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La cuerda neocolonial: ¿a punto de reventar?

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  Roger Noriega, subsecretario de Estado para el Hemisferio Occidental.  

SUMMARY: The Neocolonial Cord is About to Snap

The recent announcement naming Roger Noriega as US Deputy Secretary of State for the Western Hemisphere – after ratification by the Senate – enables us to predict that Washington’s imperial, arrogant and domineering policies toward Latin America and the Caribbean will now be carried out with greater brazenness. No other conclusion can be drawn about a man who was the close associate of the arch reactionary Senator Jesse Helms, and one of those who wrote the Helms-Burton Law.

TEXTO COMPLETO EN ESPAÑOL

Las tan publicitadas “victorias” militares en Afganistán e Iraq no consiguen calmar los temores del gobierno de los Estados Unidos  en su obsesivo objetivo de consolidarse como líder indiscutible del mundo unipolar.
Y es que, mientras avanza en la cruzada por la conquista del petróleo en lejanos parajes, en su tradicional traspatio, la tierra tiembla a sus pies.
El recién anunciado nombramiento de Roger Noriega como subsecretario de Estado norteamericano  para el Hemisferio Occidental, tras obtener la ratificación del Senado, permite predecir que la política imperial hacia los países de América Latina y el Caribe mostrará con mayor desfachatez y prepotencia sus pretensiones de hegemonía y dominio absolutos.
No otra cosa podría derivarse del desempeño de quien fuera cercano colaborador del archirreaccionario senador Jesse Helms y uno de los escribas de la anticubana Ley Helms-Burton.
La designación de Noriega, como consecuencia del rechazo senatorial al impresentable mafioso Otto Reich, fue la solución encontrada por la administración Bush con el propósito de presentar ante los congresistas un rostro más potable, sin variar la esencia de sus objetivos y métodos encaminados a reforzar el control neocolonial sobre una región que se les hace cada vez más levantisca e ingobernable.
El hasta ahora embajador yanki en la OEA deberá enfrentar una situación que evoluciona en sentido contrario a los intereses del imperio y debe hallar la forma de ponerle coto, deteniendo las corrientes de lucha popular y los procesos gubernamentales de algunos países que parecen decididos a escapar del control neocolonial.
El fracaso de las políticas neoliberales implantadas por el FMI y el Banco Mundial– a instancias de su socio mayoritario Estados Unidos–, que fueron llevadas a cabo por gobiernos serviles (caso Menem) o por tiranías sangrientas (caso Pinochet) trajo en América Latina consecuencias sociales pavorosas que han puesto a esas sociedades al borde del abismo.
Fueron las clases más desprotegidas y vulnerables las víctimas por excelencia de esa debacle, aunque no quedaron excluidos sectores de la clase media baja, pequeños empresarios, comerciantes callejeros, profesionales con empleo precario…En fin, el cada vez mayor contingente de excluidos por el neoliberalismo se ha ido convirtiendo en una fuerza social de peso ineludible y, de las más diversas formas, empieza a hacerse sentir en el contexto político de los países latinoamericanos.
La tradicional prepotencia de Washington, exacerbada por pírricas victorias contra regímenes que unilateralmente sentenció a muerte, no le permitió suponer que todo aquello tendría serías consecuencias para sus planes de control en la región.
El 2003 amplió una tendencia que abrió en diciembre de 1998, la victoria popular de Hugo Chávez, en Venezuela, al ser testigo el primer día de enero de la asunción al poder, en Brasil, del líder metalúrgico, Luis Inacio Lula da Silva y, unos meses  después el triunfo de Néstor Kirchner, en Argentina.
Esta nueva realidad sudamericana,  unida a la consolidación e irreversibilidad de la Revolución Cubana, abrió la posibilidad real por primera vez en dos siglos a la creación de un modelo económico que ponga la justicia social en el centro de sus prioridades con lo cual entra en una fatal y peligrosa contradicción con el modelo único que se nos impuso y que tanta marginalidad, pobreza y exclusión ha generado, acorde con las características y particularidades de cada país.
Esta es la razón del desasosiego de la administración de W. Bush.
Chávez, Lula y Kirchner  podrían devenir en una “trinidad de liberación” hacia donde vuelvan sus ojos y sus esperanzas otras naciones del continente.
Hasta ahora, han demostrado voluntad política para llevar adelante sus proyectos nacional-liberadores los cuales pasan , y no podría ser de otra forma, por el fomento de la integración latinoamericana, como medio de afianzar la soberanía regional frente a los enemigos comunes.
