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La ira de la mafia gusano-americana o de cómo el perro le gruñe a su amo

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SUMMARY: The Rage of the Cuban American Right Wing or How the Dog Snarled at its Own Shadow.

The representatives of the Cuban American right wing in the United States Congress, Ileana Ros Lehtinen and the brothers Lincoln and Mario Díaz Balart, are directing their wrath at the Bush government for returning the boat, Gaviota 16, and its hijackers to the port of Nuevitas in Cuba after it was seized two weeks ago.

TEXTO COMPLETO EN ESPAÑOL

Los representantes de la mafia gusano-americana en el Congreso de Estados Unidos, Ileana Ros Lehtinen y los hermanos Lincoln y Mario Díaz Balart, están dirigiendo sus mejores insultos al gobierno de Bush, luego que hace dos semanas las autoridades norteamericanas decidieron devolver a Cuba la embarcación Gaviota 16 y a las personas que la habían secuestrado en el puerto de Nuevitas, en la parte norte oriental de la Isla.

La devolución “fue una monstruosidad condenable, un acto de infamia en coordinación con la tiranía”, dijeron los susodichos, demostrando una vez más que, para ellos, hasta el mismísimo George W. Bush, puede ser acusado de colaborar con el socialismo y de servir a los intereses de la Revolución cubana.

Por su parte, Jorge Mas Santos, el jefe de la llamada Fundación Nacional Cubano Americana (FNCA), la organización contrarrevolucionaria fundada por Ronald Reagan para encabezar la aplicación de las acciones norteamericanas contra Cuba, fue todavía más agresivo al atreverse a declarar que “esto le va a costar caro al Partido Republicano”.

Los despachos de prensa especulan que la explosión de furia de Mas Santos estalló cuando, sumándose a la devolución de la embarcación secuestrada, debió sufrir la ausencia del gobernador de la Florida y hermano menor del Presidente, Jeb Bush, al velorio de la cantante Celia Cruz, considerada un ícono político por la mafia contrarrevolucionaria de Miami.

Además de lo anterior, también hubo intercambios de insultos entre la FNCA y el congresista Lincoln Díaz Balart, el cual fue acusado de ser “políticamente impotente” para influir en las decisiones de Washington.

A su vez, un acosado Diaz Balart, acusó a la FNCA de prestarse a hacerle juego “a los comunistas”, según reportó la agencia DPA.

Así las cosas, el gobernador Jeb Bush, desde la cabina del avión en que viajaba, declaró el jueves pasado (31 de julio) al Miami Herald, que “no es correcto” devolver a la Isla a los cubanos.

“De tanto en tanto tengo que estar en desacuerdo (con el gobierno nacional) y esta es una de esas” oportunidades, sostuvo el gobernador y hermano del presidente.

Jeb Bush dijo que su hermano hará, en los próximos meses, un anuncio importante sobre la política hacia Cuba.

“Pienso que esto puede ser rectificado”, dijo sin aportar más detalles, pero evidentemente tratando de apaciguar los ánimos de la mafia, un grupo que cuando se acercan las elecciones presidenciales suele subastar entre republicanos y demócratas el voto que dice controlar en la Florida.

Real o ficticia, la tormenta desatada hace recordar que los grupos vociferantes que moviliza la mafia, han llegado hasta quemar banderas norteamericanas en las calles de Miami, en aquellas pocas ocasiones en las que el gobierno de la superpotencia ha parecido guiarse por el sentido común en sus relaciones con Cuba.

Tanto la devolución de los participantes en el secuestro de la nave Gaviota 16, como la acción reciente de someter a juicio y declarar culpable al secuestrador del avión de pasajeros cubano AN-24 con 51 personas a bordo, hechos que no indican concesión alguna, sino elemental coherencia con la letra y el espíritu de los Acuerdos Migratorios en los que ambos gobiernos están comprometidos, pueden ser consideradas dentro de esos casos en que una decisión del gobierno federal responde a los intereses de Estados Unidos y no a los de la mafia miamera, un grupo de poder que suele tener la osadía de comportarse como si fuera un Estado dentro de otro Estado.

De ahí que, cada vez que ocurre uno de esos casos, salta iracunda la mafia terrorista y enfila su lenguaje soez contra el amo que durante tantos años la ha alimentado y le ha afilado su dientes para morder a Cuba.

Por eso, cada vez que estos perros le gruñen a su amo, uno tiende a preguntarse si no estaremos presenciando el declive de un instrumento ya anacrónico en la vieja guerra de los gobiernos de Estados Unidos contra nuestro país.

Dígase lo que se diga, hace años que la política de bloqueo huele a cadáver; dígase lo que se diga, la criminal Ley de Ajuste Cubano y su absurda práctica de “pies secos, pies mojados”, entra en contradicción flagrante con la protección de las fronteras estadounidenses, y dígase lo que se diga, el apoyo gubernamental a un grupo terrorista con asiento en Miami, debilita el discurso de la actual política internacional norteamericana.

Sin embargo, esos son, pudiera decirse, los pilares que sostienen la sucia utilidad de la mafia miamera, si no contamos su capacidad para generar procesos fraudulentos en las elecciones presidenciales, una experiencia cuya repetición sería bastante difícil.

Hace unos pocos días una encuesta realizada en el condado de Miami Dade por la Voter Registration Educación Office, reveló que el 62 por ciento de los miembros de la comunidad cubana considera más importante mejorar su vida allí que el derrocamiento de la Revolución cubana.

El sondeo indicó que el 72 por ciento de los menores de 45 años tienden a concentrarse más en los problemas locales y a mejorar su calidad de vida que en la situación de Cuba.

En resumen, se demostró, en coincidencia con otros sondeos realizados anteriormente, que el 68 por ciento de los encuestados considera que son los cubanos de la Isla los que deben decidir si quieren cambiar el sistema político de Cuba y cuándo hacerlo.

Esto serviría para explicar muchas cosas sobre las expectativas que los políticos norteamericanos pudieran hacerse sobre el voto de la comunidad cubana en la Florida, un caudal que la mafia a estas alturas no puede capitalizar a su antojo, para reclamar en cambio cuotas más elevadas de beneficios económicos, impunidad, desacato y relajo.

*Renato Recio (Morón, 1943). Periodista cubano. En 1994 le fue otorgado el Premio Nacional de Periodismo. Es editor del sitio www.alcaabajo.cu y escribe en la página internacional del periódico Trabajadores www.trabajadores.co.cu

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Renato Recio

Renato Recio

Periodista cubano, colaborador de Cubadebate y uno de los fundadores del programa de la televisión “Mesa Redonda”.