechos como los que senales en Minas en la zona de Nuevitas, donde los senores del turismo llevan a los turistas a una finca que pertenecio a un gringo y lo exponen como algo positivo y digno de ser alabado, como si el senor norteamericano que poseia esa finca, fuese, fue y es un hombre que hay que dignificar y elevarlo al nivel de figura de alto nivel moral, etico y humano, esto se llama deformacion ideologica y politica de la mayor calidad que hayamos visto, y mucho mas cuando al mismo tiempo, se lanza al olvido a un cubano que con su trabajo, en esa misma zona, ha sido capaz de construir en un lugar lleno de marabu y abandono, un lugar bello y agradable para el disfrute de cubanos y extranjeros, ademas de mutilar sus posibilidades de desarrollo de ese cubano y su actividad, como una forma de castigarlo y llevarlo a que renuncie a los sacrificios y los trabajos de el y su familia para lograr lo que hoy se muestra en el lugar donde el vive,pero sumido en el rastro del olvido y pendiente de la ultima punalada trapera para hacerlo desistir de tan noble empeno, mientras se ensalza al gringo y su famoso rancho, si esto no es diversionismo ideologico y politico, senores llamemos al senor Obamay

    • Henry dijo:

      En Varadero se puede comprar la bandera nacional en cualquier tienda o mesa de artesania , pero saben cuanto cuesta? 20cuc, tengo que trabajar toido un mes para poderme comprar la bandera de mi pasi
      que horrorrrrrr!!!!!

    • Jorge dijo:

      El artículo es muy bueno y hace muchas valoraciones. Solo le falta (en mi opinión) la valoración crítica de por qué no hemos sido capaces de ofertar banderas y prendas de vestir que reflejen nuestros símbolos. El periodista no se preguntó: ¿por qué la mayoría de los jóvenes usan símbolos extranjeros? La mayoría no lo hacen por un problema ideológico, sino porque adquirir una prenda con un símbolo nacional es muy caro. Si está bien vender pullovers a los turistas con imágenes del Che y la bandera cubana, tiene que estar bien para nuestra juventu y no se trata de quitarlo, esa no es la solución.

    • M&M dijo:

      pues resulta que la imagen de Sara Palin es un montaje. su cabeza en la imagen de otra mujer. pueden buscar las dos fotos en internet. es un ejemplo clasico en los articulos de analisis de imagen y photoshop

  • HereCuba dijo:

    ¿Y cómo los cubanos podemos disfrutar de nuestra bandera si solo se vende en divisa?

  • Leandro dijo:

    Considero muy bueno el artículo, con un análisis que como señala el autor no agota el tema, pero creo que es bastante integral.
    Considero que en el afán por resolver la compleja situación económica que tiene el país, estamos actuando, como ha señalado Fernándo Martínez Heredia, con “un pragmatismo descarnado” y esta al igual que otras cuestiones intrínsecamente vinculada a los valores, se queda en el plano discursivo y también en los esfuerzos educativos que se vienen haciendo, pero sin el necesario respaldo económico intencionado, como es la confección y puesta a disposición de la población de diferentes artículos con los símbolos, atributos y héroes nacionales a precios asequibles. Creo que sería imperdonable alegar que hay que esperar a que la economía mejore para acometer esta tarea, que desde mi punto de vista es esencial para el logro del socialismo próspero y sostenible a que aspiramos. Lugar destacado merece nuestra bandera nacional, la que debe ser más expuesta en instituciones y lugares públicos ondeando siempre con dignidad y no descolorida e incluso rota como no pocas veces la vemos.
    Creo que en el caso de Cuba, tenemos que explotar más nuestras series nacionales de beisbol para difundir símbolos nuestros, cubanos, que representen a los equipos. Los leónes, los tigres, los elefantes, los leopardos…en Cuba solo se les ve en zoológicos. No se trata de arremeter contra ellos, pero debemos pensar y hay quienes en nuestro país atnto en el Partido como en el Estado tienen la obligación no solo de pensar, sino tambien de propiciar estudios científicos sobre estos complejos asuntos.

  • Juan dijo:

    Pues que nadie se confunda. No vaya a ser que amen a la bandera en lugar de a la patria.

