¿Tope o ficción?: Precios regulados en los agromercados de La Habana

En el Agro de Mulgoba se cumplen los precios establecidos. Foto: Enrique González (Enro)/ Cubadebate.
Las ferias agropecuarias que funcionan los fines de semana en diversos puntos de La Habana podrían ser un oasis para adquirir los alimentos básicos, pero esta “aparente” solución se desvanece cuando la lista de precios máximos establecida recientemente por el Gobierno capitalino queda en letra muerta.
El pasado viernes, en la feria del Consejo Popular Palatino, el valor de los productos mostraba una relación directa con la inflación y con la cotización del dólar en el mercado informal. Al acercarme a uno de los puestos de productos agropecuarios y preguntar por la lista oficial, el vendedor respondió: “No, no tenemos la tabla hoy, pero puede preguntar que no cobro por eso”.
Este hermetismo no resulta sorprendente. La tarifa no declarada duplica los máximos aprobados por las autoridades: la libra de fruta bomba a 80 pesos frente a los 40 establecidos; calabaza a 50 versus 25; yuca a 50 en lugar de 25; boniato a 60 contra 25; malanga a 150 frente a 75; y el ají cachucha a 150, aunque este último no figura entre los productos regulados.
El resto de los puntos de venta, aunque mostraban los costos a la vista, igualmente incumplían lo normado: la ristra de cebolla de 1200 a 3500 pesos; el ajo entre 2500 y 3500; ají cachucha a 100 pesos el vaso; guayaba a 60 pesos la libra; y naranja a 100 pesos por libra.
Mónica, residente en Avenida Norte, señaló: “Topar los precios es como poner una curita en la llaga. Nadie cumple lo establecido y los inspectores brillan por su ausencia en el mejor de los casos; en el peor, los compran con una ristra de cebolla que bien cara está”. Su padre, quien la acompañaba en la búsqueda de víveres, agregó que estas medidas solo se respetan durante las primeras semanas, luego todo el mundo las olvida.

Feria del Consejo Popular Palatino. Foto: Cubadebate.
Luisa, vecina de Primelles, considera que se necesitan mejores canales de información, pues al desconocer los precios máximos, las personas no pueden exigir sus derechos. Aunque, como ella misma reconoce: “yo que me los sé me siento vulnerable porque o compro lo que necesito al precio que ellos quieren, o me voy con las manos vacías”.
Esta situación ya se había vivido meses atrás cuando se establecieron topes a productos de primera necesidad como aceite, pollo y huevos. Las mipymes y TCP alegaron entonces un argumento concreto: el valor del dólar en el mercado informal crece estrepitosamente, el Estado no les garantiza el acceso a divisas y estos artículos son importados.

Mipyme en San Agustín, La Lisa. Foto: Marcelino Vázquez Hernández/ Cubadebate.
Aunque no pueden ser justificantes para “apretar los bolsillos del pueblo”, los campesinos tampoco escapan a esta realidad. Si bien cultivan en el país, los insumos y fertilizantes deben importarse, y además comercializan otros como naranjas y ajos, que no se producen localmente.
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En Boyeros el cuartico está igualito. Bastó bajar por las escaleras de mi casa para confirmarlo: una vez más, la regulación de precios sin un aumento real en la producción no da los frutos esperados. A pesar de la reciente resolución emitida por la gobernadora de La Habana, el paisaje en esta zona del sur habanero permanece inalterado: la ley escrita se disuelve en la cotidianidad.
Un recorrido por los puntos habituales de acopio revela un viaje a la desorganización. Los carretones —proveedores frecuentes que llegan desde municipios aledaños— continúan apostándose alrededor del parque de Santiago de las Vegas en su habitual caos. La oferta vocal se impone a cualquier normativa: se pregona la mercancía, pero no hay letreros que indiquen precios, y mucho menos que estos se ajusten a lo estipulado por la autoridad. Varios de estos agricultores, al ser cuestionados, ni siquiera conocían la existencia de los nuevos precios.
La situación no es muy distinta en el agromercado de oferta y demanda de la localidad, conocido tanto por su variedad como por sus precios excesivos. Al llegar, la mayoría de las tarimas estaban vacías. Las pocas que exhibían productos carecían de tablillas con precios claramente visibles.
