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La era détox

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Foto tomada de Wix.com.

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El fenómeno se está extendiendo. En nuestras sociedades desarrolladas, un número cada vez mayor de ciudadanos se plantea modificar sus modos de consumo. No sólo de los hábitos alimentarios, individualizados ya hasta tal punto que resulta prácticamente imposible reunir a ocho personas en torno a una mesa para comer un mismo menú. Sino del consumo en general: la vestimenta, la decoración, el aseo, los electrodomésticos, los fetiches culturales (libros, devedés, cedés), etc. Todas aquellas cosas que hasta hace poco se acumulaban en nuestros hogares como señales más o menos mediocres de éxito social y de opulencia (y hasta cierta medida, de identidad), ahora sentimos que nos asfixian. La nueva tendencia es a la reducción, al desprendimiento, al despojo, a la supresión, a la eliminación… En suma, a la desintoxicación. Al detox pues. Como si comenzara el ocaso de la sociedad de consumo -establecida en torno a los años 1960 y 1970-, y entráramos en lo que se empieza a llamar la «sociedad del desconsumo».

Se podría objetar que las necesidades vitales de consumo siguen siendo inmensas en muchos países en vías de desarrollo o en las áreas de pobreza del mundo desarrollado. Pero esa realidad indiscutible no debe impedirnos ver este movimiento de «desconsumo» que se expande con ímpetu cada vez más intenso. Por otra parte, un estudio reciente[i], realizado en el Reino Unido, indica que desde el principio de la revolución industrial, las familias iban acumulando bienes materiales en sus hogares a medida que sus recursos aumentaban. El número de objetos poseídos traducía su nivel de vida y su estatus social. Así fue hasta 2011. Ese año se alcanzó lo que podríamos llamar el « pico de los objetos » (peak stuff). Desde entonces, el número de objetos poseídos no cesa de reducirse. Y esa curva, en forma de ‘campana de Gauss’ (con aumento exponencial mientras sube el nivel de vida, y que luego, después de un período de estabilización, desciende en las mismas proporciones), sería una ley general. Hoy se estaría verificando en los países desarrollados (y en muchas zonas opulentas de Estados del Sur) pero mañana también reflejaría la inevitable evolución en los países en desarrollo (China, India, Brasil).
La toma de conciencia ecológica, la preocupación general por el medio ambiente, el temor al cambio climático y en particular la crisis económica del 2008 que con tanta violencia golpeó a los Estados ricos, influenciaron sin duda esta nueva austeridad zen. Desde entonces, se divulgaron mediante las redes sociales muchos casos espectaculares de detox anticonsumista. Por ejemplo, el de Joshua Becker, un estadounidense que decidió hace nueve años, con su esposa, reducir drásticamente el número de bienes materiales que poseían, para vivir mejor y lograr la calma mental. En sus libros (« Living with Less», « The more of Less ») y en su blog « Becoming minimalist » (www.becomingminimalist.com/), Becker cuenta : «Limpiamos el desorden de nuestra casa y de nuestra vida. Fue un viaje en el que descubrimos que la abundancia consiste en tener menos.» Y afirma que « las mejores cosas de la vida no son cosas».
Aunque no resulta fácil desintoxicarse del consumo y convertirse al minimalismo : «Comience poco a poco –aconseja Joshua Fields Millburn, que escribe en el blog TheMinimalists.com- intente desprenderse de  una sola cosa durante 30 días, comenzando por los objetos más sencillos de suprimir. Deshágase de las cosas obvias. Empezando por las que claramente no necesita: las tazas que nunca usa, ese regalo horrendo que recibió, etc.”
