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¿Tienes dotes de escritor? ¡Inspírate y participa en nuestro concurso!

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Con motivo de la Feria Internacional del Libro, Cubadebate convoca a sus lectores a participar en un concurso de literatura.

Con motivo de la Feria Internacional del Libro, Cubadebate convoca a sus lectores a participar en un concurso de literatura.

Demuestra en menos de mil caracteres si eres un poeta, dramaturgo, guionista o narrador, gana una colección de libros y la oportunidad de publicar tu obra en nuestro sitio.

La fiesta del libro en Cuba inicia hoy en La Habana. Cubadebate quiere premiar a los amantes de las letras con un concurso dedicado a la microliteratura. Si quieres ser el ganador, solo tienes que escribir un texto, que no exceda los mil caracteres, que nos permita descubrir al escritor que eres.

Inspírate y echa a volar tu imaginación, escribe un poema, un cuento, el inicio de una novela o testimonio…. Podrás ganar una colección de libros y la oportunidad de publicar tu obra en nuestro sitio. Deja tu microrrelato como un comentario en esta entrada, el plazo de admisión vence el viernes 17 de febrero.

Se han publicado 803 comentarios



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  • Héctor Barajas dijo:

    Desde el asiento número ocho, en el cuarto vagón de un tren de alta velocidad, veo el mundo pasar mientras las tinieblas de la noche se disipan. Vengo desde tan lejos y todavía no sé para donde voy. En mí la luz del amanecer todavía está muy lejos. Soy un resultado más de esa larga noche donde amar es el único placer de los oprimidos. Tantas estaciones antes de alcanzar la meta. Tantas noches antes de ver el nuevo día. A mi alrededor hombres y mujeres con rostros cansados, sin decir una palabra, utilizan sus teléfonos para fugarse a otras realidades. Yo hago lo mismo. Así llego hasta el Caribe y mi espíritu se refugia en la hermosa Cuba. ¡Qué delicia su calor! ¡Qué hermoso ese Pueblo que saluda con una sonrisa abierta! ¡Qué grande el humanismo en sus corazones! En una playa de Varadero me acuesto en la arena para disfrutar del sol. Pero no alcanzo a broncearme porque el conductor anuncia que ya hemos llegado a Estocolmo y todos tienen que bajarse del tren. Miles de personas en la Estación Central. Todos caminan con prisa. Nadie parece feliz. Solo ansiedad en sus miradas. Y huellas de depresión en sus rostros. Todos cazando un futuro aún mejor, en el país industrializado donde según Forbes se vive mejor. Yo me quedo quieto en el asiento. Prefiero quedarme acostado en la playa imaginaria. Acá termina mi viaje. Regreso. Me devuelvo a donde pertenezco.

    • yo dijo:

      Puse a leer un poco aqui en CUBADEBATEY ENCONTRE ESTAS LETRAS de Hector Barajas y me gusto mucho su escrito,tiene madera de scritor

    • Mario dijo:

      Hector, con todo respeto, pero vi 2 versos plagiados de la obra de Neruda del poema "Farewell" concretamente "vengo de tus brazos "desde lejos" no se hacia donde voy" y de la Obra de Jose Angel Buesa, concretamente del poema "La sed insaciable" "amar es el castigo de los que amamos con exceso" por "amar es el placer de los oprimidos" por lo demas lo veo muy bien.

      • Manuel Torres dijo:

        asi es

  • Carlos dijo:

    Carta de Ankesnamón a Tutankamón
    I
    Amante mío, mi hermano:
    ¿En qué tumba seca y fría
    enterraron tu osadía
    voces de poder insano?
    Gimo… me tiembla la mano,
    se apaga una vela, siento
    que me acompaña tu aliento
    como rosa desbocada,
    siento que me sopla cada…
    (No ha sido nada. Es el viento.)

    II
    Te extraño tanto. Te extraño
    que con tu lengua de sal
    marchitas mi flor igual
    que pasaba no hace un año.
    Tengo como joya el paño
    que guarda mis libaciones
    de cuando con escorpiones
    de tu pelvis me picabas…
    ¿Recuerdas que le llamabas
    pozo de las tentaciones?

    III
    Sol mío: solo la suma
    de suerte, capricho, azar,
    hizo que fuera a buscar,
    sin saber que era de espuma
    al hijo de Subiliuma,
    pero tú, visor celeste,
    has permitido que acueste
    en tu corona inmortal
    solo a Annubis, el chacal,
    y lo haré, aunque me cueste.

    IV
    No te impacientes, Señor
    de los Señores. Mi piel
    yace en el lecho con él,
    con Ay, pero no es amor.
    Tu espíritu seductor,
    beber tu risa indolente
    boca a boca, diente a diente
    falta. Me falta. ¿Qué hago?
    Ya mi vida es un amago.
    Sufro. Me siento impotente.

    V
    Señor del Norte y el Sur,
    amado hijo de Ra:
    ¿En qué barco zarpará
    esta, tu esclava? ¿Qué augur
    profetizará el segur
    que ya dividió mi Ka
    de la tuya? ¿Sanará
    la fiebre que llevo dentro?
    ¿En qué milenio te encuentro?
    ¿Mi tumba se encontrará?

    Respuesta de Tutankamon

    I
    Mi niña. Mi fiel amante:
    no quisiera que recibas
    esta esquela mientras vivas.
    Siento un calor agobiante
    y te escribo, delirante
    bajo la luz de tu boca,
    tiemblo en una caja loca
    de corazones. Las sales
    del cielo curan mis males
    si mi tentación te toca.

    II
    Siento tu ser. Me circundas
    en una ancestral caricia
    y se cura mi estulticia
    bajo tus nalgas rotundas.
    pienso en tus piernas fecundas,
    en tus orgasmos de adviento,
    y en el diamantino intento
    con que mi cuerpo despeñas,
    tu vagina me hace señas
    y antropófago me siento.

    III
    Mi gatita temblorosa:
    Taño mi violín de arena
    Y su locura no suena
    Porque le falta tú rosa.
    Una liturgia espantosa
    va carcomiendo mi brida
    si cato tu florecida
    piel de níspero maduro
    en sueños, donde el futuro
    tiene la cuerda partida.

    IV
    La sacerdotisa fuiste
    de mi bacanal privada
    y en tu sangre va tatuada
    mi revés de niño triste.
    No me extrañes. Construiste
    con la punta de tu dedo
    un vergel. Hoy tengo miedo.
    Hoy me duele hasta el amor
    y me atenaza el pavor
    de que te vas. Yo me quedo.

    V
    ¿En que siglo nos veremos?
    ¿Cual Nefertiti serás?
    ¿De qué recodo vendrás?
    ¿Cómo nos reconocemos?
    ¿En qué pasado estaremos?
    ¿Tú y tu perfume sutil?
    ¿Yo con mi cetro senil?
    Somos uno. Dos mitades.

    (Museo de antigüedades
    El Cairo.
    Egipto.
    2000.)