En medio de este escenario, las voces de los implicados pintan un cuadro complejo. Herminio, veterano campesino de La Salud, vende sus cosechas cada sábado cerca de la iglesia. “Escuché algo de la resolución”, confiesa, “pero mira, mis precios no cumplen con eso, aunque tampoco son abusivos”. Para él, la ecuación es simple: “Prefiero venir y venderlo yo mismo que lidiar con los intermediarios que tocan a mi puerta en la finca, que son unos abusadores”.
Sin embargo, admite la imposibilidad de ajustarse a la tarifa oficial: “Todos los insumos para hacer producir la tierra siguen escasos y por las nubes. Además, cada día es más difícil encontrar trabajadores que acepten menos de 10 000 pesos al mes, y eso encarece todo. ¿Cómo voy a vender la malanga al precio que dicen ellos, si solo ponerla en la tierra me cuesta una fortuna?”.
Desde el otro lado del mostrador, la percepción es de frustración. Margarita, ama de casa que depende de la ayuda de sus hijos, no ve cambios. “Eso es un abuso lo de los carretilleros y los puestos en las esquinas”, afirma con resignación. “No sé si reciben inspección, pero los precios siguen igual o peor. Nada ha cambiado”.
La cadena de problemas tiene muchos eslabones. Pedro, propietario de un pequeño puesto bien surtido en la Calzada de Managua, lo explica desde su experiencia: “El problema es que seguimos comprando a los mismos precios. El combustible está en USD y, para llegar al campo y comprarle a los ‘guajiros’, ¿cómo hacemos? Entonces el gobierno baja los precios sin tener en cuenta esas cosas”.
Al transitar por las cuadras del llamado Boulevard de Santiago, en cada espacio hay venta de todo tipo. Es sábado, y es común recibir inspecciones “sorpresivas”; en la esquina, siempre hay alguien de pie, atento, listo para dar la señal de alarma. Se encuentra de todo, siempre que se pueda pagar a precio de lingote de oro: una libra de tomates a 500 pesos, la cebolla a 400, papas a 500, entre otros productos. Al final, como dice el refranero popular, el cuartico está igualito.
La resolución, bienintencionada en el papel, parece haberse quedado atrapada en un limbo entre el decreto y la tierra. Mientras los precios de los insumos y la logística sigan por las nubes, la orden de descender parece una imposición desconectada de la raíz del problema: una producción que no despega y una cadena de intermediación que la resolución no logra frenar. El sur de La Habana, como termómetro fiel, marca la fiebre de una economía que no se cura solo con aspirinas regulatorias.
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En el Agro de Mulgoba se cumplen los precios establecidos. Foto: Enrique González (Enro)/ Cubadebate.
La situación es generalizada en la capital. Tras la publicación de la medida en Cubadebate, decenas de lectores compartieron sus experiencias y valoraciones sobre el cumplimiento real del listado de precios en los mercados habaneros. Las opiniones, en su mayoría, coincidieron en que el principal desafío no radica en la norma, sino en su control efectivo.
Algunos foristas denunciaron irregularidades en la comercialización de los productos. “Hay vendedores que esconden mercancía y, a pocos pasos, la revenden a precios más altos”, comentó un usuario.
La calidad de los productos también fue un tema recurrente. “Para los vendedores ya todo es de primera calidad, sin importar el tamaño o si está marchito”, opinó un lector.
Varios foristas insistieron en la necesidad de fortalecer la labor de inspección y aplicar sanciones más severas. “Los inspectores deben trabajar más los fines de semana, cuando los precios se disparan en las ferias”, escribió Jesús de Armas. Otro usuario, identificado como Eduardo, propuso publicar los números de contacto para denunciar violaciones, aumentar las multas y rotar a los inspectores “para evitar complicidades”.
El escepticismo ante el cumplimiento efectivo es una constante. “Primero hay que hacer que se cumplan las normas. Ya eso lo vimos antes y no hay quien le ponga el cascabel al gato”, señaló Alexandro, mientras Juan José advirtió que “muchos comerciantes ni siquiera tienen pesas y venden por unidad, todo a la vista de los inspectores”.
Aunque algunos lectores consideraron aceptables los nuevos valores oficiales, cuestionaron las malas prácticas en el cobro. “Te ponen un precio en la tablilla y te cobran otro, eso es robo”, escribió un usuario identificado como Andu1980, quien llamó a involucrar a la Policía en el enfrentamiento a estas violaciones.
