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CEPAL: ¿Por qué la desigualdad es ineficiente? (+ PDF)

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Intervención de Alicia Bárcena, Secretaria Ejecutiva de la Comisión Económica para América Latina y el Caribe(CEPAL), en la presentación del documento de posición del Trigésimo séptimo período de sesiones de la CEPAL. Foto: Ariel Ley/ ACN.

Dando continuidad al énfasis que la Comisión Económica para América Latina y el Caribe ha puesto en la igualdad desde 2010, y en concordancia con el propósito de no dejar a nadie atrás, se presentó en la mañana de este jueves el documento de posición de la CEPAL “La ineficiencia de la desigualdad”, a cargo de Alicia Bárcena, Secretaria Ejecutiva de este organismo.

El documento analiza cómo este flagelo reduce “la eficiencia dinámica de las economías de América Latina y el Caribe” y examina los efectos del acceso a la salud y a la educación en la productividad y los ingresos.

La igualdad está en el centro del desarrollo porque provee a las políticas de un fundamento último centrado en un enfoque de derechos y una vocación humanista que recoge la herencia más preciada de la modernidad. La igualdad es también una condición propicia para avanzar hacia un modelo de desarrollo centrado en el cierre de brechas estructurales y en la convergencia hacia mayores niveles de productividad, la sostenibilidad económica y ambiental de cara a las futuras generaciones”, aseguró Bárcena durante su presentación.

Otro de los puntos expuestos en esta sesión de trabajo del XXXVII Período de Sesiones de la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL), es que las restricciones impuestas por la desigualdad a la innovación y la creatividad “son más intensas porque se internalizan en la cultura de los agentes, dando lugar a una cultura del privilegio en la que los bienes públicos y derechos no son impersonales y parte importante de la población no accede a ellos”.

Según detalló la Secretaria Ejecutiva de la CEPAL, en los modelos tradicionales, se consideraba que la desigualdad favorecía el crecimiento porque la concentración de los recursos en manos de un pequeño grupo elevaría su capacidad de ahorro y, por lo tanto, su capacidad de inversión.

Inversamente, se consideraba que corregir la desigualdad comprometía el crecimiento, por cuanto reducía los estímulos al esfuerzo individual.

“En contraposición podemos asegurar que la igualdad es una condición necesaria para maximizar la eficiencia dinámica de la economía al crear un ambiente institucional, de políticas y de esfuerzos que prioriza la innovación y la construcción de capacidades. Desde esta perspectiva, la igualdad es más relevante en la actualidad que en el pasado, debido al impacto de la revolución tecnológica, que torna a la construcción de capacidades y el cierre de brechas en una tarea más urgente y necesaria”.

Los participantes coincidieron que esta situación debilitó la confianza en las interacciones sociales y en las instituciones democráticas.

Intervención de Mario Pezzini, Director del Centro de Desarrollo de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE), en la presentación del documento de posición del Trigésimo séptimo período de sesiones de la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL). Foto: Ariel Ley/ ACN.

“Un determinante común de los problemas causados por la desigualdad es la ausencia o la baja calidad de bienes públicos como la seguridad, la educación, la salud y el medio ambiente, al igual que la carencia de sistemas de reglas que garanticen la igualdad de oportunidades. El desarrollo de capacidades y la construcción de Estados de bienestar son componentes centrales de un nuevo paradigma de desarrollo en el que la revolución tecnológica se ponga al servicio de un sendero de crecimiento bajo en carbono e intensivo en tecnología”, acotó Mario Pezzini, Director del Centro de Desarrollo de la OCDE.

La cultura del privilegio opera como un sustrato profundo en que se cimenta y reproduce la desigualdad en América Latina y el Caribe, aseveró Bárcena.

“La cultura del privilegio puede entenderse a partir de tres rasgos básicos que se remontan a la lógica colonial y que en la historia republicana se transfiguran y a la vez se preservan. El primero es la naturalización de la diferencia como desigualdad; el segundo rasgo es que quien establece esta jerarquía no es un juez imparcial, sino un actor entre otros que procura apropiarse de beneficios, para lo cual se constituye a la vez en juez y parte y por último es que, para operar y perpetuarse, la jerarquía tiene que difundirse a través de actores, instituciones, reglas y prácticas”.

