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50 aniversario de la Campaña de Alfabetización: Algo más que soñar (+ Himno)

22 diciembre 2011 | 18

Campaña de Alfabetización, Cuba

Por Liudmila Peña Herrera
Del blog Isla de la poesía

En La Habana, la Plaza ardía en emociones compartidas: las manos, una misma ovación; los labios, un mismo nombre, y las miradas se fundían en un solo ser. “¡Adelante, compañeros…!”, impulsaba el líder investido con el traje de todo un pueblo victorioso. “¡(…) a hacerse maestro, a hacerse técnico, a hacerse médico, a hacerse ingeniero, a hacerse intelectuales revolucionarios!”, iluminaba Fidel en medio de miles de aplausos.

Entre la multitud de jóvenes que lo escuchaban, ni Mariana, Martha, María Julia, Orestes, Amalia o tantos otros adolescentes, jóvenes y adultos, conocían de las experiencias de los compañeros que estaban a su lado; pero la victoria en una lucha común los juntaba. Fidel hablaba y ellos veían ondear la inmensa bandera roja de franja blanca y letras azules que proclamaba el cumplimiento de un sueño y la esperanza de un futuro mejor para Cuba.

Apenas una semana atrás, los holguineros -en el Oriente de la Isla- habían marchado jubilosos hasta el parque Calixto García, en celebración indescriptible por el fin del analfabetismo. Días antes, Martha Martínez había abrazado, con la promesa de volver, a los niños de la escuelita de Clara Diosa, en el mismo corazón de las montañas de La Lima, sitio ubicado en el límite entre Alto Songo y Mayarí Arriba.

La Campaña de Alfabetización había terminado, pero la muchacha de 17 años aún se sentía unida por raíces vigorosas a la tierra donde los cafetales son más altos y la gente más humilde. “Mayestramayestra, ya sé escribir mi nombre, ya no tengo que poner el dedo”, le gritaba el viejo haitiano y los ojos le alumbraban el rostro de ébano.

Durante un año aproximadamente, la joven maestra voluntaria había logrado fundar la primera escuela de Clara Diosa (un ranchito de guano y piso de tierra donado por un campesino), enseñar a leer y escribir a cerca de 20 niños, alfabetizar a jóvenes y adultos y asesorar a los diez brigadistas que llegaron al lugar tiempo después.

Aproximadamente cien kilómetros abajo, en dirección oeste, María Julia Guerra recorría el reparto Harlem, de Holguín, junto a su hermana Idalmis (Mimí), de seis años (quien hacía las veces de “damita de compañía”), orientando a los alfabetizadores populares, verificando el avance de los alumnos, precisando hasta los últimos detalles de la Campaña en la zona de su responsabilidad, al tiempo que enseñaba un nuevo mundo de letras a Diego Cabrera. Y cuando era necesario, también impulsaba excursiones, juegos tradicionales y repasaba a los niños de la escuelita de Güirabo, quienes, como el resto de los escolares de todo el país, continuaban asistiendo a los colegios -aun cuando se había suspendido el curso escolar- como parte de un plan vacacional apoyado por la FMC.

En la casa, mientras tanto, su madre, Victoria Ávila, recibía la carta de Adelma Urquiza, una de las alumnas de su hijo Orestes, quien alfabetizaba en el otro extremo de la Isla: “Señora: No se preocupe, yo no lo dejo montar a caballo, ni salir solo al pueblo y donde está ese peligro él no va”, decía refiriéndose a la zona donde había contrarrevolucionarios alzados. El hogar, sin el vástago ausente, no era una cama vacía, un puesto menos a la mesa, un consejo quieto en los labios: la morada de los Guerra Ávila tenía un hijo brigadista en Remate de Guane, Cabo de San Antonio, pero le llegaban muchachos provenientes de varias partes de Cuba a almorzar, a prepararse para ser reubicados en otras zonas de Holguín, a pernoctar bajo su techo. Hasta allí transportaron cajas de espejuelos que posibilitarían mejorar la visión de los necesitados de otra luz para distinguir el mañana que se avizoraba en Cuba. En Holguín, también tres de sus hijas se habían convertido en alfabetizadoras populares.

