¿Aceptas transferencia? El amargo sonido del absurdo

Imagen creada con inteligencia artificial usando ChatGPT.
El sol caía a plomo sobre Santiago de las Vegas aquella mañana en que salí en busca de aceite. No imaginaba que esa sencilla gestión doméstica se convertiría en un recorrido revelador por los vericuetos de un sistema comercial que ha perdido toda referencia. Cada paso sobre el asfalto ardiente, cada negocio visitado, cada mirada esquiva y cada respuesta ambigua iban trazando un mapa de contradicciones que ilustra con nitidez el desconcierto de nuestra realidad económica.
Los vendedores informales han tejido su propio archipiélago en las aceras habaneras: un entramado paralelo que se extiende desde los portales hasta los pasillos más insospechados. Con la certeza de quien se mueve en un territorio sin regulación, imponen sus normas con la soltura de quienes han descubierto la impunidad.
El “¿aceptas transferencia?” ha dejado de ser una cortesía entre comerciante y cliente para convertirse en una condición ineludible, un peaje moderno que hay que pagar para acceder a lo más básico, como si el acto de comprar se hubiera transformado en una concesión.
Estos nuevos comerciantes operan bajo una lógica que desafía los principios elementales de la economía. Mientras el Estado concentra esfuerzos en fiscalizar al pequeño comercio formal, el comercio informal prospera sin restricciones, protegido por redes invisibles de complicidad y silencio.
Sus puestos funcionan como dominios autónomos en pleno siglo XXI, espacios donde la única ley es la conveniencia individual, donde los precios fluctúan al ritmo del dólar informal, y donde el valor del cambio se determina según reglas no escritas que operan en los márgenes del sistema.
El panorama que ofrecen estos enclaves comerciales sería casi pintoresco si no fuera por lo que encierra: en sus mesas improvisadas y cajas recicladas se condensa toda una cultura de supervivencia: vender lo que no se tiene, cobrar lo que no se reporta, evadir lo que no se acata. Son el reflejo más evidente de una distorsión mayor: la naturalización del desorden como dinámica, la aceptación tácita de que cada quien se las arregla como puede, mientras las instituciones se enfocan en sancionar a quienes, por seguir las reglas, resultan más fáciles de supervisar.
En este escenario paradójico, donde lo informal se expande y lo formal se estanca entre trámites, el ciudadano común queda atrapado en una contradicción: debe ajustarse a las condiciones impuestas por quienes operan al margen, y solo puede acceder a bienes básicos en efectivo, justo cuando cada día resulta más difícil encontrar un cajero automático disponible.
La paradoja de las inspecciones
Los funcionarios llegan con sus listados, dispuestos a inspeccionar al único que no puede escapar: el comerciante legal. Miden milímetros en los precios, revisan fechas de vencimiento con lupa, exigen facturas que deben estar en orden.
Mientras tanto, a escasos metros, los vendedores informales montan su circo particular. Sin licencias, sin controles de precios, sin facturas. Los mismos inspectores pasan frente a ellos como si fueran invisibles. Esa es la paradoja perfecta: se fiscaliza al que sigue las reglas y paga impuestos, mientras se mira hacia otro lado cuando las reglas son ignoradas por completo.
Resulta difícil entender por qué se gasta recursos en controlar a quienes ya están controlados, mientras se deja libres a quienes operan sin ningún freno. Como si en un hospital los médicos solo revisaran a los sanos, dejando que los enfermos se las arreglen solos. El mensaje es claro: cumplir con la ley es un lujo que muy pocos pueden permitirse.
Este sistema de fiscalización al revés ha creado una cultura del cumplimiento invertido, donde ser formal es un castigo y operar en la ilegalidad resulta premiado.
Los inspectores, atrapados en sus propias redes burocráticas, cumplen cuotas de multas que deben justificar sus salarios, pero que en nada contribuyen a ordenar el comercio minorista. Mientras tanto, los grandes infractores –esos que acumulan productos de primera necesidad para venderlos a precios exorbitantes, esos que manejan redes completas de distribución ilegal– operan con total impunidad, protegidos por la incapacidad del control.
El resultado es un paisaje comercial distópico donde la ley se aplica no al que más daño hace al tejido económico, sino al que más fácil resulta de fiscalizar. Dentro de esa lógica distorsionada, no es extraño que negocios formales opten por cerrar sus persianas definitivamente o unirse al ejército de los informales, completando así el círculo vicioso que termina por afectar aún más nuestros bolsillos.
