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¿Habrá que pagar por los edificios multifamiliares en Cuba? Lo que realmente dice el proyecto de Ley de Vivienda

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Foto: Abel Padrón Padilla. Cubadebate.

Pocas cuestiones generan tanta sensibilidad en Cuba como las relacionadas con la vivienda. No es únicamente un problema jurídico o administrativo. La vivienda es el espacio donde transcurre la vida familiar, se desarrollan los proyectos personales y se construyen las relaciones comunitarias. Cualquier modificación legislativa en esta materia suele despertar inquietudes, expectativas y también preocupaciones.

Uno de los temas que más comentarios ha provocado durante el análisis público del proyecto de Ley de Vivienda está relacionado con los edificios multifamiliares. En redes sociales y espacios de debate han comenzado a circular afirmaciones según las cuales la futura norma obligará a los vecinos a pagar por vivir en estos inmuebles.

Sin embargo, una lectura rigurosa del texto permite apreciar una realidad más compleja. El proyecto sí incorpora obligaciones económicas vinculadas al mantenimiento y conservación de los edificios, pero también establece mecanismos de administración colectiva, mantiene espacios de intervención estatal y desarrolla una concepción más amplia de la responsabilidad compartida entre quienes habitan estos inmuebles.

Comprender el alcance de estas disposiciones exige ir más allá de los titulares y acercarse al contenido jurídico de la propuesta.

Del apartamento individual a la comunidad de propietarios

El proyecto de ley dedica un capítulo completo a la propiedad horizontal, régimen jurídico que se aplica a los edificios de pisos y apartamentos y a otras edificaciones donde coexisten espacios privativos y elementos comunes.

La norma parte de una premisa sencilla, pero de enorme importancia jurídica: quien adquiere un apartamento no solo obtiene derechos sobre el espacio que ocupa de manera exclusiva; también adquiere una participación sobre aquellos bienes e instalaciones que permiten el funcionamiento del conjunto de la edificación. Por esa razón, el proyecto identifica como elementos comunes aspectos tan esenciales como el suelo, los cimientos, las fachadas, los techos, las escaleras, los corredores, los patios, las cisternas, los tanques elevados, las bombas de agua, los ascensores y otras instalaciones destinadas al beneficio colectivo.

Esta regulación tiene una consecuencia práctica evidente. El estado de conservación de esos elementos comunes afecta directamente el disfrute y la seguridad de cada vivienda individual. Una escalera deteriorada, una cubierta con filtraciones o una red hidráulica en mal estado no son problemas exclusivos de un vecino determinado, sino situaciones que repercuten sobre toda la comunidad.

Desde esta perspectiva, el proyecto apuesta por una visión más integral del edificio. La vivienda individual continúa siendo el núcleo fundamental de protección jurídica, pero se reconoce expresamente que existe una dimensión colectiva que también requiere reglas, responsabilidades y mecanismos de gestión.

La obligación que marca la diferencia

Quizás una de las disposiciones más relevantes para comprender el espíritu del proyecto normativo es el conjunto de obligaciones que se imponen a los titulares de viviendas. La propuesta establece que quienes residan en edificios de viviendas deben contribuir económicamente al mantenimiento y conservación de la edificación en general y de sus áreas comunes. Posteriormente, desarrolla esa obligación al señalar que los titulares de apartamentos deben contribuir a los gastos relacionados con la limpieza, el ornato, el mantenimiento de los servicios comunes y la conservación y rehabilitación de los elementos compartidos.

No es una norma aislada, sino parte de una lógica que atraviesa varios artículos del proyecto y busca garantizar la sostenibilidad de los inmuebles a largo plazo. Es significativo que el legislador coloque esta obligación dentro del capítulo dedicado a los deberes de los titulares de viviendas. Ello permite apreciar que no se concibe como una carga excepcional o eventual, sino como una consecuencia inherente al ejercicio del derecho de propiedad en edificaciones colectivas.