“¿No quiere socialismo el imperialismo? ¡Pues bien, le daremos tres tazas de socialismo!”, decía Fidel y el auditorio aplaudía entusiasmado. En la multitud de la Plaza de la Revolución, quizá Orestes recordara el inicio de todo, cuando el holguinero teatro Infante -lugar escogido para dar instrucciones sobre la Campaña en ciernes- era un local en ebullición, a punto de explotar en el instante justo en que el cura Santiago, al frente de la escuela de “los Maristas”, ordenaba abandonar la sala a todos sus estudiantes, apoyado por los representantes del colegio de monjas “Lestonnac”.

Cinco estudiantes, dos niñas y tres varones de los colegios Lestonnac y Maristas se quedaron y hablaron en el acto, diciendo que preferían ser expulsados del Colegio antes de ponerse frente al pueblo”, informaba el periódico localSurco horas más tarde.

Los adolescentes, impecables y disciplinados, se fueron levantando poco a poco, al mandato de sus maestros, aunque muchos creían justo ayudar a la Revolución (luego algunos formarían parte de la Campaña). Jorge Treto también se paró, como impulsado por algún resorte de su pensamiento; pero en lugar de continuar puertas afuera, subió a la tribuna y dio su disposición de alfabetizar. El hecho mostraba la presión ideológica y las pugnas entre acomodados y pobres que todavía se desarrollaban dentro de la sociedad holguinera.

Poco tiempo después, Jorge Treto y su novia Mariana Pupo, de once y doce años de edad, respectivamente, regresaban del curso preparatorio en Varadero y marchaban, cartilla, manual y farol en mano, a llevar el conocimiento hasta el Cuartón de la Cuaba, en la zona de Mayabe.

Allí aprenderían de la pobreza y la desigualdad heredadas de los gobiernos anteriores, gozarían del sudor del trabajo bajo el sol y lo límpido del aire del campo, aprenderían a ahorrar prestándose los faroles, a caminar sobre la tierra recién arada y a correr delante de un toro furioso, poco creyente en campañas ni alfabetización.

Más allá de Holguín, en el barrio de Rey, municipio de San Germán, Amalia Ricardo guiaba las manos de María Gomila, la buena anciana que le brindó cobija y hogar, en combate abierto contra la ignorancia. Mientras, a poca distancia de allí, elementos desafectos con la Campaña llenaban de letreros la escuela. “Aquí no te queremos, brigadista”, escribían, pero “Amalita” no desistió ni siquiera cuando en una triste noche le informaron del asesinato de Manuel Ascunce.

Para Ariel Riverón, joven campesino corto en palabras pero noble revolucionario, también llegó su momento. El Cuartón La Demajagua, perteneciente a Gibara, fue testigo de su empeño por enseñar a leer en las tardes a su tía Celia, mientras las noches estaban dedicadas a los esposos Isael y Juana, en el barrio de Los Lazos, donde él vivía. “Compay, léame estos rezos paʼ yo aprendérmelos”, pedía Isael para asistir mejor preparado al templo espiritista. Y Ariel leía, aunque no creyera ni una letra de lo que decían aquellas oraciones, porque era la mejor motivación que tenía aquel campesino para aprender a leer después con la cartilla y el manual.

En Holguín la Campaña avanzaba. El periódico Surco daba partes sistemáticos:“Será liquidado el analfabetismo en la población penal”, “Celebran un carnaval en Mayarí en beneficio de la alfabetización”, “Se convocó a un baile en beneficio de la alfabetización, en el barrio de Alcalá”, “¡Coopera entregando pizarras y tizas!”, eran algunos de los titulares.

El pueblo se unía al mayor proyecto de masas conocido hasta entonces: algunos donaban joyas, útiles escolares; varios estomatólogos prestaban servicios gratuitos a los alfabetizadores; otros convertían sus casas en aulas; salones de bailes y centros espiritistas mutaron a escuelas temporales… La luz del conocimiento se abría paso entre los holguineros y dejaba su estela.

Faltaban cuatro meses para que finalizara el año y aún quedaba mucho por hacer. Fue así que Fidel, en la clausura de la Plenaria Nacional Obrera de Alfabetización, anunció: Nosotros sabemos que movilizando a la clase obrera, le damos ya a la Campaña el aporte final que necesita”.

