Vicente Vérez: Del niño humilde que inventó un laboratorio, al científico consagrado que hizo nacer vacunas (+ Video)

El doctor Vicente Vérez, director general del Instituto Finlay de Vacunas. Foto: Andy Jorge Blanco/Cubadebate.
Iba a ser difícil llegar este viernes a la Mesa Redonda. Ya él lo estaba suponiendo a lo largo del mismo día de su cumpleaños. Era este, aunque no lo supiese, un Gracias a muchas voces, un ademán sincero y un abrazo de pueblo. Las emociones todas se las llevó a esta emisión especial del espacio radio-televisivo que se propuso recorrerle la vida y las venas, la obra del científico y las memorias del hombre que le ha dado mucho a su gente, a su país y a su tiempo.
De cómo aquel niño curioso, criado en un hogar modesto en recursos y rico en valores humanos, llegó a convertirse en el científico consagrado que ha hecho nacer vacunas, trató este diálogo devenido semblanza: la historia de vida del Dr. Vicente Vérez Bencomo, líder del proyecto de vacunas Soberana y Director General del Instituto Finlay.
“Una de mis pasiones son los retos”
Llegó al mundo en una clínica habanera y vivió su niñez bajo el calor y los valores de una familia en Centro Habana. Su madre: ama de casa, hija de una familia campesina de Alquízar, que se mudó a La Habana. El padre había traído de Lugo, España, la esperanza del hogar que ella le diera.
Vivían de un salario pequeño para mantenerlos a todos. “Pasé la mayor parte de mi infancia en un pasaje de Centro Habana, muy humilde, en la calle Salud (un interior); un pasaje que atraviesa dos calles: Salud y Jesús Pelegrino, allí pasé toda mi infancia, tenía cinco años cuando triunfó la Revolución. Vivo esos primeros años fuertes (...), que marcan mucho a un niño”.
Nació un mes y un día antes del asalto al cuartel Moncada, en el año 1953, por eso asegura: “nací (casi) con el Moncada… Los sueños empezaron casi a forjarse con el asalto al Moncada”.
“La vida con los años me ha hecho reflexionar y valorar eso, en otra dimensión. De los niños de nuestro barrio, todos estudiamos en la primaria, algunos pudimos estudiar en la secundaria y solamente tres pudimos estudiar en la universidad, a pesar de que oportunidades habíamos tenido.
“Evidentemente el entorno social es un elemento que la Revolución no pudo eliminar de un solo plumazo. Llevó años. Ahora realmente uno ve a una familia donde todos sus hijos estudiaron en la universidad y lo ve como algo normal. En el Centro Habana de los años 60 del pasado siglo, en el triunfo de la Revolución, no era así, era un lugar desfavorecido; un lugar que necesitaba que pasaran años de esfuerzo de la Revolución para que realmente llegáramos a lo que es hoy.
Regresa atrás en sus memorias infantiles y dice que, de niño, no siempre soñó con ser químico, pero sí de esos años le queda fresca su persistente curiosidad. “Una curiosidad infinita, no había un juguete que no rompiera. Recuerdo que aquellos juguetes chinos venían con unas marquitas y no había uno que yo no abriera porque me interesaba mucho saber qué había dentro de aquel juguete: cómo caminaba, cómo funcionaba aquel motorcito…. Y esa curiosidad infinita, quizás un poco prematura —porque bueno, todos los niños y jóvenes tienen curiosidad— (…) me fue motivando a saber, a buscar, a ver, a leer y a tratar de entender el mundo porque, en definitiva, a los que nos interesa la ciencia, esa curiosidad se transforma en una curiosidad por entender el mundo en que uno vive”.
Su hija lo había dicho antes: desde que tiene uso de razón, recuerda haber visto a su papá casi siempre en un laboratorio. Cuenta el Dr. Vérez la historia de cómo aquella casa en el pasaje de Centro Habana por poco se incendia un día por un experimento suyo.
“Siempre me gustaba hacer experimentos de todo tipo; mezclar sustancias y ver que aquello cambiaba. Esa magia de la química… y ver que algo nuevo se genera simplemente por la mezcla de la reacción anterior. Eso fue algo que siempre me apasionó mucho —desde joven, desde pequeño— porque estamos hablando del primer año de secundaria, entonces con unos 10 años. (…) En aquel tiempo de secundaria eran laboratorios donde prácticamente no se hacía ningún experimento, la química era teórica, y yo necesitaba ver la química, necesitaba ver esa magia.
