Treinta febreros de Amor para una Colmena (+ Fotos y Videos)

La Colmenita al finalizar una reciente actuación en el teatro Sauto de Matanzas. Foto: Cortesía de La Colmenita.
Si de niños, magia y amor se trata, a mi mente llegan - como en ráfaga-, diferentes imágenes en tonos amarillos y negros, con alas y antenitas en constante movimiento. Con una banda sonora de sonrisas y corazones latiendo al compás del Bien. Con rostros pequeñitos y otros no tanto. Traviesos, juguetones y cariñosos, porque como dijera sabiamente el Apóstol “son los que saben querer, son la esperanza del mundo”.
Y en este planeta tan convulso en que vivimos La Colmenita es un rayito de luz que se va abriendo paso entre las nubes más oscuras; que salva y que sana, que impulsa, que forma y completa.
La Colmenita no es una escuela, pero enseña. No es un hospital, pero cura. No es un parque, pero divierte. No es una casa, pero la habitas. Tiene la virtud de ser una y a la vez muchas otras cosas. Y viene con un complemento añadido: las personas maravillosas que la conforman.
Es una inmensa obra de amor.

La Colmenita. Foto: Cortesía de La Colmenita.
Un poco de historia
El 14 de febrero de 1990 surgió un pequeño grupo de teatro compuesto por niños y jóvenes, bajo la dirección de Carlos Alberto “Tin” Cremata y su mamá, Iraida Malberti; que hasta 1993 se mantuvo estrenando obras del Teatro Cubano y el Siglo de Oro Español.
En 1994, un pequeño cambio marcaría el destino del grupo para siempre; estrenaron en el Karl Marx, una versión del clásico Meñique interpretada solo por niñas y niños. Ese sería el inicio de lo que, al paso de los años se ha convertido en La Colmenita, Compañía Infantil de Teatro de los Niños de Cuba.
La idea de Cremata fue sumando abejitas y zánganos. Cuando ya eran tantos los que iban hasta el panal fundador, Tin le pidió a Jaime Fort (el guionista de buena parte de los programas de Vivir del Cuento) que abriera un Taller anexo por Alamar, y después se abrió otro en Plaza, y así en otros municipios de La Habana. Por eso hoy en la Colmenita actúan niños del Vedado, pero también de San Miguel, La Lisa, el Cotorro y casi todos los lugares de la capital.
Tiempo después el sueño se multiplicó y se abrieron Colmenitas en casi todas las provincias de Cuba. De algunas vinieron a enterarse cuando visitaron ese territorio y Tin y sus compañeros quedaban maravillados de la calidad de aquellos proyectos.

La Colmenita en la cima del Turquino. Foto: Cortesía de La Colmenita
Una gran familia
Eso es La Colmenita. Así la forjaron sus fundadores. Así la han sostenido generaciones de maestros, instructores, productores y técnicos. Así la han vivido generaciones de niños.
Algunos que llegaron siendo pequeñines con ganas de fantasear desde el teatro y la música, hoy son parte de la compañía como maestros. Algunos encontraron el amor en aquellos predios. Otros ya tienen a sus hijos criándose en La Colmenita.
Allí todos hacen de todo. Como los mosqueteros actúan: todos para uno, uno para todos. Jaime Fort lo cuenta con gracia en este testimonio:
Soy Fundador de La Colmenita y durante muchos años tuve un pequeño problema, que no por pequeño dejaba de ser inquietante. Cada vez que debía rellenar alguna de las muchas planillas que los cubanos tenemos que cumplimentar a lo largo de nuestras vidas; y me topaba con la pregunta “profesión” ahí mismo me entraba una indecisión muy grande. Yo, como trabajaba en La Colmenita, lo mismo hacía de actor, que de profesor, que de técnico de sonido, utilero, tramoyista, atrezo, auxiliar de iluminación, escritor de guiones, ayudante de vestuario, repartidor de merienda, electricista, y algunas veces, hacía hasta la dirección general y puesta en escena de algún espectáculo. También desarrollaba en la Colmenita otras actividades relacionadas con el teatro, pero de forma más indirecta, como: desmontador de ascensores, ayudante de mecánico de guagua, chapistería y pintura, traductor e intérprete, cuidador de niños, estibador, espantador de ranas o relaciones públicas. Pero la casilla de “profesión” era un solo cuadrito y yo nunca supe qué diablos poner. En realidad, podría haber escrito una sola palabra; una palabra que lo resumía todo, pero estoy seguro que el burócrata de turno no iba a entender nada si ponía ahí, “Profesión”: COLMENERO…

La Colmenita celebró los 25 años de la primera puesta en escena de su versión de La Cucarachita Martina. Foto: Daylén Vega/ Cubadebate
Del Teatro Nacional a La Bajada
Siempre agradece Cremata a la Juventud, los Pioneros y a Nisia Agüero por haber creído en la valía del proyecto, cuando apenas nacía. El Teatro Nacional, que dirigió Nisia le abrió las puertas hace 25 años para aquella producción de "La Cucarachita Martina", a la que ahora le han celebrado sus bodas de plata.
Después han paseado por los mejores teatros de Cuba maravillosas versiones de obras como “Sueño de una noche de Verano”, “La Cenicienta… según Los Beatles”, “Los Cuentos Cubanos de Andersen”, “Alicia en el país de las Maravillas”, “Y sin embargo, se mueve”, “Fábula de un país de cera”, “Ajiaco de Sueños”, “Elpidio Valdés y los Van Van”, “Abracadabra”, “Pedro y el Lobo”, “Meñique”, “Bululú y Medio”, “Los Balcones de Madrid”, “El gato con Botas”, “Ricitos, los Tres Ositos… y la Década Prodigiosa”, “Blancanieves y los siete enanitos”, “Las aventuras de Pinocho”, “El Concertazzo de La Colmenita”, “Travesía Mágica”…
Junto a la magia que le ponen los niños a esas obras, en sus elencos han participado integrantes de lujo como Silvio Rodríguez, Juan Formell y Los Van Van, Omara Portuondo, Compay Segundo, Eliades Ochoa, Adalberto Álvarez y su son, Alexander Abreu, la Orquesta Aragón, Virulo, Teresita Fernández, Buena Fe, Liuba María Hevia, Issac Delgado, Pancho Amat, Beatriz Márquez, Vocal Sampling, Los Papines, Oscar Valdés, Enrique Plá, Ernán López Nusa, Julito Padrón, Orlando Valle “Maraca”, Rolando Luna, David Álvarez, Moncada, y María de los Ángeles Santana, entre muchos otras joyas de la cultura nacional.
Hola, soy Omara Portuondo, quiero enviarle un beso muy grande a Tin y a todos los colmeneros en este cumpleaños. Gracias por invitarme a cada rato a compartir sus aventuras y muchas gracias por lo que hacen por nuestra Cultura. Yo también me siento parte de esa familia, como una abejita más, endulzando el alma de Cuba. ¡Felicidades Colmenita!
Pero las abejitas no están hechas para encerrarse sólo en los teatros; han salido a repartir sus mieles por decenas de lugares de toda Cuba. Han realizado decenas de Giras Nacionales por las zonas más intrincadas o las llamadas Áreas de Silencio, por aquellas que han sido afectadas por desastres naturales o por las comunidades rurales del Plan Turquino-Manatí.
En escenarios improvisados al aire libre, a veces al amparo de las luces del ómnibus que los traslada, en ocasiones actuando para sólo una decena de niños (que eran todos los niños de esa comunidad), La Colmenita ha dejado sus huellas en Maisí y La Bajada, en Moa y Guaracabulla; llevando un mensaje de aliento y con la premisa de que tener talento es tener buen corazón.
Junto al Movimiento de Payasos Terapéuticos han promovido también una labor de hermoso alcance humano por los Hospitales Oncológico y Pediátrico de La Habana, que ya se extiende por todo el país.
En 1998 La Colmenita se integró al Ministerio de Cultura de Cuba como un proyecto oficial del Consejo de Artes Escénicas, y en 2006 fue nombrada Centro de Promoción de Salud, por el Ministerio de Salud Pública cubano.

Con Cristina Fernández en la Casa Rosada, Argentina. Foto: Cortesía de La Colmenita
Libando por el mundo
El paradigmático modelo pedagógico y teatral que La Colmenita ha desarrollado en estos treinta años ya es reconocido en diversos continentes.