El panel concluyó que el actual estilo de desarrollo genera brechas que aumenta, en lugar de reducir, las diferencias entre los centros y las periferias, a la vez que generan un grado insostenible de polarización de los ingresos.

“Para responder a estos cambios se requieren decisiones estratégicas cooperativas a nivel global, regional y nacional, bajo un enfoque multilateral y con la participación de todos los actores involucrados. En este marco, la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL) reafirma su tesis de que los países de la región deben poner en marcha un nuevo paradigma de desarrollo”.

Descargue el documento “La ineficiencia de la desigualdad” (PDF 8Mb)

Se han publicado 3 comentarios



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  • Rodney dijo:

    Excelente análisis de Alicia Barcenas! Esto es una lección que hace rato aprendieron los países Nórdicos. Los cuales ajustan sus tasas de impuestos para equilibrar el índice de desigualdad (GINI).

  • Jose R Oro dijo:

    En esta sesión de trabajo del XXXVII Período de Sesiones de la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL) en La Habana se enfatizo la importancia
    de la igualdad (conceptos en lo que la CEPAL trabaja desde 2010), y con el propósito de no dejar a nadie atrás” se presentó “el documento de posición de la CEPAL “La ineficiencia de la desigualdad”, a cargo de Alicia Bárcena, Secretaria Ejecutiva de este organismo” No cabe dudas después de leer este importante discurso y otros documentos publicados en Cubadebate y Granma, que la desigualdad además de injusta y abusiva es de hecho un obstáculo al desarrollo. Estoy convencido que si la sociedad no tiene un objetivo igualitario no se desarrolla o la hace de una forma deformada, abusiva y arbitraria.
    Sin embargo, también estoy persuadido de que muchas personas entendemos de manera diferente ese concepto, y quisiera explicar mi punto de vista sobre tan complejo tema. Para ello es necesario introducir otro término menos usado, que es equidad. La Igualdad y la Equidad son dos principios íntimamente relacionados, que aunque suelen ser usados indistintamente, pero poseen significados un tanto diferentes.
    La igualdad es la condición en la que se reconoce el mismo estatus para dos personas, aunque estas sean diferentes, es esencialmente un acto de justicia de darles a todos las mismas oportunidades. La igualdad plantea una situación de equivalencia completamente proporcional, además, implica una repartición justa de obligaciones y derechos en la relación entre el individuo y la sociedad. Hablar de igualdad implica hablar de un principio jurídico universal que establece que todas las personas son iguales, que no existen diferencias en el valor de cada una de ellas, sin importar la raza, nacionalidad, género, preferencias sexuales, edad y otros.
    Equidad, aunque similar a igualdad, tiene otras connotaciones incluidas. La equidad involucra un reparto justo es decir, “de cada cual según su capacidad y a cada cual según su trabajo” y es la premisa básica del Socialismo. Puede decirse que dentro de la equidad no hay igualdad, sino justicia. Por ejemplo, la equidad de género se asegura de que exista justicia entre ambos géneros. Al hablar de equidad, se habla de un reparto equivalente y justo de obligaciones, responsabilidades y beneficios. La equidad se refiere esencialmente a la distribución de lo producido.
    Para profundizar en este tema (y en su forma de expresión en Cuba) y en el desarrollo del Socialismo hacia el Comunismo, es indispensable leer uno de los documentos que ha sido objeto de mas discusión dentro de la Filosofía Marxista: “La Critica al Programa de Gotha” (escrito por Carlos Marx en 1875 como “Glosas marginales al programa del Partido Obrero Alemán” y publicado en 1891 con el titulo con que lo conocemos hoy). No menos importantes referencias son: De V. I. Lenin “La gran iniciativa”, y diversos trabajos y discursos del Comandante en Jefe Fidel Castro Ruz y del Guerrillero Heroico Comandante Ernesto Che Guevara (Continuará)

