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Cultura de los símbolos y realidades de la cultura

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Foto: Luis Toledo Sande

Foto: Luis Toledo Sande

El pasado 16 de febrero viajé a Santiago de Cuba con el colega Arnold August para rendir tributo, ante sus respectivas tumbas, a José Martí y a Fidel Castro. Buen amigo de Cuba, sobre cuya realidad revolucionaria ha escrito libros y artículos basados en su conocimiento directo del terreno, August había venido como parte de la delegación de su país, Canadá, a la Feria del Libro de La Habana, dedicada este año a esa nación. Entre sus contribuciones personales a la cita destacó una ponencia —“Fidel Castro, el poder político y la nueva cultura”, que reprodujo Cubadebate—, en el coloquio sobre el líder de la Revolución.

Al margen de esa labor quiso también consumar —por su cuenta, sin carga para ninguna institución del país— el homenaje aludido. Por su programa en la Feria y en torno a ella, y por la fecha fijada para el regreso a Montreal, la ciudad canadiense donde reside y trabaja, debía viajar a Santiago y volver a La Habana el mismo día, lo que se complicó porque ya no había espacios en vuelos a Santiago, sino a Holguín. Tuvo que reservar la ida y la vuelta para los vuelos CU 964 y 974, respectivamente, asignados a un Boeing 737, y, por ser vuelos chárter, más caros, en pesos convertibles para ambos viajeros.

Para los desplazamientos Holguín-Santiago-Holguín logramos un taxi tramitado por Ezequiel Hernández Gómez, vicepresidente de la filial holguinera de la Unión de Periodistas de Cuba. El conductor, Roberto Rodríguez Pérez, fue eficiente, respetuoso y cordial. Entre los taxistas privados y los de Cubataxi —que es su caso— contactados, fue el que puso el precio menos alto, algo de agradecer, sobre todo porque en el país lo primero que se le hace a un taxi, aunque sea un vehículo de estreno, es anularle el taxímetro.

Desde que el avión despegó hacia Holguín las informaciones se dieron solo en inglés, aunque los pasajeros eran de distintas nacionalidades, no pocos hispanohablantes, incluidos cubanos residentes en Cuba. Ya avanzado el vuelo, le pregunté a la amable aeromoza que nos atendía por qué se hacía así aunque viajábamos en un avión operado por Cuba, con boletos vendidos aquí por Cubana de Aviación y en un vuelo nacional. Se deshizo en explicaciones: que el avión no es cubano, que está alquilado a Italia, que lo opera no recuerdo qué agencia (cubana), que el sobrecargo principal es italiano… Le faltó aducir el dominio estadounidense sobre la multinacional Boeing, y el sabor de ese nombre.

Entonces —le dije— ¿por qué no dan la información en español, italiano e inglés, en ese orden, si creen que el inglés es el idioma del mundo y no la lingua franca de un imperio, por influjo de la cual en aeropuertos y reservaciones aéreas del país su capital se llama Havana, mientras que en aeropuertos de otras latitudes se llama La Habana? La respuesta última fue que eso no dependía de ella, contestación que encarna una tragedia nacional.

No obstante, a punto de aterrizar en Holguín, el mensaje final a los viajeros se dio en español, italiano e inglés. Lleno de ilusiones, pensé: ¿Será que la queja surtió algún efecto? De hecho la habían respaldado quienes viajaban en la misma fila que August y yo: un cubano de Cuba nacido en Birán —como Fidel— y un matrimonio de turistas: peruana ella; él, un mexicano a quien la alegría del viaje no le impidió comentar dignamente la realidad impuesta a su país por factores internos (¡ay, Ayotzinapa!) y por designios estadounidenses.

No se debe menospreciar el valor cultural, político, histórico y moral de los símbolos, ni sucumbir al pensamiento pragmático, al acomodamiento y la resignación, que llevan a ignorar “detallitos” como la importancia de que, quien esté en Cuba, sienta que se halla en este país, no en otro, y lo rodea la cultura cubana, no otra. Si se desestima —ya sea en aviones o en uniformes de peloteros— lo que representa a la nación, desde la lengua —que tiene nombre de otro país pero lo han creado pueblos que le han impregnado su alma— hasta la bandera, el himno y el escudo, ¿por qué asombrarse de que proliferen símbolos y expresiones del imperio que se las ha arreglado para poner en marcha una maquinaria cultural, o anticultural, dominante, con recursos para imponerse como si fuera un hecho natural, si no divino? Se trata del mismo imperio que, pese a todo, mantiene el bloqueo económico, financiero y comercial contra Cuba y sigue tratando de torcerle el camino.

El destino primero del viaje era el cementerio de Santa Ifigenia, y a él llegamos sin percatarnos del madrugón que casi nos había impedido dormir la noche anterior. Valió la pena. ¡Cuánta callada y apreciable veneración en quienes —de Cuba y de otros países— van hasta allí para honrar el último testimonio de la existencia física de héroes fundadores!

