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Las trampas del Mercosur flexibilizado

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cancilleres brasil y argentina

por Juan Manuel Karg / @jmkarg

Politólogo UBA / Investigador IIGG UBA y CCC

El viaje de canciller interino José Serra a la República Argentina termina de poner sobre la mesa una serie de elementos importantes para comprender una situación regional novedosa, cambiante. El tucano, dos veces derrotado por Luiz Inácio Lula da Silva en el terreno de las urnas, comparte con Susana Malcorra la idea de “flexibilizar” el bloque, noción que parte de un presupuesto engañoso: desideologizar la política exterior de los países. Detrás de este gran titular, se abriría la idea de que se le daría oportunidades a los funcionarios de carrera -“los mejores”- en el ámbito de las relaciones exteriores, y no a funcionarios políticos puros. Esto es desmentido de entrada por el propio caso de Serra, un político hecho y derecho y no un diplomático de Itamaraty, que arribó a su lugar sólo por un arreglo cupular con el también interino Temer, cerebro del golpe a Dilma.

Pero, sobre todo, la supuesta “desideologización” exigida por Serra-Malcorra anidaría en dejar atrás las uniones políticas puras, pasando a un pragmatismo que definiría las relaciones exteriores por otros elementos, como la economía. Curioso razonamiento para establecer nuevos acuerdos de libre comercio con potencias (EEUU y UE) con las cuales nuestra región siempre tuvo asimetrías evidentes, contra las cuales batalló diplomáticamente en el “No al Alca” de 2005. La pauperización social que vive México desde la firma del Tratado de Libre Comercio de América del Norte, junto a EEUU y Canadá, debe servir de contundente balance para graficar los peligros evidentes de arrojarse sin más a las mieles del “libre mercado” justamente con quienes son jugadores, árbitros y dirigentes a la vez de aquellas estructuras.

La principal trampa del Mercosur flexibilizado es esa: funge como soporte discursivo para establecer una operatoria bien conocida para nuestros países. ¿Cuál es la desideologización en flexibilizar la unidad de nuestros países para ir hacia la Alianza del Pacífico? ¿No hay una ideología evidente en el andamiaje institucional de este bloque, en el cual todos sus miembros son firmantes de TLCs con Washington? La resultante de esta nueva operatoria es un amesetamiento evidente de las nuevas instancias regionales, como Unasur y CELAC. El “golpe en cámara lenta” en Brasil y su desenlace nos muestra eso: mientras las autónomas herramientas no llegan a dar respuesta acorde sobre el tema, por un “empate catastrófico” de las fuerzas posneoliberales y las conservadoras, la OEA debate sobre Venezuela, no emitiendo palabra sobre la grave situación institucional que afronta el gigante sudamericano.

El Mercosur flexibilizado es, en esencia, una puerta abierta al libre comercio, para intentar orientar la región hacia el TPP (Acuerdo Transpacífico) que Washington armó en detrimento de Beijing. Brasil y Argentina pasaron, entonces, de constituir e intentar formar parte de los BRICS, respectivamente, a ser los arietes sudamericanos de la nueva política de EEUU para aislar a China a nivel global. Todo en apenas cinco meses. Es que detrás de la supuesta “desideologización” hay una ideología bien clara: la neoliberal. Malcorra y Serra, aún cuando se muestren como paladines del diálogo con todos los países, han tomado una notoria posición inicial desde sus respectivas cancillerías, tendiente a fortalecer los lazos de Argentina y Brasil hacia Washington y Bruselas.

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  • Sergio dijo:

    Impeachment en Brasil: golpe a golpe, cayó el verso

    Por Amilcar Perez Riverol, 26/05/2016

    El pasado 12 de mayo, tras una sesión de más de 20 horas, el senado brasileño aprobó la apertura del proceso de impeachment contra la presidenta Dilma Rouseff. Por segunda vez desde el final de la dictadura militar, un jefe de estado brasileño será juzgado por el Senado y podría ser separado definitivamente de su cargo. Resulta paradójico que el principal argumento empleado por la oposición para impulsar el proceso contra la presidenta electademocráticamente a finales de 2014 por el voto de 54 millones de brasileños, sea el combate a la corrupción. Paradójico sí, considerando que hasta el día en que se escriben estas líneas nadie ha podido demostrar que la Dilma haya depositado un sólo real en sus bolsillos resultado de actos de corrupción. Paradójico -aúnmás- si se tiene en cuenta que varias de las figuras políticas que capitanearon las diferentes etapas del proceso fueron o están siendo investigados por graves casos de corrupción.