Otro caso célebre de despojo voluntario es el de Rob Greenfield [ii], un norteamericano de 30 años, protagonista de la serie documental «Viajero sin dinero» (Discovery Channel) quien, bajo el lema “menos es más”, se deshizo de todas sus pertenencias, incluso de su casa. Y anda por el mundo con sólo 111 posesiones (incluyendo el cepillo de dientes)… O el de la diseñadora canadiense Sarah Lazarovic, que pasó un año sin comprarse ninguna ropa y cada vez que tenía ganas de hacerlo, dibujaba la prenda en cuestión. Resultado: un bonito libro de bocetos titulado: «Un montón de cosas lindas que no me compré»[iii]. También está el ejemplo de Courtney Carver, que propone en su página web Project 333 (https://bemorewithless.com/project-333/), un desafío de bajo presupuesto invitando a sus lectores a vestirse con sólo 33 prendas durante tres meses.
En la misma línea está el caso de la bloguera y youtuber francesa Laeticia Birbes, 33 años, que se hizo célebre por su desafío  de nunca más volver a comprarse ropa : «Yo era una consumidora compulsiva. Víctima de las promociones, de las tendencias y de la tiranía de la moda- dice- Había días en que llegaba a gastarme quinientos euros en prendas… En cuanto tenía problemas con mi pareja o con los exámenes, compraba ropa. Llegué a integrar perfectamente el discurso de los publicitarios: confundía sentimientos y productos…[iv]» Hasta que un día decidió vaciar sus armarios y regalarlo todo. Se sintió libre y ligera; liberada de una carga mental insospechada: « Ahora vivo con dos vestidos, tres bragas y un par de calcetines». Y da conferencias por toda Francia para enseñar la disciplina del «cero basura» y del consumo minimalista.
El consumismo es consumir consumo. Es una conducta impulsiva donde ya no importa lo que se compra, importa comprar. En realidad, vivimos en la sociedad del desperdicio, desperdiciamos abundantemente. Frente a esa aberración, el minimalismo de consumo es un movimiento mundial que propone comprar sólo lo necesario. El ejercicio es simple: hay que mirar las cosas que tenemos en casa y determinar cuáles realmente usamos. El resto es acumulación, veneno.
Dos periodistas argentinas, Evangelina Himitian y Soledad Vallejos, pasaron de la teoría a la práctica. Después de haber vivido como millones de consumidores acumulando sin ningún criterio, decidieron cuestionar su propia conducta. Estaba claro que compraban por otros motivos, no por necesidad. Y se impusieron estar un año sin consumir nada que no fuese absolutamente indispensable y contar con gran talento su experiencia[v].
No solo se trataba de no consumir sino de desintoxicarse, de liberarse del consumo acumulado. Las dos periodistas empezaron imponiéndose una disciplina detox: cada una tenía que sacar diez objetos por día de su casa durante cuatro meses: 1.200 en total. Tuvieron que descartar, donar, desprenderse, despojarse… Como una suerte de purga, para pasar a ser desconsumistas: « En los últimos cinco años- cuentan Evangelina y Soledad- se encendió en el mundo una luz de conciencia colectiva sobre la manera de consumir. Que es una manera de controlar los abusos del mercado. Porque es también una estrategia para dejar al descubierto los puntos ciegos del sistema económico capitalista. Aunque suene pretencioso es exactamente eso: el capitalismo se apoya en la necesidad de fabricar necesidades. Y para cada necesidad fabrica un producto… Esto es especialmente cierto en los países con economías desarrolladas donde los índices oficiales miden la calidad de vida en sintonía con la capacidad de consumo… ».
