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En el Jazz Plaza Ignacio Montoya Carlotto, nieto recuperado por Abuelas de Plaza de Mayo

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Ignacio Montoya

“Desde el momento en que escuché música en vivo por primera vez, allá lejos cuando tenía apenas 10 u 11 años, algo sucedió; no supe en ese momento más que el golpe de verdad de entender que eso que sucedía allá en ese escenario de club de pueblo -pueblo solo en el medio de la pampa, pampa ganadera y minera- era algo que sería mío para siempre.

“Nunca bailé. Ni esa vez ni las siguientes; solo me limitaba a escuchar embelesado la música, como si de un artilugio mágico se tratara. Lejos estaba de saber que quienes me llevaron a ese sitio no eran mis padres biológicos y más lejos estaba yo de saber que en la familia de sangre estaba esa música tan presente como lo estaría en mí de ahí en más”.

Así evoca el tiempo en que en Ignacio Hurban, nombre con el que creció, latían su padre baterista, su abuelo paterno saxofonista y la melomanía y fascinación por el jazz de su abuelo materno, Guido.

Este 20 de noviembre estrenó en Buenos Aires un disco –el tercero de su carrera– donde se identifica así por primera vez: Ignacio Montoya Carlotto.

Se trata del primero que graba con su identidad de hijo de Laura Carlotto y Walmir Oscar “Puño” Montoya, y nieto de Estela de Carlotto, presidenta de Abuelas de Plaza de Mayo.

Esa revelación de hace un año y medio lo sometió a una redefinición de sí mismo, a un repaso de todo para re colocar cosas dentro y fuera de sí… Una especie de viaje de revisión por lo vivido y la búsqueda de un lugar desde donde mirar lo por vivir. ¿De Hurban a Montoya hay un músico diferente? ¿Cómo, cuánto –si cupiera la pregunta–?

Es una cuestión compleja –comenta– dado que las muchas cosas que han cambiado en este último año y medio deben repercutir en la música como todo en la vida. También es cierto que la búsqueda estética se adelantó un poco a la corrección del documento, por haber ya encontrado muchas cosas hace un par de años, que sonora y estéticamente me representan y son mi verdad. Así como el hecho de haber estado tanto en movimiento, con viajes y conciertos seguidos, muchos de los cuales son diferentes, desde tocar con mi septeto, mi trío de jazz o tocar con orquesta. Eso logró que la música también se vuelva más dinámica. Creo que es ese un rasgo muy importante de esta nueva etapa”.

Compositor y director del disco, Ignacio cuenta con la participación de Juan Quintero en guitarra y voz, Luna Monti en voz,  Rodrigo Dominguez en saxo soprano y el conjunto de cuerdas dirigido por Luis Gorelik , con Marta Rocca y Sebastián Masci en violines, Julio Domínguez en viola, María Eugenia Castro en cello.Fue grabado completamente en vivo en los Estudios Fort con la técnica Jorge “Portugués” Da Silva.

Son canciones de aires folclóricos argentinos con elementos de jazz y algunas referencias personales, síntesis del recuerdo de “las lecciones de teclado, los kilómetros en bicicleta para llegar a la tan mentada lección, retener kilómetros la música en la memoria, volver a casa y tocar solo lo que las baterías del teclado duraran. Y la música transformada en profesión años más tarde, la música como faro de muchas de mis cosas, pintando esos paisajes pétreos con heridas de canteras gigantes que se dejan ver en esa hermosa tierra mía.

“Las composiciones que recorren este disco tienen esa impronta, tanto de esos aromas de la vida vivida en el campo como en la ciudad de Olavarría, retratan escenas humanas de esos colores y de esas gentes. Es este disco una suerte de recorrida por toda la vida, tal como es siempre la música escrita con honestidad”.

En cuanto a las novedades sonoras que identifica en este trabajo, comenta que de sus “primeras incursiones al respecto de grabar discos va encontrando siempre, con el paso del tiempo -que es el que juzga mejor estas cosas- un exceso de materiales que se va volviendo un tanto más maduro, cosa que es de esperar, pero que no siempre sucede ni tampoco es algo fácil”.

La próxima edición del Jazz Plaza en diciembre acogerá tres presentaciones del músico argentino con su trío: “Cuando recibimos la invitación no lo dudamos un segundo, pensamos que era una excelente oportunidad no solo de mostrar en Cuba lo que hacemos, sino que además nos permitiremos estar allá, cosa que no es poco. Los argentinos guardamos un gran cariño para con la Isla y es siempre un deseo estar allí”.

Así anuncia Montoya que el Jazz Organ Trío hará sonar en el invierno habanero alguno de aquellos paisajes de la memoria hechos música, escritos con honestidad.

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Mónica Rivero

Mónica Rivero

La Habana, 1989. Graduada de Periodismo (2012) en la Universidad de La Habana. Twitter: @lamagoch

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