Hermanos al Rescate: ¿Cómo se gestó la provocación del 24 de febrero?

Hermanos al Rescate. Foto: Archivo
Este viernes se analizaron los hechos ocurridos el el 24 de febrero de 1996, y la complicidad e inacción de las autoridades estadounidenses ante las provocaciones y violaciones de esta organización terrorista, en el contexto de una nueva calumnia: la acusación del Departamento de Justicia de los Estados Unidos contra el General de Ejército Raúl Castro Ruz.
En el debate participaron Armando Daniel López, presidente del Instituto de Aeronáutica Civil de Cuba, el primer coronel Salustiano Ruiz del Real, jefe del Departamento de la Fuerza Aérea del Ministerio de las Fuerzas Armadas Revolucionarias, el Dr. Cs. José Luis Méndez Méndez, investigador del Centro de Investigaciones Históricas de la Seguridad del Estado y Premio Nacional de Historia. Además, Miguel Ángel Moreno Carpio, funcionario de la Dirección de Derecho Internacional del Ministerio de Relaciones Exteriores.
El debate comenzó con el historial de José Basulto, cabecilla de la organización terrorista Hermanos al Rescate. El Dr. Cs. José Luis Méndez Méndez se remitió a los expendientes de este personaje, que según agencias de Estados Unidos y otras agencias es bastante “grueso”.
“Recordemos solamente que nos referimos al hijo de un prominente empresario de la empresa de azúcar de Puerto Santa Lucía y también de otras empresas azucareras, salió para Estados Unidos a la edad de 17 años estudió aviación. Regresó a Cuba e inmediatamente salió a principios del año 60 para Estados Unidos. La CIA lo captó por su condición y su fidelidad al sistema y lo entrenó dentro de bases de Estados Unidos y también en Panamá.
“Lo habilitó con un pasaporte falso, con el nombre de Eustaquio Martínez y lo envió a Santiago de Cuba. Entró como un residente, un estudiante que estaba en Estados Unidos, que en realidad quería regresar a su país para organizar un grupo terrorista. Particularmente para dar el aseguramiento a Alberto Julio Quintana que era otro miembro de la unidad 2506 infiltrado y que estaba organizando las bandas de alzados en ese territorio.
“Pidió 10 toneladas de armas. Inmediatamente que empezó la invasión fueron detenidos algunos. A Alberto Julio Quintana le pidió ayuda para que lo sacara del país. Él dijo que no podía hacerlo. Y dejó a Alberto Julio Quintana en territorio nacional.
“Regresa a la Base Naval de Guantánamo, luego a Estados Unidos y se incorpora a la actividad del Grupo de Misiones Especiales de la CIA”, contó Méndez Méndez.
El especialista detalló cómo, desde la unidad operativa de la CIA en Miami, ejecutó acciones terroristas en nombre del Directorio Revolucionario Estudiantil. Entre ellas, el ataque contra el Teatro Blanquita —hoy Karl Marx— y el edificio Sierra Maestra, el 24 de agosto de 1962.
Tras estos hechos, Basulto regresó a Estados Unidos, proyectando una imagen de “estado terrorista” y continuando con nuevas operaciones. En 1963 realizó infiltraciones por San Nicolás de Bari y Villa Clara, con el objetivo de abastecer a grupos internos con explosivos y armas, apoyando a los alzados en el territorio nacional.
En 1969 se integró a otras organizaciones contrarrevolucionarias, entre ellas la Brigada 2506 —con el número 2516— y el Ejército de Liberación Anticomunista, del cual fue expulsado por irregularidades en el manejo de fondos. También participó en el Directorio Revolucionario Estudiantil, transitando por diversas actividades de carácter terrorista.
Fue seleccionado dentro de las unidades cubanas del Ejército de Estados Unidos para cursar entrenamiento en contrainsurgencia entre 1963 y 1964. Regresó como segundo teniente y fue destinado a misiones en Brasil y Honduras bajo dirección de la CIA. Posteriormente, su historial lo vincula con la guerra sucia de Estados Unidos en Centroamérica, participando en operaciones en Nicaragua, Honduras, Guatemala y El Salvador.