  • Lina María La Rosa dijo:

    Muy bueno el artículo y las fotos super ilustrativas….

  • Chino G dijo:

    El afán por la pacotilla y la falta de sentimientos patrióticos hace que pulule el uso de estas banderas y prendas de vestir. Por otra parte adquirir una banderita cubana resulta oneroso para el bolsillo del cubano medio ¡ah! y sólo se vende en divisas.
    Por otra parte, molesta que símbolos como la imagen del Ché se conviertan en souvenires para turistas en forma de cualquier tipo de objetos.
    Así como vamos no me sorprendería algún día encontrar el rostro de Martí en un cenicero que se expenda en una shopping ¿y a usted?

    • katana dijo:

      “afan de pacotilla” y “sentimientos patrioticos”, hay quien tiene de los 2 pero no es lo suficientemente inteligente para darse cuenta cuando uno eclipsa al otro.

  • EL TITAN DE BRONCE dijo:

    CREO QUE ESE ESPECTO SE LE HA ESCAPADO DE LA MANO A NUESTRA SOCIEDAD…..AHORA PIENSO QUE VA A SER MUY DIFÍCIL RESOLVERLO……..¿LO VAN A PROHIBIR?….CREO QUE NO ES LA SOLUCIÓN…YA ES TARDE…….EN MI ÉPOCA DE JOVEN EN NADIE PODÍA PELARSE AL CALVO, UTILIZAR BANDERAS CUBANAS EN PRENDAS DE VESTIR O EN OTROS OBJETOS Y MUCHO MENOS ALGUNOS SÍMBOLOS NORTEAMERICANOS COMO LA BANDERA O EL RATÓN MIKE.

    POR ESE MISMO TAMIZ PASAN OTROS DETALLES QUE AMPARADOS EN LA “MODERNIDAD” SON DE MUY MAL GUSTO….COMO LA MANERA DE UTILIZAR LOS PANTALONES CORTOS Y LARGOS……(CON TODO EL CALZONCILLO FUERA) AL ESTILO DE ALGUNOS REOS DE CÁRCELES ESTADOUNIDENSES QUE ANUNCIABAN QUE SE ENCONTRABAN DISPONIBLES SEXUALMENTE HABLANDO.

    LO MAS DELICADO ES QUE LOS NIÑOS ESTÁN APRENDIENDO TODOS ESOS VICIOS IMPUESTOS DESDE DENTRO…..CLARO ESTÁ INFLUENCIADOS DESDE “A FUERA”

    Y QUE ME DICEN DE LOS PELADOS Y TATUAJES, ESE ES OTRO FENÓMENO…..CANTANTES, ARTISTAS (HOMBRES Y MUJERES)…LOS NIÑOS LOS UTILIZAN COMO UN PATRÓN A SEGUIR, EN LOS CARNAVALES HAY MUCHOS TRABAJADORES POR CUENTA PROPIA TATUANDO DE MANERA EFÍMERA A NIÑAS Y NIÑOS CON IMÁGENES DEL MÁS ALLÁ INCLUIDOS LOS SÍMBOLOS PATRIOS Y LAS IMÁGENES DEL CHÉ Y OTROS MÁRTIRES……..ES VERDADERAMENTE INCREÍBLE

    • Josef dijo:

      EL TITAN DE BRONCE critica a quienes usan la bandera cubana en una prenda de vestir y de forma contradictoria y creo que irrespetuosa emplea como Seudónimo ese calificativo que correspondió por antonomasia al General Antonio Maceo. evidentemente no se leyó el articulo plantea totalmente lo contrario a lo dicho en el articulo, yo tengo en mi hombro un tatuaje del Che, para mi sencillamente es el Che al que se refiere Frank Delgado cuando habla de “la estampita que lleva en su cartera para que le hale las orejas si algún día se olvida del Che” para mi ese tatuaje es compromiso. En cuanto a los pelados y las modas le pregunto si no usó en su juventud pantalones campana, quizás espendrú si es de tez negra o mulato. Vamos no aproveche el comentario para atacar a los jóvenes y lea primero los artículos antes de comentarlos que de imagen de superficial.