  • Yohannes Vazquez dijo:

    El libro que te llamas..
    Se enfunda en tus delirios, en tu alma, tiene en tus ojos su profundidad y misterio, de tu pelo son sus páginas tan suaves e infinitas, cada letra y estrofa corre por tus venas y tus manos sostienen cada prosa. El libro que te llamas, tiene las mismas grietas de tus labios con sus años, es único e intransferible como lo es tu mirada, como los besos de una tarde que robaste en mi vida, mi libro, comprende todo tu ser, mas allá de donde estas y pisas, tu libro, son las alas de ese ángel que habita tu sonrisa y a la vez el fuego que te llena de luces, con un principio de sueños y deseos como tus noches y un final sin nombre ni existencia, tu libro y mi libro...;lleva el amor que leemos en él, como la obra de arte mejor escrita, leída y amada.

  • Ventura Carballido Pupo dijo:

    formidable idea que permita incentivar la lectura y el amor por la historia y los libros. Felicito a CUBA DEBATE por la iniciativa de crear este concurso. AUN CUANDO VOY A SITUAR ALGÚN TRABAJO, que puedo incurrir en el error de pasarme de los caracteres deseados o admitidos, o que su contenido literario no se ajuste; TENGO DUDAS SI SE ADMITEN ARTÍCULOS SOBRE TEMAS HISTÓRICOS; nos gustaría que el propio sitio amplié un poco más el texto de la convocatoria al concurso.

  • Ventura Carballido Pupo dijo:

    Formidable idea de CUBADEBATE que permita incentivar la lectura y el amor por la historia y los libros. Los Felicito por abrir este espacio y por la iniciativa de crear este concurso. Aun que con un poco de riesgo ya me decido a situar una crónica donde pueda incurrir en el error de pasarme de los caracteres deseados o admitidos, o que su contenido literario no se ajuste; TENGO DUDAS SI SE ADMITEN ARTÍCULOS SOBRE TEMAS HISTÓRICOS; nos gustaría que el propio sitio amplié un poco más el texto de la convocatoria al concurso.

  • Angélica Mendoza dijo:

    En un gran lago habitaba un bello patito, enano pero bonito y por ser chaparrito se le había hecho un feo carácter, pero tenía cualidades de líder entonces los demás patos del lugar lo eligieron para que gobernara, al principio todo iba bien, había orden en el lago y abundaba la comida pero luego de un tiempo, el pato se volvió tirano, egoísta, egocéntrico y ruin abusaba de su poder, se había hecho lujurioso ya se había echado a casi todas las patas solteras (abusado de ellas), y luego las corría de su vida con graznidos y aletazos rompiéndoles el corazón de manera despiadada, todos le llamaban amarguetas y ya nadie lo soportaba; Un día el lago viendo las atrocidades que hacia el pato, se lo trago y lo mandó hasta el fondo de este donde se convirtió en una medusa venenosa, que todo el tiempo vociferaba insultos agresiones contra todos los de su alrededor, tiempo después pasaban por el lugar unos pescadores y atraparon a la medusa, para que sirviera de plato exótico comestible en un restaurante japonés. ¡Fin del pato! Moraleja: La vida castiga o premia a las personas según sus actos, ese día de justicia ¡Llegará! Por eso hay que comportarnos de manera amable y ética.

    • Juan Carlos dijo:

      Excelente el que no vea la enseñansa a comprar espejuelos

  • Ventura Carballido Pupo dijo:

    Un lunar en el camino. Una lección inolvidable.
    Por Ventura Carballido Pupo.
    Después de una intensa caminata, divisamos con un bullir de alegría los perfiles de la vieja estación ferroviaria de del poblado de Meyer que tal parecía que nos esperaba gozosa. Era el final de la contienda y los armatostes de hierro se aprestaban para trasladarnos a nuestros hogares en el oriente holguinero.
    Al llegar a la cúspide de una elevación, un arenoso y rojizo terraplén se extendía en descenso hasta un asiento ferroviario donde unas construcciones resultarían el lugar de espera conformadas por numerosas corrales algo alejados ofrecían una imagen de finca ganadera. El agua para el consumo parecía contaminada con cal y áridos propios por los utilizados por los constructores
    El sol martillaba en el cenit y nos acomodamos como pudimos en aquellos rectángulos, dando la impresión de un almacén de jamones colgantes. El cansancio nos venció y mientras se preparaba un almuerzo frugal, unos dormían y otros echábamos a volar nuestros pensamientos hacía los momentos críticos de nuestra contienda y lo que representaría para cada uno de nosotros el feliz encuentro con las familias.
    Sin lugar a dudas, habíamos cumplido con nuestro deber y llevábamos con sincero orgullo el reconocimiento bajo la bandera de toda la dirección política y militar de la primera línea frontal contra el enemigo; las montañas del Escambray.
    En el oscurecer, inesperadamente se dio la orden de partida y nos aprestamos a escalar los peldaños al cielo. Ahora no nos esperaban las balas enemigas, ni las abruptas emboscadas, sino, los brazos amantes de nuestras madres, esposas e hijos.
    El paisaje mostraba buen tiempo, y el verdor de los campos pasaba raudo por nuestras miradas perdidas en el lejano horizonte que presagiaba momentos de dicha. Por fin, después un largo y fatigoso trayecto el tren cumplía su última parada prevista, en territorio de lo que es hoy la provincia de Holguín. La estación representaba un nudo ferroviario de nombre Levingstón, punto cercano al poblado de Cacocum. Dentro de los vagones comenzó una febril movilidad entre sonrisas y constantes comentarios.