Entonces agruparon filas los obreros y se organizaron como brigadistas Patria o Muerte, oportunidad que aprovechó Ezequiel Hernández para, desde su propio centro laboral, contribuir con la noble tarea de la Revolución. Cinco trabajadores de la Empresa de carga por carretera serían sus alumnos, hombres que durante toda una jornada se echaban los sacos de arroz a la espalda, pero después de la cinco de la tarde convertían el cansancio en entusiasmo para desterrar definitivamente el analfabetismo de sus vidas.

¡Fidel, Fidel, dinos qué otra cosa tenemos que hacer!”, salían las palabras del pueblo reunido en la Plaza. Y mientras levantaban lápices, baderas, cartillas y manuales, en símbolo de unión indestructible, pasaban volando por la imaginación los momentos felices de las manos inexpertas en los primeros trazos, las nostalgias por la familia ausente, el dolor terrible por los asesinados, las proezas de Girón, la inimaginable aventura de aprender de la sencillez ajena, el sacrificio de obreros y campesinos, el golpe de los traidores, el apoyo de todos cuantos pensaron más en el mejoramiento humano que en el beneficio personal.

Estudiar, estudiar y estudiar”, contestaba Fidel abriendo, desde el justo final de aquella historia, otro nuevo camino hacia la superación de las potencialidades humanas de su pueblo. En aquel momento, solo había que abrir los ojos, contar con Cuba y los sueños se hacían realidad.

Himno de la Alfabetización

Se han publicado 18 comentarios



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  • Bernal V. dijo:

    AL EDUCADOR

    El maestro es forjador
    que esculpe la mente humana
    de una manera muy sana
    brindando vida y amor.
    Sabe sembrar el valor
    poniendo fuerzas y empeños
    de cuando niños pequeños
    hasta que somos adultos
    formando los seres cultos
    y cultivando los sueños.

    Educar es garantía
    de un destino seguro,
    es alumbrar el futuro
    con arte y sabiduría.
    Educar es la valía
    de una justa sociedad,
    es crear con calidad
    y una estirpe lozana,
    hombres de hoy y mañana
    en paz y fraternidad.

    Cuanto de agradecimiento
    y deudas hay que tener
    con aquel que ha de verter
    la luz del conocimiento.
    Todo el reconocimiento
    merecido en su día,
    de fiesta y de alegría,
    de cariño y de amor
    al fraterno Educador,
    le damos en cofradía.

  • Mar dijo:

    Precioso el artículo… como diría el Apóstol: Honor a quien honor merece.

    Aquellos niños llevaron a cabo una tarea titánica… albabetizar en el medio del monte, sin casi útiles escolares.
    Lo único que lamento es no haber nacido en ese entonces para brindar yo también mi aporte.
    Fuera de ideales políticos o económicos… el mundo entero debe enorgullecerse de lo que unos adolescentes fueron capaces de hacer por llevar a todas partes las luces del conocimiento.

    Leer es crecer.

  • Mercedes dijo:

    ¡FELICIDADES A LOS EDUCADORES DE AYER, HOY Y SIEMPRE!

  • lazaro izquierdo martinez dijo:

    Memorables e impresionantes remembranzas alfabetizadoras en toda CUBA gue pese a la oposicion de saboteadores y agresores internos tratando fustral la batalla alfabetizadora en las cuales la oligarguia aun presente,en contuvernio con los apatridas batistianos de miami plagados de odio y rencor trataron y cometieron infinidades de maldades y crimenes,en contra de los alfabetizadores y viceversa, pero la naciente revolucion cubana el COMANDANTE EN JEFE y los alfabetizadores le dieron el golpe final y menos esperado por la tirania batistiana,al declarar otro de los triunfos sociales y educacionales al declarar a CUBA TERRITORIO LIBRE DE ANALFABETISMO UN DIA COMO HOY EN 1961. Lazaro

  • davidson dijo:

    Himno de las brigadas Conrado Benítez, compuesto por Eduardo Saborit

    Somos las brigadas Conrado Benítez,
    somos la vanguardia de la Revolución.
    Con el libro en alto cumplimos una meta:
    llevar a toda Cuba la alfabetización.
    Por llanos y montañas el brigadista va,
    cumpliendo con la patria, luchando por la paz.
    ¡Abajo imperialismo! ¡Arriba libertad!
    Llevamos con las letras la luz de la verdad.
    ¡Cuba! ¡Cuba! Estudio, trabajo, fusil.
    Lápiz, cartilla, manual,
    a alfabetizar, a alfabetizar.
    ¡Venceremos!