Más de 25 países de Asia, Europa y América, han disfrutado de las actuaciones de la compañía cubana. Hasta a los propios Estados Unidos, pese al bloqueo, llegó el mensaje de paz y amor de Cremata y sus pequeñines.
Y en no pocos lugares por donde han pasado han dejado sembrada la semilla. Así han surgido Colmenitas en España (Sevilla, Cantabria y Tenerife), México (Querétaro, Chiapas y San Luis Potosí), Panamá, Nicaragua, República Dominicana, Colombia (San Cristóbal, Bogotá), Canadá (Winnipeg), seis en Argentina (Buenos Aires), 50 en los diferentes estados de Venezuela y 31 en todos los departamentos del Salvador. Cada una con una membresía de entre 50 y 100 niños.
La Colmenita fue el primer grupo teatral del mundo en ser proclamado Embajadores de Buena Voluntad del Fondo de la Organización de las Naciones Unidas para la Infancia (UNICEF).
Yalcin Baykul (Turquía) – Yo sueño con que haya muchas más Colmenitas alrededor del mundo… y más, sueño que el mundo todo – sea una gran Colmenita.

La ColmenaTV. Foto: Cortesía de La Colmenita
Teatro, Cine, Música y TV
La Colmenita ha realizado coproducciones exitosas con Bread and Puppet Theater (EE.UU.), Odin Theatre (Dinamarca), Deep Mountain (EE.UU.), People´s Little Theater (Bangladesh), Les Mordus du Théatre (Bélgica), Corporación Cantoalegre (Colombia), Big Band Ribe (Dinamarca), CoopFilarmónica de Bogotá y un largo etcétera.
Pero La Colmenita en su quehacer ha trascendido la puesta en escena teatral, produciendo tres largometrajes con y para niños: “¡Viva Cuba!”, “Habanastation”, “Y sin embargo…”; los tres con gran acogida por el público y multipremiados internacionalmente.
Asimismo, obtuvo el Premio Especial Extraordinario del Festival CUBADISCO 2014 con el DVD “Siempre habrá Van Van” y Premio Especial del CUBADISCO 2017 con los DVD “Pedro y el Lobo” y “¡Feliz Cumpleaños Fidel!”. Su disco “Añejo Jardín”, producido por la EGREM, fue nominado a los Premios Grammy Latinos en el 2017.
En 2017, 2018 y 2019, el grupo teatral produjo y protagonizó “La Colmena TV”, un programa de televisión que se ganó un espacio de preferencia en los hogares de Cuba.
Desde 2005 La Colmenita tiene su propio coliseo, en la Sala de Teatro de la Orden Tercera del Convento de San Francisco de Asís, perteneciente a la Oficina del Historiador de la Ciudad, en La Habana Vieja.

La Colmenita. Foto: Cortesía de La Colmenita.
Sólo el Amor salva
La Colmenita siempre ha gozado del gusto popular. La simpatía y el aprecio hacia el grupo y sus integrantes, es una constante en el corazón de los cubanos. Los teatros se llenan cuando actúan. En las provincias los esperan con entrañable cariño y deferencia.
Quizá nunca Tin imaginó que aquellas tardes en que su padre (*) inventaba obras de teatro y los ponía a actuar a él y sus hermanos serían el embrión de este hermoso proyecto de amor por los niños que trasciende a sus hacedores y que enaltece a Cuba.
Bien lo ha dicho Eusebio Leal:
Eusebio Leal. Foto: Archivo.
Siempre creí y creo que Tin, como le llamamos cariñosamente a Cremata, es un discípulo puro de Luz y Caballero; quiere decir, el Teatro es para ellos el vehículo para formar y para educar el alma de esos niños y prepararlos para la vida.
De esa manera, a través del Arte, logran lo incocebible, lo inimaginable, que criaturas de este tamaño, no ya hagan algo, porque los hacen meditar, los hacen pensar, sino que actúen concertadamente para crear una maravilla como es la obra de La Colmenita.
Esa Colmenita ha trascendido y hoy forma parte de un legado generacional; hoy hay muchos niños, que son adolescentes y que son jóvenes y que se formaron al calor de Tin y de sus colaboradores, un maestro de generaciones, alguien que se ha entregado por completo, con amor, alguien que fue muy herido y que sin embargo convirtió la herida en Amor, eso es lo más importante, lo convirtió en una voluntad creativa, en una voluntad salvadora. Él me ha hecho a mí creer firmemente, en lo que una vez dije: "Solo el Amor, salva".
Se cierra el telón. Todos se reúnen con las manos apretadas en el círculo como tras cada función. Un nuevo bien se ha hecho. La Colmenita comienza a mirar hacia los próximos treinta años.

La Colmenita. Foto: Cortesía de La Colmenita.
(*) El padre de Carlos Alberto Cremata es una de las 73 víctimas de abominable sabotaje contra un avión de Cubana en Barbados en 1976. Su madre, Iraida Malberti, fue una de las más importantes creadoras de teatro y televisión para niños en Cuba.
El llamado de Tin a los Colmeneros

Carlos Alberto Cremata, director de La Colmenita en un ensayo. Foto: Bill Hackwell / Archivo de Cubadebate
Treinta años cumple hoy la Colmenita de Cuba, que tuvo la suerte de nacer un día de los enamorados, cuando recién comenzaba el período especial (14 de febrero de 1990).
Catorce jóvenes, que enseguida fueron veinte y ocho, y que estuvimos del 90 al 98 sin recibir salario, unidos solo por el placer de estar juntos compartiendo aventuras de Teatro Musical por toda Cuba
Invito a todos los colmeneros de antes y de ahora, los cientos de niños que hoy tienen 40, 30 y 20 años y que andan dispersos por todo el mundo, sus familiares, los miembros de las Colmenitas nacionales e internacionales, amigos y público en general - a que escriban sus recuerdos, anécdotas, impresiones, vivencias, opiniones, dudas – y las envíen a esta especie de foro que puede tornarse para nosotros Cubadebate, y así atesorar una suerte de almacén virtual de nuestra treintañera y melífera historia de vida… que además publicará este sitio - para todos los que a él acudan de Cuba y de todo el mundo.
¡Cuántos recuerdos!... en primer lugar mi Papá (Carlos Alberto Cremata Trujillo), que siempre he dicho - ha sido el verdadero director de nuestra Colmenita desde muuucho antes de fundarse… mi Mamá (Iraida Malberti Cabrera) eterna Abeja Reina y la siempre respuesta a las más difíciles preguntas del Arte y la Vida… La fuente originaria y pretexto para fundar - mi primogénita Camila, que hoy ronda la treintena y educa a muchos niños (como su Papá) en la Tampa de nuestro Martí… y además reencarna en mi hija menor Maria Carla de 15 recién cumplidos.
Los primeros: Alex, Yoha, Ernan, Mao, Ramfis… Alpízar, Janecita, LuisMa, Amarilys, Yanín, YanCap, Arielito, Julio el policía, Anmerix, Nenita, Lourdes, Mayra, Patri… Susy, Joselín, Yanai, Gretell, Carlitín, Yasbel, Churrisquito, Malú, Gabo, las Claudias, Riquifito, Thais, Marlon…
Las inolvidables asistentes de dirección Marisela Hernández Arocha e Ingrid León Vila, la tiernas creadoras de los textos teatrales en verso Julia González Carid y “Titi” Oltuski, los músicos Yamel Romero, Amaury Ramírez, Mónika O’Reilly, Tony Carrera, Ivis Reyes y René Baños (Sampling), el guionista Jaime Fort (¡el del programa de Pánfilo!), la Maga de las Luces - mi tía Saskia Cruz, las diseñadoras de vestuario Nora Mesa, Magalys Acosta y Melba Cortés, los productores Leonardo Buenaventura (¡que nos abrió al mundo!), Lupe Rey, Marta Palacios y Cristina Leyva, los directores de arte Yoqui Tornes y Juan García, la directora de sonido de siempre Janet Rodríguez del Sol, las Almas del Panal: en el teatro - mi Muma de todos los recuerdos lindos y en la música - Rocío Calle, mi “Puchi” (hoy Directora Orquestal)
Los Maestros que nos dieron a luz y amamantaron: Berta Martínez (Teatro Hubert de Blanck), Nisia Agüero (Teatro Nacional de Cuba), Enith Alerm y Laritza Díaz (Organización de Pioneros José Martí), Teté y su Escuela “Solidaridad con Panamá”, José Arroyo de Bogotá, Ulvi Icil de Estambul y Miguel Adan de Sevilla, Michel Frank… y por supuesto: Fidel, Raúl y Martí.
