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Legados de la Revolución Rusa: Ciencias y Creencias 3.0

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Las condiciones que provocaron una revolución de humildes, hecha por humildes y con el propósito de mejorar la vida de los humildes en Rusia habían comenzado a formarse en el ese pueblo cuando perdió su inocencia acerca del “padrecito Zar”, en 1905. Los sistemas de dominación ideológica imperantes en ese inmenso país habían mantenido de forma más o menos eficiente hasta esa fecha la creencia en una imagen popular de este emperador como un gobernante esencialmente bueno y prácticamente divino. Para las mayorías oprimidas, explotadas, ninguneadas y muy religiosas, el celestial gobernante no sabía, nadie le había informado, acerca de sus miserias. Pero en ese año el pueblo, con sacerdotes al frente, fue a dárselas a conocer mediante una manifestación callejera que resultó arrasada a sangre y fuego. La violenta represión hizo que todo el país empezara a dejar de creer en el poder que los regía y ese grillete ideológico de sumisión se resquebrajó irremediablemente. Ya habían comenzado espontáneamente a crear también consejos de autogobierno local en fábricas y comunidades con miembros propuestos de entre la población, electos directamente. Comenzaban a jugar un importante papel paraestatal en la gobernación de las comunidades. Esos consejos de obreros, campesinos, soldados, de los humildes, se llaman “soviets” en lengua rusa.

Años después las fuerzas revolucionarias y sus creencias en una sociedad mejor catalizaron la rebelión en medio de la tragedia de una 1ra. Guerra Mundial en la que ningún desposeído podía lograr algo que no fuera sufrimiento y más miseria. Primero derrocaron al Zar en febrero de 1917 pero el poder permaneció en manos de los poderosos. Solo había caído la imagen monárquica, ya desmitificada.

Después, en octubre del mismo año, el gobierno de transición que se había instaurado estaba en tal situación de insostenibilidad que los soviets integrados por mayorías revolucionarias planearon y tomaron todo el poder en la capital Petrogrado, hoy restaurado como San Petersburgo. Este era el nombre alemán que le puso el zar que había fundado la ciudad para capital del imperio, siglos atrás. Coordinadamente, también lo hicieron en Moscú, la capital histórica, y en las próximas semanas en toda Rusia.

Ante la evidencia de la insurrección de los soviets, el líder del gobierno que había surgido en febrero dejó la ciudad en un automóvil con una bandera extranjera. Sus miembros refugiados en el Palacio de Invierno del Zar rápidamente se rindieron a los primeros cañonazos de un buque de guerra sublevado, el “Aurora”, desde el río Neva. El soviet de la capital Petrogrado que era presidido por Leon Trostky se instauró como gobierno. Este se había incorporado recientemente al Partido Obrero Socialdemócrata Ruso Bolchevique después de muchos devaneos. El líder indiscutido e indiscutible, capaz de llevar aquello adelante y unificar la dirección de ese partido, fue Vladimir I. Lenin. Eran nombres de guerra y clandestinidad. Lenin de apellidaba de nacimiento Ulianov y Trostky era Bronstein, de familia judía.

Lenin y sus compañeros lograron conducir el proceso de forma tal que la Revolución no colapsara frente a las inmensas fuerzas que se les opusieron desde dentro y desde fuera. Las acciones y medidas económicas iniciales, muchas utópicas, inspiradas en hermosas creencias de las teorías revolucionarias de entonces se enfrentaron a las inmensas barreras de la inexperiencia y el desconocimiento absoluto de las consecuencias que podrían tener hasta para el propio proceso revolucionario. El genio político de Lenin pudo capear tales tormentas y tomar y rectificar en su tiempo las medidas que fueran necesarias. Desgraciadamente, no alcanzó a vivir lo suficiente para hacer avanzar el proceso en manos sabias y pragmáticas, y con la ética suficiente. No se pudo hacer ciencia social experimentando humanista y éticamente con el fin de construir un tipo de gobierno de todos y para todos, como le correspondía a una revolución social de tal dimensión.

