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OMC y OTAN: Las dos mayores organizaciones criminales a nivel mundial

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El director general de la Organización Mundial del Comercio (OMC), Roberto Azevedo, pronuncia un discurso durante el Foro Empresarial MC11 en el marco de la XI Conferencia Ministerial (11CM) de la Organización Mundial del Comercio (OMC), en Buenos Aires. Argentina. Foto: Martín Zabala/Xinhua

El director general de la OMC, Roberto Azevedo, pronuncia un discurso durante el Foro Empresarial MC11 en el marco de la XI Conferencia Ministerial (11CM), en Buenos Aires. Argentina. Foto: Martín Zabala/Xinhua

En esta nota nos ocuparemos de la primera, dado que en estos días se está celebrando en Buenos Aires la reunión Cumbre de esa organización. La Organización Mundial del Comercio (OMC) es la sucesora del Acuerdo General de Comercio y Aranceles Aduaneros pactado a la salida de la Segunda Guerra Mundial.

Creada el primero de enero de 1995 durante los años del apogeo del infausto Consenso de Washington (hoy repudiado por el gobierno estadounidense) tiene por misión, al igual que el acuerdo que le precedió, sentar las bases comerciales, financieras y jurídicas (el derecho de propiedad, sobre todo intelectual para preservar las marcas y las patentes de los gigantescos oligopolios que dominan la economía mundial) en el marco del neoliberalismo global; organizar la aplicación de todo tipo de sanciones y represalias sobre los países que violan sus reglas y regulaciones; y perpetuar la actual división internacional del trabajo por la cual los países ricos lo son cada vez más mientras que los pobres se distancian cada vez más de los primeros.

Por supuesto, las reglas de la OMC jamás fueron sometidas a discusión democrática alguna y es la expresión más refinada del orden mundial que desea el imperialismo y sus grandes transnacionales. Podría decirse que la OMC es el ministerio de hacienda del imperio. Se trata de una agrupación con tintes mafiosos, que se encarga de organizar el chantaje y la extorsión ejercidas por el imperialismo y sus principales aliados y empresas sobre los países más débiles. Por ejemplo, sólo algunos gobiernos tienen acceso a la sistemática recopilación de datos sobre comercio y aranceles que maneja la OMC.

Las organizaciones sociales, representantes de la enorme mayoría de la población mundial no tiene acceso alguno a sus deliberaciones – ¿o conspiraciones? –  e inclusive, como se ha demostrado escandalosamente en la Cumbre de Buenos Aires, tampoco se permite la participación efectiva de organizaciones interesadas en promover un orden internacional más justo. Por otra parte, es evidente que nada funciona en el seno de la OMC si no existe un acuerdo entre Estados Unidos y la Unión Europea.

El problema actual es que el gobierno de Donald Trump se ha parcialmente apartado de la OMC porque, a su juicio, la expansión del neoliberalismo global ha terminado por debilitar a la economía norteamericana, no así a sus grandes transnacionales y la Casa Blanca está retomando las nunca del todo abandonadas banderas del proteccionismo. Y la Unión Europea, lo sabemos, es “librecambista” en los rubros que le conviene y en el campo de la retórica, pero furibundamente proteccionista en los demás, sobre todo en agricultura.

La estructura mafiosa de la OMC se revela, entre muchas otras cosas, en una cláusula que exige a los nuevos miembros su adhesión completa de la totalidad de los acuerdos pre-existentes, los cuales no pueden ser sometidos a revisión.

Quien entra acepta todos, y si no se queda afuera y sufre las consecuencias de la marginación del comercio mundial. Pero esto no es lo más grave. Hay otras dos reglas que deben aceptar todos los miembros de esta mafia de cuello blanco, que apadrina paraísos fiscales, el control monopólico de los mercados y la preeminencia de las grandes potencias.

Uno, el compromiso de garantizar la “liberalización progresiva” de los diversos sectores de la economía  y la irreversibilidad de las reformas neoliberales. El papel ideológico-político se torna absolutamente evidente a partir de este compromiso de estabilizar el holocausto social, económico y ambiental producido por las políticas neoliberales. Dos, gracias a las presiones del gobierno de George W. Bush en la época de gloria del Consenso de Washington la OMC comenzó a incluir en su jurisdicción el “comercio de servicios” y no, como antes, tan sólo el de bienes manufacturados, minerales y productos agropecuarios.

Así, pasaron progresivamente a ser regulados por esta organización lo intercambios de “servicios” tales como las comunicaciones, las finanzas, el transporte, el turismo pero también la salud y la educación, adquiriendo de este modo el rango universal de mercancías y sepultando la noción de que se trataba de derechos de exigencia  imperativa no susceptibles de ser regulados por las leyes del mercado.