“Por lo tanto, era una lucha muy grande: logré convencer a la escuela para que me diera una carta, (...) a mis padres para que sacaran diez pesos del poco dinero que tenían y, entonces, me vendieran una caja de cristalería que yo había, cuidadosamente, seleccionado con lo mínimo que me hacía falta para llevármela y armar un laboratorio en la casa. Y armé ese laboratorio. Un niño de diez años tiene siempre curiosidad, yo siempre fui una gente intrépida, esa es otra de mis características. (….) Intrépida, decidida…”.
De pronto, se detiene en aquella anécdota con un brillo en la mirada de niño al vórtice de una travesura: “un experimento donde quería extraer aceite de rosas, copio el experimento de una enciclopedia, me voy para la casa, busco los pétalos de rosa, alcohol de 90 de la farmacia, preparo todo aquello… Decía: calentar a ebullición los pétalos de rosas en alcohol. Yo pongo una cápsula de porcelana, echo los pétalos de rosa, alcohol, pongo un mechero debajo y lo enciendo”. Y sonríe fuertemente antes de confesar: “esa fue mi primera comprensión de qué era lo que pasaba. Bueno, aquello por supuesto cogió fuego… ¡y el trabajo que pasé para apagarlo, sin que me clausuraran el laboratorio!, comparte el Dr. Vérez, sobre el experimento fallido en su barbacoa.
Por alguna razón, las evocaciones ante su entrevistadora Arleen Rodríguez apuntan ahora a un rostro familiar: “Mi hermano siempre pagó mis intrepideces. Era más pequeño, cuando había algún castigo o alguna cosa, él era siempre el que mayores consecuencias tenía. Era como vivíamos y como hacíamos. Recuerdo con mucho cariño todo aquello”, asegura.
Resume el cariño desde el mismo agradecimiento a la humildad en la que creció: “me formé en un ambiente muy humilde, y eso es algo de lo cual me siento muy orgulloso”. Ambiente obrero.
“Es una visión diferente de la vida. A un niño de Centro Habana, incluso dentro de la Revolución, le era mucho más difícil triunfar en la escuela, en la secundaria, en la universidad, y tenía muchas menos recompensas. Yo recuerdo que en mis amigos había quienes eran de familias de médicos, de intelectuales.
“Como yo he dicho públicamente, mis padres no llegaron a sexto grado ninguno de los dos, lamentablemente y a pesar de que inteligencia no les faltaba. A amigos míos les regalaban una bicicleta por notas más bajitas de las que yo tenía y, bueno, yo no tuve una bicicleta. Y, sin embargo, con los años he aprendido a valorar que lo que me daban mis padres por mis notas era mucho más importante que la bicicleta. Ellos siempre estaban muy orgullosos, ellos siempre me transmitían ese orgullo, esa honestidad limpia, ese cariño limpio. Eso, a lo mejor, cuando uno es joven no lo entiende. Pero cuando pasa el tiempo, uno entiende el valor de todas esas cosas”.
De ahí pasa a una institución universitaria prestigiosa en la antigua Unión Soviética: el Instituto Lomonósov de Química.
“Estudié ingeniería química. Soy ingeniero-tecnólogo químico, en la URSS eran siempre perfiles estrechos. Mi formación fue excelente, es una ingeniería muy fuerte, que te da la visión de resolver problemas y entender procesos, de desarmar la vida en procesos y entenderlos. Y, por otra parte, mi pasión por la vida se pudo completar”, dice.
Estudiar esa ingeniería “fue un reto muy difícil, sobre todo por el idioma: el ruso para los latinos es muy complejo”. Repasa cómo fue que con 17 años estudiar ese idioma, aprenderlo, “caer en una universidad estudiando de a lleno todo en ruso, exámenes orales… fue realmente un reto. Te digo sinceramente, una de mis pasiones son los retos”.
Dice el Dr. que llegó a pensar en ruso, incluso hoy lo hace a veces, hasta determinados conceptos asimilados les retornan en ese idioma, aunque hablarlo con fluidez ahora se le dificulta por la falta de práctica. A finales de los ´90 regresó a Moscú, apenas lograba entender o armar una frase completa ante el taxista que lo recibiera en el aeropuerto. Pero como lo que bien se aprende, siempre le devuelve la luz a la memoria, así logró impartir a los ochos días su última conferencia en ruso.
