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En defensa propia

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Malecón de La Habana en invierno

Tengo material suficiente para ficcionar, pero no; explicaré los hechos tal cual. De alguna manera estoy fijando la mayor muestra de compromiso que tendré con las noticias, con el oficio. Lo diré de una vez, sin retóricas: el martes 7 de diciembre del 2010, a las once de la mañana, en los libreros particulares de Tacón y O´Reilly, me robé un libro. O intenté robarme un libro y me agarraron.

Pero eso no fue lo primero. Lo primero es el Malecón.

Temprano en la mañana observo esas olas enormes que se deshacen en el muro y expanden en el viento su cuerpo fragmentado. Espero a una amiga. Ya llega. Mi amiga me busca para que la acompañe a La Habana Vieja y le sugiera algún libro, un clásico raro de los que escasean. El novio cumple años, es lector. Le digo con la mano que me espere (estoy en un séptimo piso) y echo un último vistazo al mar revuelto, incómodo. Lavo mi cara, reviso la cartera. Tengo todos los carnets y los últimos quince pesos de la semana. Me pongo dos abrigos, una camisa, una bufanda. Igual tengo frío. Parece un frío eterno, sin remedio. Entonces no me preocupo y corro y salto y de dos en dos bajo las escaleras.

Pasada media hora llegamos al casco histórico. Me dejo enredar por sus calles, recorridas una y otra vez hasta la saciedad. Turistas, cubanos, negocios, ofertas, exotismo, olor a comida caliente.

-¿Tienes hambre?- pregunta mi amiga.

Sí, tengo hambre, un hambre crónica de algo que esta ciudad no me permite tragar.

-No -le digo-. Nunca desayuno.

-¿Has notado algo?

-¿Qué cosa?

-En una calle todo está hermoso, los sonidos son limpios -platos, cubiertos, cortesía de dependientes-, y en la otra, cuando doblas, todo está feo, los ruidos son sucios -calderos, latas, ambiente de solar.

¿Le alcanzará la vida a Eusebio Leal? ¿O esta ciudad rebasa su existencia?

-Sí, es curioso -le digo. Y entre risas seguimos caminando.

La Plaza de Armas. Una manzana entera rodeada de libros. Estantes sin barniz repletos de páginas, de polvo y escritores solitarios, escritores fantasmas, célebres, menores, derechos, zurdos, barrocos, precisos, en fin: escritores...

Recorremos las cuatro esquinas. Aquí hay de todo: antiguas enciclopedias de ciencias naturales con atrayentes forros de cuero, Historia de la geología, recetas de cocina, Para vestir muñecas, análisis que desenmascaran o desenmascaraban la socialdemocracia europea del período entreguerras y resúmenes de los congresos del PCUS.

Está todo Carpentier, hasta sus cuentos menores; Paradiso en cualquier edición; Pedro Juan, tesoro de Anagrama y esporádico de las editoriales cubanas; poesía francesa; antologías asiáticas; Las iniciales de la Tierra; El viejo y el mar en varios idiomas...

Están los vendedores -personajes sin tacha-, mezcla de literatos, bisneros, camajanes, publicistas, económicos, custodios y luchadores, sobre todo luchadores, que aprietan al más depurado estilo Karelin.

-¿Tú eres cubano?

-No me ves la pinta, asere.

-Bueno, entonces te lo dejo en seis.

Hay que tener ganas de leer, deseos de no dormir, ansias brutales de sabiduría; hay que creer de la médula hasta el Morro en el mejoramiento humano para dar el estipendio de dos meses por una novela.

¿Lo más barato de lo que sirve?: Ensayos de Alfonso Reyes: tres dólares. Algo de Vargas Llosa alcanza veinte, treinta dólares cómodamente. García Márquez (el Estado lo publica con regular frecuencia) cuesta menos, está en quince, tal vez a diez en algunos puestos.

Simple catarata, ante estos precios Homero de un soplo recobraría la vista. Ni mi viejo en su juventud. Ni Borges si fuera cubano compraría aquí.

Librerías ambulantes en la Habana Vieja

Después de pasear la Plaza varias veces fijo un libro. Un libro que quiero desde hace un tiempo. Está debajo, en el extremo derecho de un estante. Lo cojo. Lo miro. Lo manoseo. El vendedor, mulato de ojos nobles, me mira. Hago que no lo noto y pongo el libro en su lugar. Me rasco la cabeza que desde ayer me está picando. Le pregunto a mi amiga si ya se decidió. Dice que no. Sugiéreme, dale. Cómprale uno de Pedro Juan, le digo, Melancolía de los leones, que es un libro bueno. Mentira, es de los peores del autor, pero es el más barato, y de plano la injerencia del dinero -la necesidad de subsistir- prima sobre los gustos, sobre la calidad literaria.

Mi amiga por fin compra. Saca sus ahorros de una carterita de flores malvas, un único billete enrollado que despierta de un largo sueño, de un esfuerzo de meses para al fin largarse a la vida de mano en mano, de transacción en transacción, de bolsillo a bolsillo.

