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Venezuela: no callar, pero para decir la verdad

En este artículo: Golpe de Estado, Venezuela
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En varios trabajos recientes diversos analistas y observadores de la vida política latinoamericana han reprochado a los intelectuales y militantes de izquierda su silencio ante lo que está ocurriendo en Venezuela. Ese silencio, dicen, sólo refuerza los peores rasgos del gobierno de Nicolás Maduro. Este reclamo lo hizo hace unas pocas semanas un destacado intelectual venezolano, Edgardo Lander, y más recientemente, en una producción especial de Página/12, lo reiteraron dos colegas de Argentina: Roberto Gargarella y Maristella Svampa.
Nadie podría estar más de acuerdo que el autor de estas notas sobre la necesidad de hablar acerca de lo que realmente está aconteciendo en Venezuela. Tras las huellas de los fundadores del materialismo histórico Gramsci decía, con toda razón, que “la verdad siempre es revolucionaria”. Y el aforismo del fundador del PCI es más importante hoy que nunca antes, cuando el virus posmoderno ha instituido a la “posverdad” ¡como un criterio de verdad!, abriendo paso a cuantas tergiversaciones y mistificaciones puedan ocurrírsele a quienes precisamente quieren ocultar tras una cortina de sofismas y falsedades lo que está sucediendo en nuestras sociedades –y muy especialmente en Venezuela- y, de ese modo, favorecer a los planes de la contrarrevolución en marcha.

Desafortunadamente las buenas intenciones de Gargarella y Svampa de hablar sobre Venezuela y decir lo que allí está sucediendo termina con una frustración. Y esto es así porque en su nota no hablan de lo que en verdad ocurre en ese país sino que reproducen con pequeñas variantes el relato que la oposición ha construido para decir lo que ella necesita que se diga que está ocurriendo en Venezuela. Esa narrativa tramposa, que desfigura a sabiendas la realidad para promover su agenda restauradora, ha contado con la inestimable ayuda de los sempiternos agentes sociales y políticos de la reacción, que jamás se equivocan al elegir amigos y enemigos: los medios hegemónicos a nivel mundial (vulgo: “prensa libre”), perros guardianes del orden capitalista; la internacional de la derecha dirigida, con dinero de Estados Unidos, por José M. Aznar y Álvaro Uribe y toda su parafernalia de políticos y periodistas comprados y tanques de pensamiento alquilados y, por si lo anterior no bastara, apoyada también por el gobierno de Estados Unidos desde el nacimiento mismo de la Revolución Bolivariana. No sorprende por lo tanto constatar que en las tres o cuatro páginas escritas por nuestros autores se acumulen numerosos errores de apreciación así como llamativas ausencias. Comencemos por estas.
Ausencias

Primera ausencia:
el gobierno de Estados Unidos. Un análisis sobre cualquier país de las Américas que no mencione ni una sola vez –no digamos analice, apenas mencione- al gobierno de Estados Unidos y al imperialismo es insanablemente erróneo. De allí jamás podría brotar un análisis correcto de la situación. Es un error tan grave e irreparable –obliterado empero por el prejuicio que informa al paradigma dominante en las ciencias sociales contemporáneas- como el que cometería un astrónomo que al analizar al sistema solar obviara cualquier mención o análisis del papel de Júpiter en la dinámica global del sistema, haciendo caso omiso del hecho que su masa equivale a casi dos veces y medio la suma del total de los demás planetas que componen el sistema. ¿Qué diríamos de nuestro astrónomo? Que pese a sus buenas intenciones no tiene nada serio para decir; es más, no puede tener nada serio para decir, porque su análisis ha soslayado lo principal. No lo único que importa pero sí lo más importante.

A estas alturas del siglo veintiuno me dispenso de la necesidad de explicar, por archiconocido, lo que es el imperialismo y como actúa en lo que amablemente sus agentes y voceros califican como “nuestro patio trasero.” El capitalismo contemporáneo lo que ha hecho es exacerbar hasta lo indecible su carácter imperialista y no sólo en Latinoamérica. Recuerden el escarmiento sufrido por el pueblo griego cuando se “equivocó” al rechazar el brutal programa de ajuste que le proponía la Troika en Europa, “error” que fue corregido en una reunión a puertas cerradas en Bruselas; o la gigantesca multa que el banco francés Paribás tuvo que pagar por transgredir una ley del Congreso de EEUU que penalizaba a cualquier institución bancaria del mundo, estadounidense o no, que mediara en las relaciones comerciales entre Irán, Sudán y Cuba con el resto del mundo. Es decir, la ley estadounidense es la ley del mundo. O las casi mil bases militares que Estados Unidos tienen en todo el mundo, caso absolutamente único en la historia. Eso es un imperio, desde Roma hasta hoy. Y el centro hegemónico del imperio es Estados Unidos, “la nación indispensable” para mantener vivo al capitalismo en la faz de la tierra. Por supuesto, sus teóricos y estrategas prefieren obviar el término imperialista por su desagradable olor, pero la realidad del imperialismo es inocultable y por eso se esmeran en referirse a ella con nombres más amables. Los expertos del Pentágono y del Departamento de Estado, la CIA o el Consejo Nacional de Seguridad prefieren hablar de “primacía”, “superioridad” y, los más audaces, de “hegemonía” porque son conscientes que palabras como imperio o imperialismo son indigestas para el delicado estómago de la opinión pública estadounidense. El eufemismo puede jugar con las palabras e intentar enturbiar la visión de la cosa, pero esta sigue allí. No por casualidad uno de los más incisivos estrategos del imperio, Zbigniew Brzezinski, inicia su más reciente libro sobre la situación actual de Estados Unidos en el sistema internacional con una sorprendente sección dedicada a la “declinante longevidad de los imperios”, tácita asunción de que Estados Unidos lo es pues de lo contrario no se entiende la razón por la cual ese autor se enfrasca en una discusión que es marginal al objetivo de su trabajo.