La norma también parece responder a una realidad conocida por muchos cubanos. Durante décadas, una parte importante del deterioro acumulado en numerosos edificios ha estado asociada a la ausencia de mecanismos estables para financiar y organizar las labores de mantenimiento. El proyecto no hace un diagnóstico expreso sobre esta situación, pero la estructura de las disposiciones permite advertir que la conservación preventiva ocupa un lugar central dentro de la nueva regulación.

Más que introducir una obligación completamente desconocida, el texto intenta transformar en deber jurídico aquello que la lógica de convivencia ya exigía desde hace tiempo. La diferencia es que ahora esa responsabilidad queda expresamente reconocida dentro de la ley.

Las juntas de administración y el debate sobre las cuotas

Uno de los aspectos que más atención ha recibido es la creación de las juntas de administración para los edificios sometidos al régimen de propiedad horizontal. El proyecto dispone que estas juntas estarán integradas por la totalidad de los titulares y que tendrán a su cargo la gestión administrativa de la comunidad. Entre sus atribuciones están la aprobación de gastos e ingresos, la apertura de cuentas bancarias, la ejecución de acuerdos y la fijación de las cuotas destinadas a cubrir gastos comunes.

La existencia de esta facultad ha generado numerosas interpretaciones. Sin embargo, es importante distinguir entre lo que la ley autoriza y lo que efectivamente impone. La propuesta no establece una cuota uniforme para todos los edificios del país. Tampoco fija cantidades determinadas ni diseña una tarifa nacional. Lo que hace es reconocer a la comunidad de propietarios la posibilidad de adoptar decisiones sobre la financiación de sus necesidades comunes.

Desde el punto de vista jurídico, ello supone trasladar una parte importante de la gestión cotidiana hacia los propios titulares. La junta deja de ser una figura meramente formal para convertirse en un espacio de organización y toma de decisiones con efectos obligatorios para todos los propietarios.

Esta regulación también refleja un elemento interesante. El proyecto no solo habla de recaudar recursos; también prevé que las juntas puedan contratar servicios de administración, seguridad, mantenimiento y rehabilitación, así como gestionar medidas relacionadas con la eficiencia energética y la resiliencia climática de los edificios.

Por lo tanto, la discusión sobre las cuotas no puede reducirse únicamente a una cuestión de pagos; es parte de un modelo más amplio de gestión comunitaria de los inmuebles.

¿Desaparece la responsabilidad del Estado?

Dentro de las preocupaciones frecuentes está si estas nuevas obligaciones significan una retirada del Estado respecto a la conservación de los edificios multifamiliares. La lectura del proyecto no sostiene esa conclusión. Por el contrario, la norma reconoce expresamente la posibilidad de que el Estado asuma los costos de determinadas actuaciones especialmente complejas, entre ellas la rehabilitación estructural de edificios, la sustitución de redes y la impermeabilización de cubiertas.

Además, se prevé la incorporación de edificios altamente deteriorados o ubicados en zonas de riesgo climático a programas de rehabilitación integral que pueden contar con financiamiento estatal, privado o mixto. Estas disposiciones muestran que la intervención pública continúa siendo parte del modelo propuesto. La diferencia radica en que dicha intervención convive ahora con obligaciones más definidas para los titulares de las viviendas.

En otras palabras: el proyecto no se orienta hacia una sustitución de responsabilidades, sino hacia una distribución más amplia de las mismas. El Estado mantiene facultades de apoyo, financiamiento y rehabilitación, mientras que los propietarios asumen deberes más claros respecto a la conservación cotidiana de los inmuebles.

La coexistencia de ambos elementos es uno de los rasgos más distintivos de la propuesta legislativa.

