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El invierno, el calor extremo en Australia y la impronta de Millás

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Frente frío sobre el occidente cubano el 20 de enero de 2019/GOES-East GEOCOLOR.

El décimo frente frío de la temporada invernal 2018-2019 llegó en la mañana del domingo al occidente de Cuba, y a la región central ese mismo día. Desde el lunes, la banda de nublados cubre las provincias orientales.

Yinelys Bermúdez Souza, especialista del Centro Nacional de Pronósticos, informó a Cubadebate que debido al frente hubo numerosas precipitaciones, aunque los acumulados obtenidos en la red de estaciones entre las 8:00 a. m. del día 20 y las 8:00 a. m. del 21 fueron poco significativos.

Yinelys nos comentó que un nuevo cambio de tiempo pudiera ocurrir alrededor del viernes 25.

Lo asevera el Centro del Clima del Instituto de Meteorología: enero es el mes más frío del año en nuestro país. Respecto a noviembre y diciembre, las temperaturas descienden de forma apreciable, principalmente en su segunda mitad.

Hielo, nieve, y excesivo calor también

Desde comienzos del 2019, las tormentas severas de invierno han azotado el este del Mediterráneo y partes del Medio Oriente, con impactos particularmente graves en las poblaciones vulnerables, incluidos los refugiados. Al mismo tiempo, ha habido fuertes inundaciones costeras a lo largo de la costa báltica de Alemania y Dinamarca.

En algunas regiones de Austria se han logrado récords de nieve. En Hochfilzen cayeron más de 451 centímetros en los primeros quince días de enero, algo que solo ocurre una vez por siglo, según las estadísticas. La nieve ha bloqueado carreteras y ha provocado el cierre de muchas estaciones de esquí.

El servicio meteorológico alemán (Deutscher Wetterdienst), responsable de emitir alertas climáticas en Europa, espera que una ola de frío en el norte, oeste, centro y este del continente cause heladas generalizadas en las próximas dos semanas, incluso en las tierras bajas, lo cual podría repercutir peligrosamente en la vegetación y la salud.

De "Harper" aún se habla en los medios estadounidenses. The Weather Channel informó que al menos seis personas han fallecido a causa de la tormenta invernal, y más de 23 mil clientes en Pensilvania y 11 mil en Connecticut seguían ayer sin electricidad. Además de la nieve y el hielo, varios estados han reportado inundaciones costeras.

Hielo en Middlefield, Connecticut. Foto: @petermarteka, Twitter.

Entretanto, el noreste de Argentina y las partes adyacentes de Paraguay, Uruguay y Brasil se han visto afectados en enero por inundaciones, con niveles de precipitación muy superiores al promedio a largo plazo.

El día 8, en la ciudad argentina de Resistencia se midieron 224 milímetros de lluvia, un nuevo récord para un periodo de 24 horas.

Las olas de calor que comenzaron en Australia a finales de 2018 han continuado en 2019 (ahora transcurre el verano en el hemisferio sur de la Tierra). En Canberra, las temperaturas máximas estuvieron entre 40.1 y 41.6 grados Celsius durante cuatro días consecutivos, hecho sin precedentes desde 1939, y hace poco en Noona, New South Wales, la temperatura nocturna solo disminuyó hasta 35.9 grados, el valor mínimo más elevado de todos los tiempos a nivel de país.

David Wilke, pronosticador del Buró de Meteorología, dijo que el anterior récord de mínima más alta era de 35.5 grados, establecido en Arkaroola el 24 de enero de 1982, y que fue igualado el 21 de enero de 2003 en un lugar llamado Wittenoom.

Efecto del calor en una carretera en Australia/Facebook.

Recordando a Millás

El 22 de enero de 1889 (hace 130 años) nació en La Habana José Carlos Millás Hernández, uno de los meteorólogos más notables del siglo XX americano.

Ayer, en su perfil de Facebook, el profesor Luis Enrique Ramos Guadalupe lo recordó:

Millás estudió ingeniería y arquitectura en la Universidad Nacional (Universidad de La Habana), de donde egresó en 1913. Ese mismo año obtuvo un título de postgraduado en Mecánica Celeste por la Universidad de Chicago. Pocos días después de regresar a Cuba renunció a un lucrativo puesto de trabajo en una compañía constructora estadounidense, para asumir la plaza de Ayudante en el Observatorio Nacional y dedicarse por entero a la ciencia que constituía su gran vocación: la astronomía.

Tras la muerte de Luis García Carbonell, director del Observatorio habanero, Millás fue designado al frente de la Institución. Por esa causa, en 1921 se reafirma su dedicación a la meteorología, especialidad a que se debe una disimilitud de aportes que engrandecieron el estudio de las ciencias de la atmósfera en Cuba. El primero fue la introducción de los mapas del tiempo (isobáricos) y de los métodos de análisis sinópticos, realizados diariamente desde 1916. Aun con los escasos datos que contienen, aquellos mapas forman una colección de invaluable valor patrimonial, que hoy se conserva en el archivo histórico del Instituto de Meteorología.