A mi amiga le sobra algo de dinero. Caminamos hacia otro estante. Un señor carismático (tendrá unos sesenta años) pregunta si buscamos algo en específico. Tiene la boca ladeada. La luz le da en la cara, una especie de luz más bien, como un espectro. Algo que no le daña la mirada, al contrario, le otorga un aire interesante, de boxeador triturado por la vida. Veo una edición maltratada de La muerte de Artemio Cruz. Cien pesos, me dice. ¿Cuál?, le digo. Sí, esa, me dice, la de Carlos Fuentes, la que estás mirando; cien pesos y es tuya. Nos quedan noventa pesos, dice mi amiga. Se las dejo en ochenta y nueve, dice el tipo, y mi amiga cede. El viejo la mira con ternura, con toda la ternura que es capaz de expresar un guerrero de los años. Si ella hubiera seguido regateando le habrían regalado la novela.

Ya nos íbamos, juro que ya nos íbamos, pero en el fondo, o no tan en el fondo, yo sabía que no me podía ir. Lo voy a hacer, le dije, y mi amiga me dijo que sin miedo, que avanzara. Fue rápido. Tan rápido que ni siquiera recuerdo bien. Mi amiga se atravesó entre el mulato de ojos nobles y el extremo derecho del estante y yo escondí el libro entre mi pantalón y mis testículos. Disimulamos algo. Quise mirar las estrellas, pero no había estrellas. Quise mirar la luna, pero no había luna. Quise que alguien me perdonara, pero no había nadie para perdonarme. Vi que la gente no notaba mi presencia, entonces no esperé más y me largué.

Ahora sí... por razones obvias no es necesario confesar que ahora sí me marchaba, que me piraba pa´l carajo de aquel lugar mezquino, pero el mulato dijo a mis espaldas que oyera y que me parara, sí, tú, espérate ahí, y supe que aquello era como la noche, o sea, ya no tenía remedio.

Forcejeamos un rato, poco más de un minuto. El hombre tenía buenas intenciones, nada de peleas, ni acusaciones, ni denuncias. Déjame ver la mochila, socio, decía. No enredes esto, asere, dame el libro y piérdete. Puso su mano en mi hombro. La sentí como un bloque sobre mi cuerpo, como el filo de lo desconocido. Abrí mi mochila y le dije: mira, no tengo nada. Examinó toda mi ropa. Nada de nada. Lo tenía vencido. Se movía en círculos, pasó la mano de mi hombro a su frente. Sicológica o emocionalmente -no sé- estaba destrozado. Pero los ojos, los ojos de mi amiga empezaron a humedecerse. Empezó a quebrarse. El rostro se le desencajó. Pálido. Inmóvil.

-Déjame ver tu bolso, princesa, hazme el favor.

Mi amiga suplica con la mirada. Y de suplicar y pedir ayuda pasa a gritar socorro, a pedir auxilio, a dar alaridos, a implorarle al prójimo, y todo eso dentro de los óvalos femeninos de sus ojos.

Me acerco, le digo que no tema. Agarro su bolso y vislumbro el charco pantanoso en el que estoy metido, la pasividad intelectual, la monotonía de los estudios, sin aprender de nada, o de casi nada, que no es lo mismo... preso de las lecturas, sin riesgo alguno, conociendo lo que va a pasar mañana, y pasado mañana, y la semana que viene, y elaborando con paciencia el capítulo metodológico y el marco teórico de la tesis de graduación.

El mulato grita. Las personas miran. Se suman algunos. Son varios ruidos caóticos, fragmentos, flashazos dispersos, éxtasis, velocidad. Sé que no puedo parar. Tengo miedo del delirio. Me estoy quemando, pero sigo corriendo. Pienso en mi madre, en el sillón de la abuela y en la abuela, en la cerveza del abuelo, recuerdo algo de la infancia, risas, juegos, cuando nada tenía demasiada importancia. Acelero, esquivo, tropiezo sin perder el equilibrio. Cójanlo, cójanlo, y yo también grito cojánlo, es un ladrón vulgar, un ladrón disfrazado de estudiante, con bufanda y camisa recatada, con cara de inocente, todo un pueblo detrás de él, es demasiado, es un abuso, es un abuso y un francés (todavía no se sabe que es francés) que le pone una zancadilla, sí, es un muchacho que se revuelca, que se levanta a tientas, que sangra por los codos y las rodillas, sí, es un delincuente común, un gran perverso, pero por favor, todavía no lo sabe.

Obviamente, pido disculpas al mulato, que pone su mano en mi hombro (su mano ahora pesa el doble, es insoportable) y me pregunta por qué, por qué, chama, pero yo no puedo responderle, no sabría explicarle la causa, no le digo nada, ni que es demasiado complicado ni que él no entendería, solo le pido disculpas y disculpas como un autómata y le digo que el precio, que tiene que bajar el precio, que los libros están muy caros, más caros que la comida, y que eso no es normal, aún falta para que algo así llegue a ser comprendido, y lo miro con pena por última vez cuando un policía mestizo y bajito me hala de la mano y me coloca de frente a la cámara de seguridad. Pide mi carnet y la pena se transforma. El francés se acerca y habla algo con mi amiga. La multitud comenta. Empiezo a sentir orgullo, orgullo y soberbia. El que roba un libro no es ladrón. Son estudiantes y no tienen dinero. Y son hasta novios, dicen. Hablan por comentar algo, cualquier cosa. El gesto es lo que cuenta. La emprenden con el mulato: regálale el libro, viejo, eso es lo que tienes que hacer.