    Sin embargo, no se permitió el descenso y esto nos empezó a preocupar, no se observaban los camiones y los ómnibus que nos debían conducir a nuestra querida ciudad. Empezaron las conjeturas, y por minutos corrían los rumores; y en medio de la ya dramática situación que se estaba creando, observamos como aparecían a lo lejos, utilizando todo tipo de transporte, familiares y amigos, que con conocimiento de nuestra presencia no consiguieron esperar pacientemente la llegada a la ciudad, como estaba previsto en las instrucciones ofrecidas.
    Era como si algo les anunciara que el deseado encuentro, entre los combatientes, familiares y el pueblo holguinero no se iba a producir ese día. Llegaron muchas madres llenas de emoción, con el involuntario llanto que brotaba de sus ojos, y el afán de ver a sus hijos. Algunas con dos y hasta tres alistados en esa tropa, como le sucedió a la de los Navarros. Otras que además del hijo tenían a su compañero en la vida. Allí estaba una buena representación de padres orgullosos por el patriotismo de sus descendientes, y novias, que ansiaban recibir el apasionado beso de su miliciano enamorado.
    Mientras, una parte del pueblo disfrutaba los carnavales, otra se aprestó a compartir la alegría con los recién llegados y muchos trasladaban pomos y jarras con el preciado líquido efervescente a la recepción, con el deseo de brindar por el cumplimiento de la misión y el reencuentro soñado, a pesar de las crudas jornadas acaecidas en el frente montañoso.
    El ambiente fue tornándose confuso. La orden era precisa, clara y terminante, expresada en este caso por el capitán, Antonio Pérez Herrero: - -Nadie podía moverse de sus puestos en los vagones-. Sin lugar a dudas esto presagiaba una continuidad de la misión y la incertidumbre y aprensión entre familiares y soldados comenzó a corroer el espíritu del deber en algunos. Los familiares se inquietaban, hasta que por fin después de una larga espera que permitió cavilaciones e hipótesis, un oficial informó la orden de cumplimiento inmediata: se debía continuar la marcha para con urgencia situar a nuestro batallón en las proximidades de la Base Naval de Guantánamo, ante la inminente agresión que ya se aprestaba a realizar el imperialismo norteamericano, por las costas de Baracoa, esto nos convocaba a permanecer movilizados, porque la Patria volvía a estar amenazada.
    La noticia fue aplastante. Este era el golpe de gracia para que algunos no analizaran convenientemente la situación, guiados por el impulso incontenible de reencuentro, donde madres con sus expresiones maternales imploraban a sus hijos que descendieran del vagón y obviaran la situación de la urgencia de la Patria.
    Estos hechos llenos de inocente e intenso amor filial lograron girar las manecillas del reloj en sentido contrario, sin percatarse que sus nobles acciones en momentos de justificada incertidumbre y en jóvenes aún inmaduros, a pesar de su gigantesca misión que acababan de cumplir, provocarían un impacto emocional y por ende, una variación en su conducta.
    La idea de la proximidad de otras acciones armadas desconcertaba a las familias y no querían irse de allí sin sus seres queridos. Otros soldados, la inmensa mayoría, reaccionaron a la inversa ante el influjo delirante de la familia, opusieron sus conceptos y decisiones y decidieron continuar hasta el final de la contienda con la misma decisión mantenida hasta el momento.
    Una imagen enturbió el paisaje, en medio de tanta confusión, algunos, quizás los menos, abandonaban sus armas y se marchaban, no sin antes, mostrar en sus tristes ojos visos de lamentable arrepentimiento, como si algo los detuviera, como si una voz en su oído clamara el retorno ante un colectivo de hombres que hasta ese momento habíamos formado una gran familia, a pesar de estos hechos estábamos convencidos que ellos no alimentaban la claudicación. El tiempo nos daría la razón, cuando la Patria necesito de nuevo su aporte.
    La inmensa mayoría del pueblo y familias allí congregadas, no usó sus manos para apoyar o estimular el descenso del tren; la usaron para desearnos buena suerte, las levantaron para la despedida, cuando aquella mole de hierro, arrancó sus motores dejando atrás una inolvidable lección para la historia de un grupo de jóvenes combatientes que escribían un capítulo más en las contiendas patrias.
    El tren se puso en camino, el traqueteo de las ruedas de hierro comenzó a lastimar nuestros cuerpos cansados por el largo trayecto. Nos esperaba otra extensa jornada y nos acomodamos en el piso de los vagones, mientras observamos los espacios vacíos de nuestros compañeros, con quienes compartíamos algunas horas atrás, nuestras alegrías y temores.
    Los que íbamos en aquel tren, en forma resuelta, discurriendo entre dos rieles, impacientes por llegar al nuevo teatro de operaciones asignados por el mando superior, como para los que se bajaron en el anden, pasará este momento, como algo que se inserta o inmortaliza, como situación trascendente y muy especial en nuestras vidas. Sin embargo, al extender la vista por los solitarios parajes campestres, comprendimos que cualquiera de nosotros hubiera podido anteponer el sentimiento filial en momento tan especial, quizás una decisión repentina por una más fuerte personalidad decidió mantener la balanza hacía el deber con la Patria, por encima de cualquier otro.
    El tren continuaba su curso, pequeñas poblaciones orientales cruzaban ante nuestra vista y muchas personas salían a las calles levantando sus manos en saludos al paso del ferrocarril. Por fin, llegamos a la ciudad de Guantánamo recesando el viaje en la terminal de trenes de la ciudad. Era imperioso un receso y la tropa fue autorizada al descanso. Largas calzadas de atractivas edificaciones que daban una visión de gran ciudad recibieron en su seno grupos de milicianos que deambulaban de un establecimiento a otro adquiriendo alimentos y chucherías que satisficieran nuestro malogrado paladar.
    Era una mañana resplandeciente y pronto se organizó nuestro traslado para una zona cercana de nombre, Hierba de Guinea que nos acogería por varios días en pequeños campamentos diseminados por la zona, en total disposición combativa.
    Naves estadounidenses se encontraban describiendo movimientos en el Mar Caribe, y por la zona norte cerca de Baracoa, en aguas internacionales, a la vez que se observaban fuertes movimientos en la Base Naval. Estas maniobras estaban llamadas a desviar la atención de otras zonas importantes del país en el intento de invasión. Pronto cesaron estas actividades móviles en la Base, las embarcaciones se retiraron, y otras fuerzas regulares ocuparon nuestro lugar. El escenario quedaba listo para la cruenta contienda que se avecinaba en el centro del país.
    Todo parecía que había concluido y el día 14 de abril de 1961, el Comandante Calixto García, se reunió con nosotros; tenía la misión de Raúl Castro Ruz, Ministro de las FAR, de crear el Ejercito Oriental, por eso, vio en este conglomerado de aguerridos milicianos, una rica fuente de reservas para fundar la unidad militar insignia: La División 50; de esa forma siete días antes de que naciera el Señor Ejército, luego de un llamado a los Hombres del 108, precisamente en Hierba de Guinea, se produjo el juramento por 2 años de muchos de los integrantes del batallón, para la fundación de la referida División 50, del histórico e invencible Ejército Oriental.
    La orden de partida hacia nuestra ciudad nos llenó de alegría y raudos y veloces tomamos los camiones que harían el tránsito hasta Holguín. El propio 14 de abril, al oscurecer se abrían las puertas del pueblo y los corazones de sus habitantes para recibir a sus héroes. La caravana recorrió las calles enardecidas de entusiasmo hasta concluir en el parque Calixto García. Al pisar el asfalto nuestros pasos nos guiaron con rapidez hacía el calor hogareño y a los brazos de nuestros seres queridos.
    Al día siguiente, después de un sueño reparador y en horas tempranas de la mañana la radio anunciaba a voz en cuello las disposiciones combativas emitidas por la alta dirección del país, decretando la movilización militar general. Era el 15 de abril de 1961 y se preludiaba de forma evidente una invasión armada. Los aeropuertos eran bombardeados y se producía la movilización del país.
    El Batallón fue citado radialmente para personarse en su totalidad en los amplios corredores de la llamada agencia POWER, hoy Planta 1ro. de Mayo, con el fin de recoger las armas.
    Nuestra sorpresa fue muy emotiva al ver que los primeros que llegaron, a empuñar los fusiles, fueron nuestros compañeros que decidieron quedarse en Levingston. Se volvían a montar en el tren de la dignidad que esta vez nos conduciría a la sede inicial de nuestra preparación combativa, el campamento El Tahití
    Aunque no estaba en el ánimo de ninguno de los que regresamos de Guantánamo, tocar el tema, fueron ellos, los que intentaron pedir disculpa por lo sucedido. No le dimos posibilidades, no resultaba necesario, ya estábamos juntos y con el mismo patriotismo que siempre nos caracterizó. Apostados en aquellas trincheras que abrimos con nuestras manos y empuñando aquellas armas que llenas de grasa nos entregaron un 31 de diciembre de 1960, seguiríamos adelante por la senda del combate, defendiendo los postulados patrios y cumpliendo con las órdenes del Comandante en Jefe.
    Esos compañeros, con su positiva actitud, lograron escalar importantes responsabilidades, tanto en el MININT, las FAR, y otras instituciones públicas, demostrando su alta valía, que nunca perdieron.
    Este suceso por su gran connotación y por su alta dosis de sensibilidad para los combatientes del batallón, sus familiares y amigos, siempre fue motivo de pocos comentarios. Nadie quería lesionar ni con el pensamiento a aquellos compañeros que por complacer a los familiares, o por no haber hecho acopio de la inmensa fortaleza que aconsejaba un momento especial, pasaron por circunstancias tan adversas.
    Principios justos, comprensibles del valor humano, siempre condujeron la ética de nuestro Batallón # 108, su cuidado y caballerosidad en el tratamiento personal de la tropa, sin ceder un ápice en el cumplimiento del deber fue la razón por lo que pudo escribir páginas gloriosas en la historia de nuestra Patria.
    Esta triste lección no solo deben apreciarla los que se quedaron en el anden y que nunca fueron tildados de desertores y siempre gozaron del respeto de todos sus compañeros, sino los 484 milicianos de este glorioso batallón, y más importante aún, las generaciones de revolucionarios que mediante la presente obra conocerán de esta inesperada situación que insólitamente aconteció, sin preverlo, resultado de una dinámica que se presentó en el camino de esta dotación miliciana.
    La historia, aunque a veces dura, siempre debe servir para incidir en la conciencia de las nuevas generaciones de revolucionarios, que como singulares lecciones que le pueden ser útil en esta continuidad al servicio de la patria, hay que contarlas incuestionablemente. Por imperativo del valor que este suceso tiene para la historia de esta formación combativa, omitirla en cualquier acercamiento a la misma resultaría imperdonable.
    Cuando viajaba en aquel tren a la nueva misión en Guantánamo, pensé como legado para las nuevas generaciones de combatientes, poner un día en blanco y negro mis impresiones de lo sucedido; sin dejar de reconocer, que fue mi querido padre con sus posición patriótica, el que impidió que yo descendiera cuando con profundo dolor observaba a mi pobre madre descorazonada de tristeza y llantos, quizás impotente, porque ese día no podía llevarme al hogar

