Los niños de Raúl

Pelusa le escribe una carta al General de Ejercito, Raúl Castro. Foto: Enrique González (Enro)/ Cubadebate.
La luz fuerte del mediodía se cuela por los cristales del amplio recibidor. Una fotografía intacta después de muchos años avisa, desde la entrada, la presencia del General en la casa grande de Teté. Ella lo recuerda y sonríe.
“La primera niña que cargó fue Pelusa. Se encariñó muchísimo con ella. Lo que hizo por ella no lo había hecho nadie”, cuenta Teté, la guajira de la Sierra Maestra que dirigió durante 35 años la escuela Solidaridad con Panamá, en La Habana.
Yaniuska Zaldívar Cruz, Pelusa, llegó a Solidaridad con Panamá con tres años y cuatro pelos en la cabeza. El próximo 29 de junio cumplirá 14 y ya concluyó el octavo grado. “Los números se le resisten, pero tiene una caligrafía preciosa”, lanza como “cocotazo al tobillo” la maestra Esther María La O Ochoa.
“Pelusa llamó su atención. Es una niña muy humilde, con muchos problemas familiares, casi nunca sale de la escuela. Siempre pregunta por ella”.
“Raúl es Raúl”, repite Teté.
Pelusa afirma que el General y ella son “compatibles”.
“La relación que hemos tenido es muy grande. Es muy sociable y especial. Somos compatibles, porque, aparte de ser cubanos, los dos amamos la Revolución”, dice.
Las preguntas del General

Esther María La O Ochoa (Teté). Foto: Enrique González (Enro)/ Cubadebate.
“Raúl va a la esencia de las cosas. Cuando vino la primera vez, se paró aquí, me miró y preguntó: ‘¿Cuántos años cumple la escuela?’”, cuenta Teté.
―Veintinueve, General ― respondió ella.
—¡Cómo la han cuidado! ― observó Raúl.
—¡Vio qué vestíbulo tan bonito! ― le acompañó Teté.
—No, lo que estoy mirando es que no hay un cristal roto. Otras escuelas están llenas de parches de madera o cartón. ¿Cómo es posible que no hay un cristal roto? ― preguntó el General de Ejército.
—Si usted supiera que tengo 1 100 cristales en mi escuela― le comentó ella.
Y Teté sigue aún allí, en la escuela, mientras recuerda. “Hija, mi escuela es el ombligo del mundo”. Habla rápido, mezcla anécdotas, se emociona, cambia de tema y vuelve. Lo mismo evoca una visita presidencial que “la cosa está de leña” o que un niño con osteogénesis imperfecta vive en un cuarto piso y no tiene cómo subir.
Entonces, habla sobre Pelusa. La casa de tablas en Las Tunas, detrás de El Cornito. El baño improvisado en el monte. El catre. Cuenta que, después de escuchar aquella historia, “el General mandó a comprobarlo todo para hacerle una vivienda”.
“Lo que hizo por ella no lo había hecho nadie”, repite.
Recuerda que el 11 de abril de 2018, nada más traspasar el recibidor, Raúl hizo tres preguntas más. “¿Por qué tienes niños de todas las provincias?”.
“Le explicamos que Fidel concibió Solidaridad con Panamá como una escuela regional y soñó con hacer tres instituciones de este tipo, una para cada región del país: occidente, centro y oriente. Pero vino el Periodo especial y no se pudieron hacer las otras dos. Y él dijo aquella noche: ‘Voy a cumplir el sueño de mi hermano’”.
Un año después, se inauguraba en Santiago de Cuba una escuela similar. “Cumplió el sueño de Fidel”, acentúa Teté.
“Le pidió a Ena Elsa: ‘Háblame del salario de esta gente’. Respondí antes que la ministra: ‘Lo mismo que los docentes de otras escuelas, que trabajan de siete de la mañana a cinco de la tarde’. Imagínate que mis niños de las provincias salían nada más en el mes de julio. Era el año entero aquí, mañana, tarde y noche. Y, de inmediato, él resolvió: ‘Vamos a subirle un poquito el salario a los maestros de Teté’”.
Afuera lo esperaban vestidos de gala los niños, padres, trabajadores e invitados a la tradicional “fiesta de quince” que celebra el centro educativo. Raúl hizo otra pregunta: “¿Cómo viven tus trabajadores?”.
“Mira que vino gente durante 29 años y nunca nadie me había preguntado eso. Hoy ya hemos entregado las llaves de 16 viviendas para trabajadores y profesores, porque aquí es tan importante el que imparte clases como el que mantiene el piso como un espejo o cocina desde la madrugada hasta el anochecer. Mis maestros tienen casa, porque, contra todos los molinos de este mundo, Raúl es Raúl”, declara Teté.
Ese día, después del baile, Raúl conversó con los padres y con los niños en el patio de la escuela. Antes de despedirse, reconoció: “Esta es una de las obras más hermosa, más bonitas y más justa de la Revolución”. Después volvería una y otra vez a Solidaridad con Panamá.
La esencia de las cosas

