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La herejía coherente de Raúl Roa

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 Fidel Castro comenta con el canciller Raúl Roa la intevención que ofrece Nikita Jruschov, Primer Ministro de la URSS. A la derecha el comandante Juan Almeida y detrás, Raúl Roa Kourí. Foto: Korda, Alberto.

Fidel Castro comenta con el canciller Raúl Roa la intevención que ofrece Nikita Jruschov, Primer Ministro de la URSS. A la derecha el comandante Juan Almeida y detrás, Raúl Roa Kourí. Foto: Korda, Alberto.

Cuando falleció en 1982 yo terminaba el preuniversitario y aunque no había vivido sus batallas defendiendo a Cuba en la ONU y retirándose “con los pueblos de América” de la OEA, Raúl Roa era para mi una figura legendaria. Lo había visto con su gesticulación cubanísima y su adjetivación avasalladora en el documental Pablo, de Víctor Casaus, hablando de sus amigos Pablo de la Torriente Brau y Rubén Martínez Villena y dando color con su verbo torrencial a toda una época.

Mi padre acostumbraba a citarlo cuando quería argumentar el carácter visionario de Fidel -“Roa dice que oye la hierba crecer y ve lo que está pasando al doblar de la esquina”- pero fue su prólogo a la poesía de Rubén que leí siendo adolescente el que me hizo descubrirlo como gran intelectual y fecundo escritor, además de hacerme admirar su lealtad al amigo fallecido al que seguía defendiendo después de muerto en su polémica con Jorge Mañach.

Al leer más tarde la compilación de sus textos recogidos en La revolución del 30 se fue a bolina -título que lamentablemente presté y perdí y por ende cito aquí de memoria- me impresionó la decisión de lucha recogida en el artículo “Tiene la palabra el camarada máuser” que creo recordar abre el libro, y la referencia a “discípulos dispuestos a la negación constructiva” en el discurso ante el fallecimiento de Enrique José Varona, tutor intelectual de su generación.

Aunque fue la entrevista con Ambrosio Fornet que cierra ese libro bajo el título “Tiene la palabra el camarada Roa”, publicada originalmente en 1968, la que me llevó a otras lecturas en busca de personajes y hechos que él jerarquiza con su palabra afilada y su participación como protagonista de un largo período en la historia de Cuba pero también como un profundo conocedor de su historia, su arte, su literatura y sus intelectuales cuyas mejores realizaciones promovió cuando en 1948 fue designado Director de Cultura del Ministerio de Educación.

Consecuente hasta el final de sus días, su respuesta a Fornet cuando este le pregunta por los “golpes” que repartió en la aguda lucha ideológica en que participó entre 1931 y 1935 responde:

“No me disculpo ni me arrepiento hoy de ninguno de esos golpes: los di a conciencia y a conciencia los reitero.”

Quien antes de 1959 criticó el uso dogmático del marxismo impulsado desde la URSS y fue entonces un agudo cuestionador del estalinismo encontró y abrazó en la Revolución cubana la aplicación creadora de las ideas de Marx. Roa define su militancia en el Partido Comunista de Cuba liderado por Fidel como “el más alto honor de mi vida revolucionaria” y dice a Fornet:

“el marxismo, bajo la égida de Fidel Castro, se concibe y aplica con un ímpetu creador y una independencia de criterio que jamás antes tuvo, sin que se altere su sustancia, se soslaye su carácter internacionalista, ni se detenga su expansión. De eso le viene su frescura, su vitalidad, su audacia, su flrmeza, su autoctonía y su universalidad a la Revolución Cubana. Por eso, ahora se es y no se es marxista como se era diez años, veinte años atrás.”

Su antimperialismo era raigal, culto e ingenioso, el cine cubano recogió para la historia cuando desmintió a un diplomático estadounidense en la ONU enarbolando una biblia. Genio y figura hasta la sepultura, cuando ya no era canciller sino Vicepresidente de la Asamblea Nacional de Cuba y presidía una Conferencia Interparlamentaria Mundial que sesionaba en La Habana espetó a un representante estadounidense que insistía en intervenir:

“Tiene la palabra el delegado de Estados Unidos, pero sin guapería”.

En Raúl Roa se unen, como en varios de sus compañeros de generación, vanguardia intelectual y política, unidad que es una de las claves para entender la permanencia del proyecto político triunfante en 1959 y para garantizar su supervivencia ante los desafíos que nos plantea el porvenir. A 34 años de su muerte trabajar por preservar esa unidad sería el mejor y más consecuente de los homenajes.

(Tomado de CubAhora)

Se han publicado 11 comentarios



Este sitio se reserva el derecho de la publicación de los comentarios. No se harán visibles aquellos que sean denigrantes, ofensivos, difamatorios, que estén fuera de contexto o atenten contra la dignidad de una persona o grupo social. Recomendamos brevedad en sus planteamientos.

