¿Tope o ficción?: Precios regulados en los agromercados de La Habana

En el Agro de Mulgoba se cumplen los precios establecidos. Foto: Enrique González (Enro)/ Cubadebate.
Las ferias agropecuarias que funcionan los fines de semana en diversos puntos de La Habana podrían ser un oasis para adquirir los alimentos básicos, pero esta “aparente” solución se desvanece cuando la lista de precios máximos establecida recientemente por el Gobierno capitalino queda en letra muerta.
El pasado viernes, en la feria del Consejo Popular Palatino, el valor de los productos mostraba una relación directa con la inflación y con la cotización del dólar en el mercado informal. Al acercarme a uno de los puestos de productos agropecuarios y preguntar por la lista oficial, el vendedor respondió: “No, no tenemos la tabla hoy, pero puede preguntar que no cobro por eso”.
Este hermetismo no resulta sorprendente. La tarifa no declarada duplica los máximos aprobados por las autoridades: la libra de fruta bomba a 80 pesos frente a los 40 establecidos; calabaza a 50 versus 25; yuca a 50 en lugar de 25; boniato a 60 contra 25; malanga a 150 frente a 75; y el ají cachucha a 150, aunque este último no figura entre los productos regulados.
El resto de los puntos de venta, aunque mostraban los costos a la vista, igualmente incumplían lo normado: la ristra de cebolla de 1200 a 3500 pesos; el ajo entre 2500 y 3500; ají cachucha a 100 pesos el vaso; guayaba a 60 pesos la libra; y naranja a 100 pesos por libra.
Mónica, residente en Avenida Norte, señaló: “Topar los precios es como poner una curita en la llaga. Nadie cumple lo establecido y los inspectores brillan por su ausencia en el mejor de los casos; en el peor, los compran con una ristra de cebolla que bien cara está”. Su padre, quien la acompañaba en la búsqueda de víveres, agregó que estas medidas solo se respetan durante las primeras semanas, luego todo el mundo las olvida.

Feria del Consejo Popular Palatino. Foto: Cubadebate.
Luisa, vecina de Primelles, considera que se necesitan mejores canales de información, pues al desconocer los precios máximos, las personas no pueden exigir sus derechos. Aunque, como ella misma reconoce: “yo que me los sé me siento vulnerable porque o compro lo que necesito al precio que ellos quieren, o me voy con las manos vacías”.
Esta situación ya se había vivido meses atrás cuando se establecieron topes a productos de primera necesidad como aceite, pollo y huevos. Las mipymes y TCP alegaron entonces un argumento concreto: el valor del dólar en el mercado informal crece estrepitosamente, el Estado no les garantiza el acceso a divisas y estos artículos son importados.

Mipyme en San Agustín, La Lisa. Foto: Marcelino Vázquez Hernández/ Cubadebate.
Aunque no pueden ser justificantes para “apretar los bolsillos del pueblo”, los campesinos tampoco escapan a esta realidad. Si bien cultivan en el país, los insumos y fertilizantes deben importarse, y además comercializan otros como naranjas y ajos, que no se producen localmente.
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En Boyeros el cuartico está igualito. Bastó bajar por las escaleras de mi casa para confirmarlo: una vez más, la regulación de precios sin un aumento real en la producción no da los frutos esperados. A pesar de la reciente resolución emitida por la gobernadora de La Habana, el paisaje en esta zona del sur habanero permanece inalterado: la ley escrita se disuelve en la cotidianidad.
Un recorrido por los puntos habituales de acopio revela un viaje a la desorganización. Los carretones —proveedores frecuentes que llegan desde municipios aledaños— continúan apostándose alrededor del parque de Santiago de las Vegas en su habitual caos. La oferta vocal se impone a cualquier normativa: se pregona la mercancía, pero no hay letreros que indiquen precios, y mucho menos que estos se ajusten a lo estipulado por la autoridad. Varios de estos agricultores, al ser cuestionados, ni siquiera conocían la existencia de los nuevos precios.
La situación no es muy distinta en el agromercado de oferta y demanda de la localidad, conocido tanto por su variedad como por sus precios excesivos. Al llegar, la mayoría de las tarimas estaban vacías. Las pocas que exhibían productos carecían de tablillas con precios claramente visibles.
