Historietas acerca de los Beatles en Cuba
Dediqué un tuit a John Lennon por su asesinato en Nueva York el 8 de diciembre de 1980 y por el monumento a su memoria que se inauguró veinte años después, en la Habana, con la presencia de Fidel. Han aparecido en las redes respuestas irritadas, furiosas, a menudo insultantes, que esgrimen “testimonios” insostenibles, francamente mentirosos, sobre la supuesta represión que sufrieron en Cuba los jóvenes que se atrevían a escuchar la música de los Beatles. La mayoría de estos “testimoniantes ofendidos” tienen una cifra ínfima de seguidores. Obviamente son trolls.
Dicen que mi tuit “ofende a todo el que cumplió condena por oír música rock o de Los Beatles” y acusan (sin pudor alguno) a “la dictadura castrista” de (1) “meter presos a todos los rockeros”, (2) “perseguir y encarcelar a quienes escuchaban esa música en Cuba” y (3) “ser marcado por el sistema represivo del dictador solo por tener un disco de Los Beatles”. Aparte de esta sarta de desvergonzadas falsedades, añaden fábulas risibles sobre cómo había que esconderse, por ejemplo, debajo de la cama, para escuchar al cuarteto británico.
Publico a continuación un artículo que escribió Guille Vilar, inspirado en los 50 años del legendario Festival de Woodstock, donde narra además algunas experiencias personales vividas en su juventud rockera y beatlómana.
Guille desinfla en ese texto, con unas pocas anécdotas, con su lenguaje sencillo y directo y su honestidad a toda prueba, el panorama que quiere pintarnos un omnipresente clima aterrador en torno a Los Beatles y al rock.
Puede criticarse la falta de promoción o acaso una promoción insuficiente y errática de Los Beatles y de otras agrupaciones rockeras de vanguardia en Cuba. Pero no es posible derivar de estas pifias una historieta opresiva y caricaturesca fabricada a base de mentiras, donde la simple posesión de un disco podía llevarte a la cárcel.
El error esencial fue, a mi juicio, no diseñar una auténtica política para promover el rock de calidad, el más auténtico, el más subversivo y revolucionario, porque se expresaba en inglés, y propagar en cambio hasta la saciedad el pop venido de la España franquista por considerarlo menos “nocivo”.
Una valoración lo más ajustada posible a la verdad histórica
Reflexionar sobre los 50 años de la celebración del memorable Festival de Woodstock, es mucho más que circunscribirnos al hecho musical en sí mismo, pues su trascendencia social llega hasta nuestros días. Es cierto que estamos hablando de una generación de músicos marcados por un aliento de autenticidad reflejado no solo en su proyección profesional sino en su condición humana. Tal es el caso de figuras paradigmáticas como Jimi Hendrix, Janis Joplin o Crosby, Stills, Nash and Young, cuya obra, si todavía impacta en la actualidad, entonces, por aquellos tiempos, arrastraba a multitudes de jóvenes norteamericanos.
Hablamos de quienes apostaron por asumir el privilegio de vivir desde la multiplicidad de colores de la creación con la mayor honestidad posible. Hablamos de los jóvenes que fueron masacrados por la Guardia Nacional en la Universidad de Kent. Hablamos de los jóvenes que acompañaron a John y Yoko en sus manifestaciones contra la guerra de Vietnam.
Lamentablemente, recordar aquellos años cargados de pura vitalidad existencial en la historia contemporánea de los Estados Unidos, es solo un ejercicio de nostalgia, pues el establishment se ha encargado de dominar los mecanismos imprescindibles de la sociedad a favor de sus intereses mercantiles. Aunque siempre pueden aparecer músicos impresionantes, la tendencia actual de la música popular norteamericana está definida por el éxito de cada cual, por los índices de venta de sus discos en el mercado, independientemente de la ausencia de aquellos mensajes que movilizaron a millones de personas en los años setenta.
Semejante añoranza, nos obliga a preguntarnos dónde está aquel espíritu de rebeldía en la sociedad norteamericana de estos tiempos, qué se ha hecho de aquella vocación indomable de miles de jóvenes que reclamaron sus plenos derechos como ciudadanos ante el inquilino de turno en la Casa Blanca, actitudes que hoy en día para nada le hubieran permitido a Donald Trump imponer a su libre albedrío la agresiva política de su gobierno, no solo contra el mundo sino hasta contra sus propios coterráneos. He aquí el valor de rememorar los 50 años del Festival de Woodstock en las peligrosas circunstancias que vive el mundo en estos momentos.