El verdadero producto escaso en este mercado distorsionado no es el aceite, ni el pollo, ni los medicamentos. Es algo mucho más valioso y cada vez más raro: la certeza de que las reglas son iguales para todos y la confianza en que el esfuerzo será recompensado.
Mientras esto no ocurra, seguiremos recorriendo calles bajo el sol inclemente, saltando de negocio en negocio, sometiéndonos a caprichos ajenos para conseguir lo básico. Y lo peor: seguiremos normalizando esta situación, hasta que el absurdo nos parezca tan natural como el calor del verano cubano.
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Cruda realidad, ciento por ciento de acuerdo con el artículo, ! PERO HASTA CUANDO, SEGUIREMOS ESPERANDO POR LA REACCIÓN DEL ESTADO, A CASO NO CONOCEN LOS PROBLEMAS, O HACEN IGUAL QUE LOS INSPECTORES, NO QUIEREN SALIR DE SU ZONA DE CONFORT, ES HORA DE REACCIONAR SE ESTAN PERDIENDO UNA A UNA NUESTRAS CONQUISTAS REVOLUCIONARIA!
Muchas felicidades al periodista. Es la mejor descripción sobre los ilegales que visto en artículo de la prensa oficial. Solo agregar que en los ejercicios de enfrentamiento qué se realizan en todo el país y dirigen los máximos dirigentes del Estado, el gobierno y el Partido no dirigen las acciones hacia esa principal situación ¿por qué será?
Excelente artículo. Los médicos como otros trabajadores estatales lo sufrimos a diario. Se nos hace prácticamente imposible acceder a productos básicos. NO ACEPTO TRANSFERENCIA, esa es la respuesta prácticamente generalizada.Es como si te hicieran un favor ,ya es bastante con lo exorbitante del precio.La impotencia,frustración, decepción es indescriptible.Envien ese artículo de obligada lectura a los gobiernos provinciales y demás decisores.
excelente, preciso. oportuno, convincente y ejemplo de lo que se conoce como pensamiento critico para que las cosas marchen mejor. En lo adelante seguiré su desempeño como lo hago con otros certeros periodistas comprometidos con el bienestar en nuestra patria.
“¿aceptas transferencia?” "Sólo hasta 1000 pesos.." (10 de la mañana, en un timbiriche cualquiera de este país) "No, ya cerramos las transferencias por hoy.." (misma escena, 6 pm ) "Y cual es el problema..?" "Los bancos, que no dejan sacar el dinero que uno quiere.."
Creo que no solo debe comentarse la situaciôn del comercio ilegal, sino también las irregularidades e indisciplinas en el comercio minorista privado legal (mypimes).
Les voy a enumerar algunas de las que he confrontado y sigo confrontando:
* Existen mypimes que "tranquilamente" y en contra de lo establecido no aceptan el pago electrónico.
* "Disponen" que la mitad del importe sea en efectivo y.la otra por transferencia.
* En "determinados días" o a "determinadas horas" no aceptan transferencia.
* Para "determinadas" mercancías no aceptan transferencia.
* No poseen por escrito el código de la cuenta fiscal y el teléfono, para el caso que el muestreo del código QR se divulgue.
* Increíblemente, y a pesar de los aranceles de importación, los refrescos, maltas y cervezas de fabricación nacional son más caros que.los.importados.
* Increíblemente un cerveza puede ser más.barata que un simple refresco de limón.
Cuando era niño la relación de precio refresco de botella nacional : malta nacional : cerveza nacional era 1 : 3 : 4 ....
Excelente análisis. Eso lo veo a diario en la esquina de mi casa. Sofocan a los legales y los ilegales campean impunemente.
Ciertamente les digo no quisiera ser pesimistas, pero hay tanto descontrol, impunidad, corrupción evasión de lo dispuesto, etc que esto se ha ido de la mano y no le veo solución a estos y muchos males que afloran en el día a día en nuestra sociedad. Hay establecimientos particulares que estan en calle y lugares céntrico no te cogen ni una transferencias
Funciona a medias asi de simple; çomo combatirlo, fácil funcionarios de civil de conjunto con la fuerza pública y vayan a comprar a cualquier lugar y verán como funciona todo, la evación al fisco es catastrofica sin contar la doble contabilidad que tienen el 100 % de las Mypimes y esto lo conoce el gobierno.