    Analizar lo que ha sucedido en Brasil exige superar esa propensión de muchos luchadores de izquierda a pensar que toda la virtud es nuestra y todo el mal viene de la derecha. Ese voluntarismo, políticamente ingenuo, de edificar líderes impolutos para justificar todos los pecados, o errores, desde el diablo, la oligarquía capitalista. Requiere, examinar el contexto interno -y continental- en que se produce esta crisis, en medio de una (contra) ofensiva del conservadurismo y de las ideas neoliberales. Exige además un acercamiento a la composición y funcionamiento de la sociedad brasileña y de varias de sus instituciones. Demanda entender el poder de la prensa nacional, de una red como Globo que diariamente influye -o anestesia- el pensamiento de más de 91 millones de personas dentro del país, según el diario inglés The Economist1. Y demanda finalmente un profundo debate sobre la línea temporal del Partido de los Trabajadores (PT) a fin de identificar sus errores, para como dijo Pepe Mujica, refiriéndose a toda la izquierda latinoamericana, aprenda. Y digo yo, vuelva.

    I. 2014- año clave para entender la crisis

    En marzo de 2014, comenzó la fase más notoria de la Operación Lava Jato, un enorme operativo -aún en curso- comandado por la Policía Federal brasileña y destinado a investigar el mayor caso de corrupción de la historia del país: el esquema de corrupción de la Petrobras. Hasta mayo de 2014, se estima que cerca de R$ 6,1 millones2 habían sido desviados de la empresa petrolera estatal. El escándalo de la Petrobras afectó sensiblemente la imagen del PT, pues varios nombres claves en el organigrama del partido -Antônio Palocci (Ex-ministro da Fazenda e da Casa Civil), Delcídio do Amaral (Senador), José Dirceu (Ex-ministro-chefe da Casa Civil)- comenzaron a surgir dentro de la investigación. Aunque el PT apoyó en todo momento la operación como parte de su política de fortalecimiento de las instituciones judiciales y sobre todo de la Policía Federal, a medida que las fases de la investigación avanzaban, la imagen del partido se fue debilitando.

    A pesar de que la presidenta Dilma Rouseff no ha sido imputada, ni siquiera citada por los procuradores de la Operación, el impacto que en la sociedad brasileña ha tenido esta investigación, y el uso político -malintencionado- que no pocos medios brasileños le han dado, son claves para entender el actual momento político del país. Ahora bien, si la ex-presidenta no ha sido imputada en el caso de la Petrobras, ¿cómo se justifica entonces el pedido de impeachment?

    Las leyes brasileñas establecen que para que un proceso de impeachment sea aprobado debe existir “crimen de responsabilidad”. En el caso de Dilma Rouseff, el documento3entregado a la Cámara de Representantes para justificar el impeachment argumenta que la mandataria ha cometido delitos de responsabilidad fiscal -las denominadas pedaladas fiscales-. Expone además que Dilma emitió decretos de crédito suplementar -a finales de 2014 y mediados de 2015- sin autorización del Congreso y que sumados llegaban al valor de R$ 95,9 bilhões. Teniendo en cuenta que las pedaladas fiscales identificadas antes de octubre de 2014, no son aplicables pues corresponden al anterior período de mandato de la presidenta, estas no fueron incluidas en el pedido. Sin embargo, fueron ampliamente divulgadas por los medios brasileños.

    Uno de los argumentos más mencionados en el pedido es el del uso de dinero de bancos públicos para maquillar el déficit de los fondos gubernamentales, sobre todo a finales de 2014, época en que varios informes ubicanel déficit fiscal entre R$ 32-36 mil millones de reales. Los defensores del impeachment argumentan además que el delito de ocultar el déficit fiscal se agrava teniendo en cuenta que se trataba de un año de elecciones. Es decir que la presidenta no solo maquilló las cuentas para ocultar la verdadera profundidad de la crisis financiera que enfrentaba el país, sino que lo hizo con la deliberada intención de no comprometer votos durante las elecciones generales de octubre de 2014.