El consenso entre los foristas apunta a una misma preocupación: sin control riguroso y transparencia en la gestión, los precios topados corren el riesgo de “volver a quedar como letra muerta”, como advirtió un usuario desde el municipio de Playa.
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De acuerdo con información oficial divulgada por la Agencia Cubana de Noticias, el Gobierno de La Habana ha intensificado las acciones de fiscalización y control en los mercados agropecuarios de la capital para garantizar el cumplimiento de los topes de precios unificados establecidos por la Resolución 148/2025.
Durante una jornada de inspección, los equipos de las direcciones municipales de Finanzas y Precios aplicaron multas y sanciones por incumplimientos detectados en varios puntos de venta.
En el municipio Plaza de la Revolución, por ejemplo, se impuso una multa de 16 000 CUP a un infractor por establecer precios superiores en nueve productos, mientras que en la feria de 17 y 8 se sancionó con 10 000 CUP la venta de pimientos a 380 CUP y con otra multa de igual cuantía por pepinos ofertados a 70 CUP. Asimismo, se aplicó una sanción de 7 000 CUP por la venta de plátano burro sin el precio visible.
La ACN reporta que en Arroyo Naranjo, específicamente en la feria de la calle Mina, se impusieron tres multas de 8 000 CUP cada una por violaciones a los precios regulados, más una sanción de 5 000 CUP por no exhibir los precios, totalizando 29 000 CUP en sanciones. Los controles se extendieron a otros municipios como Habana del Este, Diez de Octubre, Guanabacoa y La Lisa, donde se aplicaron sanciones que oscilaron entre 2 000 y 16 000 CUP, según la gravedad de las infracciones.
Además de las multas, las autoridades adoptaron medidas de decomiso en los casos donde se constató especulación, en cumplimiento del Decreto 30 y el Decreto Ley 91. Estas acciones forman parte de la estrategia gubernamental para fortalecer la disciplina comercial y proteger a los consumidores, en correspondencia con la política económica del país.

Feria del Consejo Popular Palatino. Foto: Cubadebate.
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Frank Díaz, residente en el municipio de Playa, señaló que en la feria agropecuaria de 13 entre 84 y 72 los valores se han mantenido sin cambios desde la implantación del tope gubernamental. “Debería ser más barata la feria, pero no es así”, afirmó, y destacó que existe una mayor disponibilidad de productos importados como confituras y enlatados que de agrícolas. Además, precisó que los costos son casi idénticos a los que tienen las mipymes y los Trabajadores por Cuenta Propia (TCP).
Por su parte, María Fonseca, quien vive en Nuevo Vedado, se refirió a la situación del mercado en Tulipán. Allí, comentó, “hay poca oferta de productos y los precios están igual que antes del tope”. La vecina también hizo una observación sobre los vendedores ambulantes: “Los carretilleros tienen más ofertas, pero los valores son muy elevados, muy por encima del límite establecido por el Gobierno de La Habana”.
Esta dinámica en los alrededores del mercado de Tulipán fue descrita con más detalle por Lina, otra residente de la zona: “Casi todos los días vemos a los vendedores y los carretilleros fuera del mercado vendiendo productos del agro y también industriales, pero con precios muy por encima de lo que debería ser”. No obstante, reconoció que estos ofrecen artículos que no se encuentran dentro de la instalación, como “naranjas, pepinos, yuca, boniato, ajo, ají...”.
La escena que se repite con frecuencia, según los testimonios, es la de los carretilleros saliendo despavoridos al ver acercarse una patrulla. Pasan de ser vendedores a veladores. Se avisan entre ellos porque tienen los precios por encima de lo establecido.
Por otro lado, Haydee, también vecina de Nuevo Vedado, ofreció una perspectiva alternativa. Mencionó que “las viandas están a precios más razonables en las ferias que hacen en los parques en algunos municipios de la capital”. Sin embargo, matizó su comentario añadiendo una limitante: “Con eso uno no puede contar porque depende de lo que puedan traer los guajiros y no siempre son los productos que uno necesita”.
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En el Agro de Mulgoba se cumplen los precios establecidos. Foto: Enrique González (Enro)/ Cubadebate.