En medio de este escenario, las voces de los implicados pintan un cuadro complejo. Herminio, veterano campesino de La Salud, vende sus cosechas cada sábado cerca de la iglesia. “Escuché algo de la resolución”, confiesa, “pero mira, mis precios no cumplen con eso, aunque tampoco son abusivos”. Para él, la ecuación es simple: “Prefiero venir y venderlo yo mismo que lidiar con los intermediarios que tocan a mi puerta en la finca, que son unos abusadores”.
Sin embargo, admite la imposibilidad de ajustarse a la tarifa oficial: “Todos los insumos para hacer producir la tierra siguen escasos y por las nubes. Además, cada día es más difícil encontrar trabajadores que acepten menos de 10 000 pesos al mes, y eso encarece todo. ¿Cómo voy a vender la malanga al precio que dicen ellos, si solo ponerla en la tierra me cuesta una fortuna?”.
Desde el otro lado del mostrador, la percepción es de frustración. Margarita, ama de casa que depende de la ayuda de sus hijos, no ve cambios. “Eso es un abuso lo de los carretilleros y los puestos en las esquinas”, afirma con resignación. “No sé si reciben inspección, pero los precios siguen igual o peor. Nada ha cambiado”.
La cadena de problemas tiene muchos eslabones. Pedro, propietario de un pequeño puesto bien surtido en la Calzada de Managua, lo explica desde su experiencia: “El problema es que seguimos comprando a los mismos precios. El combustible está en USD y, para llegar al campo y comprarle a los ‘guajiros’, ¿cómo hacemos? Entonces el gobierno baja los precios sin tener en cuenta esas cosas”.
Al transitar por las cuadras del llamado Boulevard de Santiago, en cada espacio hay venta de todo tipo. Es sábado, y es común recibir inspecciones “sorpresivas”; en la esquina, siempre hay alguien de pie, atento, listo para dar la señal de alarma. Se encuentra de todo, siempre que se pueda pagar a precio de lingote de oro: una libra de tomates a 500 pesos, la cebolla a 400, papas a 500, entre otros productos. Al final, como dice el refranero popular, el cuartico está igualito.
La resolución, bienintencionada en el papel, parece haberse quedado atrapada en un limbo entre el decreto y la tierra. Mientras los precios de los insumos y la logística sigan por las nubes, la orden de descender parece una imposición desconectada de la raíz del problema: una producción que no despega y una cadena de intermediación que la resolución no logra frenar. El sur de La Habana, como termómetro fiel, marca la fiebre de una economía que no se cura solo con aspirinas regulatorias.
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En el Agro de Mulgoba se cumplen los precios establecidos. Foto: Enrique González (Enro)/ Cubadebate.
La situación es generalizada en la capital. Tras la publicación de la medida en Cubadebate, decenas de lectores compartieron sus experiencias y valoraciones sobre el cumplimiento real del listado de precios en los mercados habaneros. Las opiniones, en su mayoría, coincidieron en que el principal desafío no radica en la norma, sino en su control efectivo.
Algunos foristas denunciaron irregularidades en la comercialización de los productos. “Hay vendedores que esconden mercancía y, a pocos pasos, la revenden a precios más altos”, comentó un usuario.
La calidad de los productos también fue un tema recurrente. “Para los vendedores ya todo es de primera calidad, sin importar el tamaño o si está marchito”, opinó un lector.
Varios foristas insistieron en la necesidad de fortalecer la labor de inspección y aplicar sanciones más severas. “Los inspectores deben trabajar más los fines de semana, cuando los precios se disparan en las ferias”, escribió Jesús de Armas. Otro usuario, identificado como Eduardo, propuso publicar los números de contacto para denunciar violaciones, aumentar las multas y rotar a los inspectores “para evitar complicidades”.
El escepticismo ante el cumplimiento efectivo es una constante. “Primero hay que hacer que se cumplan las normas. Ya eso lo vimos antes y no hay quien le ponga el cascabel al gato”, señaló Alexandro, mientras Juan José advirtió que “muchos comerciantes ni siquiera tienen pesas y venden por unidad, todo a la vista de los inspectores”.
Aunque algunos lectores consideraron aceptables los nuevos valores oficiales, cuestionaron las malas prácticas en el cobro. “Te ponen un precio en la tablilla y te cobran otro, eso es robo”, escribió un usuario identificado como Andu1980, quien llamó a involucrar a la Policía en el enfrentamiento a estas violaciones.
El consenso entre los foristas apunta a una misma preocupación: sin control riguroso y transparencia en la gestión, los precios topados corren el riesgo de “volver a quedar como letra muerta”, como advirtió un usuario desde el municipio de Playa.