De la capital de la entonces Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas, Vicente Vérez Bencomo regresa a su ciudad natal, a la Universidad de La Habana. Entra con sus pasiones y su humildad habituales, acaso sin saber que allí haría ciencia y, especialmente, historia.
Su amiga Leslie Yáñez González, quien entonces fuera decana en la Facultad de Química de la UH, nos devuelve al Vicente en plena ebullición de sueños.
Cuenta Leslie que ya en el año ´84 él había regresado con su Doctorado en Ciencias, crea el laboratorio de carbohidratos en la Facultad de Química y, ese mismo año, empieza a simultanear la dirección de un laboratorio de química sintética en el Centro Nacional de Biopreparados. Es en el año ´90 cuando se funden esos dos laboratorios y surge el Centro de Estudios de Antígenos Sintéticos: él es su líder científico y su director. De ahí pasa a la estructura del Polo Científico.
“El talento de Vicente, la pasión por el trabajo, la capacidad que él tiene de aglutinar tantas personas alrededor de un proyecto, su entusiasmo, el proponerse obtener una meta y tratar de lograrlo de todas formas, la capacidad que tiene también de sortear todos los obstáculos. Pero, indiscutiblemente, lo que constituye un hito en la vida de Vicente como persona, como científico, como investigador, y un hito en la propia química sintética, es la vacuna contra el Haemophilus influenzae tipo b (Hib)”, refiere Leslie.
De hecho, es la primera en Cuba y en el mundo, comercializable, con un antígeno totalmente sintético, y esa vacuna se aplica a todos nuestros niños, como parte actualmente de la vacuna pentavalente. Por tanto, todos nuestros niños en su primer año de vida reciben esa vacuna. “Eso, indiscutiblemente para Vicente y su colectivo representó un gran logro. Para la UH y para la Facultad de Química en particular, un orgullo que Vicente Vérez haya sido parte de nuestro claustro durante más de 30 años, por sus condiciones excepcionales”.
Con un capitán, es un barco a la deriva; solo es un barco con toda su tripulación
En medio de las emociones, hace un paréntesis que conduce a Francia y a ese grado científico con el que había regresado a la UH. La memoria lo lleva de nuevo a la Universidad de Orleans, donde consiguiera un Doctorado de Estado. En aquel momento la educación superior gala tenía doctorados de dos niveles: de tercer ciclo (el final de todos los estudios) y otro superior, que era precisamente el Doctorado de Estado.
Afirma que esa fue de las épocas donde trabajó más intensamente, permitiéndose tan solo un domingo cada tres meses. “Esa era mi meta”.
En La Habana había dejado el amor en la luz de aquella mujer con nombre de flor: su Violeta. Era de sus primeras alumnas universitarias y ya luego, a los tres meses de noviazgo, decidieron casarse. Hasta que Francia, un océano y la misma pasión por la Química les postergaran el abrazo físico.
No fue fácil abrirse camino en la nación europea. Esa sensación de menosprecio por ser cubano perfiló el primer desafío, incluso antes que los de naturaleza académica. Se sentía como “el indio en taparrabos” en tierra ajena.
Violeta trabajaba en el por esa fecha en el Oncológico con el Dr. Agustín Lage, otro hombre-institución —como lo es el Dr. Vérez Bencomo— en la medicina y la ciencia cubanas.
A su regreso en 1984, con Violeta va al laboratorio en la facultad y allí se crea el primer antígeno sintético de la lepra, que se utilizó en el SUMA. Este permitió, entre otras cosas, que la lepra dejara de ser endémica a principios de los años ´90.
Ya en el recién creado Centro de Estudios de Antígenos Sintéticos crean la vacuna contra el Haemophilus influenzae, “muy motivados en los logros de la Dra. Conchita en el Instituto Finlay de los ´80, donde había obtenido la vacuna antimeningocócica. La bacteria que quedaba, Haemophilus influenzae tipo B, poseía un impacto en la meningitis y en la neumonía. A buscarle una respuesta efectiva a esta, Vérez le apostó la consagración y el sueño.
