De colas y coleros: ¿Terreno a la deriva? (+ Video)

Desde hace meses las colas dan de qué hablar en todo el país. Foto: Carlos Rodríguez/Vanguardia.
Aun no amanece y Xiomara Martínez espera el Sol sentada en el portal de una de las tiendas de Santa Clara. Tiene 52 años, el pelo rizado y unos impresionantes ojos azules. Sin embargo, hoy luce menos coqueta y tiene apagada la mirada. Las seis horas cuidando su turno en la cola para comprar pollo, la madrugada, el café frío de las cuatro de la mañana, le devuelven un cuerpo adolorido, pero aun con la esperanza de alcanzar un producto que no puede pagar a sobreprecio.
Casi en el lado opuesto de la urbe, Yaimara Estévez también pasó la noche en vela junto a las columnas de otra tienda. Como Xiomara, a ella tampoco le sobra el dinero para darle a los revendedores el doble o el triple del valor de la mercancía y prefiere permanecer allí para conservar su puesto. “Si no dormimos aquí —dice— alguien puede llegar y desplazarnos”. Es su octavo día en los portales. Al menos otras 50 personas la acompañan.
Son apenas dos realidades de las muchas vividas desde hace semanas por quienes llegan hasta los establecimientos estatales para adquirir alimentos o productos de aseo. En los lugares dedicados a la venta en moneda libremente convertible la situación se repite.
En primer lugar representa un propósito complejo por las circunstancias de desabastecimiento, reducciones en la producción nacional, limitaciones financieras e ineficiencias en la distribución. Y junto a ello, también porque coleros y revendedores tienen mil y una estrategias para hacerse con lo poco que llega a los mercados y centros comerciales.
No es un escenario nuevo en el país, pero quizás como pocas veces en los últimos 25 años afecta tanto al bolsillo ciudadano, irrita las emociones y agrega tensión a un sistema de comercio estatal en varias ocasiones superado por la realidad.
En los portales

Muchas coleras evitan dar explicaciones sobre su forma de actuar. Foto: Yunier Sifonte/Cubadebate.
Solo basta llegar a cualquier tienda para reconocer a los coleros. Mochilas, movimientos constantes, dominio absoluto de los productos en existencia e informaciones sobre las próximas ventas, conforman su día a día. Pocos tienen vínculo laboral. Algunos compran para revender ellos mismos, otros para surtir a pequeños negocios particulares.
Yanay Toledo es una de las que cada día aparece en las tiendas para acaparar todo cuanto puede. Aunque tiene poca experiencia, conoce al dedillo la forma básica de actuar: ir junto a otras coleras para buscar puestos al principio, en el medio y al final de la línea. En cada incursión marca para ella y sus “compañeras”. Si todo marcha bien todas compran al menos tres veces en cada lugar.
Como si fuera un esquema con pocos fallos, el mecanismo lo repiten en otras tiendas de la ciudad y poco a poco se apropian de una cantidad considerable de productos. “A veces estamos en una cola y avisan que casi llega el turno para comprar en otra donde también sacamos números. Vamos para allá y entramos, en mi caso guardo el producto cerca y regreso a la fila”, asegura.
Casi como en un susurro, confiesa preferir los establecimientos grandes, “porque casi siempre tienen más ofertas, una gran cantidad de personas, y una mayor facilidad para pasar varias veces sin llamar la atención”. Otra de sus estrategias consiste en cambiarse la ropa, el nasobuco o el peinado, aunque algunas más osadas también van a las colas con niños pequeños en los brazos. Es una práctica diseñada tanto para comprar doble como para lucir más vulnerables.

Muchas coleras asisten con niños pequeños a las filas. Foto: Yunier Sifonte/Cubadebate.
Así, un champú que no sobrepasa los 3 CUC asciende a diez en manos de revendedores, un jabón a cinco, un tubo de pasta a quince o un paquete de detergente también a diez. Pollo, otros productos de aseo, cervezas y refrescos, junto a un gran grupo de mercancías, también triplican su valor en un mercado informal mucho más visible y peligroso en tiempos de COVID-19, pero que no nació ahora ni tiene una única forma de dañar.
Para Marisela Ramírez, una arquitecta que cada semana sale a las tiendas para surtir su cocina, todo pasa por la impunidad y el descontrol. Para ella, la primera muestra es que antes de aparecer un producto en los estantes ya los acaparadores saben la cantidad e incluso cuándo lo venderán.
“No es fácil trabajar todo el día, venir a comprar e irse con las manos vacías porque otros que viven de hacer colas se llevaron los productos. Incluso, duele más porque luego te los venden hasta en los mismos portales de la tienda donde tú no alcanzaste”, lamenta.
A la reflexión de Marisela se le pueden agregar otras interrogantes. ¿Todos los coleros se dedican exclusivamente a acaparar mercancías? ¿Qué sucede con quienes organizan colas con el fin de aprovecharse de ellas? ¿Por qué cuesta tanto eliminar un fenómeno visible y con poco sustento ético y legal? Responder esas dudas obliga a dar pasos al interior de un panorama mucho más complejo de lo que luce en apariencia.
Colas adentro… negocios más oscuros

Muchos de los coleros no tienen vínculo laboral. Caricatura: Ramón Díaz Yanes.
El tumulto se concentra dos veces al día. Sea sábado o domingo, llueva o haga calor, las más de cien personas reunidas saben que las siete de la mañana y las cinco de la tarde son horas inviolables para conservar su turno en una de las tiendas de equipos electrodomésticos en Santa Clara. Entonces todos rectifican su puesto en una lista creada por ellos para ordenar las compras. Luego solo resta esperar.
Ese mecanismo es uno de los más extendidos en varias tiendas del país. Esencialmente, apareció como un intento de organización colegiada que hasta ahora tiene resultados intermitentes. En algunos lugares personas autorizadas se encargan de repartir los boletos, en otros ocurre por iniciativa personal. Y en esos casos, más dados a la espontaneidad que a lo sistemático, cada vez aparecen situaciones más turbias.
Como parte de ese entramado sistema de listas, turnos, horarios y rectificaciones, junto a los acaparadores también confluyen en los portales de los establecimientos quienes hallaron en esa supuesta organización su filón de oportunismo e ilegalidad. Heriberto Díaz, un albañil de 42 años, revela cómo algunos coleros están en las tiendas para vender los turnos y no para comprar mercancías.
“Hace tres días llegué antes de las seis de la mañana y ya había una lista enorme. Enseguida una persona se me acercó y me propuso un turno entre los primeros de la fila. Allí en el mismo portal me dio el número y a las dos horas ya había comprado. Resulta que era el mismo que organizó la cola desde el día antes y por supuesto guardó turnos para su negocio”, cuenta.
Un simple recorrido por algunos puntos de Santa Clara confirma su historia. Por ejemplo, un sitio entre los primeros puestos de las colas para comprar alimentos o productos de aseo cuesta entre cinco y diez CUC. En las tiendas para la venta de electrodomésticos el precio aumenta drásticamente y según el equipo un turno oscila entre 50 y 150 CUC. A menos de un año de la apertura de esos lugares, ya el negocio ilícito es allí una práctica consolidada.

