Imprimir
Inicio » Opinión  »

La transnacional del crimen

| +

Jueves, 7 de octubre de 1976
El Mundo, Caracas 
Página 4

El asesinato en Washington del ex-canciller y ex-ministro de la Defensa, Orlando Letelier, ha suscitado una ola de protesta a nivel mundial.  Todos los pronunciamientos coinciden en señalar al régimen de Pinochet, como el responsable del asesinato del político chileno.

¿Se trata acaso de un señalamiento apresurado?  Alguien pudiera pensar que a todo trance se pretende acumular sobre el régimen chileno la responsabilidad del crimen.  Incluso en un sinuoso editorial de The New York Times se deslizó la hipótesis de que probablemente la responsabilidad correspondiera a otros sectores.  Los voceros de Santiago han dicho, apelando a un argumento aparantemente efectivsta, que el gobierno no podía patrocinar el crimen que arrojaría mayor desprestigio y atizaría la campaña a su contra.  Sin embargo, todo indica una responsabilidad del régimen de Santiago.  Una semana antes del crimen, Letelier fue despojado de su nacionalidad.  Había sido objeto de persecuciones, de amenazas y estaba consciente, porque se lo había dicho a sus íntimos, que sobre él se cernía el peligro de la eliminación física.  No se puede descartar el asesinato patrocinado por los militares de Santiago con el argumento de que sus efectos sería contraproducentes. 

La política de Pinochet tiene una plasticidad, tiene una manera de realizarse que está en contra de toda lógica.  Como política criminal es profundamente irracional.  Hace todo cuanto pudiera estar en desacuerdo con la lógica.  ¿Por qué, por ejemplo, bombardear y destruir La Moneda?  ¿Por qué emplear todo el poder de fuego y aviones contra un Presidente que con un pequeño grupo defendía la legalidad?  ¿Por qué emplear los estadiums para concentrar a miles de detenidos?  ¿Por qué torturar en forma aberrante?  ¿Por qué fusilar en plena calle a obreros, a estudiantes y a exiliados políticos?  ¿Por qué lanzar al río Mopoche los cadáveres de los ejecutados y de los muertos por tortura?  ¿Por qué ese alarde de violencia, de desprecio por la opinión pública nacional e internacional? 

Para comprender todas estas cosas hay que meterse dentro de la cabeza de los fascistas.  De sobra sabían que la quema pública de libros los desprestigiaba, pero el fascismo procedió de tal manera. Luego el asesinato de Orlando Letelier se inscribe dentro de los actos normales del régimen de Santiago, igual que el asesinato del General Prats, o del atentado de Leighton y tantos otros crímenes.

El régimen de Santiago está vinculado a una internacional del crimen.  Ese régimen fue patrocinado por la CIA, organismo experto en delitos de todo género, tal y como lo ha podido comprobar el propio Congreso norteamericano.  Hija de la CIA es la DINA chilena, organismo de terror, que por igual persigue a militares y civiles, que no se detiene ante nada ni ante nadie.

Esa sucursal de la CIA tiene vida propia y se ha estado organizando en todo el mundo.  En Venezuela la DINA opera a través del personal diplómatico y consular chileno.

Desde hace algún tiempo se tienen noticias del funcionamiento en nuestro país del aparato de la DINA.  Es un aparato similar al que posee en Argentina y Bolivia y aparte del personal ligado a la embajada y al consulado, cuenta con personal “especializado”.

Las informaciones indican que al personal ya existente se le ha incorporado un grupo de aproximadamente 15 agentes que presumiblemente ingresó al país a finales de agosto.  Algunos de esos agentes están ligados al llamado “Comando Schneider”, cuyo nombre proviene del hecho de que algunos de sus integrates formaron parte del equipo que asesinó en Santiago, pocas semanas antes del ascenso de Allende, al comandante en jefe del Ejército, el general René Schneider.

La actividad de la DINA en Venezuela tiene hasta ahora tres finalidades concretas:  a)  reunir información sobre todo el exilio chileno y las relaciones de este exilio con los políticos venezolanos; b) chequeo de las actividades de la colonia chilena y de los organismos y personalidades en contacto con la causa chilena; c) amedrentamiento de exiliados y organización de campañas publicitarias.  La DINA en el país tiene diversas coverturas, desde organizaciones como la llamada “Sociedad de Defensa de la Tradición, la Familia y la Propiedad” hasta empresas comerciales importadoras de vinos, maderas, etc.

La transnacional del crimen opera con eficacia e incluso, infiltrando organismos policiales nacionales.  La presencia de la DINA en nuestro país obliga al gobierno a detectar sus movimientos.  Nada de raro tendría que en cualquier momento se plantease en Venezuela una situación crítica y los métodos aplicados en otros países se hicieran presentes entre nosotros.

………..

Cubadebate rescata un artículo publicado por el vicepresidente venezolano en el diario El Mundo, de Caracas, el mismo día en que se publicó en Venezuela la noticia de la voladura del avión cubano frente a las costas de Barbados, el 7 de octubre de 1976. Cuando redactó esta nota, José Vicente no conocía el crimen organizado por Luis Posada Carriles y Orlando Bosch, y ejecutado por dos mercenarios venezolanos. Sin embargo, desde su columna alertó lo que era evidente después del asesinato de Orlando Letelier el 21 de septiembre de ese año: “La transnacional del crimen opera con eficacia… Nada de raro tendría que en cualquier momento se plantease una situación crítica en Venezuela y los métodos aplicados en otros países se hicieran presentes entre nosotros.”

Haga un comentario



Este sitio se reserva el derecho de la publicación de los comentarios. No se harán visibles aquellos que sean denigrantes, ofensivos, difamatorios, que estén fuera de contexto o atenten contra la dignidad de una persona o grupo social. Recomendamos brevedad en sus planteamientos.

José Vicente Rangel

José Vicente Rangel

Político y periodista venezolano. Fue Vicepresidente de la República Bolivariana de Venezuela.