Esto quiere decir que a menos que los pueblos salgan a defender con fuerza e inteligencia sus derechos en pocos años más absolutamente toda la vida económica y social del planeta estará regida por las leyes del mercado. Y en materia educativa, por ejemplo, será ilegal sostener a la educación pública porque sería considerada por la OMC como una práctica discriminatoria que impide la libre competencia en el mercado educativo mundial.

Así como se sanciona a un país que subsidia a un producto de exportación se haría lo mismo con quien subsidie su educación o su salud, con las desastrosas consecuencias que son de esperarse. Por eso la OMC se ha ganado en buena ley esta caracterización como una organización mafiosa y criminal, que ha sembrado pobreza  y explotación económica a lo ancho y a lo largo del  planeta, como lo muestran las láminas que acompañan esta presentación. Por eso también es necesario diseñar una estrategia mundial para neutralizar el proyecto planetario de la OMC.

Luchas nacionales o locales aisladas, por abnegadas y heroicas que sean, no controlarán a esta mafia criminal. Se requiere la organización de todos los pueblos del mundo en una “anti-OMC”, o una nueva internacional de los pueblos, que coordine las luchas en los diferentes países para defenderse de la catástrofe que nos amenaza si los planes de la OMC llegaran finalmente a prevalecer. Por algo hablaba Chávez de la necesidad de fundar un Quinta Internacional.

Se han publicado 5 comentarios



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  • Julio Cesar Garrido Alvarez dijo:

    …en mi opinion son los Estados intervencionistas los que destruyen y socavan la creatividad humana…

  • El buril dijo:

    No concuerdo con el artículo. Eso de que los países ricos son más ricos y los pobres más pobres, es ya como un slogam, no es así en mi opinión y podemos hacer análisis de país a país con datos y veremos que no es así, el autor, con todo respeto, quiere revolucionar la OMC y es realmente un asunto complejo donde claro está se defienden muchos intereses y las perosnas que allí operan, defienden a capa y espada tales intereses y logros, de lo que se trata es de nosotros hacer lo nuestro con eficiencia verdadera, competir audazmente con todo el orden imperante en ese mundo, porque si realmente nosotros fueramos los que dirigieramos la OMC, con toda seguridad defendiéramos nuestros objetivos, y ellos estuvieran haciéndonos crítica de todo tipo, o no? .

  • decepcion dijo:

    En desacuerdo con todo lo que escribe este señor, es muy fácil criticar y cuando se hace desde una retorica a destiempo y no dar ninguna solución. En europa existe algo que se llama Estado de Bienestar que no lo hay en américa. En china la economía es neoliberal con matices de proteccionismo por parte del estado. Gracias a la economía de mercado (liberal, neoliberal, China crecio exponencialmente en las ultimas décadas, dejando atrás años de pobreza, hambruna, adoctrinamiento, asesinatos etc .” Los ricos son mas ricos y los pobres son más pobres” Que propones que se eriga un dios como mao, o stalin, o pol pot?. o como los kishner…Siempre va a existir personas mas ricas y otras pobres por la simple teoría de la selección natural. Lo que no se puede es socavar con el derecho individual por encima del derecho de un dios erigido con el argumento de crear un colectivismo que solo se llevara a cabo mediante la fuerza o la coacción, miedo, adoctrinamiento. El libre comercio con todos sus pro y contras al menos defiende los derechos individuales. Cada cual debe tener la responsabilidad consigo mismo de construirse una vida. La mafia en la OMC a que se refiere, es el poder y los intereses que no difieren de ninguna otra organización que se eriga en nombre de cualquier otra cosa…..

  • Kzet dijo:

    Se han dejado de explicar algunos aspectos que no pintarían la OMC como una organización tan “criminal”. Me refiero a asuntos como las preferencias arancelarias a países menos favorecidos, de la que Cuba ha podido experimentar sus beneficios. A otros mecanismos que protegen los que el autor llama paises pobres, entre ellos los mecanismos de revisión de políticas comerciales, los de solución de conflictos, etc.
    Creo que la organización ha logrado un crecimiento y apertura del comercio mundial en los últimos años.
    Tampoco creo que sean santos y todavía es real que los interes de paises mas ricos están moviendo muchos de los hilos de la OMC, pero no podemos dejar de reconocer lo logrado.
    Por otro lado me parece que los mecanismos anti-OMC ya existen.. son muchisimos los ejemplos de integración, por ejemplo, en el área de América Latina y el Caribe. Solo que estos mecanismos de integración se enfrentan al difícil reto de consolidarse, institucionalizarse y lograr materializar muchos de los acuerdos que se han alcanzado en materia de coperación y ayuda económica.

  • senelio ceballos dijo:

    Saludos Atilio!!..Bravo..APRETASTE SOCIO!!

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Atilio Borón

Atilio Borón

Economista y periodista argentino, quien dirigió Clacso.

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