A la entrada está el austero mausoleo de Fidel, como una trinchera de piedra, y de ideas, puesta a amparar a Martí, cuyos restos se encuentran a pocos metros. Ni siquiera percibimos el exceso de molesto control que, según nos habían dicho, hallaríamos en torno a la roca natural que protege las cenizas de Fidel, ni hay por qué descartar que, con el paso del tiempo y una mayor aceptación de la pérdida física del líder, y sin ceder al descuido ni perder solemnidad, la necesaria custodia se torne cada vez menos perceptible.

Todavía la organización topográfica para los movimientos por el sitio dificulta ver el cementerio y tomar fotos desde algunos ángulos que harían de ellas imágenes más representativas aún. Pero es necesario cuidar el sitio con esmero, y cualquier escollo resulta pequeño ante la emoción de acercarse a los lugares donde reposan los que fueron los huesos de luchadores que jamás descansaron cuando se trataba de defender a la patria natal, y a esa patria mayor que es la humanidad, en la que también se nace, se vive y se muere.

No se esbozará aquí, ni de lejos, la historia de aquel cementerio, ni un inventario de los restos sagrados que alberga. Sobre eso hablan datos y juicios en textos de varios autores, y este artículo tampoco intentará —¿con qué palabras?— dar fe de lo que allí se siente. También sobre eso abundan y abundarán asimismo testigos y testimonios, aunque tal vez ninguno alcance la altura de la realidad y las emociones que los animan.

Llegamos asimismo al otro punto relevante planeado para el viaje: Birán. Conmueve y alecciona como sitio donde nació quien devendría líder de la Revolución Cubana. Allí sobreviven signos que recuerdan desigualdades económicas y sociales de aquella época: a no muchos metros de la casona de la propiedad, se ven varias barracas de yagua, techo de guano y piso de tierra donde se alojaban inmigrantes antillanos, en especial de Haití, que acudían a Cuba para buscarse la vida, o la muerte, en el corte de caña y otros menesteres rudos. Y se aprecia el deseo justiciero con que el dueño, Ángel Castro, padre de Fidel y otros revolucionarios, procuró que niños y niñas de la servidumbre y de los alrededores tuvieran una escuela, la misma donde iniciaron el aprendizaje sus propios hijos.

El enclave alecciona igualmente, o sobre todo, por lo que aporta como otra prueba de la capacidad de algunos seres humanos —así el líder cuya existencia hizo que aquel entorno deviniese histórico— para no atascarse en lo mezquino y, en vez de eso, pensar más en el bienestar colectivo que en el suyo. De lo contrario, Fidel Castro Ruz pudo haber sido un millonario más, un abogado lleno de riquezas materiales, como en sus circunstancias pudo haber hecho José Martí, a quien talento le sobraba para saltar muy por encima de su origen humilde —que honró con su conducta, con cada uno de sus actos, con su vida de asceta— y hacerse una fortuna. Pero escogió ser uno de los pobres de la tierra, y tuvo plena moral para proclamar la decisión, consumada, de echar su suerte con ellos.

La necrópolis de Santa Ifigenia yo la conocía de varias visitas, todas antes de la partida de Fidel, y hacía más de cuarenta años que había visitado Birán, y aquellos lares me aportaban algo nuevo, como ocurre con sitios de tal índole, de tal significación. Pero, aunque las imágenes me reanimaban sentimientos o me despertaban otros, me detenía a observar en especial —sin comentarle nada, para no interferir en ellas— las emociones que, en silencio, experimentaba Arnold. Percibirlas bastaba para confirmar lo que Cuba, su historia y su Revolución representan para el mundo que José Martí se propuso alzar con el proyecto de 1895 y para todos los tiempos, con un ímpetu retomado por Fidel, en especial desde los sucesos del 26 de julio de 1953 y sus preparativos.

No noventa, ni cien, ni mil, infinitas razones hay para comprender la importancia de salvar a Cuba y su experimento justiciero, un propósito en que no cabe descuidar nada, ni lo que pudiera parecer minucia. El 22 de julio de 1893, en una circular a los presidentes de los clubes del Partido Revolucionario Cubano, Martí plasmó un principio de conducta que también hizo suyo Fidel: “la pobreza pasa: lo que no pasa es la deshonra que con pretexto de la pobreza suelen echar los hombres sobre sí”.

Con esos sentimientos llegamos al aeropuerto Frank País, para tomar el avión en que debíamos viajar hasta La Habana, pero nos llevamos una sorpresa: no vimos ningún anuncio sobre ese vuelo. Preguntando, topamos con una noticia escueta, como si no requiriese ninguna explicación, que tampoco tuvimos: estaba cancelado, y nos subirían a otro avión. La información no resultaba clara, y, aunque fuimos tratados con vocación de amabilidad —una vocación que, para realizarse en plenitud, en casos tales demanda hechos—, sentimos necesario reclamar que se nos asegurase el regreso esa noche.