    • Juan Carlos dijo:

      Muy buen testimonio, digno de ser publicado en un libro de memorias que deben quedar por alli de nuestros milicianos y combatientes en los ulltimos 50 años.

    • cosacam dijo:

      Ventura Carballido Pupo: Su texto demuestra una vez mas q los seres humanos no somos maquinas sino entes sensibles, a veces vulnerables. Un reconocimiento a su sinceridad al reconocer q usted pudo ser uno de los "rajaos". Lo q mas aprecio en su trabajo es como la amistad formada en las dificultades supero cualquier prejuicio. Muy educativo. Gracias.

  • G. Albert dijo:

    Cuanto Tiempo
    Posponer lo callado, No merita la pena
    Decir que es mentira, no me da libertad
    Si tuviera tu tiempo, pensaría tranquilo
    En cómo tenerte, en mi necesidad
    Más me quedo callado, y otra vez me repito
    Que es tu tiempo, mi tiempo
    Por una eternidad.

  • G. Albert dijo:

    Nightmares
    Que locura tan sana, no tener que estar cuerdo,
    realizar el gran sueño con los ojos abiertos
    Si pudiera ser algo, cambiara mis formas
    sería un ave, un árbol tímido y mudo
    ¡pero tendría alas!, para volar el mundo
    o mayores historias, que la que hoy te cuento
    que es tan solo el recuerdo, de tantos malos sueños

  • G. Albert dijo:

    Puta Vida
    Aprenderte es difícil,
    nadie me explicó jamás como estudiarte.
    Me quitas el sueño, me siento intranquilo
    pero cuanto disfruto el sufrir ajeno, en decepciones comunes.
    No sé como enfrentarte, me imagino que existo,
    voy buscando tus mañas, la manera sencilla de llegarte profundo
    Y total, si me rindo, oscurece, me duermo, mis ojos se cierran
    y amanece de nuevo.

    • Sakura dijo:

      I Like this

  • Luisa Alena Zamora Nodarse dijo:

    Monologo de un hombre atormentado por su propio pensamiento

    Ella es solo un cisne negro, un cisne negro que ha venido a perturbar mi vida, quiero dejarla, darle de lado y no puedo .Me amarra, amenaza con abrir todas mis heridas.
    Ella es ahora mi cisne negro y no puedo tenerla, hay una cadena pesada que me amarra, una cadena de la cual no puedo soltarme, una cadena de la cual no quiero soltarme. Me da miedo su vida, sus mañas oscuras y tormentosas, me dan miedo sus alas .Ella es mas que un cisne negro y se que un día cuando mire al lugar en que siempre ha estado, se habrá ido. ¿Y qué haré entonces yo para recuperarla? .No puedo correr detrás de una mujer con alas , no quiero correr detrás de nada, no sé, no es mi naturaleza .Ella es mía, y digo tan solo por ahora ,mi cisne negro y le voy rompiendo pluma a pluma todas sus alas, la destruyo , se va a ir y cuando se vaya ni yo mismo se lo que haga ...Se me va para siempre, ahora ese cisne que quiso estar a mi lado .Y que yo simplemente deseché por miedo a vivir ,porque me dije a mi mismo que no era tan fácil . Y lo peor no fue decírmelo, lo peor fue convencerme y aceptarlo, lo peor fue vivir para siempre con la duda.- ¿Qué habría sido ella a mi lado?

  • Isa dijo:

    NUNCA JAMAS

    Viejo, gordo, desgreñado, su frustración se había apagado en una conformidad pasiva:

    -Ya no puedo volar –dijo

    -Entonces lo siento, ya no me sirves, adiós Peter.

    -Adiós Wendy.

    • Jadya dijo:

      Me gustó este.....
      Voto por él para el premio

    • Miyamoto Musashi dijo:

      Premio para Isa

    • OtroCubano dijo:

      Merece el premio...

  • Salen dijo:

    Pendiente

    El anillo rodó silencioso por el piso y fue a caer para siempre en la nada, solo entonces supo Ivan cuanto la había querido.

