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Richard Wilkinson: La economía tiene que hacerse más participativa

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pobreza_en_usa“La democracia no ha llegado aún a la economía”, sostiene Richard Wilkinson, coautor junto a Kate Pickett del libro ‘Desigualdad: un análisis de la (in)felicidad colectiva, un texto que según la prensa ha retumbado en los sectores políticos británicos.

Para el escritor, de visita en España, “la desigualdad económica que existe hoy en día no es una expresión de la libertad, sino más bien su negación. No podemos permitir que el sistema financiero lo manejen a su antojo unas elites, de espaldas a la población y al bien común”.

Wilkinson cree que la Libertad, Igualdad, Fraternidad… La vieja trilogía no ha llegado aún al reino inexpugnable de las finanzas. Así se explica, por ejemplo, que un directivo gane 300 veces más que sus empleados. O que un banquero cobre 19 millones de euros al año en plena crisis. O que la nueva generación de trabajadores no llegue siquiera a los 1.000 euros al mes.

“No soy economista”, advierte. “Mi especialidad es la epidemiología social: me dedico a investigar la salud y la enfermedad en las poblaciones”.

Por esa vía, el coautor de ‘The Spirit Level’ (título original en inglés) ha llegado al convencimiento de que la desigualdad es “la raíz profunda de casi todos los grandes males que aquejan a nuestra sociedad”. Las sociedades menos igualitarias son también menos saludables, tienen una menor esperanza de vida, unos mayores niveles de violencia, de adicción, de gente en la cárcel, de embarazos entre adolescentes…

“Mi especialidad es la epidemiología social: investigo la salud y la enfermedad en las poblaciones”

Singapur, Estados Unidos, Gran Bretaña y Portugal encabezan el ranking de las sociedades menos igualitarias entre los 24 países ‘ricos’ analizados por Wilkinson. Japón, Finlandia, Noruega y Suecia están sin embargo en el otro extremo, con un reparto más equitativo de la riqueza. España hace el número 10, justo en medio, casi a la misma altura que Francia y Canadá.

La crisis, sin embargo, está ensanchando preocupantemente la brecha entre los que tienen y los que no tienen en nuestro país… “Cuando la economía sufre, los problemas se acumulan en el fondo de la población”, advierte Wilkinson. Los recortes sociales castigan a los menos favorecidos y las elites se protegen para mantener su estatus, porque de eso se trata.

“La desigualdad se alimenta de esta sociedad consumista en la que vivimos, que a veces parece una competición constante por el estatus social. La desigualdad amplifica los prejuicios de clase, nos hace sentirnos superiores o inferiores. Se trata al fin y al cabo de una fuerza más corrosiva que divide a la sociedad desde dentro”.

Al frente del Equality Trust, Wilkinson abandera ahora el movimiento del “nuevo igualitarismo” en Gran Bretaña, donde los ‘bonus’ multimillonarios de los banqueros se han convertido en el titular de cada día. Después de tres décadas marcadas por ‘la ideología neoliberal’, el autor de ‘Desigualdad’ asegura que el péndulo vuelve a oscilar hacia el lado de los que defienden una mayor justicia social. El movimiento ‘Occupy’, sostiene, no es más que la primera manifestación del clamor por una auténtica “democracia económica”.

En el Reino Unido, sin ir más lejos, funcionan ya en seis grandes ciudades las Comisiones de Equidad (‘Fairness Commissions’), que elevan recomendaciones a los Gobiernos locales para reducir la desigualdad económica. En Londres, la campaña por el ‘living wage’ (salario mínimo vital) insta a las empresas a que eleven hasta un 35% el listón del salario mínimo interprofesional y a que reduzcan la ‘brecha’ de la riqueza entre sus propios trabajadores.

“La economía tiene que hacerse más participativa, y ustedes en España han marcado la senda con el movimiento cooperativo en Mondragón”, añade Wilkinson.
“Los trabajadores deben tener más acceso a la propiedad y a la toma de decisiones en las empresas. Tenemos que experimentar con nuevos modelos que nos impliquen a todos. No podemos delegar en una elite que mira sólo por sus propios intereses y que nos ha llevado a esta situación”.

Wilkinson pone sobre la mesa el estudio del economista Robert Wade, que ha demostrado que en los años anteriores a la debacle de 2008 hubo una “transferencia” de riqueza de 1,5 billones de dólares anuales del 90% al 10% de la población más rica en Estados Unidos… “Es increíble que algo así pueda ocurrir en una democracia, ¿no le parece? Y es increíble que hayamos tenido que esperar a la debacle para enterarnos. Está claro que necesitamos más información y más educación para entender la magnitud del problema”.

A Wilkinson y a Pickett les han llovido críticas por esa otra “verdad incómoda” de la que pocos hablaban antes de 2008. Les acusan de seleccionar aleatoriamente los datos, de adaptarlos al servicio de una “agenda” política, de no desmostrar la relación causa-efecto… Los autores se remiten a las estadísticas y responden alegando que los ataques provienen sobre todo de los ‘think tanks’ de la derecha, usando la misma estrategia que siguieron contra el cambio climático. O sea, sembrando la confusión y la duda.