La imagen, captada mediante el sistema de cámaras de videoprotección instalada en algunos puntos, muestra el momento de la venta de los tickets. Minutos después ambos ciudadanos fueron detenidos por la policía.
Un colero que dijo llamarse Alain le explicó a Cubadebate los argumentos que según él justifican esas acciones.
“La gente tiene necesidad de comprar y muchos no pueden pasar todo el día en la cola. Yo por lo general digo que conmigo vienen cinco personas para no quemar el punto. Cuando alguien llega y lo veo marcando al final voy y le propongo un lugar, aunque otras veces ellos mismos aparecen directo a buscar quién les resuelva. Si tienen el dinero, esa es su posibilidad de quitarse las colas de arriba”, comenta.
Alain sabe que revender los turnos está mal, pero parece importarle poco. Acostumbrado a un panorama invariable desde hace años, luce confiado. No obstante, prefiere callar cuando uno le cuestiona por qué varios coleros acosan a los clientes, o por qué reaccionan con amenazas e insultos si alguien intenta llamarlos al orden, impedir que se apropien de varios turnos o marquen más de una vez.
Asimismo, dice no conocer por qué otros le pagan a embarazadas, discapacitados o ancianos para que compren y luego les den los productos. Tampoco conoce que en las tiendas de equipos electrodomésticos algunos ni siquiera acaparan mercancías o revenden turnos, sino que le facilitan su tarjeta magnética a quienes no posean una y reciben una comisión por ello.
Ante cada interrogante solo tiene una respuesta: “Chama, aquí cada cual sabe lo que hace”. Da la espalda y regresa junto a una columna. Indiscutiblemente, las preguntas lo incomodaron.
Responsabilidad y organización: ¿En tierra de nadie?

Desde que comenzó la lucha contra la COVID-19 no han faltado oficiales de la PNR en los puntos de venta más concurridos. Foto: Yunier Sifonte.
Aunque desde hace un mes Lizardo Sánchez hace una cola para comprar una nevera, cuando llegó por primera vez a la tienda casi desiste. La espera, la cantidad de personas con un mismo objetivo, los coleros, la reventa de turnos, tienen cientos de desencantos a su favor. Sin embargo, él se contuvo y anotó su nombre en una lista informal, el procedimiento de quienes no tienen o no quieren pagar los dólares suficientes para adelantar su lugar.
En cuatro semanas Lizardo ha visto mucho, pero todavía le quedan siete personas por delante. Con el cansancio marcado en el rostro, explica por qué dos veces al día todos los de la cola deben reunirse en un parque a más de 400 metros para rectificar el orden.
“Organizamos la cola porque la tienda no lo hace. Si no existiera la lista, tendríamos que dormir aquí hasta poder comprar, o arriesgarnos al desorden cuando entre un producto. Sin embargo, no podemos verificar los números frente a la entidad, porque si las autoridades te ven con un ticket entonces eres colero y te buscas un problema”, comenta.
Como ellos, otra gran cantidad de personas que habitualmente soportan tanto las largas esperas como a quienes acaparan los productos, se hacen la misma pregunta: ¿por qué las tiendas no asumen la responsabilidad de organizar las colas? Si es conocida la insuficiencia de los abastecimientos, ¿qué les impide a las administraciones crear tickets o listas oficiales y así al menos evitar la dispersión existente en la manera de ordenar las filas?
El Gerente Comercial de CIMEX en Villa Clara ofrece una respuesta. Aunque reconoce que sí mantienen la disciplina en cuanto a las medidas sanitarias y el distanciamiento físico, alega que su entidad no tiene dentro de sus funciones organizar lo que ocurre fuera de cada establecimiento.
“No estamos facultados para hacer listas o entregar turnos, tampoco para orientar rectificaciones a deshora. Sí les comunicamos a las personas la cantidad de mercancía a vender, para que en base a eso se organicen. Son los delegados de circunscripción, alguien perteneciente a las organizaciones de masas o algún cliente en coordinación con ellos quienes se ocupan de eso. En muchos lugares funciona bien, lamentablemente en otros no”, afirma.

La entrega de tickets funciona de forma intermitente y origina conductas delictivas. Foto: Yunier Sifonte/Cubadebate.
Algo similar ocurre en las Tiendas Caribe. Aunque Cubadebate no tuvo acceso al interior de las tiendas, desde los portales varios clientes coincidieron en una misma idea: aquí las administraciones tampoco asumen esa responsabilidad. Otros también se quejaron de la pobre información existente en los locales, muchas veces la causa principal de tumultos innecesarios. Mientras espera, Yuleisy Abreu resume muy bien el asunto.
“Si la población hace listas y reparte números, la tienda también puede hacerlo. Si tengo un ticket oficial y aun no compré cuando termina el día, me puedo ir para mi casa porque sé que mañana mi puesto sigue garantizado. Se evitarían las diferentes maneras de organizar las colas y les quitarían la posibilidad a personas inescrupulosas de manejarlas para beneficio personal. Solo habría que controlar a quienes acaparan. Creo que tantas personas no podemos estar equivocadas”, asegura.
Yuleisy tiene algo de razón, aunque necesita ir más allá para garantizar que en esa supuesta entrega de números no se repita el mismo esquema de acaparamiento visto en prácticas similares.
De cualquier forma, ante las trabas de las cadenas de tiendas para incidir en esa organización, muchos ponen su mirada en los oficiales del Ministerio del Interior y las Fuerzas Armadas Revolucionarias, habituales desde hace meses en puntos comerciales del país. Sin embargo, aquí tampoco aparece una solución clara.
Lo confirma el Teniente Coronel Carlos Alberto Morales López, Segundo Jefe de la Policía Nacional Revolucionaria (PNR) en Villa Clara. Según dice, como parte de misiones de los oficiales no aparece tomar parte en las medidas adoptadas por las administraciones sobre la forma de organizar la cola. Pero si tenemos en cuenta que esas administraciones tampoco consideran el asunto dentro de sus facultades, sencillamente el fenómeno queda en tierra de nadie.
“No estamos de espalda, pero no nos corresponde. Sí nos toca —explica— hacer cumplir las decisiones adoptadas, evitar las agresiones, mantener el orden y combatir el acaparamiento”. Sin embargo, de acuerdo a sus propias cifras, entre las más de 200 acciones de enfrentamiento realizadas por la PNR en las colas hasta junio, solo una corresponde al delito de especulación y acaparamiento y seis al de actividades económicas ilícitas.

En las colas más complejas, los números muchas veces se rectifican dos veces al día. Foto: Orlando Morales/Telecubanacán.
Por su parte, según datos aportados por el Tribunal Provincial Popular de Villa Clara, las operaciones de la PNR junto a la de otros órganos de control, suman hasta esa misma fecha doce procesos judiciales asociados a esos delitos en los alrededores de las cadenas de tiendas. En ambos casos, es una cifra bajísima para un asunto cotidiano.
Mientras unos y otros coinciden en desplazar su responsabilidad en el asunto, otros actores tampoco ofrecen una solución estable. Así, delegados de circunscripción, miembros de los contingentes de las organizaciones de masas y de estudiantes universitarios, o activistas de la comunidad, garantizan un cierto orden y asumen con mayor o menor éxito esa función.