Stalin (también sobrenombre de Dzhugashvili, su apellido georgiano) y muchos otros dirigentes los siguieron. Sin embargo, este utilizó su astucia y logró hacerse poco a poco de una autoridad absoluta tras la enfermedad y muerte de Lenin. Se notaba su profunda familiaridad con los métodos y formas de conducción de las personas inherentes a la organización religiosa donde se educó como seminarista en Tiflis, la capital de su Georgia natal, durante cinco años de su primera juventud. Formas disciplinarias y de dirección muy parecidas fueron instauradas poco a poco también en y desde el Partido Comunista dirigente de la ya naciente Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas. A partir de aquel momento fue logrando sacar del juego político a cualquiera que lo pudiera opacar, lo que condujo a la consolidación de su figura como algo muy parecido al zar, que tan familiar era para muchos rusos. Los obreros y los campesinos ostentaban formalmente el poder, pero las indicaciones centrales eran determinantes sobre la vida de las personas y el devenir de toda la sociedad.

Los métodos centralistas, basados en las creencias de las personas en un ideal, son eternamente efectivos en las religiones. Algo que se base en la sobrevida después de la muerte tiene que descansar obligatoriamente en las creencias, porque no existe evidencia alguna reproducible científicamente de tal sobrevida. Por eso las religiones existen y existirán mientras haya un creyente de la vida eterna en este mundo.

Sin embargo, las ideas de una revolución tienen que concretarse en hechos verificables para que perdure, como se hace en la ciencia. Probablemente esa es una de las muchas razones por las que la Revolución Rusa naufragó casi tres cuartos de siglo después. Cuando pasa tanto tiempo, la mística tiene que ser reemplazada por realidades palpables, contrastables y correspondientes con sus propios principios. Las creencias revolucionarias no se pueden mantener artificialmente, de forma durable, solo con consignas y medidas disciplinarias. Si además son corrompidas con abuso de poder, asesinatos y corrupción, como lamentablemente ocurrió, las mayorías revolucionarias pierden la fe, y pueden destruir su propia obra. Esto conduce a resultados equivalentes, sean lo mismo zares que castas dirigentes corrompidas las que ostenten el poder. Fidel nos lo advirtió bien en el discurso del 17 de noviembre de 2005: “Es tremendo el poder que tiene un dirigente cuando goza de la confianza de las masas, cuando confían en su capacidad. Son terribles las consecuencias de un error de los que más autoridad tienen, y eso ha pasado más de una vez en los procesos revolucionarios.”

Como se ha afirmado recientemente en la conmemoración del primer siglo de la Revolución Rusa, su principal legado fue que los humildes si pueden tomar el poder cuando los animan creencias revolucionarias honestas que auguran el bien de las mayorías, de los humildes. Fue y es una demostración experimental, científica. El devenir histórico de ese proceso también nos dejó otro legado muy importante, del que se puede aprender mucho. La corrupción, la inconsecuencia de los líderes con las ideas que proclaman, la falta de ética y la desilusión de las masas con respecto a las promesas de libertad y progreso para todos, pueden hacer naufragar cualquier proceso. Las revoluciones no son religiones.

Se han publicado 19 comentarios



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  • HECTOR Y EL HERMANO dijo:

    Magnifico y actual el artículo profesor, estos 100 años de la revolución liderada por Lenin, es un buen punto para la reflexión revolucionaria a tono con el momento que vivimos y el deber que tenemos en la construcción de nuestro socialismo.
    A Lenin lo considero un genio en el sentido exacto de la palabra. Un lector descomunal, empezaba la lectura y no paraba hasta terminarla, devoraba gruesos libros en un breve tiempo captando la esencia, y perfeccionando las ideas ahí leídas. El pensamiento y la capacidad de Lenin de intuir y visualizar futuro era extraordinaria, su inteligencia emocional le permitió aglutinar y dirigir un inmenso y heterogéneo pais en la construcción de un sistema social totalmente nuevo y desconocido, sin referencias o guías para la acción, ese hecho, es una virtud única de personas genios, capaces de arrastrar a millones de personas y guiarlos en la construcción de algo desconocido, a partir de las teorías de Marx, usando como única brújula su intuición, su visualización de futuro, algo propio de genialidades. Soy un convencido que a la muerte de Lenin, no existía un sustituto, ni las condiciones necesarias para el relevo, lo que paso con Stalin, podría de forma diferente haber sucedido con otro dirigente, era imposible sustituir tamaño liderazgo, tamaña visión de futuro, era sencillamente imposible, era una escuela que recién empezaba, le toco a Stalin ese rol de sustituirlo, podría haber sido otro, con otras ideas y métodos diferentes a Stalin, quizás otros hubieran sido los errores, pero la genialidad de Lenin, la visión de que hacer para lograr la meta era su genialidad, con su muerte temprana se frustro la magia del socialismo, no alcanzó el tiempo para madurar las ideas, e institucionalizar el proceso de dirección y relevo generacional, como un sistema, de forma tal, que cuando falleciera Lenin continuara su obra revolucionaria de construcción y perfeccionamiento del socialismo, fue imposible preverlo.
    En los inicios de los procesos sociales genuinamente revolucionarios, los hombres determinan, el liderazgo es clave, el proceso de relevo generacional, debe estar concebido dentro de un sistema que institucionalmente funcione y asegure, en el socialismo, como principal fortaleza dentro del sistema, la participación de las masas en el proceso de dirección.
    Bajo esas enseñanzas de la revolución de octubre y su derrumbe, debemos sacar lecciones y perfeccionar nuestro sistema de dirección, que junto al relevo generacional que en los próximos meses iniciaremos en la dirección del pais, desarrollemos y fortalezcamos las instituciones como herramientas de dirección para esa nueva dirección, que actúen como garantes de un proceso de dirección participativo de las fuerzas vivas de la sociedad, como representación del pueblo. Hoy más que nunca la ciencia cubana, debe perfeccionar su sistema organizativo y estructural comprometiéndose más con la realidad del desarrollo económico-social del pais, e influyendo más en sus políticas. El sistema de dirección debe lograr un proceso genuinamente participativo.

  • Jose R Oro dijo:

    No me considero una persona dada a juicios u opiniones tajantes. En este caso si estoy convencido de que el artículo del Dr. Luis A. Montero Cabrera es el más importante de todo lo que se ha escrito y dicho en las últimas dos semanas, durante el jubileo de la GRSO, y muy comedidamente le sugiero a los colegas Cubadebatientes que lo lean con el mayor detalle.
    Creo firmemente que el proceso de “deificación” de líderes en especial I. V. Stalin (también Mao Tse Tung, pero no es de lo escribimos), y de su “infalibilidad” cuasi papal, trataron de convertir el papel del líder post – leninista de la Revolución y después de la URSS, en una especie de nuevo “monarca absoluto”, como dice el autor “de nuevo zar”. Quisiera mencionar que “Zar” en ruso (y también en búlgaro, y ese era el título de los reyes de Bulgaria) y “Káiser” en alemán, quería decir “Cesar”, y le daba a sus poseedores un aura de legitimidad y respeto místico. En el caso de Rusia, el Zar era además del monarca absoluto y hereditario, también el jefe de la Iglesia Ortodoxa Rusa, es decir tenia juntas las atribuciones imperiales y de sumo sacerdote. ¡Que instructivo que el autor remarca el papel de las creencias en todo este proceso!
    La invasión napoleónico -europea de 1812, la Guerra Patria y la completa derrota de los invasores, así como la figurativa “emancipación” de los siervos en 1861, le dieron vida al Zarismo por todo el siglo XIX e inicios del XX (1). Otras cosas como la Revolución de 1905 (que está bien explicada en el articulo), relacionadas con crisis como la derrota del zarismo en el Lejano Oriente en la Guerra Ruso – Japonesa y los “pogroms” antisemitas por todo el Imperio ruso pero en especial en Ucrania y Lituania, acentuaron su decadencia e inminente caída. Solo mencionar que la Primera Guerra Mundial no dejo en su trono a ningún Zar o Káiser (Rusia, Alemania, Austria – Hungría) y que se llevo en claro también a un Sultán (Imperio Otomano).
    El autor escribe que el “Gobierno Provisional” de A. Kerenski, que derroco al Zar Nikolai II en la Revolución de Febrero, mantuvo el poder para los poderosos, lo cual es completamente cierto, pero no era el poder del Zar en sí mismo. Todo lo demás es correcto, como lo es la descripción de la educación de Seminario de I.V. Stalin en Tiflis (Tbilisi) la capital de Georgia rusa, donde el adquirió sus métodos y capacidades manipulativas entre otras cosas. I. V. Stalin era el menos educado de los líderes (y no de primera fila en ese momento) de la GRSO. Su educación, experiencia internacional y roce social, no se podían comparar con la de Kamenev, Zinoviev, Bujarin, Frunze, Krupskaya, ni mencionar Trotski o mucho menos Lenin.
    Muy importante el surgimiento y desarrollo de los “soviets” como una estructura social que evolucionaron a los “soviets de obreros y campesinos” como la forma de poder popular revolucionario que fue perdiendo atribuciones y poder político hasta convertirse en un órgano bastante simbólico.
    Después de creer durante décadas en la infalibilidad de Stalin y su intensa deificación, después de su muerte N.S Jruschov, lo convierte de la noche a la mañana ante el PCUS, el movimiento Comunista Internacional, el pueblo soviético y el mundo entero) en un criminal (que lo fue) y destruye el mito del “culto a la personalidad”, sin realmente hacerlo. Es decir que N.S. Jruschov “se quedo con el pecado y sin el genero”. Creo que el accionar de I.V. Stalin y en menor medida de N.S. Jruschov, ayudaron a desmoronar el prestigio de la dirección partidista dentro del pueblo, y fueron tan dañinos para la URSS, como el actuar anti-comunista y pro-capitalista de M.S. Gorbachov.
    El marxismo – leninismo y los conceptos del desarrollo de la sociedad socialista, son ideas dinámicas que alumbran un tanto el “camino a lo ignoto” El pretender convertirlos en dogmas “cuasi religiosos”, en materia de fe, de verdad revelada, exánime e inconmovible, es una segura fórmula para su fracaso.
    Debo, de la forma más humilde y sincera, felicitar al gran Dr. Luis A. Montero Cabrera por su extraordinario documento.
    (1) Quizás la Gran Guerra Patria de la Unión Soviética, y la derrota de la agresión Nazi -europea le dieron la unidad monolítica que precisaba I.V. Stalin, después de la gigantesca crisis de los 1936 – 41

  • Miguel dijo:

    Muy buen artículo. Muy objetivo.
    Por desgracia el hombre muchas veces tiende a torcer su camino y dejar de ser como comenzó y como lo vieron las masas populares. La corrupción es un síntoma cuando se tiene poder. Por eso la idea de ir cambiando a los funcionarios es imprescindible. Ya sea cada 5 años o si es necesario antes.
    El impacto negativo sobre un proceso revolucionario en una no despreciable cantidad del pueblo es muchas veces irreversible cuando se aprecian estos síntomas de corrupción, de No adelanto en el nivel de vida y la juventud es una parte importante en estos cambios. Cuando es , por lógica, la juventud la que debe garantizar el futuro de un proceso, y un futuro cada vez mejor.

    • Elio Antonio dijo:

      Hola:-)

      No creo que cambiar dirigentes porque haya vencido un periodo de mandato sea solución a problema alguno. Son necesaria las rediciones de cuenta serias; y son serias cuando los que reciben las cuentas, son capaces de exigirlas y lograrlas bien claras. A partir de ahí, las masas determinaran la permanencia o no en un cargo.