Vengo y regreso de mí constantemente. Siento vergüenza y placer. Soy una masa humana desecha y un portento de héroe. Soy el horror de la familia y el adalid de los que se la tienen que buscar a diario. Soy un joven en una acera de una calle y soy yo en el centro del universo. Soy, en definitiva, alguien que acaba de aprender que los límites existen, y son inviolables. Me tocó leer, no robar. Ir a la universidad, no a la astucia de los barrios. El policía se encarga de recordármelo. ¿Y tú a qué te dedicas, eh?, que ni llevarte un libro sabes. Aprendo a escribir, le digo, y me responde que él es más chantajista que yo, eso, me dice eso, lo dice así, me susurra con cinismo burdo: no te me haga el gracioso, que yo soy ma´ chantaji´ta q´ tú. Pero las policías (son cuatro), santiagueras hermosas, mulatas celestiales, me defienden y se suavizan, copian mis datos como si fuera una diversión de niños, una tarde de domingo, y yo me alegro, entre la timidez, la cobardía y la insolencia saco fuerzas, me abro paso y dibujo una sonrisa, porque para un indeciso no hay mejor apoyo que el de las mujeres.

Ellas hablarán conmigo, me aconsejarán (tienen mi edad), me preguntarán por el libro. Qué novela era. Sí, muchacho, anda, dinos, qué novela te hizo perder la cabeza.  Y asombrado de las minucias, de la curiosidad intrascendente que puebla la condición humana les diré que la novela, señoritas, no es lo importante, y que la novela, fíjense bien, la novela... es lo terrible.

Se han publicado 56 comentarios



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  • HelenG dijo:

    Pienso como Alexander, pepe, pepeTropical, y Alejandro González. Añado que esta sección de Cubadebate hasta ahora ha sido para formular opiniones sobre temas claramente definidos, no para interpretar textos literarios, los cuales también son válidos para discutir lo que sea preciso y deben tener espacios propios, aunque me parece que no este, porque los códigos de lectura son diferentes y los objetivos también. No obstante a que estoy en el lado de la minoría, deseo expresarme sobre lo que leí y plantear algunas impresiones que me causó.
    Para mí cuando solo se ve la belleza (o la limpieza) en lo externo de las cosas, la realidad puede percibirse como deprimente y burda y nos podemos creer sus víctimas, cogernos lástima porque somos seres atrapados, no ya por un humilde policía de bajo nivel cultural que cumple con su deber, sino por una dimensión ajena.
    Leyendo el texto recordé un cuento de humoristas cubanos, creo que de los años 80, donde pronosticaban un avance tal de la cultura en Cuba que en una escena del futuro (ya llegamos) las “coleras” se mataban con tremenda finura por el uno en la cola para los discos de Mozart. Pero ellas ¡los compraban! El chiste actual está mejor contado y el final está más arriba por el toque de suspenso y tragedia.
    Respeto y entiendo que la brutalidad en el ansia de saber conduzca a un estudiante a invertir no solo el estipendio estatal, sino hasta la mesada familiar de cualquier peso, en el noble placer de la lectura pero se me corrompe la imagen cuando con la misma brutalidad ese mortal se desalma, y por coleccionar la cosa en sí, que no está al alcance de su bolsillo, simplemente suspira...,se la quita al otro (explotador, que no la sabe apreciar, que es el dueño) y... para ponerle la tapa al pomo, defiende con sensibilidad artística que el fin justifica los medios... en Cubadebate.

    La calidad literaria se puede comprar pero no es la única opción; también se puede pedir prestada y gratis en las bibliotecas si usted tiene que priorizar con la plata disponible otras necesidades tan elevadas de la carne y el alma, como pueden ser un par de vulgares zapatos para su hijo, la reparación de un hogar solariego, o el llenado de selectos cacharros de cocina. Insisto, si no tiene suficiente para pagarse el libro, y lo suyo de todas formas es alumbrarse el pecho, contagiarse con la carga de tinta para seguir andando, y no la simple posesión terrenal del papel con letras, pruebe con las bibliotecas.
    En Cuba hay 407 bibliotecas públicas y no sé cuántas escolares más. Es un sistema nacional creado desde hace 50 años por el Estado. Todos nos beneficiamos con independencia de gustos, escala cultural o salarial. No hay que pagar nada por tener acceso a excelentes autores. También se puede acudir al Club Minerva. Allí hay obras tan valiosas seguramente como las del objeto de codicia misterioso, donadas, canjeadas, compradas, acaso prestadas, que uno puede tener por algún tiempo. Pero aquí sí debe pagar una pequeña cuota anual, creo que de 20 pesos.
    En las bibliotecas hasta ahora no han colgado señales de Prohibido Robar que sirvan de cariñoso recordatorio del deber cívico a quienes caigan en tentación de robo cultural; después de conocer esta historia y algunos de los comentarios de respaldo, quién sabe.