De lo anterior se sigue que los imperios -aunque se autodenominen, como en el caso de Estados Unidos, “líder del mundo libre” o “primacía americana”- forjan una relación radicalmente asimétrica con los países sometidos a su jurisdicción y a los que controlan por diversos medios. El corolario de esta lógica imperial es que Washington siempre juega un papel, mayor o menor según las circunstancias y la naturaleza de los países, en los procesos políticos de los países subordinados, máxime cuando, como en el caso de Venezuela, esta nación reposa sobre la mayor reserva comprobada de petróleo del planeta y se sitúa en la Cuenca del Gran Caribe, esa que los militares norteamericanos creen que es un mar interior de Estados Unidos. Sólo si la Casa Blanca y sus agencias estuvieran pobladas por imbéciles o por individuos completamente irresponsables, desconocedores del interés nacional norteamericano, podría el gobierno norteamericano ser indiferente o mantenerse al margen de lo que ocurre en Venezuela. La historia latinoamericana en los últimos dos siglos, desde la Doctrina Monroe (1823) en adelante, ofrece cientos de ejemplos de esta constante intervención de la política exterior norteamericana hacia nuestros países. Intervención que va desde una discreta pero eficaz monitoreo político hasta el golpe militar y la invasión militar, como lo prueban los casos de Panamá y República Dominicana, entre muchos otros. Que hoy se hayan olvidado de Venezuela y no se interesen por el desenlace de su crisis es absolutamente inverosímil. No obstante, algo tan elemental como esto pasa increíblemente desapercibido en la nota de Gargarella y Svampa y por lo tanto en el drama que se desenvuelve en ese país se asume que Estados Unidos no juega papel alguno. Esto sólo bastaría para desechar ese artículo, imposibilitado de ofrecer una visión realista de las cosas.

Pero no es la única ausencia, hay otra más. Al analizar la crisis y los antagonismos que enervan a Venezuela sólo se habla del gobierno de la Revolución Bolivariana. Es un análisis muy curioso porque se lanzan diversas conjeturas e interpretaciones sobre un conflicto institucional muy grave pero sólo aparece una de las partes del enfrentamiento. La otra, la oposición, es un fantasma o una sombra que nunca se alcanza a visualizar. Ni una palabra sobre la génesis y conformación de la oposición y sus principales personajes; del golpe de estado que protagonizaran en Abril del 2002; nada sobre el paro petrolero de finales del 2002 hasta los primeros meses del 2003; ni una palabra sobre las sangrientas “guarimbas” de febrero del 2014. Nada sobre el líder e instigador del plan sedicioso de “la salida”, el señor Leopoldo López, de quien se dice es un “prisionero político” cuando en realidad es un “político preso” por haber hecho apología de la violencia, instigado asesinatos, incendios de edificios públicos, saqueos a comercios y producido ingentes daños a las propiedades públicas y privadas. No se dice, por ejemplo, que si López hubiera hecho en Estados Unidos lo que hizo en Venezuela habría sido condenado como mínimo a prisión perpetua, y probablemente a la pena capital. La justicia venezolana, en cambio, esa que descalifican llamándola “chavista”, fue tan benigna que sólo lo condenó a 13 años y 9 meses de prisión. Nada se dice tampoco de que los líderes de esa oposición se rehúsan a dialogar o acordar nada con el gobierno. Que sus principales dirigentes viajan a Estados Unidos a persuadir al gobierno de ese país que invada al suyo propio y que derroque al presidente constitucional Nicolás Maduro. O que Julio Borges, el presidente de la ilegítima Asamblea Nacional, que se resiste a convocar a una nueva elección para reemplazar a los tres “diputruchos” que fraudulentamente fueron incorporados a ella, se reúne con el Almirante Kurt Tidd, jefe del Comando Sur, para suplicarle que invada a su país, con el derramamiento de sangre que él y sus compinches de la oposición saben que esto produciría. En suma, la nota escrita bajo los influjos maliciosos del “relato” opositor cae en el maniqueísmo político: hay un villano (Maduro) y un bueno (la oposición) de la cual ni se habla, ni se analiza su trayectoria. Pobre, muy pobre como análisis político.

Errores
Y por último pasaré revista a unos cuantos errores puntuales, demasiados para un texto tan breve.
1) la democracia es un régimen en donde “podemos escucharnos mutuamente”, dicen nuestros autores. Eso debería ser así pero en Venezuela no lo es por culpa del gobierno. Pero, un momento: ¿dónde se produce ese maravilloso “escucharnos mutuamente”? ¿Se produjo entre Hillary y Trump; o entre Macron y Le Pen; o entre Rajoy y Pablo Iglesias? ¿No es esto una interpretación demasiado angelical sobre lo que realmente es la democracia como expresión de la lucha social?

2) se dice que la “pérdida de la mayoría electoral del chavismo generó una respuesta de no-reconocimiento y de deriva autoritaria por parte de Maduro.” Pero ¿cómo ignorar que el chavismo admitió sin chistar las dos elecciones en las que fue derrotado, sobre un total de 19? La derecha, en cambio, ni una sola vez aceptó haber perdido. Si hay alguien que jamás reconoció la superioridad electoral del chavismo fue la oposición. Luego de su victoria en las elecciones a la Asamblea Nacional de Diciembre del 2015 sus líderes arrojaron por la borda toda la institucionalidad del estado y proclamaron a voz de cuello que la misión de la AN no sería convertirse en uno de los poderes del estado sino simplemente culminar la “Operación Salida” de Maduro. Como no podía ser de otro modo, esta declaración de guerra de uno de los poderes del estado contra el ejecutivo produjo un endurecimiento del oficialismo, algo que puede constatarse en los más diversos países en los que alguna vez se constituyó un conflicto entre el Legislativo y el Poder Ejecutivo.

3) El Ejecutivo no desconoció a la Asamblea Nacional electa en diciembre del 2015. Sólo denunció que tres diputados habían sido elegidos fraudulentamente, como fue comprobado de modo inobjetable. Ante ello, el Consejo Nacional Electoral solicitó a la AN que revocara la designación que hizo de esos diputados, pese a su origen espurio, a lo cual el presidente de la AN, Henry Allup Ramos, se negó y ratificó la integración de los impugnados. El CNE exigió que la AN convocase a nuevas elecciones para sustituir a los tres impostores, pues de lo contrario ese órgano quedaba ilegalizado por el fraudulento acceso de tres de sus miembros tal como fue establecido en un fallo del Tribunal Superior Constitucional. De no hacerlo la AN caería en desacato y sus actuaciones serían insanablemente nulas. ¿Qué hizo la AN? Desconocer no sólo el dictamen del CNE sino también del máximo órgano judicial de Venezuela. Entonces, ¿quién desconoce a quién? Les recuerdo a nuestros autores que en la Argentina se presentó una situación parecida (aunque no tan grave) cuando en los años del menemismo y en la crucial votación de la Cámara de Diputados para privatizar la compañía estatal Gas del Estado un individuo ajeno al cuerpo se sentó en una banca y levantó su mano aprobando el proyecto. Descubierto el “diputrucho” por los periodistas que cubrían esa votación su resultado fue declarado insanablemente nulo y tiempo después, con los diputados legalmente habilitados para votar se procedió a realizar una nueva votación. Siguiendo el razonamiento de Gargarella y Svampa en la Argentina debería haberse dado por buena la primera votación, lo que constituye un principio absolutamente inaceptable en este país tanto como en Venezuela.