      Saludos;-)

  • Néstor del Prado Arza dijo:

    Mi estimado amigo Montero, ya veo que no has dejado en zona de reposo tu trayectoria política que conocí desde que éramos tan jóvenes en aquellos años de fervor y turbulencia revolucionaria del quinquenio fulguroso 1968-1972.
    Como acostumbro a decir además de leer las líneas se debe leer entre las líneas y tras las líneas para extraer todas las mieles que un escrito como este atesora.
    ¡La Revolución Rusa tiene mucho que decir a tantas revoluciones de ayer de hoy y del porvenir! Te felicito por este artículo que sin decir nada de la Química, ni de la Computación Cuántica, tiene tanto de ellas para interpretar el mundo en que vivimos y sobre todo intentar transformarlo con todos y para el bien de todos.

  • Eduardo Ortega dijo:

    Los problemas que el Prof Montero nos recuerda que ocurrieron en la URSS y que dieron al traste con ese país y con los objetivos socialistas, tienen una actualidad enorme; aquella también era una Revolución genuina. Quiero subrayar: “las ideas de una revolución tienen que concretarse en hechos verificables para que perdure, como se hace en la ciencia. Probablemente esa es una de las muchas razones por las que la Revolución Rusa naufragó casi tres cuartos de siglo después.” Nosotros debemos estar al tanto de esos problemas y eliminarlos para no destruir la Revolución. SALUDOS!

  • Aroldo dijo:

    Excelente artículo, claro y conciso.

  • HECTOR Y EL HERMANO dijo:

    Lo envío por segunda vez……………..
    Magnifico y actual el artículo profesor, estos 100 años de la revolución liderada por Lenin, es un buen punto para la reflexión revolucionaria a tono con el momento que vivimos y el deber que tenemos en la construcción de nuestro socialismo.
    A Lenin lo considero un genio en el sentido exacto de la palabra. Un lector descomunal, empezaba la lectura y no paraba hasta terminarla, devoraba gruesos libros en un breve tiempo captando la esencia, y perfeccionando las ideas ahí leídas. El pensamiento y la capacidad de Lenin de intuir y visualizar futuro era extraordinaria, su inteligencia emocional le permitió aglutinar y dirigir un inmenso y heterogéneo pais en la construcción de un sistema social totalmente nuevo y desconocido, sin referencias o guías para la acción, ese hecho, es una virtud única de personas genios, capaces de arrastrar a millones de personas y guiarlos en la construcción de algo desconocido, a partir de las teorías de Marx, usando como única brújula su intuición, su visualización de futuro, algo propio de genialidades. Soy un convencido que a la muerte de Lenin, no existía un sustituto, ni las condiciones necesarias para el relevo, lo que paso con Stalin, podría de forma diferente haber sucedido con otro dirigente, era imposible sustituir tamaño liderazgo, tamaña visión de futuro, era sencillamente imposible, era una escuela que recién empezaba, le toco a Stalin ese rol de sustituirlo, podría haber sido otro, con otras ideas y métodos diferentes a Stalin, quizás otros hubieran sido los errores, pero la genialidad de Lenin, la visión de que hacer para lograr la meta era su genialidad, con su muerte temprana se frustro la magia del socialismo, no alcanzó el tiempo para madurar las ideas, e institucionalizar el proceso de dirección y relevo generacional, como un sistema, de forma tal, que cuando falleciera Lenin continuara su obra revolucionaria de construcción y perfeccionamiento del socialismo, fue imposible preverlo.
    En los inicios de los procesos sociales genuinamente revolucionarios, los hombres determinan, el liderazgo es clave, el proceso de relevo generacional, debe estar concebido dentro de un sistema que institucionalmente funcione y asegure, en el socialismo, como principal fortaleza dentro del sistema, la participación de las masas en el proceso de dirección.
    Bajo esas enseñanzas de la revolución de octubre y su derrumbe, debemos sacar lecciones y perfeccionar nuestro sistema de dirección, que junto al relevo generacional que en los próximos meses iniciaremos en la dirección del pais, desarrollemos y fortalezcamos las instituciones como herramientas de dirección para esa nueva dirección, que actúen como garantes de un proceso de dirección participativo de las fuerzas vivas de la sociedad, como representación del pueblo. Hoy más que nunca la ciencia cubana, debe perfeccionar su sistema organizativo y estructural comprometiéndose más con la realidad del desarrollo económico-social del pais, e influyendo más en sus políticas. El sistema de dirección debe lograr un proceso genuinamente participativo.

