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Abel, la virtud de conmover (+ Fotos)

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Abel junto a Fidel y otros moncadistas.

Un día, entre el segundo domingo de mayo y el tercer domingo de junio de 1953, Abelito regresó al batey del central Constancia para regalarle a sus padres el orgullo de un muchacho serio y responsable ante la vida, empinado a tal punto, que rodeado de amigos partiría luego de la breve estancia en su natal Encrucijada a Santiago de Cuba para montar una granja dedicada a la cría de pollos.

Esa actitud de Abel ante el trabajo no sorprendía a Benigno y a Doña Joaquina, mucho menos a su hermana Haydée, ni a los muchos amigos y a las muchachas del batey que mientras se refugiaban en los ojos más lindos de la comarca lo habían conocido tiempo antes de partir a La Habana como trabajador de la tienda de víveres del ingenio donde sufría por las penurias de los campesinos en tiempo muerto, y donde pudo conocer muy de cerca las luchas del líder azucarero Jesús Menéndez Larrondo a favor del campesinado.

Cuando el joven Abel Santamaría Cuadrado regresó de paso a su pueblito donde había hecho dos veces el sexto grado, no por falta de inteligencia (que le sobraba), sino para no perder el tiempo de cultivarse ante la imposibilidad de los padres de costearle otros estudios; nadie, excepto su maestro Eusebio Lima Recio, martiano hasta los huesos, logró, sin descubrirlas totalmente, conocer que Abelito viajaba a Santiago de Cuba con otras intenciones entre manos.

Foto del apartamento de 25 y O de los tiempos en que vivían Abel y Haydée

Faltaba poco más de un mes para el 26 de julio de 1953. Abel ya cargaba en las entrañas las reuniones en el apartamento de 25 y O en el Vedado habanero con amigos como Jesús Montané Oropesa, Raúl Gómez García, Boris Luis Santa Coloma, Melba Hernández y Haydée Santamaría, la hermana de sus ojos que había llevado a La Habana junto a él y que percibió la felicidad de Abel por aquel 1 de mayo de 1952 en que durante un acto de recordación en el cementerio de La Habana en homenaje a Carlos Rodríguez (obrero muerto en una protesta por el aumento del precio del pasaje), conoció a Fidel, un muchacho de la Universidad de La Habana que sí tumbaría a Batista.

Desde mucho antes Abel asistía a espacios de encuentro de jóvenes con inquietudes políticas enfocados en derrocar la tiranía, militaba en el Partido Ortodoxo y era miembro de su comisión de Asuntos Campesinos, pero nunca le tembló la mano para criticar el ala conservadora de la ortodoxia, porque si algo definía al joven encrucijadense era la justicia y la entereza.

Como cada día 16, en el marzo del año del Moncada, Abel asistió junto a miembros del Partido Ortodoxo a la tumba de Chibás, habían pasado seis días luego del Golpe de Estado de Batista. A la jornada siguiente, insatisfecho por la actitud de la dirigencia ortodoxa ante el Golpe, Abel les dirige una misiva manifestando su inquietud e instándolos a tomar cartas en el asunto: “una revolución no se hace en un día, pero se comienza en un segundo”.

A pocos días de la mañana de la Santa Ana, Abel también guardaba en las entrañas los secretos de la tirada de los periódicos clandestinos “Son los mismos” y “El Acusador”, que el 25 de agosto de 1952 habían comprometido su estancia en La Habana y lo obligaban a marcharse a criar pollos a Santiago de las Vegas, inversión para la que Abelito muchas veces solicitaba ayuda financiera a padres de amigos, dinero que junto al de otros no hizo más que convertirse en las 158 armas que enrumbaron a Oriente a las puertas del 26 de julio.

Entre aquellos muchachos Abel despuntaba y era respetado, más allá de sus valores humanos, el joven de espejuelos cuadrados era uno de los 19 moncadistas que habían logrado matricular en la Universidad y uno de los pocos que con su sudor había podido comprar un carro a plazo de uso mientras trabajaba en una oficina de ventas de la agencia de autos Pontiac.

