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Un Estado en destierro, el Saharaui, donde el desierto es el gran mar árido (I)

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Federica Cresci.

“No puedes explicar el desierto a quién no tiene los ojos llenos de libertad, crepúsculos y melancolía”. 

Fabrizio Caramagna

No es la primera vez que escribo del pueblo saharaui, que estimo y respeto por su resistencia y resilencia en condiciones críticas sin haber conocido nunca personalmente su tierra. Esta vez voy a ofrecer mis palabras a una querida amiga, Federica Cresci, que tuvo una linda experiencia participando al viaje “Misión 2020” de la asociación Ciudades Visibles del ARCI de Campi Bisenzio*, que se ocupa de adopciones y sustento a distancia de niñas y niños, muchachas y muchachos, entre los más pobres de los campos prófugos en el desierto argelino, llamados así por las autoridades de la R.A.S.D. (República Árabe Saharaui Democrática).

El grupo que llega en los campos es formado también por estudiantes de medicina y médicos jóvenes de la universidad de Tor Vergata, de Roma, que prestan servicio voluntario y entregan medicinas en los hospitales de los campos prófugos.

Los tres jefes de los grupos son Nadia Conti (Ciudades Visibles), Massimiliano Caligara (Legambiente) y Fabricio Mazzinghi (Proyecto Saharaui-Tor Vergata). Massimiliano Caligara y Claudio Cantù (CISP, Comité Italiano por el Desarrollo de los Pueblos y encargado de la Red de Solidaridad por el Pueblo Saharaui) son los responsables del proyecto “Agua en el desierto”, que ayuda al abastecimiento del agua en los campos prófugos.

Este año las intervenciones de solidaridad y cooperación internacional, que son desarrollados desde hace tiempo en el campo prófugo de Ausserd, situado en el desierto argelino, también se extenderán a Tifariti, una de las siete “ciudades” de los territorios liberados en el Sáhara occidental. Será activado un proyecto muy articulado, focalizado –como los proyectos de los años anteriores– sobre la recolección y la gestión del agua en territorios desérticos.

La guerra en el Sahara empieza cuando España, en el 1975, cedió la administración del Sáhara Occidental a sus limítrofes Marruecos y Mauritania, con acuerdos ilegales, desde el punto de vista del derecho internacional, dado que una potencia colonial no puede “ceder” un territorio colonizado por ella a otros Estados.

Después que la Corte Internacional de Justicia (CIJ) declaró que los habitantes del Sáhara Occidental gozaban del derecho de autodeterminación que constaba en las resoluciones de las Naciones Unidas (CIJ, 1975), el rey Hasan II inició una movilización que pasaría a la historia como la “marcha verde”, o mejor dicho la “marcha negra”, según los saharauis, por su saldo cruento y luctuoso, que implicó el traslado de unas 350 000 personas y 25 000 soldados hacia la zona saharaui para ocupar el territorio. Esto fue acompañado con bombardeos de la aviación marroquí con fósforo blanco y napalm contra los civiles saharauis que emprendían el éxodo forzado hacia el desierto argelino.

En ese marco, varios miles de saharauis huyeron hacia Argelia y el 27 de febrero de 1976 el Frente Polisario (brazo armado del pueblo saharaui)  proclamó la República Árabe Saharaui Democrática (RASD). En 1979, Mauritania suscribió un acuerdo de paz con los combatientes de la RASD y, desde entonces, es solo Marruecos el que continúa afirmando tener soberanía sobre la zona, que incluye el área a la cual Mauritania había renunciado.

Las fuerzas marroquíes y saharauis continuaron por el camino de las armas, hasta 1991, cuando se firmó el alto al fuego y la ONU creó la Minurso (Misión de las Naciones Unidas para el Referéndum en el Sáhara Occidental), que se encargaría de mantener la paz y de convocar a un referéndum de autodeterminación. Sin embargo, pese a los reiterados intentos por llevarlo a cabo, el referéndum –cuya última fecha fracasada fue el 31 de julio de 2000– nunca se realizó y Marruecos sigue proponiendo como solución al contencioso, brindar al territorio un régimen de autonomía bajo el paraguas de la soberanía marroquí.