“Pero cuando a la gente le das a elegir, se inclina instintivamente por la igualdad”, concluye Wilkinson, que recuerda los resultados de una reveladora encuesta al otro lado del Atlántico… “A los norteamericanos se le dio a escoger entre dos países. En uno de ellos, el 20% de la población acumula el 84% de la riqueza. En el otro, el 20% tiene el 32% del total. Al final, más del 90% mostró su preferencia por el segundo país, sin saber que estaban eligiendo Suecia antes que Estados Unidos”.

(Tomado de El Mundo)

Se han publicado 3 comentarios



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  • Dariem dijo:

    En el Socialismo la democracia también debería llegar a la economía, porque supuestamente los trabajadores son los dueños de los medios de producción, sin embargo, en la práctica nunca ha sido así. Mientras nuestras empresas estatales sigan siendo “de todos” pero a la misma vez de nadie, porque todos los que trabajan en ellas son asalariados, estaremos muy lejos de alcanzar la meta socialista de poner los medios de producción en manos de los trabajadores y de lograr una economía eficiente y en constante crecimiento e innovación.
    Mi opinión es que hay que sustituir la forma de propiedad estatal por otra forma de propiedad socialista donde se elimine el trabajo asalariado y los trabajadores sean copropietarios de las empresas junto con el Estado, algo parecido a lo que serían los accionistas en el capitalismo, solo que esta propiedad sería válida únicamente mientras se trabaje en esa empresa…más bien sería una especie de usufructo. A cada trabajador le tocaría un porciento de la ganancia de la empresa, de forma que si esta gana más, también lo hacen los trabajadores, y viceversa. Además, la junta directiva de la misma se podría elegir periódicamente con la participación de todos los trabajadores y una representación del Estado, de forma que a los puestos de dirección se llegue por méritos y aprobación del colectivo, democráticamente. Por otro lado, la contabilidad de la empresa debe estar accesible públicamente y ser fácilmente auditable tanto por el Estado como por sus trabajadores y el pueblo en general, es decir, garantizar la transparencia para evitar la corrupción.
    Sólo sintiéndose dueños de los medios de producción, con un verdadero sentido de pertenencia y recibiendo directamente el fruto de su trabajo, en los trabajadores existiría entonces un estímulo real al trabajo, a la innovación, al ahorro, a la eficiencia, al cumplimiento en tiempo de los contratos y las metas productivas, y en atender con esmero a los clientes, ya sean estos otras empresas o la población en general.

  • tabano dijo:

    Dariem, muy bueno tu comentario, y con tus propias palabras.
    Todo cierto, tanto allá como lo que dices de acá.

    Lo que has definido no es ni más ni menos que la cooperativa, en su verdadero sentido, y no en la manipulación que se ha hecho de la misma

    La propiedad cooperativa radica precisamente en eso. Lo de aquí es un invento criollo, heredado del invento bolchevique-estalinista.
    En realidad, algunas CCS agrícolas, talleres de artesanos y grupos musicales son ejemplos algo cercanos en Cuba a esa forma de propiedad. Algo. Y funcionan muy bien para ellos mismos.

    Pero hay un hecho y es el siguiente: Lo determinante es el derecho de propiedad, o el derecho de gestión y vinculación a las ganancias?

    Por ejemplo, en el capitalismo la mayoría de las empresas no son de quienes las trabajan, incluso hay empresas estatales, sin embargo en sentido general la eficiencia es mayor que en la realidad cubana.

    Los gerentes no son los dueños de hoteles, bancos, tiendas, casinos, pero sí se esfuerzan por ellos y cuidan de sus intereses. Esto es porque aunque no tiene el derecho de propiedad, tiene el derecho de gestión y vinculación a las ganancias.

    Algo que descubrieron los marxistas chinos hace mucho, y por eso en muchos casos el Estado chino retiene la propiedad de la tierra o instalación, o derechos sobre ella, pero otorga libertad de organización a los que la explotan dentro de ciertos márgenes bien amplios, y mientras paguen sus impuestos. Y luego inspecciona, audita.
    Corrupción, claro que hay. Igual que aquí y en todas partes. Ya la burbuja se rompió y no hay hilo de burbuja para coserla de nuevo.
    Además, nunca fue en realidad tan sana y pura la burbuja cubana.

    En Cuba, todos los sistemas de pago, incluso los vinculados, están sujetos a aspectos no dependientes del trabajador. Por ejemplo:
    La Emp. eléctrica hace el plan energético, se pasó la provincia o municipio y quitan la electricidad a las fábricas. Algo que no entiendo, como ahorrar va a ser dejar de producir cosas rentables y en divisas. Pero bueno, eso es otro tema. El hecho es que el obrero pierde dinero, y a quién le reclama?

    El plan productivo cada año TIENE que ser más alto, parece es un mandato divino, aunque no haya inversiones, para cumplirlo qué hacen, pues tratan de pagar menos para no deteriorar los indicadores de la empresa y no perder el perfeccionamiento. Es culpa del obrero? No, y a quién reclama?