Ciertamente en más de un establecimiento sí existe cooperación con los trabajadores de la tienda, pero sin constancia poco se puede lograr. Aunque el hecho de dar un ticket “oficial” no resuelve del todo un asunto tan complejo, al menos sí evitaría los negocios ilícitos, las rectificaciones de listas y las madrugadas en los portales por miedo a perder el lugar.
Punto clave: Abastecimientos

En más de una ocasión mucha mercancía termina en manos de las mismas personas. Caricatura: Ramón Díaz Yanes.
No hace falta preguntar demasiado para encontrar la solución definitiva al problema de las colas y los revendedores: abastecimientos. Esa fue también una de las conclusiones más recurrentes hace un mes cuando Cubadebate publicó un reportaje sobre el uso de sitios digitales y grupos en redes sociales para la comercialización ilegal de mercancías. Sin dudas es el camino, aunque transitarlo con éxito tiene poco de sencillez e ingenuidad.
Dejémoslo claro: en un contexto marcado por el el creciente y lacerante daño del bloqueo estadounidense, el impacto financiero de la COVID-19 , las insuficiencias productivas de nuestra economía, la corrupción, y la burocracia, aspirar a tener de la noche a la mañana tiendas repletas de productos significa un espejismo. En tal sentido, ahora se trata de optimizar los recursos y distribuirlos de la mejor manera posible.
Para Juan Carlos Marante, Gerente Comercial de la Corporación CIMEX en Villa Clara, responder a esos objetivos implica conocer las restricciones existentes a nivel nacional para un grupo importante de mercancías. No obstante, asegura que en los más de 110 puntos de venta abiertos en toda la provincia durante el último trimestre aplicaron medidas organizativas para sostener el servicio. En los restantes existentes en Cuba ocurrió algo similar.
Entre las nuevas disposiciones, cita la rotación de los productos de mayor demanda para que no siempre lleguen a los mismos establecimientos. Junto a ello, habla de las más de 150 ventas de módulos en centros de trabajo, así como de las más de cien veces que llevaron mercancías a zonas de difícil acceso.
Tampoco olvida las gestiones para acortar tiempos entre la recepción de los productos y su salida al mercado. Aun así, reconoce que “la demanda aumenta y la insatisfacción es grande”.

Muchas veces la necesaria rotación de los productos crea incertidumbres en las colas. Caricatura: Martirena.
Un pensamiento similar tiene Digna Morales, Directora del Grupo Empresarial del Comercio (GEC) en Villa Clara, y una mujer acostumbrada durante años a lidiar con el mercado. Aunque desde hace meses al territorio casi no llegan productos liberados, ella enfatiza en el empleo de las bodegas para distribuir trimestralmente insumos de primera necesidad como la pasta dental, los jabones o la lejía.
“Casi todo llega contra la cantidad de personas en los núcleos y su comercialización ocurre a través de la libreta de abastecimientos, así que si alguien revende algo significa que no lo utilizó o lo desvió de algún almacén”, comenta.
Para realizar este reportaje Cubadebate también buscó las experiencias de la Cadena de Tiendas Caribe, el tercer actor fundamental del comercio minorista cubano en tiempos de COVID-19. Sin embargo, luego de 15 días desde la solicitud de la entrevista y más de diez llamadas telefónicas para obtener una respuesta, la división Villa Clara prefirió el silencio.
No obstante, la intervención en la Mesa Redonda del 27 de marzo último de Yamilet Álvarez Tejo, su Jefa Comercial a nivel de país, ofrece algunas luces sobre cómo enfrentaron la pandemia. Sus palabras confirmaron una verdad fundamental: la situación de escasez no surgió con el nuevo virus, solo se agudizó con él.
En el programa televisivo comentó sobre las regulaciones a 54 productos para optimizar los inventarios, mientras recordó el papel de cada administración para controlar otros en dependencia de la demanda y la cantidad. “Tratamos de mantener regularidad en la distribución y una mayor equidad —dijo—, pero aun con decisiones organizativas para minimizarlas, las colas no van a desaparecer”. El tiempo le dio la razón.
Por su parte, en la Mesa Redonda del 14 de mayo la Directora General de esa cadena de tiendas, Ana María Ortega Tamayo, enfatizó en la prioridad que tiene este asunto. Informó que durante la COVID-19 el Gobierno les garantizó liquidez para adquirir un grupo de alimentos básicos, productos de aseo e higiene y la canastilla. “Aunque no logramos satisfacer la demanda ni la estabilidad, existe un crecimiento de las ventas”, apuntó.
Tanto el Gerente Comercial de CIMEX como la directora del GEC en Villa Clara coinciden en un panorama similar y aseguran que en el último trimestre algunos abastecimientos también superaron las entregas habituales. En cambio, explican que esa situación no compensó la demanda, sobre todo porque continúan reducidas o cerradas otras opciones, como las de la importación personal, que satisfacían una parte de las necesidades.
Con un escenario marcado por el incremento del consumo y una reducción en la cantidad y sobre todo en la variedad de opciones, resultan más estratégicos todavía la planificación, el control y la inventiva. Los dos primeros porque optimizan recursos y evitan las fugas. La innovación, porque rompe viejos esquemas en las estrategias de comercialización y las adapta a una nueva y excepcional circunstancia. En todas faltan muchos senderos por explorar.
Controlar el descontrol

La APK Porter@ aun no se usa en todos los lugares.
¿Qué hacer para que más personas accedan a los productos? ¿Cómo evitar que coleros y revendedores se conviertan en un gran peso para un mercado impedido de suplir la demanda? ¿Es posible optimizar la distribución de los recursos disponibles? Para muchos esas y otras preguntas tienen respuestas diversas.
La primera es quizás la más popular: vender todas las mercancías a través de la libreta de abastecimientos. Quienes defienden esa idea basan sus argumentos en dos puntos fundamentales: la equidad y la amplia red de esos establecimientos en toda Cuba. A fin de cuentas, el país tiene más de 12 700 bodegas frente a casi 3500 tiendas Caribe y CIMEX. En otras palabras, existen casi 4 bodegas por cada punto de venta de esas cadenas.
Aun así, en la Mesa Redonda del 27 de marzo de este año el Viceprimer Ministro y Ministro de Economía y Planificación, Alejandro Gil, explicó que “distribuiremos nuestras producciones lo más equitativamente posible, pero no podemos repartir lo que no tenemos en disponibilidad”. En esa misma línea, Digna Morales, directora del GEC en Villa Clara, reafirma que “no se puede normar un producto si no hay para todos”.
En la economía casi ajedrecística del país, planificar las importaciones a largo plazo no resulta sencillo. Tampoco lo es que cientos de familias esperen su momento de comprar y no puedan hacerlo por retrasos en el arribo de mercancías a la Isla. En cambio, muchos se preguntan si aun con esa realidad no sería factible establecer un mecanismo de rotación similar al de los módulos repartidos por las bodegas en el último trimestre.