Actualmente, alrededor de 165 000 saharauis viven en los campamentos de refugiados cerca de Tindouf (sudoeste de Argelia), dependiendo mayormente de la ayuda humanitaria y a la espera de poder ejercer ese derecho a la autodeterminación, proclamado y avalado por la comunidad internacional a través de decenas de resoluciones y declaraciones de sus distintas instancias y representantes.

En 1980, Marruecos comenzó a construir un muro en el desierto para cercar parte del territorio del Sáhara Occidental, con el objetivo de impedir –en pleno enfrentamiento armado– el avance del ejército saharaui del Frente Polisario. La construcción (distribuida en varios tramos) tiene alrededor de una longitud aproximada de 2 720 kilómetros y se depositaron entre 7 y 10 millones de minas antipersona, que siguen activas hoy en día.

“La idea de las adopciones nació a distancia, nos percatamos que muchas veces lo que nosotros como asociaciones llevábamos en el desierto no era exactamente lo que necesitaba el pueblo saharaui , aunque todos, yo de Campi Bisenzio, otros de Prato, principalmente de las administraciones de la región Toscana, lo hiciéramos totalmente sin intereses. Pues, trabajando lado a lado con los funcionarios de la RASD, decidimos que era importante ayudar a los jóvenes para que pudieran alcanzar un poco de autonomía para poder estudiar.

“Desde 2016 ya adoptamos a 198 niños, implicamos las familias italianas adoptivas para que conozcan la realidad saharaui, para que puedan ayudarnos a denunciar el muro de la vergüenza que divide el Sáhara Occidental, ocupado ilegalmente de Marruecos, de los territorios liberados por el pueblo saharaui. La maldición de este pueblo es que bajo su tierra hay riquezas inmensas y también el mar frente a sus costas es un enorme manantial de dinero por Marruecos, que hace negocios de oro con los estados europeos y no solo”.

Nadia Conti.

Quien está contando su experiencia es Nadia Conti, que se emociona mucho mientras recuerda, en un diálogo con Federica, que es una vergüenza enorme que el pueblo saharaui todavía está esperando desde 43 años un referendo para decidir si serán autónomos o no de Marruecos, que la ONU no haga nada para defender este pueblo sin identidad, sin la libertad de moverse de los campos prófugos (que por suerte existen en el desierto argelino) y que solo Cuba ayuda en el estudio, totalmente gratuito: desde la isla rebelde salieron centenares de médicos saharauis que vuelven a los campos para ayudar a sus hermanos.

“Nos llamamos ‘Ciudades Visibles’ parafraseando el título de un libro de Italo Calvino, Ciudades Invisibles, porque nuestro empeño es devolver la visibilidad a aquellos pueblos que nadie escucha, queremos gritar su dolor, su rabia, la falta de los derechos, el amor, la pasión, la alegría, ingredientes indispensables para quedarse humanos.

“También hemos adherido al ARCI (Asociación Recreativa y Cultural italiana), porque aprobamos la Declaración Universal de los Derechos del Hombre, practicamos la solidaridad internacional y representamos los valores democráticos de la Resistencia italiana contra el fascismo.

“Decidimos llevar a los campos prófugos a jóvenes estudiantes de medicina o en todo caso jóvenes médicos, porque vimos que son entusiastas con este trabajo de solidaridad, quizás porque son de los pocos que logran transmitir, en este sistema inhumano, la generosidad y la disponibilidad para el prójimo que sufre, y el voluntariado gratuito”.

Nadia termina su conversación confesando que “se formaron muchas alianzas, porque es la magia del desierto que hace encontrar a las personas desinteresadas, que nos enciende a los corazones, y nos permitió conocer Cuba, con su ejército de médicos y educadores, una pequeña isla que exporta solidaridad, donde los demás exportan armas. Este es un mensaje que enamora, y también yo, con 60 años, gracias a Cuba me convenzo, una vez más, que esta es lo única vía posible por un futuro mejor”.

En cambio, Federica me cuenta que decidió asociarse con “Ciudades Visibles” porque respeta mucho el trabajo de Nadia Conti, a la que considera una activista con un corazón puro, que desde 1996 recorre el desierto de los campos prófugos saharaui para tender su mano desinteresada a este pueblo.