4) El referendo revocatorio no fue bloqueado ni postergado por decisión del gobierno sino por graves vicios procedimentales de la oposición, que inscribieron niños, difuntos, falsificaron firmas, etcétera. Hay leyes, reglamentos, disposiciones que cumplir. No es cuestión de poner cualquier nombre, una firma y ya. Además, en contra de las advertencias del gobierno, iniciaron el trámite del revocatorio cuando los plazos estaban vencidos. El gobierno en un gesto de buena voluntad solicitó al CNE que igualmente tomara en cuenta la solicitud opositora. Pero ante los vicios de forma y fondo arriba señalados la solicitud de referendo tuvo que ser desestimada. ¿De quién es la culpa?

5) ¿Fallido autogolpe del Ejecutivo? ¡Por favor! El Ejecutivo necesitaba la autorización de la AN para sellar un convenio de cooperación entre PDVSA y una empresa extranjera para la explotación del petróleo en la Faja del Orinoco. Era y es un asunto de interés nacional, que hace al bienestar público porque los ingresos petroleros redundan en políticas sociales muy activas. Por ejemplo, el artículo que estamos criticando debería reconocer que el gobierno bolivariano entregó en poco más de cuatro años más de un millón y medio de viviendas, record absoluto en la historia latinoamericana y, probablemente, mundial. La AN, buscando paralizar al gobierno para hacerlo caer, no se reunió y cayó en la transgresión caracterizada por la Constitución Bolivariana como “omisión inconstitucional parlamentaria”. Aquella prescribe que, en casos como ese, la Sala Constitucional del Tribunal Supremo de Justicia, puede, tal como lo establece la Constitución de 1999, asumir algunas de las atribuciones de la AN y autorizar o convalidar algunas acciones del Ejecutivo. ¿Que el TSJ se excedió en apropiarse de las atribuciones de la AN? Seguro. Pero informado de este hecho por la Fiscal General el “dictador” Maduro exhortó al TSC que acotara las atribuciones transitoriamente tomadas de la AN, y las cosas volvieron a la normalidad.

Claro que sí hubo un golpe de estado fallido, y fue cuando la AN declaró en enero de este año que el presidente Maduro había hecho abandono de su cargo y que debía llamarse de inmediato a elecciones presidenciales. Esto en cualquier país se llama “sedición”: tentativa de quebrar el orden institucional vigente y sus autoridades al margen de la ley, y nuestros autores lo saben. Imagínense el escándalo que se produciría si en Estados Unidos, o mismo en la Argentina, el Congreso emitiera una ley de ese tipo. Aparentemente, para Gargarella y Svampa esta fallida tentativa golpista es una minucia El relato de la oposición, que hacen suyo nuestros autores, dice que el golpista es Maduro y punto.

6) ¿”Represión institucional cada vez mayor”? Algo raro debe estar sucediendo en Venezuela para que la gran mayoría de las víctimas sean, como en Febrero del 2014, personas ajenas al conflicto (como esa señora a la cual los mientras de la “oposición democrática” mataron arrojándole desde un edificio de altura una botella de plástico con agua congelada en su interior), chavistas o personal policial. Si algo se le puede reprochar al gobierno de Maduro ha sido su excesiva contemplación en la aplicación de toda la fuerza represiva del estado a quienes toman las calles por la fuerza para incendiar hospitales de niños, saquear comercios y apalear a personas que no se solidarizan con sus actos violentos. El mapa de los incidentes violentos y las guarimbas demuestra inequívocamente que estas se producen, en la casi totalidad de los casos, en los 19 municipios controlados por la oposición, y que los revoltosos cuentan con la protección de las autoridades municipales y sus policías. Es más, el 60 por ciento de las víctimas de la violencia son gentes que no participaban en las manifestaciones, y otra proporción la aportan los muertos de las fuerzas de seguridad bolivarianas. Ante esto, ¿qué proponen Gargarella y Svampa? ¿Que el gobierno se quede de brazos cruzados mientras bandas armadas destruyen el país, matan a inocentes y cometen toda clase de desmanes? ¡Por favor, donde vieron una cosa así! ¿Qué fue lo que tantos gobiernos federales o estaduales hicieron en su tan admirado Estados Unidos ante manifestaciones mucho menos violentas de los afroamericanos en la época de la lucha por los derechos civiles o durante las grandes manifestaciones en contra de la guerra de Vietnam? Recuerden la brutalidad represiva de la policía y la Guardia Nacional de Estados Unidos en esa época, y compárenla con la de los policías sin armas de fuego que velan por la tranquilidad y el orden en Venezuela con gases lacrimógenos y cañones de agua. ¿Es posible que ignoren algo tan elemental? Por otra parte, ¿quiénes trajeron a los paramilitares colombianos a Venezuela? ¿Los chavistas o sus opositores, aliados a Álvaro Uribe? Sería conveniente que exploraran este asunto.

7) ¿Desabastecimiento? Sí, claro, pero desabastecimiento programado porque Venezuela subsidia alimentos y medicamentos, cosa que no hacen sus vecinos. Entonces redes mafiosas se dedican a contrabandear lo que se produce en Venezuela, que es mucho, pero que es contrabandeado a países vecinos, sobre todo Colombia, con la abierta complicidad de Bogotá. El problema principal de Venezuela no es que no se produce; ha venido produciendo cada vez más, aunque un pequeño número de artículos esenciales (harina pan, café, azúcar, etcétera) es producido por grandes oligopolios que regulan la oferta en función del cronograma electoral y de los altibajos de las luchas opositoras para crear malestar en la población tal como se hiciera en el Chile de Allende. Además, buena parte de lo que se produce es exportado ilegalmente, vía contrabando, fuera del país, casi siempre a Colombia. El medicamento que en Venezuela cuesta un dólar se vende a cinco en Colombia; el litro de nafta que vale un centavo de dólar en Venezuela se vende a un dólar y monedas en Colombia, con la complacencia del gobierno colombiano que debería ayudar a combatir este flagelo, cosa que por supuesto no hace porque precisamente sus siete bases militares entregadas a fuerzas armadas de Estados Unidos están allí para acelerar el derrumbe de la Revolución Bolivariana. Y la “guerra económica” es uno de sus instrumentos.
8) ¿Corrupción? Sí, pero allí hay funcionarios gubernamentales y también miembros de la oposición. ¿Qué es esto de hablar de los corruptos sin hablar de los corruptores? Es un reflejo del viejo pensamiento liberal que sostiene que el estado, todo estado, es la esfera de la corrupción mientras que el mercado es el ámbito de la virtud, el sacrificio y la innovación. Que alguien pueda creer en este cuentito a esta altura de la historia no deja de ser una asombrosa comprobación. Salvo, claro está, que en tiempos tan “interesantes” (Eric Hobsbawm) como estos se haya producido una fenomenal mutación sociogenética en virtud de la cual hay corruptos sin que haya corruptores; los primeros están en el estado, los segundos en la sociedad civil. Obviamente, en la nota que estamos analizando solo se habla de los primeros. Los otros son ángeles.