Otra de las posibles ayudas para solucionar el asunto llega de la mano de la tecnología. Se trata del empleo de la aplicación Porter@, una herramienta digital creada en la Isla para organizar las colas y evitar el acaparamiento. Mediante el escaneo del código QR plasmado en el carnet de identidad, la APK alerta si una persona ya compró en esa cola. A todas luces es un instrumento útil, pero poco utilizado en el país.
Aunque los tramposos pudieran utilizar varios documentos de identidad y pasar más de una vez como una de las maneras de burlarla, la aplicación sí tiene potencialidades para sumarse a la organización de las compras. No obstante, aun quedan por resolver problemas como el planteado por el Gerente Comercial de CIMEX en Villa Clara, con personal insuficiente en algunas tiendas para destinar un trabajador solo a utilizar la APK.
De igual modo, la herramienta también puede servir a las administraciones para comparar el total de la mercancía vendida en una jornada con el número de clientes atendidos. Y esa posibilidad significa una opción más a la hora de auditar un proceso no exento de corrupción y de vínculos entre dependientes y coleros.

Aunque embarazadas, adultos mayores y discapacitados tienen derecho a comprar, algunos coleros los utilizan para comprar hacerse de mayor cantidad de productos. Foto: Yunier Sifonte.
Así lo reconoció la directora general de Tiendas Caribe, Ana María Ortega Tamayo, en la Mesa Redonda del 14 de mayo. Entonces llamó la atención sobre las manifestaciones de indisciplinas e ilegalidad que todavía persisten.
“Todos los que se han puesto de acuerdo con acaparadores y revendedores han cometido delitos y esto ha tenido una respuesta enérgica. Los revendedores y acaparadores tienen un efecto muy nocivo y cuentan con un grado de complicidad con algunos de nuestros trabajadores”, alertó.
Por su parte, el Gerente Comercial de CIMEX en Villa Clara también reconoce el problema y asegura que “nuestro personal sabe que una indisciplina como reservar mercancía significa la separación de la entidad, porque es una falta grave”. Aun así, no son pocos los que alertan sobre la ocurrencia de hechos de este tipo.
El ejemplo lo pone la tienda La Villa de París, perteneciente a Tiendas Caribe y ubicada en Sagua la Grande. Luego de una llamada a la línea única de la Fiscalía General de la República, se conoció que allí le informaron a las personas la distribución de 500 tickets. Sin embargo, cuando habían comprado 170 clientes anunciaron la terminación de algunos productos. Luego se comprobó que en la caja registradora ya estaba anotado el total de la mercancía.

El uso de contingentes de jóvenes universitarios y de organizaciones de masas contribuye a ordenar las colas. Foto: Francisnet Díaz/Vanguardia.
Mientras tanto, una estrategia no implementada para enfrentar a los acaparadores en las tiendas de alta gama, pudiera estar en la aplicación del mismo sistema de reportes automáticos existente en los servicentros. Ese mecanismo permite identificar las tarjetas repetitivas o con altas descargas, justo como la de un ciudadano que hace un mes utilizó la suya para comprar 19 productos en ocho semanas y luego revenderlos.
Finalmente, un mayor impulso a las tiendas virtuales y una optimización de todos sus procesos y ofertas, también representa un importante espacio por llenar. En un amplio reportaje publicado por Cubadebate sobre el tema, quedó clara la importancia de fortalecer esta nueva opción, porque además de facilitarle la vida a muchos, también permite saltarse tanto las colas como a quienes lucran en ellas.
En todo este asunto una verdad sobresale: las colas y las ilegalidades en ellas son consecuencia del desabastecimiento como problema mayor. Trabajar por resolverlo con eficacia, productividad e inteligencia, es una meta imprescindible. Pero en esa batalla por alcanzarla, también lo es no adoptar posiciones complacientes y justificar lo ilegal y lo antiético bajo el dogma de que “el fin justifica los medios”.
Si algo queda claro es que minimizar la actual situación no depende de una sola entidad ni de voluntades individuales; también que son necesarias posturas más activas de todos los implicados. Como demuestran varios sectores durante el enfrentamiento a la pandemia, casi todo requiere obligatoriamente modos distintos de actuación para vencer los obstáculos impuestos por la enfermedad.
Pensamiento colectivo, aprovechar cada uno de los mecanismos disponibles y la interrelación constante entre ellos para enfrentar a los acaparadores, son asuntos vitales para avanzar. Porque mientras eso llega y de un lado y del otro se intenta poner orden al descontrol, cientos de personas continúan agobiadas en las colas y los coleros no han dejado de hacer el pan.
En video: De colas y coleros
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Hacer una aplicación de escritorio, sin necesidad de conectarse a internet, donde para cada persona que compre, se registre su número de carnet de identidad o su código QR, aunque para este ultimo haría que la computadora tenga un lector de barra. Almacenar en un mapa el numero de CI asociado a la fecha y hora cuando compró. Con esta información almacenada, fácil se puede hacer un chequeo y verificar que dicha persona no vuelva a comprar dado cierto tiempo. Regular que solo puede comprar quien porte su carnet de identidad, no permitiéndole comprar a quien no porte su carnet.
Esta es una aplicación básica que cualquier informático puede hacer. Resolvería el problema de los turnos dobles.
Muy bueno el reportaje. Espero que sirva de algo y el estado se ponga para las cosas. Y con lo de la MLC quisieron acabar con la gente que importaba productos, pero ahorita es peor. Porque ahora el estado le trae los productos y se ahorran los 1000 y pico de dolares que se gastaban de viaje. Ahira con ese dinero les alcanza y sobra para comprar y revender más.
Lo que deben hacer es que cada persona que compre su producto se lo anoten en la libreta de abastecimiento y no puede comprar mas asta el mes proximo, ¿quien no vive con lo que te dan en la libreta y un paquete de pollo por la tienda? En mi casa somos 4 adultos y 1 niño de meses y nos va bien con la comida. Por supuesto, varío con la comida, a pollo no se vive. Si lo aplicaran seguro estoy nos quitamos de ensima muchas inconformidades. En un dia se reparten asta 400 turnos en una tienda, porque no darlo a 400 nucleos. Que me dicen
Yo te digo SI, si se puede, claro que se puede.
El fenónemo se analizó desde las tiendas de productos de la red en CUC, pero por favor, la culpa la tiene el desabastecimiento y por otro lado la impunidad ante el actuar de estas personas.
Voy a poner dos ejemplos que seguramente están latentes en Cuba completa: Los registros del Estado Civil (REC) y las oficinas del carné de identidad.
En Camagüey, ciudad donde vivo, usted quiere realizar un trámite en cualquiera de las dos entidades y aparecen los coleros y gente que compra los tickets, si, porque están los unos y los otros. Si yo que voy esporádicamente logro identificarlos, cómo no se puede acabar con la actividad de estas personas?