Cuando las intervenciones generan obligaciones de pago

Otro aspecto que merece especial atención aparece en las normas relativas al financiamiento de determinadas intervenciones arquitectónicas. El proyecto dispone que cuando los Consejos de la Administración municipales ejecutan obras en viviendas o áreas comunes de edificios, el valor de esas intervenciones se corresponde con los gastos y costos asumidos por el inversionista.

Asimismo, establece que los beneficiados deben asumir el pago de dicho valor, ya sea de forma inmediata o mediante mensualidades pactadas. Incluso, se contempla la posibilidad de acceder a créditos bancarios para facilitar esos pagos. Es una regulación relevante, porque introduce una conexión directa entre la inversión realizada y la obligación económica de quienes resultan favorecidos por ella.

Al mismo tiempo, la propia norma prevé mecanismos de apoyo financiero y contempla supuestos donde pueden intervenir entidades económicas o recursos presupuestarios. Ello demuestra que el legislador no aborda el problema exclusivamente desde una lógica de cobro, sino también desde la búsqueda de alternativas para facilitar la ejecución de las obras necesarias.

La forma concreta en que estas disposiciones funcionarán en la práctica dependerá en gran medida de las normas reglamentarias y de las decisiones administrativas que acompañen la aplicación de la futura ley.

Un cambio de cultura jurídica

Más allá de las cuestiones económicas, el proyecto parece impulsar una transformación en la forma de entender la vida en los edificios multifamiliares.

La propuesta insiste reiteradamente en conceptos como mantenimiento, conservación, rehabilitación, administración colectiva y responsabilidad compartida. No son términos aislados, sino parte de una visión que concibe la vivienda colectiva como una realidad que exige cooperación permanente entre quienes la habitan.

Esta perspectiva adquiere especial importancia en un contexto donde buena parte del fondo habitacional urbano está organizado precisamente bajo la forma de edificios de pisos y apartamentos.

La conservación de estos inmuebles no depende únicamente de grandes inversiones o programas estatales. También requiere acciones sistemáticas relacionadas con la limpieza, el mantenimiento y la prevención del deterioro.

Desde esta óptica, la Ley intenta fortalecer una cultura de corresponsabilidad. El derecho a disfrutar de una vivienda adecuada aparece acompañado por el deber de contribuir a preservar aquellos espacios e instalaciones que hacen posible ese disfrute.

Leer para opinar

Los debates públicos sobre los proyectos legislativos son saludables y necesarios. Permiten identificar preocupaciones ciudadanas, enriquecer las propuestas normativas y fortalecer la cultura jurídica de la sociedad.

Sin embargo, esos debates son más útiles cuando se apoyan en la lectura directa de los textos y no únicamente en interpretaciones parciales o comentarios difundidos en redes sociales.

El proyecto de Ley de Vivienda contiene disposiciones que merecen un análisis detenido. Algunas pueden generar consenso, otras seguramente provocarán discrepancias. Ambas reacciones son parte de un proceso natural de discusión jurídica. Lo importante es que las opiniones se construyan sobre la base de lo que realmente dispone la norma.

En el caso de los edificios multifamiliares, el proyecto no se limita a establecer posibles contribuciones económicas. También regula formas de administración, define responsabilidades de los titulares, mantiene espacios de actuación estatal y desarrolla una concepción más amplia de la propiedad compartida.

Por ello, antes de asumir posiciones definitivas, vale la pena acudir al texto, revisar sus artículos y participar en el debate desde el conocimiento. Solo así será posible comprender con precisión el alcance de una propuesta legislativa que, de aprobarse, tendrá incidencia directa en la vida cotidiana de miles de familias cubanas.

Se han publicado 22 comentarios



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  • Lorenzoa dijo:

    He vivido mi vida familiar con hijos en edificios multifamiliares. Viví en una Comunidad que tenía un sistema parecido y se perdió. Hoy hay personas que ka hierba y basura cubre el edificio y no les importa nada.