Las tantas aventuras nacionales e internacionales a JAPÓN, la Ciénaga de Zapata, ESTADOS UNIDOS, Guaracabulla, RUSIA, el Pico Turquino, KUWAIT, Mangos de Polilla, FRANCIA, Naranjo Agrio, TURQUÍA, La Isabelita, CANADÁ, Mamanantuabo, ALEMANIA, Pinar de las Canas, MÉXICO, Mangos de Baraguá, ESPAÑA, San Pablo de Yao, HAITÍ, Arroyo Seco, BANGLADESH, La Bajada, PORTUGAL, Las Martinas, VIET NAM, Chafarina, DINAMARCA, Piedrecita, RUMANÍA, La Tinta, BULGARIA, Potrerillo, NICARAGUA, Dos Ríos, REPÚBLICA DOMINICANA, Magarabomba, EL SALVADOR, Birán, VENEZUELA, Cauto Embarcadero, ECUADOR, Minas de Matahambre, BÉLGICA, Caimanera, ARGENTINA, Boquerone, PANAMÁ, Guamuta, COLOMBIA, Playitas de Cajobabo…
¡Escriban, escriban! - queridos colmeneros de estos inolvidables treinta años!
Tin Cremata

La Colmenita llevando alegría tras el desastre natural. Foto: Cortesía de La Colmenita

Con Juan Formell Foto: Cortesía de La Colmenita

Encuentro de los presidentes Fidel Castro Ruz, Presidente de los Consejos de Estado y Ministros de Cuba y Hugo Rafael Chávez Frías Presidente de la Republica Bolivariana de Venezuela, En el Teatro Karl Mark de la Capital cubana, En el marco de la visita que realiza a cuba el presidente Venezolano.
En la foto Ambos presidentes saludan a niños cubanos integrantes del grupo Infantil La Colmenita.
Fecha: 29 Abril de 2005
Foto: Roberto Suárez

En la celebración de los 90 de Fidel. Foto: Cortesía de La Colmenita

La Colmenita recibe su teatro nuevo. Teatro de la orden tercera en La Habana Vieja. Foto: Archivo / Cortesía de La Colmenita
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Periodista cubana. Realizadora audiovisual. Directora General de la Casa del ALBA Cultural y el Centro Multimedial y de Prensa del MINCULT. Integrante del proyecto Mujeres Al Sur. Colabora con Cubadebate y otros sitios digitales.
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Hola, soy Omara Portuondo, quiero enviarle un beso muy grande a Tin y a todos los colmeneros en este cumpleaños. Gracias por invitarme a cada rato a compartir sus aventuras y muchas gracias por lo que hacen por nuestra Cultura. Yo también me siento parte de esa familia, como una abejita más, endulzando el alma de Cuba. ¡Felicidades Colmenita!
“Nuestro ingreso a La Colmenita. Antecedentes"
Desde pequeña consideré a la Compañía "La Colmenita" como la mejor en lo que hacen. Casi tengo la edad de su fundación, y me he beneficiado toda la vida de sus puestas en escena. Cuando ingresé a la Universidad, tuve la maravillosa oportunidad de conocer a Amalia Rojas Mirabal, quien desde pequeña, era parte de la Colmena. Amalia es una mujer genial: inteligente, extrovertida, excelente oradora, noble y cariñosa. Quedé maravillada con su personalidad, ahí pensé: que cuando tuviera hijos, quería que fueran como ella. Sabía que gran parte de su formación como persona venía de aquel Panal que admiré toda mi vida. Dos años después tuve a mi niña: Aliha, y recuerdo haberle dicho a Amalia: ¡Quiero que esté en La Colmenita!
Aliha no parecía tener dotes artísticas, era una niña avispada, inteligente, pero algo tímida, aun así yo confiaba en que su ingreso a la compañía cambiaría su vida para siempre. Así fue...
Un día Amalia me comentó que un profesor colmenero había formado un Taller con niños pequeñitos, y que Aliha podría formar parte de él con sus recién 4 añitos cumplidos...
Entonces en noviembre de 2017 - mi sueño se hizo realidad, mi niña entró a formar parte de esa compañía (que había admirado toda mi vida), esa que hasta hoy, ha cambiado su mundo, y ha hecho de ella - una personita especial...
"Guille"
"El Guille" (el guía y Director de nuestra Colmenita de los Meñiquitos), como todos le decimos - es una de las personas más especiales que he conocido. Tengo montones de razones para estar agradecida con él, pero la más importante, la fundamental - es el hecho de haber cambiado la vida de mi pequeña Aliha... y la mía. Es una persona que tiene una mezcla de paciencia con rigor, de exigencia con dulzura, de trabajo duro con amor, de disciplina con cariño... Todo en su comportamiento para con los niños - tiene una mezcla lo útil con lo agradable; y en todo lo que hace con ellos - pone toda su energía (¡que es inagotable!), su empeño, dedicación, y a la vez una Ternura que hace que los pequeños sientan y vean en él un integrante muy especial de su familia. Por eso hoy, es "Tío Guille"...
No hay un día de ensayo tedioso con él, no hay una historia Martiana aburrida, no hay una actuación imposible de lograr, no hay gris, no hay un "no puedo". Solo escucho de él palabras de ánimo, aliento, gestos llenos de bondad y desinterés. Ama a los niños y ama lo que hace con ellos. Muchas veces pienso: ¿cómo puede?, ¿cómo no pierde la paciencia?, son muchos niños pequeños a la vez... La respuesta: aún la busco... solo sé que es algo superior a todos los sentimientos que conozco...
Uno de los momentos más memorables de nuestra Colmenita de los Meñiquitos fue sin dudas la gira en marzo de 2019 - por Pinar del Río. Marcó además - las dos primeras noches de mi pequeño Sebastián, fuera de casa (sin el acompañamiento de padres o abuelos)... Recuerdo que yo llamaba a Yoana (madre amorosa del Taller, ayudante de las "patas" en los ensayos, miembro del Consejo de Padres, incondicional a Guille, y cuanto elogio quepa para reconocer su entrega) con mucha frecuencia y ansiedad, porque en la distribución de los pequeños, ella tenía la custodia de mi hijo. Pues resultó que esa noche mi niño tuvo un vómito, ¡me parecía que la distancia era infinita!, pero tanto ella o Guille me transmitieron mucha tranquilidad y el cuadro se manejó como en casa, ¡con toda responsabilidad!... Seba regresó encantado con esa experiencia, además de tener la oportunidad de interpretar por primera vez el Ratoncito Pérez... Vino cargado energías y habiendo cumplido una buena acción: ¡¡¡Compartir Alegrías!!!
Soy la mamá de Cielo y soy actriz. La mejor vivencia que tengo de la Colmena es el día a día. Cuando mi Cieli entró, era muy penosa, y una de las cosas que yo buscaba, era que se soltara, que fuera atrevida y desinhibida… y en muy poco tiempo eso sucedió. Ha sido un cambio radical para bien. Cuando la veo actuar, me pongo más nerviosa que ella, y siento tanto orgullo por todos los niños, por lo que hacen (tan pequeños)… es muy meritorio, salir a escena es algo tremendo. Recuerdo con mucho agrado la vez que nosotros los padres - hicimos “La Cucarachita Martina” para nuestros niños, me puse muy pero muy nerviosa, es lindo actuar para las personas que uno ama. Ha sido una de las funciones más especiales de mi carrera. Gracias por todo, por acoger a Cesarito como la mascota de todos, mi familia es feliz de ser Colmenera… Hoy cumple mi Cielo 6 añitos y estamos felices de estar en casa, porque estamos juntos y con salud.
Una historia de cómo Martí y el taller de La Colmenita de los Meñiquitos - enamoran a los niños...
