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Capitalismo en espiral

En este artículo: Capitalismo, Crisis Económica, Economía
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Por: Andrea Gago Menor

La crisis que ha comenzado a afectar a amplísimas capas de la población en Europa no es la primera del capitalismo. Si este sistema continúa vivo, tampoco será la última: además de recurrentes e inevitables, las crisis son su alimento más nutritivo y reconstituyente. Los países centrales o poderosos (con respecto a los periféricos lo más veraz sería hablar de “crisis permanente”) han vivido tres grandes crisis, entre otras de menor importancia. Como explican Joan Junyent y Miren Etxezarreta, “cada una de ellas marca el final de una gran etapa y las medidas adoptadas para salir de cada una de estas crisis definen la fase siguiente del capitalismo”.
Parte de un punto y va girando una y otra vez, dando vueltas alrededor de un centro del que a cada paso se aleja más. La espiral está presente en el diseño de la naturaleza, desde algunas moléculas a innumerables galaxias, y es, también, una de las formas más representadas por el ser humano desde sus orígenes. Cada vuelta de espiral se va construyendo ampliando la anterior. Con la evolución del capitalismo, sus crisis cíclicas y ciertas recetas “milagrosas” pasa algo semejante, y es tal vez eso lo que explica que tantas personas nos encontremos viviendo un déjà vu que nos deja con los pies helados y las tripas revueltas.

La crisis que ha comenzado a afectar a amplísimas capas de la población en Europa no es la primera del capitalismo. Si este sistema continúa vivo, tampoco será la última: además de recurrentes e inevitables, las crisis son su alimento más nutritivo y reconstituyente. Los países centrales o poderosos (con respecto a los periféricos lo más veraz sería hablar de “crisis permanente”) han vivido tres grandes crisis, entre otras de menor importancia. Como explican Joan Junyent y Miren Etxezarreta [1], “cada una de ellas marca el final de una gran etapa y las medidas adoptadas para salir de cada una de estas crisis definen la fase siguiente del capitalismo”.

El final de la primera Gran Depresión (1873-1896) dio lugar a la aparición de las grandes empresas y a la expansión del capitalismo desde los mercados nacionales hacia el exterior; mientras que la violencia de la siguiente crisis, la más grave por el momento, convenció incluso a las clases dominantes de la necesidad de que el Estado interviniese en la economía. Tras la II Gran Depresión (1929-1939) y la II Guerra Mundial (1939-1945) triunfó el keynesianismo [2] y, gracias al establecimiento de los programas sociales, se alcanzó el denominado “Estado del Bienestar”. Para llegar al momento anterior a la crisis actual, es decir, al capitalismo mundial o globalización, todavía faltaba una: la que se prolongó desde 1966 a los años 80, según los países.

Mismos actores, misma película

Como decíamos, cada una de estas crisis se ha ido superando con medidas nuevas, lo que ha ido dando lugar a las diferentes fases del capitalismo. Sin embargo, en la actualidad se están imponiendo recetas muy conocidas a los países de la Unión Europea: las neoliberales, las que ya se ensayaron a fondo en América Latina a partir del golpe de Estado de Chile (1973) y, sobre todo, desde finales de los 80. Los poderes decían que las reformas estaban diseñadas para solucionar los problemas de subdesarrollo y deuda externa de los países. Los resultados son conocidos: saqueo de recursos naturales, privatizaciones, eliminación de sistemas de regulación de precios, represión antisindical, incremento de las desigualdades, etc. La aplicación de estas políticas tuvo un impacto similar en los países africanos. La destrucción del Estado y las luchas por la supervivencia y el control de los recursos provocaron, como explica Mbuyi Kabunda [3], una gran inestabilidad política y la generalización de guerras civiles en las décadas de los 90 y 2000.
Pero no salimos de la espiral: cada día, los medios de comunicación nos escupen palabras y palabras sobre el paro, la bolsa, la necesidad de ajustes, la importancia de los sacrificios, la luz al final del túnel… El punto de vista que nos trasladan es el mismo: es la perspectiva de la ideología neoliberal, la de quienes tienen interés en profundizar la crisis para sacar mayores beneficios. Sólo hay que ver la cara de satisfacción de la patronal española al hablar de la reforma laboral de febrero de 2012 para constatar que algo de esto, al menos, hay [4]. El número de grandes (inmensas) fortunas pasó de 14 a 16 en España durante 2011, según la revista Forbes. Es decir, que hay dos personas más aquí cerquita que cuentan con una fortuna que supera los mil millones de dólares.