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De acuerdo con información oficial divulgada por la Agencia Cubana de Noticias, el Gobierno de La Habana ha intensificado las acciones de fiscalización y control en los mercados agropecuarios de la capital para garantizar el cumplimiento de los topes de precios unificados establecidos por la Resolución 148/2025.
Durante una jornada de inspección, los equipos de las direcciones municipales de Finanzas y Precios aplicaron multas y sanciones por incumplimientos detectados en varios puntos de venta.
En el municipio Plaza de la Revolución, por ejemplo, se impuso una multa de 16 000 CUP a un infractor por establecer precios superiores en nueve productos, mientras que en la feria de 17 y 8 se sancionó con 10 000 CUP la venta de pimientos a 380 CUP y con otra multa de igual cuantía por pepinos ofertados a 70 CUP. Asimismo, se aplicó una sanción de 7 000 CUP por la venta de plátano burro sin el precio visible.
La ACN reporta que en Arroyo Naranjo, específicamente en la feria de la calle Mina, se impusieron tres multas de 8 000 CUP cada una por violaciones a los precios regulados, más una sanción de 5 000 CUP por no exhibir los precios, totalizando 29 000 CUP en sanciones. Los controles se extendieron a otros municipios como Habana del Este, Diez de Octubre, Guanabacoa y La Lisa, donde se aplicaron sanciones que oscilaron entre 2 000 y 16 000 CUP, según la gravedad de las infracciones.
Además de las multas, las autoridades adoptaron medidas de decomiso en los casos donde se constató especulación, en cumplimiento del Decreto 30 y el Decreto Ley 91. Estas acciones forman parte de la estrategia gubernamental para fortalecer la disciplina comercial y proteger a los consumidores, en correspondencia con la política económica del país.

Feria del Consejo Popular Palatino. Foto: Cubadebate.
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Frank Díaz, residente en el municipio de Playa, señaló que en la feria agropecuaria de 13 entre 84 y 72 los valores se han mantenido sin cambios desde la implantación del tope gubernamental. “Debería ser más barata la feria, pero no es así”, afirmó, y destacó que existe una mayor disponibilidad de productos importados como confituras y enlatados que de agrícolas. Además, precisó que los costos son casi idénticos a los que tienen las mipymes y los Trabajadores por Cuenta Propia (TCP).
Por su parte, María Fonseca, quien vive en Nuevo Vedado, se refirió a la situación del mercado en Tulipán. Allí, comentó, “hay poca oferta de productos y los precios están igual que antes del tope”. La vecina también hizo una observación sobre los vendedores ambulantes: “Los carretilleros tienen más ofertas, pero los valores son muy elevados, muy por encima del límite establecido por el Gobierno de La Habana”.
Esta dinámica en los alrededores del mercado de Tulipán fue descrita con más detalle por Lina, otra residente de la zona: “Casi todos los días vemos a los vendedores y los carretilleros fuera del mercado vendiendo productos del agro y también industriales, pero con precios muy por encima de lo que debería ser”. No obstante, reconoció que estos ofrecen artículos que no se encuentran dentro de la instalación, como “naranjas, pepinos, yuca, boniato, ajo, ají...”.
La escena que se repite con frecuencia, según los testimonios, es la de los carretilleros saliendo despavoridos al ver acercarse una patrulla. Pasan de ser vendedores a veladores. Se avisan entre ellos porque tienen los precios por encima de lo establecido.
Por otro lado, Haydee, también vecina de Nuevo Vedado, ofreció una perspectiva alternativa. Mencionó que “las viandas están a precios más razonables en las ferias que hacen en los parques en algunos municipios de la capital”. Sin embargo, matizó su comentario añadiendo una limitante: “Con eso uno no puede contar porque depende de lo que puedan traer los guajiros y no siempre son los productos que uno necesita”.
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En el Agro de Mulgoba se cumplen los precios establecidos. Foto: Enrique González (Enro)/ Cubadebate.
Esta divergencia entre el decreto y la realidad en los mercados habaneros revela que el mecanismo actual es insuficiente. La población se encuentra atrapada en una disyuntiva imposible: acatar una normativa que no se cumple o acceder a precios abusivos para poder alimentarse. El costo de esta fractura entre lo ordenado y lo ejecutado no puede recaer indefinidamente en los bolsillos de las familias, que terminan sufriendo las consecuencias de una aplicación irregular y de la desconexión entre la política diseñada y las complejidades del terreno.