  • Rosquete dijo:

    Como hemos esperado en ordenar esta compleja problematica...!!!! El problema se veia a los ojos de todos, años y años de destrucción paulatina de la planta inmobiliaria y no pasaba nada. Solo las edificaciones de las avenidas importantes recibian alguna atencion, solo bastaba entrar a un barrio cualquiera y ver el tremendo deterioro de laas edificaciones. La necesaria cuestion financiera. que por supuesto un estado pobre no podia asumir era causa esencial. ahora en el peor momento de muchos años queremos arreglar el problema. Meterle el pecho´ahora no será facil.....

  • Omar dijo:

    Hemos estado tanto tiempo fuera de lo que es común en el mundo que cuando nos vamos insertando a lo que es cosa habitual en cualquier país, nos choca, sobre todo por mucha ignorancia y otros que simplemente comienzan a hablar sin documentarse, sólo repetir lo que oyen de boca de otros ignorantes o mal intencionados.

  • Staly dijo:

    Ese día mi suegra llegó consternada y ofendida de la oficina mpal de Arquitectura. Cuando le dió su dirección al arquitecto este comentó: Ud. vive en la "ciudadela gigante". Y cómo que ciudadela???. La senté y le pregunté: Cuántos vecinos han construido barbacoas en el edificio; cuántos más, ubicados al final de los pasillos se han apropiado de ese espacio para añadir más M2 a sus apartamentos o por seguridad; cuántos aportan suciedad en los pasillos y cuántas filtraciones contabilizan? En fin, hasta una ciudadela puede estar mejor cuidada. También de eso se debería tratar la Ley, de corregir indisciplinas a través del Cjo de Vecinos, así como lo es el aporte para sufragar gastos propios de la comunidad. Me han sorprendido mucho los comentarios en las redes, definitivamente para la mayoría es novedosa la Ley, no para mí o mi edificio, donde todos pagamos una mensualidad (quienes rentan aportan un poquito más), existe un fondo y cuando este no alcanza para reparaciones de motor, sustitución de tuberías, limpieza del jardín y etc, todos arrimamos el hombro, porque hemos logrado entender que nuestra propiedad no comienzan en la puerta del apartamento, sino en el parterre de la calle que tenemos delante. Por cierto y falta hablar de disposiciones que tienen que ver con la convivencia saludable de no molestarnos con música muy alta y escándalos o reparaciones ruidosas a deshora. Con nuestras individualidades y particularidades hemos logrado vivir en comunidad.

    • Smoralgo dijo:

      Macho dale muchas gracias a tú comunidad (es casi la única en Cuba) , si puedes pon la dirección exacta para todos copiar de ella , Saludos

  • Martín Cárdenas dijo:

    Es correcto.lo expresado en este artículo.
    Si se consulta el viejl Reglamento para Edificios Multifamiliares (todavía vigente y nunca hecho. cumplir con rigor) se pueden encontrar muchos de los elementos contenidos en la ley propuesta.

  • Dliliara Benitez dijo:

    Por los comentarios (0) o son muchos los que no han captado en todas sus partes este articulo, o el mensaje comunicacional sobre la referida legislación es, o ha sido deficiente, incluso ambas razones.
    Esta legislación llega un tanto extemporánea después de décadas de desorden y desgobierno por parte de muchos inquilinos que residen en edificios múltiples concebidos antes de la revolución, y posteriormente.
    La "anarquía y el desorden" deliberado de no pocos vecinos durante varias generaciones, sumado a la fuerza de la costumbre que para muchos, es fuente de derechos, hará muy difícil poder enmendar y corregir las diferencias y desacuerdos acontecidos por disimiles causas y motivos. Por eso es vital, que se deje bien establecido qué autoridades serán las facultadas para poder dirimir y sancionar en cada controversia existente, de las miles que existen acumuladas en el tiempo. Algunos desencuentros locales vecinales, han sido ventilados y sancionados a tenor con la muy dispersa y desactualizada legislación vigente hasta ahora, e incluso cuentan con laudos legales que nunca han sido ejecutados ni fiscalizados, y es previsible que una vez aprobada la nueva Ley, resulte alto difícil instrumentar en términos practico, lo ya sancionado sin el visto bueno de una autoridad en la materia, lo que a su vez supondrá seguramente el surgimiento de nuevos y mayores desencuentros entre vecinos en la comunidad.