Pero como casi siempre que se toca el tema del rock, en cualquier contexto, sale a relucir cómo se manifestó dicha corriente musical en nuestro país durante la segunda mitad del siglo pasado, quisiera compartir con ustedes algunos puntos de vista sobre este polémico asunto.
Para comenzar, no quisiera extenderme demasiado sobre mis experiencias en los años sesenta con la música de Los Beatles. Quizás basta decir que yo era de esos jóvenes que montaba en la guagua con un “discreto” radio portátil Zenith con la emisora miamense WQAM sintonizada, y nunca nadie me llamó la atención por escuchar esa música. Tampoco me sentí “vigilado” en el puente del círculo Cubanaleco cuando compartía con decenas de jóvenes los éxitos del rock de aquellos tiempos que eran radiados por la WQAM.
Incluso, en el verano de 1965, cuando el viejo me trajo de Londres el disco Help, cuya canción homónima estaba en ese mismo momento en el número uno del hit parade de la WQAM, estábamos tan emocionados que con varios amigos fuimos a distintas tiendas capitalinas que vendían discos y pedimos que nos lo pusieran por el audio local y no llegó ninguna perseguidora para detenernos por el atrevimiento de poner una música prohibida en un lugar público.
No obstante, cada cual puede tener otras experiencias personales que quizás no fueron agradables, pues gente atravesada existe en todo momento.
En cuanto a la difusión del rock anglosajón en nuestros medios, solo pido no dejarse llevar por el rumor que llega a convertirse en leyenda y tratar de ser precisos en cuanto a fechas y concretar lo más posible cualquier anécdota.
Para los más jóvenes lectores, puede que les resulte difícil concebir el universo de la difusión de música en una emisora capitalina como Radio Progreso en los años sesenta. Si bien por aquella época estaban todavía lejanos los tiempos en que los graduados universitarios llegarían con sus conocimientos a insertarse en el sistema de la radio, tampoco se imaginen que había algún experimentado Juanito Camacho hablando de la historia del rock ni mucho menos. Como en la mayoría de los medios profesionales del país, hubo una fuerte emigración hacia los Estados Unidos de las personas de mayor experiencia en la radio y muchos de los que asumieron dichos puestos vacantes, no tenían la preparación intelectual adecuada, pero no había nadie más.
Tampoco podemos obviar que, por aquellos años, hacía muy poco tiempo de la invasión mercenaria a Playa Girón, al igual que de la Crisis de Octubre y de la lucha contra bandidos en el Escambray, por lo que es lógico que en el personal de la radio cubana existiera un fuerte sentimiento anti yanqui. Al propio tiempo, la presencia de Los Beatles en nuestra radio por aquel entonces, no podían verse como ahora desde la certeza de que son unos verdaderos mitos de la cultura universal. Para muchos adultos de aquellos años, en realidad Los Beatles no eran nada más que cuatro peludos, con los pantalones apretados, y que además cantaban en el idioma del enemigo.
No obstante, a pesar de tener esos elementos en su contra, de ninguna manera se podía ignorar el impacto de su música y, sin irnos muy atrás en el tiempo, recuerdo haber escuchado por el programa Nocturno de Radio Progreso canciones del disco Magical Mistery Tour de 1967 como Hello Godbye y The Fool on the Hill.
También recuerdo con gran emoción que después de haber escuchado en la WQAM el estreno mundial de Hey Jude, a la semana de este suceso ya se radiaba por Nocturno en el verano de 1968.
Así sucedió con otras canciones como While my Guitar Gentil Weeps del White Album, Something del disco Abbey Road o The Long and Winding Road del disco Let it Be, todas estrenadas en Nocturno al poco tiempo de haber salido al mercado. A la vez se radiaban canciones de contemporáneos de Los Beatles como The Grass Roots o The Turtles, además, por supuesto, de temas de los Rolling Stones entre otros. Por lo tanto, el tema de la censura del rock en Cuba, es una herida que permanece abierta; pero debemos de ser capaces de analizarla desde perspectivas diversas para llegar a una valoración lo más ajustada posible a la verdad histórica.