    • Sergio dijo:

      Me recordó usted eso,,,,

      Recuerdo un vez que iba para un CAMPISMO (Puerto Escondido), y la 70 (coño, tirá pa´tra, jajajajajaja,,,pa´Santa Cruz) paro en el PUNTO a la salida de Guanabo. El Policía se subió revisando, buscando algo, y dió conmigo que iba vestido de pantalón de camuflaje FAPLA y un pulover con la bandera cubana. Pues me hizo bajar de la guagua, me llevó hasta el local del Punto de control, después de mucha discusión aceptó que yo me cambiara la ropa, pues hasta me quería dejar detenido. Por su puesto perdimos la guagua, y menos mal que por aquel tiempo pasaban más seguidos.

      Voy más, en mi barrio, en el tiempo de papalote el cielo se nublaba de aquellos artefactos hechos con güin o madera, y papel. Pues bien, siempre recuerdo a la POLICIA cayendole atras a quien empinaba LAS CUBANITAS, que así era como se llamaban.

      Son dos imagenes que nunca se me borrarán. Ni halbar de algún pulover con marca de algo referente a EE.UU., El hermano de una vecina, que vino en lo que se llamó LA COMUNIDAD, me regaló un polover con un sello de HEINEKEN,,,,,por su puesto que nunca me dejaron USARLO,,,,,yo tenía como 7 años y pensar que AHORA por una HEINEKEN, jajajajajajaja, IRONIAS que nos depara la vida.

      Yo creo que es algo complejo de analizar, y me parece que no tiene mucha trascendencia más allá de algo que puede ser MODA. Es mi opinión. Hay otras cosas peores, más profundas y que sí tocan nuestar ESCENCIA. Se puede llevar un SHORT con la bandera Britanica y tener muy claro cual es la IDENTIDAD y los arraigos, hay otros que en NOMBRE de la PATRIA han hecho grandes BARBARIDADES en este país.

      Pero de todas formas, no deja de tener razón, y es aquí donde se debe ver que es lo que sucede.

      Por favor que no slaga a relucir el TEMA de PROHIBIR, que ya estamos cansado de eso y demostrado que no lleva a ningún lugar.

      Saludos

      • arteano del gato tuerto dijo:

        BRAVO SERGIO EL MEJOR ARTICULO ES EL TUYO

    • Leandro dijo:

      Pienso que entre las cosas de muy mal gusto está la “broma” suya de atotilularse “EL TITAN DE BROCE”. Creo que el verdadero “Titán de Bronce” merece respeto.

  • Daniel Perez dijo:

    Muy bueno el articulo, ante todo somos cubanos y no tenemos porque estar usando una bandera extranjera, a no ser en casos especiales que asi lo justifiquen, pero lo cierto es que en nuestro pais parece que a muchos no les importa y por otro lado no hay quien se consiga una bandera ni para desfilar, ni siquiera de papel. Si las encuentras es en CUC y parece que estas comprando al pais por el alto precio. Por otro lado se diseña muy pocos articulos de vestir o souvenir con nuestra enseña nacional y los que se venden ya ud, sabe. Creo que a pesar del trabajo politico, idiologico y patriotico de nuestro pais, a este asunto no se le ha prestado la atencion que merece, Produzcan y vendan a precios razonable nuestros simbolos y entonces lo veremos por todas partes, hay quienes usan otros simbolos y no es por otra cosa que por la carencia de los nuestros.

    • Suzy dijo:

      no creo que lucir la Bandera de mi país (Cuba) en el pecho sea una falta de respeto a la bandera ni al patriotismo, como si la uso en los tennis. la uso con el orgullo de ser cubana, para que todos me vean, para expresar mi cubanía de la manera más simple.
      ahora, si a las personas no le dejan usar la bandera de su país ni siquiera en un pulsito, qué hacen?, se ponen la que la moda arrastra, cualquiera.
      estoy más orgullosa de ser cubana que muchos que se golpean el pecho, gritan y se arrodillan y cuando llega el momento no son más que asquerosas ratas, vividores y oportunistas.
      salu2

    • Teresita dijo:

      Nuestra Constitución prohíbe el uso de nuestra enseña nacional en prendas de vestir, con lo cual estoy completamente de acuerdo pues me sería bastante desagradable ver a alguien usando un short cuya tela fuese nuestra bandera, o verla tirada en la arena impresa en una toalla para que alguien se le acueste encima.
      Además prohíbe el hacerle modificaciones, adornos o cualquier cosa por el estilo. La foto del que va en bicicleta con un pullover de la bandera cubana en la espalda es un claro ejemplo de lo que nuestra Constitución prohíbe.