    No llegó el barco con materias primas, o hay pero no han traído.
    El obrero pierde dinero. A quién reclama?

    La empresa gana un millón de dólares más, pero no le aprueban que pague más de 10 cuc por trabajador. Es culpa del director o el obrero? No.
    A quién reclaman? Van a la huelga? NOOO, sería dar argumentos al imperialismo, eso nunca, atenta contra la unidad nacional, etc.

    Entonces? No mencione nadie al SNTC, por favor. Hasta ahora en 20 años de periodo especial no se ha interesado por cambiar un ápice real de esta problemática. Solo parches y bien puntuales, asociados muchas veces a las tareas de choque que emprenda el gobierno, o un caos puntual en un sitio de importancia.

    Ni al PCC, que no está para eso, no es esa su función ni sabe de eso. Es un problema de leyes laborales, del gobierno, de lo que se entiende por remuneración justa. De si es el hombre lo que está o no en el centro de las cosas, o lo que está en el centro de las cosas es tener el poder y centralizar los recursos reales.

    Por último, si esa situación se mantiene, puede que lo dejen disponible, o sea, en la calle, pagándole lo mismo que se paga en muchos países del tercer mundo donde también hay salud gratuita.
    Y no es culpa de él, a veces ni del bloqueo o del país, sino de algún burócrata que no envió un camión, dio una orientación errónea, o vaya usted a saber qué. Del mesianismo y métodos de ordeno y mando a gran escala. Y así sucesivamente.

    En Cuba no hay una vinculación real, seria y efectiva entre lo que usted hace y lo que usted obtiene. Un cochero gana 100 veces más que un neurocirujano. Para resolverlo, no es necesario que el obrero sea dueño, de hecho incluso la cooperativa no es aplicable a muchas esferas, lo que no puede es seguir siendo un autómata que hace lo que puede, o quiere, o le dejan, y le pagan lo que pueden, quieren o les dejan.

    Hay una gran cantidad de responsabilidades por daños a la economía nacional y al bolsillo de los trabajadores, a su pobreza, a su vida, que no carga nadie… todavía. Eso no puede seguir así, no es un problema ideológico, es un problema moral y legal. Etico, humano.
    Claro, los responsables no son humanos, ni éticos, no tienen moral y en cuanto a las leyes… mejor no tocarlo.

    Alguien tiene que pagar por esas decisiones absurdas, alguien está demoliendo los proyectos de vida de muchos cubanos fijando determinado indicador ilógico u ordenando apagar industrias, o haciendo perder mucho tiempo a mucha gente por disímiles maneras.

    Deben existir leyes, formas legales de contrarrestar eso. Si no hay agua, no es culpa del obrero. Si no hay electricidad, tampoco. Si no hay casi inversiones, tampoco. Si hay que poner un producto más malo, o el barco de materias primas no llegó, tampoco es culpa del obrero.

    La solución no puede ser cerrar fábricas y dejarlo desempleado. Y los mismos que no organizaron la electricidad, el agua, la materia prima, el barco,seguir en el mismo lugar, y haciendo lo mismo con otros.

    No hablo de pagarle a la gente sin trabajar, sino de que es loco completamente el bagaje de indicadores económicos y parámetros que se le fijan a las empresas cubanas. Costos del 10%, 20%, 40%!! Más producción y menos consumo eléctrico cada año!! Ni los rockefeller obtenían esos indicadores !! Y no aparecen los verdaderos responsables, no dan la cara, o dicen son orientaciones de arriba…

    En síntesis, si es un estado democrático de obreros y campesinos, dónde están las legislaciones y derechos para defenderlos de esas arbitrariedades tan comunes en el sistema empresarial cubano?

    Lo curioso es que al final la eficiencia promedio es muy baja, porque a la vez se pierde mucho tiempo, la disciplina se afecta, la gente comienza a robar, se destinan recursos a cosas inútiles…

    El SNTC no sirve para estos problemas sistémicos, sirve para peleas puntuales cuando ocurren AÚN MÁS arbitrariedades en un sitio.

    Lo que me parece también es que muchos de nuestros dirigentes nunca han trabajado, pasaron de una etapa estudiantil e insurreccional a dirigir,o eran intelectuales no vinculados a la producción, o militares, que tienen otras características muy propias. O están viviendo ajenos a estas realidades, o no les importa cambiarlas, o no saben cómo hacerlo. Todo esto con el mayor respeto a sus méritos, y apoyo a la dignidad e independencia nacional, pero es hora de sacar cuentas reales y no la del litro de leche y partido de baseball, el documento de la CIA y otras fábulas criollas.

  • Ernesto dijo:

    Hola Dariem y Tabano no puedo pasar sin dejar el comentario, creo que están en la bola como dice el buen cubano, como me hubiera gustado que estás ideas se tuvieran en cuenta a la hora de mejorar la sociedad y la economía cubana. Casualmente he arribado a conclusiones parecidas a las de ustedes y creo que habrá algunos otros más que como uds y yo lo hayan hecho, solo espero que exista la voluntad de aplicarlas. Como dice Martí: …tengo fé en el mejoramiento humano en la utilidad de la virtud y en tí…

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