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Egipto, ejemplo del doble estándar de la política occidental ante la “primavera árabe”

En este artículo: Egipto, Estados Unidos, Guerra, Libia, OTAN, Protestas
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egipto-protestas1El caos y la violencia azota a Egipto por quinto día consecutivo. Lo que pasa en este país árabe, según expertos, puede servir como un ejemplo de la política que promovieron los países de Occidente en la región, misma que afecta también a Siria y a Libia.

Los sucesos en Egipto acaparan los noticieros internacionales, pero no parecen tener la misma importancia para los políticos y mandatarios occidentales.

Para algunos, esta diferencia de reacciones de Occidente hacia la ‘Primavera árabe’ depende de quién actualmente está en el poder.

“Este es el típico doble estándar de Occidente. Invaden Libia para cambiar al gobierno porque amenaza a la gente de Bengasi, imponen sanciones en contra de terceros países porque afirman que estos violan las libertades civiles”, afirmó el parlamentario británico, Jeremy Corbyn. “Creo que Occidente está muy feliz mientras haya una estructura militar que haga negocios con ellos”, explicó.

Así, los egipcios regresan a los sitios donde una vez vencieron, pero allí los reciben con balas y despotismo. Para los manifestantes, Occidente tiene parte de la culpa de la represión en su contra en la plaza Tahrir.

“No espero una reacción pronta de Occidente. Las municiones que se utilizan en nuestra contra son americanas, israelitas o italianas, sea el gas lacrimógeno que nos lanzan o las balas que nos disparan. Todas son municiones del 2011, presuntamente prerevolución y eran para suprimir cualquier otra revolución”, resaltó el activista político Ahmed Salah.

Promesas incumplidas

Desde la salida forzada del presidente Mubarak hace nueve meses, Egipto ha estado bajo el control de una Junta Militar. Miles de activistas han vuelto a las calles. Se repite su historia: promesas incumplidas y nada de reformas.

En un discurso transmitido en la televisión estatal, el jefe de la junta militar aceptó la renuncia del gabinete encabezado por Essam Sharaf y se comprometió a entregar el poder a las autoridades civiles tras la celebración de las elecciones presidenciales en junio del próximo año.

Pero después de cuatro días de violentos enfrentamientos, que han dejado 35 muertos y cientos de heridos, los revolucionarios no confían en los compromisos del Consejo Supremo de las Fuerzas Armadas y aseguran que continuarán en pie de lucha aunque la comunidad internacional esta vez no los apoye.

Nuevos escenarios para un mismo guión

El ministro de relaciones exteriores del Reino Unido, William Hague, se reunió con los grupos de oposición de Siria esta semana en Londres, mientras el primer ministro David Cameron encabezó la junta de trabajo para remover al presidente sirio Bashar al Asad del poder.

Pero los analistas creen que lo sucedido en Egipto y Libia no debe repetirse. “Libia se convirtió en un derramamiento de sangre y ahora en Egipto vemos la realidad. No hubo revolución, fue un verdadero fracaso y ahora la gente comienza a entenderlo”, opina el autor y periodista Webster Tarpley.

Pero Occidente continúa empujando un modelo de revoluciones y revueltas apoyadas por terroristas, integrantes de Al Qaeda y los Hermanos Musulmanes.

(Con información de RT)

Se han publicado 3 comentarios



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  • Dr. F. Juan Águila-Ramos dijo:

    ¿QUÉ HA OCURRIDO EN EGIPTO?
    EN DÍAS PASADOS CRITICABA QUE OBAMA SE ATRIBUYERATODOS LOS CAMBIOS “DE MANDATARIOS” OCURRIDOS EN ESA REGIÓN.
    MUBARAK dejó de ser el “Gran amigo de EE.UU., fulminantemente encaminando sus pasos hacia juicio y solicitud de “Pena de Muerte”, etc.
    Hacía algún tiempo, cuando comenzó la invasión a Libia comentaba que en Egipto las cosas todavía se mantenía con fuego soterrado, protestas, quería decir.
    Ahora los militares que durante décadas ha ostentado el poder, ofrecen salida elecciones.
    Parece que a Obama se le quedó un “Cabo Suelto” como fue dejar a los Generales (Ni siquiera a los “Cabos militares”) en el poder. De ahí los resultados y la vuelta a la Plaza, ya emblemática, de El Cairo, gracias a las protestas
    Más de 50 años en el Poder han pasado casi imperceptibles para los medios perseguidores de Tiranías. Es que las de esa región No habían tocado tocarlas y muchas todavía no se tocarán, parece que en mucho tiempo.
    El amarre de “Barein” parece más sólido al haber sido reforzado con 23,000 millones en armas.

  • Dr. F. Juan Águila-Ramos dijo:

    Información breve a falta de mayor información.