    • Jose R Oro dijo:

      Estimado Héctor y el Hermano. Muchos saludos, como es habitual me gustó mucho su comentario. Solo quería comentarle acerca de la frase “le tocó a Stalin ese rol de sustituirlo, podría haber sido otro, con otras ideas y métodos diferentes a Stalin, quizás otros hubieran sido los errores”. No creo que le tocó, I.S. Stalin tomó el poder en un metódico proceso en que cual, prevalecieron alianzas políticas temporales y otros métodos que incluyeron la intimidación y violencia. En una sinopsis breve:
      1. El 3 de abril de 1922, Stalin fue nombrado secretario general del CC del Partido Comunista Panruso. En aquella época, este cargo no implicaba la máxima dirección del partido, tenía responsabilidad sobre la Oficina Organizativa del Comité Central del Partido (Orgburó en ruso, más o menos como el Secretariado), dio a Stalin una base de poder fuerte que le permitió instalar a sus aliados en puestos claves del partido. Como es bien conocido, V.I. Lenin se arrepintió explícitamente de haberlo permitido.
      2. Después de la muerte de V.I. Lenin, L. B. Kámenev (casado por cierto con una hermana de L. D. Trotski) y G. Ye. Zinóviev dirigentes de gran influencia dentro del Comité Central del partido, se situaron en un punto medio (¿?) entre L.D. Trotski (a la izquierda) y N.I. Bujarin (a la derecha). Durante este período, Stalin abandonó el énfasis de la revolución internacional en favor de una política de construir el «socialismo en un solo país», en contraste a la teoría de Trotski de la revolución permanente.
      3. Para el pueblo soviético y sobre todo ruso una cosa era necesaria: el próximo líder tenía que haber sido muy leal a Lenin. Por eso, la actitud de cada uno ante su muerte fue determinante: Stalin organizó su funeral y pronunció un discurso manifestando una lealtad imperecedera con Lenin, y de paso acusó a L. D. Trotski de haberse unido a los bolcheviques justo antes de la revolución.
      4. A su vez, la política de Stalin de pregonar el llamado «socialismo en un solo país» era visto con buenos ojos por el pueblo soviético, exhausto después de muchos años de guerra y privaciones, en contraste a la posición de la «revolución permanente» de L. D. Trotski.
      5. Inicialmente, Stalin formó una alianza G. Ye. Zinóviev y L. B. Kámenev para enfrentar la actividad de Trotski, conocida también como la “oposición de izquierda”. Después de la derrota política y exilio de Trotski, Stalin se unió con N.I. Bujarin y A. I. Rýkov contra G. Ye. Zinóviev y L. B. Kámenev, recordando a todos el voto de estos últimos contra la insurrección en 1917. G. Ye. Zinóviev y L. B. Kámenev entonces, se unieron con la viuda de Lenin, Nadezhda Krúpskaya (con quien Stalin ya había tenido enfrentamientos en el pasado), formando la “oposición unida” en julio de 1926, que también fue derrotada por el revolucionario georgiano.
      6. En 1929, durante el XV Congreso del Partido Comunista de la Unión Soviética (PCUS), L. D. Trotski y G. Ye. Zinóviev fueron expulsados del partido y L. B. Kámenev fue separado del Comité Central. Stalin entonces se volvió contra la “oposición de derecha” representada por sus aliados del momento, N.I. Bujarin y A. I. Rýkov. Stalin estaba firmemente en el poder. De todos los mencionados solo Lenin, Stalin y Krupskaya murieron de muerte natural. (Continuará)

  • Eskandar dijo:

    Coincido plenamente con lo escrito por el Dr. Montero.Mis felicitaciones y agradecimiento

  • Rayser dijo:

    Profes (Montero y Eduardo) muy buen artículo y comentario.

