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El arte de ser feliz

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Recibí este escrito de una amiga:

"¿Existe alguna receta capaz de hacer que una persona se apasione por algo, sea lo que sea? No es necesario que sea algo trascendental. Pero sí algo que dé sentido a la vida. No es que la vida esté desprovista de sentido, sino desprovista de sabor.

"Está claro que me estoy refiriendo a mí, y que puedo incluso estar siendo demasiado exigente, o demasiado cruel con mi persona. Pero ésta es una reflexión de hoy, de ahora. Me doy cuenta de que no tengo ninguna pasión. Eso es al menos lo que me dice mi mente y lo que percibo. Y eso me hace sentir como carente de algo.

"Hay gente a quien le gustan las carreras de coches, de caballos, de barcos. Gente a la que le gusta hacer punto, escalar montañas, meditar durante hooooras seguidas; a quien le gusta leer, ser médico, periodista, político incluso. Qué vida... cómo lo admiro. La vida frenética de las ciudades bulle en algunas personas, y la vida tranquila del campo en otras. Tengo alegrías y una normalidad ética permeada por un buen sentido refinado. Pero siento (hasta irracionalmente), de una forma muy fuerte, la inestabilidad.

"Un día tú dijiste que te gustaría ser semilla. Reflexioné sobre ello... pero no pasó nada. El ritual inevitable de la convivencia y todo lo que rodea las relaciones interpersonales, sumado a un buen augurio astral, ya cuidan de ello. Quería apasionarme. Tener un hobby. Uno cualquiera.

"Son muchas las alegrías. Tengo la sonrisa fácil... Pero la felicidad es cosa rara, de frágiles y preciosos momentos. Tengo una querencia morbosa con la música de Zeca Pagodinho que dice: "...deja que la vida me lleve... vida, llévame..." Quiero sentir un sentido. La vida, el planeta, la diversidad religiosa, etc. son asombrosos de tan infinitos. Pero permanezco insensible. Sin querer explotar su tiempo y sus insights... digo: quisiera saber qué dices sobre esto".

Quedé pensativo. Hay personas que me creen portador de respuestas para cualquier problema de la vida. No saben los que yo acumulo en mi propia trayectoria. Sin embargo sé lo que es la felicidad. Difiere de la alegría. La felicidad es un estado de espíritu, es estar bien consigo mismo, con la naturaleza, con Dios. No siempre con los demás. Las relaciones humanas son amorosamente conflictivas. Envidias,  congojas, riñas, malos entendidos, son piedras en el zapato.

La alegría es algo que se experimenta ocasionalmente. Una persona puede ser feliz sin parecer alegre. Y conozco a muchos que derrochan alegría sin convencerme de que son felices.

Después de meditar sobre la consulta de mi amiga respondí: "Querida X: diría que lo primer es salir del refugio...  Juntarse con quien ya encontró algún sentido en la vida: un equipo en el juego de ajedrez,  la pandilla del cine en casa, el grupo político, la ONG de la solidaridad, etc. Es necesario juntarse, sentir el estímulo que procede de la comunidad, de los demás, ese entusiasmo que, si hoy falta en mí, proviene del compañero de al lado...

"Puedes encontrar la pasión de vivir en mil actividades: leer historias en un asilo, ayudar voluntariamente en un hospital pediátrico, coser para un hogar cuna o participar en un partido político, en un grupo de apoyo a movimientos sociales, alfabetizar a empleadas domésticas y a porteros de apartamentos o dedicarte a investigar la historia del candomblé o el por qué tantos jóvenes buscan en la droga la utopía química que no encuentran en la vida.

"Pero, sobre todo, sugiero sumergirse en una experiencia espiritual. Sumergirse. Es lo que ahora, en esta mañana luminosa de Cruz das Almas (BA), me viene a la cabeza y al corazón".

El sabio profesor Milton Santos, que no tenía creencia religiosa, decía que la felicidad se encuentra en los bienes infinitos. Mientras que la cultura capitalista que respiramos centra la felicidad en la posesión de bienes finitos. Ahora bien, el sicoanálisis sabe que nuestro deseo es infinito, insaciable. Y la teología identifica a Dios como su objetivo.