Millás en una conferencia sobre el huracán de octubre de 1926.

En 1922, Millás comprende la necesidad de fortalecer la red de estaciones meteorológicas y puntos de observación existente en el archipiélago cubano, y en 1926 introduce los sondeos aerológicos, realizados sobre una plataforma de investigación basada en globos pilotos (piballs, según la terminología técnico-meteorológica en inglés) seguidos desde tierra mediante teodolitos. Estos se lanzaban desde Casablanca dos veces cada día (00:00 y 12:00 UTC), un sistema que después se extendió a otras estaciones como Cabo de San Antonio y Punta de Maisí.

En el decenio de 1931-1940, y gracias a su enérgico empeño personal, se amplió la infraestructura del Observatorio. Resulta increíble constatar cómo Millás logró conseguir de los sucesivos gobiernos cubanos el financiamiento necesario para la construcción de un “edificio de meteorología”, concebido para acoger una estación de alto nivel tecnológico, dotada con instrumentos de avanzado desarrollo como los novedosos anemómetros “de presión y succión” de tipo Dines, diseñados para medir y registrar altas velocidades del viento. En adición, construyó e instaló en el Observatorio una emisora de radio, que con los identificativos CLX y CLT emitía información meteorológica y las señales de la hora oficial usando diferentes bandas y frecuencias. CLX transmitía en radiofonía para la población de La Habana, y en modo de radiotelegrafía para uso de la navegación.

Durante aquel decenio Millás proyectó y logró instalar tres nuevas estaciones meteorológicas de primer nivel, ubicadas en faros preexistentes en dos islas, una al norte y otra al sur de Cuba: Cayo Paredón Grande y Cayo Guano del Este, y otra en Caleta de Carapachibey, en la costa sur de Isla de Pinos. De igual manera consiguió que el Estado cubano concretara acuerdos de colaboración internacional para completar un sistema avanzado de observación meteorológica, que contaba con dos estaciones de primer nivel científico y tecnológico, una en Georgetown, Islas Caimán, y otra en Cabo Gracias a Dios, Nicaragua, ambas de especial importancia para la alerta temprana en áreas de activa ciclogénesis y donde además convergen las trayectorias medias de los disturbios tropicales que se mueven sobre el mar Caribe. Todas las estaciones contaban con observadores-telegrafistas formados en Cuba, bajo su dirección, y disponían de comunicación radiotelegráfica en régimen permanente.

La Segunda Guerra Mundial, más allá de su terrible impacto, trajo aparejada la necesidad de ampliar la cooperación entre Cuba y los Estados Unidos, aliados en la lucha antisubmarina frente a Alemania y las “naciones del eje”, lo que conllevó el necesario fortalecimiento del Servicio Meteorológico Nacional cubano y a que los pronósticos del tiempo pasaran a ser información clasificada. El Observatorio devino una unidad de combate, y Millás pasó a ser un militar asimilado a la Marina de Guerra con el grado de Capitán de Corbeta (Comandante).

En ese contexto se reequiparon 12 estaciones meteorológicas y se ampliaron las investigaciones aerológicas, ahora con nuevos radiometeorógrafos o radiosondas, técnica basada en globos de mayor fuerza ascensional. De manera inmediata aumentó sustancialmente el intercambio de la data meteorológica con los centros del Weather Bureau en Washington D. C., New Orleans y Miami, y con tal fin se introdujeron nuevos equipos de teletipo y radiofacsímil que permitían la transmisión de mapas isobáricos e isalobáricos, así como perfiles de viento en diversos niveles de la troposfera, idénticos a los utilizados en el comando de la Base Naval de Guantánamo, sede de una fuerza operacional conjunta de la Marina y la Fuerza Aérea de los Estados Unidos durante la citada contienda.

Millás realizando un análisis sinóptico demostrativo ante un periodista de la revista Carteles.

En el campo teórico Millás transformó el Boletín del Observatorio Nacional, surgido en principio como una publicación estrictamente climatológica y agrometeorológica, en una verdadera revista de meteorología, enriquecida con artículos de su autoría y de otros especialistas extranjeros. A José Carlos Millás se deben también importantes aportes al conocimiento de la meteorología tropical, como el descubrimiento de lo que él llamó en principio “recurva en lazo”, segmento irregular que aparece en la trayectoria de algunos sistemas ciclónicos tropicales; también se cuenta entre sus investigaciones la elaboración del “pronóstico precoz” para 1937-1938, primer intento de pronosticar la actividad ciclónica para el occidente de Cuba en la siguiente temporada de huracanes; aparecen también sus estudios acerca del “origen y curso” de los ciclones tropicales, y otros tantos que harían prolija esta enumeración.