La solución trasciende el simple control. Si bien la fiscalización es necesaria, los testimonios de campesinos y vendedores apuntan a un problema estructural: los altos costos de producción, la intermediación y el acceso a insumos.
Una estrategia integral requeriría, además de una supervisión consistente y transparente, medidas que ataquen estas causas de fondo. Esto implica facilitar el acceso a fertilizantes y combustible a precios asequibles, apoyar directamente a los productores para acortar la cadena de distribución y promover una oferta estable que, a la larga, regule los precios de forma natural.
La efectividad de cualquier medida gubernamental se juzga por su impacto tangible en la vida de las personas. Para que los topes dejen de ser letra muerta y se conviertan en una realidad, es imperativo un enfoque que combine una vigilancia creíble con el diagnóstico y la resolución de los obstáculos económicos que enfrentan tanto productores como consumidores. Solo así las ferias y los mercados podrán cumplir su verdadero propósito: ser un espacio accesible donde la población pueda adquirir sus alimentos.

En el Agro de Mulgoba se cumplen los precios establecidos. Foto: Enrique González (Enro)/ Cubadebate.

En el Agro de Mulgoba se cumplen los precios establecidos. Foto: Enrique González (Enro)/ Cubadebate.

Mipyme en San Agustín, La Lisa. Foto: Marcelino Vázquez Hernández/ Cubadebate.

Mipyme en San Agustín, La Lisa. Foto: Marcelino Vázquez Hernández/ Cubadebate.
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Martí sabiamente alertó, no se puede construir un país como se dirige un campamento. Alguien ha pensado que un país se dirige a golpe de leyes y decretos.
En 1767 alguien escribió, no es por la benevolencia del panadero, del cervecero ni del carnicero que llevamos alimentos a la mesa, sino por su propio beneficio.
Topar precios es lo más absurdo en economía y más en una economía altamente inflacionaria. Es trasladar el problema a quien no es. La debacle de la agricultura no es por culpa de los carretilleros ni los revendedores.
La inversión en la agricultura es casi nula, y todo país depende de ello porque para vivir se necesita comida.
Lejos de ir al mercado, donde tienen que centrarse es en la gente responsable de la Agricultura en Cuba, están mirando donde no es. De que valen tantos Cuadrando la caja desmenuzando el tema y luego en la práctica haciendo otra cosa.
Más de lo mismo. Dicen q la historia se repite 1ro como tragedia y lMásuego como comedia. El tope de precios es un chiste... de mal gusto. Mientras no exista suficiente oferta, se implante un sistema cambiario serio y estable q suministre la divisas a necesita la población y los actores económicos y se reduzca la cantidad de dinero en circulación, lo q se haga para contener o regular los precios no dará resultados. Lo triste es que todos lo saben.
Señores ayer tuve un intercambio de palabras con el Dtor. del tencen de Galiano, debido al nuevo precio del azúcar que allí se vendía a 630 CUP, pues a otro día estaba a 730 CUP 100 pesos más que lo anterior, los dos estuvimos de acuerdo de que eso era un abuso, pero el no tenía responsabilidad sobre eso porque el solo era responsable del local y los precios lo ponían cada tarima y que estaban de acuerdo con el precio del dólar.
La medida de tope de precios, antes de aplicarla, ya se sabe de antemano que no se va a cumplir, porque no hay manera de controlar o voluntad para hacerlo por disímiles razones, entonces para qué seguir con lo mismo. Y eso es así en todas las provincias.
Una pregunta, a alguien le queda claro que los ´´precios establecidos´´ son inmensamente altos y que parten de la consideración que el salario medio es un chiste? porque creo que nos estamos yendo por las ramas. Por cierto, queda demostrado una vez mas que la economía tiene leyes tan fuertes como la de la gravedad, por ejemplo oferta-demanda. Pero bueno, mientras se percatan de eso se entretienen topando precios
Tengo la impresión que los que hacen resoluciones y decretos en este país no tienen mucho trabajo, esta es como la quinta vez que topan precio y el resultado es que nadie respeta nada , Inviertan el tiempo en otra cosa y así evitan que se rían en su cara , qué les parece
No habrá mas producción, a los productores no les interesa...así mantienen los precios altos y trabajan menos...eso de producir más en las condiciones que está estén país es otra utopía
hay que capacitar a miles de trabajadores por organismo (cuadros y directivos) para que realicen labores de inspección (popular) sorpresas en mercados el cualquier parte. los cuerpos de inspección están muyyyyy corumpidos, esos es secreto a voces.
ya el pueblo puede creer en nada que se apruebe u oriente. estas personas están socavando la credibilidad del estado y el gobierno a todos los niveles , hasta cuando.