      • Suzy dijo:

        bueno pues ya es hora de que se revise la constitución en ese puntico, específicamente, o de lo contrario no hablemos más boberías, aguantémonos cuando alguien salga a la calle disfrazado con la bandera de otro país y no hablemos tanto de identidad nacional (últimamente es sólo ron, mulatas y tabaco).
        no nos preocupemos tanto en cuidar las banderas de otro país, al final eso es cosa de ellos.
        coincido con el amigo chileno, estuve en venezuela y tanto un bando como otro todos andaban con su bandera a cuestas, no vi ni uno, mira que vi hasta de la oposición, con la bandera de eeuu.
        salu2

      • yo mismo dijo:

        total mente de acuerdo con susi

      • Josef dijo:

        Amiga le sugiero que se lea y estudie nuevamente la Constitución pues tal prohibición no existe en ella.

  • Vladimir Medalla dijo:

    Soy Chileno y he tenido la suerte y el privilegio de viajar a muchos países y en el único lugar que me ha tocado ver a nacionales ( en este caso cubanos ) con banderas de otros países es aquí. Interesante el articulo. No me imagino un chileno con una bandera norteamericana se vería ridículo.

    • El Oscar dijo:

      Saludos Vladi, muy bueno tu comentario. por algo te califiqué un día en Hamburgo como el mejor hombre jajajaja

  • Laritza dijo:

    Pongamos mas baratas las banderas cubanas, y los cubanos podremos usarla mas.

  • alejandro loyola dijo:

    primero decir que el titan de bronce este que está aquí arriba le puede dar lecciones de historia a un dinosaurio, que clase tipo más retrogrado…..
    en cuba la gente no se pone las banderas como símbolo patrio del país ni nada de esa trova, yo pienso que se las ponen por tres motivos:
    1. se ponen la bandera del país que les gusta y que por lo poco que conocen de el quisieran visitar o existe algo allí que les llama la atención (a mi me encantaría visitar inglaterra)
    2. les regalan ropa con esas banderas y se las ponen sin más pensamientos profundos.
    3. (esta es mi preferida) la gente pone (sobre todo en autos) la bandera del país que le permitió o tener el auto o elevar su nivel de vida, así por ejemplo vas a ver muchísimos médicos que se compraron el carro en una misión internacionalista que en el carro tienen la bandera de angola o venezuela y por ejemplo me he fijado que es común que trabajadores del gobierno (sobre todo gente de pegada) tenga banderas cubanas en sus autos, pues de ahí sacaron su estatus social. fijense para que vean.

  • Katniss dijo:

    Yo personalmente jamas vestiria una bandera yanqui. Pero creo que independientemente a la opinion que cada uno de nosotros tenga, al final es una decision de cada cual el vestir o enarbolar la bandera que guste porque al final, tal actitud no solo seria la causa de desculturizacion, colonizacion mental, etc; sino tambien la consecuencia de una progresiva desvalorizacion de lo nacional por las dificiles condiciones en que se desenvuelve nuestra vida en todos los terrenos, por la frecuente aunque bienintencionada enajenacion de las autoridades de la realidad del ciudadano comun -55 años tomó que el gobierno aceptara que no ibamos a ser mas malos por tenr opinion propia o querer vivir de nuestro trabajo- y la consecuente vision del ‘extranjero’ como fuente mayoritaria de cualquier bienestar material y hasta espiritual legitimamente obtenidos. Los que plantean la defensa del socialismo como ‘pasar trabajo y sacrificarse en lugar de irse a vacilar al capitalismo’ son altamente responsables de esto; leo y releo ‘La historia me absolverá’ y se habla tanto de lo material como de lo moral; pues ambos conceptos son inseparables… Costará reconocerlo pero para un cubano de a pie es facil hacerse de una prenda con la bandera yanqui, española, inglesa, brasileña o venezolana – estas dos ultimas no se mencionan en el articulo- Probablemente se la regale un familiar o se la vendan muy barato los merolicos en la puerta de su casa. En cuanto a un pullover con la bandera cubana, no baja de los 10 cuc y hay que ir a buscarlo a las ‘tiendas de turistas’… En este caso, amigo periodista, no creo que lo mas improtante sea el ‘que’ sino el ‘por que’.