Insistimos en ello desde que recibimos la inquietante noticia, y renovamos el afán al oír que llamaban a los viajeros de otro vuelo y, al parecer, no se nos tenía en cuenta. Cuando preguntamos, la respuesta fue que debíamos seguir esperando. Temimos quedarnos varados largamente en aquel aeropuerto, lo que habría dado al traste con citas que, como una en Prensa Latina, Arnold tenía concertada en La Habana para la mañana siguiente.

No nos quedamos allí varados, pero tampoco se indemnizó a quienes —como el amigo canadiense— habían hecho reservaciones para un vuelo que, por ser chárter y tener supuestamente determinadas características adicionales, era bastante más caro. “Cubana no indemniza”, fue en esencia la respuesta que recibimos, y que expresa una deficiencia de funcionamiento nacional que habrá que revertir —de manera orgánica, como cuando se trate, por ejemplo, de personas que sufran accidentes debido al mal estado de calles y aceras— para lograr el país que necesitamos, debemos y deseamos tener: con prosperidad y ética sustentables, como se demanda que sea.

Si aún no hay recursos para reparar las vías públicas, para devolver lo que se ha cobrado de más no parece que hagan falta inversiones muy significativas. Sentido de responsabilidad sí se requiere, y eso nada ni nadie puede ni debe acorralarlo. En una nación bloqueada, no solo su línea aérea puede tener déficits, carencias materiales explicables, pero sería suicida acostumbrarse a ellas con la inercia acuñada en “Eso no está a mi alcance” o “Ese no es asunto mío”, expresiones que de distintas formas son cotidianas, y percibimos desde el primer tramo del vuelo. Aunque, al menos, este fue puntualísimo, y felizmente desmintió lo dicho por la vendedora de la reservación en Cubana al preguntársele si, dadas sus características —mayor precio incluido—, se cumpliría el itinerario programado: “Cubana no es puntual”, dijo con una franqueza tan natural como escalofriante.

Si la nación no toma esos toros, y otros, por los cuernos, y no alcanza los logros que tiene el deber de cosechar, quedará lejos de lograr todo lo que está llamada a realizar “para merecer decir somos Fidel”, título de un texto publicado en este portal Cubarte y escrito por el mismo autor del presente artículo. En todo caso, llegar a ese merecimiento y no hacer tal proclamación será más honroso que hacerla sin merecerlo. La grandeza de la memoria y el ejemplo de Martí y de Fidel, y de otros muchos héroes fundadores, exige que su pueblo y todas sus instituciones se apliquen a rendirles homenaje de pensamiento y de actos, en forma permanente y a la altura de lo que ellos legaron a su patria y al mundo.

Esa realidad estuvo presente en lo dicho por Arnold August cuando ya volábamos hacia La Habana: “Siempre recordaré este día. Cumplí el sueño de rendirles homenaje a Martí y al Comandante en Santa Ifigenia. Ya olvidé lo desagradable ocurrido”. Agradezcamos al buen amigo su lealtad, su ejercicio de memoria selectiva para pasar por alto déficits que dañan no solo la imagen de Cuba —lo que ya sería grave—, sino también su funcionamiento. Pero nosotros no podemos olvidar los desaguisados, ni dejar de combatirlos, pues solo erradicándolos estaremos en condiciones de cambiar todo lo que debe ser cambiado, y cultivar las realidades de una cultura llamada a seguir, tesonera y creativamente, las lecciones de quienes trazaron el camino y lo abonaron con sus sacrificios y su inteligencia.

(Tomado de Cubarte)

Se han publicado 36 comentarios



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  • carlos dijo:

    muy buen intento al denunciar cosas que pasan a dirario en cuba y que socaban su prestigio ,y digo buen intento porque es lo mejor que he visto pero te quedas corto , Marti o Fidel hubieran dado un latigazo…..,“Cubana no indemniza”, no se puede vender lo que no se tiene , no se puede prometer lo que no se tiene…. o se hace bien o no se hace. haciendo las cosas a ojo de buen cubero no vamos a llegar a ninguna parte
    salud

    • DE CUBA CON ♥ dijo:

      Quisiera equivocarme pero creo que te equivocas

  • Arturo Menéndez dijo:

    Como siempre leo con interés las reflexiones de Toledo y con admiración por su acertada y aguda crítica a los males que nos afectan. Muchas anécdotas que emularían con las relatadas por Toledo podríamos hacer muchos cubanos en las innumerables experiencias de profesionales revolucionarios en el cumplimiento de sus deberes por acá y por allá. Por eso, y por mantener muy vivo el compromiso contraído desde muy joven, suscribo totalmente esa verdad expresada en la última oración del escrito. La tentación del cansancio nos acecha, y eso lo desean intensamente los enemigos y lo alimentan no pocos desde dentro con no pocos desaguisados.