Este hastío cada vez más universal del consumo también alcanza al universo digital. Está surgiendo lo que podríamos llamar un digital detox, que consiste en abandonar las redes sociales por un tiempo y por diferentes motivos. Se va extendiendo el movimiento de los « ex conectados » o « desconectados », una nueva tribu urbana compuesta por personas que han decidido darle la espalda a Internet, y vivir off-line, fuera de línea. No tienen WhatsApp, no quieren oír hablar de Twitter, no usan Telegram, odian Facebook, no sienten simpatía por Instagram, y no hay casi ningún rastro de ellos por Internet. Algunos no poseen ni siquiera una cuenta de correo electrónico y, los que la tienen, la abren sólo muy de vez en cuando… Enric Puig Punyet (36 años) doctor en Filosofía, profesor, escritor, es uno de los nuevos « ex-conectados ». Ha escrito un libro[vi] en el que recopila casos reales de personas que, deseosas de recuperar el contacto directo con los demás y consigo mismas, han decidido desconectarse. « La Internet participativa que, mayoritariamente, es la modalidad en la que estamos viviendo, busca nuestra dependencia –explica Enric Puig Punyet- Al tratarse, casi en su totalidad, de plataformas vacías que se nutren de nuestro contenido, interesa que estemos a todas horas conectados. Esta dinámica la facilitan los teléfonos “inteligentes” que han provocado que estemos constantemente disponibles y nutriendo a la Red. Este estado de hiperconexión conlleva sus problemas que estamos empezando a ver: nos resta la capacidad de atención, de proceso en profundidad e incluso de socialización. Gran parte del atractivo de las tecnologías digitales está diseñado por compañías que desean nuestro consumo y nuestra continua conexión, como sucede con tantos otros ámbitos porque es la base del consumismo. Cualquier acto de desconexión, ya sea total o parcial, debería entenderse como una medida de resistencia que desea compensar una situación que se encuentra descompensada[vii]. »
El derecho a la desconexión digital ya existe en Francia. En parte como respuesta a los múltiples casos de burnout (agotamiento por exceso de trabajo) que se produjeron en los últimos años como consecuencia de la presión laboral[viii]. Ahora los trabajadores franceses pueden dejar de responder a mensajes digitales cuando termina su jornada laboral. Francia se convirtió así en pionera de este tipo de leyes, pero todavía quedan incógnitas sobre cómo se aplicará esa ley. La nueva norma obliga a las compañías con más de 50 empleados a abrir negociaciones sobre el derecho a estar off-line, es decir no contestar emails o mensajes digitales profesionales en sus horas libres. Sin embargo, el texto no obliga a llegar a un acuerdo ni tampoco fija ningún plazo para las negociaciones. Las empresas podrían limitarse a redactar una guía orientativa, sin la participación de los trabajadores. Pero la necesidad del detox digital, de estar fuera de las redes y darse un descanso de Internet queda planteada.
La sociedad de consumo, en todos sus aspectos, ha dejado de seducir. Intuitivamente sabemos ahora que ese modelo, asociado al capitalismo depredador, es sinónimo de despilfarro irresponsable. Los objetos innecesarios nos asfixian. Y asfixian al planeta. Algo que la Tierra ya no puede consentir. Porque se agotan los recursos. Y se contaminan. Hasta los más abundantes (agua dulce, aire, mares…). Y ante la ceguera de muchos gobiernos, llega la hora de la acción colectiva de los ciudadanos. En favor de un desconsumo radical.

