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El “izquierdómetro” presidencial de Noriega

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Diario Página 12. 10/01/2004

El mismo día de la semana, el secretario para Asuntos Hemisféricos del Departamento de Estado, Roger Noriega, y el representante norteamericano ante la OEA, John Maisto, se encargaron de recordarles a los argentinos que los Estados Unidos siguen siendo los Estados Unidos. La misma semana que partidos trotskistas, el Partido Comunista y agrupaciones piqueteras se ponían finalmente de acuerdo para conformar un frente de izquierda antikirchnerista, Noriega expresó su preocupación por el “giro a la izquierda” del kirchnerismo. La reacción airada del Gobierno motivó también cruces de izquierda a derecha. El diputado Luis Zamora acusó a Néstor Kirchner de usar un doble discurso y el diputado Alberto Natale comparó las declaraciones del Presidente con las de un “patotero”.

Tras la monotonía neoliberal, los acordes y las disonancias entre lo simbólico y lo concreto tienen el efecto del desconcierto. Los antagonistas plantean sus diferencias y después se relacionan desde ellas. Noriega y Maisto parecen expresar al gigante que se despereza de su siesta recesiva y regresa con nuevos bríos dejando atrás los picos más álgidos de su incursión en Irak. Vuelve la cara hacia América latina y echa bufidos por la relación de Kirchner con Castro, con Evo Morales y por la negociación de la deuda externa privada. No eran situaciones nuevas ni imprevistas. Lo nuevo fue la reacción norteamericana.

El discurso feroz contra el gobierno cubano por parte de Noriega, el hombre que define la política para América latina, y su lectura del “giro a la izquierda” del gobierno argentino son coherentes y remiten al pensamiento arcaico de la Guerra Fría. Aunque nunca es bueno generalizar, así piensa la mayoría de los cubanos residentes en Miami, los latinos menos queridos por los demás latinos del continente, cobijados por los sectores más conservadores e intervencionistas de los Estados Unidos y muchas veces vinculados a las peores dictaduras latinoamericanas. Incluso son poco simpáticos para las demás colonias latinas en Estados Unidos, puertorriqueños, dominicanos y mexicanos, a las que nunca han podido sumar a sus posiciones. No es un secreto que las organizaciones que los han representado fueron financiadas por la CIA, que varios de sus miembros fueron agentes del espionaje norteamericano y han estado involucrados en golpes militares, asesinatos de líderes políticos y acciones terroristas en distintos países de América latina e inclusive en los Estados Unidos.

No constituyen la comunidad latina más numerosa, pero sí