Crear una especie de fuerzas especiales de inspección (los alimentos van a explotar a este país, EL PUEBLO TIENE GRAVES PROBLEMAS PARA ALIMENTARSE, TODOS LOS DIAS), algo extraordinario. la LCB fue mas difícil y se gano. por favor hasta cuando lo mismo.
Considero muy acertado este trabajo pero me pregunto,para quién se da a conocer?
Será nuestro gobierno provincial un "gobierno fallido ? No se respeta lo que decide. Antes se publicaba en Tribuna de La Habana el listado oficial y era un recurso que se tenía y mostraba a vendedores.
Vivo cerca de la Feria de Palatino y reconozco el inmenso trabajo de la delegada Alida(vicepresidenta del Consejo)pero considero que en esa batalla nadie la acompaña.Durante el desarrollo de la feria no hay autoridad de control visible a donde acudir para reclamar.
Yo me enfrenté en la zona a dos puntos de vente y les mostré el listado y los amenace con denunciarlos.Tremenda bronca pero solución que venderme al precio oficial.
Da pena que tengamos el poder y que pocos o casi nadie nos ayude a sostenerlo.
Se nota la ausencia de un líder como Fidel.Buscaba la solución con el acompañamiento de la población.
Los que andan en carros no conocen o no quieren conocer lo que pasa.
Sembrando en chinchales, pequeñas fincas y por parte de unos cuantos, solo trae el resultado que vemos. Si, hay problemas con los insumos necesarios para buenas cosechas, pero si una caballería con los insumos y recursos necesarios debe rendir por ejemplo 50 quintales (de cualquier cosa) y esa misma caballeria sin recursos rinde 20, la ecuación es matemáticamente sencilla, si siembras 5 caballerías a 20 quintales son 100. No oigo hablar de grandes planes agropecuarios, grandes extensiones de tierra dedicadas a algo, solo de fincas y patios y alguna que otra cooperativa, con eso no llegaremos lejos. Alguna vez en uno de sus discursos iniciales, allá por el 1959, Fidel dijo a pueblo, refiriendose a la necesidad de disponer de alimentos "hay que sembrar como locos", verde con punta !Guanábana!
Situación compleja matemática, por la elevada suma de venta del Dollar en calle y la presión interna que este ejerce hacia el mercado privado y no privado, la crisis actual de un orden necesario y urgente ante la escases en las bodegas .
Mientras la economía no sea privada, no se resolverá nada. Porque no siguen el ejemplo de china y Rusia? En china hay un solo partido pero la economía es privada
Precios regulados en los agromercados de La Habana: FICCIÓN. Mas de lo mismo= iguales resultados como hasta ahora.
Las repercusiones de implementar precios máximos en los alimentos en un contexto de escasez tienden a ser desfavorables y empeoran la situación que se busca solucionar. Aunque la motivación puede ser loable, es decir, salvaguardar el poder adquisitivo de los sectores más vulnerables, la economía indica que los resultados son contraproducentes.
A continuación, se detallan las principales consecuencias, organizadas en efectos inmediatos y efectos a medio y largo plazo:
Efectos Inmediatos y Visibles
Escasez y Desabastecimiento Aumentados:
Mecanismo: Si el precio máximo establecido se encuentra por debajo del precio de equilibrio del mercado (el punto al que los productores están dispuestos a vender y los consumidores a comprar), los productores y distribuidores carecen de incentivos para vender a ese precio, lo que puede resultar en pérdidas económicas o márgenes muy estrechos.
Resultado: Los productores pueden cesar la producción, disminuir la disponibilidad, o canalizar los productos hacia mercados ilegales, a otras regiones sin restricciones de precios, o simplemente retenerlos en espera de cambios en las políticas. Esto resulta en estantes vacíos en los supermercados.
Aparición de un Mercado Ilegal:
Mecanismo: Cuando los consumidores no logran adquirir alimentos en el mercado formal a precios razonables, con frecuencia se desarrolla un mercado negro donde los productos se ofrecen a un costo significativamente superior, reflejando la realidad de la escasez y el riesgo que corren los vendedores.
Resultado: Los consumidores terminan pagando un precio mucho más elevado en el mercado negro comparado con lo que hubieran pagado en un mercado libre. Esto restringe el acceso a los productos a aquellos con mayores recursos, perjudicando aún más a los más desfavorecidos.