    • Eduardo González S. dijo:

      Si nuestra meta es un socialismo próspero, tendrá que primero levantarse el bloqueo del cubano contra el cubano, el más insoportable de todos. Entre los trabajadores de CUBANA circula un comentario irónico y ¿jocoso? acerca del ómnibus que se lleva a los pasajeros, de un vuelo cancelado, hasta su destino: “si quieres un viaje en Yutong, compra un boleto de avión”.

  • Eduardo Ortega dijo:

    Buen texto. Escrito de manera simple. Sin ser rebuscado cuenta duras anécdotas de la realidad que diariamente nos encontramos los cubanos en nuestro país. Coincido con el Dr. Sande que tenemos que luchar contra lo que él llama desaguisados. Esos problemas nada tienen que ver con el bloqueo yanqui y mucho con el bloqueo interno que sufren los turistas que nos vienen a visitar con muchas ilusiones, trayendo en sus mentes el reflejo y el mito de país afable, culto, organizado y solidario que ha creado la Revolución Cubana. Los turistas que sufren esos desaguisados, quizás hagan como el amigo del autor e intenten olvidarlos, pero los deseos de repetir la visita se habrán menguado; el boom de interés por visitar Cuba declinará. El visitante olvidará los mitos y recordará la realidad que vivió. Pero es que los nacionales muchas veces tienen que sufrir esos problemas que comenta el autor, y a veces con creces; sin embargo son esos nacionales mal tratados los que hacen y construyen día a día lo que tenemos. Si no cuidamos lo que hemos logrado, poco nos quedará con el paso del tiempo. SALUDOS!

  • E.T. dijo:

    Me ha gustado mucho este artículo, lo considero bien escrito, muy agudo y muy respetuoso en las críticas muy merecidas que hace. Es doloroso palpar que exsite un abandono total por las esferas estatales por esos detalles que a nosotros, -quizás por el mal hábito de verlos todos los días- ya nos parecen normales pero que impactan a los que viven en otro país. Un cubano de “a pie” se enfrenta todos los días a cientos de situaciones como estas, que como dice el autor no requieren de inversiones materiales para su solución, solo de una inversión de respeto hacia los demás y sentido de pertenencia. Lo malo es que esas cosas no las venden ni en las farmacias ni en las “shopping” Como siempre digo, ojala que los decisores le dediquen un espacio de su apreciado tiempo, aunque sea pequeño, a la lectura de artículos como este y de las opiniones que dan los cubanos. Sería de mucho aliento. Gracias si me publican

  • José Luis Batista Rosales dijo:

    Qué hermoso artículo. Desgraciadamente si no quiere sufrir disgustos, no salga a la calle, quédese en casa, eso sí, sin poner el NTV. Usted que fue volando….. si va por carretera hubiese tenido mucho más material. Lo felicito por este escrito

  • Víctor Angel Fernández dijo:

    Esperemos a ver si, en consonancia con el llamado hecho en el artículo de Randy, algún funcionario de Cubana, considera que debe dar una respuesta (ejemplar y ejemplarizante) que ayude a lavar una cara, por donde entra hoy al país, una enorme parte de la principal industria y donde, hay que reconocerlo, lo sucedido en el vuelo que se explica, no es una excepción, ni una casualidad.

  • esculapio dijo:

    Señor Toledo, suerte q usted viaja en avion, a los q viajamos en ´´guagua´´ tampoco indemnizan los retrasos ni apenas nos informan el por qué, es como si no les importáramos nada y dependiéramos de la suerte…o mala suerte. usted se queja porque no le hablaron en español, a nosotros nos hablan en las terminales de ómnibus y trenes en un idioma gutural, monosílabo,soez y si te conviene bien y si no también.
    con relación al idioma , quien pone impone, así me decía mi padre, pero imagínese q también viajen chinos, vietnamitas, mongoles ¿como se las arreglaría la aeromoza para comunicarse? duele mucho, pero el ingles es un idioma por decir ´´internacional´´ alguno debía de servir para una comunicación mas generalizada y por eso no debemos de sentirnos humillados, tal vez el español sea una lengua mas difícil de dominar , de hecho lo es , por eso tal vez se utilice el ingles mas practico y sobre todo con palabras muy comunes universalmente .lo q si se ofende es la incompetencia y el mal trato allí está el meollo del asunto. el problema está en la incapacidad de demostrar seriedad, responsabilidad en fin profesionalidad en todo lo que hacemos, no es el idioma lo q nos hace inferiores, es nuestro modo de asumir los retos.decir ´´yo soy Fidel´´ y hablar de Martí , no nos hace mejores cubanos , llega a convertirse en cliché, lo q nos hace buenos cubanos es IMITARLOS, y comportarnos a su altura.
    y para la próxima, no atosigue a la pobre aeromoza que ella NO TIENE LA CULPA DE ESO , ella pensaría que usted salió del periodo de la horrenda inquisición.
    A propósito el termino de ´´lingua franca´´ ¿por qué? no es mejor decirlo en español ¿? eso es lo q usted preconiza…nuestro bello idioma.