Esta divergencia entre el decreto y la realidad en los mercados habaneros revela que el mecanismo actual es insuficiente. La población se encuentra atrapada en una disyuntiva imposible: acatar una normativa que no se cumple o acceder a precios abusivos para poder alimentarse. El costo de esta fractura entre lo ordenado y lo ejecutado no puede recaer indefinidamente en los bolsillos de las familias, que terminan sufriendo las consecuencias de una aplicación irregular y de la desconexión entre la política diseñada y las complejidades del terreno.
La solución trasciende el simple control. Si bien la fiscalización es necesaria, los testimonios de campesinos y vendedores apuntan a un problema estructural: los altos costos de producción, la intermediación y el acceso a insumos.
Una estrategia integral requeriría, además de una supervisión consistente y transparente, medidas que ataquen estas causas de fondo. Esto implica facilitar el acceso a fertilizantes y combustible a precios asequibles, apoyar directamente a los productores para acortar la cadena de distribución y promover una oferta estable que, a la larga, regule los precios de forma natural.
La efectividad de cualquier medida gubernamental se juzga por su impacto tangible en la vida de las personas. Para que los topes dejen de ser letra muerta y se conviertan en una realidad, es imperativo un enfoque que combine una vigilancia creíble con el diagnóstico y la resolución de los obstáculos económicos que enfrentan tanto productores como consumidores. Solo así las ferias y los mercados podrán cumplir su verdadero propósito: ser un espacio accesible donde la población pueda adquirir sus alimentos.

En el Agro de Mulgoba se cumplen los precios establecidos. Foto: Enrique González (Enro)/ Cubadebate.

En el Agro de Mulgoba se cumplen los precios establecidos. Foto: Enrique González (Enro)/ Cubadebate.

Mipyme en San Agustín, La Lisa. Foto: Marcelino Vázquez Hernández/ Cubadebate.

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La mayoría habla solo los precios, generalmente a los que comercializan las FGNE, sin embargo nadie se queja u opina con respecto a la dolarización de la maltrecha economía cubana. A mi entender esta es la raíz de toda distorsión, cómo vas a pagarme en una moneda y luego me vas a cobrar en una que es la moneda del supuestamente enemigo, y para rematar pones productos de primera necesidad en este tipo de tiendas, incrementando la demanda de esta moneda pero no la oferta, razón por la cual no para de incrementarse el precio del dólar y con ello la devaluación del peso cubano. Hoy 1 USD = 465 CUP, es imposible subsistir así. La FGNE adquieren ese dólar al precio informal, porque a 120 CUP que es la tasa oficial, ni siquiera el Estado lo vende. Entonces esto se refleja en el precio de los productos, donde se suma impuestos, flete, etc. Para topar precio el Estado debería suministrarle ese USD al Privado a precio según la tasa formal y entonces poder exigirle así un tope de precio a los privados, mientras es imposible.
La economía no es una ciencia exacta,pero tiene reglas y principios que los decisores debían dominar o de lo contrario escuchar y debatir para encontrar soluciones inteligentes. Observo que en el manejo general de la economía existen exceso de voluntarismos y decisiones que evidentemente son tomadas con pocaprofesionalidad.
Mientras el país no apruebe la ley de empresas(muchas veces anunciada) y no exista una reestructuración integral de la economía y la organización del trabajo así como una verdadera descentralización y el Estado se dedique a las funciones estatales,modestamente ,considero que continuaremos dando tumbos sin encontrar un camino económico eficiente.
Aquí lo que hace falta es persona con conciencias y deseos de trabajar bien y crear un grupo de inspección que supervice el trabajo de los inspectores que para mí y para muchas personas están incumpliendo con su trabajo en pocas palabras hay que cambiar todo lo que no sirva y así se puede salir adelante
Muy atinado el articulo, pasa lo mismo en la Feria del Parque Trillo, al parecer es un acuerdo entre todos los intermediarios que son el la mayoria los que exponen los productos.
Para salvar en algo a los inspectores se debería hacer cruzadas por municipios, es decir que inspeccionen en otros municipios donde no pertenezcan, esto conllevaria al aseguramiento logistico que elgobierno debería poner para trasladar y dar alguna merienda a los mismos.