En mi opinión no hay nadie más feliz que los místicos. Son personas que consiguen  orientar el deseo hacia dentro de sí, al contrario de la pulsión consumista, que trata de buscar la satisfacción del deseo en algo que está fuera de nosotros. Al no abrazar la vía del Absoluto, el peligro está en encarrilarse por la del absurdo.

Como el Mercado, que todo lo ofrece en envolturas seductoras, todavía no ha sido capaz de ofrecer lo que todos más buscamos -la felicidad-, entonces trata de  meternos la idea de que la felicidad es el resultado de la suma de los placeres. Poseer tal auto, aquella casa, realizar aquel viaje, vestir tal ropa... nos hará tan felices como la imagen de los actores y actrices que aparecen en los carteles publicitarios.

Tengo la certeza de que nada vuelve a una persona más feliz que el empeñarse a favor de la felicidad ajena; y esto vale tanto en la relación íntima como en el compromiso social de luchar por "otro mundo posible", sin desigualdades insultantes y en el que todos puedan vivir con dignidad y paz. El derecho a la felicidad debiera constar en la Declaración Universal de los Derechos Humanos. Y los países no debieran ansiar en adelante el crecimiento del PIB sino el del FIB: la Felicidad Interna Bruta.

(Tomado de  Adital)

Se han publicado 6 comentarios



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  • Franco Mendez dijo:

    Muy interesante el articulo. Me llamo mucho la atencion porque yo era una persona que no conocia la felicidad. Detras de este problema, (serio problema) habia en mi pasado un enorme muro oscuro que no me dejaba ver y penetrar al camino de la felicidad: Abandonado por mi madre a los 24 meses de nacido y un hermano de 9 meses. Darme cuenta a los once anos que nuestra madre (si asi se le puede llamar)nos abandono para irse a ejercer la profesion mas antigua de la humanidad. Logramos sobrevivir y educarnos gracias a los abuelos maternos, pero mi corazon era una gran cueva de resentimientos contra "esa mujer". Me daba envidia cuando la perra de nuestra casona tenia crias y ver como los lamia y los amamantaba.
    Logre conocer a mi padre, pero esto fue para ereigir una cueva mas grande de resentimientos, porque ahora eran dos personas a las que tenia que detestar.
    Me eduque, mi hermano se hizo abogado. Pero yo continue con ese infierno de resentimientos. Me hice muy catolico y empece a creer en esa cosa que llaman Dios y el resultado fue que termine enredandome con una monja. Un dia tambien me lie a golpes con un cura misionero.
    Me hice Bautista y tampoco sirvio para nada.
    Empece a estudiar acerca de los origenes de las religiones.Esto me gusto mucho. Comi muchos libros acerca de los resentimientos porque estos eran infernales y no me dejaban vivir en paz.Por bocas de otras gentes supimos de la muerte de mi madre; despues supe de la muerte de mi padre. "Ahora si"-pense-, con la muerte de estas dos personas voy a ser un hombre feliz. Pero no funciono para nada.
    Un consejero me hizo darle vida a una palabra bien sencilla: 'PERDON'.
    Y me lo dijo bien claro: "Mientras no perdones a esas dos personas, no conoceras la felicidad." Si,muy cierto, perdonar a mis padres me ayudo muchisimo. Pero tenia que deshacerme de un Dios que no me habia servido para nada.
    Empece a estudiar los origenes de las religiones con mas intensidad y llegue a la conclusion que eso que llaman Dios esta solamente en la mente de los creyentes. Una frase de Sir Bertrand Russell me ayudo muchisimo: "Creer por fe, es creer por ignorancia". La Astronomia es mi pasatiempo favorito. Y llegue a la conclusion que para ser feliz no se necesita creer en cosas inventadas por nuestros antepasados.
    Ahora soy un hombre libre. Tengo tambien que confesar que mis estudios de ateismo me han ayudado a encontrarme a mi mismo y vivir en paz conmigo mismo y con la sociedad.
    Francisco B Mendes
    San Mateo,California

  • Olimpio Rodriguez Santos dijo:

    La opinión tiene mucho que ver con la filosofía griega de antes de nuestra era. Así, Demócrito se le conocía como el Filósofo Alegre, proponiendo la felicidad, o 'alegría', como el mayor bien; una condición que se logra a través de la moderación, la tranquilidad y la liberación de los miedos.