    • jorge dijo:

      ¡genial! ¡es casi otro artículo!

    • Leandro dijo:

      En cualquier país del mundo que se respete y que respete su cultura el primer idioma es el del país. En Cuba, en cualquier lugar el primer idioma debe ser el español: nuestro español. No se trata de que no se hable el inglés, se trata de que no hay por qué rendirle pleitesía y ponerlo por encima de nuestro idioma, que es ponerlo por encima de un elemento sustancial de nuestra cultura, en momentos en que se nos hace una guerra cultural.
      Evidentemente Ud. trata de buscar como desacreditar el artículo cuestionando el empleo por el autor de la frase “lingua franca”. No hay que ser demasiado culto para saber que anglicismos, galicismos o frases en latín u otros idiomas, como es el caso, empleadas con mesura, no demeritan ningún idioma y que muchas veces es la mejor manera de decir lo que se quiere.
      Para arremeter contra el autor Ud. sale en defensa de la aeromosa, pero dice que “a nosotros nos hablan en las terminales de ómnibus y trenes en un idioma gutural, monosílabo,soez y si te conviene bien y si no también”. Me imagino que igualmente Ud. no culpe a esas personas, pues al igual que la aeromosa; ellas no tienen la culpa y entramos en un problema generalizado: “La culpa, la maldita culpa, no la tiene nadie”.
      Su padre, por supuesto merece respeto; pero no podemos, como un rebaño de corderos, dejarnos imponer todo lo que a otro, por ocupar un determinado cargo, le de la gana.

      • Alden Hernández dijo:

        Leandro parece ser usted Luis Toledo Sande ¿o me equivoco?

    • liscuba dijo:

      Esculapio, sin dudas usted entendió solo un poco. Es imposible que con tal apasionamiento la razón no se ciegue y termine saltándose líneas medulares. Que se cuente sobre un avión no significa que no se coja un P en la capital o un carretón de caballo en santa Clara. Que se le pregunte a un servidor público no es la horrenda inquisición. Creo que Toledo fue reservado y ético en su artículo, sin dejar se der profundamente crítico. Pero usted que habla de imitar creo que debe primero entender el concepto o el vínculo entre lo radical y armonioso.

    • jaden dijo:

      POR DIOS el mejor comentario que he visto, a Luis hay que decirle que acabe de “aterrizar que estamos en Cuba”, prácticamente es un artículo clásico al tributo y a la crítica social superficial que no llega a los verdaderos responsables.

  • sachiel dijo:

    Dr Sande, su articulo es francamente de una crudeza conmovedora, de una verdad completa, que refleja uno de tantos problemas que tenemos que resolver aqui y no con otros. Es casi habitual la impuntualidad de los vuelos de Habana Holguin y viceversa, cuyas motivaciones deberian explicarse públicamente por el MITRANS, o el IACC. Un empleado no es el decisor de politicas o directivas, por eso se responde asi y se hace asi esa cultura del desgano y desden apatico, hasta que alguien se acuerda y ruedan cabezas o caen rayos , o mejor dicho, truenes, sobre algunos decisores de menor cuantia. Y me pregunto de nuevo: ‘¿esas personas firmaron el Concepto Revolución con plena conciencia, o no?

  • Tomás H. Vidal Cordero dijo:

    Gracias Toledo, buen artículo. no nos desanimemos, por delante tendremos siempre los revolucionarios que pensar en lo dicho por Fidel: …quizá de ahora en adelante todo será más difícil; para cada quien en su tiempo de vida; esos retos existirán mientras exista el imperialismo. Hay que enfrentar la realidad, perseverar con la acción, influir por todos los medios a nuestra disposición con inteligencia y argumentos; “la guerra que se nos hace es pensamiento, ganémosla a pensamiento”. Hay que luchar cubanísimamente porque quienes nos rodean y más, adoren y defiendan nuestros símbolos y nuestra cultura.

  • Heriberto dijo:

    Señor Toledo, aunque leo casi siempre sus articulos, le dire sinceramente que algunos les falta aterrizar y bajar al idioma de un entendimiento común, incluido el español que señala.
    Este articulo cumple con las expectativas de la información y el aprendizaje.
    Estoy 100% de acuerdo con ud., sobre todo en lo relativo a la información que los trabajadores, funcionarios y directivos, deben dar sobre sus servicios y los cambios que se produzcan en la naturaleza de los mismos, de forma OPORTUNA, CLARA, PRECISA Y RESPONSABLE.
    Como se habra dado cuenta empece con los trabajadores ó empleados, pues la cadena de lo bueno o malo en la atención de las personas empieza y puede terminar, en este sencillo eslabón.
    Los funcionarios y directivos, son los RESPONSABLES DE GARANTIZAR que la calidad de los servicios que su entidad ofrece, sea la mas alta posible y que merece cualquier persona nacional o extranjera.
    Gracias por sus articulos.