Se deben ver mas a los dirigentes y los que de una forma u otra trabajaron sobre el tope de los precios en cada punto neuralgico que se comenta, como dice el General de Ejercito" poner el oido sobre la tierra".
Ahi es donde se gana la pelea.
Un artículo muy narrativo pero el pájaro sigue en el aire. Que se va a hacer en concreto con los que incumplen las leyes y con los que no las hacen cumplir?
Entiendan el problema es el dólar los precios de los alimentos y de otras cosas en general se guían por la subida o bajada de dólar
Nada de esto es.nuevo. Se sabía lo que sucedería. Cada cierto tiempo hay tope de precios que nadie sigue. Eso desacredita y hace perder prestigio a quienes tienen la función de regir los precios.. Parece un juego. Denota falta de seriedad.
Topar precios da el mismo resultado q reunirse a debatir los problemas cada semana..es como si trajeramos la piedra amarrada al pie pa seguir tropezando con la misma una y otra vez..en buen cubano..la buena pipa
Da la impresión que los que tienen que tomar las decisiones no escuchan, en cuadrando la caja una especialista hablo claro, y planteo que topar precios no es la solución y es un error, que buscan ahora, que los productos agrícolas no se venden en las ferias y van para el mercado informal, como mismo se vende la leche, el pelo, el aceite, las Salchichas, los frijoles, los detergentes, nadie los venden a precios topados, porque la oferta y la demanda es una ley, que se puede regular, si, pero con técnicas especializadas, no como se hace en el Cuba, será otra ley más que no se cumpla. Y las que la tomaron seguirán sin comprender.
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Seguimos haciendo lo mismo de siempre, repitiendo los mismos errores y queremos cambiar la situación. Tenemos ejemplos claros en China y Vietnam de cómo la agricultura en muy pocos años es capaz de elevar la producción y productividad. A qué se espera? Supuestamente hubo un grupo de asesores que dieron 60 medidas hace unos años para lograr superar los problemas de la agricultura cubana. Nada de eso dio resultado. Ya está comprobado, las gran mayoría de las empresas del estado en la agricultura incluyendo a acopio son un desastre. Y si miramos la producción desde el 2020 a hoy cada vez se produce menos. Y no será con miles de inspectores dando vueltas y gastando salarios como se resolverá el problema.
Entonces me queda claro que los comerciantes llegan en Ferraris y Rolls Royce por que exprimen al pueblo. Son unos capitalistas sin escrúpulos que despues de vender a precios prohibidos y prohibitivos se van tranquilamente a vivir en sus mansiones con grifos de oro y servidores las 24 horas. Por lo que leo en muchos comentarios, no son parte del pueblo, parece ser que han llegado directos de Marte o Júpiter.
Esta publicación muy bien redactada, genera una especie de desconsuelo, por decir todo lo malo que se sabe y no proponer la mejor manera de resolverlo.
Yo propongo que se realicen tres o cuatro Mesas Redonda parecidas a las que tratan la situación electroenergética.
La primera tratando el asunto estructural y causal del mal.
La segunda tratando las estrategias para resolverlas
La tercera analizando la iniciativa de las Ferias y el tope de los precios.
La cuarta para analizar una propuesta integral de mitigación de los males, pues la solución duradera no está a la vista.
En esas Mesas Redondas deben participar los reguladores, los productores, los inspectores y los profesores que saben y los periodistas que también saben.
No hable de Cuadrando la Caja, sin deneritarla, pero tiene una teleaudiencia mucho menor que la Mesa Redonda.
Es ficción.En las ferias agropecuarias los vendedores ponen un precio en la pizarra,cuando lo ponen ,y otro precio el que te cobran.Llevamos años hablando lo mismo y no hay solución.Ademas siempre se habla de los productos agropecuarios,pero nadie habla de que un bofe de puerco vale 500 pesos,y la libra de riñon 250 pesos.Mientras solo sigan poniendo multas a los infractores no habrá solución.
