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Decretos de Navidad

Por: Frei Betto
En este artículo: Brasil, Hambre, Justicia, Navidad
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Queda decretado que, en estas Navidades, en vez de dar presentes, estaremos presentes junto a los hambrientos, carentes y excluidos. Que nos disculpe Papá Noel, pero clausuradas las chimeneas, abriremos corazones y puertas a la llegada salvífica del Niño Jesús.

Por traerles a muchos más apuros que alegrías, queda decretado que las Navidades ya no nos travestirá en lo que no somos: en este verano,[1] arrancaremos del árbol de Navidad todos los algodones de falsas nieves; cambiaremos las nueces y las castañas por frutas tropicales, los renos y trineos por carros repletos de alimentos no perecederos: y si queda por ahí algún Papá Noel, que aparezca de bermudas y sandalias.

Queda decretado que, cartas de niños, solo las dirigidas al Niño Jesús, como la de Pedrito, que escribió convencido que Caín y Abel no se habrían peleado si hubiera tenido cada uno su cuarto; le propuso al Creador que nadie más nazca ni muera, y que todos vivamos para siempre; y, al ver el pesebre, prometió mandarle su abrigo al hijo desnudo de María y José.

Queda decretado que los niños, en vez de juguetes y pelotas, pedirán bendiciones y gracias, y que abrirán sus corazones para destinar a los pobre todo lo superfluo que abarrota armarios y gavetas. Lo que le sobra a uno es lo que el otro necesita, y quien reparte bienes comparte a Dios.

Queda decretado que, al menos un día, desconectaremos toda la parafernalia electrónica, incluso el teléfono celular y, recogidos en soledad, viajaremos al interior de nuestro espíritu, allí donde habita Aquel que, siendo distinto a nosotros, es el fundamento de nuestra verdadera identidad. Entregados a la meditación, cerraremos los ojos para ver mejor.

Queda decretado que, despojadas de pudores, las familias tendrán al menos un momento de oración, leerán un texto bíblico, le agradecerán al Padre y Madre de Amor el don de la vida, las alegrías del año que termina, y hasta los dolores que exacerban la emoción sin que se pueda entender con la razón. La vida, finita, es un río que sabe tener el mar como destino, pero nunca cuántas curvas, rápidos y piedras habrá de encontrar en su curso.

Queda decretado que arrebataremos la espada de manos de Herodes y ningún niño volverá a ser golpeado o humillado, ni condenado al trabajo precoz y la violencia sexual. Todos tendrán derecho a la ternura y la alegría, a la salud y la escuela, al pan y la paz, al sueño y la belleza.

Como Dios no tiene religión, queda decretado que ningún fiel considerará que la suya es más perfecta que la de otro, ni arrastrará su lengua, cual serpiente venenosa, por los trillos de la injuria y la perfidia. El Niño del pesebre vino para todos indistintamente, y no hay manera de profesar que es “Padre Nuestro” si el pan no es también nuestro, sino privilegio de la minoría acomodada.

Queda decretado que toda dieta se revertirá en beneficio del plato vacío de quien tiene hambre, y que nadie dará al otro un regalo envuelto en adulación o intenciones ocultas. El tiempo que se gaste en hacer lazos será muy inferior al dedicado a dar abrazos.

Queda decretado que las mesas de Navidad estarán cubiertas de afecto, y que, dispuestos a renacer con el Niño, trataremos de sepultar iras y envidias, amarguras y ambiciones desmedidas, para que nuestro corazón sea tan acogedor como el pesebre de Belén.

Queda decretado que, como los reyes magos, le daremos todos un voto de confianza a la esperanza, para que ella conduzca este país a días mejores. No perseguiremos nuestro propio interés, sino el de la mayoría, sobre todo el de los que, a semejanza de José y María, fueron excluidos de la ciudad y, como una familia sin tierra, obligados a ocupar un terreno donde nació Aquel que, según su madre, “despidió a los ricos con las manos vacías y colmó de bienes a los hambrientos”, y que, en el Sermón de la Montaña exaltó como “bienaventurados a los que tienen hambre y sed de justicia”.