El artículo cómplace al lector, lo triste es que las problemas persisten, de nada sirve conocer la situación existente y no poder mejorar no poder erradicar lo mal hecho.
Donde esta la eficiencia de los dirigentes que tienen que ver con él tema.
Confíamos en la dirección del país pero esperamos soluciones.
Aquí en santo Suárez es vendiendo papas, pan medicamentos y haciendo minería de oro y enchape...todos son del este del país..y los carretilleros andan al berro...
Solamente los inspectores actúan contra aquellos que tienen negocios legales y pagan cuentas fiscales todo el que está en la calle revendiendo o vendiendo productos del agro que tienen al lado para ellos no existen o están de acuerdo con ellos pues ni multas les ponen por estar en un espacio ilegalmente como es una acera o un portal sin licencias sanitarias ni permiso para ocupar un espacio público y de esos hay miles en toda la Habana y actúan con toda impunidad. Y sobre las transferencias nadie las acepta como no hay control sobre nada poco les importa.
Últimamente se ha destapado, al menos Centro Habana, una cantidad de compradores pregoneros, venden papas, vegetales, escobas, cubos y me preguntaba. Pagan impuestos.?
Otros vociferando comprando oro, plata y cosas .
doradas. Esos individuos tienen licencias de qué. ?
Pagan impuesto?
Esto es por ni hablar de la calle Monte completa vendiendo de todo. Hasta medicamentos
Señores por favor hasta dónde.
Es triste ver como no podemos resolver problemas que todos conocemos, que suceden porque son públicos.
Donde estan los que tienen que ver con la problemática.
Si los legales con su tranquilidad te dicen hay ya no estamos recibiendo tranferencia asi de sencillo, quw esperar de los ilegales.
Cuadro exacto de distorsiones bien identificadas, frente a ello actuar es la palabra de orden, instituciones y el pueblo.
Usted como siempre. Tan diáfano y certero.
Excelente artículo. Espero otro donde se informe que se hace para acabar con esa lamentable realidad, como se está haciendo con las drogas. Felicidades a este periodista
Muy bueno el artículo. Algunas veces aparecen tratados temas bien candentes. Para mi sería mucho más importante el que alguien diera respuesta a todas estas cosas que dice el periodista y sobre todo a lo que se expresa en los comentarios.
Hace bastante tiempo eso se hacía. Directivos de algunos ministerios, empresas y demás participaban. Se perdió. Todo el mundo deja sus comentarios como en un muro de las lamentaciones y la respuesta adecuada y crítica, sigue sin aparecer. Esperemos que sea un espacio en el que haya reciprocidad y la comunicación fluya en ambos sentidos, de lo contrario muy interesante pero ahí se queda
Revisen: 19 desde 44 hasta 60.
Es muy valioso que este artículo exponga con tanta claridad las contradicciones y el desorden que enfrenta nuestro sistema comercial. La realidad que vivimos, donde los comerciantes formales son vigilados y sancionados mientras la informalidad crece sin control, es una muestra triste de la falta de equidad y coherencia en las políticas. Este “absurdo” no solo afecta a quienes intentan cumplir la ley, sino también a todos los ciudadanos que se ven perjudicados por la escasez, la corrupción y la inseguridad económica. Es imprescindible que se revise este modelo y se implementen soluciones que premien la transparencia y el esfuerzo legítimo, porque solo así se podrá recuperar la confianza y mejorar el bienestar de todos.
Gracias por reflejar estas inquietudes que muchos sentimos en el día a día.
!!! Excelentísimo trabajo !!!
Solo queda preguntar: el escrito va dirigido a los de a pie o a los que compete resolver este problema.