  • jesus fuentes aguila,CHUCHI dijo:

    EXCELENTE ARTICULO PROFE ,FALTA NOS HACE AUN SEGUIR PROFUNDIZANDO ,GRACIAS

  • Jose R Oro dijo:

    (Continúa)
    La primera parte de este comentario al brillante documento del Dr. Luis A. Montero Cabrera y a lo bien añadido por Héctor y su Hermano, no tiene ningún interés académico, nada más lejos de mi propósito. En realidad, es que hay demasiadas omisiones y baches en las descripciones históricas, que la realidad fidedigna se ve empañada, en detrimento de la gran experiencia y el maravilloso legado para la humanidad que nos dejó la GRSO. Los enemigos del socialismo la deforman de una manera atroz La historia oficial soviética tiene demasiadas ambigüedades, eufemismos, cambios drásticos y extensas lagunas, en sus revisiones stalinistas, jruschovistas, brezhnianas y en tiempos de M. S. Gorbachov, contrarrevolucionarias. Por ello quiero mencionar algunos puntos:
    1. Los judíos y el nacionalismo ruso, Stalin (un no-ruso) usó sutilmente el arma del antisemitismo en contra de Trotski, Kamenev, Zinoviev y otros líderes que eran judíos
    2. Las oposiciones de “izquierda” y de “derecha”.El “centro” era en verdad una persona, Stalin, quien tenía una considerable y premeditada falta de contacto con el pueblo, elemento determinante de “deificación” y de que se le adjudicara “infalibilidad”.
    3. La destrucción de la NEP leninista, fue hecha de forma tan brusca que afectó mucho al bienestar del pueblo soviético.
    4. Entre los XV, XVI y especialmente XVII y XVIII Congresos del PCUS, el partido fue diezmado de la forma más feroz e irracional. Errores y crímenes no son sinónimos.
    Creo de la mayor importancia el claro criterio de Héctor y el Hermano de que no había sustitutos para Lenin, una genuina dirección colegiada, basada en la democracia partidista en el PCUS, hubiera logrado mucho en ese sentido.
    Lenin fue la personalidad política más importante de la primera mitad del siglo XX, Fidel Castro Ruz de la segunda mitad. La Revolución y el pueblo cubano tuvieron el privilegio que la GRSO no tuvo, tener a su genio por 57 años como timonel del pueblo cubano, y de una proyección internacional única en la historia del líder de un país pequeño y poco desarrollado económicamente.
    Escribo todo esto para expresar mi recelo que muchos de los criterios económicos debatidos e.g. Bujarin versus Preobajenski, estuvieron muy afectados porque las ideas económicas expresadas y su discusión, de hecho ocultaban una viciosa lucha por el poder político, la formación de grupos sectarios dentro de la dirección del PCUS y una perdida cardinal de participación del pueblo. A causa de todo ello el límite entre Ciencia y Creencia en las discusiones económicas, a veces pierde claridad.
    ¿Por qué a los cubanos nos apasiona tanto este tema? Creo que además de nuestra profunda admiración por la GRSO y nuestra aversión por la caída de la URSS (noten que no digo de la GRSO, sino de un estado que se alejó de sus preceptos), porque es un tema de gran actualidad e importancia para nuestro país.
    En Cuba tenemos una tarea de gigantesca magnitud, construir un socialismo próspero, sostenible y humano, que implica avanzar por un camino “hacia lo ignoto”. Lograr este magno propósito, en un país cruelmente Bloqueado por la más poderosa potencia que el mundo haya conocido, requiere de la mayor unidad alrededor “del dulcísimo misterio” martiano, de todos los cubanos de bien dondequiera que vivan, de todas las razas, creencias (ahí va eso Dr. Luis A. Montero Cabrera), y preferencias sexuales. No podemos repetir los errores que ya conocemos, tratemos de anticipar los que aun ignoramos. Todo lo que nos una es valioso e inestimable, todo lo que nos separe es ponzoñoso y maléfico.