    Muchas personas aunque no lo digan le tiene miedo a todo y por encima de cualquier otra cosa a la muerte. No llegan nunca a formarse una filosofía de la vida para que la muerte sea placentera.

    Le recuerdo a los temerosos (que el miedo los tiene enfermos) a Juan Pablo II, por la manera diáfana que enfrentó los últimos días entre los fieles. Sus numerosos viajes apostólicos, tienen mucho que ver con la forma en que le dio motivos a la vida.

    En el plano personal busco siempre la felicidad (que la tengo y cuido) en mi trabajo. No hay mayor alegría que ver salir a las personas de la consulta con una sonrisa.

    Sentir que los enfermos nos quieren porque los tratamos bien aun cuando no podamos resolverle su problema de salud.

    AMA AL PROJIMO COMO A TI MISMO Y LO DIGO SIENDO ATEO.

    SER SINCERO CONTRIBUYE A LA FELICIDAD

    Dr. Olimpio Rodríguez Santos
    Especialista II Grado Alergología
    Prof. Facultad de Comunicación Universidad de
    Camagüey Cuba
    olimpiors@finlay.cmw.sld.cu

  • Animal de Fondo dijo:

    Me ha parecido espléndido tu artículo, así que en primer lugar quiero darte las gracias por pensarlo, escribirlo y compartirlo con nosotros.
    También quisiera resaltar la importancia de lo que dices en tu último párrafo. Me parece que es, sin duda, el único camino a la felicidad personal el que tú nos indicas. Así que quiero reclamar a tu amiga y a los que nos lean la urgencia de que lo pongamos en práctica. A veces nos olvidamos de las razones por las que merece la pena vivir.
    Y en este momento, además de las cotidianas ocasiones que tenemos para buscar esa felicidad ajena, se abre ante nosotros una que no es difícil ejercer: escribamos, mostremos al mundo todas nuestras voces, no pensemos que nuestro pequeño empujón será inútil. Las voces de los que pensamos que sí, que hay, que habrá otro "mundo posible", citando tus palabras.
    Escribamos, publiquemos, inundemos el mundo de nuestra ilusión y de nuestro esfuerzo.
    Saludos cordiales

  • Johann dijo:

    Betto:
    Palpito al leerte, me alegra tener esta posibilidad.
    Soy feliz también sabiendo que nos compartes tus ideales.
    Un amigo,
    Johann

  • JAMMAL dijo:

    Realemente decis cosas que son muy muy ciertas, pero en general es puro idealismo. Prefiero un analisis más concreto y profundo de la realidad.
    Queda el abrazo a los compañeros del Cubadebate

  • IselA dijo:

    Esta lectura me recordo los fragmentos del texto de Eduardo Galeano el derecho al delirio y en mi opinion el derecho a la felicidad: "La gente trabajará para vivir, en lugar de vivir para trabajar; se incorporará a los códigos penales el delito de estupidez, que cometen quienes viven por tener o por ganar, en vez de vivir por vivir nomás, como canta el pájaro sin saber que canta y como juega el niño sin saber que juega."..."La perfección seguirá siendo el aburrido privilegio de los dioses pero en este mundo chambón y jodido cada noche será vivida como si fuera la última y cada día como si fuera el primero."
    saludos

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Frei Betto

Frei Betto

Carlos Alberto Libânio Christo. Conocido como Frei Betto. Fraile dominico. conocido internacionalmente como teólogo de la liberación. Autor de 60 libros de diversos géneros literarios -novela, ensayo, policíaco, memorias, infantiles y juveniles, y de tema religioso. En dos acasiones- en 1985 y en el 2005- fue premiado con el Jabuti, el premio literario más importante del país. En 1986 fue elegido Intelectual del Año por la Unión Brasileña de Escritores. Asesor de movimientos sociales, de las Comunidades Eclesiales de Base y el Movimiento de Trabajadores Rurales sin Tierra, participa activamente en la vida política del Brasil en los últimos 50 años. Es el autor del libro "Fidel y la Religión".

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