  • Eduardo Ortega dijo:

    Estimado Tomás H. Vidal Cordero. No creo que debamos resignarnos a que en adelante todo será más difícil. Nosotros tenemos que trabajar por un país más próspero, donde los jóvenes tengan deseos de vivir en él, trabajar y crear sus familias y ver crecer a sus hijos. De lo que le sucedió al autor y a su compañero de viaje pienso que solo un porciento se debe a la acción del imperialismo y del bloqueo. Una buena parte se debe al bloqueo interno, al mal trabajo que hacemos. A la falta de motivación que tiene mucha de nuestra gente para trabajar bien. Eso hay que cambiarlo definitivamente. Ya tenemos casi 60 años de Revolución, formando profesionales, educando a nuestra gente. No se trata de darles un curso a las personas que trabajan dando servicios. Se trata de hacer una política muy inteligente y sabia para aprovechar todas las potencialidades que tenemos para vivir mejor, no para vivir peor. Reciba mis respetos y mis SALUDOS!

    • Tomás H. Vidal Cordero dijo:

      Gracias Eduardo por atender mi opinión. Soy optimista, lo primero que dije fue que -no nos desanimemos- por que desafortunadamente esos problemas están y van a estar por un tiempo más. a la frase del Comandante “quizá de ahora en adelante todo será más difícil” le enmarqué el carácter histórico: -para cada quien en su tiempo de vida- yo no he dicho, ni infiero en mi comentario lo relacionado con que estemos trabajando en un país -donde los jóvenes tengan deseos de vivir en él, trabajar y crear sus familias y ver crecer a sus hijos- afortunadamente la gran mayoría de nuestros jóvenes están en nuestro país, haciendo eso mismo y defendiendo su futuro. nuestra obra revolucionaria es garantía de eso. lo que pasa es que los arboles no pueden impedirnos ver el bosque; pero los arboles de los problemas aludidos por Toledo están. Estamos construyendo el Socialismo prospero y sustentable que queremos pero entendámoslo mas claro, estamos dando una gran batalla por quitarnos el capitalismo de encima. Por eso ahora y en lo adelante seguirá siendo cada vez más difícil (complejo), lo cual no quiere decir imposible, se pudo se puede y se podrá. pero esto no nos da derecho a subestimar las fuerzas negativas internas, las externas (el capitalismo si es sistema mundial y frente a cada proceso revolucionario aumenta su fuerza por diez). Vamos a revertir nuestras condiciones de país subdesarrollado, resultante del capitalismo, pero no será de la noche a la mañana, para lo cual tendremos que continuar preparando a los jóvenes que me refieres, los nuestros, para que a pesar de los pesares estén, y hoy son y mañana serán lo mismo los empleados o los directivos de los aeropuertos u otros trabajos y defiendan nuestros símbolos y
      nuestra cultura. También para usted mis respetos y mis SALUDOS.

  • HECTOR Y EL HERMANO dijo:

    Comparto sus críticas a esas manifestaciones, no soy de la idea de ubicar esos comportamientos como parte de una cultura, lo veo como algo no resuelto y no debidamente enfrentado, pero como consecuencia de la crisis económica que hemos vivido. Las crisis económicas crean estas crisis de valores, donde la indisciplina, el pesimismo, la incertidumbre se generaliza como epidemia.
    Son comportamientos generalizados en nuestro sistema empresarial y más palpable en los servicios, que requieren de acciones como un todo, como un paquete a tono con el avance del proceso de reordenamiento de nuestra economía. De un inventario de estímulos, el que más motiva y moviliza a un trabajador, o empleado, es la producción, saber para ese empleado que está en un lugar prospero, productivo, es el mayor estimulo, nadie busca o se mueve hacia lugares fracasados o en crisis, nos movemos o miramos hacia lugares de prosperidad, nuestra satisfacción es saber que estamos trabajando en el lugar adecuado, donde hay futuro y prosperidad, ahí encontramos las mayores motivaciones, después vienen otros estímulos, el líder, el dinero y más……………. Es por ello que en la medida que se reorganiza la economía, y aparece la prosperidad para ese empleado, como es el caso de los servicios vinculados al turismo, se requiere por parte del Estado una acción más integral sobre esos lastres e indisciplinas.
    No debemos abordar la solución de estos problemas que muy bien usted denuncia, con campañas, o de forma general donde se mesclen sectores más afectados con otros que van mejorando su gestión económica, o como hasta ahora hemos venido haciendo, mediáticamente y en la gestión administrativa, apelando a la conciencia, un camino bastante trillado y de pocos resultados. Se requiere hoy más que nunca junto al proceso de reordenamiento económico de un sector determinado, proponer cambios en la legislación laborar y reglamentos empresariales en esos sectores aparejados a las mejoras de su gestión económica, donde los directivos cada vez cuenten con más respaldo jurídico, elevando la exigencia y tipificando como graves, aquellas faltas que por su connotación afectan a todo el pueblo, beneficiario principal de una buena imagen de la principal locomotora de nuestra economía, el turismo. Se requiere dar pasos más integrales a la par de los avances en cada sector de la economía.