9) ¿”Un régimen crecientemente deslegitimado y autoritario”? Indudablemente que un caos provocado por una “guerra económica” impiadosa, una ofensiva diplomática brutal (con un personaje de los bajos fondos como Luis Almagro llevando la batuta de esta pandilla golpista desde la OEA), un ataque sistemático de los grandes medios, la condena de desprestigiados y fracasados ex presidentes latinoamericanos, que sumieron a sus países en la pobreza, la dependencia y el desamparo, y la omnipresente presión de Washington (recordar la Orden Ejecutiva de Barack Obama) no puede sino erosionar la legitimidad de un gobierno, de cualquier gobierno. Pero aún así lo oposición teme la potencia electoral del chavismo.
En lo que hace a su autoritarismo ¿cómo negar que la oposición a esta peculiar “dictadura” de Maduro hace y deshace a voluntad? Controla a su antojo los grandes medios de comunicación y difunde cuantas mentiras se les viene en gana las 24 horas del día y aplica el “terrorismo mediático” sin escrúpulo alguno; abandonan sus responsabilidades institucionales y paralizan a la Asamblea Nacional sin que esta sea disuelta por el Ejecutivo o revocados los mandatos de los asambleístas; sus dirigentes salen del país para invitar a líderes de EEUU que el imperio invada Venezuela y derroque a su legítimo gobierno o para hablar pestes del gobierno bolivariano ante terceros países; sus jefes hacen campaña apoyando a cuanto candidato presidencial de derecha extrema compita por un cargo presidencial en América Latina, y así sucesivamente. Pese a esto no sufren molestia alguna. ¿Hay presos? Seguro: pero no por manifestarse en las calles, hablar, opinar, difamar, conspirar contra la patria sino por instigar a la violencia y ejecutar toda suerte de actos vandálicos. ¿Qué clase de autoritarismo es este? Dado que muchos se regodean hablando de la “dictadura” de Maduro sólo les pido que me digan que opositor pudo hacer todo esto bajo los gobiernos de Videla, Pinochet, Garrastazú Medici, Stroessner, Somoza y compañía.

10) Se critica “el apoyo incondicional de la izquierda al chavismo”. Pero qué pretenden, ¿que apoyemos a la ofensiva destituyente dictada por Estados Unidos y ejecutada por sus peones locales? Entre el imperialismo y un gobierno, por deficitario e imperfecto que sea, ¿se nos pide que optemos por el Comando Sur, por la señora Liliana Ayalde (artífice de los golpes “blandos” en Paraguay y Brasil y ahora número dos del Comando Sur), por la impresentable dirigencia opositora de Venezuela? ¿Eso se nos pide? La respuesta es: ¡jamás cometeríamos tan imperdonable error! Quienes por sus prejuicios y su empecinamiento en despotricar contra la Revolución Bolivariana –cuyos aciertos superan ampliamente sus errores- terminen apoyando la estrategia insurreccional violenta del imperio y sus agentes locales descenderán con deshonor a los anales de la historia, cubiertos de lodo y sangre. Y no habrá sofismas ni alambicados argumentos pseudoteóricos capaces de rescatarlos de tan innoble lugar.

11) “Nadie debe morir por pensar distinto”, se nos dice. Correcto. Pero los que están muriendo por pensar distinto son los chavistas o simples venezolanas o venezolanos que no participaban en ninguna manifestación. De hecho, los que mataron a 43 personas en Febrero del 2014 y a otros tantos en la actual ofensiva ha sido, principalmente, la oposición sediciosa. Los que pueden morir por pensar distinto son los chavistas, no los artífices de la contrarrevolución.

13) Se dice, al concluir el artículo de Gargarella y Svampa, que hay que entender “que enfrente no están los enemigos sino los que no piensan como nosotros, pero que en lo que importa son iguales a nosotros: seres humanos dignos, que piensan y sienten y sufren y se emocionan, y que merecen, como nosotros, igual consideración y respeto.” Este pseudo humanismo por más que entibie nuestros corazones pensando en la fraternidad universal es, cuando se lo baja a la coyuntura actual de Venezuela, un razonamiento que no tiene el menor asidero empírico. Y no sólo en este país. Los que amputaron las manos de Víctor Jara y luego lo asesinaron a sangre fría en Chile, ¿era gente como nosotros? ¿Los militares argentinos que violaban a mujeres embarazadas, las torturaban introduciéndoles botellas de vidrio roto en sus vaginas, les robaban sus niños y luego las tiraban desde un avión al mar, ¿eran como nosotros? Los escuadrones de la muerte que asolaron tantos países de la región ¿eran gentes como nosotros? Y los que en la Venezuela de hoy reclutan paramilitares o lúmpenes para incendiar hospitales, tender “guayas” para decapitar motoqueros desprevenidos, arrojar bombas molotov contra policías que no portan armas de fuego, destruir todo lo que encuentran a su paso y moler a golpes a vecinos que quieran atravesar la guarimba para ir a trabajar o comprar alimentos, esos, ¿son iguales a nosotros? Tremendo error. ¿Cómo se defiende una sociedad de tan arteros ataques? ¿Rezando siete Ave Marías o descargando sobre ellos –los violentos, no los sectores pacíficos y minoritarios de la oposición- toda la fuerza represiva del estado?