Que trabajo le cuesta a los funcionarios de comercio interior, poner una pizarra en las ferias o lugares de venta, donde se refleje los precios topes que están establecidos, para poderle exiger a los vendedores un ciudadano común y no tener que esperar que un inspector vele por su cumplimiento, en fin lo que han ganado con su venta le es suficiente para pagar dichas multas
Que trabajo le cuesta a los funcionarios de comercio interior, poner una pizarra en las ferias o lugares de venta, donde se refleje los precios topes que están establecidos, para poderle exiger a los vendedores un ciudadano común y no tener que esperar que un inspector vele por su cumplimiento, en fin lo que han ganado con su venta le es suficiente para pagar dichas multas. Esto se ha comentado anteriormente y no vemos el resultado
El mercado tiene sus leyes inapelables y solo regulables a partir del interés, ni inspectores ni regulaciones harán mella en el vendedor para que no aplique el máximo precio posible y este dependerá de la oferta y la demanda en última instancia, inevitable, ahora, porque no se utiliza la red de comercio existente para la distribución y venta de toda mercancía, que comercio respetable son las llamadas ferias en todo el país, porque el productor no se asocia directamente a la red de comercio existente, que trabas impiden que un bodeguero reciba y venda mercancías para su comercialización en su barrio, a sus clientes si prácticamente no se vende nada en las bodegas y ésas estructuras están obsoletas. Gracias
Tienes razón, tantas placitas arrendada y el precio esta igual que en las carretillas, las cuales por cierto, tienen un mismo proveedor que es quien dicta los precios, una especulación impune
Cuando se aprobará una ley cómo se llame, de comercio o de industria o de empresas que regule toda la participación de los actores en el proceso de creación, distribución y consumo de bienes, que ponga en igualdad de condiciones a todos. Gracias
lo mas triste y doloroso de todo esto es que la poblacion sigue afectandose y nadie hace nada, porque los gobiernos locales no reaccionan y se sigue permitiendo todo esto, hasta los precios que pone el estado en las pocas ofertas que hace son similares al precio del sector privado...
Aunque no resido en la Habana, considero que la intencion fue buena y de haberse concretado valida y necesaria para generalizarla a las restantes provincias. Al menos algo de "oxigeno" le entraria a la poblacion de todo el pais. Lo que sucede es que como en casi todas las cosas, somos muy buenos aprobando leyes, disposiciones, normativas, resoluciones, decretos, regulaciones, etc, etc, etc. El problema esta a la hora de CONTROLAR que realmente se cumplan, que no se garantiza una supervision sistematica de la tarea y eso hace el efecto boomerang, pues genera descredito, desanimo y pesimismo en la poblacion ante cada nueva medida que se adopta. Considero que no debemos continuar por el camino de decidir medidas esta semana, que a la siguiente tenemos que poner en pausa para ANALIZARLA Y CORREGIR DISTORSIONES. Se requiere un minimo de seguridad en que lo que se dispone, cumpla realmente su proposito y tenga el impacto que desea y necesita imperiosamente la poblacion. Es hora de que dejemos de dar BANDAZOS.
Hola,ahora mismo parque de 15 y 16, carmelo en plaza ,arroz ,280.azucar 310, la libra , mazorca de maíz 50, unidad, PAPA, tubérculo que quizás es de semilla,400 pesos la libra, y el Pollo ni hablar 23/2 y 4 al lado del portal de un agro a 420 la libra a nadie le duele
Es muy simple o la gobernadora de la Habana vive en otra Habana alejada de la realidad o los vendedores se burlan de la gobernadora..el resultado es que el pueblo..el que debe y tiene que ser el beneficiario de esta resolución se siente una vez más timado
Lo mismo pasa con el transporte. Hace como dos años se puso una resolución de que los carros estatales tenían que parar en las paradas y pasan como si nada. Voluntario para de mil, tres y exigencia del inspector si esta si está, de 1000 , paran 10.
Vamos a diseccionar la situación: primero:en Cuba aún a principios de la Revolución se cultivaba con bueyes,y había producción.
Segundo:se usaba abono natural y había producción.
Tercero:desde antes de la Revolución había una cámara de comercio (mejor ni lo discutan),en la cual te sentabas frente a un especialista que te sacaba el costo de producción que te costaba el negocio que ibas a montar y te hacía los cálculos de ventas de tu producto, así como el impuesto por esas ventas.no sigo extendiendome en consideraciones.mi pregunta es muy sencilla:¿Por qué no se puede implementar un sistema de impuestos que motive bajar los precios y a la vez poner a trabajar a tantos especialistas en economía que existen en Cuba.Antes en Cuba existía,¿A qué le tenemos miedo? Ésto es Cubadebate y no hay miedo a debatir, lo que no es lógico es que el pueblo sea el que sufre.