  • Orlando Hernández dijo:

    No confundir la bandera con los gobiernos, la bandera es de todo el pueblo, lamentablemente no todos los ciudadanos de un país son buenos ciudadanos e incluso muchos de ellos llegan a ocupar las presidencias de sus paises, pero eso no quiere decir que los simbolos nacionales de esos paises sean los responsables de las guerras , las conquistas y las masacres, decir que las banderas de los paises agresores y colonizadores representan esas acciones es como decir que el sofá es el culpalble de la infidelidad,La bandera representa a todos los hijos de un pueblo, a los buenos y también, lamentablemente, a los malos. No existen dos banderas para representar a los hijos de una nación, es la misma bandera la que portan las tropas de EE.UU cuando invanden un territorio en nombre de la libertad, que la que portan las brigadas de solidaridad con nuestro país, al igual que es la misma bandera cubana la que llevan nuestros médicos por todo el mundo, como la que llevaba la brigada mercenaria que invadio nuestro país en 1961 o la que que se encuentra enclavada en las oficinas de la mafia cubano americana de la Fundación en Miami.Por eso es necesario no dejarnos arrastrar por la pasión y confundir la ideología con las banderas, una bandera no representa un pensamiento, ni una corriente ideológica, una bandera representa un pueblo y en esos pueblos hay hombres y mujeres de bien y hombres y mujeres de mal.

    • Indómito dijo:

      Brillante análisis Orlando. Lo felicito y me uno a su criterio.

    • habanera dijo:

      totalmente de acuerdo… la politización de temas tan banales como estos es simplemente molesta. Aunque reconozco que hay personas que le dan significación política o ideológica al acto de vestirse con una bandera, creo que por lo general las razones son mucho más triviales… y eso debemos tenerlo en cuenta a la hora de atrevernos a apuntar con el dedo a alguien.

  • Andrés Dovale Borjas dijo:

    El uso de símbolos de otros países, principalmente de sus banderas, es una muestra del mundo globalizado en que vivimos y del internacionalismo que hemos inculcado a nuestro pueblo. Hoy la bandera inglesa no la ven nuestros ciudadanos como un símbolo del imperialismo inglés sino de las olimpiadas que allí se celebraron. La de Estados Unidos se debe al inmenso intercambio entre las dos comunidades cubanas más grandes, la que radica en ese país y la que vive en el nuestro, desde allí llegan todo tipo de artículos industriales con el símbolo de la unión americana ya que es muy común su uso en aquel país.
    No podemos prohibir su uso porque serían muchos miles los afectados. La bandera de un país representa a la patria, a la nación, al pueblo, a sus héroes y mártires que cayeron en el combate por la libertad y la soberanía de sus países, no a los gobiernos, y de todos los pueblos del mundo somos hermanos. Martí dijo Patria es humanidad. Otra cosa es el uso incorrecto de nuestros símbolos patrios y la comercialización indiscriminada de la imagen del Che, que ocurre en nuestro país. En nuestras escuelas y a través de los medios de comunicación se debe realizar una campaña sobre este tema. La Mesa Redonda pudiera ponerla a discusión sobre la Mesa.

  • AJGA dijo:

    Creo que es un magnífico artículo, más que nada pienso que nos tardarnos al darnos cuenta y hablar de estas cosas, existe una proliferación de símbolos foráneos que a mi juicio nosotros opacamos bastante los nuestros y podemos nombrar ejemplos, cuando usted observa cualquier programa de cine o tv extranjero en el 95% de estos presentan por lo menos un símbolo de su país, en los nuestros que presentamos, donde puedo compara a precio asequible una bandera, donde puedo encontrar una grabación del himno nacional o un escrito con su letra, donde quedan bustos de nuestros patriotas, recuerdo que en cada cuadra o en la mayoría existía un lugarcito donde estaba el busto de Martí y una bandera, hoy esto no aparece ni en los centros de trabajo, los invito a que encuentren en la ciudad más de 20 centros que tengan un sitial histórico, o que icen la bandera, o que canten el himno en los matutinos, son elementos patrios que el mismo ajetreó de la cotiniedad nos ha hecho perder, y los medios de prensa dedican demasiado tiempo en darle propaganda a las noticias extranjera y han dejado de un lado estas pequeñas grandes cosas.