  • Amado Riol dijo:

    “México nada tienes que pagar”
    Levantar un muro,
    Eso suena feo
    Eso es bloqueo
    Que locura,
    Como se le ocurre,
    No me lo creo
    México nada tienes que pagar
    Si tanto te robaron
    Si tanto te deben
    Tu sí tienes mucho que cobrar
    Pecador, dice un cura
    Loco, loquito,
    Se burlan en Tepito
    Y le twittean en Veracruz
    @Todo México te hizo la cruz
    Y le advierten en el Zócalo:
    No te metas con la Guadalupe,
    Te hará impopular
    Entonces presumido
    Tendrás que renunciar
    Baja, Baja, de la torre,
    calla el Twitter
    El mundo no es un negocio
    Aprende a gobernar
    Baja, Baja de la Torre
    Deja el racismo
    O el mundo indignado
    Te hará renunciar

  • Luisk dijo:

    Porque cobarde? si el amor no es malo,
    no es puñal que desgarra el cuerpo,
    es medicina que cura el alma,
    embriaga los sentidos y nos hace volar,
    Mis ojos solo gritan lo que el respeto le ahoga a mi boca,
    mi ojos solo te dan las caricias que mis manos no pueden,
    solo anuncian que me gustas de vera,
    no como ilusión juvenil y pasajera.
    No temas a mis palabras,
    ellas solo se pueden escapar de mi,
    solo pueden hablar cosas que ni yo sé,
    o justificar mis torpezas al verte,
    Témele cuando estemos solo y quieras escuchar,
    pueden decir que me entregaría a tu amor.
    Que lucharía sin fin, sin descanso
    y sin estrategia por tus besos, por ti.
    No temas responder, no temas equivocarte,
    el amor no se trata de equivocaciones, se trata de felicidad.
    No te prometo el mundo, estrellas, u otro universo,
    te prometo a mi así como soy, cargado de poesía,
    romanticismo, rosas y locuras cuerdas.

  • Heber dijo:

    Carta:
    Mi amada esposa,solo tu puedes entender que en este minuto me devoran ansías locas de estar a tu lado,que mi respiración deja de ser, para convertirse en un mar de sollozos que sumerge y somete hasta el punto más viril de mi anatomía,mi cuerpo entero desfallece ante el dolor de tu ausencia.El silencio siempre ha sido cruel,pero hoy es un látigo que azota hasta las fibras más inertes de mi fantasía.La distancia crece,pero nuestro amor se agiganta y cabalga cada kilómetro que nos separa ;solo Dios sabe cuánto me gustaría pensar que hoy es un día más,de sucesos banales,de sentimientos superfluos,un día donde no importa si el astro rey amanece más temprano,o si la luna de perlas no trenza su pelo.El oráculo dice que hoy será un domingo bello,pero desconoce de dónde emana tanta belleza.

    • sadysm dijo:

      Amor,
      soy como un pétalo de flor
      desde aquí sé lo que piensa tu corazón
      piensa en mí,
      piensa que solo seré para tí,
      piensa como aquel ave encerrado que solo desea ser libre
      Ahora amor,
      dime, en que pienso yo?
      dime que en tí,
      dime que solo seré para tí,
      dime que solo tu y yo
      estaremos junto hasta la muerte
      que solo daremos frente
      a este amor eterno, que llevaremos dentro
      tu y yo,
      Amor.

  • Liober Rodríguez dijo:

    Evaporarse
    "Gracias por el sufrimiento nuevo que me diste…"
    Rubén Martínez Villena
    Yo lo sé
    el dolorido sentir
    hizo humillarte
    no hubo llanto sin brisa
    callada cierra la puerta
    y te vas
    sombra
    lapso corporal
    no lo puede alcanzar
    tembloroso como un gato
    en invierno
    se encubre
    entre paños sucios
    atesoras en tu pecho
    las loas efigies
    engreimiento
    utilitario
    verte ir
    miramos el horizonte
    húmedo por la neblina
    calan olas sobre la arena
    antes de irte.

  • Carlos Manuel dijo:

    Al verte de rojo

    Te vi de rojo y sentí en mi rostro la brisa fresca del paso impetuoso de yemaya al retumbar de los tambores de ochun

    Al ver la piel canela en cuerpo hermoso deslumbra el calor y el brillo de la mulata divina y sensual que invita al verso y la prosa lírica que sublima en acordes de violines y trompetas de fuego la cadencia de tus caderas en firme movimiento

    Pasas de rojo y te aclaman los hombres virtuosos de virilidad probada, mientras pensamientos pecaminosos escandalizan el ambiente y desnudan tu cuerpo al expulsar a los aires tus vestidos rojos

    Te vistes de rojo sabiendo que eres atracción sublime como beldad al descubierto y disfrutas en silencio la mirada fija e indiscreta de quienes en pose felina buscan la oportunidad del tiempo para saltar con garras y dejar desnudo tu cuerpo de esos vestidos rojos

  • el negro dijo:

    es un cuento para niños y alli no termina, solo quiero saber si vale la pena publicar
    Cocorioco:
    Hace muchos años, antes q la tierra tuviera la forma que tiene hoy, nuestros antepasados no eran como somos hoy en dia, ni las plantas, ni los hombres ni nosotros los animales.
    Yo soy un cocodrilo cubano, me llamo K3, si, aunque no lo creas me llamo así, bueno…, no es realmente así, mi verdadero nombre es Catre, la verdad que mi mamá no tuvo mucha imaginación cuando me puso ese nombre, pero como no me gusta por eso es que suelo firmar asi: K3. ¿más bonito verdad? El asunto es que quiero contarle una historia que me hizo un viejo cocodrilo de por allá del sur de Cuba donde allí los cocodrilos somos los reyes de la zona.
    Este anciano cocodrilo sabía mucho, decían que era un cocodrilo muy sabio y de tantas historias que se sabía muchos decían que podía hacer un libro.
    Mi infancia la pase muy cerca del, mis padres por tal que estuviera tranquilo y fuera del peligro de los hombres me adentraban bien en la ciénaga fuera de la vista de los cazadores, que ávidos de riqueza mataba a nuestros hermanos porque querían hacer de nuestra piel zapatos. Nunca entendí porque si tenemos una piel tan áspera y rugosa ellos insistían en hacerse zapatos con nuestra piel, pero mama decía que no había nada más impredecible que los hombres y a pesar de su aspecto bondadoso desconfiaba de ellos pues muchos eran muy malos . Mamá decía siempre que las apariencias engañan…como joven cocodrilo al fin muchas cosas no puedo entender y menos las cosas de los hombres.
    Y así con las interesantes historias del anciano cocodrilo Anselmo pasé largas horas entretenido y aprendiendo infinidad de cosas relacionadas con nosotros los animales y sobre todo los cocodrilos. Un dia de mucho calor estábamos metidos dentro del agua, apenas si sacábamos el hocico para respirar y me contó porque nuestro cuerpo tenía esa configuración y eso se debía a los cambios de uno de los más lejanos antepasados que fue el tatarabuelo de los actuales cocodrilos.
    Resulta que Anselmo me contó, que en aquella época en que los animales eran diferentes y más felices, los cocodrilos no tenían ni larga cola ni hocico pronunciado, sencillamente éramos diferentes. Había un joven cocodrilo muy pero muy vago que no quería estudiar ni trabajar, se llamaba Cocorioco.
    Cocorioco deambulaba por los pantanos, y dormitaba a la sombra de los manglares durante horas sin procurar alimentos. Su mamá tenía que despertarlo y llevarle algún bocado a la boca, tal vez un sapo o una iguana para que no muriera de hambre. Era muy vago....