Notas:

 [i] Chris Goodall, « ‘Peak Stuff’. Did the UK reach a maximum use of material resources in the early part of the last decade? »
http://static.squarespace.com/static/545e40d0e4b054a6f8622bc9/t/54720c6ae4b06f326a8502f9/1416760426697/Peak_Stuff_17.10.11.pdf
[iii]http://www.dailymail.co.uk/femail/article-2178944/Sarah-Lazarovic-How-woman-saved-2-000-PAINTING-clothes-wants-instead-buying-them.html
[v] Léase Evangelina Himitian y Soledad Vallejos, « Deseo consumido », Editorial Sudamericana, Buenos Aires, 2017.
[vi] Enric Puig Punyet, «La gran adicción. Cómo sobrevivir sin Internet y no aislarse del mundo », Arpa editores, Barcelona, 2017.
[viii] En 2008 y 2009 hubo 35 suicidios en una compañía como France Telecom (ahora Orange). También los hubo en Renault. Desde el 1° de enero de 2017, la ley permite al asalariado de una empresa de más de 50 empleados no contestar e-mails fuera del horario de trabajo.

Se han publicado 13 comentarios



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  • Jesus dijo:

    Es lastimero ver en los supermercados esa cantidad de pescado que no nos vamos a comer, es lastimero ver todo lo que se ha botado (tirando)(rectifico porque el escritor es un español y pensará que estamos votando a algún presidente) al mar o mejor dicho no ver porque no lo vemos pero si lo sabemos o nos lo imaginamos. Lamentablemente este es un artículo para salir en el país ABC u otro medio de comunicación de España pero estás Cubadebate cuántas personas ven Cubadebate de qué país son esas personas normalmente son personas de Cuba y todo lo que se habla en este artículo normalmente le viene muy lejos pero muy lejos, nosotros ya no tenemos flota pesquera se oxido en el puerto de La Habana si mal no recuerdo o estoy equivocado, normalmente comemos pollo por pescado y de la fruta y la verdura también la cosa está difícil( mis hijos que tengo 3 no conocen el Marañón). (Es un ejemplo). Y no existe una educación y una mentalidad cultural en la cual el consumo de vegetales, hortalizas y frutas forman parte importante de la dieta y casi de la supervivencia. Por eso insisto este escrito está muy bueno pero que muy bueno pero para ser distribuidos en el país en ABC u otro medio que circule en España donde el consumo es la madre de cada día donde el euro es la palabra que se menciona todos los días dónde existe un capitalismo como todos los días y dónde como dice el consumidor el cliente es un número ese número es el de tu tarjeta de crédito(debito)

  • Ceidy dijo:

    Que triste que llegue el momento en el cual las personas se den cuenta que ese gran consumismo es un monstruo, y que existen aún países que ni siquiera hayan llegado a probarlo, y bueno que tendrán que seguir como una nueva tendencia el no amor a los objetos. Claro estos últimos no tienen ni voz ni voto en esta decisión porque en primer lugar no lograron ser consumistas, por la inmensa desigualdad que existe. No me parece ni siquiera una noticia digna de transmitirla a latinoamérica o a África, esas cosas ni siquiera importan, luego cuando el país en desarrollo logre llegar a ser desarrollado, a lo que se llama en el capitalismo a ser capitalista, si por gracia o culpa de dios eso logra pasar, pues entonces serán mal vistos y juzgados por tener un estilo de vida que nunca antes habían podido. Este mundo está en extremo mal, cuando existen noticias como éstas acerca del desconsumo cuando muchos países aún no saben ni lo que es el consumo, es decir estamos a siglos luz de ser iguales, es muy triste lo que está pasando. Ahora yo me pregunto qué hacen con las cosas que ya no piensan que son necesarias?? y si están siendo donadas, están ayudando o llevando a otras personas a que sean consumistas??

  • María dijo:

    La verdad que este mundo está loco!!!.Bueno, lo simpático es que los nuevos exconsumista consumieron mucho anteriormente y están hastiiaaaados!!! Jajjaja. De acuerdo a esa teoría los países pobres para hastiarnos tendríamos que llegar a consumir mucho en los próximos años. Bueno va y así se invierte la geografía y el norte pasa al sur y viceversa . Pero solo sería un exconsumismo de mentirita profesor. Los que se han desprendido de toda la ¨bagatela¨, andan por ahí ¨contándolo¨ que es otra forma de hacerse popular. Sabe qué? el mundo solo será mejor cuando los que ostentan o quieren ostentar a toda costa el poder hegemónico de este, se den cuenta de que la sociedad tenemos que construirla entre todos y para el bien de todos, haría falta que esos comenzaran a desintoxicarse lo antes posible, pero por más que observo el panorama mundial, no los veo online con esa teoría.
    Andan los ricos comprando comida ecológica que vale un huevo. Dios mio, si solo por ser ecológica, sus precios prohibitivos para la inmensa mayoría son una paradoja!!!!.
    Nada profesor, que moda es moda. Lo que estaría bien que pusiéramos de moda un día, y de una vez por todas, es la defensa de la dignidad plena del hombre .Por ahí sí andan todos los caminos ecológicos posibles. Todo hombre digno sabe que el planeta no le pertenece y que somos tan solo una pieza dentro de todo este engranaje que sostiene ¨por ahora¨, a la VIDA. Pero devolverle la dignidad a los pobres y segregados de este planeta cuesta mucho a más de lo que un día los ricos serán capaces de ¨devolver¨ por mucho que se adentren en lo que se ha dado llamar : La era détox. Habría que vaciar sus fardos de tantas ¨miserias¨, y empezar a llenarlos de mucho humanismo y solidaridad, no dándole a los desposeídos lo que les sobra luego de revisar sus¨ superfluas pertenencias¨ sino ayudando a que un nuevo orden económico, político y social, ponga a todos en capacidad de poder tomar esas decisiones, que para la inmensa mayoría del mundo pasan hoy, como mera Ciencia Ficción.