A inicios de los años noventa, tras la caída del campo socialista en Europa del Este, reaparece vinculado a nuevas acciones, esta vez bajo una fachada humanitaria. En ese contexto, se proyecta como auxiliar de una organización que, según las investigaciones, encubría fines políticos y desestabilizadores.
Tras su largo historial de operaciones encubiertas, Basulto reapareció en los años noventa bajo una nueva fachada. “De terrorista a supuesto humanista para auxiliar, que en realidad era todo un negocio”, explicó Méndez Méndez.
También narró cómo el negocio se articuló desde Cayo Hueso y cogió auge con la llegada de balseros y el incremento de la salida ilegal y desordenada de Cuba. No solo se convirtió en un negocio de tráfico de personas, sino también en una fuente de información para Basulto, quien seleccionaba lo de interés para las agencias estadounidenses.
“Basulto sacaba lo que era de interés de las agencias para las cuales trabajaba: la CIA y el FBI”, acotó Méndez Méndez.
Así se estructuró la operación que daría origen a Hermanos al Rescate, con aviones de última generación —modelos O2 Skymaster, versión militar del Cessna 336— utilizados para hostigamiento y reconocimiento, explicó.
“El objetivo fundamental que tenían los Hermanos al Rescate, con ciertos aviones que recibieron de última generación, eran la observación y provocación, con el propósito de actualizar el teatro de operaciones militares, sin medir la capacidad defensiva de Cuba”, puntualizó.
El estudio de las costas cubanas sirvió además para apoyar infiltraciones de grupos contrarrevolucionarios y establecer vínculos con el Partido Unido de las Naciones Democráticas (PUM), organización dedicada al tráfico de drogas.
“Y ahí es donde Basulto se vincula el narcotráfico también, sobre todo en la zona de Bahamas, y particularmente en lo que sería el Congo Town, que era un centro de colocación de drogas procedentes del Sur, con destino a Estados Unidos, como mayor consumidor”.
El especialista también destacó el papel de los pilotos traidores de la Fuerza Aérea Cubana que desertaron y se sumaron al negocio de tráfico de personas, así como al estudio de la situación operativa en el país.
“En el año 92 comienza la acción, en el 93 se incrementa y en el año 94 hay una explosión vinculada a los hechos que se realizaron que se efectuaron en el verano de ese año y que propició la salida de alrededor de 35 mil cubanos. Él participó en esto”, comentó el especialista.
Así mismo, recordó el papel de los acuerdos migratorios del año 94 y 95 en la regulación de la salida ordenada y segura de las personas y cómo este suceso molestó tremendamente a Basulto.
“Se le estaba cayendo el negocio (…) y empezó lo que él llamaba el “Maine Volante” que consistía en crear una provocación que llevara a la confrontación directa militar entre Cuba y Estados Unidos”, explicó.
Tras los sucesos del 24 de febrero, Basulto demandó al Estado cubano porque consideraba que había tenido daños y perjuicios. Los criterios fueron que: no podía dormir, tomaba pastillas y tenía incontinencia urinaria, entre otros elementos.
“Fabrican esto. Un juez lo aceptó como tal. Y en el 2005 le otorgan 1 700 000 dólares, por esos daños de perjuicio a este señor que fue el causante, el único culpable, el responsable total de la muerte de esos cuatro miembros de Hermanos al Rescate”, enfatizó.
En otro momento del espacio televisivo, el primer coronel Salustiano Ruiz el Real, jefe del Departamento de la Fuerza Aérea del Minfar, recordó que no solo este hecho marca la historia terrorista contra Cuba. Se refirió al amplio historial de acciones que sirvieron de antecedente a este suceso.
“Hay una historia cargada de agresión, violaciones al espacio aéreo y atentados de todo tipo utilizando el canal aéreo, desde el mismo inicio de la Revolución. Solo entre 1959 y abril del del año 1961 se cometieron más de 220 violaciones del espacio aéreo, con acciones de todo tipo.
Entre ellas estaban las entradas ilegales de aviones al país para recoger y evacuar a sicarios y matones del gobierno de Batista”, comentó.
En video, la Mesa Redonda
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