Racionamiento y Esperas:
Mecanismo: Ante la oferta limitada y una demanda elevada (por el precio artificialmente bajo), la única manera de distribuir los bienes es a través de filas interminables o sistemas de distribución controlados por el gobierno (como cupones o cédulas de identidad).
Resultado: Se invierten horas productivas en hacer fila, lo que provoca un aumento del estrés social y abre la puerta a la corrupción (por ejemplo, “puedo conseguirte este producto si me pagas una comisión”).
Efectos a Medio y Largo Plazo
Deterioro en la Calidad y Disminución de Inversiones:
Mecanismo: Al no poder obtener un beneficio adecuado, los productores dejan de invertir en tecnología, semillas de alta calidad, fertilizantes y mantenimiento de infraestructuras.
Resultado: La calidad de los alimentos disponibles se reduce. A largo plazo, la capacidad de producción del país se ve comprometida, contribuyendo a perpetuar y agravar la crisis alimentaria.
Asignación Ineficiente de Recursos:
Mecanismo: Los precios funcionan como indicadores en una economía. Un precio elevado en una situación de escasez sugiere a los productores: "¡aumenten la producción de este bien! ". Un precio máximo anula esta señal.
Resultado: Los recursos (tierra, mano de obra, capital) no se canalizan hacia la producción de alimentos, sino que se redirigen a otros sectores donde se puede obtener un mejor retorno. La escasez no se soluciona, sino que se institucionaliza.
Distorsión del Consumo y Desperdicio:
Mecanismo: Con un precio artificialmente bajo, los consumidores pueden tener menos incentivos para utilizar los alimentos de manera eficiente (por ejemplo, comprando en exceso “por si las dudas”).
Resultado: Esto puede incrementar el desperdicio de alimentos, lo cual es particularmente grave en un contexto de escasez.
Consecuencias Sociales
Incremento en la Desigualdad y la Corrupción:
Aquellos con vínculos políticos o cercanía al poder tienen la oportunidad de obtener alimentos a precios controlados, en contraste con la mayoría de la población que debe recurrir al mercado ilegal. Esto resulta en una grave inequidad social.
Se establece un gran incentivo para el soborno y la corrupción entre los funcionarios que manejan los sistemas de distribución.
Descontento Social y Inestabilidad Política:
La conjunción de largas esperas, falta de abastecimiento, mercado negro y corrupción provoca frustración y descontento entre la población.
Esto puede llevar a manifestaciones, saqueos y un debilitamiento de la legitimidad del gobierno, generando un ciclo vicioso de inestabilidad.
¿Qué alternativas podrían ser más adecuadas?
En lugar de implementar controles de precios, los economistas frecuentemente sugieren políticas que aborden los problemas fundamentales sin eliminar los incentivos para la producción:
Subsidios Directos a los más Necesitados: En vez de reducir el precio para todos (incluyendo aquellos que pueden solventarlo), se puede proporcionar asistencia monetaria o “vouchers de alimentación” a las familias con bajos ingresos. Esto les permite adquirir alimentos a precios de mercado sin desincentivar la producción.
Importaciones de Emergencia: Si la escasez es de origen interno, la importación de alimentos puede aumentar la oferta y hacer que los precios disminuyan de manera natural.
Apoyo a los Productores: Ofrecer insumos, financiación o asistencia técnica a los agricultores para que puedan incrementar la producción.
Programas de Alimentación Pública: Establecimiento de comedores comunitarios o programas de alimentación escolar que garanticen una comida diaria a los sectores más vulnerables.
En conclusión, establecer un control sobre los precios de los alimentos en un contexto de escasez es compararlo a romper un termómetro debido a la fiebre. No aborda la raíz del problema (la insuficiencia de producción/oferta) y, de hecho, agrava los síntomas, generando una espiral de desabastecimiento, mercado negro y crisis social.