Abel junto a su padre Benigno

Un día, entre el día de las madres y el día de los padres de 1953 Doña Joaquina y Benigno despidieron a Abelito en el central Constancia porque iba para Santiago de Cuba a criar pollos. Amaneció 26 de julio y estuvo en las acciones del Moncada. Entre humo y metralla el Sargento Eulalio González, “el tigre” de la guarnición del cuartel, intentó cegarle el futuro. Y no sabemos si lo logró, quizás porque cuando Haydée escribió desde la prisión de Guanajay: “Mamá, Abel nunca nos faltará”, lo hizo no solo pensando en la familia, sino en miles capaces de vibrar con el temple de aquellos muchachos; admiración que por Abel va más allá, porque a la distancia del tiempo Abel Santamaría Cuadrado sigue siendo de esos héroes con la virtud de conmover.

Abel junto a Fidel y otros moncadistas

Abel junto su familia.

Se han publicado 14 comentarios



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  • Memoria dijo:

    Abel un cojonudo en todo el sentido de la palabra, un cubano de esos dignos que no necesita reconocimiento. Aunque en el artículo no se habla como le sacaron los ojos, he podido leer otras historias de que nunca se los sacaron, le enseñaron a la hermana los ojos de un cerdo. Me gustaría se aclarara esto, para hacerle justicia a su memoria, y que se busque la foto de su funeral donde su cadáver tiene los ojos. Lo digo como dato curioso de historia. Este cubano digno, sencillo, amoroso y elocuente, debe ser conocido por todos los cubanos jóvenes, como un ejemplo de amor a la patria, a los hijos, y a los ideales. Viva su generación que nos llenó de orgullo y gloria carajooo. Viva Abel Santamaría Cuadrado, viva Julio Antonio Mella, viva Rubén Martínez Villena, que vivan por siempre, y que su memoria no desaparezca nunca, ni su sangre sea tomada en vano. Son muchas veces la razón que me sienta orgulloso de ser cubano.

    • Jorge R 09 dijo:

      Memoria: A los moncadistas asesinados o caídos en combate el 26 de julio no se les celebró funeral, ni se les permitió a sus familiares asistir a su enterramiento. Fueron inhumados en una fosa común a ras de tierra al fondo del cementerio Santa ifigenia sin haberse logrado la identificación de casi todos esos cadaveres.

      Las fotos de los cádaveres se las sacaron en el cuartel Moncada y tanto en el caso de Abel como de otros muchos se pudo apreciar que recibieron fuertes golpizas y en las pruebas de los informes de los médicos forenses se reportaron que muchos tenían múltiples heridas y habían recibido el impacto de cuantiosas balas.

      El detalle sobre los ojos de Abel merece mayor investigación. De cualquier modo está claro que la mayoría de los muertos fueron masacrados y algunos de los sobrevivientes también fueron brutalmente golpeados y está el caso de uno que lo ahorcaron y se salvó. La orden la de asesinarlos la mandó Batista desde La Habana.

  • Pepe dijo:

    Por que no ponen el nombre de todas las personas que estan en las fotos ?

  • Martica 59 dijo:

    Siempre es bueno saber de la vida de Abel estas fotos son nuevas y revelan el amor de hijo y la persona que fue,para nuestros jovenes es un gran ejemplo a seguir y beber de sus enseñanzas.

  • lumhas dijo:

    Nosotros, ayer, hubieramos sido como ellos. Ellos, hoy, hubieran sido como nosotros. Gloria eterna a los Heroes y Martires del Moncada!!! Los jovenes de estos tipos solo continuamos la senda trazada por la Generacion del Centenario, bajo la certera guia de nuestro Comandante en Jefe FIDEL CASTRO RUZ.

  • Isis dijo:

    La Generación del Centenario, todos fueron héroes, muchachos que en flor de la juventud prefirieron luchar para ver su patria libre, por eso los cubanos dignos debemos de honrarlos cada día, no debemos permitir que se borre la memoria de esta generación. Vivan todos los que lucharon para que hoy disfrutemos de esta libertad.