  • MSM dijo:

    Miopía

    De una puñalada le rajó el pecho y el hombre se desplomó como fulminado por un rayo. La sangre formó un charco de superficie temblorosa; la víctima presentaba espasmos y gorgoteos del último aliento, mas su pena no se extendió demasiado, porque bastaron pocos segundos para que quedase inmóvil en una posición caprichosa. El mercenario, a quien no le gustaba equivocare demasiado en su trabajo (solo lo necesario), se arrodilló al lado de la víctima para comprobar el deceso. Lo volteó hacia la luz y observó bien de cerca el rostro cenizo antes de emitir un resoplido de fastidio. Definitivamente, debía cambiar de oftalmólogo. Había vuelto a matar a la persona equivocada.

  • Olmo Jesús Sierra Moreno dijo:

    ()
    Mientras se vive el silencio
    Se busca lo incontrolable
    Hasta un punto llega la luz
    La oscuridad se vuelve incalculable
    Ambos solo tienen palabras
    Descifran lo inexplicable
    Destapan sus zozobras
    Sus sentimientos se vuelven domesticables
    Cambia su destino
    Su camino se torna invisible
    El deseo se vuelve clandestino
    Ahora su pensamiento es comprensible
    Buscando lo infinito
    Se vive en lo indescifrable
    La oscuridad del pasado
    Ya no te deja atado.
    La paz invade la esencia
    Ahora tu voz se vuelve guía
    Pensar no es lo mismo
    El actuar se vuelve cotidiano
    El delirio ya no se vive de a dos
    La verdad pierde su interés
    La locura se torna amigable
    Todo tiene sentido
    Mientras no esté atado.
    El amor será incompleto
    Perdimos la inmortalidad
    La existencia caerá al olvido
    Perdiste la magia
    Ya no lo tienes todo.
    Ambos tenemos ausencias
    Lo único que nos salva es la presencia
    No tenemos nada que ofrecer
    Pero si mucho que sentir.
    Nuestros cuerpos ausentes
    Ya no tendrán que huir más

  • Alberto Alvarez Alcántara dijo:

    Carrera por la vida

    En una asamblea de espermatozoides se discute la selección del próximo escogido. Había millones de ellos donde sobresalían los más inteligentes, los más fuertes, los gordos, los flacos, los virtuosos, todos ellos luchaban por alcanzar la meta, pues ganar el gran premio era el sueño de todos. Como era de esperar no hubo un veredicto, pero sí llegaron a la conclusión de que iniciarían la carrera los mas hermosos e inteligentes, para el que llegara primero se convirtiera en presidente, en un gran empresario o en un artista famoso, mientras declaraban incompetente a uno que solo quería ser campesino y trabajar la tierra.
    A este espermatozoide lo descalificaron y lo condenaron a una pena que parecía perpetua, pues su única forma de competir era que ninguno de los competidores alcanzara la meta.
    Llegó la carrera y el condenado miró “los toros desde la barrera”, mientras en la avalancha se veían golpes e insultos de todo tipo, hasta que al salir todos por la puerta grande se vieron atrapados en una especie de “bolsa”, en la que estuvieron hasta ser lanzados al espacio exterior, sin encontrar nunca la tan ansiada meta.

  • Rigoberto Baez Gutierrez dijo:

    Soy lo que ves
    Con un dedo agazapado de ternura
    Desafías mi sonrisa transparente
    Y con solo tenerte aqui presente
    Desgarras mi dolor y mi amargura

    Siendo preso de tu amargo silencio
    Pido ser lo que vez en la distancia
    En mi corazón habitan las ansias
    Como habita en tu mente lo que agencio

    En el rigor de tu sufrimiento
    Soy lo que vez al final de tu tropel
    Mi amor se escurre por tu pensamiento

    Y así te guardo en mi mejor papel
    Para ti, todo lo lindo que invento
    Y las mejores flores de un vergel

  • Inye dijo:

    1-El Costo de la Verdad.

    Tres y cincuenta y ocho minutos de la tarde, ya estaba retrasado para el consejo, pensaba Equis mientras recorría el largo pasillo que conduce al salón de reuniones, el mismo pasillo que desde hacía algún tiempo le parecía interminable siempre que lo tomaba, no porque fuera kilométrico, que en verdad lo era, resultado del capricho de algún excéntrico arquitecto que con seguridad pretendía motivar su ego emulando con los grandes constructores de Roma, sino más bien por la apatía que le producía reunirse cada semana con los mismos mediocres que un par de meses atrás decidieron hacerle la guerra por sus denuncias. Las losas de granito retumbaban bajo sus pasos y los sucesos de aquel fatídico día se agolparon de lleno en sus recuerdos.
    Era martes 13 de Septiembre, amaneció nublado y parecía un día como otro cualquiera, llegó a su trabajo y luego de los saludos correspondientes se dispuso a supervisar las labores de sus subordinados, recorrió las áreas bajo su mando como estaba acostumbrado, revisando minuciosamente cada detalle, fue cuando el viejo Mario se le acercó para informarle de la avería de la noche anterior, y que no pudo solucionarse por falta de los recursos necesarios. La avería no lo tomaba por sorpresa, ya había solicitado la sustitución del equipo desde hacía varias semanas, incluso discutió con Pepe el director de mantenimiento por su morosidad, pero lo que realmente no esperaba era la información de que no estaban los recursos necesarios, miró a Mario, escudriñándolo para ver si se estaba justificando por no solucionar el problema. No, Mario era de lo mejor que había en la fábrica, y honesto por demás, entonces se percató de que nuevamente se detectarían faltantes de piezas y los lubricantes, y fue cuando decidió que en el consejo de esta tarde lo denunciaría por tercera vez pero de forma diferente.
    Se dirigió a su oficina y se sentó en su buró de madera prensada color blanco, sobre él, un porta papeles con documentos revisados y firmados listos para entregar y otros para ser archivados, una micro, una agenda, un organizador de oficinas y un membrete donde se leía “Director de Producción”. Encendió la micro y comenzó a elaborar el informe que a la postre sería el inicio de su calvario en la compañía.
    Pasados cuarenta y tres minutos después, concluyó el informe, lo imprimió y se dispuso a esperar que transcurriera el tiempo mientras se ocupaba del cumplimiento de algunas tareas programadas para ese día.
    Esa tarde denunció lo que muchos sabían, pero ninguno, salvo Elena, tenía el valor para decir, expuso cada detalle, la incapacidad de algunos cuadros para organizar y cumplir con las tareas y funciones correspondientes, la falta de exigencia de orden y disciplina, la indolencia y falta de compromiso, el descontrol, y por último, la evidente relación de ciertos personajes con los faltantes en el almacén. Cuando concluyó, sintió el odio en muchas miradas y supo que se avecinaba una guerra sin cuartel.
    Equis comprueba su reloj, tres y cincuenta y nueve con cincuenta y cinco segundos, apura el paso, empuja la puerta y Martica, la secretaria, le hace una seña de que ya están todos en el salón, entra y recibe la mirada de los presentes, muchos le desean mal, pero su mirada se cruza con la de Elena, y piensa- lo único bueno en este salón-. Elena es sencillamente perfecta, brillante, sincera, linda, lástima su honestidad, ella no es de las mujeres que traicionan a su pareja, de no ser por eso hubiera intentado conquistarla, pero muy a pesar suyo, solo se limitó a ser su amigo y ella le había correspondido, sin saber quizás que él se había enamorado perdidamente de sus ojos azules y su preciosa sonrisa. Elena había sido la única en darle apoyo, su lealtad estaba más que probada.
    -Llegas tres segundos tarde, Equis-la voz de Miguel lo sacó de sus pensamientos.
    Miguel era el director, un tipo rechoncho, con más barriga que neuronas, prepotente, mediocre y con unas ansias de poder infinitas, todos lo conocían bien, durante años fue cuadro en diferentes organismos, y como solía decir Mario, siempre caía para el costado, nunca hacia abajo. Antes de llegar a dirigir la fábrica fue sustituido por presuntos faltantes y desvíos de recursos en su antigua empresa, sin embargo, aquí estaba, mirando a Equis con el rostro burlón y mezquino.
    Equis sonríe, pero solo un instante casi imperceptible, y de pronto se ve a sí mismo saltar por encima de la mesa y derribar a Miguel golpeándolo con rabia, primero lo golpea repetidamente en el rostro con el puño, luego se incorpora, toma la silla y continua golpeándolo con fuerza, hasta que solo queda en el suelo una masa sanguinolenta. Equis solo escucha el jadeo de su respiración, y se ve a sí mismo con las manos ensangrentadas, se ve así mismo, pero nadie más lo ve.
    Equis vuelve a sonreír, mientras observa el rostro burlón y mezquino de Miguel en el extremo de la mesa, se incorpora de su silla y se aleja con la cabeza gacha, sabiéndose vencido, cierra tras de sí la puerta del salón, quedando en su puesto una hoja de papel donde se podía leer “Solicitud de Liberación del Cargo”.