En la calle Lugareño (conocida como la de los bomberos), hay dos de estas instituciones, una practicamente en frente de la otra. Un día fui a subsanar un error en mi acta de nacimiento (que aún no me lo arreglan después de un año, pero esto es otro ejemplo de ineficiencia que no quiero mencionar). Resulta que fui cuando estábamos con problemas de combustible y solo atendían 8 expedientes. La cosa es que había que madrugar para clasificar. No dormí, fui a las 4 am, ya estaban los susodichos coleros, que entre ellos no lograban ponerse de acuerdo, uno era el tío de un muchacho, otro el hermano y otro le había marcado a la esposa. En resumidas cuentas me tuve que plantar y decirles que ellos estaban y tenían el turno si lo usaban ellos,pero que otra cara que no fuera la que estaba viendo no iba a entrar delante de mi. Eran las 4 am y yo estaba solo contra 4 personas y metiendo el pie (hablando en buen cubano). Después terminaron vendiendo turnos a personas que pusieron después de mí, porque ellos mismos decidieron dejarme delante y seguir dando el último. Así, los que se aparecieron después de las 5.30 am, que físicamente solo tenían dos turnos, cuando empezó la cola tenían más de 6 personas entre ellos y yo.
Entonces, hay dos cosas, una que la gente les paga los turnos, dos: nadie pasó por ahí a controlar nada y sabiendo que es un lugar que pasan estas cosas, dejan a los clientes barados con estos personajes que muchas veces son de muy mala conducta y mal léxico.
Puse estos dos ejemplos, pero es lo mismo en la cola del campismo, en la compra de pasajes de ómnibus y de tren, cuando van a sacar líneas de celular en oferta 30 para 30, etc. En la del campismo por ejemplo, en el busto que está frente de la placita de la calle San Ramón se empieza a armar 2 meses antes la rectificadera, la pasadera de dinero y en el momento de la compra agregue el soborno a los empleados.
Por último, todos estos establecimientos tienen cuerpos de vigilancia, que dicho sea de paso deben conocer las caras de siempre pero no hacen nada. Es lo mismo con todo, quién no conoce los revendedores?
¿Dónde quedamos los trabajadores asalariados en medio de tanta impunidad?
Me pregunto, si se pudiera darle un TARGETON a impedidos físicos, por ejemplo , que se anoté en él Día mes y producto adquirido, que se pueda regular cuanto de estos productos obtiene por mes, y así evitar que individuos inescrupulosos los usen para comprar fácilmente uno , dos y hasta tres veces, evitar el préstamo de C. Impedidos, para lo cual le regalan desde 10 pesos MN a un poquito más
Permíteme recordarles que cuando comenzaron las tiendas en usd de electrodomésticos ,los directivos de esas tiendas explicaron que cuando tuvieran déficit de un artículo el cliente podía dejar sus datos en la tienda para ser avisado cuando llegara el producto..,si solo cumplieran con lo que le prometieron al pueblo se ocuparian de hacer esas listas en la tienda y avisar a los clientes, no lo hacen porque desde arriba tampoco les interesa hacer bien las cosas y trabajar en función de los clientes,si los directivos de la cadena a petición del Ministro lo ordena la tienda lo hace y se evitarían todo eso de colas y listas en la calle y venta de turnos por tanto las tiendas en usd venden caro además gravamen del 10% lo menos que pueden hacer es atender al cliente como se merece y varias veces la presidencia ha declarado que se estabilizaría los abastecimientos ,la culpa la tiene el Coronavirus pues no se puede decir que se vende en cuc y después no hay dólares para comprarlo en el exterior,por tanto fallan los suministros y fallan los mecanismos de venta y la culpa es de la vaca. Se venden en dólares para recaudar divisas y que no falten los artículos y eso no se logra,entonces si alguien con poder decidir Lee esto que salga un directivo y explique al pueblo los problemas de las tiendas en MLC que desde que comenzaron nunca han tenido oferta estable y atención correcta con los clientes.Sobran comentarios...
Excelente artículo, solo ver el número de comentarios que ha generado muestra como nos sentimos con esta situación....hasta cuando?
No veo entre todas las opciones que la gente exija el orden en las colas y denuncie directamente a los coleros, que todos los conocemos y la mayoría los deja actuar libremente, luego se quejan y dejan todo a las autoridades...
Pocas veces he hecho una de esas colas, porque prefiero comer cualquier cosa a pasarme el dia en una cola... como si uno no tuviera nada que hacer... pero cuando la he hecho por algun producto que me interesa, si veo coleros marcando mas de una vez se los advierto y si siguen llamo a la policia para que actue... asi de simple...
Desde el mes de abril no he podido comprar en ninguna tienda, pues trabajo de sol a sol en el enfrentamiento al Covid-19 y el dengue. Cuando voy a las colas son controladas por los coleros revendedores, ellos tienen las listas y cuelan a los otros coleros y el trabajador no puede comprar los colegas le compran los turnos a los coleros ante el desespero. Quiero comprar un Freezer y un refrigerador en USD y los coleros me cobran 5000 mil pesos por los dos turnos. Ellos los coleros revendedores controlan las tiendas en USD. Se ganan más de 20000 mil pesos diarios. Más que cualquier médico u otro profesional en un año trabajo. Cuando la policía económica va a realizar acciones contra estos delincuentes, que lucran a costa del pueblo trabajador. Es justo que un médico o un maestro o trabajador se vea obligado a comprar los turnos a precios exhorbitantes. Es necesario actuar ya,.
Un Saludo Cordial para todo el colectivo de Cubadebate.
Muy buen artículo de debate este que nos planteas Yunier Javier Sifonte Díaz.
Mi más modesta opinión es que debemos darles soluciones a estos problemas o tratar de apoyar a los que tienen que dar las soluciones ya que si seguimos en lo mismo buscando culpables y hablando mucho sin resolver el problema, no vamos a llegar a ningún lado. Y al final el pueblo es el que se afecta. Hay que buscar soluciones. El gobierno en conjunto con la población tienen que buscar soluciones y soluciones lógicas, soluciones precisas. No creo que sea complicado darle solución a este pequeño problema (En nuestro país sobran las personas que pueden hacer un buen análisis y resolver esto y mucho más)
Amigos llevamos casi 5 meses y que hemos hecho respecto a esto.
Me despido con 3 Frases de Lao Tse:
Para conducir la gente, camina detrás de ellos.
Si eres flexible, te mantendrás recto.
Anticipa lo difícil gestionando lo fácil.
Saludos a todos y Cuídense
la plaga revendedora ha cojido mas fuerza que la covid ya cuaquiera vende hay que hacer algo cuanto antes porque esto se pondra peor busquen una identificacion por municipio
Se ha hablado mil veces de combatir los revendedores, a los coleros, a los acaparadores, etc., etc. Es como combatir el efecto y no las causas. Lo que sucede hoy alrededor de las Tiendas Recaudadoras de Divisas es una vergüenza en la mayoría de ellas. Es algo que va denigrando al ser humano, es un salvese quien pueda, donde siempre son los mismos y cientos de miles no tienen acceso a los productos. La explicación de que no alcanza para normar un producto y por ello hay que lanzarlo a esa especie de circo romano, cuesta trabajo entenderla. Sabemos que confrontamos problemas objetivos con los abastecimientos. No le agregemos a eso los sinsabores del desorden. Tengo la impresión que los que más ganan con lo que está sucediendo con este sistema de venta de lo poco que tenemos es el enemigo, que se ríe de nuestra incapacidad. Debemos combatir a los coleros, revendedores y toda una plaga que como langosta se hacen dueño de los mecanismos de venta, pero acabemos de comprender, que debemos ira a las causas. En la década de los 90 teníamos menos abastecimientos y nunca hubo ese caldo de cultivo al RELAJO.
