¡Cuidado! No mezclar a Dios con la política
En uno de sus más discutibles alegatos, el presidente George Bush declaró que Dios no es neutral, lo que significa que a su juicio, apoya a los Estados Unidos. Más inaceptable es involucrarlo en acciones políticas repudiables, como acaba de hacer el predicador Paul Robertson que por televisión, instó al gobierno norteamericano a asesinar al presidente Hugo Chávez.
El exabrupto del religioso no plantea un problema teológico, tampoco ético y ni siquiera político, sino legal. Utilizar la televisión para promover un crimen es un delito.
Los puntos de vista de Robertson trascienden la oposición al aborto para devenir crítico de todo lo concerniente a la salud reproductiva de la mujer, las investigaciones relacionadas con las células madres, los trasplantes de órganos y embriones. También se identifica como enemigo de la seguridad social, para él expresión de debilidad, flaqueza e intromisión del Estado en la vida privada. Tampoco ha vacilado en calificar al Tribunal Supremo de los Estados Unidos como una elite de utopistas represivos. Por su pensamiento político y social, Robertson está a la derecha de Atila.
Las posiciones reaccionarias y ultra conservadoras de Robertson comenzaron a coincidir con las de la Casa Blanca en época de Reagan y han alcanzado total coherencia con la administración Bush que concede preferencia al unilateralismo, la amenaza y el uso de la fuerza militar, las opciones desreguladoras propias del neoliberalismo, la renuencia a asumir compromisos internacionales y la conversión del liderazgo norteamericano en un virtual gobierno mundial. El clérigo es uno de los artífices del "Proyecto para un "Siglo Norteamericano".
Robertson comparte el punto de vista de que, dado que Estados Unidos no tiene rival global, su estrategia debe preservar esa posición para lo cual debe mantener la superioridad militar, sin concesiones a los llamados a reducir el presupuesto militar y aceptar el control de armas, todo lo cual conspira contra la grandeza de América.
En esa línea de pensamiento se une a la derecha fundamentalista norteamericana para repudiar los tratados internacionales, incluyendo los de Kyoto, el relacionado con la eliminación de las minas eliminar minas terrestres, la limitaciones de armas, incluyendo las químicas y biológicas y ha saboteado la adopción del acuerdo para la instauración de la Corte Penal Internacional. Es un resuelto defensor de la pena de muerte, incluso para quienes comentan delitos que manchan la sociedad y la alejan de dios.
En su borrachera reaccionaria, Robertson ha llegado a culpar a liberales, abortistas, feministas, gays y lesbianas, así como a la Unión Americana por las Libertades Civiles por los sucesos del 11 S.
Tan escandalosas fueron las exhortaciones de Robertson al asesinato del presidente Chávez que motivaron la inmediata reacción no sólo del gobierno venezolano, sino incluso del Departamento de Estado norteamericano, que las calificó de "inapropiadas" y de la jerarquía católica venezolana.
Sería suicida no acreditar los pronunciamientos de Robertson, asumiéndolo como a un lunático o un fanático, sino como lo que es: un representante de la elite de la derecha conservadora que se ha apoderado del poder en los Estados Unidos y desde esas posiciones conspira para imponer una tiranía mundial.
Las irresponsables declaraciones de Pat Robertson han vuelto a poner a prueba la seriedad de la política antiterrorista de Bush que, si fuera consecuente debiera repudiar semejantes llamados y adoptar medidas para evitar que la televisión o cualquier otro medio de difusión masiva puedan ser utilizados para promover el terrorismo.
La tolerancia de actos como el que acaba de protagonizar Robertson recuerdan los tiempos en los que la CIA estaba legalmente habilitada para promover asesinatos políticos, como Robertson puede estarlo ahora para exhortar a realizarlos utilizando la televisión.

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