  • Daydier Bernal Calvo dijo:

    Alba. Cuento infantil dedicado a mi hija de 5 meses:

    Alba

    Alba juega con los rayos del sol de la mañana. Gusta observar su reflejo en el mar y los ríos. Corretea con el viento, que la molesta enredando su cabellera entre las hojas que vuelan y las semillas de árboles que buscan otras tierras para germinar.

    La alegría de Alba crece cuando aves de todas partes del mundo, llegan a su ventana. Ellas le cuentan sobre el viaje de las ballenas desde aguas muy frías, a otras que lo son menos. También le enseñan cómo hacer volar sus sueños con alas invisibles que la trasladan al mundo de la fantasía.

    Basta con mostrarle a Alba el ocaso, para que cierre sus ojos y sueñe con cazar estrellas. En esas horas ella busca a los gatos nocturnos para que le cuenten viejas historias, de cuando eran leones y panteras, allá en las grandes llanuras, y las selvas más profundas.

    Al amanecer, Alba vuelve a corretear con los rayos del sol, y el viento mañanero. Sigue soñando, porque ella sueña despierta. No hay mejor lugar para ser feliz que la imaginación de un niño; y Alba es feliz.

    Daydier Bernal Calvo.
    30 de julio del 2016.

  • ELI dijo:

    Una mujer.
    Una mujer silencio
    Con los ojos te habla.

    Una mujer desnuda
    Se posa en tu mirada
    Y descubre la muda
    Soledad de tu almohada.

    Una mujer que sueña
    Te roba la palabra
    Y se siente pequeña
    Sin que el alma se abra.

    Una mujer sin nombre
    Que te siente y te aguarda
    Te busca por ser hombre
    Sin que tu cuerpo arda.

    Una mujer que es mar
    Te regaló un misterio
    No la puedes buscar
    Se perdió sin remedio.

    Una mujer y un hombre
    Se saben y no saben
    Que no hay cosas sin nombre
    Si en el amor no cabe.

    Una mujer fugaz
    Esa que llevas dentro
    Esa que no es de ti
    Que no fue, que no es cierto
    Esa que sigue allá
    Dulcemente callada
    Nunca está si no quieres
    Y jamás dijo nada.

  • Daydier Bernal Calvo dijo:

    Otro cuento:

    Un lugar para pasar la noche.
    Daydier Bernal calvo

    No encontré otro lugar para pasar la noche. Era bien tarde y no soportaba la idea de quedarme en plena calle, a merced de los ladrones que deambulan a esas horas. Encontré ese viejo edificio, abandonado, casi en ruinas. Entré, temeroso de que fuera el refugio de algunos bandidos o cualquier otro ser depravado de estas tierras, pero mi miedo a la soledad de la calle era superior que al de un rincón oculto en la ruinosa edificación. Buscaba la manera de esconderme en algún cuarto de los tantos que estaban abandonados. En la calle sería presa fácil a esas horas de la madrugada.
    El edificio era de dos pisos, con un enorme patio interior y varios pasillos oscuros en donde se encontraban diversos cuartos, los que supuse eran los antiguos apartamentos. Había algunos muebles viejos, cubiertos de polvo y telas de arañas.
    Encontré un sitio bastante acomodado, pese a lo deprimente del lugar, dentro de una de las habitaciones. Me percaté de que no había indicios sobre la presencia de otras personas. La mayoría de los vagabundos dejan rastros de sus desechos, o algunas de sus “propiedades” como cartones, trozos de tela o colillas de cigarro. Todo estaba limpio de esas cosas. Me acomodé sobre unos viejos tablones y recosté la cabeza sobre la mochila. No conseguía dormir.
    Sentí que no estaba solo. Tuve miedo de la presencia de bandidos y que pudieran encontrarme. Escuché voces, risas, algunos pasos y golpes en las paredes. Me sentía seguro en ese rincón, pero conocer sobre la presencia de otras personas de dudosa reputación me asustaba por completo. Las voces y risas iban desapareciendo poco a poco. Volvió el silencio. La luz de la Luna, que entraba por las destruidas ventanas, daba a la habitación un toque fantasmal. Al mirar hacia la puerta del cuarto, se me estremeció todo el cuerpo. Delante de mí estaba parado un señor alto, encorvado, con un viejo traje empolvado y mirándome con cara de asombro.
    ─No tengo dinero –le dije, asustado.
    –Este no es buen lugar para dormir ─me respondió─. Vaya a las últimas habitaciones.
    No supe que responder. Si este señor me daba ese consejo era por algo. Dudaba entre creer que era una trampa o simplemente obedecerlo, pensando que quizás era una ayuda. Salí de la habitación. Al echar una última ojeada al cuarto no vi ninguna señal del hombre. Enseguida la mente comenzó a crear extrañas ideas. Caminé por un largo pasillo iluminado por una tenue luz que llegaba del astro de la noche. Me asombré al ver a tres niños pequeños sentados en círculo jugando con objetos imaginarios. “¿Y los padres de esos niños?” Me pregunté indignado. No era la hora ni el lugar para permitirle a tres criaturas estar a solas. Me detuve a verlos. Sudé frío de inmediato, lancé un grito de horror y salí corriendo hasta ocultarme en uno de los últimos cuartos. Uno de los niños no tenía rostro.
    No sé si estaba soñando. Pero lo cierto fue que me refugié entre unos muebles viejos. Oculto de todo. Temblaba de miedo. De repente vi a una señora muy anciana sentada en un gran sillón, que estaba en una de las esquinas de la habitación.
    ─No hagas ruido, que despiertas al bebé –Me dijo.
    Me incorporé. Vi parada frente a la ventana a una joven rubia, alta y delgada que arrullaba entre sus brazos a un bebé, cantando una nana con una voz espectral que helaba hasta los huesos. La anciana del sillón miraba al vacío sin mover un solo miembro de su cuerpo. Se movía sin cesar en el balance, y más que un ser humano parecía una estatua.
    ─Disculpe ─le dije─, no sabía que vivían aquí. Me voy. Solo busco dónde pasar la noche. No sabía que el edificio estaba habitado. Lo siento.
    Pero nadie me contestó. La rubia seguía mirando por la ventana y cantando su fantasmagórica canción de cuna. La anciana no salía de su trance. Decidí irme de ese cuarto y volver al pasillo. Ya no veía a los niños jugando. Caminé buscando otro refugio para pasar la noche, pero no me decidía. Al pasar por delante de uno de los cuartos sin puerta, vi a una muchacha joven haciéndome gestos con la mano, como quien dice adiós. Le devolví el saludo y ella sonrió. Luego caminó hasta el fondo del cuarto, a un rincón oscuro, donde desapareció su silueta.
    Volví al primer cuarto. No había señales del viejo. Regresé al mismo rincón y me dormí. Imposible precisar cuánto tiempo estuve durmiendo, lo cierto es que me levanté por el ruido de lo que pareció eran martillazos. Todavía era de noche, mi reloj marcaba las cuatro de la madrugada. Me puse a caminar con mucho cuidado, buscando el origen del ruido. En efecto, en uno de los cuartos había un hombre gordo martillando un afiche en la pared. No me miró. Ni siquiera se percató de mi presencia. Volví a la antigua habitación y en la puerta me encontré con dos mujeres que aparentaban una edad madura. Llevaban el pelo bien arreglado y vestían largas batas de dormir.
    ─El vecino no deja descansar –se repetían sin cesar.
    Pedí permiso para entrar y me asombré al ver que podía atravesarlas como si fueran cortinas de humo. Ellas no dejaban de repetir: “El vecino no deja descansar”. De nuevo sentí escalofríos por todo el cuerpo. Me convencí de que llevaba horas viendo y hablando con fantasmas. Agarré mi mochila y caminé con paso apurado hacia la salida. Al atravesar el gran patio vi algo espantoso. Un grupo como de diez niños jugando a la rueda, pero todos estaban sin rostro. Salí corriendo y vi muchas manos salir de las paredes tratando de agarrarme. Al fin pude llegar al portón destruido, y a la calle.
    Todo estaba tranquilo, muy silencioso. Prefería a los asaltantes vivos que a los terribles fantasmas. Aquel sitio estaba embrujado y debía alejarme lo antes posible. Caminé varios pasos, y de repente sentí un silbido a mis espaldas. Algo o alguien me llamaba. Más por la curiosidad que por valor, miré hacia atrás y en medio del portón del edificio estaba el viejo encorvado.
    ─No has pagado el hospedaje. Regresa, regresa –me decía estirando su larga y delgada mano.
    Comencé a correr hasta que dejé atrás varias cuadras. Llegué a una parada de ómnibus donde ya un reducido grupo de personas esperaban el primer vehículo de la mañana.
    Pude llegar sano y salvo a mi casa. Me di un baño caliente, comí algo y fui directo a dormir. No había pasado una hora y el terrible grito que salió de mi garganta estremeció todo el recinto. En mi cuarto, delante de mí, estaba la figura del viejo, que estirando su fantasmagórica mano no dejaba de repetir:
    ─No has pagado el hospedaje. Regresa, regresa...

    Daydier Bernal Calvo

  • ELI dijo:

    Una mujer.
    Una mujer silencio
    Con los ojos te habla.

    Una mujer desnuda
    Se posa en tu mirada
    Y descubre la muda
    Soledad de tu almohada.

    Una mujer que sueña
    Te roba la palabra
    Y se siente pequeña
    Sin que el alma se abra.

    Una mujer sin nombre
    Que te siente y te aguarda
    Te busca por ser hombre
    Sin que tu cuerpo arda.

    Una mujer que es mar
    Te regaló un misterio
    No la puedes buscar
    Se perdió sin remedio.

    Una mujer y un hombre
    Se saben y no saben
    Que no hay cosas sin nombre
    Si en el amor no cabe.

    Una mujer fugaz
    Esa que llevas dentro
    Esa que no es de ti
    Que no fue, que no es cierto
    Esa que sigue allá
    Dulcemente callada
    Nunca está si no quieres
    Y jamás dijo nada.

  • Víctor Angel Fernández dijo:

    Making Off
    -Cooorten… Enseguida continuamos. Nadie se mueva del set. Periodista, mi personaje es una interpretación de la realidad. Un escritor: Augusto Monterroso, se retira a escribir en un pueblito perdido en América. Perdone la digresión, pero en cuanto el Director llame, interrumpimos la entrevista. Usted ya lo oyó gritar. Le decía… Ah… Sí. Este escritor ahora se encuentra en su habitación, representada en la escenografía. El mobiliario es muy simple. Una cama, una silla, una mesa donde escribir. Faltan los animales que traerán dentro de un rato. Una ventana por donde entran los rayos del sol. No tiene dinero para la electricidad, ni para para comprar velas. Sólo escribe entre el amanecer y el caer de la tarde. Nada destacado que le inspire… Continuaaamos. Dejen el set libre. Gracias, nos vemos en otro momento. Atiendaaan todos. Usted, el que hace de Monterroso. Sí, Usted mismo. El zoológico llamó y no puede prestar los animales. Cambiamos la toma anterior. Es la realidad del cine pobre. Atiendaaan. No hay animales. Recueeerde. Terminábamos con Usted, levantándose al despertar y sentándose en la silla. Está escribiendo lo que acaba de soñar. Le repito, no tenemos animales y ahí vienen los ajustes. Entramos en zoom al papel donde escribe su relato. Lo que ahora sin animales y cambiamos el texto. ¿Oook? Pero, Director, esta historia no se la va a creer nadie. Así cambia el sentido histórico. Silenciooo. Sonido listo. Cámara rodando. Usted, métase en el personaje. Comience a escribir. Entra la cámara en zoom. Toma en big closeup del papel con el nuevo escrito: …al despertar, el dinosaurio YA NO estaba allí… Se aleja la cámara y gira hacia la ventana. Cooorten e imprimimos.

  • ELI dijo:

    Fugacidad del amor.

    Solo que creo en ti
    y no en tus cosas
    solo que creo en Dios
    y no en las rosas.

    Solo un atardecer
    tierna y hermosa
    similitud de amor
    que dulce anhela
    como cuando al mirar
    tus ojos vuelan
    en alas de una etérea mariposa.

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