  • Jose R Oro dijo:

    (Continúa)
    Quisiera tratar un poquito (como ejemplo) la Igualdad y Equidad de género, que es una meta (entre muchas) por la que se lucha hoy en diversos países. Es el principio que asegura que hombres y mujeres son iguales y tienen los mismos derechos y las mismas obligaciones. La igualdad de género lucha por que las mujeres puedan superar el atraso educativo y laboral que existe a nivel mundial, que se les pague igual por el mismo trabajo y se les respete su dignidad e integridad.
    En cambio, la Equidad de género busca un trato imparcial entre hombres y mujeres, en la práctica en el que también se tomen en cuenta sus necesidades específicas. Dentro de la Equidad de género puede existir un trato desigual pero equivalente, y esa es la meta de la equidad; un reparto equivalente para cada hombre o mujer de acuerdo con sus necesidades, capacidades y posibilidades. La meta de la Equidad de género es incorporar especificaciones que permitan compensar de alguna forma todas las desventajas que la mujer ha tenido a lo largo de la historia contra las ventajas de los hombres.
    Por ejemplo, en la búsqueda de Equidad laboral, las mujeres deben tener ventajas diseñadas específicamente para ellas. La licencia de maternidad, la cual es un beneficio laboral en el que a una mujer trabajadora gestante se le otorgan ciertas semanas antes y otras después del nacimiento de su bebé, de descanso remunerado. Esto con la finalidad que la madre pase tiempo con su hijo y pueda recuperarse del impacto sobre la salud y el cuerpo que supone el nacimiento de un hijo. Esa ventaja y otras en Cuba las tenemos bien garantizadas. En otros países donde he vivido y trabajado, el menosprecio y la desigualdad laborales para la mujer siguen muy presentes. Muchas mujeres trabajando incluso más o mejor, ganan mucho menos que hombres en su misma posición. Todos los escándalos que vemos hoy en los medios demuestran el permanente acoso sexual que las mujeres han sufrido. Todo ello debe ser erradicado y de hecho constituye como bien dice el documento de la CEPAL “un obstáculo al desarrollo” además de una brutal y palmaria injusticia.
    La desigualdad social, jurídica o de oportunidades no pueden constituir de ninguna manera un mecanismo para el desarrollo económico y social, son en cambio la base del “neoliberalismo” y de las tristemente celebres “terapias de shock”, crueles, injustas y falsas, que además no engendran ningún desarrollo. Todo lo contrario son una forma de preservar el atraso y receta segura para el desastre social.
    La Igualdad social no puede ser impuesta arbitrariamente, y se refiere sobre todo a Equidad en la distribución para proteger a los menos favorecidos. Pero para ello hay que crear una base material que soporte ese propósito, porque no se puede distribuir con Equidad lo que no hemos producido primero de forma tangible y real.
    En este importantísimo documento de la CEPAL todo ello está claro y expresado de la forma más correcta y acorde con los principios de la sociedad socialista. La razón de escribir estas notas es prevenir el erróneo concepto de que tener intenciones de justicia hace de facto que esta exista y/o prevalezca. Si no somos capaces de generar la base material del socialismo (bajo esta claras e ineludibles premisas y objetivos socialistas), este se volverá vulnerable y fracasará. La opción no es, ni puede ser, entre socialismo y el cruel y bastardo “neoliberalismo”. Es entre socialismo utópico, perecedero, vulnerable y socialismo real, próspero, sostenible, humano e invulnerable, que es obviamente lo que necesitamos tener.

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Oscar Figueredo Reinaldo

Oscar Figueredo Reinaldo

Graduado de la Facultad de Comunicación de la Universidad de La Habana en el año 2015.Periodista del programa televisivo Mesa Redonda y del sitio web Cubadebate. En Twitter: @OscarFigueredoR

Ariel Ley Royero

Fotorreportero de la Agencia Cubana de Noticias.

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