Topar los precios será una solución cuando el estado proporcione al productor los insumos necesarios para la producción , cuando tengan bodegas y placitas con una oferta inacabable y sobre todo cuando los precios en los establecimientos de todo tipo ( agromercados , feria , tiendas de productos varios ) correspondan con los bolsillos del trabajador y dejen de existir las tiendas en USD con costos por las nubes, las cuales son las encargadas de competir con el mercado informal de divisas , moneda que ningún trabajador adquiere como salario .
Escribí hace más de 10 días al portal del gobierno de LaHabana expresando mi incomodidad pues desde aquel entonces no se hacía cumplir la directiva de la gobernadora de la provincia y eso desacreditaba la autoridad en nuestros dirigentes por el pueblo que entonces piensa que es más de lo mismo.
Es evidente que a los campesinos se le encarece las producciones, pero estoy convencido de que los precios propuestos le dejan ganancias suficientes, lo que pasa es que mafiosos y especuladores intermediarios llegan a ganar más que propio campesino y después le pone la tapa al pomo el especulador ,perdon quice decir vendedor final y que su figura más ilustre es el carretillero o puntos de venta que muchas no están vinculado a ninguna forma productiva,así como los inefectivos controles de precios que se realizan a nivel de los gobiernos municipales, zonas y circunscripciones,donde no se controla nada o se realiza un día pero sin sistematicidad,ejemplo 31 y 240 San Agustin,la Lisa,donde un aguacate cuesta 200-250 pesos y en que gasto productivo se incurrio, o una mano de plátano burros mediana en 200-250pesos.
Considero que nuestros dirigentes a todos los niveles tienen que ser menos permisivos con estas conductas especulativas en una economía de guerra como ha sido calificada, Fidel llamó a estos inesvcrupulosos mercaderes en su momento los "Bandidos de Río Frío en alusión a una popular novela de aquellos tiempos de periodo especial y se combatieron con firmeza,estas palabras no van en contra de nuestros honesto campesino sino contra los que se aprovechan de las carencia del pueblo.Esperamos se rectifiquen las políticas de control de precios.
Ficción.
Cuando topan los precios de los productos del campo.el guajiro siembra menos y en consecuencia de eso más escasez.si le dieran los recursos al guajiro le pueden exigir,pero en realidad no le dan nada y los recursos que compran en mipimes son bien caros.si alguien detrás de un buró pone los precios nunca va existir agricultura sostenibles.primero esa persona debe venir al campo y sembrar y después poner precio.no digo esto para ofender a nadie sino para que no pase lo de todo los años.yo también soy perjudicado con los precios, pero la solución es motivar para que produzca más y es la forma en la que los precios bajan.gracias.
De los precios en Holguín, ni hablar, el control se perdió hace años, y es difícil reconquistar lo perdido, máximo cuando las autoridades andan de evento deportivo a condecoraciones y no caminan los barrios, los campos, las empresas agropecuarias
Y quien le pone el cascabel al GATO ......, no hay piedad con los bolsillos de LIBORIO
Buenas noches
Bueno, el tema de los precios es tan viejo como Matusalen. No es la primera ve que escucho o leo que lo único que puede resolver el problema de las violaciones de precios es el aumento de la producción. No lo creo, si eso no va acompañado del control y la exigencia que un asunto tan importancia como la posibiiidad razonable y adecuada que los alimentos de la población requiere. Por la obviedad de mi trabajo cuando estaba en activo guardé durante bastante tiempo un trabajo publicado en Grama en el que el autor señalaba, hace más de 20 años, que había aumentado la producción y los precios seguían altos, en una demostración de que existe cierto irrespeto a las medidas que establece el Gobierno, y que pese a las elevadas multas, como las ganancias son enormes, seguía persistiendo esta situación. Al parecer la solución es produccion, productividad, consagración a las tareas, control y exigencia, no hay otro modo de lograr lo que queremos y necesitamos.
Amigos mío, leyeron la nota de la fiscalía:ex ministro de economía Cubano:(Gil ) puesto a disposición de los tribunales para que responda por la debacle económica en la que sumió a Cuba, hagamos votos por que el nuevo ministro pueda levantar la economía cubana.