Recordamos con mucha alegría la cita de un día de febrero (para la primera Ruta Martiana de mi hija Nicole), donde los niños de 5 años iban solitos con el profesor Guille y con otras madres de niños y niñas más pequeños. Ese fue nuestro primer reto, soltar un poquito la cuerda y confiar en el excelente trabajo y la dedicación de todo ese equipo… Estaba previsto la visita a la Casona de la Colmenita, al Memorial “José Martí” y al Museo Casa Natal de José Martí, según cronograma de tiempo podríamos disfrutar además de un cumple familiar de nuestra primita Andrea, por el cual Nicole estaba muy motivada. Comenzaron las visitas, de las cuales todo el tiempo tuvimos retroalimentación, y cuando se acercaba la hora del regreso, supimos que estaban a mitad de la ruta… En ese instante los sorprendimos con nuestra llegada, en su parada en la Plaza de la Revolución, y para nuestra sorpresa y también orgullo, esta pequeña respondió que seguiría con sus amigos - pues - ¡faltaba la visita a la Casita de José Martí!, esa fue una respuesta enérgica que su profesor calificó como de verdadera Colmenera. Sus impresiones de su primera Ruta Martiana no se borran de sus historias de la Colmenita, por eso comenzamos diciendo que Martí y la excelente conducción del profesor Guille (en el Taller de “Los Meñiquitos”) -¡encantan de verdad!... y hacen que una familia como la nuestra, no lo pueda olvidar.
Otro recuerdo que tengo, es cuando mi hijo Ale empezó el taller con 4 añitos, que al principio se desmotivó y no quiso ir más; y estuvimos alrededor de tres meses sin asistir a La Colmenita de los Meñiquitos, hasta que un día me dijo que quería volver, y recuerdo que llamé al Guille (su Director) muy apenada y me dijo que “no había problemas, que eso le pasaba a casi todos los niños, que empezaban muy chiquitos”… y desde ese momento que volvió asistir, hasta la actualidad que ya tiene 6 años, está muy motivado, le gusta participar en las actividades, lo ha influenciado positivamente, aprendiendo la diferencia entre hacer un Bien y cumplir un deber, sobre la vida y obra de nuestro Apóstol, ya sea en pequeñas anécdotas, Versos Sencillos o frases, además de hacerlo más independiente y desenvuelto… En una función que tuvimos por el Día del Educador, en una de las escuelas primarias que quedan en Ciudad Libertad (ahora no recuerdo el nombre). Ese día recuerdo que Ale tenía que hacer por primera vez el Gallo Malayo y el Oso Roñoso en la “Cucarachita”; y yo estaba súper nerviosa, y ese día el audio se afectó debido a la lluvia; y pensé que no lo iba a lograr… y al contrario, ¡logró hacer los dos papeles bien!, y a pesar del audio se escuchó todo (debido a su metal de voz, que es algo alto jajaja)… y la función quedó muy bien, y todos terminamos muy contentos, y el personal de la escuela muy agradecido… y una vez más, nuestros niños se lucieron.
Soy Madelaine, la mamá de Rodrigo… Mi experiencia desde que mi niño está en la Colmenita ha sido muy fructífera, ya que Rodrigo no era un niño muy sociable, poco comunicativo, muy tímido, y desde que está en el Taller de la Colmenita, con su tío Guille, su cambio ha sido abismal, para bien obvio… Ya se relaciona con los niños, en ocasiones participa (cosas que antes no hacía), adora a su Tío Guille, a quién le llama así cariñosamente. Donde yo si me quedé asombrada, fue cuando hicieron la Piyamada, y mi hijo, que nunca se había quedado fuera de casa, siendo un niño tan apegado, se quedó allí muy feliz con sus amigos y el equipo del Guille, tanto así, que cuando voy al día siguiente a recogerlo, él no quería irse... Otra experiencia, es esta de ahora, donde todos nos estamos comunicando y aprendiendo las frases por vía whatsapp...Está ha sido una estupenda idea... Yo estoy muy contenta de que mi hijo forme parte de ese maravilloso Taller, donde todos nos llevamos muy bien. ¡Gracias a ti Guille, siempre te recordaremos con mucho cariño por todo lo bueno que has hecho!... ¡Te queremos Tío Guille!
"Una noche memorable", es así como quiero llamar esta linda anécdota.
Guille le dio el papel a mi hija Elenita (como cariñosamente la llama), de "Yeni" (una de las cantantes de la Orquesta Los Van Van), fue un reto, tenía que rizarle el cabello a la niña, y me fue muy difícil... le hice los papelillos, algo que yo nunca había hecho. La niña se aprendió la canción de Liuba y los Van Van, que se titula "De Monte y Ciudad" (¡una linda canción!)... Tenía que vestir a Elena tal y como estaba en el Video Clip. Cuando llegó el momento, yo no sabía ¿qué hacer?, si reír o llorar de la emoción, no la pude ver bien, porque estaba en el bastidor del Teatro... La interpretación fue Sensacional!, todos nuestros niños se lucieron al máximo, tanto los que estaban vestidos de abejitas y los que estaban interpretando a los artistas (Liuba y Van Van). Todo el público los aplaudió, se pusieron de pie, incluso la mismísima Liuba María Hevia y demás invitados. ¡Que alegría me dio ver que todo el esfuerzo - nunca es en vano!... Esos aplausos eran Premios para cada abejita, para los padres de los niños, niñas, y también para Guille. Al salir del teatro todos le decían a Elena - "Yeni" (hasta los propios amiguitos y espectadores), incluso Guille le dijo: - "Bravo mi Elenita!!!"...
¡Gracias Guille por todos los Valores que le inculcas a mi niña, gracias por coger parte de tu tiempo para dedicarle a cada niño y niña. Solo me queda decirte GRACIAS!!!
Cuando mi niña Elena empezó en el taller de La Colmenita de Los Meñiquitos, fue algo Sensacional. Le ha dado mucha integridad, disciplina y entrega por lo que le gusta hacer, en este caso: la Actuación. Como yo siempre estoy en casi todas las actividades con ella, un día me dice: - “Mamá yo quisiera hablar algo serio contigo… ¿Tú le podrías decir a Guille que, por favor, ponga a otra madre en tu lugar?, yo quiero ser una niña independiente y puedo estar, en giras y actividades, como mis otros amiguitos, sin sus madres”... Soy sincera, eso no me gustó, pero me di cuenta que Elena se siente como en familia, querida, amada, y muy bien cuidada con Guille y las otras “patas” (así le llamamos a las madres que atienden todos los asuntos en la “patas” - laterales de los escenarios). ¡Me siento orgullosa de todos los momentos vividos en la Colmenita!... ¡y los que faltan, claro!...
La Colmenita arriba ya los 30 años, y se mantiene con la lozanía de un Niño (como la de tantos que han pasado por ahí), esta COMPAÑÍA es protagonista en la transmisión de Buenos Valores, de dar Alegría al pueblo (hasta en los momentos difíciles que hemos pasado)… Cremata ha sabido tener ideas nobles que sensibilizan, y han ayudado a los corazones de nuestro pueblo (a través de los niños), que han inundado de felicidad disímiles rincones de nuestro país (y a nivel internacional también), la Miel de sus abejitas cura el alma de todos los que la disfrutan, engrandece corazones y muestra a niños y adultos un modo de vida sano y emancipador...
¡FELICIDADES, MUCHAS FELICIDADES POR SUS 30 AÑOS… Y QUE ESTOS CON SU AMOR Y ENSEÑANZA - SE PROPAGUEN INFINITAMENTE!
“Apicultura”
En este vuelo de La Colmenita del municipio Cerro - hemos visto ¡tanto Talento, tanta Entrega, tanta Pasión!… Celebrando nuestro Aniversario 10, recordamos con ternura aquel primer día, el rostro se sonroja, sale una sonrisa (es inevitable), pero se iluminan los ojos, y hasta se vislumbra una lágrima…. Todo junto, suma un sentimiento sin nombre, o con el nombre de cada pequeño niño o adulto, en el cual hemos puesto un granito de polen llamado: “Cuba”...
Recuerdo cuando estábamos de gira artística en la provincia Pinar del Río (bueno, digo “estábamos”, porque tuve el honor de ir como "Madre cuidadora"), que para mí esto fue un gran reto de nuestros pequeños (¡en un fin de semana - 5 funciones en diferentes pueblos de esta provincia!), pero el objetivo fue cumplido - llevar Amor y Esperanza a niños que no tenían la oportunidad de ir a un Teatro a ver la compañía infantil… No se me olvida el susto que pasamos con mi "negrito lindo" Iván Luis, se atoró con un pedazo de pan… ¡Ufff que sofocón pasamos!... Nada, así es nuestra gran familia colmenera, la preocupación de uno - es el dolor de todos, la alegría de otro - es el regocijo de todos... Si me preguntan que con una sola palabra describiera que es para mí el Taller de "La Colmenita de los Meñiquitos", dijera: “Amor”.