Las primeras vacunas conjugadas de la historia resultaban inalcanzables para países como Cuba: una sola dosis excedía los de 30 dólares y hacían falta cuatro para la inmunización, en pleno período especial.
“Decidimos que no íbamos a usar la bacteria para que produjera el antígeno, sino que lo íbamos a construir químicamente. Construirlo completamente”, precisa el investigador. Comenta que, en términos científicos, se sabía cómo construir antígenos en las revistas, incluso patentes, “pero de ahí a hacer una vacuna de verdad, armando un proceso productivo”, había un enorme reto.
Ese reto traducido en vacuna fue el que mereció el premio de la OMPI, y otro de gran prestigio en San José, California (Estados Unidos), en colaboración con un profesor de la Universidad de Ottawa (Canadá). Además, la vacuna ha sido considerada “un logro importante de la química sintética y de las ciencias en general”.
Desde el 2003, el fármaco se registró y, un año después —en 2004—, se empezó a inmunizar con él. Algunos años más tarde pasó a integrar la vacuna pentavalente que reciben todos nuestros niños.
Al referirse a la impronta de ese descubrimiento, prefiere prescindir de los elogios que hablan de cuánto le debemos los cubanos. “Primero, no me deben nada, es mi deber; segundo, es un trabajo colectivo, no me gusta que se personalice nunca, estas son obras de grandes colectivos siempre. Si a uno le toca capitanear un barco, el barco no es nada con un capitán; el barco con un capitán es un barco a la deriva; solo es un barco con toda su tripulación y, realmente, yo he contado con tripulaciones maravillosas, a las cuales les debo todo”.
A los jóvenes que participaron en aquella epopeya, elige hablarles desde una “pequeña cuenta matemática”: de esa vacuna se han producido cerca de 60 millones de dosis. Cada 100 000 dosis se salva la vida de un niño, quiere decir que 6000 niños están vivos por lo que hicimos. Y eso realmente reconforta, aunque usted no le vea la cara a ese niño, aunque no sepa quién es ese niño”.
A uno de esos jóvenes, Yury —su compañero de equipo en el Instituto Finlay de Vacunas hoy— le pidió entonces renunciar a sus últimas vacaciones de estudiante y que se incorporara al trabajo al día siguiente, en aras de avanzar en la vacuna del Haemophilus influenzae, bajo la promesa de que después le darían esas vacaciones aplazadas. “Todavía no le he podido devolver aquellas vacaciones y, de eso, hace ya unos 20 años”.
Una afirmación de su interlocutora le emociona la modestia. Pionero, descubridor, creador junto a su equipo de una vacuna por síntesis química… Un descubrimiento como ese merecería, un Premio Nobel.
Y Vicente responde que no, que cree que no lo merece. Desde una humildad conmovedora, sincera. Una sinceridad que conecta, más allá del set de la Mesa Redonda y de la pantalla en casa.
“Es un descubrimiento importante de nuestro equipo, de los que rompen caminos”. De los que abren nuevos senderos. Pero, según asevera, no cree merecer ese alto premio. Y quizás eso sea lo único en que no estemos, cubanos y amigos de otras geografías, de acuerdo con este prestigioso científico.
El amor y la lealtad por herencia en los genes
Al hablar sobre Violeta y sus hijos en común: Claudia y David, dice: “Yo heredé de mis padres una forma de ver el amor, con un nivel de lealtad muy grande. Y eso lo tengo en los genes. Cuando yo encontré a Violeta, nos casamos a los tres meses de habernos conocido. Es como si uno hubiera dicho: esta es mi media naranja, la fabricaron exactamente para mí.
“Como una leyenda. Aunque quizás Alejandro Palmarola —biólogo y amigo— me critique por usar una leyenda que no tiene evidencia científica, la de los caballitos de mar: cuando escogen a su pareja es para toda la vida. Si se muere uno de los dos, el otro se queda al lado hasta morirse también. Eso fue lo que yo pensé que me iba a pasar con Violeta porque, lamentablemente, la perdí”. Al trago en seco ante las cámaras y la pausa de emoción, le sobrevino el sorbo de agua con que quiso superar en el set la fuerza del recuerdo. “Fue muy duro vencer ese golpe. Un golpe inesperado además”.