Sus títulos académicos y su membresía en instituciones científicas fueron significativos: En 1914, miembro de la Sociedad Geográfica de Cuba, y después de la Sociedad Astronómica de España y América; en 1919 fundador y Consejero de American Meteorological Society; en 1927 ingresa en la Academia de Ciencias Médicas, Físicas y Naturales de La Habana; y entre 1954 y 1956 lidera la fundación de la Asociación Cubana de Aficionados a la Meteorología (ACAM) y la Sociedad Astronómica de Cuba, de la cual fue su primer Presidente. Millás fue el primer Jefe del Servicio Meteorológico Nacional de Cuba que se acreditó ante la Organización Meteorológica Mundial (OMM) del sistema de Naciones Unidas.

Recibió premios de la Sociedad Cubana de Ingenieros, fue condecorado con la Orden Carlos Manuel de Céspedes, de Cuba; y la Orden del Águila Azteca de México. Siempre se autocalificó como “meteorologista”, título ampliamente sobrepasado por su amplio saber, que incluía el dominio de varios idiomas. Su obra fue enaltecida por notables científicos y académicos en su época como Manuel F. Gran, Fernando Ortiz y Emilio Roig de Leuchsenring; así como por renombrados meteorólogos estadounidenses como Oliver Fassig, Francis W. Reichelderfer, Robert Simpson, Grady Norton y Gordon Dunn.

Son pocos los que saben que Millás fue el único científico escogido por Sociedad Geográfica y la Academia de Ciencias de La Habana para acompañar al profesor Albert Einstein durante su breve visita a la Capital cubana en diciembre de 1930, en el entendido de que contaba con los merecimientos necesarios entre otros colegas para asumir tal representación ante el Sabio de nombre universal.

José Carlos Millás Hernández falleció el 28 de noviembre de 1965, en Coral Gables, donde trabajó hasta la fecha de su muerte, vinculado al Laboratorio de Radar Meteorológico de la Universidad de la Miami, según un contrato de trabajo con el Weather Bureau de los Estados Unidos.

Su biografía completa está en proceso de redacción, y en plazo mediato esperamos saldar la deuda que hemos contraído con su memoria.

Al develar los entresijos de su vida y de su obra, no dejamos de sorprendernos ante los extraordinarios méritos y valores de un hombre que entregó su talento al engrandecimiento de las ciencias de atmósfera.

No se nos olvida. También un 22 de enero, pero del año 1946, nació (en Jaruco, Mayabeque) otro José, uno de nuestros grandes meteorólogos. Consagrado, leal. Querido por muchos.
¡Felicidades Dr. Rubiera!

Se han publicado 9 comentarios



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  • Dany dijo:

    Esta mañana al despertarme lo primero que hice fue mirar el termómetro la temperatura era de 11 Grados en Caraballo a unos pocos Km de Bainoa.

  • Jose R. Oro dijo:

    Magnifico trabajo, muy estimado Danier Ernesto González. Tiene temas meteorologicos actuales, la vuida del gran Millas y en paralelo una sinopsis de la historia de la Meteorologia en Cuba. Excelente!

  • armando dijo:

    Se dice que el lugar mas frio de Cuba es el municipio de Placetas Provincia Villa Clara, lo que no hay en ese lugar es termometros para medir la temperatura

  • Snapchatter dijo:

    Ese es el problema del cambio climático, va de extremo a extremo, por eso debemos cuidar el medio ambiente.

  • boli dijo:

    Interesante escrito y Muchas felicidades!!!!!!! para el Dr. Rubiera

  • Daikel dijo:

    Valla, hemos contado con ilustres personajes en el campo de la meteorologia practicamente desde sus inicios y valla que Rubiera ha sabido mantener alto el liston

  • Livia gonzalez dijo:

    LGH de Holguin
    Excelente articulo En realidad nos tiene acostumbrado Una felicitacion espècial Al Dr Rubiera desde esta parte del pais .

  • ROLANDO CABRERA dijo:

    ROLANDO CABRERA DICE, ADEMÁS DE MILLÁS, ESTABA EL PADRE GOBERNA, DEL COLEGIO DE BELÉN, QUE OFRECÍA PARTES MUY BUENOS SOBRE EL ESTADO DEL TIEMPO Y ERAN MUY OIDOS, FUNDAMENTALMENTE EN ÉPOCAS DE CICLONES. EN LA ACTUALIDAD TENEMOS AL TREMENDO DR. RUBIERA, QUE OJALÁ LO RECUERDEN LAS FUTURAS GENERACIONES, COMO ALGUIEN QUE ALERTÓ SOBRE EL PASO DE LOS CICLONES EN CUBA, GRACIAS A CUBADEBATE POR OPINAR.

  • marlene GTMO dijo:

    Muchas felicidades!!!!!!! para el Dr. Rubiera

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Danier Ernesto González

Danier Ernesto González

Meteorólogo del municipio holguinero de Gibara.

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