“COMIENZO”
El Taller de La Colmenita de los Meñiquitos - se inauguró el 24 de febrero de 2017, con el apoyo incondicional de la estimada y muy querida Martica D'Alvaré (Directora de la Oficina Provincial de Atención al Combatiente, La Habana), y una de las mejores Amigas de La Colmenita, de siempre. Ella ofreció generosamente un local de la institución que dirige (ubicada en 23 y A en el Vedado), y allí iniciamos los primeritos ensayos; y nos llegamos a sentir placenteramente como en nuestras casas, recibiendo la Amabilidad y Bondad constante de los trabajadores del lugar. Allí nos iniciamos con poco más de 20 niños de entre 3 y 5 años de edad (como promedio), sobrepasando en pocas semanas la cifra de 40 niños. Llegó un momento en que ya los locales se nos hicieron pequeños, y tuvimos que pensar en trasladarnos hacia una instalación con locales más amplios. Nos dio un gran sentimiento y melancolía tenernos que mudar de aquel maravilloso lugar, donde siempre recibimos todo el Amor del mundo… Martica comprendió, y nos apoyó en nuestras nuevas proyecciones de ampliarnos. A ella y su colectivo le estaremos eternamente agradecidos por su constante generosidad (la que seguimos manteniendo en la distancia)…
¡Mil Gracias Martica!
"LA MUDANZA"
Después de explorar varias locaciones para continuar desarrollando el trabajo del Taller de “La Colmenita de los Meñiquitos” - pudimos ensayar temporalmente en “La Casona”, una instalación ubicada en el municipio Playa (asignada como Sede de los Talleres Municipales de La Colmenita)... Hasta que en septiembre del propio año 2017, logramos encontrar en el Vedado (y muy cerca de la Sede Central de La Colmenita), un lugar extraordinario en cuanto a buenas condiciones y amplitud de algunos locales; se trata del “Centro de Estudios sobre la Juventud”, allí nos recibieron dos personas maravillosas: Tere (la Directora) y Keyla (la Sub Directora), a ellas le solicitamos un área de la instalación, para darle continuidad a nuestro Taller Colmenero… ¡La aprobación - fue un acontecimiento de felicidad, pues nos recibieron con una alegría inmensa!… Logramos la continuidad del proyecto colmenero, ensayamos en una amplia y cómoda terraza techada; que aunque el sol nos molestaba un poquito al caer la tarde, lo pudimos aliviar con unos toldos de la sede central (que nos autorizó el propio Tin)... Las condiciones del lugar nos permitieron crecer en plantilla, y seguir armonizando el trabajo. Las magníficas relaciones con los directivos y trabajadores del Centro Juvenil nos colmaban de alegría y felicidad (con el protagonismo de Keyla, quien es su actual Directora)... Nos seguimos convirtiendo en una gran familia colmenera.
Un niño de San Salvador, un día me preguntó que si en Cuba los niños podian salir a la calle solos y si no tenian peligro de ser secuestrados, le expliqué que los niños cubanos jugaban en los parques cerca de sus casas al llegar de la escuela y que no corrian peligro de ser secuestrados, que en Cuba no pasaban esas cosas, me miró con ojos muy grandes y me dijo " mi abuelo me contó que en Cuba se puede ir a la escuela solo, es verdad?" Le dije que los más grandes van solos y a los más pequeños los llevan por el peligro de cruzar las calles, entonces se quedó mirándome un instante y dijo " si un niño cubano viene aquí le tengo que explicar que no puede salir solo porque se lo llevan y no ve más nunca a su mamá" después me dio un abrazo y agregó "maestra debe ser rico poder estar en la calle sin susto"
Cuando La Colmenita fue por primera vez a los Estados Unidos, en el año 2003 (toda California - Los Ángeles, San Francisco, Oakland, Sacramento...), tenemos muchas anécdotas de eso que tú cuentas, Martucha... La primera función nuestra fue - en la Universidad Católica de San Diego... recuerdo que, de pronto - recibimos la noticia amenaza - que la Mafia de Miami nos iba a hacer un boicot (¡a una función de niños, que representaban tres cuentos: "Caperucita", "El Gato con Botas" y "Cenicienta")... El Teatro se rodeó de policías americanos, muy bien equipados, y al final, el ataque resultó - unos siete ancianitos miamenses (que estaban como para llevarles unas sopitas) con unos carteles muy groseros contra la Revolución y Fidel... Los amigos latinoamericanos nos alertaron - "No, y esto no es nada... deja que vayan a Los Ángeles!!!"... Toda la gira fue una agonía, porque teníamos que estar en constante tensión por el posible secuestro de un niño, ninguno podía moverse solo ni un centímetro, sin un adulto, etc... Cuando regresamos y aterrizamos en el aeropuerto de Boyeros, recuerdo que yo conversaba muy concentrado con unos amigos de la Juventud, cuando se me acerca Marlon (entonces con 6 añitos), interrumpe muy urgido, y me dice: - "Tin, Tin, ¿con quién yo puedo ir al baño, que me estoy haciendo pipi?!!!"... Yo miro un instante a mis lados, para ver a quien tenía cerca (porque no podía abandonar a aquellos compañeros)... cuando de pronto, caigo en cuenta, y con la mayor Felicidad del mundo, le grito al niño: - "Marlon - Ve solo mi´jo... ¡¡¡SOLO!!!... ¡que ESTAMOS EN CUBA!!!"
... Bueno Tin, pero es que esa es la esencia de la película "Viva Cuba" (que dirigió tu hermano, junto a tu mamá) y en la que tú y yo tuvimos el privilegio de hacer unos papelitos muyyyyy secundarios y atrevidos (junto a Ingrid León, Calle, el Yoqui, Mayra - todos colmeneros, junto a grandes actores como Porto, Luisa María Jiménez, Albertico, Laritza Vega) ... Dos niños muy pequeñitos (nuestros Malú y Jorgito Miló) se unen para ir a buscar al papá de la niña (que es el farero de la Punta de Maisí - en el extremo más oriental de Cuba), para convencerlo no de el permiso que la hiciera emigrar a los Estados Unidos... Y recorren SOLOS TODA LA ISLA (¡desde La Habana hasta Guantánamo!), y todos los espectadores cubanos saben perfectamente que eso no es ficción, que eso es absolutamente posible, porque en Cuba a los Niños - los cuida y los protege todo el pueblo...
¡Ayyyy, el día que nosotros, los cubanos, nos demos cuenta del tremendo privilegio de seguridad social - en que vivimos!!!...
... Maria tiene ya 15 años, y aun cuando caminamos por las calles, va agarrada a mi como un chicle pegado... Siempre tengo que decirle: "niña camina que no pasa nada", pero en realidad ese miedo viene de los viajes que hemos hecho por diferentes lugares del mundo desde que ella era muy pequeñita, y yo tenía que repetirle muchas veces que no se podia separar de mi porque no estábamos en Cuba, y que se la podían llevar y nunca mas volver a ver a su mama. Y no olvidaré jamás un comentario de unos amigos argentinos que habían vivido en diferentes lugares del mundo, y decían que Cuba era el único lugar del mundo donde los padres caminan delante y los niños detrás. Ojalá sepamos cuidar esa libertad...
Estando en El Salvador, nos propusieron presentar a varias Colmenitas en el Teatro de Santa Ana que fue construido en 1910 y en 1982 fue declarado Monumento Nacional y está considerado Patrimonio Cultural de Santa Ana, se encuentra restaurado y conservado con mucha devoción por sus trabajadores y tienen un reglamento estricto que todo visitante o artista que vaya a hacer uso de sus instalaciones debe cumplir. La directora del Teatro al conocer que se iban a presentar 150 niñas y niños de La Colmenita me mandó a buscar muy preocupada por la disciplina y la conservación del local, le exlliqué que nosotros teníamos reglas y métodos para controlar la disciplina y que no se preocupara pero ella al final me hizo una advertencia que pareció una amenaza " usted disculpe pero lo que rompan los chicos el Ministerio de Cultura lo tiene que reparar". Cuando llegó el día del ensayo, explicamos a los niños todas las reglas del teatro y comenzaron a entrar en hileras, cada uno sabía donde debía ubicarse en el escenario y comenzamos a ensayar, fue un día intenso y terminamos agotados, al otro día fue la presentación que quedó muy bonita y decorosa, a teatro lleno y al finalizar el día y cuando estábamos subiendo en las guaguas me mandó a buscar la directora y cuando me vio me dijo" tengo que confesarle que no confiaba para nada en lo que me dijo de la disciplina, pero la llamé para disculparme porque el método que tiene La Colmenita para lograr que los niños se comporten correctamente y que la disciplina funcione me ha dejado sin palabras, le doy las gracias por la responsabilidad que tienen ustedes al venir a otro país a lidiar con nuestros niños", le dije " da igual el país, a los niños solo hay que saberlos tratar y eso es algo que aprendemos en La Colmenita, además no tienen ninguna diferencia estos niños de otros", se despidió muy amable diciéndome " sepa que La Colmenita siempre va a tener las puertas abiertas en el Teatro de Santa Ana".