  • SUPERINDUSTRIALES dijo:

    magnífico relato, regio.... que tiene muchos mensajes (reales) mi crítica, !!!!!dos pulgares arriba!!!!! y agregar al hambre crónica hambre espiritual, lástima que tu arte esté condicionada a una pc y una conexión de adsl eso es lo que debería cuestionar el "tropical"

  • Julio dijo:

    Me parece muy buena esta historia, y no critico que esté en CUBADEBATE, existen diversas formas de tocar la realidad. Esta historia nos lleva a la reflexión, pues tuvimos la extraordinaria oportunidad de vivir, a diferencia del momento actual, historias diferentes. Los libros eran prácticamente gratis, los visitantes extranjeros lo que más compraban para llevar a sus países de origen eran, precisamente, libros.
    Nos demuestra que este mundo ha retrocedido, la carencia de materiales para imprimir y los altos precios del mercado han encarecido hasta nuestras librerías y a pesar de ello, el cubano joven sigue dándole importancia enorme a su desarrollo intelectual y en esta historia se narra.
    Hay mucho para debatir sobre este tema, por lo que considero que si cumple con la línea de CUBADEBATE.

  • noelito dijo:

    EL escrito nos presenta un mensaje claro y muy cotidiano en la vida del cubano, no me refiero a la accion de tomar el libro si no a las nesecidades que tiene la juventud de tener a su alcance la posibilidad de satisfacer sus gustos y aspiraciones, como padre de dos jovenes me siento a veces impotente ante la realidad que se nos presenta.

  • Leduan dijo:

    Nada de crónica rosa. La verdad es que la anterior crónica que vi hace unos días no me gustó para nada, pero esta sí, porque me vi reflejado en muchos aspectos(oh sí, en el acto del robo también). Muchas veces los precios de los libros no se corresponden con los ingresos de uno. Claro que robar está mal, y no pretendo justificar(me) al autor, solo puedo decir que después de ojeadas fugaces, conversaciones relacionadas con el libro de marras, y referencias demasiado buenas, y tenerlo ahí, delante de ti, diciendo "léeme", como el frasco de Alicia, puede llevar a una persona a tomar decisiones erradas, como la del autor de este comentario y la del autor de la crónica.

  • Mirta dijo:

    La crónica es genial, claro, ese es mi HIJO.

  • Yoni Alma de Cienfuegos dijo:

    Desde el estrato del corazón con la más sentida avergüenza, se redime las acciones del Hombre por convencimiento propio. Vivir en sociedad pulula en buscar soluciones juntos, evitemos agredirnos para ver quien ganara la coronación por los controladores hilos de la presunción. Quien no cabalga por los días presentes en sus desmanes, desaciertos, aciertos, pero ORGULLOSAMENTE CUBANOS. Este hecho redimido en un ( libro ) por citar, puede polarizarse en ser cualquier cosa en nuestra Cuba de hoy. Simplemente leamos el articulo sustituyendo la palabra libro por ejemplo con: ( Juguetes para mis hijos ) . Y cada detalle en su contexto…. Existe algo sagrado muy por encima de nuestros tamaños: LA SUERTE DE CUBA Y DE SU CULTURA.

  • Sonia dijo:

    Me encantó la crónica, nada de novela rosa, hay que vivir la calle, para presenciar, cuantas crónicas diarias se pueden escribir, y bravo a cubadebate, que esperan los foristas que están en desacuerdo, que cubadebate, publique solamente noticias del exterior y de política, también se necesitan de este tipo de noticias, ya estamos hartos de cuestionar lo que hizo aquel en tal lugar, la bobería que habló aquel fulano de Cuba, que al final lo hacen para incomodarnos. Siempre es bueno tener algo nuevo para leer.
    Saludos

  • JManu dijo:

    Soy abogado, cubano, joven y ferviente fanático de la literatura de la literatura, de la buena literatura – venga de donde venga – razones todas por las que, para mi al menos, la historia más que defensa propia me parece un acto de supervivencia extrema, supervivencia cultural y moral, sobre todo moral.

    Ley en alguno de los comentarios aquí escritos “La calidad literaria se puede comprar pero no es la única opción; también se puede pedir prestada y gratis en las bibliotecas”, muy cierto, pero yo agregaría la cultura no debe tener precio, el acceso a la cultura no debe ser prohibitivo. ¿No es acaso la cultura una necesidad vital del hombre? Al menos yo creo que si. Los religiosos dicen que no sólo de pan vive el hombre, José Martí, nuestro José Martí dijo que Ser Culto es el único modo de ser Libres, el Comandante en Jefe Fidel Castro Ruz dijo que esta Revolución es debe ser hija de la Cultura y de las Ideas – aproximadamente esta es la frase – porque entonces vamos a considerar la necesidad de ella un lujo.

    Por otro lado el salario medio en Cuba ronda los 395 pesos Moneda Nacional, descontando aquellos centros que reciben pagos de estimulación en divisas – excepcionalmente superiores a los 10 cuc -, por lo que un buen cubano con matemática de bodega puede decirte que si pagas luz, agua, teléfono – si tienes – alimentación – la escasa aún subvencionada por la libreta y la que no lo es y es la que ciertamente llena la nevera ( mercados en divisas y mercados agropecuarios ) – sumando los gastos sociales (organizaciones políticas y de masas etc) va quedando muy poco saldo para pagar una cuata de 20 pesos mensuales a la Biblioteca Nacional por acudir al Club Minerva. Ello por no decir que, si logramos superar el escollo comentario, esta el escollo del transporte para los que no tenemos la dicha de tener auto estatal o particular.