  • Felix Aportela Alonso. dijo:

    Mi anecdota es comiquisima…

    Yo alfabeticé a un humilde campesino machetero por el día y carbonero de noche llamado Benito Naranjo que, jamás había logrado ni podido escribir una sola palabra hasta el día en que culminada la campaña, ya sabia hacerlo; y llegado el momento de hacerle la carta a Fidel, los nervios y la emoción le paralizaron sus rudas manos llenas de callosidades y cortadas pareciendo que no lograría su ansiada y honrosa meta, pero al fin, luego de mucho batallar y sin renunciar a su propósito y el mió, a la luz del único mechón que siempre nos alumbró todas las noches y simplificando la carta hasta casi convertirla en un telegrama, pudo escribir lo suficiente para agradecerle a la Revolución y a su Máximo Líder el haber aprendido a leer y a escribir para así romper por siempre las barreras del analfabetismo.
    Ambos terminamos extenuados esa jornada final, pero orgullosos y concientes de que en ese momento dejaba de ser un guajiro bruto para convertirse en unos de los miles de campesinos que vieron la luz de la enseñanza que iluminaría su futura y prospera vida.

    Félix Aportela Alonso.

  • Yankiel Gomez Guerra dijo:

    A los educadores cubanos , todo lo bello del mundo , formo parte de ese gran colentivo de educadores cubanos , y estoy convencido que la tarea de enzeñar es la mas bella de todas , feliz dia educador ,,,,

  • juancho dijo:

    Para ustedes,hermanos cubanos que hacen de la práctica docente una Profesión de Fé, Amor y entrega.
    Para ustedes que desde el silencio anónimo del sacrificio personal hacen ofrenda de la inteligencia, la abnegación y la constancia en aras del conocimiento Humano.
    Para ustedes, familiares, amigos y amigas, compañeros de este arduo pero hermoso camino, mi más cálida felicitación y los mejores deseos en este:
    Día del educador.
    LOS QUE EN LA REPUBLICA ARGENTINA LLEVAMOS ADELANTE EL “YO, SI PUEDO” LES DECIMOS MUCHAS FELICIDADES!!!!
    Hasta la Victoria!!!!

  • Sed dijo:

    He estado leyendo en estos dias las magnificas experiencias de Alfabetizadores de la Brigada ¨Conrrado Benitez ¨donde su Himno es tan real e imponente que perdura por vida en nuestro pueblo y emociona al escucharlo con si fuera el primer día y hace latir con fuerza insuperable nuestro corazón y sentirnos parte de el.

    Tuve el honor y el privilegio a la vez de cumplir esta gloriosa misión, encomendada por nuestro invensible, glorioso y siempre guía Comandante en Jefe Fidel.
    Alfabeticé en Oriente , en la Zona de Buenaventura , San Fernando del Realengo 18, tenia 13 años de edad, y fuí como parte del contingente de Jovenes de Guantánamo.

    Explico a mis hijos y nietos esta gran experiencia y les enseño como todo jeven de la epoca el diploma firmado por Fidel, la medalla de la Alfabetización y el medalla 40 aniversario de la FAR.
    Por eso siento una gran emoción, cuando compañeras y compañeros de esa gesta, explican su experiencias para que el pueblo se sienta parte de el y cada día sienta que algo puede hacer, para que nuestra Revolución perdure de por vida, para las nuevas y futuras generaciones .

    Ellas tendrán el honor de cumplir misiones que en su epoca requeriran de su aporte, así seguirá enriquesiendose la Historia de la Patria de Martí, Fidel y nuestro pueblo heroico.