Termino diciendo que aquel razonamiento, aquella bella exhortación a la fraternidad universal y al humanismo -que evoca figuras entrañables como Erasmo de Rotterdam, Tomás Moro y Inmanuel Kant- termina siendo mala filosofía, peor teología y pésima sociología cuando esos principios éticos son trasladados sin mediaciones al barro y la sangre de la Venezuela actual, Es imposible entender a los sujetos de la contrarrevolución y sus agentes con esas bellas categorías. Estoy absolutamente seguro que Gargarella y Svampa, al igual que el autor de estas líneas, jamás haríamos algo como los horrores descriptos más arriba. O como lo que hacen Julio Borges, presidente de la Asamblea Nacional, Lilian Tintori, Henry Allup Ramos o María Corina Machado, gentes que se arrastran para lograr que el Comando Sur invada a Venezuela so pretexto de la “crisis humanitaria” que ellos en buena medida han creado. Todas estas son gentes de una incurable perversidad y no son iguales a nosotros. Ni son iguales al pueblo chavista que ha sobrevivido con abnegación y heroísmo a tantas malevosías. Ni tampoco son iguales a la enorme mayoría de la dirigencia chavista, que trata de gobernar un país que la oposición ha tratado de convertir en ingobernable con el infame propósito de reconquistar el poder y usufructuarlo a favor de los intereses que por siglos sojuzgaron a Venezuela. ¿Hablar de Venezuela? Sí, por supuesto, pero diciendo la verdad.

Se han publicado 12 comentarios



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  • bryan dijo:

    Que clase de dignidad. La lucha revolucionaria es muy dificil , pero no hay alternativa que luchar porque la humanidad se libre de los imperios y el imperialismo. Gracias compañero Atilo Borón, no soy un intelectual reconocido, no soy un politico profesional, no lo conozco personalmente siquiera, soy solo un revolucionario que aprecia mucho su inmejorable para mi , articulo. Gracias y ojala los venezolanos resistan y triunfen.

  • pocholo dijo:

    Se
    dicen siempre conceptos filosóficos y se citan dichos por los más
    grandes filósofos, para explicar algo tan simple como la vida misma, que
    no pasa de ser una casualidad individual que se repite con tal
    regularidad que pareciera que se da con facilidad natural y no es así.
    Los procesos sociales son leídos con la creencia de que se repiten con
    regularidad y son también una casualidad, como la vida en cualquiera de
    sus formas, no se ven como un vaivén irregular de cualquier curva en la
    que si no se mantiene el control se pierde el ritmo.
    Casi siempre tratamos de explicarnos lo que pasa de manera lineal en
    procesos de acción y reacción en una sola e invariable o irrevocable
    dirección y sentido unidimensional.
    Aterricemos, en Venezuela para salir de las generalizaciones y tratar de
    aproximarnos a una muestra que no es ni única ni excepcional, si
    queremos entender que pasa y partimos de los cánones de la conducta
    humana más común y casi natural, veremos una primera y suprema verdad,
    “los pueblos son lentos para aprender”, y nadie escarmienta por cabeza
    ajena, dice un refrán popular que se cumple con carácter de ley.
    Así las cosas apareció allí un líder; de “La nada” que era
    esencialmente el hambre, la miseria, las calamidades, como consecuencia
    de una triste historia de traiciones abandono, abusos y toda una lista
    de desmanes que puede parecer infinita porque, para parar hay que parar o
    no se acaba nunca de numerar razones.
    Ese que se llamó Tribilín, llego a ser un caballo que partió al medio
    la historia en corto tiempo y de forma sorpresiva como un parto con
    fórceps o natural según el ángulo en que sepamos o queramos mirar. Pero
    en fin se logró salvar la criatura de un nacimiento prematuro y más que
    casual, causal luego de un rotundo fracaso que paró en seco lo que por
    un momento pareció el fin del caos. Pero el caos siguió hasta hoy,
    porque solo contarlo desde el amor, nos lleva a la aproximación del
    equilibrio del caos.
    Con gran trabajo político y de movilización se convirtió en el líder
    supremo que no tenía competencia, en un pueblo agotado de sufrir desde
    la impotencia y la frustración, que tenía que salir por alguna vía a un
    cambio que les volviera a la vida, en un vivir viviendo que debía ser
    rápido, porque ya habían esperado demasiado y el que espera desespera.
    Fueron muchos los cambios para bien, pero una inmensa mayoría que en
    muchos casos vio como caídos del cielo los logros de sus derechos
    naturales, en una tierra donde todo se conseguía pagándolo y lo que se
    paga no se agradece; agradecer es uno de los sentimientos más simbólicos
    en la formación humana, más que en lo ideológico va después de la
    maduración en cualquier proceso social, desde lo individual y mucho más
    tarde en lo colectivo y social, amén de las mezquindades morales que se
    arrastran muchas veces allí, como un grillete de por vida.
    Si alguien quiere verlo más próximo a su pellejo, mire con ojo crítico y
    sano a su propia familia no se sorprenderá de cuan natural e
    inexplicable son estos mismos procesos a esa menor pero más
    representativa escala, en una institución en las que las casualidades
    tiene un grado mayor de concepción previa y un mínimo de improvisación
    de voluntades.
    Vi y escuché decir “NO ES NO” a muchos pobres, fieles a sus amos que le
    pagaban un salario mínimo obligados por el gobierno, pero nunca sabían
    explicar ese eslogan.
    Vi a Chávez contar como un día detuvo el convoy presidencial al paso por
    un puente donde al principio de la revolución vivían muchos mendigos y
    desvalidos que poco a poco fueron a refugiarse en la Misión “Negra
    Hipólita”, al interpelar allí a un vagabundo y proponerle llevarlo con
    el a un centro donde ya se atendían miles de personas en situación de
    calle, este hombre le dijo:_ no se preocupe comandante que ya yo sé
    vivir aquí y no hace falta que se ocupen de mi. Recuerdo con cuanta pena
    lo contó y como aquella respuesta llevaba un reflejó de ambivalencia.
    Un día, la vida me puso a repartir gaceñigas a niños venidos con hambre
    en los huesos, que por demás estoy aún seguro de que eran los seres más
    buenos del mundo, y allí aprendí en unos minutos, que cuando las tripas
    mandan el cerebro obedece y los símbolos se pueden ir “al carajo” aunque
    luego se avergüencen. Ponían una mano, para recibir el bolo que les
    tocaba en la merienda y al más mínimo pestañazo del repartidor, aparecía
    la otra mano vacía y la primera se escondía detrás del cuerpo para
    binar, ese era uno de los pocos pecados que nadie repudiaba, ni era
    sancionado, todos comprendíamos clarito.
    Luego de pasado el tiempo el pobre se olvida, y se siente clase media y
    al final como dice el poema de Benedetti, es medio de todo pero al final
    no es nada. Y aspira a más pero a un ritmo más rápido porque no
    soporta esperar.
    El rico no soporta ver que otros repartan lo que siempre le fue a su
    alcance y que a su modo repartió, o acaparó y especuló dando empleo
    esclavo.
    Explicaciones teóricas del sectarismo, división e incomprensiones son
    validas también y allí se dan con fuerza, corrupción, descuido, abandono
    del deber y otros males más o menos objetivos y subjetivos presentes en
    una amalgama del caos también se dan, pero ojo que eso se da en los dos
    bandos y en el de los malos con más fuerza y tradición clonada,
    heredada, o mal copiada y sin embargo ganaron la asamblea, para joder no
    más.
    Hablar del desgaste del gobierno chavista es también poco menos que
    injusto, porque ellos cada día han hecho más por los más y frente a una
    mitad que parecieran ser los menos, que se han convertido en esperanza
    temporal, y el supuesto desgaste solo será el punto de partida para
    salvarlo todo definitivamente o perderlo todo definitivamente, dolor por
    medio.
    Solo el tiempo, lo resuelve todo, pero con muchas penas de por medio, y
    quien puede olvidar el tiempo que paso. Pero la mente se nubla, se ven
    espejismos y todas las fuerzas oscuras siempre al acecho, ahí tienen un
    caldo de cultivo fértil para hacer cresen todo tipo de parásitos.
    Llevará tiempo recuperar lo perdido, sangre por medio, angustias y penas
    para retomar el curso del legado del “zambo zurdo”.
    Quien puede creer en la posible reconciliación de la diestra venezolana,
    con la zurda chavista.
    Será que hay algún líder de la MUD, que sea capaz de conducir a casi la
    mitad de ese país a comprender que los ricos podrán seguir siendo ricos
    en una Venezuela radicalizada, que podrán seguir explotando al pueblo
    humilde, como en los últimos doscientos años, y viviendo por la libre
    sin necesitar la protección y el respaldo de sus amos históricos, y con
    millones de pobres a los pies de sus amos. Quien sabe de un nombre capaz
    de lograr un concilio ecuménico de ideologías opuestas, que se
    imbriquen con decencia para hacer crecer “su patria”. No creo que
    exista hoy ingenuo que pueda creer que o KIKE (el vampiro lácteo) o el
    GUILLE (el zorro viejo) o la (golondrina) MARY CORI. No lo hay ni lo va a
    haber, son lo que son y no tienen regreso. Y ni hablar de los
    saltadores de cercas Ismael García, Chúo Torrealba, Henry Falcón, Andrés
    Velázquez, Dinorah Figuera, Carlos Berrizbeitia, Salas Romer, Capriles
    Radonski, Julio Borges, o Simón Calzadilla, que saltan más que unos
    chivos con bisulfuro debajo del rabo.
    No hay metamorfosis posible, son tan anexionistas como aquel Narciso
    López, que allí nació y por aquí paso con el rabo de paja, con rumbo al
    “norte” a entregar el alma y el cuerpo, ¡allá van!
    Como soñar con un cambio a la paz, cuando ellos son la corrupción, el
    terrorismo en todas las modalidades modernas y no tanto, cuando le están
    diciendo que el socialismo los va a aplastar si no se están tranquilos
    .Si ellos no son los que se juegan el pellejo, sino sus acólitos en
    todas las instancias y dentro de los estratos más pobres de la sociedad,
    que aún no han aprendido a ver en ellos el camino al caos y la guerra
    civil, en un país donde no ha habido una guerra de masas desde hace más
    de siglo y medio. Nadie busque mucha explicación no es tan complejo, el
    tiempo de Chávez no fue suficiente para el aprendizaje de un pueblo, que
    nunca antes fue enseñado a ver y los pueblos son lentos para aprender.
    Aún así un poco más de la mitad ya aprendió bastante, pero falta todavía
    un número muy grande que no va a aprender tan pronto, hay allí mucha
    plata rodando por debajo y eso es como la candela en un campo de cañas,
    camina por debajo de la paja y brota por el centro del campo y solo con
    una contra candela bien dada a tiempo y desde la guardarraya correcta sé
    limita el fuego, aunque siempre se pierde caña.
    Una guerra civil allí no tienen muchos candidatos, pero en la periferia
    si y un poco más allá también, para eso se han estado preparando y
    tienen posicionados a los más interesados en romper con el legado de, el
    último mejor amigo, entre zorros, sinvergüenzas, hp y una masa de
    ignorantes mal guiados, con la participación de oportunistas corruptos
    de adentro, y otros que han salido temporalmente, en un país cosmopolita
    en grandes cifras, si hay líderes capaces de impulsar al caos a una
    masa, que es seguidora del camino al desorden y creerse que con el
    apoyo de afuera pueden complacer a la MUD y sus dueños, así ven ellos
    el camino a la solución definitiva, para sacarse de encima el socialismo
    incapaz de hacerlos progresar y cumplir su sueños de ser clase media y
    luego ricos por el mismo camino que han visto transitar a los que
    especulan pero dan empleo. La realidad, o se identifica a tiempo y se
    atiende o te sorprende y el mal es peor.
    No hay espacio para la conciliación, la guerra ya está declarada por los
    facinerosos, saboteadores, asesinos, fascistas y terroristas que son
    una misma lista que todos conocen. Unos los repudian y otros se les
    unen. Ellos no se resignan a esperar y acomodarse al vivir viviendo de
    la mayoría.
    Escoja los nombres que usted quiera y haga una lista y luego diga quién
    de los malos allí, va a relegar sus ambiciones de poder y perder su
    estatus.
    Eso no puede parar en nada bueno, o se radicaliza ya o nunca ese país se
    podrá gobernar en paz. Por otra parte, el fin de un conflicto allí será
    después de muchos miles de muertos, qué hasta hoy se han evitado con
    las misiones, las acciones revolucionarias y el pulseo maestro del líder
    y su legado seguido por Nicolás y los más leales.
    Se necesita seguir llenando el morral de amor, pero con mano de hierro
    para repartir las flores a quienes les toquen y el plomo a quien le
    toque sin muchos miramientos, porque ellos no han de creer en nadie a la
    hora de matar, como ya lo han hecho en los propios años de revolución
    en el poder, sin mirar al pasado pre revolucionario cuando los números
    de víctimas son horripilantes y poca gente los recuerda como debieran
    todos, aún con una gran deuda de justicia.
    No hay mal que por bien no venga, ahora será el momento de ver que hace
    la MUD, además de mugir que es lo único que han hecho en los últimos 17
    años, porque van a intentar desmontarlo todo, pero se pueden confundir y
    no percibir que los que se abstuvieron, están insatisfechos con el
    gobierno de Nicolás, pero ni remotamente los quieren a ellos que son un
    bando de partidos, que ya alguna vez los vimos en desbandada a los que
    todos conocen bien y los que se cruzaron de bando están buscando
    presionar a los dos lados, porque en el fondo quieren más de lo que le
    han dicho que es de ellos, pero lo quieren caído del cielo , porque a
    decir verdad no son de los mas trabajadores y si de los mejor pagados a
    pesar de que el dinero no les alcanza por la inflación inducida que ni
    la MUD podrá atajar porque además es allí un mal endémico que ni Chávez
    logró frenar.
    La ecuación que ha funcionado es: Las tripas mandan al cerebro una señal
    y este filtra los símbolos que pueden instalarse temporalmente o para
    siempre.”DAN PENA AJENA”.