En contraposición al neoliberalismo estos nuevos procesos que tienen lugar en Venezuela, Brasil y Argentina trabajan por devolver al Estado su carácter regulador de la economía, advierten que el libre comercio no es un embudo por el que los países ricos hagan pasar sus prácticas proteccionistas, achicando el paso a los productos de la región al tiempo que se pronuncian contra el flujo descontrolado del capital financiero.
La eliminación del hambre y de la exclusión social, la reducción del desempleo y el fomento de la solidaridad ciudadana es, en política doméstica, la base de su aceptación popular y, al mismo tiempo, elementos fundamentales del rechazo que entre la cúpula gobernante del vecino del Norte, despiertan.
Pero eso no es todo. La firme decisión de fortalecer la integración regional frente a las políticas discriminatorias del mundo rico como un medio de sustentación de la soberanía regional, y la defensa del multilateralismo en las relaciones internacionales, despiertan la desconfianza de los que hasta ahora dictaban el qué hacer en política exterior a nuestros pueblos.
¿ Qué será del ALCA,. engendro anexionista norteamericano, si Sudamérica logra fortalecer el MERCOSUR y hablar con una sola voz ante sus interlocutores ?, ¿ Qué haría el imperio si   en Latinoamérica se siembra la semilla de la unión aduanera, la futura moneda única, el parlamento regional ?, ¿ Qué pasaría si estos dirigentes políticos, encarnando la voluntad y el mandato popular, consiguen demostrar  que otro mundo es posible para los pobres; que la salud, la educación y el derecho a la vida, también es un derecho de ellos ?
Estas interrogantes, y muchas más, posiblemente estén expresadas en algún dossier de los que la señorita Condolezza Rice, pone cada mañana sobre la mesa de ¿trabajo? del presidente W.Bush en la oficina oval de la Casa Blanca.
En otros, confeccionados por la CIA y todas las agencias de inteligencia de los Estados Unidos y de países que últimamente suelen hacer por ellos el trabajo sucio, estarán las indicaciones de cómo poner fin a tales gestos de independencia y autodeterminación.
El dossier de Chávez, es harto conocido. Su amistad con Fidel Castro, su llamar las cosas por su nombre, la Misión Robinson, el Plan Barrio Adentro, la derrota del golpe fascista y del sabotaje económico que pretendió arrebatarle PDVSA al pueblo venezolano, son  medidas demasiado irreverentes para que el imperio las tolere.
Los programas sociales Hambre Cero y Primer Empleo, la entrega de microcréditos a pequeños empresarios y campesinos, la creación del Banco Popular y las farmacias del mismo corte, así como el liderazgo que obviamente ha demostrado a nivel continental, constituyen, sin lugar a dudas focos de fricción con Washington, de los que, como Chávez en Venezuela, no se salvará Lula en Brasil, sólo que éste aún se mantiene argollado por los compromisos con el Fondo Monetario Internacional.
La ira popular en la Argentina de Néstor Kirchner está todavía a flor de piel y el desastre económico como consecuencia de las relaciones carnales de Carlos Menem con la que consideró su Metrópoli, son factores que no deben volver a cohesionarse como en aquel diciembre que costó la presidencia a Fernando de la Rúa. Por ahora, solo por ahora, con todo, menos con una convulsión social de impredecibles consecuencias  podría lidiar Washington en el país austral.
Roger Noriega, pasó el visto bueno del Senado. De sabio sería tener en cuenta las nuevas realidades en América Latina solo que el imperio está obligado a mantener y apretar aún más las cuerdas de la dominación neocolonial.
Unas cuerdas que pueden reventar.

*Nidia Díaz (La Habana, 1947). Licenciada en Historia. Es jefa de la Redacción Internacional del Periodico Granma, especialista en temas relacionados con America Latina y el diferendo Cuba-EE.UU. Fue corresponsal de Granma en la Unión Soviética. Ha viajado en multiples ocasiones al exterior a cubrir eventos periodísticos, como las cumbres del Movimiento de los No Alineados, la inauguración de las sesiones de la Asablea General de la ONU, trasmisiones de mando presidencial, entre otros. Desde que asumió la presidencia en Venezuela, Hugo Chávez, ha visitado el país en tres ocasiones, una de ella en los días posteriores al fallido golpe fascista.

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Nidia Díaz

Nidia Díaz

Periodista cubana, especializada en temas internacionales. Actualmente trabaja en el semanario Granma Internacional.