  • juan y pico dijo:

    Que bueno, esta surgiendo ese movimiento!!! eso seria un golpe mortal al consumismo. que las empresas se dediquen a producir bienes útiles y que no afecten el medio ambiente. Todavia esta por probar que tantos celulares no dañan la salud del hombre.

    • Lourdes dijo:

      Asi es! Con respecto a este importante tema Cuba es abanderada en la lucha contra el consumo desmedido, empezando por sus habitantes!

  • Charles Romeo dijo:

    Consumismo

    “ El consumismo puede referirse tanto a la acumulación, compra o consumo de bienes y servicios considerados no esenciales, como al sistema político y económico que promueve la adquisición competitiva de riqueza como signo de estatus y prestigio dentro de un grupo social.” (Wikipedia)
    Digamos que la acumulación, compra o consumo de bienes y servicios, requiere de la existencia simultanea de dos tipos de condiciones.
    Por una parte, una característica zoológica de nuestra especie de homo sapiens, producto de millones de años de evolución bilógica, posible porque desde nuestros más remotos antepasados de la gran familia de los homínidos hemos compensado las limitaciones que nos han impuesto nuestros cuerpos en la competencia por sobrevivir, por la existencia en manada y el comportamiento como tal a la hora de convivir, sobrevivir y multiplicarnos. De ese comportamiento, absolutamente natural, se destacan dos leyes básicas: unidad de la manada ante el peligro externo y a la par que la competencia entre sus miembros en su interior por alcanzar el mayor estatus social posible. Dado que el homo sapiens apenas se diferencia en menos de un 2% en su ADN del de los grandes monos contemporáneos conjuntamente con nuestra muy corta edad biológica como especie, esas dos leyes básicas de la manada todavía rigen nuestra existencia por habernos sido transmitidas en nuestro ADN. Durante nuestra existencia en las “supermanadas” humanas civilizadas y contemporáneas, siguen rigiendo espontáneamente. Durante nuestra vida nuestra naturaleza nos impulsa a competir por lograr un mayor estatus social.
    Por otra parte, desde que a raíz del descubrimiento por el hombre de la agricultura y la ganadería, los homo sapiens organizados ya en tribus y posteriormente en ”supertribus” como son las ciudades y las naciones modernas, han logrado generar un creciente excedente de productos con relación a lo necesarios para sobrevivir, lo cual posibilita tener más de lo necesario para ello, y por tanto acumular riqueza bajo las múltiples formas bajo las cuales se han expresado a lo largo de nuestra historia y pre historia. Alcanzada la etapa de la producción mercantil, la producción de bienes para otros mediante el cambio por la expresión abstracta del valor que es el dinero, cualquier persona que dispusiera de ello estaba en condiciones de lograr tener cualquiera de los productos que llegaran a los mercados.
    No hace mucho tiempo, a finales del siglo XVIII, la producción mercantil empieza su transformación en producción mercantil capitalista y con ello el crecimiento exponencial del surtido y de las cantidades de productos para la venta en los mercados. Se ha transformado la lógica del sistema económico: de la producción para otros de lo que ellos necesitan para vivir ahora de lo que se trata es de transformar valor bajo la forma dinero en lo necesario para producir mercancías para su venta por más dinero del inicialmente empleado a los efectos de que con ese dinero incrementado pueda reanudarse el ciclo productivo para lograr nuevamente obtener un nuevo incremento de dinero. Ahora la lógica del sistema determina que la producción y venta de mercancías tenga únicamente como limite la capacidad de compra de los consumidores potenciales.
