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En la vecindad de personajes como este no hay nada de candidez. Están el odio irracional hacia la pequeña Isla convertida en gigante moral que debe ser castigado ejemplarmente, los que a sangre y fuego intentan mantener un orden de privilegios e injusticias y los que conforman una estructura de corrupción y beneficio personal que se evidencia en los escándalos que estallan en cadena en la medida en el mundo desarrollado.