En La Colmenita, tuve la dicha de poder ver crecer a mi hija Maria Carla, como si esa fuera su casa. Cuando era pequeñita, en la Sede (antes de entrar al tabloncillo), había una Zapatera grande, donde los niños dejaban sus zapatos antes de entrar a los ensayos, y Maria, que aún no participaba en los ensayos por la edad, se dedicaba a probarse todos los zapatos que le gustaban, siempre buscando alguno que tuviera tacón, para quedarse con ellos puestos y taconear por toda la Sede (imitando a las adultas, como hacen casi todas las niñas)... Al terminar los ensayos, era muy simpático ver a los niños buscando sus zapatos; y ninguno los encontraba en el mismo lugar donde los habían dejado!... También lo hacía con los vestuarios, le gustaba ponerse cualquier vestuario de los distintos personajes; y Anmerix (nuestra vestuarista) todos los días tenía que complacerla, y buscarle alguno, para que se lo pusiera… y muchas veces me prestaba alguno para llevar a la casa, porque si algún fin de semana, por casualidad, no teníamos trabajo, Maria se quedaba más tranquila si en la casa se ponía algún disfraz. Mi Maria Carla se vistió de casi todos los Personajes de La Colmenita... mucho antes de tener la edad para interpretarlos...
Aunque son apenas CINCO meses los transcurridos por nuestra familia, en La Colmenita de los Meñiquitos, las experiencias y sensaciones dejadas por esta, son innumerables. – Las mayúsculas del número no son gratuitas --. Desde siempre, el Proyecto de La Colmenita y el aura que lo acompaña, nos había atraído. Digo NOS, porque no solo era la niña la que lo seguía (desde que con poco más de un año, la llevamos a ver RICITOS DE ORO, a finales de 2015, al Teatro “Carlos Marx”)... Incluso, no olvidamos aquella función en la que, ante el llamado del mismísimo Tin Cremata, subió al escenario “alguien del público”, que con inusual desenfado y enorme fuerza - hizo que TODOS reventáramos de buena risa. De ese modo, continuamos asistiendo a todas las funciones de la tropa de Tin, que nos fue posible, casi siempre, tras una angustiosa pero reconfortante carrera en pos de las papeletas (pasaportes de nuestra niña - hacia la Magia)... Más cercana en el tiempo, disfrutamos de todas las emisiones de “La Colmena TV”, a cuyos participantes nuestra hija quería imitar y con ellos emular.
Finalmente, el 12 de septiembre de 2019, logramos llevarla a uno de los proyectos de La Colmenita. Cuál no sería nuestra sorpresa – que con el tiempo se convertiría en muy AGRADABLE-, al ver frente a ese grupo de “locos bajitos” - a aquel “alguien del público” de la memorable función. Desde el comienzo comprobamos que compartíamos la turbación que sentía nuestra hija. Al finalizar aquella sesión, entre sobresaltos, sentimos la serenidad de haberla llevado a un buen sitio, pues por lo que hablamos con ella, comprobamos que había experimentado y “entendido” que su esfuerzo y entrega - serían sus únicos “consentidores” dentro del grupo. Así, transcurrieron sus “trabajos” - alegrías y tropiezos y sus días en “Los Meñiquitos”, llevada de la mano por el inefable Guille, con mucha disciplina y concentración...
Al inicio, las sesiones del Taller de La Colmenita de los Meñiquitos - miércoles y viernes; después únicamente el viernes, siempre “de 5 a 7” (como buenos VanVaneros)... Todo el arreglo de los horarios que nos sometían, siempre, en función de estos encuentros de nuestra hija, por cuanto ella los disfrutaba, nos parecía - una Fiesta. A finales de noviembre, el día 23, tuvimos nuestro “destete”. Esa jornada se organizó una acampada – “Piyamada”--, que implicaba que Carolina durmiera fuera de nuestra vista, por primera vez en su corta existencia. La madre, angustiada; la niña, pletórica de ansias. Tratamos de llevar las “cosas” esenciales, pero fueron tantas nuestras precauciones, que el colchón lo entregamos, en el local donde dormiría nuestra hija - ¡mojado!... Allí la dejamos y esperamos. A medida que Tainara (una de las madres encargadas de cuidar a los niños), enviaba las fotos de lo que acontecía, la satisfacción nos envolvía. Con esa cascada de imágenes, nos dormimos. Al siguiente día, esperamos la hora acordada para pasar a recogerla... Siendo disciplinados, llegamos a las 10:00 am... Al vernos, la niña se “enfurruñó”, y de mala gana, se fue con nosotros. La había pasado “de maravillas”…
En febrero último, a raíz de la Feria Internacional del Libro de La Habana, nuestra hija, como parte del proyecto de La Colmenita de Los Meñiquitos, debía presentarse en el Pabellón “Tesoro de Papel” (en la Fortaleza San Carlos de La Cabaña). Nuevamente a reorganizar nuestros horarios para poder acompañarla. Incluso, en el traslado a La Cabaña se “puso brava” con su mamá, porque ella quería ir sola, con sus amiguitos de La Colmenita, en la guagua que los llevaría al otro lado de la bahía. Al llegar, la hora 12:00 m y el sol de siempre - hicieron lo suyo. Después de una conmovedora presentación de un grupo de niños con necesidades educativas especiales, subieron los nuestros al escenario... Al descampado, y guiados por el inagotable Guille, cantaron, bailaron y fueron (e hicieron a los demás) - ¡felices! En medio de la representación, nuestra niña, insistentemente, nos pidió agua. La madre, turbada pero compadecida, eludió las miradas del profesor y, a escondidas, le alcanzó el pomito que aquella vació en un santiamén. Todo terminó en un jolgorio colectivo, y muchos solicitando fotografiarse con “los niños de La Colmenita”...
... Continuaron los ensayos de La Colmenita de los Meñiquitos, hasta que el día 21 de febrero, tras una visita de Prensa Latina Televisión, al encuentro de los niños de esa jornada, nuestra hija, visiblemente emocionada, se abrazó a su madre y, exultante, le dijo: - “Mamá, ¡estoy invitada!”. Luego, en el habitual encuentro que el profesor sostiene con los padres, cuando concluye cada ensayo, al comunicarle el excelente desenvolvimiento de nuestra hija, le “sacó los colores al rostro” a la madre, la que conoció allí - que la niña era de las escogidas - para participar en el espectáculo por el Treinta Aniversario de la Fundación de La Colmenita (que tendría lugar los días 29 de febrero y 1ero de marzo próximos en el Teatro “Carlos Marx”)... Al día siguiente, fuimos a la sede central de La Colmenita. Allí, la niña tuvo un encuentro con Tin, del que salió muy contenta. Desde entonces habla de Tin, como si lo conociera de siempre. La semana siguiente (de ensayos en el Teatro), fue muy excitante para nuestra hija… y para nosotros - ¡reconfortante!... Incluso, nos pidió dar el recorrido con sus amiguitos (en la guagua de La Colmenita), al finalizar cada jornada. El día que se lo permitimos, cuando la recogimos en el punto, al descender (como si viniera de una expedición, maravillada), nos contó de sus nuevos amigos, y de los cuidados que le habían prodigado. Finalmente llegó nuestro Día D. La noche anterior al 29, la madre no durmió. Ese sábado, más allá de ser bisiesto, fue de nuestros días más alegres. Aunque algo alejados en el lunetario, disfrutamos como nunca - una función teatral, incluida toda una ingestión de ansiolíticos, por parte de la madre. De más está decir que tuvimos que asistir a las tres representaciones, lo que hizo que me perdiera un reunión de amigos leninistas, y El Clásico que se jugó el domingo 1ero... Pero, la felicidad fue nuestra - ¡ese fin de semana!