  • jd dijo:

    De acuerdo con todo lo que se dice en el articulo. Es cierto, como se dice en un comentario, que no se pueden dar los anuncios en todos los iddiomas que existen, pero tambien es cierto que el idioma del país es el español. Dar los anuncios en español e inglés (español primero) no mataría a nadie, y no sería nada diferente a lo habitual en muchos países del mundo. Un saludo

  • Leandro dijo:

    Ud., como siempre, con una aguda crítica, defendiendo las esesncias de Cuba y de nuestra Revolución.
    Lamentablemente suceden muchas cosas como las qu Ud. señala, con las que chocamos día a día y que sin duda hacen felíces a los detractores de la Revolución e indigna a los que somos revolucionarios.
    Como Ud. señala, por violaciones del tránsito, solo se prevé sancionar a choferes y peatones; pero las entidades que responden por el buen estado de las vías no tienen previsto sanción alguna.
    Cubataxi obligó a todos los carros modernos particulares del país asociados a la agencia Taxis-Cuba a pintarlos del color corporativo violando la legislación establecida, incluyendo una propia resolución del Ministro del Transporte y denunciado el hecho, junto a otras violaciones de la legalidad, no pasó nada: La empresa está por encima de lo oficialmente establecido. Por cierto, si de símbolos se trata, los carros antiguos; léase de antes de la Revolución no fueron obligados a pintarlos con el color corporativo.
    El código del trabajo establece que los trabajadores por cuenta propia que contratan fuerza de trabajo deben confeccionar un contrato de trabajo. Hay entidades que han preelaborado el contrato, sin que el empleador pueda realmente negociar con el empleado las cláusulas del contrato: para hacer cumplir la ley, se viola la ley.
    Vuelvo a los símbolos: se quiere exigir a taxistas que trabajan con turistas, sin que se les haya establecido en el contrato, que tienen que vestir con corbata, “porque en el mundo se usa la corbata”; no con nuestra tradicional guayabera.

  • ¿ dijo:

    estoy muy de acuerdo con el artículo y sobre todo con Esculapio que pone de forma muy clara los puntos sobres las ies vista desde su altura de lector como yo.
    es cierto q a veces nos sentimos ofendidos por algunas palabras del ingles, pero ¿por que?. nuestra lengua es hermosa pero el ingles es el que simboliza la industrialización y los nuevos avances de la ciencias porque tal vez predominan los anglofonos y le ponen los nombres q ellos estiman convenientes.
    Recientemente estuve en la terminal de ómnibus nacionales, el trato del personal q trabaja en los baños fué tan BRUTAL a pesar del pago reiterativo de 1 peso q hay q pagar cada vez q pasas el umbral , q me dejó sin palabras. personal que no es porque proceda de un estrato social humilde !no! yo soy humilde, pero el RESPETO al semejante es lo q nos está descaracterizando, la grosería, la vulgaridad, el inadecuado uso de nuestro idioma. no se que es peor, si ver y oir palabras en ingles u oir nuestra lengua maltratada, pisoteada, vejada.
    cuando hablamos del carácter del cubano, campechano, afable y todas esas cualidades q siempre fueron inherentes a los habitantes de esta hermosa isla, hoy en día deja mucho que desear. Y DE ESO NO TIENE CULPA EL BLOQUEO.
    comparo el comportamiento de mis alumnos procedentes de países latinoamericanos e incluso caribeños y se destila educación por los poros, sin embargo, y es doloroso reconocer , que la educación de los cubanos deja mucho q desear (no en todos pero en su gran mayoría). no es el momento de adentrarnos en un problema tan sensible y creo q habrán otros foros donde se planteen y se plantearan dichos problemas, pero todo forma parte de una cadena que comienza DESDE LA CASA, LA ESCUELA, LA CALLE.
    estamos aun a tiempo de recapacitar y retomar la frase ´´formar el hombre nuevo´´ porque el existente, al menos en Cuba me está dejando un sabor amargo en la boca

  • Pedro dijo:

    Cubana de Aviación es conocida en México como “La Milagrosa” porque dicen que sale cuando Dios quiere y llega cuando Dios quiere igual

  • Yolanda dijo:

    !Buen artículo!, pero, qué lástima, de nada servirá, ya por todos lados estamos llenos de quejas; quejas aquí y quejas allá, quejas, quejas y más quejas, departamentos de quejas, especialistas en quejas, especialistas principales del departamento de quejas… ¿y? … !!!Por Dios!!!!
    En Villa clara viví unos de los momentos mas emocionantes de mi vida: Estar a escasos centímetros (frente a frente) de los restos mortales de mi ídolo, el CHE GUEVARA, juro que el corazón me latía a mil revoluciones por minutos, estaba frente a él, VIVO. luego Tania y los demás, fue increíble estar tan cerca de ellos, cerquita.

