Finlay en Google: un doodle de homenaje

Google le dedicó al médico cubano Carlos Juan Finaly su doodle del 3 de diciembre de 2013. En el logo especial por el 180 aniversario del descubridor del agente transmitor de la fiebre amarilla, también aparece el insecto culpable de la propagación de esa enfermedad: un aedes aegyptis, posado sobre una "g" en forma de nenúfar.
Al hacer clic en el doodle, se abre una página con los resultados de la búsqueda “Juan Carlos Finlay”, con enlaces a artículos sobre la vida de este científico. En la esquina superior izquierda de la página, aparece un pequeño logo de Google, que también está modificado: se sustituye la segunda "g" por un mosquito aedes aegyptis.
Carlos J. Finlay debió ser el primer Premio Nobel cubano. Lo nominaron siete veces en los primeros años del siglo XX, en la categoría de Medicina y con el respaldo de varias personalidades de la época. Murió en 1914 sin que el Instituto Karolinska de Estocolmo le diera ese reconocimiento.
Camagüeyano nacido en 1833, Finlay alcanzó prestigio internacional por sus estudios sobre la propagación de la fiebre amarilla, aunque también investigó otras enfermedades epidémicas, como el cólera, aunque sus descubrimientos sobre este padecimiento fueron censurados por el gobierno colonial español e ignorados por los académicos durante años, si bien el tiempo se encargó de darle la razón.
En 1902, Finlay ocupó el cargo de Jefe de Sanidad de la República y Presidente de la Junta Superior de Sanidad, el equivalente entonces de un Ministro de Salud Pública.
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Muy bueno lo que han hecho en Google,pero parece mentira que en Cubadebate no haya salido ni un artículo dedicado a nosotros los médicos cubanos, vivos y actuales.
Yo estoy feliz por el reconocimiento al gran científico que honra a todos los cubanos: el Dr Carlos Juan Finlay, pero sin poder evitarlo quiero felicitar a TODOS los médicos cubanos en este día nuestro.
¡FELICIDADES A TODOS LOS MEDICOS CUBANOS!
Ojalá todos lo estén pasando bien y les sea reconocido nuestro hermoso y duro trabajo
¡Que vivan los médicos cubanos!
Bravo Google, honor a quién honor merece por encima de otras diferencias. Muy lamentable por nosotros que solemos resaltar solamente a las personalidades (científicas, culturales, deportivas y políticas) y hechos históricos post 1959 comprometidas con el proceso Revolucionario. Quién no directo al ostracismo histórico.
AQUI LES COPIO EL GUION DEL PROGRAMA TODO TIENE SU HISTORIA, CON EL QUE EL CANAL EDUCATIVO 2 RINDIÓ HOMENAJE AL GENIAL CIENTIFICO, BAJO EL TITULO EL NOBEL QUE SIEMPRE FUE ( Y ES QUE COMO DECIMOS EN EL PROGRAMA, FINLAY " no necesitó un Nobel porque realmente, siempre lo fue".
AHI LES VASu nombre verdadero era Juan Carlos, pero firmaba, "Carlos J.".
Con la humildad que siempre lo caracterizó, puso en jaque a una enfermedad endémica; la más temida y también la más investigada durante cerca de 150 años, y le proporcionó a la medicina cubana, uno de los más importantes logros científicos, durante la época colonial.
De Finlay y del intento de despojarlo de su innegable mérito como descubridor, hablaremos hoy.
Graduado de médico en Filadelfia, Estados Unidos, en 1855, realizó estudios en Francia entre 1859 y 1861 y ya en 1872, fue elegido Miembro de Número, de la Real Academia de Ciencias Médicas, Físicas y Naturales de La Habana, y luego Miembro de Mérito.
Desde 1868 llevó a cabo importantes estudios sobre la propagación del cólera en La Habana y sus investigaciones lo llevaron a ubicar la causa de esta terrible enfermedad, en el consumo de las aguas contaminadas de la Zanja Real.
Lamentablemente su teoría sobre la transmisión del cólera no fue publicada hasta 5 años después, por “disposiciones” del gobierno colonial, que prefería culpar a los disidentes criollos de propagar la mortal enfermedad, antes que reconocer la falta de higiene, que reinaba en la ciudad.Pero a pesar de esto, no pudieron ahogar las ansias de investigación de este incansable defensor de la salud humana.
En 1890, con 57 años de edad, Finlay publicó su "Estadística de las inoculaciones con mosquitos contaminados en enfermos de fiebre amarilla", un estudio sin precedentes ; que se reprodujo no solo en español, sino también en inglés y francés, para toda la comunidad científica internacional y tanta acogida tuvieron sus teorías, que en noviembre de 1891 el científico cubano presentó a la Academia de Ciencias de La Habana una comunicación titulada: "Los mosquitos considerados como agentes de transmisión de la fiebre amarilla y de la malaria", en la que afirmó rotundamente que ambas enfermedades, se transmitían a través de la hembra del mosquito.