  • Kk dijo:

    Todo está muy bonito en teoría y así debe funcionar en un país normal pero desafortunadamente, hasta este momento, Cuba no lo es.
    No es lógico ni comprensible que en un país envejecido como el nuestro, donde gran parte de la población adulta es de la tercera edad y regularmente vive sola pues los familiares más jóvenes han emigrado en busca de una mejor economía y donde esas personas viven de un retiro o jubilación que en la mayoría de las veces no les alcanza para comprar ni siquiera un cartón de huevos debido al alza de los precios, ¿de dónde van a sacar dinero para reparar sus deterioradas viviendas que cuentan con un abandono en mantenimiento y reparaciones de largos años.
    Es mi opinión muy personal pues en el edificio donde vivo, de 12 apartamentos, todos sus habitantes son mayores de edad incluso el que escribe que cuenta con 78 años.

  • Andrews dijo:

    Como haria falta ahora aquel programa de Radio Progreso "Alegrias de sobremesa" con Paco (el actor Idalberto Tamayo), presidente del consejo de vecinos para todo los dias tratar y reflexionar esta ley que ahoar se actualiza en los edificios familiares.

    • Rafa dijo:

      Su nombre era Idalberto Delgado y no era el encargado del edificio, que lo protagonizó José Antonio Rivero.

  • Yes dijo:

    El gobierno cubano trató de centralizar todo absolutamente, controlar todo, ahora hay que cambiar, ahora hay que educar a la gente para un nuevo país, el daño no ha sido solo material, el daño en nuestro país ha sido brutal en manera de educación, legalidad, obligaciones del ciudadano, cuidado a la propiedad social, valores humanos, etc, etc. No dejar de tener en cuenta un aspecto muy importante, hay que organizar la economía del país de tal manera que con un salario mínimo puedas vivir, cubrir tus necesidades como persona, no se trata de comprar 5 libras de arroz, también hay que disponer de recursos para vivir decentemente arreglando tu casa y contribuyendo a todo lo demás. Hay quien quiere que ahora el pueblo arregle de una vez todo lo que han destruido con una mala dirección durante tantos años. La verdad es que el país está muy mal en todo, muy mal, muy lejos de ser un país normal.

  • Didelpho dijo:

    Quién hará cumplir esta ley???

  • Omar dijo:

    Entre otros problemas, el desorden en los edificios, que cualquiera adiciona, cambia, se apropia del espacio común, de terrenos colindantes, construye, todo porque la mayoría de los inspectores de viviendas y urbanismo son corruptos.

  • RSRT dijo:

    De 67 Años de edad, he vivido 40 años en edificios, viví antes 7 años en la República Socialista de Checoslovaquia, dónde todo lo que se quiere legislar en nuestro país en esta materia, funcionaba como un reloj, había un alto nivel de conciencia ciudadana y mecanismos de control muy eficaces que todos respetaban. Hoy después de haber alabado tanto todo aquello y haberlo anelado en mi país y ver el alto grado de indisciplina, falta de conciencia colectiva y respeto por las leyes, no creo que vaya mis ha lograr mucho.
    Habrá que crear antes que nada, instituciones capaces, con prestigio y muy bien estructuradas que puedan hacer cumplir la ley.