  • Ingrid dijo:

    La Generación del Centenario, todos fueron héroes, muchachos que en flor de la juventud prefirieron luchar para ver su patria libre, por eso los cubanos dignos debemos de honrarlos cada día, no debemos permitir que se borre la memoria de esta generación. Vivan todos los que lucharon para que hoy disfrutemos de esta libertad.

  • yohanka dijo:

    No tenia conocimiento de que no le sacarón los ojos que yo sepa nunca nadie lo desmintio , pero si tengo el conocimiento de lo gran hombre que fue, un ser que merecia ser inmortal, y si tambien me siento orgullosa de ser cubana.

  • Juan Carlos Subiaut Suárez dijo:

    Abel. Cualquier remembranza se queda corta ante su estatura. En mi opinión, quien mejor lo ha retratado ha sido Silvio, en su canción al Elegido. Lamentablemente, vivió poco, pero vivió intensamente para la historia patria. Gloria eterna.

  • ILEANA dijo:

    ABEL REUNÍA INNUMERABLES VIRTUDES NO POR GUSTO FIDEL LO NOMBRÓ SEGUNDO JEFE DEL ASALTO AL CUARTEL MONCADA, HAY QUE PROFUNDIZAR MÁS EN EL ESTUDIO DE SU VIDA Y FIDEL ASÍ LO PERCIBIÓ A TAL PUNTO QUE LE SOLICITÓ A TIN QUE SE ENCARGARA DE MONTAR EN LA COLMENITA UNA OBRA EN SU HONOR, SENTÍA QUE NO HABÍA TENIDO TODO EL RECONOCIMIENTO QUE MERECÍA Y ASÍ FUE SE HIZO UNA OBRA BELLA , QUE DEJA MUCHAS ENSEÑANZAS PARA NUESTROS NIÑOS.
    ORGULLOSA DE SER CUBANA Y DE TENER UNA HISTORIA TAN HERMOSA JOVENES COMO ABEL DIGNIFICAN NUESTRA PATRIA .

  • rosy dijo:

    "La última vez lo ví irse entre humo y metralla, contento y desnudo. iba matando canallas con su cañón de futuro"

  • Genry Garcia Lopez dijo:

    Abel vive en el corazon de todos los villaclareños , abel nos enseño a vivir para la Revolucion y no para vivir de ella , murio por un ideal y se inmortalizo en un pueblo que con orgullo agradece que haya nacido en el

  • Moisés Quintana dijo:

    Yo estuve en la Granjita Siboney en el julio de 1971 como parte de la Columna "26 de Julio" que ascendería el pico Turquino y para mi fue impactante escuchar la devoción y el cariño con que Harry González, campesino cuyo bohío estaba cerca de la Granjita y que ayudó a los combatientes en la subsistencia en el lugar, hablaba de Abel Santamaría fundamentalmente, cuya nobleza y sencillez cautivó al campesino. Siempre he sentido mucha admiración por Abel y su lealtad. Gloria eterna

  • Jorge R 09 dijo:

    Memoria: A los moncadistas asesinados o caídos en combate el 26 de julio no se les celebró funeral, ni se les permitió a sus familiares asistir a su enterramiento. Fueron inhumados en una fosa común a ras de tierra al fondo del cementerio Santa ifigenia sin haberse logrado la identificación de casi todos esos cadaveres.
    Las fotos de los cádaveres se las sacaron en el cuartel Moncada y tanto en el caso de Abel como de otros muchos se pudo apreciar que recibieron fuertes golpizas y en las pruebas de los informes de los médicos forenses se reportaron que muchos tenían múltiples heridas y habían recibido el impacto de cuantiosas balas.
    El detalle sobre los ojos de Abel merece mayor investigación. De cualquier modo está claro que la mayoría de los muertos fueron masacrados y algunos de los sobrevivientes también fueron brutalmente golpeados y está el caso de uno que lo ahorcaron y se salvó. La orden la de asesinarlos la mandó Batista desde La Habana.

Se han publicado 14 comentarios



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