    Las Bibliotecas municipales no están mal, hacen lo que pueden pero si somos honestos sabemos que la realidad impiden que ellas sean, cuando menos una opción presumible para satisfacer las necesidades culturales. Así mismo la posesión del libro, a no se que seas de esos nuevos ricos que compran sólo para lucir, es un acto más de comunión con el arte que de consumo, quien quiera vulgarizarlo no merece siquiera ser humano.

    Bombardeados permanentemente como estamos por identidades extranjerizantes y estereotipos – el reguetón, la imagen del ídolo pop del cine y la tv (no sólo made in usa) y el aquello de que el cubano es ron, fiesta y música salsa – encontrarse a alguien que sienta penuria física y sicológica por poder tener un libro, por poseer un pedazo de sabiduría – un amigo viejo diría Martí – es conmovedor, es un signo de esperanza.

    El estado debe tomar ya carta en el asunto, meditar mesuradamente estos temas es tan importante hoy que estamos en un proceso de actualización de nuestro socialismo.

    En cuanto a las críticas sobre si es esta o no el espacio para este tipo de artículos pues me valgo de una canción de Buena Fe:

    TODO EL MUNDO CUENTA,
    LA MAR EN CALMA LA MAL VIOLENTA,
    TODO EL MUNDO CUENTA.

    SALUDOS

  • Pedro Díaz Susavila dijo:

    Leyendo los anteriores comentarios me doy cuenta de que hay que ser estúpido, irracional, ignorante, tonto o corto de cerebro, y no sé cual apelativo más usar, para reducir el relato a que si está bien o mal robar o a que CUBADEBATE debió o no publicar algo así.
    ¿Es tan dificil darse cuenta de la carga humana de esa narración, de los conflictos internos que una persona puede manifestar?
    En lo personal me gustó la narración, más allá de si es verídica o no, porque atrapa y no me parece que sea a lo Corín Tellado, y en lo humano habrá que reconocerse que toma una fotgrafía de cada uno de nosotros, los cubanos, y el dinero, y la sociedad, y Eusebio Leal, y la economía, y la política.....

  • Uno que no sabe nada dijo:

    No soy escritor, y desde ese punto de vista no puedo decir si el artículo es bueno o malo. Tampoco me voy a meter en el asunto de si es crónica rosa o no o si Cubadebate está cogiendo este rumbo u otro.

    Lo cierto es que en la mayoría de los comentarios hay una velada aprobación y un criterio de que como es estudiante necesita leer y los libros están caros.

    ES VERDAD LOS LIBROS ESTAN CARISIMOS, MI SALARIO NO ME PERMITE IR A LOS LIBREROS PARTICULARES A COMPRAR. ESO ES UNA VERDAD TAN GRANDE COMO UN CAMIÓN, TAN GRANDE COMO LA LIBRA DE CARNE DE PUERCO A 35 PESOS.

    PERO LA NECESIDAD NO JUSTIFICA EL ROBO, PORQUE ESO FUE ROBO, UN DELITO COMÚN DENOMINADO HURTO AL DESCUIDO Y SANCIONADO EN NUESTRO CODIGO PENAL VIGENTE.

    LO QUE SI ESTA MUY MAL ES VELADA Y PUBLICAMENTE JUSTIFICAR DE CUALQUIER MANERA EL ROBO. ¿DONDE ESTA NUESTRA DIGNIDAD, ESA DE LA QUE HABLO MARTI?

    No estoy tirando la primera piedra, porque no soy santo pero si estoy total y absolutamente consciente de lo que está bien y de lo que está mal. No sé cual fue el objetivo de publicar eso pero se me parece mucho a aquella famosa y lapidaria frase que un joven dijo hace unos cuantos años en un programa televisivo. La persona debía referirse a un criminal de guerra nazi que era el personaje de un teleplay y cuando habló dijo "el compañero nazi".

    Para mí este artículo es algo parecido, me siento denigrado como cubano porque los que leen Cubadebate desde el extranjero pueden generalizar esa crónica y pensar que TODOS LOS CUBANOS TENEMOS ALMA DE LADRON.

  • Julio dijo:

    Basta de alabanzas para ti mi socio, ya te las dije cuando lei por primera vez la crónica en el aula y no pude menos que dejar la clase a medias para disfrutarla.
    Carlos es por mucho una de las personas con más talento que tengo la dicha de conocer, y esta crónica lo demuestra.
    A PepeTropical, Pepe y Alejandro Gutiérrez: POR FAVOR!!! Algo de respeto cuando el techo nos queda demasiado alto, desconocer la calidad de lo que acabamos de leer y calificarla de "rosa" (oprobio!!!)es la más grande declaración de analfabetismo literario que he tenido la desdicha de presenciar. Claro, evidentemente si todos pensáramos igual... ya sabemos cuan aburridos podemos ser. Me gustaría leer algo con la firma de esos señores, espero sean capaces de superar lo que tanto critican, de no ser así, sería recomendable permanecer en un respetuoso silencio.
    Cuando la publiqué en mi blog, nunca pensé en verla posteada en este sitio. Ahora admito con muchísima alegría que estaba equivocado y felicito a la dirección de Cubadebate por la excelente decisión de publicarla. Esto también es Cuba, y si la queremos no nos importarán sus arrugas y defectos.
    Un abrazo. Julio Batista