    El equipo de gobierno de la presidenta se ha defendido planteando que los decretos no ampliaron, sino que redistribuyeron los gastos. Alegó además que fueron firmados por solicitud del Tribunal de Cuentas de la Unión. Algunos miembros han mencionado incluso que la presidenta no firmóvarios de los actos denunciados. “El reordenamiento del presupuesto federal es una práctica común, y de constituirse en una causa indiscutible que justifique un proceso de impeachment, gran parte de la clase política brasileña estaría hoy impedida de ejercer”-han argumentado. “En última instancia-plantean- si existiese algún error, lo indiscutible es que la presidenta nunca actuó por intereses individuales o de mala fe”.

    Tres hechosson indiscutibles hasta este momento. Por un lado, Dilma Rouseff no había sido imputada, ni siquiera investigada en la Operación Lava Jato, no existía una sola prueba que demostrara su participación en ningún caso de corrupción.El año 2014 cerraba con un profundo déficit fiscal. Y por último, la oposición estaba desde hacía mucho tiempo esperando un error que justificara el proceso de impeachment. En los supuestos delitos fiscales lo encontraron.

    Hay un acontecimiento de importancia transcendental en 2014: las elecciones presidenciales. Según Datafolha, en agosto de 2014, previo a las generales de octubre, el índice de aprobación de la presidenta era sólo del 35%. Estos índices se vieron reflejados en los resultados de las votaciones. Dilma Rouseff fue reelegida -repito democráticamente- en segunda vuelta gracias al voto de 54 millones de brasileños. Pero, el peso de 51 millones de votos favorables al candidato opositor, AécioNeves, sumados a los más 37 millones favorables a nadie, comprometieron seriamente las posibilidades de gobernabilidad de la presidenta. A todo esto se sumaba el altísimo precio que supuso la alianza con el PMDB, y sus principales figuras, Michel Temer, Eduardo Cunha y Renan Calheiros, presentada en la candidatura petista. La historia demostró que estas figuras terminaríancapitaneando el proceso de impeachment.

    En resumen, 2014 cerraba para el PT con el estallido de la Operación Lava Jato y nombres del partido implicados, un profundo déficit fiscal, unas elecciones que evidenciaron más allá de la polarización un sisma en la confianza al proyecto petista, y Dilma Rouseff reelegida, pero aliada a los futuros conductores del proceso de impeachemnt.

    II. Malas compañías

    El equipo de gobierno presentado por la presidenta, incluyendo la propuesta de Michel Temer como vicepresidente, y de ministros como la senadora Katia Abreu (PMDB-TO,Ministerio de la Agricultura)o Joaquin Levy (PSDB, Ministerio de Hacienda)incomodó a muchos seguidores del partido. Es cierto que la alianza con el PMDB resultaba vital,primero para conseguir la reelección, y posteriormente para larelación con las dos casas -Cámara de los Diputadosy Senado-. Con 66 diputados (12,87%), el PMDB era el segundo partido más representado en la Cámara, detrás del PT(70- 13,65%). En el Senado el PMDB obtuvo, en 2014, el mayor número de senadores (18) mientras que el PT se quedaba con 12.

    Un dato interesante es que el apoyo “aparente” al mandato de la presidenta caía en ambas casas con respecto a 2010.En la Cámara de 372 para 336 diputados (513 en total) y en el senado de 60 para 51 senadores (81 en total). Para completar la configuración del cuadro político, a inicios de 2015 Eduardo Cunha (PMDB-RJ) fue electo presidente de la Cámara con 267 votos -mayoría absoluta- y Renan Calheiros (PMDB-AL)fue reelegido como presidente del Senado. El gobierno, a través de su aparente alianza con el “peemedebismo” garantizaba una relación armónica con ambas casas. Pero el partido pagó un alto precio en identidad y apoyo popular por esta alianza. Gobernabilidad a riesgo de supervivencia.