  • juan castro dijo:

    Que vivan las juventudes revolucionarias Cubanas que hace 50 años dieron una certera puñalada en el corazón del Analfabetismo!!!!!!
    Educación es la máxima expresión de un pueblo!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!

    Viva Cuba, sus hombres y mujeres revolucionarios!!!!!!!!!!!!!!!!!

    Con saludos

  • Robert dijo:

    Felicidades a los cubanos por ese logro tan extraordinario, ya que considero que hacer desaparecer el fantasma del analfabetismo es algo excelente. Cuanto me gustaría que todos los países rompieran esa barrera.

  • Sonnia Labrada Velázquez dijo:

    Estimada Liudmila
    Muy hermoso el trabajo publicado hoy en el que resumes experiencias de varios alfabetizadores, que seguro como yo, agradecerán que otras personas, sobre todo jóvenes que no vivieron aquellos momentos, conozcan algo de lo que sentimos los que tuvimos el privilegio de participar en aquella maravillosa tarea. Recibe mi felicitación por el éxito de los trabajos que sobre el tema escribiste y el deseo de que continúes cosechándolos en el futuro. Saludos,
    Sonnia

  • roco blanche dijo:

    Decia Albert Szent-Gyorgyi en su libro ¨El Mono Demente¨: ¨La peor enfermedad de un pueblo es la ignorancia y tiene cura¨. Este es el mejor remedio, sin dudas. Muchas gracias a los brigadistas de la Alfabetizacion !,al generoso creador! y al gobierno de Cuba !
    Hermoso articulo de Liudmila Peña Herrera.
    Un fraterno saludo !

  • JOSÉ SIRÉ CAÑADA dijo:

    AÑO 1961.ACCIONES ENEMIGAS POR DOQUIER CON EL FIN DE DERROCAR A LA REVOLUCIÓN, LOS JOVENES RECIEN INMERSOS EN UNA EPOPEYA QUE REBASABA NUESTRAS EXPECTATIVAS…PAÍS ENVENENADO POR LAS FALAXIAS DE UNA SOCIEDAD CAPITALISTA CON TODOS SUS COMPONENTES PUBLICITARIOS QUE HACIAN DE LA MENTE UNA FIGURA DOCIL Y PENETRABLE…LA CAMPAÑA DE Alfabetización no solo fue el hecho educacional y cultural más estremecedor en un mundo con grandes abismos, fue para los niños y jovenes de la época el volcán que estremecio nuestras conciencias y nos puso a la altura del acontecimiento social y político de la Revolución Cubana.YO SIN LA ACCIÓN DEL MONCADA, SIN LAS LUCHAS EN LA SIERRA Y EN LAS CIUDADES Y SIN LA CAMPAÑA DE ALFABETIZACIÓN NO ME ENCUENTRO.GRACIAS FIDEL Y LOS BRAVOS HOMBRES Y MUJERES QUE LO SECUNDARON. MIL VECES GRACIAS POR HABERNOS PERMITIDO SALIR DE LOS MUÑE DE SUPERMAN, EL LLANERO SOLITARIO, MIKE MOUSE, EL PATO DONALD Y OTROS Y ACTIVARNOS LOS METALES COMO DECIMOS HOY Y SOÑAR CON LOS PIES SOBRE LA TIERRA.GRACIAS SEVERINO, JOSE ANTONIO FRAGA CASTRO Y MAYITO QUE COMPARTIMOS LA PRIMERA PARTE DE LA ALFABETIZACIÓN EN OCUJAL DEL TURQUINO EN CAMINO HACIA LA PLATA, SIERRA MAESTRA CON LAS HUELLAS FRESCAS DE LOS REBELDES EN LA COMANDANCIA.

  • Juana Morgado dijo:

    Saludos Camaradas desde Villa de Cura Venezuela Agradcemos grandemente a nuestro Camarada y Padre Fidel Castro por mantenerse firma y n su gran amor patrio que extendido la educación verdadera a nuestro patria Venezuela. Educación es Socialismo. Educación Liberadora como dijo Paulo Freire y Martí. Gracias a nuestro amado Presidente Chávez quien ha imitida ese amor del Che de Bolivar de Martí y de su Padre Fidel Castro- Grandes Maestro de este Siglo Chávez, Fidel, Raúl.