    Hemos llegado a una situación en virtud de la cual el estatus social alcanzado puede y debe demostrarse mediante la posesión de cosas adquiridas y a su vez el sistema económico requiere imprescindiblemente para su desarrollo productivo expandir sus ventas. Ha nacido el consumismo como necesidad del propio sistema económico destinado a “crear” necesidades propias de una manifestación cada vez más notoria y distintiva del estatus alcanzado mediante la posesión de cosas, a los efectos de que cada uno pueda expresarlo ante todos. Ahora el dilema de Hamlet “Ser o no ser” se ha transformado en “Tener o no tener” o como lo expresa la franca y directa expresión norteamericana del objetivo existencial humano en ese país, “Ser un vencedor o un perdedor” en la vida.
    Ya en los años sesenta del siglo pasado los economistas norteamericanos Paul Baran y Paul Sweezy en su libro “El capitalismo monopólico” señalaban que precisamente debido a sus enormes ganancias productivas las grandes empresas debían gastar una parte sustancial de ellas en publicidad y demás formas necesarias para elevar sus ventas y lograr seguir produciendo. Así surgió el llamado marketing, conjunto de principios, formas y métodos destinados a convencer a los consumidores mediante distintas técnicas publicitarias que debían comprar más y nuevas “cosas necesarias” para tener un nivel y modo de vida de éxito, todo ello sobre la base del acelerado proceso de innovaciones científicas y tecnológicas. En efecto, no se puede necesitar algo que aún no ha sido producido. Louis XIV, el Rey Sol, nunca necesito una limusina, o un televisor gigante plano, ni un celular que puede tomar fotos. El “non plus ultra” de esta manera de crear mercado son los gastos militares que, aunque no haya guerra, deben destinarse a reponer antiguos armamentos que a pesar de no haber sido utilizados ya devienen “obsoletos” ante las nuevas creaciones de la industria del armamento.
    La economía, proceso social destinado a satisfacer las necesidades humanas, deviene una economía del derroche de fuerza de trabajo, de ingenio humano y de recursos naturales, hasta tal punto que ya nadie medianamente informado discute que se ha hecho intolerable para el planeta y hasta para la sobrevivencia del hombre en él. Pero por ninguna parte se aprecian acciones decisivas destinadas a evitar ese destino.
    Al menos un 20% de la población humana vive en sociedades organizadas de una manera diferente a raíz precisamente de revoluciones sociales que derrumbaron el capitalismo en sus países y que, por tanto, han podido y pueden organizarse de otra manera. No obstante, en un mundo globalizado e interconectado a nivel de ya miles de millones de personas vinculadas en todo el planeta mediante internet, más el acceso por ellos a la televisión a escala planetaria, las manifestaciones del consumismo llegan a todas partes, inclusive a esos países denominados socialistas, sin exceptuar a los países subdesarrollados en donde el automóvil, el celular, la televisión plana, el reproductor musical, y la ropa de “marca”, entre tantas otras, tienen la primera prioridad con respecto a las necesidades de salud, educación y hasta de nutrición de sus habitantes. Toda la población mundial está “en el mismo barco” que ya está haciendo agua.
    Hoy 7500 millones de habitantes. En unas muy pocas décadas 10.000 millones poblaran la Tierra. Las matemáticas son inexorables: más temprano que tarde habrá una crisis planetaria que afectará a todos. Únicamente las crisis logran provocar reacciones correctivas toda vez que equivalen a un letrero que dice lo evidente, “No se puede continuar por esta vía”.
    Todo lo dicho lleva a la pregunta ¿qué es lo necesario para que podamos vivir plenamente los relativamente breves años de existencia?