Hoy agradece que la vida le pusiera delante la oportunidad de encontrar a dos seres humanos excepcionales: primero a Violeta y después a su actual esposa Cristina, madre de su otra hija. “Quizás la enseñanza más grande que tenga todo esto es que, por muy dolorosos que sean los golpes de la vida, si uno tiene las motivaciones suficientes para poder seguir, uno debe tener la capacidad para recuperarse y continuar avanzando”.

Vicente Vérez Bencomo
Orgullo de un cubano en Revolución: “Toda esta obra inmensa es una obra de amor a la gente”
“Yo me siento muy orgulloso de ser cubano, y de ser cubano en la Revolución”, dijo el científico cubano.
Recordó que en una ocasión, durante sus estudios en Francia, mientras se dirigía a la embajada cubana en París lo impactó ver la bandera cubana en la sede diplomática de la Isla en ese país.
“Me tuve que sentar a llorar en un parque antes de seguir. Esa bandera y ese orgullo que tengo de ser cubano es tan grande, y eso es gracias a la Revolución y lo que hicieron aquellos jóvenes soñadores”.
Habló de las palabras del Che cuando afirmó que a un revolucionario lo mueven grandes sentimientos de amor: “Y eso la Revolución me lo ha dado, el sentir que toda esta obra inmensa es una obra de amor a la gente”.
El Dr. Vicente Vérez Bencomo rememoró que, en el año en que defendió su tesis de Doctorado en la Universidad de Orleans, se la dedicó a sus padres, su esposa, su profesora de la URSS, y a la Revolución Cubana, “gracias a la cual el camino de la ciencia se abrió para personas humildes como yo.
“Eso molestó muchísimo a uno de los jurados, que era un científico conocido, pero una persona de derecha que no lo entendía. Estuvo más de una hora haciéndome preguntas, tratando de desvalorizar la tesis, pero no me arrepiento de haberlo hecho”, dijo.
En otro momento del espacio televisivo, el líder del proyecto de vacunas Soberana dijo que, a finales de 2019, le diagnosticaron cáncer: “Es un golpe duro. Yo realmente estaba muy deprimido cuando aparece la pandemia”. Sin embargo, en ese contexto, comenzó a liderar el equipo que estaría vinculado al desarrollo de una vacuna cubana contra la COVID-19. Y eso quizás tenga que ver con esa capacidad del doctor Vicente Vérez de enfrentarse a los retos. Y vencer.
“El presidente Díaz-Canel nos convoca a llevar los proyectos de vacunas que teníamos. Aquel 19 de mayo de 2020 marcó un hito porque llegamos con nuestros proyectos. Yo se los presento al presidente y él estaba muy satisfecho”, recordó.
Después de eso pasaron tres días de no dormir para diseñar lo que son las Soberanas hoy.
“Cuando vimos que era posible, dijimos ‘hay que acelerar y apretar el paso’”, dijo. Y ahí está Soberana.
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Hola buenos días.Yo necesito que alguna persona me explique xq yo como estudiante de estomatología que trabajo en un vacunatorio de 8 am hasta las 6 pm no tengo prioridad para comprar aceite, no dispongo de ese producto desde hace 2 semanas y cuando sacan en las tiendas dicen q es x libreta y q tengo q hacer una cola kilométrica para comprar( lo cual no puedo hacer xq no dispongo de el tiempo x el vacunatorio). Yo necesito q esto se resuelva o se dé alguna explicación concreta xq los q están de responsable de esas tiendas solo tienen un eslogan: "Esa no es mi responsabilidad, yo tengo unas orientaciones". Sl la persona u organismo q dio esas orientaciones leen esto respondanme algo q sea convincente y trabajen para garantizar los productos de 1ra necesidad a las personas del sector de la salud q se la pasan trabajando todos los días hasta tarde y no tienen ni tiempo de salir a comprar la comida.
AEB entendemos tu preocupación y nos solidarizamos contigo, pero crees que es el lugar y el momento para el reclamo, aquí se está viviendo una historia de amor !!!, que no merece ser empañada por nada, quizás más tarde pueda ser, ahora solo queda felicitar a nuestro gran hombre, científico y cubano soberano.