  • Maria dijo:

    Rosa? para nada!!! No publicable??? al contrario de lo que muchos piensan necesitamos más sitios en nuestro país que publiquen cosas que realmente muestren los problemas existentes en nuestro país y con los cuales tenemos que vivir día a día. analicen y piensen en poco más antes de hacer críticas tan mal fundadas.
    Luego, valoren la genialidad de este joven autor que ya le roba el tiempo a aquellos que lo critican y a los que lo elogian. lean otras de las cosas que ha publicado en este mismo sitio y sabrán lo maravilloso de su prosa.
    Carlos eres genial!!!!

    MCCM

  • Elizabeth dijo:

    Carlos, cariño... "Viste lo que te dijeeee..."
    Todavía hay quienes saben valorar cosas bien escritas, y q todavía se alegran cuando ven algo diferente!!! No como aquello que ya por estar acostumbrado a ver lo mismo en la prensa de todos los días se confunden, y confunden los géneros también... Me alegro que mucho piensen como yo. Un beso, mi vida...
    Saludos para Di...

  • José Miguel Rodríguez De Dios dijo:

    al autor, me quedé como las policías.......por fin cuál es el nombre de la novela por la que corriste tanto?
    Saludos y muchas felicidades....
    Tiene otra parte este relato?

  • Emma dijo:

    Les envio mi modesta opinion para ampliar algo mas el debate. Quiero defender el punto de vista de una persona que lee de todo un poco y visita esta publicacion desde lejos (geograficamente hablando).
    El articulo me gusto. Su titulo, y la nota enviada en el email, captaron mi interes y de ahi, vine al sitio a leerlo. Me identifique con su lectura, recordando mi etapa de estudiante. Eso me pasaba con libros que queria comprar y hasta cuando me sentia indecisa entre pagar por un simple periodico o salvar esas monedas para comer... Tambien creo que es un bonito articulo porque se puede leer desde muchas aristas. Al menos asi me paso. Me permitio interpretar entre lineas otras lecturas como tantos han comentado.
    Por eso, agradezco a Cubadebate por publicarlo. Y pienso que quizas lo hacen para ganar mas lectores, opiniones o abrir mas su perfil. En cualquiera de esos casos me encontraran a mi. Los leo, porque me gusta conocer la actualidad cubana y mundial vista por sus periodistas y personalidades; pero hoy este articulo acaparo tambien mi atencion.
    Solo me resta enviar mis mejores deseos y suerte para el autor; que siga escribiendo, que hay lectores para sus obras.
    Emma desde LA, CA

  • Lianet dijo:

    Ya lloré la primera vez que la leí en el cuartico de Juventud Rebelde, ahora me río y disfruto de tu éxito como si fuera mío. Sin dudas en la lista de autores más publicados de Cubadebate ya TIENE que estar tu nombre.
    TE QUIEROOOOOOOOO!!!!!, pero bueno...eso ya lo sabes.

  • HelenG dijo:

    Varios foristas que no están de acuerdo con los planteamientos de la minoría, incluyen prejuicios en los suyos: nadie, a no ser ellos mismos, habló de censura o de limitar los temas al ámbito político que al parecer ya los tiene aburridos. Tampoco ven que la minoría coincide con ellos, todos cabemos en Cubadebate; la idea desigual es que debe ser en espacios que se ajusten a un perfil determinado, para diferentes gustos como dijo un compañero.

    En la sección de opinión de Cubadebate se dice que esta es para publicar “Puntos de vista de periodistas y personalidades de la política sobre asuntos cubanos e internacionales” y lo que uno entiende corrientemente es que se trata de textos donde predomine la función informativa, y no piensa en la crónica donde sin dudas también hay puntos de vista pero expresados de una manera más subjetiva y en la que resalta como en esta,lo literario.

    Sea como sea, este espacio entonces está proponiendo un tema de actualidad nacional para discutir la opinión de un autor. La esencia del hecho se presenta rápidamente a cuncún: “me quise robar un libro de colección y me cogieron”. La otra parte contada es donde se dora la píldora: “quien soy, mis motivaciones para lo ocurrido, cómo ocurrió, mi reflexión al respecto”.
    La opinión del autor sobre la primera parte es directa, “robar un libro no es robar”. Y en cuanto a la segunda, el punto de vista del autor no está expresamente planteado siempre; hay que interpretarlo, me imagino que eso es a lo que Luis Enrique se refiere cuando habla de críticas veladas. No sé por qué considerar su publicación un acto de valentía de Cubadebate, que ha demostrado su calibre publicando criterios abiertos de cualquier tema sobre los que se ha debatido extensamente.

    ¿Qué se convertirá en un hecho de discusión nacional e internacional exactamente? ¿Las opiniones explícitas del autor casi ladrón o las interpretaciones que se pueden hacer sobre lo que quiso decir? ¿Los valores morales de determinada persona? ¿Su visión del mundo, su representatividad en nuestra sociedad? ¿Los precios de los libros en Cuba? ¿El mercado de los libros de segunda mano, funcionando según la oferta y la demanda?