(Tomado de El vuelo del gato)
- Amistades peligrosas: El clásico francés del siglo XVIII se reestrena en La Habana con más de 20 actores en escena
- Cuba en datos: Curiosidades literarias cubanas
- Bad Bunny impuso récord de audiencia global de más de 4 000 millones de visualizaciones con el Halftime Show
- WOMEN Festival regresa a La Habana con nuevas propuestas culturales
- Premio Nacional de Teatro para el destacado actor Fernando Hechavarría
- ir aCultura »


Contundente!!!!
Abel menos mal que con sus argumentos desmiente a esos detractores muy mal informados y que sólo se interesan en denigrar cuanta postura asumió nuestra jóven Revoluvión en aquel contexto.
Gracias por tanta información sobre todo para que las nuevas generaciones no sean manipulados por unos cuantos malintencionados y detractores que sólo ven las manchas del Sol.
Coincido con Ud Abel. De seguro la política de difusión musical era errónea, pero nada de presos por oir música na ni nada de eso.Al menos yo no tengo ni una sola vivencia de eso. En el pre la mayoría escuchábamos tranquilamente el Top 40 de la WQAM y nadie ni nos miraba. Qué no le caia bien a algunos?. Cierto. Como ahora no les cae bien el reguetón a muchos, pero todo el que quiere lo escucha. "Let it be" me la aprendí de memoria, junto a un amigo que sabía algo de inglés, a pesar de su tema religioso en medio de la incompresión iglesia - estado que aveces imperaba, con sólo 14 años en un lugar bastante intrincado donde nací. Para hacerlo esperaba Nocturno , no tenía grabadora, pero allí la ponían casi todas las noches, especialmente los domingos, pues estuvo muchas semanas en Seleccion de Selecciones..
Como dice el Compañero Abel, en el caso mío tenia discos de los Beatles y en general de Rock por los años 67 y a mi nunca nadie me dijo nada los llevaba a fiestas y nunca nos prohibieron oírlos es en lo que respeta a mi no se si había por ahí alguien
que tuviera problemas pero yo jamás nadie me dijo nada
Realmente me asombra semejante critica a su articulo. Le puedo decir que en lo personal tengo la siguiente experiencia.Cuando sacabamos una casa en la playa en Guanabo que en esos tiempos era relativamente facil e ibamos la gente del grupo de la Cujae poniamos a toda voz en los pertales la WQAM con la musica que se escuchaba alla y nunca nos dijeron nada, teniamos discos de los Beatlesy nunca nos dijeron nada . nada que para hacer revolico y rtatar de confundir sobran los idiotas
He leído el artículo de Abel Prieto. De hecho inserto aquí varios párrafros del mismo:
"Puede criticarse la falta de promoción o acaso una promoción insuficiente y errática de Los Beatles y de otras agrupaciones rockeras de vanguardia en Cuba. Pero no es posible derivar de estas pifias una historieta opresiva y caricaturesca fabricada a base de mentiras, donde la simple posesión de un disco podía llevarte a la cárcel."
Más adelante escribió Abel Prieto:
"Como en la mayoría de los medios profesionales del país, hubo una fuerte emigración hacia los Estados Unidos de las personas de mayor experiencia en la radio y muchos de los que asumieron dichos puestos vacantes, no tenían la preparación intelectual adecuada, pero no había nadie más."
Esto no justifica pero si aclara muchas cosas.
Más tarde escribe en su artículo:
"Tampoco podemos obviar que, por aquellos años, hacía muy poco tiempo de la invasión mercenaria a Playa Girón, al igual que de la Crisis de Octubre y de la lucha contra bandidos en el Escambray, por lo que es lógico que en el personal de la radio cubana existiera un fuerte sentimiento anti yanqui."
La inmensa mayoría de adolescentes y jóvenes de los años sesenta apenas teníamos tiempo para prepararnos para defender a la Patria de las salvajes agresiones de los yanquis. Todo lo que olía a yanqui nos ponía en guardia pues, incultura incluida, no sabíamos si el olor era para matarnos y para engañarnos. Con todos los excesos y errores que hoy podamos encontrar en aquellos procederes, de no haber sido así, la Revolución no habría susistido.
Hoy tenemos un pueblo culto y muy preparado, además de generoso hasta con sus enemigos, podemos mirar hacia atrás y analizar lo que hizimos mal y seguir preparándonos para que el yanqui imperialista no nos engañe más cualquiera que sea su disfraz.