Muy buen trabajo Felicidades al periodista muy completo de la realidad que ocurre en todo el país con las colas y los coleros. Se necesitas ojos y oídos receptivos para q se busquen soluciones porque la gente está disgustada con ese tema y al final los más afectados son los que de verdad trabajan
La verdad es que ya todo se está pasando de castaño oscuro, yo vivo en Camajuaní, municipio de Villa Clara, aquí no tenemos nada en las cadenas de tiendas, no hay nada de aseo ni de comida, lo que llega es para los organismos, sino lo reparten por CDR, desde el comienzo del COVID me ha tocado 1 litro de aceite y un paquete de pollo de 1.80, creen q eso de para algo, mi pregunta es la siguiente, el que está en la casa, cómo es mi caso un un recién nacido, no tiene derecho de comprar al menos un paquete de pollo o detergente, he tenido que comprar todo en la calle a sobreprecio, y la verdad es que la economía no está como para estar gastando tanto dinero, pero al final si no lo haces no comes, no te bañas, un jabón de 5$ me lo han propuesto hasta en 20$ por favor, hay que hacer algo porque no se puede con tanto descaro.
Ya es el colmo, hasta los efectos electrodomésticos los compran los revendedores, aires acondicionados, motos y sobre todo las neveras o frezer, son comprados para re venderlos en 500 cuc o más dependiendo del tamaño, creo que el gobierno debe poner mano dura a estos elementos que lo que está haciendo es traer descontento en la población, venden hasta los turnos para comprar estos artículos.
Una solucion puede ser q las TRD.junto con el gobierno coordinen con las secciones sindicales de los centros de trabajo y les vendan de vez en cuando los productos.al final la mayoria de los acaparadores y revendedores en este pais no trabajan.porque hay una realidad.el q trabaja no tiene tiempo para andar en las colas.Al final nada mas se le vendio un modulo a MINSAP muy merecido.y a algunas empresas.pero hay sectores como el mio.MINED.q no pudieron vendernos nada.sin mas comentarios.espero que esta situacion mejore.
Es penoso ver como existen personas inescrupulosas que se aprovechan de las colas y la reventa de productos de la red de tiendas. En villa clara esto es algo que golpea fuertemente a la población principalmente al que trabaja con el estado. En el boulevard de santa clara los coleros y revendedores siempre están en todas las colas y son las mismas personas me pregunto acaso la policía no los conoce o es mejor hacerse los ciegos. Incluso en las redes sociales ellos publican su número de teléfono. Es muy duro verse en una cola prácticamente un día entero para comprar un ventilador para tus hijos pequeños y que cierren la tienda y no puedas comprar, viendo cómo personas abusan de carnet de impedidos para revender y otros vienen con certificados viejos que nadie revisa de un familiar y pasan por impedidos. Que diferencia percibo como trabajadora con el Estado y militante del PCC si hoy cualquier persona que vive del negocio ilícito tiene más privilegios que un trabajador. QUE VERGUENZA Y DECEPCIÓN VER COMO ESE PRODUCTO QUE NECESITAS PARA TUS NIÑOS Y QUE NO ALCANZASTE A COMPRAR LO REVENDEN DESDE LA MISMA TIENDA TRIPLICANDO SU PRECIO.
Por favor muchas gracias por tocar este tema tan sencible para todos, no desconozco lo difísil de la situación que enfrenta nuestro gobierno más que bloqueado yo diria que asfixiado para obtener lo más impresindible para su pueblo, que vive una coyuntura muy negativa debido a la pandeia global que ha cortado practicamente toda nuestra principal fuente de ingresos. No obstante considero que la maxima dirección del pais debe realizar un analisis serio de la situación con los abastecimientos a la población, vivimos un momento que exije cosas nuevas, propongo incluso cerrar las tiendas y los articulos má impresindibles destinarlos a grupos bulnerables y necesitados, hablo de niños, ancianos , enfermos crónicos , embarazadas ect, no esposible que sigan comprando los mismos y el resto intentando sobrevivir sin adquirir nada.
pongo el ejemplo de mi localidad vivo en un consejo popular de Pinar del Rio y en cuatro meses de andemia lo hemos experimentado todo, primero fueron moloteras para cojer ticket, impero la ley de la selva, durante el segundo mes iniciaron un maquiabelico sistema por libreta que no funciono, el amiguismo y la improvización campearon por su respeto, a muchos no les tocó nada, otros los más afortunados icieron 4 horas de cola para comprar 1 jabón y luego volver al otro dia por un paquetico de detergente, viendo como a otros se les vendia sin tocarle delante de las autoridades que nunca hicieron nada.Ahora desde la primera fase es por cola y ahora hay que dormir frente a la TRD comprando practicamente la misma gente a esto hay que añadirle las infimas cantidades que recibimos, para una población de 5000 habitantes se han vendido 30 paquetes de pollo menos de 100 de aceite y así por el estilo.Ahora el metodo es que no hay ninguna autoridad y los que no asistimos a ese intento semanal de cojer algo solo vemos como cojen la misma gente.
SOLO ESPERO QUE LA DIRECCIÓN DEL PAIS ENCUENTRE LA FORMA DE SOLUCIONAR TAN GRAVE PROBLEMA, DE TODAS FORMAS VIVIMOS LOS 90 Y RESISTIREMOS!!!!!!
Pienso que deben tomar un grupo de medidas respecto a esta situación de coleros y colas.
Cada cual que compre en su consejo o su municipio.
Que aumente las ventas en los centros de trabajo.
Que vendan por la bodega por la libreta los productos de primera necesidad (pasta dental, jabon, detergente, pure de tomate, aceite, perritos, picadillo, pollo, leche, latas de pescado) si sobra que lo vendan para los nucleos de dicha
bodega.
El Mincin tiene que crear algun mecanismo porque no es posible que no acaben las colas y los revendedores. Tiene que existir alguna forma de evitar las aglomeraciones y la agresividad y falta de educacion en los comercios.
Considero que cubadebate hace ungran trabajo. Los felicito por tocar estos temas tan duros hoy en día. Gracias
bodegasro q es responsabilidad y obligación del gobierno de la provincia o de la nación resolver este asunto de las colas, más allá de tratarlo de resolver. Solo el gobierno puede implementar un necanismo eficiente y obligar a las entidades a ejecutarlo. Cualquiera de las opciones de solución planteadas, por dificultosas q sean, son preferibles al safrificio y sufrimiento infinitos a los q está siendo sometida la población. Los q hacemos colas lo sabemos bien, y no podemos ni queremos soportar este problema q es artificial, por cuanto se trata simplemente de crear un mecanismo de distribución, conociendo la cantidad de productos a vender. ¿Los directivos del país no entienden q es urgente resolver este problema? ¿No son conscientes de q este problema es tan desgastante, que eleva su importancia al nivel de la Covid? ¿Cómo entender q después de tantos meses de colas, aun no hay a la vista una solución? Cada vez q un directivo dice q no se puede repartir x la bodega pq no alcanza para todos, me pregunto si la raza humana será capaz de salvar el planeta. Y cada vez q en ese instante no le sale al paso un periodista q le replique ese razonamiento, me respondo: el planeta sucumbirá. (Cualquiera entiende por qué el hecho de no alcanzar para todos no es un problema q impida repartir por las bodegas. Todo está en entender q esa distribución no tiene q ser al unísono). Cada vez q un directivo dice q no está facultado para entregar ticquets... Cada vez q dicen q el problema es responsabilidad del consejo popular donde está enclavada la tienda, o del delegado, o del consejo de defensa.. .. En fin, q estos son paleativos, pero no soluciones serias, robustas, de fondo, q ataquen la raíz del problema. La solución es compleja, pero debo ser honesto y decirlo sin cortapisas, veo a nivel local poca voluntad de resolver esto. A lo mejor se ha discutido y pensado mucho, sin llegar a soluciones, pero a mí como ciudadano no me ha dado esa impresión, sobre todo porque evalúo el resultado.