    En un cuento describir un intento de hurto y expresar orgullo y soberbia respecto a la acción, es literatura que está proponiendo un patrón de ideas, una visión del mundo; usted lo acepta o no. Admira el estilo del autor o lo detesta si quiere. Debate también. En Cuba los escritores tienen espacios para esto. Y si no hubiera suficientes, habrá que crearlos. Si Cubadebate abre una sección literaria para eso, haría una contribución bienvenida. Sin embargo, la difusión de lo mismo pero a modo de opinión en un medio como Cubadebate, me parece superficial e incongruente con el carácter del sitio.
    Coincido con uno que no sabe nada, yo no sé mucho tampoco, pero se justifica con ligereza la intención de robo. Eso no es Cuba.

  • HelenG dijo:

    Precisamente porque la cultura es una necesidad y no un lujo de unos pocos es que el Estado cubano ha estimulado sistemáticamente los hábitos de lectura en todas las capas de la población y continúa la impresión y venta de libros todos los años. Si usted no pudo comprar las obras publicadas en la Feria del Libro porque se agotaron o no le alcanza el dinero, estas se distribuyen por la red nacional de bibliotecas públicas para facilitar el acceso.
    Cuidar y mejorar cada día más esa conquista social es una defensa propia que debemos apoyar con toda firmeza. La biblioteca es de lo mejor que tenemos para leer gratis y bueno, más ahora que los libros han encarecido por razones conocidas en comparación con épocas pasadas, donde eran casi regalados como quiere Elizabeth.

    El Club Minerva es una acción del Programa Nacional por la Lectura en Cuba y su cuota es anual, no mensual. Rectifico la cifra, no son 20 sino 10 pesos anuales y solo 5 para los estudiantes, amas de casa y jubilados. Por cada libro que usted saque prestado es 1 peso. En sus manos durante una semana. Parece un sacrificio razonable.
    Si el otro “pero” es en qué moverse, alguno puede pensar que para tener el libro ansiado no hay que vencer el escollo de esperar el transporte público o pagar el particular, llegar a la biblioteca, ver que a lo mejor ni allí lo tienen; seguramente robárselo es la opción más cómoda y menos traumática.

    A propósito de cegueras mentales, Ensayo sobre la ceguera de Saramago en Brasil, por ejemplo, tiene precios que van de 26,90 hasta 46,50 reales (entre 16 y 28 dólares) y en el Reino Unido los precios oscilan de 2.99 a 22.46 libras esterlinas. En Cuba a precio estatal, cuesta 20 pesos, es decir menos de un dólar, menos de un euro.
    Los libros en el mundo nunca han sido tan baratos como en Cuba, ni antes ni después del 91, Período Especial nuestro de cada día. Y así y todo, siempre alguien se privó de algo necesitado para poder comprar un libro y estimular su desarrollo intelectual o el de otra persona. El joven, o su amiga más bien porque ella sí pagó el suyo, no son un caso único. Imagino a Martí, joven de origen humilde, que no pudo pagarse el diploma de graduado universitario, juntar virtuosamente centavos sin tanta lamentadera.

    La necesidad de aproximación al arte, libro mediante, se vulgariza por sí misma cuando el deseo de conocimiento no repara en transgresiones éticas para lograr su satisfacción. La cultura y las ideas deben hacernos más humanos, no salvajes intelectuales. Nunca leí a Martí diciendo que robar (libros o cualquier otra cosa) era un peldaño hacia la condición de libertad o cultura. Ni logro hacer esa interpretación a partir de alguna crónica suya.
    En la carta a Gonzalo de Quesada que se conoce como su testamento literario llega a confesar que sus libros personales, “esos pobres libros casuales, y de trabajo” que ha mandado a vender, han sido “su vicio y su lujo” y agrega: “Jamás tuve los que deseé, ni me creí con derecho a comprar los que no necesitaba para la faena”. Es decir, asumió sus carencias y por lo que demostró con su vida, encontró alternativas honestas para el mejoramiento humano. Incluyendo aprender a escribir.

    No tengo libro robado que confesar pero voy a agregar algo personal también.
    Como otros miles a finales de los 90, mi hijo lloró por algún dulce o juguete de precio arranca-pescuezo. Lo tuvo a veces y otras no. Ahora mismo no sé si alguna vez llorará de adulto cuando no pueda regalarse un Vargas Llosa, Carlos Fuentes o García Márquez pero sí estoy segura de que no robará al prójimo ni libros ni un alfiler que le gusten. Y para mí eso es genial, aunque no llegue nunca a deslumbrar multitudes con sus escritos.

  • Reynaldo dijo:

    HelenG tu tienes mucha razon en la mayoría de los casos, pero tampoco es arremeter contra todos. Supongo que el debate que nos propones es sobre todas las cosas por los criterios de los foristas y nada que ver con el texto del joven periodista; estoy seguro que él comparte la mayoría de tus criterios y propuestas de acceso a los libros, así como en nuestro país los precios de los libros que venden las librerias estatales es uno de los mas bajos del mundo y de la importancia que concede a la cultura. En todos los puntos de vistas hay cosas buenas e importantes, es esa diversidad de criterios, en el marco de nuestra obra, la que nos hace mejores cubanos.