Fue prohibición, y no persecusión. Sintonizábamos WQAM y cuanta emisora lográramos captar para oir y editar en hojas de papel, las listas de exitos, que nos pasábamos de mano en mano. Nos aprendiamos titulos y letras en ingles, aun sin conocer el idioma. Presentíamos la grandeza de aquella musica. Lo hacíamos de forma sana, ingénua, ni los mas acérrimos rockeros tenian otras intenciones.
Felicidades en su nombramiento.
Gracias Abel.........excelentísimo artículo el que nos has regalado
Excelente artículo, para los que no tenemos memoria de lo que realmente sucedió es como agua en el desierto en un tema ciertamente poco conocido por muchos en nuestro país y que se presta para la campaña difamatoria contra Cuba.
Desde hace mucho tiempo ansiaba un artículo como éste: escrito por quien vivió la experiencia, arraigado en el pueblo, profundo conocedor del arte, una verdadera autoridad internacional, actualizado hasta el detalle de los diversos procesos estéticos y de la política cultural del país; pero atento también a las maniobras que impulsa el Norte.
Gracias a Abel Prieto (y a Guille Vilar) por este artículo. Saludos.
Recuerdo cómo fueron esos años...los Beatles se escuchaban en las fiestecitas junto con Pello el Afrokán con sun ritmo Mozambique y los 15 de Paul Anka ; generalmente lo hacíamos si bafles ni a los niveles que se escucha actualmente la música. Abel en nuestro caso, cuando estábamos en el Manolito Aguiar y visitábamos la casa de Marlén Álvarez Po con Medina...¿escuchábamos a los Beatles? no lo recuerdo, pero seguramente lo hicimos:
Te felicito por tu designación como Director de la Casa de las Ámericas. Te lo mereces
En las fiesta de la escuela no se podían poner, pero muchos jóvenes tenían y ponían discos de los Beatles en sus casas y en las fiestas particulares sin ningún tipo de problemas.
Bueno si escuchamos a Willy Chirino y a. Celia Cruz, y al Olga Guillot, y sabemos de Tres Patines, etc., etc. ,,, como en su tiempo escuchamos a Roberto Carlos, a Feliciano con su Copa Rota, a Julio Iglesias,,,,, y hasta MONCHO, que no se a quien se le ocurrió también prohbirlo, por un tiempo.
Buen punto. Con este, como con otros temas similares (la UMAP, por ejemplo), la falta de un análisis público, serio y objetivo, ha contribuido a crear leyendas (generalmente malintencionadas) que exageran la realidad. Un aspecto importante es delimitar bien la etapa en que ocurrieron esos fenómenos. Ciertamente, hubo censura de los Beatles en la radio y TV cubana. También escuché acusaciones de "desviaciones ideológicas" a personas que gustaban de esa música. No conocí ningun caso de que a alguien se lo llevaran preso o lo expulsaran de algun lugar por eso. De acuerdo a mi experiencia, ya en 1968 esos extemismos habían desaparecido.
Coincido con Ud Abel. Considero prudente incluir estas valoraciones, debajo, siempre que se hable del tema, pues como ´hérida abierta, una curita es necesaria.
¨Puede criticarse la falta de promoción o acaso una promoción insuficiente y errática de Los Beatles y de otras agrupaciones rockeras de vanguardia en Cuba. Pero no es posible derivar de estas pifias una historieta opresiva y caricaturesca fabricada a base de mentiras, donde la simple posesión de un disco podía llevarte a la cárcel.
El error esencial fue, a mi juicio, no diseñar una auténtica política para promover el rock de calidad, el más auténtico, el más subversivo y revolucionario, porque se expresaba en inglés, y propagar en cambio hasta la saciedad el pop venido de la España franquista por considerarlo menos “nocivo”.
Para muchos adultos de aquellos años, en realidad Los Beatles no eran nada más que cuatro peludos, con los pantalones apretados, y que además cantaban en el idioma del enemigo. Muchas gracias por sus oportunas reflexiones,.