Esto es en Santa Clara, hagan un reportaje de centro Habana que se quedarán fríos no, congelados, es una falta de respeto para las personas trabajadoras.
HASTA CUANDO!!!
Todo se sabe , se sabe hasta quienes son coletas y coleros y aún no hay solución!!
POR QUE?? QUE LO IMPIDE??
Yo tengo mi mamá encamada, vivo sola con ella, no puedo hacer una cola de 3 ó 5 horas ni puedo pagar un turno, tengo 69 años , QUE HAGO??
CÓMO COMPRO ALIMENTOS?
Con esto de los coleros es lo mismo q todas las indisciplina sociales en el país q "no han tenido solución " HASTA CUANDO"!!!
Amo mi país y duele mucho ver como esas personas echan por tierra tanto trabajo y preocupación de nuestro Estado.
Ojalá pronto haya una solución!!!
Este artículo refleja no solo lo que ocurre en Villa Clara, si visitan cualquier consejo de la Habana vemos igual situación, los que venden turnos, los que marcan para ocho personas, los que marcan cada cinco personas entre otras modalidades. No estoy de acuerdo en que se les catalogue como “desocupados”, pues el tiempo de su ocupación es esa, y el hecho está en recibir una remuneración por la compra y reventa al doble y triple del costo del producto, hecho que contrasta con las horas ocupadas por el personal de salud atendiendo a personas enferma de covid o un taxista trasladando enfermos o un constructor resolviendo el problema de la vivienda o un campesino produciendo alimentos entre otros muchos ejemplos de personas ocupadas en solucionar problemas.
Creo que las tiendas virtuales son una alternativa que pueden ayudar mucho a resolver este tema; pero aún debe evaluar su mecanismo de venta, un ejemplo, a veces compro un módulo porque lo único que necesito es el aceite, el resto de los productos podría parecer un acaparamiento y podría constituir otra vía para la reventa de los llamados “coleros”.
Saludos con mucho interés, he estudiado el análisis del compañero Yunier Javier Sifonte Díaz, sobre la situación de las colas y los coleros y como la respuesta que es tan sencilla sigue permaneciendo en terreno de nadie. Los que somos víctimas de este flagelo, seguimos culpando al gobierno por el deterioro y degradación de esta situación, personalmente culpo al gobierno, por que tenemos que terminar de entender que el gobierno, no es solo el Primer ministro y su equipo de trabajo, el Gobierno esta en la Bodega, en la tienda captadora de divisas Llámese Cimex , Caracol o Caribe y sus representantes son las Administraciones. El gobierno es el Presidente del Municipio, el Delegado de la circunscripción y su aparato auxiliar y de apoyo es la PNR, los CDR, la CTC representando los intereses del Pueblo, la FMC desde la nación hasta la base y reunidos todos los electores por Circunscripciones y los electores sostenemos que la Respuesta para eliminar esta denigrante situación y forma lucrativa de tener mas que el obrero de una Fabrica sin trabajar, la tiene el Gobierno apoyado por su aparato auxiliar o apoyo como se les quiera llamar a las organizaciones sociales y los cuerpos responsables del orden y la tranquilidad ciudadana. No conozco la organización de la Sociedad en otros países, pero en cuba si existe una sociedad organizada y protegida. Aquí voy a tratar de exponer el Criterio de un custodio de mi centro de trabajo, persona de unos 75 u 80 años, este compañero, comentaba que con la organización que hay en cuba, lo mas fácil era eliminar los actos impunes. Decía
1.- El colero sabe que dia van a sacar el pollo por que tiene fuente de información dentro de la tienda.
2.- y decía si el acceso a las compras en los mercados para adquirir los productos de primera necesidad se organizara territorialmente por CDR en las
tiendas Municipales, los coleros se las veían fea. Ponía el ejemplo del mercado de Flores y el Pedregal, si a esos lugares organizados por CDR, fueran los residentes de los Municipios de Playa y la Lisa, no había necesidad de tener que hacer colas, ni pagar precios casi impagable al colero para tener una mercancía.
Sinceramente le veo razón al compañero. Una medida que mejor pensada podría dar resultado.
Ahora criterio mío.
En el caso de las tiendas de los equipos de electrodomésticos, en los que según el análisis del compañero Yunier Javier Sifonte Díaz, los turnos están entre 50 y 150 CUC. No veo por que tenga que pasar, ni por que tener una cola formada, se sabe que la entrada de los equipos es limitada, sencillamente establezco u sistema de inscripción del ciudadano en la tienda de su elección dentro de la provincia, para cuando entre el Equipo por el cual esta optando y desde la tienda se le cita cuando entre la mercancía. Eso eliminaría las colas, los coleros y la actividad ilícita. Y repito entonces las Administraciones a esas instancias como representante del Gobierno a esa instancia estarían jugando su rol y nadie tendría que seguir hablando mal de la organización del gobierno
Realmente he leído la mayoría de los comentarios y pocos se han referido a dar solución al problema que es general de Cuba, somos un país con una alta organización que la hemos demostrado cuando hemos querido, ¿por qué ahora actuamos como incompetentes?¿a quién le conviene o le satisface que existan las colas y estemos en el mundo mostrando ésta situación tan deprimente?
Pienso que la libreta de abastecimiento esla mejor solución una solución, compras una vez aseo y otra cárnicos, fíjense que el cubano solo habla de pollo y aceite, algún que otro picadillo.
Los centros de trabajo es otra solución pero sucede que solo se han beneficiado algunos centros, vuelven los maestros y profesores a caer en los no beneficiados y somos los que no tenemos tiempo de hacer colas, q además son controladas por las mismas personas que mantienen las mismas listas.
En caso de no usar las libretas: Los impedidos están controlados y siempre han sido atendidos, ¿A quién le conviene que hasta estas personas y sus familiares en su mayoría negocien con su incapacidad? ¿Por qué en las mismas tiendas que existen en cada territoriodonde siempre se les vendió jabones, etc, normadamente no se les llevan estos
productos de primera necesidad? Es terrible, los que aún no le dan solución a ésta situación es porque tienen todo lo necesario en su hogar. Mantener esta situación es una forma más de hacer contrarrevolución.
excelente articulo, muchas ideas para organizar y repartir lo poco que hay, pero se hace nada o no se quiere hacer nada.