  • Azul blanco dijo:

    No se entiende porque todos lo que viven en un edificio todos sin excepción , todos lo que habita los primeros pisos tanto el frente y el fondo lo tienen cercado o enrejados y son los dueños absolutos tanto de ese frente y del patio del edificio y eso es desde hace tiempo que los del primer piso son los dueños absolutos de ese frente y de ese patio y no pasa nada

  • Staly dijo:

    Y sigo sorprendida de los comentarios que aquí se vierten. Evidentemente pocos conocen lo que está establecido por Vivienda para edificios múltiples y tampoco es práctica común. Cómo era antes en esos edificios, siempre fue así? Cada vecino a su bola? También, a partir de sus comentarios, intuyo cierto pesimismo. Cómo diría Einstein: "La práctica hace al maestro". Primero se crea un consejo de vecino y después se establecen las normas. Yo soy la pta de mi consejo, en el último año se han mudado a mi edificio al menos tres vecinos nuevos. No hago fiestas de Bienvenida, me acerco a los nuevos vecinos y les informo cómo funciona el edificio, sus disposiciones más básicas: el importe a pagar y para qué se emplea, las normas básicas para molestarnos lo mínimo unos a otros, del consumo de agua, del cuidado de áreas comunes y jardín. Con los nuevos tiempos ha llegado el grupo de wasap y cdo tenemos dificultades con el agua informamos la situación y a qué horas se pondrá el motor. En fin, si queremos vivir mejor tenemos que hacerlo mejor, empezando por cada hogar.

  • cubanoquieresaber dijo:

    Bueno, eso es un sistema que se usa en todo el mundo, habría que ver si una vez implementado en Cuba, los pagos se pueden hacer mediante transferencias, me preocupa pues la mayoría de los servicios necesarios para el mantenimiento de los edificios los oferta el sector no estatal, que como todos sabemos, no aceptan transferencias, así que los vecinos además de asumir el costo de la reparación y en mantenimiento de los edificios, algo justo y lógico, tendrán que buscar el efectivo para poder pagar.

  • 3G dijo:

    Y cómo puedo conocer la Ley ? Yo solo me entero d las cosas por Cubadebate.Prensa no hay, muchos estarán igual.Si la han discutido por la Mesa,los apagones no me han permitido verla.Esas realidades se han tenido en cuenta para poder decir q la población está debidamente informada ?

  • Elio dijo:

    Veo complicado el tema del aporte monetario entre personas con deferentes ingresos.
    También choco con vecinos q se creen intocables y ensucian pasillos y hay mosquitos, desagües pluviales usados para lavar y etc.
    Como tantas otras cosas, el problema es la inacción de las fuerzas del orden a la hora de hacer cumplir las resoluciones que dirimen litigios.

  • Eva Ricardo dijo:

    Es correcto, lo qu se plantea, es una forma de contribuir al mantenimiento y la conservación de la estructura y áreas comunes del edificio, pero hay algo que me preocupa; los apartamentos que hace 15 años que se está esperando para su terminación, y que debido a la mala calidad de su terminación, se encuentran en las estado; y que en diversas ocasiones se le ha dado a conocer a los diferentes delegados y la respuesta ha sido, que no hay presupuesto para su terminación, que se le solicitado los materiales para por medios propios asumir la terminación y lo primero que nos dicen es que hay que esperar, somos 6 apartamentos pendientes, y la posta Medica,el resto fueron terminados (13) completamente; como quedamos entonces, es mi preocupación; que va a pasar con la terminación de estos inmuebles.

  • Rembe dijo:

    Lo interesante estará en como se harán cumplir las obligaciones a los vecinos de edificios múltiples, que sean morosos o que no quieran aportar al bien común.

  • Pepe dijo:

    Viví en edificios múltiples toda mi vida hasta los 49 años (tengo 64). Ni por 5 millones de USD vendo mi casa para meterme en un edificio. Ni loco.

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Yuliesky Amador Echevarria

Yuliesky Amador Echevarria

Licenciado en Derecho y Máster en Derecho Constitucional y Administrativo. Profesor Auxiliar de la Facultad de Ciencias Sociales y Humanísticas, Universidad de Artemisa "Julio Díaz González".

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