Según la ideología neoliberal, la estabilidad monetaria debe constituir el objetivo supremo de todos los gobiernos. Para lograrla se hace imprescindible, según explica Perry Anderson [5], una disciplina presupuestaria, una restricción de gastos sociales y un incremento del paro: “la restauración de una llamada tasa natural de desempleo”, es decir, “la creación de un ejército de reserva de asalariados (batallones de desempleados) que permita debilitar a los sindicatos”. Los derechos sociales pasan a ser servicios mercantiles, mientras que el Estado no es más que un ente ineficaz que no tendría que hacer nada en la esfera económica.

Con sus diferencias, la ideología de la derecha española que ahora mismo está en el gobierno tiene mucho que ver con la del Tea Party estadounidense. Autoridad, religión, patriotismo y libre mercado. Un libre mercado que no sea tan libre como para no poder “enchufar” a familiares y amigos en puestos bien remunerados, por supuesto, y tampoco como para no engullir todo el dinero público que sea posible para “sanearse”. Desde mayo de 2010 se ha ido desarrollando un ataque frontal y progresivo a los derechos sociales y al gasto social pero, a la vez, se han destinado sumas astronómicas al rescate del sector financiero y del inmobiliario.

¿Y la democracia? Para Friedrich Hayek, uno de los padres del neoliberalismo, la democracia no constituye un sistema político infalible: es, simplemente, un medio. Como explica Julia Evelyn Martínez [6], los programas de ajuste estructural (PAE) impuestos en Centroamérica dos décadas atrás “no necesitaron de la existencia de dictaduras militares y/o del autoritarismo político”, sino que fueron impulsados por gobiernos civiles (sin entrar a ver en cuánto son o no son democracias reales). Con todas sus diferencias, el Chile de Pinochet (1973-1990), la Gran Bretaña de Margaret Tatcher (1979-1990), los Estados Unidos de Ronald Reagan (1981-1989) y varios de los actuales gobiernos europeos comparten el grueso de las medidas económicas puestas en marcha.

Algunos de estos gobiernos, como el irlandés y el español, han sido elegidos en las urnas. Otros, como el italiano y el griego, ya no. Para Jesús González Pazos [7], “asistimos a auténticos golpes de Estado que, definitivamente, prostituyen el llamado sistema democrático europeo e imponen un fascismo social y financiero al servicio de las élites económicas y sus intereses”. No son tecnócratas quienes gobiernan estas repúblicas parlamentarias- que-ya-no-lo-son. Por poner sólo un ejemplo: Mario Monti, actual primer ministro de Italia, fue director europeo de la Comisión Trilateral y miembro de la directiva del Grupo Bilderberg, así como asesor de The Coca-Cola Company y de Goldman Sachs.

Salir de la espiral – laberinto

¿Se podrá evitar que los poderes continúen imponiendo las mismas medidas que han disparado las desigualdades y la pobreza en otros momentos y lugares? La espiral de ataques a quienes tienen menos se va haciendo cada vez más violenta. Habrá que rechazar los chantajes de la deuda, el déficit, la productividad, la ineficacia de lo público, etc. Ninguno de los recortes en educación, cultura o sanidad son necesarios, ni la reforma laboral, ni la de las pensiones (que vendrá). Todas las medidas y recortes son opciones políticas.

Habrá que “sentir” que de verdad hay alternativas, identificar bien a quiénes les interesa esta crisis y este sistema. Los actores siguen siendo los mismos que los que identificó Jack London en 1908 en la novela “El talón de hierro” y muchas de las frases que London pone en boca del obrero Ernest Everhard son idénticas a las que se continúan escribiendo hoy. Al periodista, por ejemplo, Everhard le dice: “Me parece que su tarea consiste en deformar la verdad de acuerdo con las órdenes de sus patrones, los que, a su vez, obedecen la santísima voluntad de las corporaciones”.