Cuando nadie concebía que un simple mosquito fuera el agente propagador de la enfermedad, Finlay dedicó los mejores años de su vida a buscar la fórmula para liberar a la humanidad, del mal de la fiebre amarilla; una enfermedad endémica en Cuba desde 1762, y la que mayor número de víctimas había ocasionado entre todas las existentes en la época.
Entre 1881 y 1900, Finlay llegó a desarrollar una técnica de experimentación, novedosa y de alto riesgo para su tiempo, basada en la manipulación de los mosquitos; y a un total de 104 voluntarios, les inoculó la enfermedad.
Fue el doctor Finlay el primero en demostrar la facilidad del mosquito Aedes Aegypti, de reproducirse y ser huésped intermediario y propagador del mal de la fiebre amarrilla, y esto lo hizo mucho antes de que una Comisión presidida por el cirujano norteamericano Walter Reed, llegase a la Isla con el objetivo de estudiar la transmisión de enfermedades epidémicas como ésta, que había hecho grandes estragos en las tropas de ocupación.
Incluso fue con la supervisión y participación directa de Finlay, que la Comisión puso en práctica sus experimentos.
Pero, como si se tratara de un descubrimiento nuevo, los resultados de este estudio epidemiológico fueron presentados como propios por el norteamericano Walter Reed, en la Conferencia Sanitaria Panamericana que se realizó en La Habana y el sabio cubano era despojado de su trascendental descubrimiento, luego de largos años de investigación.
Olvidados quedaban los días en que el mismo Walter Reed escribía a Finlay diciéndole:
Campamento. Columbia, Quemados, 7 de octubre de 1900
Dr. Carlos Finlay
Habana.
Mi querido doctor:
Lamento mucho que no hayamos podido, el Dr. Carroll y yo, visitarle (…). Espero muy pronto ofrecerle mis respetos; entretanto me tomo la libertad de enviarle un ejemplar del British Medical Journal en que aparecen trabajos suyos sobre el mosquito y la fiebre amarilla ( …) y que ahora estoy leyendo. Cuidaré con empeño las revistas y libros que me preste y se los devolveré rápidamente.
Con mis mejores deseos, soy sinceramente suyo,
Walter Reed
Cirujano Comandante de los EE.UU.
El Doctor Finlay obtuvo, no obstante, el reconocimiento de varias instituciones nacionales y extranjeras por su labor científica. Entre ellas, la Academia de Ciencias Médicas, Físicas y Naturales de La Habana, la Sociedad de Estudios Clínicos y el Jefferson Medical Collage de Filadelfia, donde cursó su carrera de Medicina, quien le concedió el título de Doctor en Ciencias Ex Honore.
Recibió el Premio Bréant, otorgado por la Academia de Ciencias de París y hasta la Orden de la Legión de Honor de Francia
Y con 74 años , en el Aula Magna de la Universidad de La Habana, se le hizo entrega oficial de la Medalla Mary Kingsley , en 1907, como testimonio del agradecimiento del alto centro docente británico ,por su descubrimiento del agente transmisor de la fiebre amarilla.
La comunidad científica se preguntaba, sin embargo, cómo era posible que al Doctor Finlay no se le hubiese otorgado el Premio Nobel de Medicina, concebido en su época como la máxima distinción que podía recibir alguien que hubiera trabajado por el beneficio de la humanidad, si sus aportes eran incuestionables.
Los premios Nobel habían sido otorgados por primera vez en 1901, y entre 1905 y 1915, varios investigadores europeos, entre ellos dos ganadores del premio Nobel, el inglés Ronald Ross y el francés Alphonse Laveran, propusieron oficialmente la candidatura de Finlay, al Nobel de Medicina.
Nunca se conocieron las razones para no haber conferido la distinción al sabio cubano, y lo cierto fue que incluso en el propio año en que Finlay murió, en 1915, el Nobel, fue declarado desierto.
Las aplicaciones del descubrimiento de Finlay tuvieron una repercusión internacional. La más inmediata fue haber hecho posible la construcción del Canal de Panamá, empresa que sirvió para unir al Océano Atlántico con el Pacífico
En cuantas exposiciones, congresos y conferencias médicas celebradas durante esos años resonó su nombre, al ser reconocido como benefactor de la humanidad. Y para ello, no necesitó un Nobel porque realmente, siempre lo fue.
como Ud. ve, Todo, tiene su historia.
Merecido y justo homenaje al más grande científico cubano en toda nuestra historia. Nunca le dieron el Nobel de Medicina y hasta intentaron escamotearle su descubrimiento.
Es bueno que se conozca que en la UNESCO existe el Premio Carlos J. Finlay en Microbiología, y que esta organización (la UNESCO) ha decidido asociarse a los actos y actividades de recordación que se realicen en Cuba y otras partes del mundo, en ocasión del Centenario del fallecimiento de Finlay en el 2015.
Es ADMIRABLE pro la parte de GOOGLE al poner ante sus miles de millones d usuarios al cubano"Carlos J. Finlay".
Y a la misma ves REPROCHABLE la actitud de infomed y las redes nacionales al no permitirnos el acceso a Google y todos sus conocimientos.