    Llegados a este punto sería interesante comentar quiénes son Michel Temer, Eduardo Cunha y RenanCalheiros, los ex-aliados peemedebistas de Dilma, y finalmente capitanes del proceso de impeachment. El análisis de sus recorridos políticos haría demasiado extenso este texto. A los efectos de la situación actual, es pertinente mencionar que son,en ese orden, la línea sucesoria de la mandataria. Sería aún más pertinente recordar que los tres han sido mencionados en las denominadas delaciones premiadas de la Operación Lava Jato. Resulta paradójico además que Michel Temer -hoy presidente interino- había sido condenado el 3 de mayo de 2016 por el Tribunal Regional Electoral de São Paulo por la realización de donaciones de campaña encima del límite legal. Por esta razón no seráelegible para cargos públicos por un período de ocho años.

    El caso de Eduardo Cunha es más extenso. Con acusaciones de corrupción, lavado de dinero, cuentas millonarias en Suiza, es la principal figura de la vida política brasileña mencionada en los Panamá Papers4.Cunha además se convirtió en el primer reo del Supremo Tribunal Federal (STF) asociado a la Lava Jato. Incluso con esta ficha, después de romper su “aparente” alianza con el PT, y Dilma Rouseff a finales de 2015, lideró el trámite y la votación del proceso de impeachment en la Cámara, en abril pasado. Menos de un mes después, cuando el pedido ya estaba en manos del Senado, el STF por unanimidad decidió apartar a Cunha de su mandato en la Cámara, y de la casa por tiempo indefinido. El mal, sin embargo, ya estaba hecho. Renan Calheiros por su parte ha sido citado varias veces en la Lava Jato. En marzo de 2016 la Procuraduría-General de la Repúblicasolicitó la apertura de un proceso para investigar al senador por posible corrupción pasiva y lavado de dinero -aún no comprobados-.

    III. Las manifestaciones

    Existen hechos que constituyen puntos fundamentales en el camino hacia el impeachment de la presidenta Dilma. A los ya mencionados -Operación Lava Jato, resultados de las presidenciales de 2014, y alianzas para la gobernabilidad- se unen con fuerza medular las manifestaciones de marzo de 2015 y 2016, cebadas por la ruptura de Cunha con la presidenta, y la conducción coercitiva de Lula, también en marzo de este año.

    En las manifestaciones de 2015, cerca de un millón de brasileños de los 26 estados y el distrito federal salieron a manifestarse fundamentalmente -decían varias encuestas- contra la corrupción. Un mensaje comenzaba a repetirse en muchos de los carteles preparados por los manifestantes, la solicitud de impeachment de la mandataria. Esos carteles, nadie lo dude, comenzaron a ser leídos por los políticos. Los de la alianza “aparente”, y los de la oposición.

    Las manifestaciones del13 de marzo de 2015 fueron ampliamente divulgadas por la prensa nacional, sobre todo por la Red Globo.El análisis se centró fundamentalmente en los números totales de las marchas, más que en las demandas y en el estudio de su composición. Según Datafolha5, en la Avenida Paulista, epicentro del movimiento anti-Dilma, la manifestaciónjuntó a cerca de 210 mil personas: 69% blancos, 63% de sexo masculino, 76% con estudios superiores y 68% con 5-20 salarios mínimos. Si bien Sao Paulo, motor económico de la nación no es del todo representativo, el análisis de estos datos ofrece una medida del perfil sobrequiénes estaban particularmente interesados en llevar adelante el impeachment de la presidenta.

    El número de manifestantes crece en marzo 2016. Varios hechos resultan vitales y explican en parte ese crecimiento. Por un lado la ruptura de Eduardo Cunha, y el progresivo distanciamiento del PMDBcon la presidenta y el PT -agudizando la crisis de gobernabilidad-. Para este momento además la Cámara ya ha aceptado el análisis del proceso de impeachment. Y finalmente, una investigación que es parte de la Operación Lava Jato ha implicado al expresidente Lula en posibles casos de corrupción. La investigación es tanoportuna comoampliamente divulgada por medios nacionales y tiene como colofón la conducción coercitiva del expresidente, ordenada por el Juez Federal Sergio Moro y en medio de una operación policial digna -que es en realidad indigna- del más taquillero policial de Hollywood.

    Como resultado -independientemente de la disparidad de los datos que ubican el número total entre 2 a 3 millones- el 13 de marzo de 2016 se produjo la mayor manifestación de la historia democrática del país.