  • Elector dijo:

    El articulo merece la reflexion de todos, la bandera cubana debe estar en todos los lugares para su comercializacion, es simbolo de cubania y patria, es lo nuestro

  • yariel dijo:

    Tengamos cuidado de no iniciar una “cacería de brujas”, lo que vemos es el efecto de la globalización, que también afecta a las identidades de las naciones, se cuela por las rendijas de las fronteras y los medios de comunicación, el ultranacionalismo aferrado a los símbolos genera la atracción que estos tienen, a eso súmenle Hollywood y compañía y tienen la mezcla perfecta, el mercado simplemente reacciona a ese efecto, nosotros tenemos millones de figuras pulloveres con la imagen del che a la venta, no nos hace diferentes

  • Amaury Cuba Sánchez dijo:

    Se ha hecho comun que las criticas que hacemos al capitalismo sean como las de este articulo “No todos los jovenes del mundo , incluso futbolistas pueden tener un Mercedes” y me remonto a la madre natura no todo el mundo puede perpetuar sus genes , asi es la naturaleza de lo existente porque demostrado está en toda la naturaleza de la selección brutal esta el desarrollo y cuando hemos querido violar esta ley máxima de la naturaleza nos ha costado caro , lo mismo pienso en lo social, el que por su capacidad y o habilidad merece mas y se procura mas es Inobjetable que se le de y que viva mejor quien aporta mas es tambien un principio de los clasicos del socialismo que violamos y estamos violando y que hemos pagado muy caro y que aun estaremos pagando por mucho tiempo y quizas no terminemos de pagarlo nunca como nación , el igualitarismo es mas dañino que la desigualdad pues colocar dos cosas diferentes a la misma altura es ser injusto , y no lo es que cada cual reciba lo que cada cual aporta , debemos garantizar de que todos partamos de la misma raya con las mismas zapatillas pero el premio se entregue en la meta y no en la raya porque sino para que corremos.

  • Cadillac dijo:

    cuanto vale en ARTEX un pullover con la bandera cubana??? todo es en cuc y carisimo, una camiserta con neustra bandera su precio es inalcanzable, por otra parte seguro estoy que toda esa pacotilla con banderas extranjeras, sale mas barata. ahi esta la cuestion es masss cara la neustra y hay que vestirse….

    • Adolfo dijo:

      Lo quje paasa es que ese pullover con símbolos cubanos son para los turistas y no para nosotros, y eso es un gran errror,, yho quiero una gorra con la bandera cubanay una gorra de Industriales que no digo que cueste dos pesos cubanos, pero si al menos 2 cuc. El cubano se ha caracterizado, que yo recuerde, de quemar bandera alguna, no somos así, pero me duele ver a una cubana envuelta en una bandera norteamericana como hicieron con Elián en EEUU, mi mente no lo acepta.

  • Kent dijo:

    Periodista,
    las fotos de las banderas en el hotel son de cuando el mundial de futbol, por eso es que no aparece la cubana, ahí no cabe. Por lo demás coincido, aunque sin extremismos, la úncia prenda que tengo con la bandera cubana e incluso con la imagen del Ché sobre ella la compré en Brasil, sin comentarios… como le gusta a Ud. poner en las de USA, que sin duda son causantes de muchas guerras (su gobierno), pero la bandera representa más que eso, sino habría que criticar la pasada moda de la siglas de la URSS porque también han hecho lo suyo (recuerda a Stalin).

Se han publicado 83 comentarios



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Luis Toledo Sande

Luis Toledo Sande

Escritor, poeta y ensayista cubano. Doctor en Ciencias Filológicas y autor, entre otros, de “Cesto de llamas”, Premio Nacional de la Crítica. Mantiene el blog http://luistoledosande.wordpress.com/

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