Escuela especial Solidaridad con Panamá, en La Habana. Foto: Enrique González (Enro)/ Cubadebate.
Teté habla sin esperar preguntas. La escuela sigue funcionando mientras ella habla. Y nadie pregunta cómo hacen siete ómnibus, parqueados afuera, para mover diariamente cientos de niños con movilidad reducida cuando no hay combustible.
“Si tú no te conmueves cuando entras a mi escuela, tú no puedes dirigir este país. Este país no es de gente rica. Este país es de gente pobre. Los más vulnerables son estos niños —insiste—. Hay que tener el corazón perdido para que no se te apriete”.
Esther María La O Ochoa se pone seria y luego vuelve a reír. “Para la celebración del 30 aniversario vino con Díaz-Canel, recién elegido presidente. Díaz-Canel cargó a Pelusa. Y ella, que es muy atrevida, le reclamó: ‘¡Me estoy rodando!’. Raúl, muerto de la risa, le dijo a la niña: ‘Él no sabe cargar muchachos, porque todavía no tiene nieta’.
“Esa mirada de él a Pelusa, a la niña que le faltan las manos… Ese beso que le da en la frente, que solo lo damos las madres, los padres, los abuelos. Eso hizo Raúl en esta escuela”. Teté calla, busca a Pelusa con el rabillo del ojo. Y la niña empieza a recitar:
Llegó Raúl a mi escuela
con su traje verde olivo,
y ese día salió el sol
más reluciente, más vivo.
Y no vino solo,
vino con sus compañeros del Minfar
para a mi escuela
una enorme ayuda dar.
Gracias, General,
a tu ejército inmortal.
Nuestro sueño es muy tranquilo,
nuestro sueño es estudiar.
General, tú eres nuestro segundo,
nuestro segundo guía fiel,
porque el primero es un Comandante:
ese es tu hermano Fidel.
Raúl llevaba regalos para los graduados de noveno grado. A veces, flores. A veces, solo tiempo. “Recuerdo que una vez regaló un reloj para cada uno, como han hecho otras personas que vienen. Pero, al otro día, mandó a preguntar dónde se iba a poner Yailín el reloj. Y la niña le mandó a decir que no se preocupara, que se lo ponía en el pie. Pues no fue suficiente, mandó a que le hicieran una cadenita para que pudiese llevarlo colgado del cuello.
“Un día, el cielo estaba encapotado, parecía que se acababa el mundo. Todos estábamos preocupados, porque las actividades las hacemos en el patio. Cuando terminó el acto, me dijo: ‘Guajira, no llovió’. ‘General —respondí—, ¿usted cree que con la cantidad de cruces de ceniza que hice y los machetes que puse en cruz, aquí iba a llover?’. ‘Es verdad que no puedes negar que eres del campo’, soltó él”.
Y en esa frase cercana parece caber todo el orgullo de una señora de 80 años, con más de 67 dedicados al magisterio.
“Te cuento todo esto para que veas por qué los llamé y por qué no puedo permitir que ahora me lo desprestigien. Raúl estuvo en mi jubilación. Raúl ese día me leyó un poema. ¿Te imaginas a un General diciéndome: ‘Gracias por tanta pasión/ Entrega, heroísmo, fe/ El mundo se halla de pie/ Diciendo con voz bendita/ ¡El planeta necesita/ multiplicar a Teté!?’”.
Teté podría pasarse la tarde haciendo anécdotas. En una pared hay dibujos, fotos de graduaciones, de presentaciones artísticas.