    Hay noticias de que la cúpula militar no acepta transferir el poder.

  • dr.F.Juan Águila-Ramos dijo:

    RESUMEN PAÍS Y OTROS.

    HERMANOS MUSULMANES
    MILITARES
    POBLACIÓN

    Desde Tahrir, en el centro de El Cairo, la situación parece idéntica a la que en febrero forzó la dimisión de Hosni Mubarak. Desde fuera, sin embargo, las cosas se ven distintas. El Consejo militar que gobierna Egipto y los Hermanos Musulmanes, el partido más potente y organizado, han establecido una alianza tácita para que, pese a la violencia, se celebren elecciones a partir del próximo lunes y para que el país se adentre en una nueva fase.
    En el que parece un tentativo de aplacar los ánimos, el Consejo ha publicado un comunicado en su página oficial en la red social Facebook para expresas su “pésame” y “excusas” por las muertes registradas en los últimos días.
    Los manifestantes de Tahrir exigen que el mariscal Mohamed Tantaui se vaya (el grito constante en la plaza es “fuera, fuera, fuera”) y que el Ejército entregue el poder a un Gobierno civil de unidad nacional. En eso están de acuerdo. Las elecciones, en cambio, son tema de debate. Unos quieren posponer las parlamentarias, cuyo inicio está previsto para el lunes y cuyo complejo mecanismo debería desarrollarse hasta enero, otros exigen que se anticipen las presidenciales, y hay quien no quiere hablar de elecciones porque considera que conducirán a una reedición de la dictadura.
    Frente a la rabia de Tahrir, donde se considera que la revolución fue secuestrada desde el mismo momento en que cayó Mubarak, en el ánimo de muchos egipcios pesan el desánimo y la fatiga. Diez meses después del 25 de enero, fecha de la manifestación con que comenzó el proceso, pocas cosas han cambiado. A la pobreza, la brutalidad policial y la ineficacia burocrática se han sumado, sin embargo, la incertidumbre, la caída del turismo y el desorden público. “Que ocurra algo, que ocurra ya y que nos dejen respirar”, decía Sidi Sabah, un zapatero de Zamalek. En esa zona de El Cairo, como en la mayor parte de la ciudad, el ambiente hoy era de normalidad.
    Quienes más confianza tienen en el futuro son los Hermanos Musulmanes y sus simpatizantes, muy numerosos en Egipto. Los islamistas se sienten ya ganadores de las elecciones y no quieren ni aplazamientos ni sorpresas. Si para dominar el proceso constituyente deben aliarse con los militares y soportar su tutela durante un tiempo, están dispuestos a hacerlo. Lo único que temen es que un quiebro del destino, tal vez una prolongación indefinida de la dictadura militar justificada por el caos callejero (hay quien intuye la mano de agentes infiltrados tras el caos), les prive de convertirse en la fuerza hegemónica.
    Los Hermanos Musulmanes se ven obligados a desempeñarse de forma ambigua. Bendicen el retorno a Tahrir, pero no participan en él; critican la supervivencia del régimen mubarakista, ahora representado por la cúpula militar y por los miles de miembros del régimen que acuden a las elecciones como candidatos liberales o independientes, pero se declaran dispuestos a pactar; lamentan la brutalidad policial, pero no comparten los objetivos de los manifestantes.
    La incógnita del Ejército
    Dentro del creciente caos, la mayor incógnita afecta a los militares. El mariscal Tantaui y el resto de los generales simularon ser neutrales en enero y febrero, y los egipcios decidieron creerse la patraña. Ese juego, ahora, resulta grotesco. En su discurso de ayer, vago y temeroso, Tantaui volvió a esconderse tras una presunta inocencia del Ejército. La población, tanto la que protesta como la que tiende a la resignación, sabe perfectamente que es él quien da las órdenes. Aunque las elecciones presidenciales se celebren en julio del año próximo y acto seguido el Consejo Supremo de las Fuerzas Armadas ceda el poder, como prometió Tantaui ayer, cuesta imaginar que se sostenga hasta entonces el fantasmagórico montaje que se improvisó en febrero para cubrir el vacío de Mubarak. El Gobierno civil de técnicos ha dimitido y no parece probable que pueda formarse un Gobierno provisional más o menos capaz y a la vez dispuesto a someterse en todo a los militares.
    Tanto la Comisión de Derechos Humanos de la ONU como Amnistía Internacional han condenado la actuación de las fuerzas de seguridad egipcias. Los ánimos arden. Los recuentos de víctimas mortales en los cinco últimos días oscilan entre 33 y 38, aunque numerosos médicos estiman que la cifra real es más elevada y sólo se conocerá cuando amaine la violencia. Lo cual no parece inminente.

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