Muy de acuerdo con la reflexión de Abel. Fui de los que escuchaba con mis amigos de la época la WQAM y luego la WYBM sin escondernos, y aunque muchos nos criticaron por esos gustos, nadie nos molesto. Teníamos un LP de los Beatles "Sgt Pepper" y otro de Paul Anka "Paul Anka Sings His Big 15" que oíamos en el techo de una casa en un tocadiscos sin que nos multaran o nos reprimieran por eso. Eran más bien nuestros padres y abuelos, que por moralidad de la época, criticaban lo que hacíamos. He escuchado comentarios, de personas que ni tan siquiera vivieron esa etapa, muy exagerados y hasta fantasiosos de aquel contexto musical. Es cierto que en las emisoras hubo por algún tiempo limitaciones a esta música y que algún que otro, con poderes de dirección asumió posturas que mal interpretaban lo que el estado decretaba al respecto. Pero de allí no pasaba. Por escuchar esa música nunca fuimos perseguidos ni limitados en la escuela. Conozco de quienes escuchaban esa música y asumieron posturas sociales o políticas que iban más allá del simple hecho del disfrute y a la que nuestra naciente revolución no podía estar de espalda.
Yo viví aquellos hermosos tiempos, no conocí a nadie preso, pero si me recuerdo yo y mis amigos, encerrados en la sala de la casa de uno de ellos, oyendo por primera vez, una placa, de los Beatles. Si digo que fui de los peludos criticado algún tiempo a pesar que era de la Juventud
Es cierto que oficialmente no fueron prohibido, pero
de qué hubo extremista los hubo sobre todo en el
interior,y con las melenas igual,en mi pueblo usted
no se podía pasear por el parque.
Sencillísimo, con independencia de la clasificación de "desviación ideológica"
con que se calificaba el gusto por la música en inglés o los pelos largos, con independencia de la historia de las UMAP y todo lo demás; la malloría de los discos de The Beatles, los conocí oyéndolos por la radio base de mi escuela, una escuela militar, la Escuela Militar Camilo Cienfuegos de La Habana. Recuerdo haber escuchado en la radio While My Guitar Gently Weeps y otras de The Beatles. No es incierto que fue mal visto el gusto por el rock y su cultura, pero con respecto a la música de The Beatles, siempre he pensado que no es tan calvo como algunos quieren hacer aparecer. Mi padre era una versión caribeña de Carlos Marx y adoraba al duo Lennon y McCartney
"La Revolución tiene varios asuntos pendientes...La Revolución nunca se ha autocriticado por las UMAP. Las UMAP es una de las vergüenzas de nosotros los revolucionarios. Hace falta que se haga una autocrítica" Roberto Fernández Retamar ( ver http://www.cubadebate.cu/especiales/2019/08/13/fidel-una-criatura-excepcional/)
Año 1962/63 Secundaria Rafael Ma, de Mendive. En el baño de la biblioteca ( que era donde único había un tocadiscos) nos reuníamos 5-6 estudiantes amantes del jazz a escuchar discos de Glenn Miller/Benny Goodman/ Louis Amstrong/ Dizzy Gillespie/etc.
Dieron un chivatazo y sancionaron a la bibliotecaria y a uno del grupo de los "oyentes" militante de la UJC le amenazaron con quitarle el carnet por "diversionismo ideológico". Julio Iglesias estuvo prohibido a mediados de los 70. Estar yo en una casa celebrando unos 15 y venir un patrullero a decomisar un disco de Julio Iglesias. El dueño de la casa tuvo que ir para la estación para que no le quitaran el disco. Claro que solo son casos aislados
Los Beatles hubiesen podido tocar en Cuba?
Que fueran reprimidos los jóvenes q escucharan a los Beatles no lo Creo, pero si es cierto q su música no se ponía en la radio, tampoco la de Roberto Carlos o Jose Feliciano y algunos otros y los q la escuchábamos lo hacíamos casi a escondidas como si estuviéramos haciendo algo malo.Yo fui una joven de ese tiempo y lo digo pues lo viví, espero me publiquen, no hacerlo sería como darme toda la razón.Gracias.
Soy de esa generación atrapado por la música de los beatles, el primer disco que oí fue Whith the Beatles y de ahí empezamos a buscarlos todos y recuerdo que Jaime Almirall Suárez, un exitoso locutor pinareño, los llegó a tener todos, yo me atrevería a decir que la colección más completa del mundo, me aprendí de memoria casi todas las canciones y un día mi padre me oyó cantándolas y me preguntó que si yo sabía que quería decir lo que cantaba y le dije que sabía algunas palabras pero la mayoría no pero las cantábamos, al otro día fue y me inscribió en la escuela de idiomas por la noche y a partir de ahí aprendí a hablar y a escribir en inglés y ya con 16 años era traductor en las brigadas Venceremos a la par que estudiaba en el pre Hnos Saiz, corrían los años setenta y nunca fuimos reprimidod por nadie por oir esa música. Hoy en día tengo casí todas las canciones de ellos, pero a la juventud de hoy no les llama la atención.