  • Dabid dijo:

    Y hasta cuando vamos a esperar una crítica interna de los errores del gobierno ke empujan al pueblo trabajador a volver a tiempos ke parecían olvidados?

    Hasta cuando vamos a reconocer la verdad de no haber hecho las cosas bien respecto a todo lo ke estaba en nuestras propias manos y no se han realizado…empujando a amplios sectores populares a manos de una derecha reaccionaria?

    Hay ke ser más serios y mirarnos a un espejo para visionar las miserias propias y ke son en definitiva…las ke nos están derrotando en Venezuela.

  • Manuel dijo:

    Solo el Poder del Pueblo salva al Pueblo. para entender como se vive y se piensa en venezuela ,tienes que haber nacido, vivido y compartido las BUENAS Y LAS MALAS CON EL PUEBLO Y JUNTO AL PUEBLO VENEZOLANO. y a sì pasa para entender como vive cada paìs y cada sociedad,aunque los sistemas sean los mismos. PARA SABER COMO RONCA CHEO,HAY QUE DORMIR CON CHEO. Los que estèn al lado del Pueblo,la Justicia y la verdad ,seràn recordados y reconocidos por la Historia,los que no, les pasaràn como tirar pomos de agua con Heces en las calles de Caracas,que hoy todos hablan de ello ,pero que una vez que acaba el evento,la limpian con agua y nadie se acuerda quien la inventò,ni quien la tirò. ESTEMOS Y DEFENDAMOS AL PUEBLO Y NO A LSO QUE TIRAN FARSCOS Y BOTELLAS EN LAS CALLES POR UN SALARIO.

  • pocholo dijo:

    ¿Suave de qué?
    Como se llama el que después de un golpe que nunca podrá ser suave, hoy no existe en Venezuela alguien en quien se pueda creer desde dentro o desde fuera con un programa para hacerle mejor la vida a la mayoría , eso si allí nadie se la cala, aunque hay mucha gente humilde que ve sobre su cabeza una nebulosa y no logran distinguir en el horizonte , todo lo que puede venirles si luego de mucha sangre en las calles con muchas madres si hijos , hijos sin padres y cuanta gente tenga que morir con la metralla caída desde aviones cargados por fascistas, que descarguen su vomito sin listas de a quienes llegar con un mensaje de muerte de los que aspiran al dominio del oro negro.
    No hay tiempo que perder, se deben seguir movilizando y uniendo las fuerzas que solo imponiéndose con mucha inteligencia, justicia y todos los recursos que se deban aplicar para mantener al chavismo en el poder que es aún más que sostener a NICOLAS en el poder porque los hombres son un tránsito en el tiempo que siempre es menos duradero que las ideas a salvar, aunque al “TORO”, no podrán sacarlo del camino, porque es el espíritu del GUIGANTE en un cuerpo de otro Titán, forjado en la lucha a la sombra de sus ideas, logrando interpretar , reimpulsar y enriquecer las muchas causas que se reflejan en las misiones que se ocupan de todos desde hace ya el tiempo , como para que el más lento para aprender haya tenido tiempo para graduarse al menos de la misión Rivas aprendiendo a leer y escribir, que ya es algo para continuar apoyando al sistema que los salvara de la esclavitud moderna de la tercerización y otros flagelos en todas las esferas de la vida donde CHAVEZ los encontró, hace ya tiempo suficiente para saber quién es quién con más comida o menos comida, con papel Toadle y falte lo que falte, lo que no le faltará a la mayoría será la dignidad, porque ya se encontraron con ella en el camino que “TRIBILIN EL GRANDE“ les mostró y se lo dejó como legado en su morral y no precisamente en el camino llano a la orilla del Guaire, sino al pie de la pata del cerro de toda la patria y hasta lo más alto del Ávila o de los Andes irán subiendo con calor, con frio, con hambre o a como den lugar los asesinos para preservar la paz aunque sea a sangre y fuego si los obligan algún día ,¡que dios no lo quiera!.
    Allí estaremos juntos.

  • pocholo dijo:

    Quien puede creer en la posible reconciliación de la diestra venezolana, con la izquierda revolucionaria.
    Será que hay algún líder de la MUD, que sea capaz de conducir a casi la mitad de ese país a comprender que los ricos podrán seguir siendo ricos en una Venezuela radicalizada, que podrán seguir explotando al pueblo humilde, como en los últimos doscientos años, y viviendo por la libre sin necesitar la protección y el respaldo de sus amos históricos, y con millones de pobres a los pies de sus amos. Quien sabe de un nombre capaz de lograr un concilio ecuménico de ideologías opuestas, que se imbriquen con decencia para hacer crecer “su patria”. No creo que exista hoy ingenuo que pueda creer que o KIKE (el vampiro lácteo) o el GUILLE (el zorro viejo) o la (golondrina) MARY CORI. No lo hay ni lo va a haber, son lo que son y no tienen regreso. Y ni hablar de los saltadores de cercas Ismael García, Chúo Torrealba, Henry Falcón, Andrés Velázquez, Dinorah Figuera, Carlos Berrizbeitia, Salas Romer, Capriles Radonski, Julio Borges,o Simón Calzadilla, que saltan más que unos chivos con bisulfuro debajo del rabo.
    No hay metamorfosis posible, son tan anexionistas como aquel Narciso López, que allí nació y por aquí paso con el rabo de paja, rumbo al norte a entregar el alma y el cuerpo, ¡allá van!
    Como soñar con un cambio a la paz, cuando ellos son la corrupción, el terrorismo en todas las modalidades modernas y no tanto, cuando le están diciendo que el socialismo los va a aplastar si no se están tranquilos .Si ellos no son los que se juegan el pellejo, sino sus acólitos en todas las instancias y dentro de los estratos más pobres de la sociedad, que aún no han aprendido a ver en ellos el camino al caos y la guerra civil, en un país donde no ha habido una guerra de masas desde hace más de siglo y medio. Nadie busque mucha explicación no es tan complejo, el tiempo de Chávez no fue suficiente para el aprendizaje de un pueblo, que nunca antes fue enseñado a ver y los pueblos son lentos para aprender. Aún así un poco más de la mitad ya aprendió bastante, pero falta todavía un número muy grande que no va a aprender tan pronto, hay allí mucha plata rodando por debajo y eso es como la candela en un campo de caña, camina por debajo de la paja y brota por el centro del campo y solo con una contra candela bien dada a tiempo y desde la guardarraya correcta sé limita el fuego, aunque siempre se pierde caña.
    Una guerra civil allí no tienen muchos candidatos, pero en la periferia si y un poco más allá también, para eso se han estado preparando y tienen posicionados a los más interesados en romper con el legado de, el último mejor amigo, entre zorros, sinvergüenzas, hp y una masa de ignorantes mal guiados, con la participación de oportunistas corruptos de adentro, y otros que han salido temporalmente, en un país cosmopolita en grandes cifras, si hay líderes capaces de impulsar al caos a una masa, que es seguidora del camino al desorden y creerse que con el apoyo de afuera pueden complacer a la MUD y sus dueños, así ven ellos el camino a la solución definitiva, para sacarse de encima el socialismo incapaz de hacerlos progresar y cumplir su sueños de ser clase media y luego ricos por el mismo camino que han visto transitar a los que especulan pero dan empleo. La realidad, o se identifica a tiempo y se atiende o te sorprende y el mal es peor.
    No hay espacio para la conciliación, la guerra ya está declarada por los facinerosos, saboteadores, asesinos, fascistas y terroristas que son una misma lista que todos conocen. Unos los repudian y otros se les unen. Ellos no se resignan a esperar y acomodarse al vivir viviendo de la mayoría.
    Escoja los nombres que usted quiera y haga una lista y luego diga quién de los malos allí, va a relegar sus ambiciones de poder y perder su estatus.
    Eso no puede parar en nada bueno, o se radicaliza ya o nunca ese país se podrá gobernar en paz. Por otra parte, el fin de un conflicto allí será después de muchos miles de muertos, qué hasta hoy se han evitado con las misiones, las acciones revolucionarias y el pulseo maestro del líder y su legado.
    Se necesita seguir llenando el morral de amor, pero con mano de hierro para repartir las flores a quienes les toquen y el plomo a quien le toque sin muchos miramientos, porque ellos no han de creer en nadie a la hora de matar, como ya lo han hecho en los propios años de revolución en el poder, sin mirar al pasado pre revolucionario cuando los números de víctimas son horripilantes y poca gente los recuerda como debieran todos, aún con una gran deuda de justicia.

  • pocholo dijo:

    ¡ESTAS VIVO TRIBILIN!
    PORQUE ESTAS JUNTO A NOSOTROS, EN CASI TODO LUGAR,
    EN EL PEQUEÑO A LA ESCUELA, CON LA CANAIMA QUE VA.
    EN EL JOVEN QUE HA CRECIDO, VIÉNDOTE EN CADA LUGAR.
    EN LA MUJER QUE LLORABA, POR SOLA IRSE A LUCHAR.
    EN EL HOMBRE QUE TRABAJA, Y SE EMBORRACHA TAMBIÉN.
    Y QUIZÁS EN EL MELANDRO, COMO AQUEL QUE CONOCÍ,
    EN LOS CERROS Y EN LOS LLANOS, EL VALLE Y EN LA MONTAÑA,
    POR DONDE MAL FUE LLEVADO, POR UNA VIDA FUGAS.
    EN EL MENDIGO DEL PUENTE, EN EL VIEJO SIN PENSIONES.
    EN LA MADRE SIN MARIDO, EN EL QUE SUFRE DE UN MAL.
    ESTAS EN LOS DE TU PUEBLO Y DE MUCHO MÁS ALLÁ.
    CADA UNO DE NOSOTROS SIENDO TÚ TE HACE VIVIR.
    Y VIVIRÁS TODO EL TIEMPO QUE TE SEPAMOS LLEVAR.
    VOY CONTIGO MI ARAÑERO, JUNTICO CON LOS DEMÁS.

  • ALP dijo:

    Muy de acuerdo con Atilio Boron. Hay que dar a conocer lo que realmente acontece en Venezuela, que es hoy la primera trinchera en la lucha contra el imperialismo en América Latina. La oposición de Venezuela es la misma que provocó el “Caracazo” y los miles de muertos por oponerse al neolliberalismo de Carlos Andrés Pérez, ¿ya nadie recuerda aquel terrible episodio? Mucho peor lo harían si tomarán el poder hoy. ¿Qué sucede con la izquierda en América Latina? Es necesario un Frente Unido Antifascista. Observen lo que está sucediendo en Brasil y Argentina. Por lo menos los franceses se unieron contra el fascismo de Le Pen y nosotros ¿qué haremos?

  • Arturo Ramos dijo:

    Gargarella y Svampa son exponentes de lo que la Derecha ha venido en clasificar acertadamente como una izquierda politicamente correcta. Es decir, una izquierda medio chocha que lo que haga con su gestión blandengue es apuntalar la actividad contrarrevolucionaria e impedir la Revolución, impedir la verdadera emancipación de los oprimidos de siempre. Izquierda no, izquierdita.
    Con el desenmascaramiento que hace el magistral Atilio Boron se define contundentemente que los citados Gargarella y Svampa son, por lo menos, complices del fascismo en Venezuela.

  • Maritza dijo:

    Magnífico artículo. Concuerdo 100%

  • Critica dijo:

    Puse un post a este articulo y no se publico. El post cumplia con los requisitos exigidos para ser publicado. Solo que contradecia al autor en aquello que me parece justo. La verdad siempre es Revolucionaria.
    Sin embargo,el monologo de Pocholo es interminable. Esta lleno de emociones y simpatias por el gobierno venezolano, eso se entiende.
    Pero esto es Cubadebates.Que sera de este sitio si no hay debates y solo aplausos?

  • RENE LUIS GARCIA SUAREZ dijo:

    Los aplausos de POCHOLO el ‘filosofo’ de los cerros los comparto.

Se han publicado 12 comentarios



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Atilio Borón

Atilio Borón

Economista y periodista argentino, quien dirigió Clacso.

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