    La principal demanda de la manifestación se situó de nuevo- “aparentemente”- en el combate a la corrupción. Los sucesos posteriores evidencian que el interés fundamental siempre estuvo en impulsar el impeachment. Según Datafolha6, el perfil de los manifestantes -al menos en la Avenida Paulista-continuó elitizado. El 94% eran de color blanco, 77% de los manifestantes tenía nivel superior, el 63% con 5-50 salarios mínimos y el40% de 51 años o más. Si comparamos estos datos con los de la composición de la sociedad brasileña, de la Cámara de Representantes, o del gobierno interino, nos es demasiado difícil determinar a quién se parecen ambas manifestaciones -al menos en su epicentro.

    Un debate que he sostenido con varios colegas acá, es el de la importancia real de estas manifestaciones para el impulso al proceso de impeachment. No es mi estilo imponer conclusiones.Dejo,eso sí, un par de datosal lector. En febrero de 2015 el gobierno de Dilma registraba un 23% de aprobación, el 18 de marzo, tres días después de la primera manifestación había caído a un 13%. La adhesión al impeachment, tras las manifestaciones de marzo de 2016, subió de 60 a un 68%. Un mes después la Cámara estaba votando el proceso. Nadie como la propia izquierda debería saber la fuerza que tienen sobre los políticos, sobre todo aquellos que surfean sobre las aguas, el mensaje que dejan, aunque solo sea en valor numérico las manifestaciones populares.

    Hay que señalar acá que tanto en marzo de 2015 como de 2016, se produjeron importantes manifestaciones en apoyo al PT, y a la presidenta. Menos multitudinarias, y menos divulgadas odiscutidas por la prensa nacional. Independientemente de los análisis al respecto, una cosa -al menos para mí- quedaba claro, el gobierno petista, un gobierno de izquierda, quizás el más significativo de la región en los últimos años, había perdido mucho terreno en un aspecto vital para cualquier proyecto progresista, la presencia en las calles.

    IV. La votación en la Cámara y la sociedad brasileña

    La votación en la Cámara ha sido criticada por gran parte de la sociedad brasileña. Los medios nacionales y sobre todo los internacionales -CNN, El País, BBC, TheGuardian, The New York Times- le han dedicado muchos espacios de análisis. Titulares como “Dios tumba a la presidenta de Brasil”, o “Brasil despedazado” hablan por sí solos de lo que sucedió esa noche en la Cámara.

    Para entender la votación es necesario revisar algunos datos de composición de la Casaasí como aspectos relacionados con la sociedad brasileña. Es necesario recordar que del total de diputados que capitaneados por Eduardo Cunha, votaron en la Cámara la noche del 19 de abril, 53 eran reos de la Corte Suprema y 148 estaban siendo investigados por algún tipo de crimen. Es decir, la tercera parte de quienes votaron y juzgaron los supuestos delitos de la presidenta estaban siendo investigados.

    Como si no bastara este dato, la vergüenza se profundiza con el hecho de que el argumento de los delitos fiscales fue sustituido casi completamente por el de Dios, la familia, y en última instancia, la nación. Todos, claro está, en su concepto más conservador y tradicional. ¿Cómo puede ser? Algunos datos puedenacercarnos a una posible respuesta.

    Brasil es el país con mayor número de católicos de todo el planeta (123 millones). En 2014 un estudio estimó que el 61% de la población brasileña es católica, y un 26% es protestante7. Con estos valores no es de extrañar que el argumento de Dios fuese, sino bien recibido, al menos tolerado por gran parte de la población. El argumento de Dios era más permeable que los delitos de responsabilidad o las pedaladas fiscales.

    Quienes defendieron el no al impeachment, lo hicieron sobre todo -dijeron- en nombre de los pobres, los negros, los obreros, las mujeres, y hubo quien mencionó a la comunidad LGBT. Pero había y hay un grave problema para ese tipo de voto en la Cámara. El 90 % de los diputados son blancos, sólo el 10% son mujeres (menos del 1% mujeres negras), el 79,9% tiene estudios superiores y según palabras del diputado Jean Wyllys (PSOL-RJ), él es el único miembro de la casa orgullosamente gay. ¿Recuerdan aquello de que las marchas se parecen más a la Cámara que al país? El voto, por supuesto, también.