Y ahora seguro aparece alguien diciendo que el el 80 no se le tiro tomates y huevos a los que se iban del pais (llamdos escoria), que clase tipo mas cara guante
Que lástima no haber vivido el los barrios de los que han escrito anteriormente. Menos mal que nunca tuvieron que salir con una placa de los Beatles dentro de una crátula de Pello El Afrokán, ni tuvieron críticas y rechazos por tener el pelo largo y los pantalones estrechos de piernas. Creanme, hubiera dado cualquier cosa por conocer esos barrios
mis andanzas de la bitlemania comenzo en 1977, ( 13 abriles), no sentiamos la presion psicologica de los que nos antecedieron en los 60's, cuando aquello la emisora que escuchabamos era la WGBS miami (con radio-receptores sokol, taino, juvenil 80, selena, syboney), y si recuerdo que los directivos de las secundarias basicas en en campo y los de pre-universitarios, nos hacian la vida imposible por el slogan aquel del diversionismo ideologico, si quieren saber como llego eso aqui, busquen el concierto de Paul McCarney en 2003 ciudad Moscu, ( completo), no como lo hicieron aqui en la tv, que solo transmitieron lo que les interesaba, donde estuvo Putin, la persecucion implacable que le hicieron a aquellos jovenes ( incluido un ministro ) fue de peliculas.
Si alguien lo recuerda, como se llamaba el programa radial de la BBC en aquella epoca?
Era semanal por onda corta me parece...
El programa de la BBC, alternaba una canción de Los Beatles y una de Rolling Stones
En los finales de los 60 y principios de los 70 la lista de exitos de nocturno estaba llena de exitos de los beatle, recuerdo que pasamos de bailar mozambique y dengue, la aragon y rumbavana tambien desde luego, en el año 1966 aproximadamente a escuchar a los beatles en 1967 recuerdo entre las primeras canciones twist and show, que no era de la autoria de ellos por cierto. luego nos lleno el rock y pop español pienso que porque era en nuestro idioma y mas facil de entender. es cierto que en los 60 existieron posiciones extremistas con aquellos que usaron pelo largo o pantalones ajustados, tambien mas tarde luego del famoso congreso de educacion y cultura de los 70 se volvio a extremismos y a las listas de cantantes que algunos funcionarios entendieron no debian difundirse, por suerte ese mal momento paso. cualquier otra cosa que se diga es exageracion en honor a la verdad. ahh yo tambien tuve pelo largo igual que Abel jjjjj
Bueno, en mi apreciación ambos artículos reflejan la realidad de esa época, de la cual fui partícipe. Es totalmente cierto que represión no hubo, decir eso es cuando menos, un error histórico, por no decir una falacia inventada por mentes calenturientas. Pero censura sí y hablo de censura, no de falta de promoción. Tampoco era bien visto q los jóvenes estuviéramos escuchando lo que llamábamos, porque ni siquiera sabiamos a ciencia cierta las siglas, la dabliuquieiem, jejejeje, hasta risa da. Y si subías a alguna guagua escuchándola era bien pegado al oido, pero en las becas ni soñarlo porque el cartelito del diversionismo ideológico estaba a la orden del día. También recuerdo que muchas de las fiestas eran con grabaciones de esa emisora y si acaso, con algún disco que un afortunado tuviera. Soy nacido y criado en La Habana, estudié en una escuela que era insignia para la época y no recuerdo que tantas personas poseyeran en propiedad discos de los grupos de rock de la época, mucho menos de los Beatles.
Fui joven en los 60 y, efectivamente, a partir de 1967, en el programa nocturno, en su lista de éxitos, escuché eso números de los Beatles, y también And I love her, A har day's night, Ana. Todas integraron las listas de éxitos. Igualmente otros números de Dave Clark's five, como Because, Beach Boys, Four Seasons, The Animals... La intolerancias creo que estuvo dirigida más al largo del pelo y la indumentaria que hacia esa música.