“FRACASADO”
Otra de las anécdotas de las que fui protagonista tuvo que ver con una de las primeras integrantes de La Colmenita, María Carla Romero Barceló, por aquel entonces de solo 6 ó 7 añitos solamente, y cuya belleza externa e interna, cautivaba a quien la conociera. Su mamá, Alina, vivía pendiente de todos sus pasos, gracias a los cuales había logrado mantener la integridad física de su inquieta hija, ¡como acabada de salir de fábrica!
En una ocasión nos invitan a presentarnos en el Teatro “Sauto” de Matanzas, con hospedaje en el Hotel “Canimao”, lo cual era para La Colmenita, como ir a la gloria, debido a que casi todas (por no decir todas sus giras) eran patrocinadas por la Organización de Pioneros José Martí (OPJM), que si bien nos fascinaban, nunca teníamos oportunidad de actuar en salas de teatro, y mucho menos disfrutar de alojamientos cómodos.
La obra seleccionada fue “Ricitos de Oro y los Tres Ositos”, y María Carla desempeñaba el personaje principal (Ricitos)... Los ensayos, estimulados por la futura presentación, iban viento en popa, cuando apenas unas horas antes de la partida, la mamá de Alina y abuela de la niña - se enferma de cuidado…
Un cubo no, ¡un tanque de agua fría cayó en el grupo!, al ver que tan añorada gira corría el riesgo de frustrarse, pues ni había tiempo de preparar una sustituta para María Carla, ni mucho menos Alina iba a consentir - que su hija fuera sin ella…
Continuará…
… Luego de varias horas pensando y pensando, tomamos dos acuerdos: uno, del que no debemos enorgullecernos fue: hablar delante de la niña sobre las comodidades del Hotel, lo rica de la comida, lo lindo del Teatro etc, con el objetivo de crearle un embullo tal que, fuera ablandando, sin saberlo, las defensas negativas de su madre, al extremo que les fuera muy difícil no dejarla ir... El otro fue enviar una comisión, integrada por Marisela Hernández Arocha, asistente de dirección (que gozaba de gran prestigio debido a su virtud de hacerle el bien a los demás) y yo (que como mérito tenía una empatía, casi paternal, con María Carla)…
Convertidos en la última esperanza de salvar la gira, pero no muy convencidos de poder lograrlo, fuimos a casa de Alina mamá, notando que sus conocimientos, algo exagerados, acerca de las bondades del hotel, etc, confirmaban que su hija había hecho el trabajo de ablandamiento, que sin saberlo le solicitamos... Así que, aunque se mantenía reacia a darnos el añorado permiso; veíamos posibilidades, que se hicieron realidad - en un acuerdo que nos pareció no solo justo, sino un reconocimiento a Marisela y a mí, pues aceptaba que su hija fuera sola, si nosotros dos nos comprometiéramos a cuidarla, todo el tiempo.
La noticia del acuerdo cayó en el grupo como otro tanque de agua fría, pero esta vez para bien, pues lo sacó del marasmo en que estaba, esperando respuesta... Para nosotros dos, representó sentirnos como una especie de "salvadores", pero sin tener conciencia de que nos había caído encima una responsabilidad enorme...
Continuará…
... La primera función fue excelente, solo que la niña terminó con dos tremendas ampollas en sus talones, a causa de aguantar sin quejarse, hasta el final de la función (ya fuera por pena o valentía), los zapatos de su personaje. Esa misma noche quisimos ir al cabaret del hotel, designando a Nora Mesa – nuestra Vestuarista (que además de una persona mayor, era vecina de María Carla), para que cuidara a la niña, pero María Carla, enterada de nuestros planes, y sobre todo convencida de su derecho a celebrar también, no aceptaba quedarse con nadie, repitiendo sin parar que ella también quería ir al “carabé”...
Como se hacía tarde, y a la niña no mostraba intenciones de dormirse, decidimos sacrificarnos y quedarnos Marisela y yo, para que el resto pudiera ir a divertirse... Al siguiente día, una tarea muy dura nos esperaba, y era la de convencer a María Carla de no meterse en la piscina, pues su mamá nos advirtió que podía enfermarse de los oídos. Vencidos por los muchos ruegos y lágrimas de su parte, hicimos caso omiso a lo dicho por su mamá, y accedimos dejarla bañar aunque fuera en la parte bajita, y así no se mojara su cabeza, pero como era de esperar (en el 99.99% de las veces, los niños siempre incumplen estos acuerdos), y al ratico los rizos de su cabeza - chorreaban agua por doquier... Para aparentar que cumplíamos con lo dicho por su madre, más que para castigarla, le dijimos que tenía que salir del agua... Ella (obediente a la medida y a su dinamismo), para no aburrirse, empezó a caminar alrededor de la piscina, haciéndonos caminar a nosotros que, como buenos custodios, no le perdíamos ni pie ni pisada... Ya llevábamos un gran rato en eso, y sin saber cómo ocurrió, la vemos cojear con cara de dolor. Pensamos que se había lastimado una de sus ampollas, pero no, pues un poco de sangre brotaba de la planta del pie, a consecuencia de que un vidrio estaba encajado en ella. La llevamos a la enfermería donde la inyectaron, curaron y vendaron, lo cual creaba otros problemas; pues quedaba una función, y si bien la herida podía dificultarle el andar, la reacción a la inyección podía darle fiebre. Yo empecé a pensar que aquello obedecía a algún castigo divino, por no haber traído a su mamá; pues era difícil creer que en una piscina llena de personas por doquier - ¡el único vidrio que había por todo aquello, estuviera reservado para ella!... Haciendo un balance en apenas un día y medio, ya la niña tenía dos ampollas enormes, y una herida en un pie... y eso sin contar, que no me dejó ir a conocer el cabaret, ni disfrutar de la piscina…
Continuará…
... Esa noche, cuando su mamá llamó, la niña estaba durmiendo afortunadamente, y como no queríamos preocuparla (más de lo que ya estaba por la enfermedad de su mamá), le contamos lo bien que había salido la función - gracias en gran medida a la actuación de su hija, y minimizando sus heridas… Al siguiente, otro susto iba a incrementar mis suposiciones (acerca del castigo divino que nos perseguía)... pues María Carla amaneció con sus orejitas hinchadas, y supurando un viscoso líquido ambarino... Marisela, la llevó corriendo hasta el puesto médico nuevamente, donde determinaron que no era grave, sino resultado de la reacción del agua de la piscina, con el metal de sus aretes en la piel...
Así, media coja, y ahora con las orejas supurándole, la niña hizo su papel de Ricitos - de forma espectacular (¡que el público premió con grandes aplausos!), pero que a mí me parecieron, más que un premio a su desenvolvimiento en el escenario, un Premio a su Valor...
Continuará…
... La gira fue un éxito, y la alegría rebozaba en todos, menos en dos que se diferenciaban del resto (por la preocupación de sus caras)... Éramos Marisela y yo, que teníamos por delante la dificilísima misión de enfrentarnos a mamá Alina, y con su hija algo “magulladita”, tratar de convencerla - de que dos personas no habían sido capaces de cuidar a la niña, en apenas 2 días, cuando ella lo había hecho sola y exitosamente, por espacio de 6 años…
Al parecer, la felicidad de María Carla, el esperado reencuentro entre madre e hija, y nuestras caras avergonzadas pero sinceras, hicieron que todo quedara en risas y anécdotas... Hoy pienso que, a pesar de todo, la experiencia valió la pena, pues ayudó a forjar el carácter de María Carla (que a tan corta edad - supo imponerse a los obstáculos que conspiraron contra su responsabilidad y deseos de actuar)...
A pesar de lo ocurrido, la niña siguió viajando con nosotros a otras giras, incluso hubo algunas donde había que darle palmaditas en su carita, para que no se durmiera, pues como se hacían tres funciones diarias, la de la noche coincidía con su acostumbrado horario de sueño... Sin embargo, nunca más sufrió de percance alguno.