Saludos y un lindo día para ti
Cuánta humildad! Es imposible no emocionarse, felicitaciones para ese Ejército. Gracias
Un mérito indiscutible tiene ese científico ,lo sabemos ahora ,nunca se habla de esos héroes de la ciencia en nuestro pais,se prefiere hablar de los deportistas que tienen también su mérito pero no es comparable
,el mérito de los deportistas es para una etapa el de los científicos es para siempre
Muchas felicidades salud y bendiciones para usted por tanta entrega para crear una vacuna que salvará a nuestro pueblo y otros países hoy me puse la tercera dosis soy de los agradecidos cuídese mucho CUBA LO AMA DR GRACIAS GRACIAS GRACIAS.
Dr, Vicente. Gracias por existir y sembrar esa semilla de investigador en el resto de sus colegas, además de reconocer con honestidad el aporte de las 2 mujeres que ha amado y el agradecimiento patriótico a nuestra revolución y sus dirigentes. Muchos años de salud y felicidad se merece junto a su familia, larga vida
Detrás de grandes logros hay grandes seres humanos, mucho esfuerzo, sacrificio y consagración. Nada es fortuito, casual o por obra de la suerte. Ejemplo de persona, científico y revolucionario.
HISTORIA CONMOVEDORA, ALTRUIISTA LA DEL DR. VEREZ BENCOMO , CUANTOS JOVENES QUICIERAN IMITARLO , COMO DECIA MARTI TODA LA GLORIA DEL MUNDO CABE EN UN GRANO DE MAIZ Y USTED LO HA DEMOSTRADO . LEYENDO AHORA ESTE ARTICULO DE LA ENTREVISTA POR ARLEEN TODO UN GUION PARA UNA SERIE , NOVELA O PELICULA , NO DEJEN QUE EL TIEMPO , LOS AÑOS , DEJEN PERDER LA HISTORIA DE VIDA DE ESTE HOMBRE NACIDO DE LAS ENTRAÑAS DEL PUEBLO TRABAJADOR Y HUMILDE. HONRAR HONRA. GRACIAS POR EXISTIR EN NOMBRE DE TODO EL PUEBLO DE CUBA Y EL MUNDO. SOLO QUICIERA EXPRESAR TAMBIEN LA NECESIDAD QUE TIENE USTED Y TODOS NOSOTROS DE QUE CUIDE SU SALUD.
Dr. Vérez… Muchísimas gracias, la Patria lo contempla orgullosa,
Gracias , gracias , gracias doctor .Salud para usted y su familia y mucho éxito en todo .Amor con amor se paga , usted es puro amor Feliz día.
Felicidades y bendiciones excelente doctor , ser humano de bien .Usted es un gran héroe. MIS RESPETOS , MI ADMIRACION .ÉXITOS Y MUCHA SALUD .
Hermosa mesa redonda.
Faltó tiempo para reconocer el trabajo de un hombre tan hermoso,genuino, e íntegro.
A Vicente Verez y su equipo el agradecimiento infinito por su consagración,sus desvelos. Los cubanos agradecidos os contemplan orgulloso.
Algún día se contará todo cuanto se ha pasado para llegar hasta aquí y la obra será aún más gloriosa.
A usted sólo me queda desearle salud,salud y más salud.
Gracias
Gracias al Dr Vicente Vérez Becomo por toda su obra, es emocionante su trayectoria y a la vez, la nobleza de este científico Cubano. Que siga teniendo exito con las Soberanas y salud y suerte para el Dr Vicente. Un abrazo
Desde acá un abrazo fuerte en la distancia. Todas las palabras que escribamos son pequeñas para rendir honor a este gran hombre y al colectivo que dirige. El Premio Novel sw queda chiquito. La humildad y sencillez le brota por los poros. Mucgas Felicidades en su cumpleaños, salud y bendiciones para Uds, familia y compañeros. Cuba y el mundo le agadecen toda esa entrega y consagracion. Cuidese mucho la salud le necesitamos. Un abrazo fuerte.
Merecido homenaje a tan gran cubano que sigue siendo tan sencillo lo que lo convierte en un gigante ejemplo de humildad cuídese mucho la patria lo necesita sano
Muchas felicidades por su incondicionalidad a la Revolución.
Que los hagan Héroes de la República de Cuba, se lo merecen él y su colectivo, orgullo para este país, éxitos en sus vidas.