Frei Betto es autor, entre otros libros, de Um homem chamado Jesus (Rocco).

[1] Recordar que Frei Betto vive en el hemisferio sur.

>>> www.freibetto.org/> twitter:@freibetto.

>>> Traducción de Esther Perez
>>>

Se han publicado 26 comentarios



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  • Efialtes de Atenas dijo:

    Emocionante, hermoso. Un niño es la sustancia más pura del mundo; pero lastimosamente hay lugares de la tierra donde se vende como se hace con otra de las sutancias puras del planeta: el hielo de los polos. La protección a los niños es la joya social más preciada de esta Revolución.

  • Maria dijo:

    Muy buen articulo sin palabras eso es

  • Yo dijo:

    Bello decreto para Navidad. Dios quiera y el hombre lo haga cumplir. Amén

  • Avileño.cu dijo:

    Amén

  • Franklin Pimentel Torres dijo:

    Bueno y oportuno decreto

  • Nada dijo:

    GRACIAS Frei Betto!!
    Mi deseo de Navidad es q tod@s cumplamos estos decretos

  • Benito Pérez Maza dijo:

    ! FORMIDABLE!

  • thernandez dijo:

    Ojalá que ese decreto sea cumplido por todos aquellos suoer ricacho egoístas que les sobran bienes para repartir, pues los que comparten lo poco que tienen como nostros los cubanos, que llevamos amor con nuestros soldados de la vida a todo el necesitado, lo cumplimos de corazón. Frei Beto, que bellas palabras, y aunque mi formación no es religiosa si soy hija de dos personas humildes de este pueblo y siempre estuvo decretado en mi familia el compartir, servir, amar, respetar, sin importar riqueza, creencia o color. Por el egoísmo de un pu`nado sufren millones de seres humanos y principlalmente muchos niños que se les muestra el peor lado de la vida sin haber comenzado apenas a vivirla o a sufrirla, no se como llemarlo mejor. Alberguemos la esperanza de que se abran al amor las conciencias oscuras y ese decreto de paz y comprensión sea ejecutado y cumplido. Paz y amor para todos en este año nuevo que está llamando a la puerta y que cada vez sean menos los hambrientos, desvalidos y explotados en este mundo.

  • Nery dijo:

    Gracias Frei Betto por este escrito tan conmovedor, tengo Fé de que habrá los corazones de mucha gente, Dios te bendiga más.

  • Hugo Andrés Govín Díaz dijo:

    Veremos quién se atreve a "excomulgar" a esta personita, formada en colegios religiosos y fiel conocedor de muchas interioridades y recobecos por los cuales transitan quienes creen de verdad y quienes se nos presentan como tales, pero en el fondo no llevan ni un ápice de reales creyentes.
    Por mi parte, no siento vergüenza alguna en expresar que no creo ni en la luz eléctrica, pero fui formado dentro de la ética de una familia de pobres, pero honestos.
    Lo único que acumulo para mí son los años. Todo lo demás lo comparto con muchísimo gusto.
    Formo parte del grupo de los agraciados compatriotas que conocemos personalmente a Frei Betto. Más humildad no puede caber en una persona como él.

  • Dary dijo:

    Muy interesante artículo, hay q diseminarlo entre esos jóvenes q van en búsqueda de sueños y no hacen nada y otros super ricachones q piensan q con el dinero lo obtienen todo, pero sin embargo la dignidad se impone grandemente, eso es lo q caracteriza los cubanos

  • Isel Espinosa Contreras. dijo:

    ¡! Bellísimo, me corrieron lágrimas de emoción,cuànta verdad decretada, ojalá todos compartiéramos lo mucho ó poco que tenemos en éste mundo carente de amor al prójimo como nos enseña las escrituras bíblicas y así ser mejores seres humanos saludando la Navidad y las enseñanzas de nuestro señor Jesucristo.!!

  • Mariana Hariz Chacón dijo:

    Muy veraz este decreto debería volverse una máxima a cumplir y estar siempre presente en el corazón de las personas en especial de los que más recursos tienen para brindar y en los que han hecho bastante daño ya a la humanidad.