  • Armando Almaguer dijo:

    Me trajo grandes recuerdos los pasajes del diario de Sonia. Formé parte de ese ejército de alfabetizadores “Conrado Benítez”, recibí el seminario en Varadero y partí a las montañas a alfabetizar, pero la suerte me ubicó en un Campamento de Milicianos, la Escuela de Artillería “Julio Antonio Mella”, compuesta por los artilleros que combatieron en Playa Girón y adiestraban a los milicianos muchos de ellos analfabetos. Nuestro peregrinaje ocurrió por toda la provincia de Oriente,(Camino viejo del Cobre, Casatabla, Guirabo, Puerto de Vita, División 53 porque nos mudabamos de campamento cada cierto tiempo), eramos alfabetizadores y milicianos a la vez pues teniamos nuestras armas al igual que el farol y la cartilla, alfabetizabamos de dia pues no podiamos hacerlo de noche, amenazas de invasión, ataque esporádicos a nuestro campamento por parte de la contrarrevolución local, siempre tensos y atrincherados, pero al final triunfamos y se cumplió la tarea de hacer de Cuba territorio libre de analfabetismo. Cuántos recuerdos!! tan solo de escuchar el glorioso himno de las Brigadas me remonto a Varadero donde lo escuchamos hasta la saciedad, luego en Santiago de Cuba, en Holguin, Las Tunas. El Jefe del Campamento de Milicias era en aquel entonces el Tte. de Milicias Miguel Angel Dow que hasta hace pocos años era miembro activo de las FAR y ostentaba el grado de Tte. Coronel, a él y al igual que a todos los oficiales nuestro saludo revolucionario. Recuerdo los nombres de muchos brigadistas pero nunca más he tenido noticias de ellos, Franklin Holland Fiol, de familia norteamericana, mis compañeros de Cayo Mambí (Frank país) de la hoy provincia holguinera, Dennis, Guri, Cintra, Pineda,los habaneros el Tío y el sobrino, el grupito que siembre hablaba en jerigonsa, Pelayo, nuestro jefe de brigada Sotolongo, el oficial Taquechel, los brigadistas de las provincias de las Villas, en fin, todos los que con el cursar de los años he olvidado sus nombres pero sus rostros no. Fue una experiencia inolvidable que nos marcó a todos y no porque fuimos alfabetizadores solamente, sino combatientes y dispuestos a enfrentar al enemigo en caso de agresión. 13 añitos de edad en aquel entonces junto a mi hermano Nelson que compartimos juntos sin separarnos toda la epopeya gloriosa. Sentimos nostalgia cuando escuchamos el himno y mucha alegría en saber que fuimos parte de aquel ejército que pusimos un granito de arena en ganar esa gran batalla contra la ignorancia. Desearía que alguien de los que he mencionado si me recuerdan y aun viven y leen este escrito que me contacte a mi casa por el teléfono 2602125 o por el 8775153 en el trabajo. A todos mi saludo fraternal, a los de Cayo Mambí en especial porque actualmente vivo en la Habana. Un abrazo a todos.

  • Liudmila Peña Herrera dijo:

    A veces con la historia pasa como con los héroes, que los miramos plantados en un pedestal, difícilmente alcanzables. Pero tocar la historia, escucharla desde la voz de sus protagonistas, poder sentir hasta las propias sensaciones de aquellos años, es verdaderamente precioso.
    Y como hoy para nuestro país hay otras campañas para los jóvenes -diferentes en casi todos los sentidos- la mejor manera para participar en aquella hazaña de solidaridad, patriotismo y amor, era dialogando con algunos de sus protagonistas.
    Felicidades a todos nuestros maestros y alfabetizadores, y a todos cuantos, desde cualquier parte del planeta llevan a cabo esa hermosa tarea.
    Un abrazo para todos.

  • Abdiel dijo:

    Soñar no cuesta nada, pero ofrece mucho. Y hacer felices a miles de personas por poder edificar un futuro –aun desde un nombre impreciso entre manos rudas y emociones infinitas– es un acto de fe inmensa, de humanidad total y de síntesis de la obra que empezaba a nacer en Cuba…

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