Hola, no solo el tope de precio es letra muerta, la mayoría de los vendedores tampoco aceptan el pago por Transferencia, algunos te dicen que mitad y mitad. No hay un inspector ni nadie que los "obligue" a cumplir lo establecido. Todo esto lo que hace es afectar aun más la ya muy dañada credibilidad e imagen de nuestros dirigentes y del gobierno. Saludos
Todo es igual fuera de la capital, en Sancti Spiritus ayer fui a un puesto a comprar pepinos, lo había hecho hacia tres días, y me encuentro que estaba a 90 pesos, tres días y subió 10 pesos, al preguntar, no es el dueño, es un vendedor, no estaba el producto en tablilla, es común un precio en tablilla otro en la voz del vendedor, todo ello en una de las calles más transitadas de la ciudad, zona populosa y x demás el puesto cerca de la casa del delegado, el mal no se resolverá, las autoridades, no lo son, lo permiten, tal pareciera les conviene y el pueblo sufriendo, y sufriendo y los que comercian llenando sus bolsillos
Todo es sierto, pero que van a hacer los que tienen que velar porque se cumplan, no solo en la Habana, sino en el resto del país, los inspectores avisan cuando van ha salir y por eso los mojan, los revendedores pregonan la libra de pollo a 450 pesos cuand lo normado es 312 y no pasa nada y asi todo y la vida sigue igual
¿Y cuándo los jurisconsultos de la ANPP, van a aceptar que se redacte y promulgue la Ley de Protección al Consumidor, para empezar a ordenar el comercio interno en Cuba?
Es triste pagar 200 cup por 3 boniatos picados con tetúan, y no tener a quien reclamar justicia !
Hace años que se repite lo mismo y el problema
de los precios se mantiene ¿ es Insuficiencia,incapacidad de dirección o falta de autoridad de los cuadros políticos y de gobierno responsables de solucionarlo?
De teorías estamos Hartos. Se requieren RESULTADOS
Y a propósito de la foto del reportaje, ¿podría el Ministro de la Agricultura explicar por qué los privados tienen ajos y cebollas con precios abusivos y excluyentes obviamente todo el año, y el estado es incapaz de hacerle competencia ni tan siquiera en época de cosecha?
Actualmente para más desgracia, es notoria la ausencia en los mercados populares, de las producciones de las llamadas "Minindustrias", a qué se debe? es previsible que los precios de estos renglones seguirán subiendo de mes en mes.
esá medida tiene que estar vinculada a la distribución de los productos, la venta tiene que ser controlada y regulada, a partir de un balance de productos. Para lograr éso hay que utiizar la libreta de abastecimientos. Mientras no se logre aumentar la producción y los rendimientos agrícolas la única manera de hacer que mayor cantidad de población acceda a los productos es hacerlo mediante la libreta de abastecimiento,
con éso se eliminan los vendedores y revendedores de productos. Es más fácil enrutar la comerciaización de esa manera. Ése mecanismo existe desde la década del 60 y no se ha podido eliminar. Pués entonces aplíquenlo,
además aunque parezca un absurdo es la mejor manera de saber si se ha incrementado o no la producción agropecuaria, porqu se cierran ciclos de distribución que permiten cuantificar la cantidad de población que accedió a los productos.
No sé si algún otro país en el mundo cuenta con un registro de consumidores,(OFICODA).
Aunque nos tilden de escépticos, desanimados, confundidos, cansados, y tal y tal...cada vez se hace más difícil creer que algún día vamos a salir de la actual crisis porque vamos de fracaso en fracaso, de error en error, y no pasa nada. Cuando más, un trabajo periodístico como este, muy esclarecedor y critico, pero hasta ahí las clases.
Los decisores responsables no se dan ni por aludidos, y además siguen gozando y viviendo de las prebendas y facilidades de los cargos.
Ante un papelazo como este, en cualquier lugar ya le hubiera costado la renuncia a unos cuantos. Nosotros no. Aquí si acaso le hacen un señalamiento critico, y todo sigue igual. Y por eso no avanzamos, ni saldremos del atolladero, exacerbándose cada día más las diferencias sociales como un mal necesario, según hacen creer los que dicen saber.
El bum anterior fue la pandemia, todos enfocados en la pandemia incluyendo a quienes debían atender estos males sociales todos estaban enfocado en la pandemia, el basurero, el ministro, los científicos, el que pone el motor del agua, el electricista, el ama de casa el policía, todos, porque eso que vendían a sobre precio lo consideraban problemas pero eran problemas menores al fin y al cabo. sin embargo un pequeño problema se junta con otros pequeños y se hacen enorme, el problemas crece, a final todos tuvieron grandes logros extraordinario hasta los ladrones se arrogaron el éxito de la pandemia, los de la basura con eso se consideraban satisfecho aunque doña basura estuviera hasta el pecho. pero ¡¡ lo logramos!!
ahora es la electricidad
mañana que será
mitras tanto los males crecen y crecen y crecen
y seguimos en un situación difícil
porque no decir, hicimos que la situación sea dificil.