Imagino que al finalizar este ciclo de la puesta en marcha de las vacunas se haga una distinción especial para el reconocimiento a los mismos
Ayer al finalizar la Mesa Redonda me dije"tengo que hacer un brindis" y lo hice
Gran hombre y gran científico
Chaino
Todo les estaremos eternamente agradecido...larga vida
Soberana y Heberprot-p, Dr. Verez y Dr. Berlanga, sus creadores, científicos de prestigio y una gran modestia, formados en una revolución que le otorgó a la ciencia su máxima prioridad impulsada por Fidel, han puesto sus capacidades en beneficio de su pueblo y de la humanidad. Merecen, y lo tienen, el reconocimiento infinito de su pueblo y de la humanidad.
Gracias a los amigos de Cubadebate,en especial a Arleen Rodríguez Derivet, Andy Jorge Blanco, Sheyla Delgado Guerra Di Silvestrelli, por lograr esta prominente historia de vida de este hombre de ciencia.
Le comentamos que aqui en Holguin, tenemos un proyecto denominado #LosEnaltecidosporlaHistoria, y tomando en cuenta esta maravillosa Mesa Redonda con el Profesor, hemos decido enaltecerlo, y en tal sentido, ademas de la narrativa de vida que simpre diseñamos,en esta ocasión como un especial acompañamiento altexto pusimos alfinal este material integro. En razon a ello comparto:
#ENALTECIDOSPORLAHISTORIA
Promotor: Ventura Carballido Pupo
VICENTE GUILLERMO VÉREZ BENCOMO (50)
Representante del Municipio Centro habana
Personalidad de las ciencia cubana. Ha sido miembro del Consejo Científico de la Facultad de Química de La Universidad de la Habana . Autor principal de la vacuna de antígeno sintético contra el Haemöphilus influenza tipo b (Hib), causante de la mitad de las infecciones bacterianas que padecen los niños menores de cinco años. Director Instituto Finlay de Vacunación. Líder del proyecto vacunal contra la Covid con restado sobresalientes con la Soberana.
DATOS PERSONALES Y DESARROLO DE SUS ESTUDIOS
Nació el 25 de junio de 1953 en el municipio Centro Habana Ciudad de la Habana, en el seno de una familia humilde. Concluyó los estudios primarios, secundarios y preuniversitarios en Ciudad de la Habana. En 1971 comenzó los estudios de Ingeniería Química en el Instituto de Tecnología Química Fina “Lomonósov” de Moscú. Terminó con excelentes resultados y defendió además la Maestría en Química.
Vida laboral
En 1977, al terminar la carrera, fue ubicado en la Facultad de Química de la Universidad de La Habana en calidad de instructor en el Departamento de Química Orgánica.
En 1981 viajó a Francia a realizar un entrenamiento, logrando en el transcurso de dos años elaborar y presentar una tesis de doctorado de Estado, que fue defendida exitosamente en 1983. En 1984, fecha en que se inauguró el Laboratorio de Carbohidratos, asumió su dirección.
A finales de 1984 empezó a dirigir paralelamente el grupo de Síntesis Química del Centro Nacional de Impreparados. En 1990 ambos laboratorios se fundieron en uno y se creó el Laboratorio de Antígenos Sintéticos en la Facultad de Química.
Contribuciones
• Dirigió el colectivo que desarrolló un antígeno sintético para el diagnóstico precoz de la lepra que se emplea desde 1986 en el Sistema ultramicroanalítico para el diagnóstico de esta enfermedad, tanto en Cuba como en otros países
• Dirigió el trabajo que permitió obtener un antígeno sintético del grupo sanguíneo humano B y posteriormente, un anticuerpo monoclonal. Luego de las pruebas clínicas, este anticuerpo se transfirió al Centro de Inmunología Molecular y actualmente se produce por LABEX de Santiago de Cuba para los bancos de sangre del país.
• Es uno de los autores principales de la vacuna cubana sintética contra el Haemophilus influenzae tipo b, que recibió el registro sanitario en noviembre del 2003 en Cuba. La patente de la vacuna recibió la Medalla de Oro de la Organización Mundial de la Propiedad Intelectual y el Premio en la Categoría Salud del Museo para la Innovación de San José, California.
Condecoraciones
• Le fueron otorgados 3 sellos Forjadores del Futuro y un estímulo especial por su trayectoria en la Brigadas Técnicas Juveniles.
• En 1995 Recibió la Orden Carlos J. Finlay (Consejo de Estado)
• En 1996 y 2003 la Distinción Especial que otorga el Ministro de Educación Superior.