Un álbum de fotos atesora cada una de las visitas del General de Ejército, a la escuela especial Solidaridad con Panamá. Foto: Enrique González (Enro)/ Cubadebate.
“Nos invitaron a la inauguración del Centro Fidel Castro y estábamos junto a La Colmenita. Allí Raúl le dijo a Tin [Carlos Alberto Cremata]: ‘Quiero que me hagas una promesa’. Mira tú quién es Raúl. ‘Quiero que hagas una presentación donde Pelusa sea la cucarachita Martina y Chamaquili, el ratoncito Pérez’.
“Chamaquili [Lucas] no pudo aprenderse los textos del Ratoncito porque eran demasiado largos para él y seleccionaron a Iván Luis, un ratoncito negro. Y Pelusa de racista no quería que fuera Iván Luis. Se lo contaron a Raúl y él dijo que el ratoncito iba a ser Iván Luis sí o sí. Se llama Raúl Modesto, pero bien pudieron ponerle Raúl Justo. Al final, medio que se enamoraron mi cucarachita y el ratoncito”, Recuerda y bromea Teté y a la ya adolescente se le tiñen los cachetes. “No te hagas, no te hagas, Pelusa… ¡Qué eres tremenda!”.
—¡Qué bonito sería que viniera a celebrar aquí sus 95! —dice Teté.
—¿Qué día es? —pregunta Pelusa.
—El miércoles, todavía no te has ido.
—Vamos a celebrar el mío y el suyo. Usted cumple y yo también, el 29 de junio. Usted cumple 95, y yo 14 — dice Pelusa mirando a la cámara.
—Ojalá el año que viene celebremos también tus quince, mi Pelusa, aunque ya yo no esté.
—No digas más eso, Teté.
Esther María La O Ochoa no puede dejar de ser educadora. Habla como ha vivido: sin separar nunca la política de los afectos. “Escúchame bien. No saben el favor que nos han hecho. A pesar de los pesares, me alegro, porque hemos empezado a hablar de Raúl. En estos días, he escuchado historias que desconocía. Hemos empezado a decir quién es Raúl.
“El General no viene a esta escuela en guayabera o traje, siempre viene vestido de verde olivo. A Raúl no hay que protegerlo, él nos protege. Mis niños sí saben quién es Raúl”.
Por eso, cuando se le pregunta a Pelusa qué siente cuando está cerca de Raúl, no habla mucho. Responde en calma, sin titubear:
—Paz y tranquilidad.

Yaniuska Zaldívar Cruz (Pelusa). Foto: Enrique González (Enro)/ Cubadebate.

Escuela especial Solidaridad con Panamá. Foto: Enrique González (Enro)/ Cubadebate.

Escuela especial Solidaridad con Panamá. Foto: Enrique González (Enro)/ Cubadebate.

Pelusa y Tete hojean un álbum de fotos. Foto: Enrique González (Enro)/ Cubadebate.

Un álbum de fotos recoge cada una de las visitas del General de Ejército, a la escuela especial Solidaridad con Panamá. Foto: Enrique González (Enro)/ Cubadebate.

Escuela especial Solidaridad con Panamá. Foto: Enrique González (Enro)/ Cubadebate.

Escuela especial Solidaridad con Panamá. Foto: Enrique González (Enro)/ Cubadebate.

Escuela especial Solidaridad con Panamá (archivo). Foto: Enrique González (Enro)/ Cubadebate.

Escuela especial Solidaridad con Panamá (archivo). Foto: Enrique González (Enro)/ Cubadebate.

Escuela especial Solidaridad con Panamá (archivo). Foto: Enrique González (Enro)/ Cubadebate.

Escuela especial Solidaridad con Panamá (archivo). Foto: Enrique González (Enro)/ Cubadebate.
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