El estado tiene el poder para llevar y conducir a la sociedad por los caminos correctos. hay una cuestión que gravita sobre la sociedad y es el ficticio valor de las divisas extranjeras que se expresa en todos los ámbitos de la sociedad y que sirve de excusa para mucho abuso. por ejemplo los mipymeros te ponen precios excesivos porque dicen que tienen que comprar la divisa cara para poder importar. pero a su vez venden caro para tener una plusvalía que les permite pagar salarios excesivos y desplazar la fuerza laboral desde el sector estatal hacia los particulares afectando muchos sectores de la economía.Cuando el estado lo ha querido ha utilizado sus herramientas y ha incidido sobre el precio de la divisa y en corto tiempo ha puesto las cosas en su lugar, solo necesitamos que tomen alguna de las fuentes de divisas y se olviden de lo demás y las dirijan a la venta por unos meses. Como la doca es cara, michos sencillamente no trabajan y solo recibiendo una remesa misera, la venden y con esos pueden satisfacer sus necesidades sin tener que trabajar. Muchos son los problemas que se derivan de este situación que debe ser analizada en su conjunto para enfrentarla y dar una solución
Este tipo de parche ya se ha usado varias veces en varias provincias y no ha resuelto el problema, o sea ya está demostrado. Conclusión: el precio regulado se pone en la tablilla y si quieres comprar algo tiene que ser al precio que establece el vendedor. No vale implementar medidas para querer hacer ver que el gobierno está trabajando
Las soluciones si existen,pero no se aplican por problemas de mentalidad cerrada y un temor erróneo a que las personas creen riquezas personales aunque sea a costa de seguir con los mismos problemas,enumero cosas sencillas y de un impacto directo en los precios y producción
1- Suprimir impuestos de forma temporal a la producción,transportación y comercialización de productos agricolas.
2-Desaparición de Acopio como entidad intermediaria,pasar su infraestructura a las empresas,cpa y ccs.
3-Pasar la facultad de autorización de la compra venta de
tierras a las empresas,cpa y ccs y privados,dando la facultad de llevar a los tribunales la existencia de tierras ociosas sin proceder a su venta.
4-Los cuerpos de inspección serán subordinados de estas mismas instituciones agrícolas como son los auditores y supervisores de cualquier otra empresa organización.
5-Prohibir la implementación de precios topados por cualquier nivel de dirección del país.
6-Eliminar todo tipo de impuestos de forma temporal a las entidades estatales y privadas que importen productos relacionados con la producción agrícola,flexibilizar el marco de autorización para que toda persona natural o jurídica que tenga posibilidades pueda importar estos productos.
7-Liberar la inversión extranjera en el campo y la industria agrícola ,priorizar a los nacionales que quieran invertir sin excepciones.
8-Licitar aquellas infraestructuras de todo tipo relacionadas con la agricultura que el estado no pueda sostener o hechar adelante.
Eliminar cualquier condición que exista y que impida que el dueño de ganado vacuno no pueda sacrificar el ganado de su propiedad,así como darle el destino que este propietario estime y decida.
Seguimos en las mismas, se dictan medidas y nadie las controla.Se necesita que los dirigentes y funcionarios de los municipios y provincia La Habana, salgan para la calle a hacer su trabajo como debe ser.....de lo contrario, seguiremos en las mismas, la corrupción, los desechos por doquier, la delincuencia, los abusos a la población....en fin....
Jamás se materializaron los precios topados en Playa. Por otra parte, a penas se anunció el aumento a las jubilaciones, todo subió. El picadillo está entre los 330 y 350 pesos. El arroz criollo que debía venderse a 150 está desaparecido del mercado, ahora todos los vendedores tienen arroz a precios que oscilan entre los 260 y 280 pesos por libra. El pollo desapareció también. Debo alertar que los inspectores de la DMI de Playa en lugar de controlar lo establecido se dedican a "tumbarle" a los vendedores.
Esto nunca va a tener un fin, esto tendrá solución si en algún momento Cuba llegara a desarrollarse en la agricultura que es lo que debió pasar ya que somo un país eminentemente agrícola nuestra vida actual fuera diferente y nadie podría vender estos productos aun alto precio al que no todos podemos llegar. No existiría la clases sociales en la mesa cubana.
¿Cuándo los tomadores de decisiones -que no son economista o que si lo son faltaron a muchas clases- se convencerán que topar los precios no elimina el problema? Por el contrario lo agudiza, porque suben y siempre esa subida es mayor que lo que estaba porque ahora incluye la peligrosidad.