Hay que decirlo sin tapujos:los comerciantes legales son objeto de extorsiones sistemáticas de los inspectores. Estos hacen su "pan" con las dentelladas a los formales
Este artículo toca uno de los problemas que hoy enfrentamos pero no son únicamente los vendedores ilegales Quiénes están haciendo que los precios suban y violen lo dispuesto con el pago en línea resulta que los mayores violadores incluso de los supuestos precios concertados de artículos de primera necesidad son aquellos que representan las mipymes las cafeterías los trabajadores por cuenta propia que además violan a diario El fisco porque cuando se logra un pago electrónico siempre es por transferencia de dinero a cuentas particulares Los invito a recorrer 10 de octubre y se darán cuenta de que no hay un solo sitio Lamento decirlo así en el que pueda decirse que la legalidad se cumple
Es anarquía y no de la buena. Esa palabra no es agradable , pero no es simple indisciplina. No hay control, ambas partes rompen reglas , rompen el Contrato Social, por parte del Estado y por parte del ciudadano.
Lo que pasa es que los inspectores van a los puntos que son fijo y legales y entonces a sacar cuentas del 30% de venta del producto y si hay un peso de diferencia, imponen 16 mil cup de multa, pero al lado hay un ilegal y cuando llega le dan "algo" y siguen echando, como si nada. Eso lo ve y sabe tido el mundo y no se hace nada.
El articulo solo narra parte del problema, a esto se suma el hecho de que no quieren recibir transferencias o te dicen que debes pagar un 10, 15 o 20 % por encima del valor, he visto estsblecimientos donde te ponen un precio exhorbitante y debajo te ponen que se hace un descuento del 28 % si pagas en efectivo, o sea, te cobran un 28 % del valor por encima por pagar en transferencia, y uno pregunta, ¿Donde esta la DIS?, que es quien debe velar para que eso no pase
100% cierta, esta es la dura verdad cuando tenemos que adquirir productos de primera necesidad, triste, pero que creo que lejos de poder erradicar todo lo expuesto se incrementa más al punto de llegar tan natural, que no se sabe que es lo ilegal y lo legal, porque a nadie le importa, los gobiernos no hacen nada al respecto si quisieran las cosas no sucedieran de esta manera.
Felicidades el mejor escrito que he visto en años de una realidad a la vista de todos los fiscalizadores ponganlo en el mural de los consejos municipales el de la dirección de inspección y a quien corresponda es muy fácil poner 20 mil pesos de multa al que está legal pero a uno parado en una esquina acabando hay mucho miedo y cuidado en ponérselo
He leído todos los comentarios. Estoy de acuerdo, es un excelente artículo. !!!
Pero .... ¿ y el anillo pa cuándo?.
Reina la impunidad, es hiriente el abuso y hasta el chantaje, no solamente de los vendedores ilegales, sino también de los qie presentan los documentos legales. Es, reitero, abusivo. Frenan la bancarización, se ríen de las leyes, se burlan, incluso, ni hablar del famoso "pago en línea", aveces no solamente te ponen cuentas personales, sino que te ponen un impuesto adicional por "hacerte el favor de aceptar transferencia". Es uno de los mayores problemas que hay hoy. La gente se queja con toda razón. No pasa nada, no jar ni siquiera un número de teléfono para hacer la denuncia, reina la anarquía y el desorden. Los propios vendedores se burlan. Hasta cuándo será esto??.
Hay que elevar el control y la exigencia, hay que hacer mayor trabajo político informativo y persuasivo con los vendedores pero hay q poner las multas (elevadas) y divulgarlas. Así no se puede, el pueblo va perdiendo la credibilidad en quienes lo representan y eso no se puede permitir. Hay qie salir al escenario real, dejar las oficinas, divulgar las medidas, de lo contrarío cada dia la situación se tornará más difícil !!!!!
Lo que tienen que hacer es poner Terminales de Venta o POS en todas partes para que uno pueda pagar con su tarjeta y No haya que estar amarrado a Transfermóvil y En Zona
Las Terminales de Venta o POS se usan en todo el mundo
En Cuba solo las tienen en las Tiendas en Dólares porque les conviene
Que Subdesarrollo
Sin Palabras
Todo está muy bien relatado, tal cual la lamentable realidad, ... y que? Será diferente mañana? El gobierno o mejor dicho, los gobernantes leerán este artículo? Tomaremos alguna iniciativa realmente convincente que no sea arremeter contra los que hoy realizan la labor del MINCIN? Vender minorista en cada cuadra. No pueden vender por transferencia porque el sistema bancario no funciona. No pueden bajar los precios porque aun con esos precios los artículos básicos tienen mejor precio que en las tiendas en USD. Por favor gobernantes, hagamos algo antes que sea tarde, todo tiene un límite y ya lo hemos sobrepasado.