Excelente artículo. Solo quisiera agregar algo acerca de una de las consecuencias de las colas y que no se toca en este artículo, aunque realmente da substancia como para otro. Constantemente se está haciendo llamados por parte de la dirección del país a trabajar más, a producir más y con mayor eficiencia. Pero no se analiza, por lo visto, que es muy difícil que se logre una mayor producción con una gran mayoría de los trabajadores viéndose en la encrucijada de escoger entre mantenerse en su puesto de trabajo o pasarse largas horas, de la jornada laboral, haciendo colas para tratar de satisfacer necesidades básicas. Desgraciadamente, muchas veces no queda otra opción que salir en horario laboral, porque de lo contrario no compras nada y ni siquiera así tienes la seguridad de no regresar con las manos vacías. Para colmo, lo común es que los fines de semana no se venda ninguno de los productos de mayor demanda, como lo vi puesto en un cartel pegado en la puerta de la tienda del edificio del Billarista en Santa Clara, no hace mucho.
Partiendo de lo poco que se ha hecho, al menos en Villa Clara, por garantizar de forma real y efectiva que la población pueda acceder a los productos de mayor demanda
con algún tipo de regularidad y seguridad, sin tener que hacer colas de días de duración, tal parece que no se valora por parte del gobierno el impacto económico que genera el hecho de que miles de trabajadores se vean obligados por la necesidad, a perder horas de trabajo por esta razón. Para que se tenga una idea, que 1000 trabajadores pierdan 3 horas en una cola, que es algo normal en estos día, sería más o menos el equivalente a que una persona no trabajara en todo un año. Y cuántas horas por trabajador no se pierden anualmente en este país por este motivo? Y es que no hay gestión que se vaya a hacer que no tenga como requisito una larga cola. Todo se complica aún más por el hecho de que nunca, o casi nunca, logras comprar más de un producto de los que necesitas luego de una larguísima cola, lo que te obliga a, como se dice en buen cubano, lucharlo otro día, con su consiguiente cola. Y así, interminablemente. Lo más fácil sería claro culpar a estos trabajadores de ausentarse de sus puestos de trabajo y tomar medidas, pero la verdadera manera de lidiar con este problema es encontrar mecanismos que permitan que el trabajador pueda hacer su tarea sin tener que estar pensando cómo va a poder comprar lo que posiblemente va a comerse ese mismo día. Porque es muy difícil concentrarse en ser más eficiente y productivo con la incertidumbre, no ya de ver con qué vas a comprar los de por sí caros sino además casi inalcanzables productos, para los que tenemos que ir todos los días a trabajar en un puesto estatal y vivimos del salario.
El mejor ejemplo de cómo se podría haber hecho en esta provincia, o a nivel de país, lo pusieron casi al inicio de esta etapa pandémica en un reportaje del NTV sobre los mecanismos de distribución en Las Tunas, utilizando la libreta de abastecimiento. Creo que no es necesario que los productos que se venden en las tiendas en CUC se lleven para las bodegas para su distribución normada, ni sería posible por el tema del almacenamiento, pero se podría utilizar un sistema mediante el cual se agruparan por zonas los núcleos de consumidores de las bodegas y se les asignara una tienda en CUC para que se pudieran hacer allí sus compras de los productos de máxima demanda. Esto permitiría desconcentrar algo las aglomeraciones. Que como dijera Digna Morales, directora del GEC en Villa Clara, “no se puede normar un producto si no hay para todos”, no puede ser una justificación. Creando un mecanismo de rotación con los números de núcleo de la OFICODA en la libreta de abastecimiento, se podría lograr que los que no alcanzaron un determinado producto, cuando este vuelva a entrar, lo consigan. El uso de la informatización, que tanto se quiere generalizar en el país, puede ayudar a organizar esto, creando una base de datos provincial o nacional. Con el uso de la apk Porter@ o alguna similar conectada a dicha base de datos, se podría saber qué producto y cuándo se compró con una libreta de abastecimiento dada y así regular el acceso a estos productos de forma más equitativa. Cuando hubo problemas con el abastecimiento del gas licuado, se alargaron los períodos entre compras de los consumidores y se pudo garantizar una mejor distribución. Se supone que quienes están al frente del gobierno deben tener la capacidad y el interés de crear los mecanismos y de hacer que se cumplan, pues esa es una de sus razones de ser. Porque lo que se ve en estos momentos con las colas y los coleros es una especie de Darwinismo, en el que solo los que tienen tiempo de sobra, casi siempre por no contar con vínculo laboral, pueden acceder a productos deficitarios.
La solución de las Tiendas Virtuales, tanto las que permiten las compras desde el exterior como desde el país, ayudan a reducir las colas frente a los establecimientos comerciales, pero por otra parte lo que se observa como tendencia actualmente, que es cerrar los locales de las tiendas y vender solo a través de las Tiendas Virtuales de estas, da la impresión de que los responsables suponen que la mayoría de la población cuenta con un teléfono inteligente con conexión de datos en 3 o 4 G permanente, para poder realizar las compras online. Además de que mantener cerrado y subutilizado un local tan grande como es un tienda por departamentos es antieconómico, se debe entender que una Tienda Virtual en esencia es un servicio online con un almacén donde se tienen los productos y que prácticamente convertir en almacenes tiendas que están en el centro de la ciudad, como las del Boulevard de Santa Clara, es ilógico porque para llevar los productos hasta estas no puedes utilizar grandes camiones con remolques y contenedores, lo que obliga a tener grandes almecenes en áreas exteriores de la ciudad y luego otros almacenes en el interior de la misma, las reconvertidas "tiendas". En cuanto a priorizar las ofertas de las Tiendas en MLC, tanto online como físicas, se entiende que el país necesita de divisas para poder sostener la economía y garantizar la compra de muchos de los productos básicos, pero también se debe tener el cuenta que ya de por sí la lista de productos considerados de primera necesidad se ha ido reduciendo a lo indispensable, porque el cubano promedio no va a las "shoppings" a comprar aceitunas ni dátiles o salmón o jamón ibérico, sino el pollo, las salchichas y el aceite de cada día. Y si ni a esto le puede dar alcance por culpa del desabastecimiento, los coleros y una deficiente organización de los mecanismos de acceso, aquello de "Con todos y para el bien de todos" parece que se transforma en "Con todos y para el bien de unos pocos".
en un pais donde casi el 50 % de los trabajadores son presupuestados, sobra gente para organizar la cola.
He ahi uno de los problemas los propios directivos de las tiendas aclaran que no son responsables de organizar colas hacer listas etc que ellos solo informan la cantidad de productos. Compañeros este problema es de todos desde el directivo con mayor resposabilidad hasta el oficial de la PNR. No me parece corresta esa respuesta ese gerente no es militante del PCC. Hay que remitirse a las palabras del gral de ejercito sobre los militantes drl partido no es posible que un militante vea un problema en un lugar y vire la cara. Esta en la obligacion de contribuir a su solucion. Si no es asi no se resuelve el problema y seguimos dando trigo para que sigan hablando basura.