“Desde niña quise mucho al Che Guevara, conocí su pensamiento por sus escritos y sus libros, me convencí que tuvo razón cuando dijo que una economía socialista no podrá establecerse nunca completamente sin la construcción del Hombre Nuevo. Por esta razón, me dediqué a la juventud y me gradué en Pedagogía, con la esperanza de construir una conciencia en mis alumnos basada en los valores más positivos de condivisión y solidaridad.

“Para completar mi preparación estudié en un curso de español para extranjeros en La Habana y me incorporé en el grupo de trabajo de la embajada cubana en Roma por 20 años. Este, más que un trabajo, fue un crecimiento importante en mi fe política y en mis valores éticos y morales, debo mucho al pueblo cubano.

“Y ahora con este viaje estoy conociendo la resistencia del pueblo saharaui, que como el cubano y el palestino, es pisoteados cotidianamente por el imperialismo, ya sea marroquí, estadounidense o israelí, pero que nunca pudo dominarlos. Combaten duramente para conservar su identidad, su cultura y su derecho a la autodeterminación. Aquí en los campos prófugos me encantó la alegría que conserva este pueblo y la capacidad también de compartir lo poco que tienen con extrema espontaneidad y disponibilidad.

“Fueron muchos los momentos emocionantes en este viaje en el desierto, quiero recordar cuando encontramos la brigada de los médicos cubanos que prestan su servicio en los hospitales de Ausserd y Rabuni, gracias a la mediación de la doctora Aleida Guevara March, la hija del Guerrillero Heroico, Ernesto Che Guevara. Fue muy lindo ver a los médicos cubanos con los italianos de Tor Vergata y los saharauis conversar entre ellos y crear puentes de solidaridad.

“El jefe de la brigada de los médicos cubanos, el doctor Héctor Méndez López, me contó que los últimos saharauis que se graduaron a Cuba en medicina están estudiando un máster en Medicina General Integral en los campos prófugos, gracias a la brigada de los médicos cubanos, para alistar luego consultorios médicos familiares, gracias a un proyecto escrito y pensado por el Comandante en Jefe, Fidel Castro Ruz”.

Federica continúa contando que el pueblo cubano también tiene una brigada de educadores en el Instituto Simón Bolívar, en la ciudad de Smara, para niños de primaria y muchachos de la secundaria. Uno de los objetivos es tratar de implicar también en los estudios a las niñas y las muchachas, que lastimosamente no pocas veces son discriminadas respecto a los barones. Pero Federica quiere precisar también que las mujeres tienen un papel importante en el estado, ocupan cargos de dirigencia y tienen un espacio llamado “La Casa de las Mujeres”, administrada solo por ellas, con actividades políticas y culturales,  dirigido por la primera mujer saharaui graduada en Argel en Ingeniería Aeronáutica.

(Continuará…)

Nota:
*Colabora con BanSloutLarbi, el círculo Legambiente Los Amigos del Lago, trabajadores de las Públicas Asistencias, Clowncare me ilumino de inmenso Onlus y del Auser.

(Tomado del blog Tigridia y los indios Piccaninny)

Se han publicado 2 comentarios



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  • lex77 dijo:

    Es hermoso en tiempos de coronavirus leer testionios de solidaridad como estos.
    Tuve la dicha de conocer varios estudiantes saharuies cuando estudiaba en la Universidad de Oriente, uno de ellos es mi amigo, mas q mi amigo es mi hermano y es una de las mejores personas q he conocido en mi vida.
    Es cierto q son solidarios, buenos compañeros y grandes tomadores de te como todos los árabes, y tb es cierto q Cuba es el único país del mundo q de manera sostenida ha mantenido ayuda y solidaridad con este hermano pueblo.
    Mi amigo, a pesar de no vivir en el Sahara Occidental por razones q no vienen al caso, jamás ha perdido su identidad y en la sala de su casa me consta q cuelgan una bandera saharaui y una cubana.

  • Pablo dijo:

    Un abrazo solidario al pueblo saharaui, hasta la victoria final!!!!

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Ida Garberi

Ida Garberi

Periodista italiana con corazón cubano. Editora de la página en italiano de Prensa Latina y Cubadebate. Veterinaria en el pasado.

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