Las alternativas existen, a pesar de que, como dice Everhard a quienes tienen el poder, “sabemos, y lo sabemos al precio de una amarga experiencia, que ninguna apelación al derecho, a la justicia o a la humanidad podría jamás conmoveros”. El pensamiento, la búsqueda de las mejores alternativas, va desarrollándose también en espiral, más cerca del pensamiento indígena que del lineal “racionalismo” de Occidente: las teorías más clásicas continúan vivas (sólo hay que echar un ojo a las reediciones y “remarxterizaciones” de las obras de Carl Marx) y las más actuales, como el decrecimiento y la soberanía alimentaria, cuentan cada día con una base más sólida. Perder miedo, recuperar ilusión, reflexionar, actuar… ¿Por ahí? www.ecoportal.net

Andrea Gago Menor – mayo de 2012 – Nº 51 de Pueblos – Revista de Información y Debate- http://www.revistapueblos.org

Notas:

[1] Junyent, Joan; y Etxezarreta, Miren (2009): “Elementos fundamentales para entender cómo funciona el capitalismo y su evolución histórica”, en Informes de Economía, nº6, Apuntes teóricos para entender la crisis, Seminari d’Economia Crítica Taifa, Barcelona.

[2] John Maynard Keynes en 1936. Defiende que el mercado no tiende, por sí solo, al pleno uso de los factores productivos o medios de producción (incluyendo el capital y trabajo).

[3] Kabunda, Mbuyi (2012): “Las instituciones financieras internacionales en África”, en Pueblos – Revista de Información y Debate, número 51.

[4] El 16 de febrero de 2012, una cámara atrapaba las bromas entre el presidente de la Confederación Española de Organizaciones Empresariales (CEOE), Juan Rosell, y el de la Confederación Española de la Pequeña y Mediana Empresa (Cepyme), Jesús

[5] Anderson, Perry: “Historia y lecciones del neoliberalismo”, Universidad de California, Los Ángeles. Disponible en la Biblioteca Virtual del Consejo Latinoamericano de Ciencias Sociales (CLACSO): www.clacso.org.ar.

[6] Martínez, Julia Evelyn (2012): “Centroamérica: ajuste estructural e impacto sobre la vida de las mujeres”, en Pueblos – Revista de Información y Debate, número 51.

[7] González Pazos, Jesús (2012): “Fascismo social y financiero en Europa”, Rebelión, 25/02/2012.

(Tomado de EcoPortal)

Se han publicado 7 comentarios



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  • Juana La cubana dijo:

    Es curioso que Turquia, país vecino de Grecia y de la zona euro, tiene una tasa de crecimiento cerca del 10% pero lo más extraño es que a pesar de todo aspira entrar en ese espacio economico…

    Europa tropezo de nuevo y con la misma piedra…

    Para comprender este desorden basta que tengamos un poco de sentido comun.
    Y notemos que la vieja del baile está donde está por egoista, envidiosa y ambiciosa.

    JLC

  • Fernando Quevedo dijo:

    Juana La cubana, desde España te comento que los documentos oficiales de la UE dicen expresamente que ya no es posible admitir nuevos socios a la Unión. ¿Porqué? haría la Unión inoperante, ingobernable, incapaz de coordinar cualquier política. Se cuestionan incluso las últimas incorporaciones. Además Turquía en Europa Occidental no se considera europea, el propio vaticano se opone a intregar a un país musulmán a la “familia” europa. En Alemania viven millones de turcos y son tratados peor que los afroamericanos en EEUU. Turquía quiso utilizar su posición de miembro de la OTAN para entrar en la UE, pero quizás sea mejor porque según los últimos datos pueden alcanzar el potencial económico de España para el 2017 porque España cae empicado.

  • Luis M. Domínguez Batista dijo:

    Es muy interesante el artículo y parece muy bien fundamentado por Andrea Gago Menor. Hay que juntar elementos porque al parecer hay algunas cuestiones que deben estudirse a fondo y no preliminarmente dar afirmaciones.

    No sabemos a fondo si el espiral se proyecta en positivo o en negativo. La teoría del caos nos dice que en medio del más perfecto caos se observan lineas convergentes que llevan a una organización y que son esas las que habrá que seguir para encontrar solución.

    Nuestro caso es el caso del mundo. Nadie puede separarse aún cuando lo quiera y ser una isla en si mismo sino que todos somos, querámoslo o no parte de un mismo sistema cada vez más globalizado en que toda suerte está compartida.

    El capitalismo estará en espiral, pero hay lineas convergentes que llevan a que haya un día milagroso una solución definitiva al largo letargo, a la larga noche del capitalismo agonizante.