    • Pioneer dijo:

      “Al menos un 20% de la población humana vive en sociedades organizadas de una manera diferente a raíz precisamente de revoluciones sociales que derrumbaron el capitalismo en sus países y que, por tanto, han podido y pueden organizarse de otra manera” , Charles pudiera mencionar ud. alguno fuera de Cuba y Corea del Norte? , eso daria un 0,3% , por favor puede iluminarme?

    • aceite dijo:

      … los comentarios breves…

      • Tavonu16 dijo:

        Los comentarios breves… …¿para los que tienen ideas cortas, no?

      • aceite dijo:

        paara el que no se puede pasar una vida leyendo esos parrafones que escriben algunos, porque tiene cosas que hacer todos los dias…

      • aceite dijo:

        y un comentario es eso, un comentario. para discursos, haganse un blog y pongan el link

  • Reyomar dijo:

    Aunque la sociedad socialista no es consumista por definición, en mundo global nadie ha podido escapar al consumismo incluido nosotros, al aparecer sectores en donde el celular, la televisión plana, el reproductor musical, y la ropa de “marca”, entre tantas otras, tienen la primera prioridad con respecto a las necesidades de salud, educación y hasta de nutrición de sus habitantes
    Yo que tengo una norma de número de prendas de vestir a tener, a parte de la ropa para trabajar y cuatro o cinco mudas entre sport y de salir, un poquito más de pulóver, cuando recibo uno más por encima de esa norma regalo uno, me gusta que el closet quede ligero a la hora de sacarlos
    Alguna persona me han dicho que soy conformitas
    Las casas no muy cargadas son más fáciles de limpiar y de ordenar
    No es ser un ermitaño, ni renunciar a las comodidades que de la vida moderna que se pueden traducir en calidad de vida; se trata de ver de lo que necesito que puedo tener objetivamente esforzándome, no es la persistencia desmedida, el deseo enfermizo por tener todo lo que veo que otros tienen y yo debo tener también
    Del último párrafo la desconexión digital que es el menos comentado, al levantarme sintonizo la emisora provincial, me informó mientras me preparo para salir para el trabajo , por mi trabajo debo leer el correo diario, le tiro un vistazo a lo que informa la prensa digital , el teléfono celular lo tengo en la mesa de noche y no lo uso al no ser que salga fuera de provincia , en días reciente un familiar necesito comunicase con migo y al yo no usar el celular no se esforzó en averiguar el número fijo de donde me encontraba , me dijo que yo vivía en la edad de piedras. Pero yo me siento muy feliz un poco desconectado, lo necesito
    Debemos respetarnos vivir cada uno a su forma

    • fermin dijo:

      Reyomar,tiene usted razon un mundo mas justo y mejor seria posible,con el apoyo de los consumistas y de aquellas industrias que los generan si ayudaran con sus ingresos a paises de america,africa,asia ect a salir del subdesarrollo,ahora bien hay muchos comentarios fuera de lugar,RAMONE no lo escribe en destrimentos de lo que tenemos pocos,sino como una leccion para aquellos que poseen muchos,o sea cosas innecesaria como en los videos musicales o en entrevistas con famosos,donde dejan ver sus escaparates llenos con cosas innecesaria por ejemplo cinco relojes,de lo que se trata es de que las personas vean y se preocupen por vivir dignamente o sea que para vivir como seres humanos digno no se necesita tener un ferrari o un jet privado o sea se puede tener un auto,una vivienda digna,una alimentacion adecuada,eso no contradice la ley de la vida.Lo malo es la acumulacion innecesaria,de eso se trata.

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Ignacio Ramonet

Ignacio Ramonet

Catedrático y periodista español residente en Francia, donde dirigió la revista Le Monde Diplomatique. Es el autor del libro “Cien horas con Fidel”.

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