• Ha sido seleccionado Vanguardia Nacional del Sindicato de la Ciencia en 1995,1997, 2002 y 2003.
• Ha alcanzado Premios Nacionales a los Resultados Científico -Técnicos de la Academia de Ciencias de Cuba en 1993, 1994, 1996, 1999 y 2004.
• En 1999 y 2004 recibió el Premio Especial del Ministerio de Ciencia Tecnología y Medio Ambiente al Resultado de mayor Relevancia Científica.
• Ha alcanzado Premios al Resultado que refleja el avance de Mayor Trascendencia y Originalidad de la Universidad de La Habana en 1986, 1992,1996, 1998, 2001 y 2003.
• Recibió en el 2004 la distinción “La Giraldilla” de Ciudad de La Habana.
Cargos
• Ha sido miembro del Consejo Científico de la Facultad de Química de la Universidad de la Habana.
• Miembro del Frente Biológico, ejecutivo de la Sociedad Cubana de Química. *Miembro del Grupo de Expertos del Programa Nacional de Vacunas.
• Representante de Cuba ante la Organización Internacional Carbohidratos.
• Presidente de la sección de Carbohidratos de la Sociedad Cubana de Química.
• Fue miembro titular de la Academia de Ciencias de Cuba en los períodos 1998-2002 y 2002-2006 y actualmente es miembro de mérito.
• En el período 2003-2007 ha sido invitado como conferencista plenario en los eventos más importantes de las especialidades de Glicobiología, Glicoconjugados y Carbohidratos.
• En la actualidad es el director del Centro de Antígenos Sintéticos de la Facultad de Química de la Universidad de La Habana que se dedica fundamentalmente a la investigación y desarrollo de nuevas vacunas y reactivos diagnosticadores.
Una tremenda historia de vida! Un hombre ejemplo de sencillez y humildad!
Muchas gracias doctor por es lección de humildad y sencillez. Este pueblo le entrega un PREMIO NOBLE, sin respaldo en metálico pero con mucho amor
Gracias doctor, felicidades por el cumple y muy bella su historia siempre presente en nuestro pensamiento por el duró trabajo de su equipo de científicos larga vida a todos sus compatriotas besos de corazón
Mi abuela tenia el mismo apellido que usted, Bencomo, pero era Bencomo Rodriguez, el cual es el apellido segundo de mi papá, ella tambien vivió en alquizar, artemiza y de ahi se mudó para centro habana segun me contaba ella, de ahi se mudó a guanabacoa, ella fallecio hace 4 años pero era muy parecida a usted en muchas cosas que plantea. Muy querida por todos sus familiares y vecinos. Mi Papá y sus tres hermanos aún viven tienen su misma edad, todos de Guanabacoa.
muy emocionante la entrevista este eminente científico, ejemplo para todos. Muchas felicidades, mucha saludad.
Con gran humildad lleva su grandeza. Muchas gracias por todos sus logros en función de la salud de los cubanos. Eternamente agradecido.
Ayer vi la mesa redonda y me impactó la sencillez de este hombre , gran científico y gran compatriota
Mientras más méritos tiene una persona mas humilde es.Honor a quien honor merece.Mucha salud y larga vida para él
Hermosas palabras del amigo Vicente Vérez,cuanto orgullo para el pueblo de Cuba ,tener un científico Cubano de sentimientos tan profundos por su carrera y su apego a la patria,q ha puesto por encima de todo el empeño de salvar millones de vidas sin esperar nada a cambio,es lindo saber cuanta lealtad hay en Vicente por su familia ,su profesión, su equipo de trabajo,la Revolución Cubana,¡Gracias amigo ! Por dejar su legado a los más jóvenes y por tanto amor,cuídese mucho que Cuba le quiere y lo necesita, un abrazo.
Hermosas palabras del amigo Vicente Vérez,cuanto orgullo para el pueblo de Cuba ,tener un científico Cubano de sentimientos tan profundos por su carrera y su apego a la patria,q ha puesto por encima de todo el empeño de salvar millones de vidas sin esperar nada a cambio,es lindo saber cuanta lealtad hay en Vicente por su familia ,su profesión, su equipo de trabajo,la Revolución Cubana,¡Gracias amigo ! Por dejar su legado a los más jóvenes y por tanto amor,cuídese mucho que Cuba le quiere y lo necesita, un abrazo.