    El capitalismo fue en un momento dado luz cuando en 1789 abrió las naciones al mundo con su bandera tricolor y la Revolución Francesa dio esperanzas al mundo, luego los descubrimientos de Marx y Engels y la experiencias de Lenin, dieron aún mayor luz, que fue opacada, pero no vencida en la II Guerra mundial.

    Con la posguerra emergió el capitalismo de EE.UU. todo poderoso y se crearon las condiciones para que el capitalismo monopolista y superdesarrollado se apoderara del mundo y el universo alcanzó el más alto desarrollo en la producción y en el alto comportamiento de cultura, ciencia y técnica que ha permitido penetrar el universo circundante y predecir incluso la suerte que se espera no para nosotros sino para el planeta de acuerdo al lugar que ocupamos en el espacio.

    Todo esto conforma una psiqui humana que nos hace sentir una veces como el rey del mundo y otras tan inermes como una paja en un ciclón. Unas veces nos sobrestimamos y reconocemos que somos como alguien ha dicho, un error maravilloso de la naturaleza que apareció para trasformarla y hacerla imperecedera y otras veces nos pronosticamos una desaparición global a la vuelta de decenios sin esperanza alguna, de la que además nos echamos la culpa.

    Tal parecería como van las cosas que nada tiene remedio y que la aspiral nos llevará al centro del infierno donde vegetaremos en medio de las torturas humanas y no tendremos forma de escalar el paraiso soñado o iremos al limbo, donde tantos y tantos están esperando la resurrección.

    Todo sin embargo se vuelve práctico y la gente continúa esperando una mejoría que debería venir de los que dirigen el mundo, pero hasta hoy, y de no ser así que se siga escribiendo sobre esto, los que se juntan, los más poderosos, a decidir el mundo no hablan sino de guerras, de crisis y de soluciones para apoderarse y hacer más fuerte el sistema manopolista que domina el mundo, olvidando las grandes masas que mueven el mundo y en especial a los que Carl Marx llamó los creadores del mundo, los trabajadores de los que depende el capitalismo y sin los cuales no hay creadores.

    Mientras se siga sacrificando el todo para mantener la élite de los monopolistas, mientras las naciones se sacrifiquen y pierdan sus valores y recursos naturales y sean pasto del ancia del capitalismo y sus metrópolis que se lo traguen todo, no podrán haber soluciones a las crisis.

    El sistema capitalista está montado sobre crisis galopantes que van y vienen. Hay que tener en cuenta que el feudalismo galopó en crisis durante varios siglos y no se acomodaron las condiciones hasta fines del siglo XVIII en que se proclamó su muerte y emergió la magia del burgués nacido al calor de las contradicciones de la sociedad humana que no cesa en pensar y en buscar caminos, más por necesidad que por conciencia. Alguien dice y habla de conciencia, la conciencia a mi modo de ser es el acomodamiento que hace el ser humano de las necesidades apremiantes para buscar equilibrio y acomodo en lo que hace para sobrevivir y sonreír en ocasiones.

    Hay que buscar caminos y pensar que un regimen social como el capitalismo tendrá que llegar a su fin algún día y no por inercia sino con luchas de clases y como todo regimen social deberá ser sustituido por otro superior y que la guerra que llevará a este sistema nuevo no podría ser una tercera guerra mundial del capitalismo contra los pueblos y donde mueran centenares de millones de seres humanos y de su entorno y habitat, sino una guerra de pensamiento y de masas donde emerja el hombre nuevo que deberá aparecer, según los clásicos de esta época, en el Siglo XXI.

    Se hará la luz con el pensr y el actuar de todos, pero hay que darse prisa pues se cae el porvenir.

  • Julio Cesar Leyva Fernández dijo:

    Lamentablemente no basta con luchas de clases para instaurar la nueva sociedad a nivel mundial, ni el surgimiento del hombre nuevo del que habló el Che que por cierto, sin ofender a nadie, creo está abriendose paso poco a poco en nuestro país. Mientras el sistema que decáe tenga fuerzas, podrá salir adelante. Cuantas guerras hubieron en el medioevo entre las principales potencias? La Revolución Francesa tuvo lugar principalmente y entre otras cosas por el apoyo que le dió la monarquía francesa, en decadencia y casi sin recursos a las tropas de George Washington contra su eterno rival, los ingleses; esto unido al hambre generalizado en el pueblo francés y el abismo que los separaba de los centros de poder su país, causó lo inevitable: La Revolución.