    Un texto publicado por El País8, reveló que cerca de la mitad de los diputados elegidos eneste período de mandato pertenece a familias con historia en la política brasileña, varias de ellas con raíz en la época de la colonia. El valor actual (44%) de diputados con algún precedente familiar de membresía en la Cámara esel más elevado desde el mandato de 2002. Por otra parte, otro informe9 publicado en diciembre de 2014 aseguraba que los brasileños habían votado al Congreso más conservador desde 1985.

    De la votación, sólo algo más, una frase del periodista Juan Arias tras un duro análisis titulado: “Es que ni gramática saben”. Lo vivido la noche de la votación en la Cámara podría haber sido tema para una narrativa del realismo mágico de García Márquez.

    V. El futuro, el PT, la izquierda latinoamericana

    Después de la votación en la Cámara ya casi nadie dudaba que el Senado aprobaría el pedido de impeachment, como finalmente sucedió. Dilma Rousefffue alejada del cargo por un período de 180 días en el que el Senado juzgarálos hechos entorno al pedido, esta vez comandado por el Presidente del Supremo Tribunal Federal. Culminado el análisis, los senadores votaran nuevamente. Si 2/3 del Senado (54 de 81) vota a favor del impeachment, Dilma sería destituida definitivamente y estará impedida de candidatearse a cualquier cargo público por un período de ocho años.

    Las acciones de la presidenta se centran ahora en denunciar el golpe ante los medios internacionales. De regreso a la oposición, Dilma y el PT -como en su momento también lo hizo Lula- han prometidovolver a las calles. Ese lugar de donde nunca debieron alejarse.Recorrerán el país- han dicho. El resultado de la votación en el senado 55 votos a favor-22 en contra, pone la cuota de supervivencia del mandato de la presidenta en el cambio de dos votos. En ese sentido también trabajará el petismo.

    En Brasil comienza a tomar fuerza la idea de convocar a elecciones generales en caso de que la presidenta sea destituida definitivamente. Medios nacionales publicaron hace algunas semanasque la dirección del PT habríasugerido esa variante a la presidenta, como posible salida a la crisis. Sin embargo, las declaraciones de Dilma durante cada una de las etapas del proceso expresan claramente su decisión de luchar por completar su mandato usando hasta el último recurso legal disponible. La convocatoria a generales sin dudas tendría una fuerte oposición de la derecha teniendo en cuenta que los resultados de una encuesta reciente publicada por Datafolha10ubican a Lula y Marina Silvacomo los políticos con mayor intención de voto (21-23%). Según esta encuesta, Michel Temer alcanzaría sólo un 2%.

    Respecto a Michel Temer, desde que asumió como presidente interino ha sido duramente criticado debido a que el nuevo equipo de gobierno está constituido exclusivamente por hombres, predominantemente blancos, y mayores de 50 años. Varios de los ministros que nombró son investigados actualmente por diversos delitos, destacándose los casos de Henrique Alves (Turismo)y Romero Jucá (Planeamiento), investigados en la OperaciónLava Jato. De hecho, Romero Jucá es ya exministro después de publicarse11este lunes (23/06) una conversación telefónica en la que sugiere la necesidad y existencia de un pacto para frenar la Lava Jato. Por otra parte, la eliminación de ministerios como elMinisterio de las Mujeres, la Igualdad Racial y de los Direitos Humanos y el Ministerio de Cultura (MinC) motivaron también una fuerte reacción contra el gobierno interino. Resulta significativo el hecho de que unmasivo movimiento de protestas encabezado por artistas como Caetano Veloso, Wagner Moura, Roberto Carlos o Chico Buarque,resultó en la restitución del MinC. Las protestas llegaron incluso al Festival de Cannes, donde el cineasta pernambucano Kleber Mendonça Filho junto a parte del equipo de la película Aquarius, han denunciado la salida de Dilma como Golpe.

    A nivel internacional el proceso ha sido duramente criticado por los países del llamado eje bolivariano- incluyendo a El Salvador, que también lo han calificado de Golpe. La UNASUR, y la OEA -algo menos- en la voz de su Secretario General, Luis Almagro, así como el gobierno uruguayo también han sido críticos con el proceso. Por su parte los gobiernos de Argentina y Paraguay han hablado de respeto a las decisiones internas de Brasil. Silencio hasta ahora ha sido la posición adoptada por los gobiernos de Colombia y Chile. Silencio también por parte del gobierno norteamericano, actor fundamental en la región y que al no pronunciarse juega una carta típica de su política exterior cuando se comprometen sus intereses de un lado u otro del tablero. Con este cuadro, parece evidente que el gobierno interino enfrentará una dura oposición en la mayor parte de la región latinoamericana, protagonizada fundamentalmente por los gobiernos de izquierda.