Maria Carla Cremata Rodríguez (mi hija) nació y creció dentro del Teatro... y por alguna razón asombrosa y mágica, su comportamiento cambiaba en el escenario… era como si entendiera que ese espacio era sagrado, divino... Durante un ensayo, ella podía negarse a trabajar, te decía de pronto: - "hoy no quiero hacer nada"... pero cuando subía el telón, salía a la función con su personaje; y nunca dejaba de cumplir con su papel... En el tiempo de espera entre telones, unos minutos antes de que tuviera que salir a escena, se desataba una locura alrededor de Maria, había que hacer algo para entretenerla, servía lo mismo un creyón de labios, algún collar, una maraca, o cualquier objeto que llamara su atención… Si no lograban entretenerla, ella podía ponerse a gritaaaar, y todos temían que se escuchara en el público... recuerdo que podía ser Cristy Leyva (nuestra Jefa de Relaciones Internacionales) con su dulzura... su tía Marta Palacios (Productora) -consintiéndola... Mumita (Actriz) haciéndole “el murciélago” (un juego de Acrobacia)... la tía Anmerix (Vestuarista) cuidándole el almuerzo… Eran muchas las personas que ayudaban detrás del escenario (madres, padres, compañeros de trabajo, amigos, hermanos), para que yo pudiera hacer tranquila mi trabajo de sonidista del Grupo… Y cuando salía a escena, nadie podía imaginar que aquella niña “angelical” y talentosa, había dejado detrás - a todo un ejército de adultos agotados, por el trabajo que daba entre bastidores...
"GIRA A PINAR DEL RÍO"
A inicios del año 2019 supimos todos los padres y niños del Taller "Los Meñiquitos", que adicionalmente a las actuaciones que tendríamos pronto; como la del 6 de Enero en la Casa de la Música de Artemisa, para celebrar un aniversario más de creado este importante lugar y otros, existía la posibilidad de que nuestros pequeños tuvieran una Gira a la provincia Pinar del Río, todo un fin de semana en el mes de Marzo para presentar "La Cucarachita Martina", obra teatral que ya habíamos logrado estrenar casi un año atrás en el Teatro de la Orden III (Teatro de "La Colmenita"). Esto nos alegró mucho y a su vez nos provocó incertidumbre, ya que Samu solamente tenía 5 años, próximo a cumplir 6 en el mes de Febrero, y nunca nos habíamos separado por tanto tiempo, y como les sucede a todos, tenía y tiene sus costumbres, sus apegos familiares, sus malacrianzas y caprichitos de único hijo. No obstante, decidimos que debía ir y nosotros debíamos confiar en el grupo de padres escogidos para cuidarlos en cuanto llegara el momento. Llegó la anunciada gira y el día viernes 15 de Marzo de 2019 que debían partir, nos levantamos temprano y preparamos todas sus cositas necesarias, y quizás hasta algunas innecesarias también, aunque Guille nos había dejado bien claro ¿qué debíamos mandar en la mochilita de cada niño?... Luego llegó la hora de ir hasta el punto de recogida, donde estuvimos constantemente en contacto con Guille y Pepe (padre de Ainoha de la Caridad, y uno de los padres que atendería al niño en la gira), para conocer la hora de salida del punto inicial y la llegada hasta nosotros de la guagua. Finalmente llegó, y observamos una gran alegría dentro de ella. El niño subió muy contento, dejándonos una mezcla de tristeza y orgullo, porque nuestro bebé iba estar dos días sin sus padres, por primera vez; pero sería su oportunidad para ir independizándose. Contamos las horas desde ese momento hasta el domingo 17 de Marzo, con la certeza de que todo les iría espectacular, ya que iban a permanecer todos junticos por dos días, en los que podrían compenetrarse un poco más. Al regreso supimos por Pepe y Guille - del buen comportamiento del niño, y que todo había transcurrido muy bien. En la guagua todos se veían muy agotados, pero felices. Esta experiencia fue vital para nosotros, porque fueron los primero pasos para lograr la formación integral de nuestro Samuelín (como Colmenero y Martiano)... El agradecimiento especial a todos, por cuidar tan responsablemente - de nuestro pequeño.
“Metamorfosis Colmenera”
Un día una niña llamada Nicole, a quien sus padres aman mucho, y además se ocupan de su educación y su formación como una excelente persona, comenzó a formar parte de un proyecto Martiano, infantil, cultural y de suma Cubanía que revela lo mejor de cada niño que allí participa. Se trata de La Colmenita de Cuba, y en particular de uno de sus talleres más destacados: "Los Meñiquitos"...
La niña de esta historia, ha tenido un pleno desarrollo durante su primera infancia, sin embargo ha sido uno de esos casos, que por más estímulos que recibió para su lenguaje activo, llegó un poco después de lo habitual, y toda la familia pensó y desplegó todo cuanto supo y fue recomendado para dar el salto esperado. Fue esa una de las principales razones que nos condujo a tocar las puertas de este espacio, conducido con una especial magia y maestría - por el Profesor Guillermo López Cardona.
Ya suman más de 3 años en esta inmensa familia, cada encuentro es motivo de alegría y aprendizajes, y a veces de manera silenciosa se van instalando aptitudes y vocaciones, que impresionan hasta a los padres. Historias sobre la infancia, juventud y vida adulta de nuestro Apóstol, historias de hazañas increíbles que protagonizara, como el desembarco por Playitas de Cajobabo; y por supuesto la participación en este hecho de otros valerosos hombres. Estrategias sobre la convivencia familiar y los deberes de cada miembro de la familia... y mucho más que este espacio no permite relatar.
Hace poco tiempo, los padres de Nicole tuvimos la sorpresiva comunicación de su maestra de 1er grado, en la Escuela Primaria "Nicolás Estévanez Murphy", informándonos que ella misma se había propuesto para cantar como solista en el festival, que durante el mes de noviembre es habitual en dicha institución. Además de sorprendidos, su mamá y su papá estaban muy preocupados, se trataba de algo que nunca había hecho, y que por demás, sinceramente no confiábamos plenamente en que podría lograrlo. Requirió mucha preparación y dedicación, algo que asumió con mucha alegría y compromiso y que trascendió en un excelente resultado, que llenó de alegría y de orgullo su corazón y el de toda la familia.
A partir de ese momento nos dimos cuenta de cuanto ha cambiado su vida - un espacio como la Colmenita –Los Meñiquitos- sus amigos, y muy especialmente su profesor: Guille, quien dedica todo su corazón a la Educación y la Felicidad de nuestros niños colmeneros, invitándolos a retar cada día su sabiduría... y sus buenos corazones.
En El Salvador hay muuuuchos niños de la calle, niños que no tienen hogar y que duermen en las aceras arriba de cartones. Ya eso lo había visto en otros países donde estuve con La Colmenita, pero en El Salvador tenía que ver diariamente a los mismos niños que durante el día se paran en los semáforos a pedir cualquier cosa que les puedas dar, así que se convirtieron en parte de mi día a día. Después de terminar las clases de las Colmenitas, las autoridades de Cultura repartian meriendas a los niños y en muchas ocasiones sobraban meriendas que los niños no se comian , yo siempre me llevaba la mía y la del chofer y me daban las que quedaban y cuando pasaba por los semáforos donde están los niños de la calle se las repartía, llegó un momento en que esperaban el carro para recibir su merienda que muchas veces era su única comida del día. Cuando le conté a los niños de las clases lo que hacíamos con las meriendas que sobraban entonces todos querían darme su merienda y aunque no lo acepté porque esos niños también necesitaban merendar después de las clases, si les agradecí mucho el gesto. Todo esto provocó varias reacciones en los niños de la Colmenita, pero recuerdo que una vez llegó a la clase Alondra y me dijo "profe, ayer iba en el carro con mi tía y había una niña pidiendo en el semáforo y le quise dar unos caramelos de mi bolsa pero mi tía no me dejó, entonces los tiré por la ventanilla y vi como la niña los recogía y se me quedó viendo", le di un abrazo inmenso y le dije que había hecho una acción muy linda. Hoy en medio de esta Pandemia no puedo dejar de pensar en esos niños de la calle que hay en tantos países, que en Cuba ni imaginamos, pienso mucho en esa niñez desprotegida y me viene al recuerdo esa canción de Calle 13 y Mercedes Sosa "Canción para un niño en la calle", que dice..."hay millones de niños que viven en la calle...nadie protege esa vida que crece...el amor se ha perdido..." Que orgullo saber que en Cuba NO HAY UN NIÑO EN LA CALLE.