    • HECTOR Y EL HERMANO dijo:

      Gracias por José R Oro, por atender el comentario y tus palabras……………., leo un poco tarde tu detallada y cronológica opinión, es magnífica y refuerza el artículo del profesor. Coincido con tus apreciaciones, necesitamos reforzar lo institucional para cuidar el relevo generacional y seguir desarrollando la escuela de Fidel en la construcción de nuestro socialismo, un buen ejemplo es lo hecho en China, un fuerte Partido, y un sistema institucionalizado, en constante perfeccionamiento, que ha permitido que después del liderazgo de Deng Xiaoping, los tres restantes relevos generacionales al frente del pais han mantenido y perfeccionado las ideas de Deng Xiaopig, no ha habido cambios, hay continuidad dialéctica en esa escuela, Jiang Zemin, Hu Jintao y ahora Xi Jinping, esa estabilidad en la escuela asumida, es en gran medida parte del éxito que viene logrando ese pais. Saludos

  • Emelina dijo:

    Excelente artículo!!!!!, ni extenso y exacto!!!!, estudié en la URSS dutante los años 1975-80, y cuando llegué, como a todos mis compañeros que cantidad de preguntas a las cuales no les podíamos dar respuesta.
    Es que ahora hablamos y es que llegamos con NINGUNA INFORMACION, por esos nuestras grandes dudas y preguntas que aumentaban con los años vividos allí.
    Imposible no hacer comparaciones con nuestro proceso,
    Felicitaciones Profesor, he compartido su artículo en FB.
    Le repito, que diagnóstico tan exacto, ojalá sea leído por ojos receptivos.

  • Nilia Ana Dalmendray dijo:

    Magnífica reflexión, en la cual todos tenemos que pensar. Gracias, profesor.

  • GAM dijo:

    Este trabajo puede ser un estimulante para preparar una Mesa Redonda, al efecto de llegar a los jóvenes, y reorientar a los menos jóvenes, algo frustrados por los cambios necesarios. Es un momento ideal para reavivar las esperanzas y la seguridad en los cambios estructurales que el país realiza ¨sin prisa, pero sin pausa¨, para lograr con el apoyo de las ciencias, continuidad histórica de la Revolución Cubana.

  • johnwayne dijo:

    …estimado Jose D Oro,¿se ha leido usted “El Mundo de Sofia”?,del escritor noruego Joonstein Gaardner…en el prefacio del mencionado libro,comienza con la siguiente frase;”Todo lo que tocan los seres humanos se convierte en una mezcla de cosas buenas y malas,quiza Marx no se percato que los que posteriormente iban a construir el Socialismo,iban a ser seres humanos”…”Alea Jacta Est”…

  • johnwayne dijo:

    …¿por que cayo(o se derrumbo) la URSS?…estimado Jose D Oro,si un hombre especula sobre que deberia hacer la sociedad,por los pobres,acepta la premisa de que la vida de los hombres pertenece a la sociedad y de que “el”,como mienbro de esta,tiene el derecho de disponer de ellos,fijar sus metas y planificar la “distribucion ” de sus logros…

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Luis A. Montero Cabrera

Luis A. Montero Cabrera

Es Doctor en Ciencias y miembro titular de la Academia de Ciencias de Cuba. Preside el Consejo Científico de la Universidad de La Habana y es expresidente la Sociedad Cubana de Química (2012 – 2016).

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