    Y llegados a la izquierda, un grupo de consideraciones finales. Para nadie es secreto el impresionante cúmulo de logros que,sobre todo en materia de políticas sociales, dejaron trece años de mandato del PT. Más de 36 millones de personas salieron de la pobreza extrema. Según datos de la ONU, durante el mandato de Lula y gracias al programa Bolsa Familiase redujo en 47% el número de pobres. Según Telesur, el Programa Mais Médicos ha beneficiado ya a más de 63 millones de brasileños. Más de 18 universidades federales fueron creadas desde 2003 hasta la fecha. En 2012 el salario mínimo había aumentado en un 5,26% respecto a 2002. Los gobiernos petistas viabilizaron el paso de millones de brasileños a una emergente clase media. En 2010 el desempleo llegó a mínimos históricos (5,3%). La lista es extensa.

    Sin embargo, para 2016, una gran cantidad de esos indicadores han sido revertidos, y el país se encuentra en una de las peores crisis de su historia.Rebasado, el argumento de la oligarquía capitalista, se hace necesario revisar con precisión quirúrgica los principales errores cometidos por los gobiernos petistas y que unidos al actuar de la derecha, lastraron la sostenibilidad de estos logros. Comento aquí algunos de ellos.

    Incluso tras el auge económico sin precedentes que experimentóel país, sobre todo en losmandatos de Lula, no se produjo un cambio del modelo económico brasileño, mayoritariamente extractivistay por tanto de continuidad del modelo colonial. El petismo falló en impulsar la migración a la especialización industrial que resultara en productos de alto valor agregado. Tras 13 años de mandato petista la economía brasileña continua basándose en la extracción de recursos naturales y la existencia de mano de obra barata.

    Por otra parte fallaron a demandas de los movimientos de izquierda como la ley de reforma agraria, la demarcación de tierras indígenas, o la reforma de la ley de aborto. En cambio, el PT impulsó y se implicó en proyectos polémicos como la hidroeléctrica de Belo Monte, una megaconstrucciòndecatastrófico impacto ambiental y étnico, salpicada de denuncias de corrupción que han llegado hasta el partido. Para que se tenga una idea, algunos informes exponenque las empresas involucradas en la obra pagaron más de R$100 millones en sobornos al PT y al PMDB12. La política de protección ambiental de la presidenta Dilma Rouseff ha sido objeto de numerosas críticas por figuras de la izquierda. Finalmente, y como ya fue mencionado en este texto, las alianzas creadas por el partido, sobre todo en este último período de mandato crearon una crisis de confianza que le restaron apoyo popular. El sacrificio de identidad en nombre de la gobernabilidad ha tenido sin dudas un elevado costo para el petismo.

    Si algo positivo puede tener todo esto para la presidenta y el partido, es entender que el camino de vuelta a Planalto, pasa por las calles. Pasa por el regreso a los orígenes. Si algo tiene de positivo también para la golpeada izquierda latinoamericana, más allá de reafirmar la enseñanza de que la derecha siempre estará ahí, dispuesta a mantener o restablecer sus dominios, es la posibilidad de reconocer, aprender y reformularse también desde los errores.

    Solo así podremos decir que aún no ha acabado. Que apenas, recomienza.

  • yam dijo:

    Ya no engañan a nadie, si no actuamos como bloque somos más vulnerables. Seguimos sin aprender las lecciones de Historia, hay que caminar hacia el futuro con el GPS del pasado.

  • aqui-uruguay@hotmail.com dijo:

    El articulo de Riverol, es un buen recuento de hechos, elemento importante para sostener un juicio.
    Juicios este que esperaba al final del articulo, no solamente desde el punto de vista critico, si no, sobre todo, en la apertura de perspectivas a futuro.

    La lucha de clases, brilla por su ausencia, y las contradicciones y su mención, no aparecen.

    Esta tendencia de los politólogos y analistas, de mirar la realidad desde el punto de vista matemático, los deja afuera de asumir una posición política e ideológica, (aunque ni tantito así ,afuera), terminan construyendo una buena intención, al decir de Lenin, “ empedrando el camino al infierno.