  • Sandor dijo:

    El verdadero espíritu de la Navidad lo decreta Frei Betto. Nada de Papá Noel, nada de banalidad ni hipocresía. Regalar amor, paz y esperanza para hacer un mundo mejor. Que cada quién haga su parte y el planeta, en especial los niños, lo van a agradecer

  • Sonia E dijo:

    Tremendo artículo. Recuerdo que mi madre de niña me decía: aquí no hay nieve y no pondremos algodones" y esa frase llevaba implícita toda una lluvia de criterios revolucionarios y colectivistas. Nunca aceptaron en mi familia a Papá Noel ni otras americanadas, y les hablo de antes del 59. Venían los Reyes Magos, y hubo dolores de cabeza para provocarme alegría. Pero sí recuerdo los niños del asilo que me daban infinita tristeza y los niños en la calle, que los conocí mucho después en otras ciudades. La pobreza extrema y las misas llenas de engalanados los domingos. La peor distribución de la riqueza del planeta. Y me entristece y da rabia pensar cuanto le falta al mundo por aceptar y entender esas cosas del evangelio que nos enseñan desde niños. Qué mal aplicadas, hasta cuándo?

  • Gina dijo:

    Queda decretado!

  • yuniel dijo:

    lo bello esta dicho, hagamoslo realidad

  • Adriano dijo:

    Este artículo y los Estatutos del hombre de Thiago del Mello deberían encomendarse a cada familia, escuela y países, a la sociedad toda para vivir la mejor de las paces.

  • anita dijo:

    Que hermoso decreto, ojalá todos lo lleven a cabo.

  • idania rosa dijo:

    Gracias Frei Betto, muy oportuno su trabajo, ojalá esto llegue a oidos sordos, no me formé en familia de creencia religiosa, pero si me enseñaron a compartir todo lo que tengo, ayudar en todo lo que este a mi alcance, asi pago a todos los que me ayudaron cuando era joven, ojalá esto sirva para abrir los corazones de los egoistas, que creen que teniendo dinero lo tienen todo.

  • Luisa acosta proenza dijo:

    Como me gusta este comentario de la navidad eso es lo que nesecitamos llenarnos de afecto no de regalos, este comentario me hiso llorar como nesecitamos tener en nuestros corazones todas esas palabras tan lindas y llenas de esperanzas.

  • Rajestaz dijo:

    ¡¡¡EXCELENTE!!!. Ahora lo que hace falta es cumplirlo.

  • La Bayamesa dijo:

    Frei Betto, gracias por llamarnos a la lucidez y al buen hacer en estas navidades, ojala sus decretos lleguen al corazón de la mayoría. Como siempre, interesantes sus artículos. El mundo necesita a muchos como Ud. y su amigo Fidel. No practico ninguna religión, pero estoy con Ud. porque lo veo como un hombre justo, siempre del lado de los humildes. Feliz navidad!

  • Rosita dijo:

    Gracias frei betto, me emocinó el decreto

  • Humberto dijo:

    También hay que decretar una ley de protección animal en Cuba,hasta cuando vamos a esperar.

  • Carlos dijo:

    Quisiera poder viajar a Brasil y ver como vive este humilde Sr. Espero que el poderoso Internet me ahorre el viaje.

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Frei Betto

Frei Betto

Carlos Alberto Libânio Christo. Conocido como Frei Betto. Fraile dominico. conocido internacionalmente como teólogo de la liberación. Autor de 60 libros de diversos géneros literarios -novela, ensayo, policíaco, memorias, infantiles y juveniles, y de tema religioso. En dos acasiones- en 1985 y en el 2005- fue premiado con el Jabuti, el premio literario más importante del país. En 1986 fue elegido Intelectual del Año por la Unión Brasileña de Escritores. Asesor de movimientos sociales, de las Comunidades Eclesiales de Base y el Movimiento de Trabajadores Rurales sin Tierra, participa activamente en la vida política del Brasil en los últimos 50 años. Es el autor del libro "Fidel y la Religión".

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