  • Eduard dijo:

    Si, es absolutamente cierto, vivimos en el país de la queja, eso es a diario y en cualquier esfera de la vida…pero nada pasa, seguimos quejandonos, escribiendo artículos (unos mejores que otro), enviando cartas con quejas a las distintas instancias (como norma tienen 60 días para contestar y la mayor de la veces nunca llega la respuesta a la queja), en la TV leen las quejas, por Radio Reloj por ejemplo, la gente en las guaguas, en la bodega, en cualquier cola (que son frecuentes y permanentes) se queja. Voy a releer el libro de Lenin “Qué hacer”, haber que dice sobre la queja, pero si la memoria no me falla el tema del libro era como hacer la Revolución.

    • Andrés Hernández Font dijo:

      Saludos a todos:
      No suelo emitir opiniones en foros aunque sigo minuciosmente el debate.
      Envío esta pregunta:
      ¿Todos los que nos quejamos continuamente, en nuestras respectivas responsabilidades (trabajo, barrio, familia) cumplimos los deberes con la misma vehemencia que nos quejamos?
      Gracias

  • el negro dijo:

    en realidad el problema está en la cancion de Buena Fe, ´´Tengo un catalejo…..¨¨ leemos en la prensa mas artículos sobre los problemas q acontecen en los países capitalistas y sin embargo nuestros problemas , NUESTROS, solo aparecen como un pálido reflejo y con el aura de que son resolvibles. pero el asunto es que hay un slogan muy popular en estos 60 gloriosos años de revolución que es ´´erradicaremos los problemas´´, pero es q me he vuelto viejo oyendo las mismas dificultades y no le veo la solución.
    independientemente del bloqueo , y eso es algo innegable q nos afecta economicamente´´, el mal trato,la indolencia y la mala educación nada tiene q ver con ello.
    uno asiste a los centros de servicio a la población, ya sea comercio, salud , transporte y hasta uno siente miedo y timidez para enfrentarse con caras de ´´concreto´´, inexpresivas, inhumanas , altaneras, en fin todo aquello Q NO TIENE NADA Q VER CON LA FUNCION Q REALIZA. y es q el dependiente se queja del médico, este se queja del chofer, este se queja del funcionario público y asi sigue la cadena interminable de malos tratos y negligencia. no basta con quejarnos pero ¿que hacer?. yo estuve hospedado en el hotel ´´GRan club de Santa Lucía¨´ para celebrar el cumple de mi hijo. solo un trabajador sabe del gran esfuerzo que hay q realizar para poder asumir ese gasto. luego de pagar el precio en una oficina de reservaciones, en el hotel a mi llegada tuve q dar 20 cuc más !!!!! ¿? porque no me habian cobrado el precio exacto. para colmo el hotel a los cumpleañeros les regala un cake , el cual fue prometido y JAMAS ví. por llegar 10 minutos mas tarde al restorant a desayunar, fui apabullado por un camarero que poco faltó para agredirme y entonces ¿eso me pasa x ser cubano? ¿acaso no tengo mas mérito de disfrutar de esas instalaciones q un extranjero? fue doloroso , pero en fin, despues del gran esfuerzo de ahorrar, al menos pude disfrutar de una linda playa que ESO NO ME LO QUITA NADIE.
    pensemos…..

  • sufrido usuario dijo:

    oye ¨¨negro¨¨ la verdad es q uno se las ve ´´negra´´ cuando de servicio a la población se trata.y eso de cobrarte en el hotel de mas está ´´sospechoso´´ pero como dice usted, tenemos unas lindas playas que eso no no los quita nadie, auqnue para llegar a ellas cueste un poquito trabajo, al menos las mejores . Pero bien, si al menos recibiéramos un trato amable, aun cuando falte la puntualidad, la responsabilidad y la eficiencia, pero haya una sonrisa detrás del buró o detrás del mostrador o detrás de cualquier barrera, uno se sentiría ´´conforme´´,diríamos : NO PUDE RESOLVER PERO ME TRATARON TAN BIEN…. pero es q a pesar de todas las negligencias a las q nos enfrentamos nos encontramos con las caras de ´´turco´´, con las malas respuestas y la pobre información, es como para parar en Mazorra. pero no, creo q eso hay q mejorar aunque parezca inverosímil, y como decía Martí que creia en la virtud, yo espero q los cubanos volvamos a ser el tipo campechano, afable, solidario y respetuoso. Yo también tengo fe en la virtud del cubano, lo q pasa es que hay q hacer un esfuercito más, pero se logrará.

Se han publicado 36 comentarios



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Luis Toledo Sande

Luis Toledo Sande

Escritor, poeta y ensayista cubano. Doctor en Ciencias Filológicas y autor, entre otros, de “Cesto de llamas”, Premio Nacional de la Crítica. Mantiene el blog http://luistoledosande.wordpress.com/

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