    La revolución es inexorable, es mas de haber condiciones para vivir en la tierra, la única salida pasa por destruir al capitalismo, lo que esta haciendo el imperialismo capitaneado por la burguesía es tratar de frenar este desenlace, que ciclo a ciclo, va creciendo.

    La llamada era del progresismo, no tiene fuerzas para resistir el embate, porque este progresismo, es liderado por la pequeño burguesía y algunos sectores burgueses, clases sociales que no están llamadas a construir la alternativa al poder .

    Allende fue un ejemplo, de cuanto puede perder un pueblo, ahí lo tenes a Chile, si una salida a la vista, del neo-liberalismo, sin una estructura de izquierda posibilitante que pueda disputar el poder, sin una clase obrera ocupando su rol en la sociedad, con una tibia esperanza estudiantil.

    La izquierda revolucionaria, esta curándose de la heridas, aun no se ha repuesto de los golpes ideológicos, políticos, militares, y sangrientos raleamiento de los mejores militantes o los muy buenos estrategicamente.

    La drogadicion de la sociedad de consumo, el imperio de la hegemonía cultural y una estructura de poder económico, militar afiatada e intacta, son los enemigos a visualizar.

    Construir una alternativa revolucionaria, que vaya mas haya de las instituciones burguesas, por supuesto si se pueden acceder a estas mejor, pero no quedar atrapado, como es el resultado de estos alaridos de queja, que se están produciendo, contribuyendo con el enemigo anteriormente mencionado.

    Potenciar una contra cultura, basada en la defensa al derecho, en todos los planos, multiplicar la lucha por una visibilizacion de vastos sectores marginados , re-elaborar un modo de vida alternativo, basado en la relación con la humanidad de solidaridad y vinculo armónico con la naturaleza del medio.

    ¿Hemos avanzado?, un falso optimismo diría que si, pero en la practica ha habido un desperdicio de la ocasión histórica, allí hay una masa de gentes incluidas, que sobre todo quiere mas.

    La visión de Salvador, es una corriente ideológica en el seno de la izquierda, que quiere arribar al poder sin destruir el poder, realmente una paranoia, de la época de la Revolución Burguesa y su alianza con la religión y la monarquía.

    En Europa el revisionismo hizo crecer una corriente de uso de los Estados para poder revertir su construcción, pero se olvidaron que si no se cambia el modo de producción, el sistema capitalista continuara.

  • MPH dijo:

    yo si creo que realizar alianza con gran preponderancia del elemento ideológico crea un riesgo grave de no continuidad cuando asumen el poder fuerzas ideológicamente opuestas, no crea una seguridad de continuidad y se hace muy vulnerable e insegura. Miren los casos del caribe, su unión no depende de tendencia política ni ideológica, de ahí su continuidad. si creo que las políticas no pueden estar desligadas de ese factor para poder enfrentar posibles amenazas, pero no debe ser la esencia. ahora mismo el ALBA está en una cuerda floja, si se desprenden los gobiernos progresistas, qué decir del SUCRE, del banco del alba, todo se ha paralizado

    • Esrudiante dijo:

      Las ideologías SIEMPRE van a estar presentes. Lo que pasa es que esta gente que dice que quiere desideologizarlo todo lo que quiere es imponer su ideología y enajenar a las mayorías.
      No se debe ser ingenuo, en este mundo toda persona a la larga tiene que tomar partido hacia una posición u otra; quienes no se inclinan por uno u otro bando son los enajenados y a los que mueven los hilos del sistema capitalista tanto les convienen los que asumen sus ideologías como los enajenados que no les importa lo que pasa a su alrededor.
      Nosotros los socialistas debemos hacer que las mayorías se involucren en los procesos sociales, no podemos permitir que haya alguien enajenado. Todos debemos aportar en la construcción de la nueva sociedad con nuestro trabajo, nuestras ideas, nuestras opiniones y nuestras críticas. El enajenado, el desideologizado solo es un sujeto pasivo que DEJA HACER y peca de cómplice.

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Juan Manuel Karg

Juan Manuel Karg

Es Politólogo Universidad de Buenos Aires (UBA) y Analista Internacional.

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