  • lucia dijo:

    Tu crónica está excelente. No sólo se lee, también se deja "ver" como si fuera un filme. Felicitaciones

  • JManu dijo:

    Sobre el artículo no hablaré, lo hice antes y no vale la pena repetir que me pareció excelente, prefiero centrarme en los comentarios sobre el mismo.

    A la estimada HelenG le digo, estoy seguro de que nadie, ni uno sólo de los cubanos aquí reunidos en sus letras justifica el robo, burdo, seco, ramplón. La acción de arrebatar algo a su propietario – aun cuando el mismo sea ya un ladrón y hay que ver si los precios actuales de TODO no es ya un robo en si – es una acción reprochable.

    Pero igual girar la discusión a ese camino sería – cuando menos – pecar de ingenuo porque nada, repito, nada hace intuir que el objeto del artículo sea justificar un delito o hacerlo valedero ante los ojos de la sociedad. No, hurgar en esos detalles de nuestra vida cotidiana, de nuestra existencia insular que ya damos por sentados y que no tenemos el valor de llamar por su real nombre salvo en los foros más íntimos porque como nos esta recordando BUENA FE en su último disco HAY QUEINES LE TIENEN MIEDO A LA ÚNICA VIDA QUE TIENE.

    Que los precios de los libros en Cuba son realmente irrisorios comparados con sus costos en otras regiones es real, eso se lo puedo confirmar yo, pero si hacemos una comparativa entre los 20 pesos MN que cuesta el Ensayo contra la Ceguera con el salario mínimo promedio – entre 300 y 400 pesos – sigue siendo un precio caro para un cubano promedio.

    Nuestro salario, vapuleado, disminuido y afectado por años de bloqueo y de crisis económica es, para la mayoría de los cubanos, la única fuente de ingresos y si bien somos un pueblo genial, no todos somos tan excepcionales como Martí – lastima verdad?? – por ello todos tenemos que preocuparnos por vestir, comer y pagar gastos de subsistencia – luz, agua, teléfono, MTT, CDR, Sindicato, PCC, Aporte al Materno Infantil etc., etc. –. Luego de eso, ni la más sacrificada alma podrá satisfacer necesidades culturales.

    Por otro lado ¿Llamar vulgar al deseo de poseer un libro como propio? ¿Por qué, donde esta allí lo vulgar? Vulgar desear el consumismo superfluo de los videos clip de regueton, carros lujosos, hoteles, casas y celulares que nada tiene que ver con nuestra realidad. Vulgar muchas agrupaciones de timba que tanto repetimos al hartazgo en radio y TV sin el menor remordimiento, vulgar nuestras telenovelas donde en barrios marginales se vive un país distinto al real.

    Somos un país increíble, único y excepcional, somos gente de principio y de ideales, llevamos cientos de años luchando con poderosas fuerzas fuera y dentro del ámbito nacional – como reza el Concepto de Revolución de Comándate – no busquemos pues fantasmas ni ocultemos lo evidente.

    Por cierto y a titulo meramente personal me valgo aclarar que NUNCA NADA por mucho que han apretado las circunstancias aun cuando en más de una ocasión me he sendito robado y ultrajado por los precios que mis bolsillos no pueden costear.

  • JManu dijo:

    RECTIFICO EL ÚLTIMO PÁRRAFO DE MI ANTERIOR COMENTARIO

    Por cierto y a titulo meramente personal me valgo aclarar que NUNCA HE ROBADO NADA por mucho que han apretado las circunstancias aun cuando en más de una ocasión me he sendito robado y ultrajado por los precios que mis bolsillos no pueden costear.

  • Leyda dijo:

    Carly... desde que publicaron tu crónica en este sitio, amen de que fui una de las primeras en leerla,he seguido cada comentario y estoy muy contenta como seguro lo estás tú, de lo que ha generado. Tenía miedo de exagerar en mis ofensas a quienes aquí juzgan tu trabajo, o de que por el contario, fuera demasiado evidente mi cariño hacia ti. A fin de cuentas, ahora solo siento deseos de decirte que te adoroooooo.
    Un besoteeeeeee

  • María Laura dijo:

    Esto es para Carlos Manuel Álvarez: ____________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________...
    Entenderás que no me alcanzan las palabras, verdad? Sabes de lo que te hablo cuando te recuerdo lo bueno que eres? Y si digo "bueno", es porque creo que es una de esas palabras que aparentan ser solo simples y bellas, cuando son capaces de abarcar la virtud toda en ellas.
    Para Pepe Tropical un regalo, con sincero dolor, porque es una de mis palabras favoritas: ridículo.

  • Malu PG dijo:

    Carlos, despues de leer todos los (buenos)comentarios me imagino que te sientas muy orgulloso de ti mismo, pero te recuerdo y aconsejo:"no dejes que la humildad se te pierda" ese es uno de los secretos para no perderse el camino....

Se han publicado 56 comentarios



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Carlos Manuel Álvarez

Carlos Manuel Álvarez

Matanzas, 1989. Periodista y colaborador de Cubadebate.

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