    Mientras el sistema capitalista tenga en sus manos los recursos naturales, el dinero en pocas palabras: el poder, no será posible el triunfo del socialismo, pero tiene que desgastarse, no hablo de una III Guerra Mundial donde solo quedarían cucarachas ní veo conveniente que se hagan las actuales guerras de rapiña con las que se fortalece aún más, pero hay que enfrentárseles! ojalá y no hayan más guerras!

    Las luchas de clases dentro de los países capitalistas más avanzados: es una vía no lo niego, pero mientras el dolar siga siendo el patrón de cambio internacional por preferencia, el gobierno de EU con imprimir unos millones, resuelve su problema o sea la humanidad entera le costea su nivel de vida, que todo sabemos que no es bajo, aunque ahora se vea afectado y de ahí las manifestaciones que vemos no solo en EU, en Europa, etc. Todo en su conjunto pondrá fin al sistema capitalista, ahora el Socialismo tiene que demostrar que cuidando el medio ambiente, es capáz de ser superior y ahí el valor que tenemos nosotros , los cubanos.

    En Cuba no solo se juega el futuro de un país, sino el futuro de la Humanidad, si triunfamos, esta se habra salvado y se pondrá fin a la barbarie.

  • José Antonio Quintana Veiga dijo:

    Marx críticó, sin piedad, a la Economía Política Clásica (Smith, Ricardo, etc,) por dos razones: 1.- Porque consideraban definitivo lo que era circunstancial, 2.- Porque consideraban inevitable lo que era solo una opción que se impuso por la violencia.

    Los antiguos tenían bien claro cual era el camino que convenía a la especie humana: “El bien, la verdad y la justicia”. Rosa Luxermburgo lo simplificó con una frase genial: “A la humanidad le quedan solo dos alternativas: El socialismo o la barbarie”. Lamentablemente algunos que decían representar una de esas alternativas, se “olvidaron” de la esencia: El bien, la verdad y la justicia. El socialismo es eso, el bien la verdad y la justicia. Usted no puede atropellar a una persona y decir que lo hace en aras del bien, ni ocultar verdades en aras de la verdad, y mucho menos cometer injusticias en aras de la justicia.

    ¿No sería conveniente, ahora que hay tanta basura ideológica en el aire, volver a la supuesta simplicidad de los antiguos, es decir definir de nuevo que es el bien? Por ejemplo, una desición correcta de cualquier gobierno en cualquier parte del mundo sería aquella que beneficia a todos y no daña a nadie ni a nada que pueda poner en peligro la existencia docorosa de la especie.

    Si alguien me dijera que eso es precisamente lo que Marx (y Rosa Luxemburgo) consideraba como Socialismo, es decir, la realización plena de la dignidad humana, bueno pues sí, así es.

    La sociedad que pretendemos construir en Cuba es esa, que garantiza la realización plena de la dignidad humana, pero usando la estrategía elaborada por José Martí: “Con todos y para el bien de todos”.

  • victor dijo:

    Cuanta claridad, profundidad y visión en los comentarios de los compañeros cubanos desde la crisis del feudalismo que que dió paso al surgimiento de la Revolución de la Burguesía y el Capitalismo que en su proceso de desarrollo hasta nuestros dias atraviesa hoy el principio de su decadencia,su derrumbe,su descomposición,es hoy una “fiera rabiosa” sedienta de dominio;cuidado con una conflagración;los paises progresistas tienen la responsabilidad histórica de salvar el planeta para que la vida continue.El siguiente paso ya es el surgimiento del SOCIALISMO el gran salto por conquistar y consolidar para que la humanidad alcance la igualdad justicia y PAZ .He ahi la diferencia con los teóricos e intelectos de derecha cuyas propuestas estan en función de sus intereses de clase, de clases dominantes que se apropian de los recursos del planeta sin importarles las consecuencias que ya se dejan sentir…

  • MartinCanaria Indignado dijo:

    Me da la impresión, que no se toma al toro por las astas, en los EEUU, esta la reserva federal, que es privada, y ¿ quienes son los dueños ?.. hay que investigar, los apellidos, ademas de eso, están los buitres y las hienas, que son ni mas ni menos que Goldman Sachs y compañía, ahí esta esta la guarida de las serpientes, ¿ pero quien se anima a entrar y revolver esa nidada ?……

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