  • Reynaldo Feijoo dijo:

    Pienso que debemos estudiar a Roa. Cuando un cubano de cualquier generación lo lee y estudia, siente venir de dentro, de las raíces más profundas de la cubanía, un orgullo patriótico indoblegable como su verbo y sus principios

  • Ismael dijo:

    Para enfrentar con éxito la contienda cultural que está en curso me parece imprescindible fortalecer y desarrollar la alianza entre un poder político que mantenga sus fuerzas y esté dispuesto a someterse a un proyecto socialista participativo que lo vaya convirtiendo en un poder popular, y la cultura, que es una dimensión descollante de la vida nacional y al mismo tiempo constituye un potencial capaz de ponerse a su servicio, si se trabaja en el campo cultural con una combinación de plan y de voluntad revolucionaria, y se eliminan serios obstáculos que confronta.
    Esa alianza sería una de las fuerzas principales en una batalla que tendrá dos objetivos: impedir que las personas y la sociedad sean sometidas a un modo de vida y de organización social de explotación, injusticias sociales y cesiones de soberanía; y volver capaces a las personas y la sociedad de desplegar sus cualidades y sus capacidades para defender y desarrollar una sociedad solidaria y socialista.

  • Ladiesha Timoshenka dijo:

    Sobre todo una persona de mucho mas cultura que cierta persona que se creia que todo lo sabia….. que risa.

  • Eduardo González S. dijo:

    Para quien quiera gozar, asombrarse y divertirse con el verbo de Roa, recomiendo de Quintín Pino Machado PLAYA GIRÓN Apuntes de una Batalla (cito de memoria, probable imprecisión en subtítulo) en la primera parte titulada “La batalla en la ONU”. De autor cubano creo que es lo mejor que se ha publicado en nuestro patio sobre aquellos acontecimientos.

  • Carlos de New York City dijo:

    Ante este POST y escrito sobre un Hombre de Cuba quizas podemos decir un Intelectual , nada puedo decir que no este escrito ni que Cuba asi como Muchos paises y Amigos de Cuba no Conocieran en la Humildad de este caballero…
    Para rendirle mi modesto homenaje solo dos palabras : ” me siento orgulloso de que Como Cubano hubiera sido nuestro Canciller , nuestro Politico y Hombre asi Como Nuestro canciller de la Dignidad.
    ! Gracias raul Roa , donde quieras que este , aunque Tu espiritu esta regado en toda nuestra Patria y Pueblo porque existen Hombres como Tu en nuestra Sociedad Cubana. ! Gracias !

  • granito de arena dijo:

    Roa fue una de las personalidades más interesantes de la historia de Cuba. Muy culto, de una agilidad mental tremenda, poseía un sentido del humor inigualable. Al punto de que se le atribuían anécdotas que no eran ciertas. Lo cierto es que su gran amigo y compañero de luchas Pablo de la Torriente, que también se las traía en eso de tener sentido del humor, decía que cuando Roa falleciera habría que conservar su lengua en un museo, y eso a pesar de que a Pablo lo matan en el 36, y no pudo conocer las hazañas de Roa como canciller de la Dignidad.

  • Voltaire Medina Orellana dijo:

    Coincido plenamente con Iroel Sánchez. Roa es de los personajes inmensos que lucharon por la dignidad del hombre, la libertad de los oueblos y por la Revolución Cubana con intensidad de patriota. Mi admiración por Rubén Martínez Viillena me llevó a Raúl Roa y así tuve la suerte de conocer a los dos. Esos comunistas nunca mueren. ¡Qué palabra¡. ¡Qué sabiduría¡. ¡Qué ingenio¡. Soy ecuatoriano, del sur de mi país pero cuando leo a Martínez y a Roa me siento ciudadano del mundo. Sugiero la publicación de las obas completas de Roa. Debemos conocerlo mas..

  • inocente dijo:

    Iroel veo con satisfacción que en este artículo evocas el nombre de tu padre el cual fue mi amigo personal, admirador y asiduo lector de los escritos de Roa. Gracias

  • Vicente Feliú dijo:

    Hermoso e importante artículo, con el que me identifico conmovedoramente. Abrazos para Iroel

  • Héctor Espinosa dijo:

    Iroel, gracias por recordarnos cosas de las que tenemos que seguir leyendo y estudiando. Aunque conosco muchas anécdotas impactactes, aleccionadoras, útiles y graciosas de Roa, de su carácter, de su inteligencia y de su alto compromiso con los valores en los que creyó siempre, te confieso que me ha picado el bichito de leer más de él y de paso seguir sumergiendome en nuestra historia, rica en hombres que han defendido la revolución conjugando verbo, inteligencia, integridad y humor. Como en la UJC, como cuando escalamos junto el turquino o como cuando me sugerías polemisar de un tema polémico y difícil del momento; hoy me pones a buscar, meditar y profundizar. Gracias nuevamente amigo.

  • victor dijo:

    Iroel, en un proyecto social como el nuestro, necesitamos muchos Roa, necesitamos ejemplaridad, valentía, conocimiento, cultura y también hasta un poco de humor, que bien distribuido nos hace mucha falta.
    Entre dirigentes estirados y nada compartidores, de los que existen hoy en todas las esferas del país, estamos sobrecargados.

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Iroel Sánchez

Iroel Sánchez

Ingeniero y periodista cubano. Trabaja en la Oficina para la Informatización de la Sociedad cubana. Fue Presidente del Instituto Cubano del Libro. En twitter @iroelsanchez

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