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Pedrito Ramos… galán de tabaco y béisbol

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Pedrito y su familia del Corojo.

Pedrito y su familia del Corojo.

Los muchachos corrimos hacia el Oldsmobile verde descapotable —quizás fuera otra la marca y tuviera techo, han pasado muchos años— para pedirle autógrafos al más popular de los vueltabajeros de entonces. Los jugadores del “pitén”, en terrenos donde hoy está el parque infantil Paquito González de la ciudad capital, soltaron bates y guantes para ir a su encuentro. Mientras, una muchacha de figura escultural repartía implementos extraídos del maletero. El hombre se quitó el saco a cuadros y se dirigió al improvisado home, donde conectó un batazo a la zurda —era ambidextro— que fue a dar al techo de tejas de la casa de Cuso Nieto, donde pocos la llevaban. La buena Dulce, madre de mi amigo, salió a buscar el culpable, pero cuando lo reconoció, dejó de protestar.

Se destacó como un lanzador veloz, buen control, carismático, valiente, tenaz, de slider demoledora, inteligente, muy popular entre la fanaticada, y especialmente en el corazón de las damas. Otros aclaman su capacidad para fonguear flies y aseguran que antes de inaugurar el gigantesco Astrodome de Houston, fue convocado para la comprobación final y, al parecer acertó, pues miles de batazos se han conectado en aquella instalación y ninguno lo ha superado, que yo sepa.

Un pelotero de la farándula, con extraordinarias cualidades. En sus ratos de ocio gustaba pasearse en caballos de pura raza por las calles, vestido de cowboy. Los muchachos corríamos tras él, un ídolo de carne y hueso que frecuentaba los bares y disfrutaba la vida a plenitud, lo mismo en México, Venezuela… o los Estados Unidos, incluido New York, donde solía cabalgar en corceles de lujo y jugar al golf, como puede observarse en una entrevista que le concedió al recientemente fallecido Luis Báez.

Pedro Ramos Guerra, hijo de Ramón y de Sofía, es el tercero de seis hermanos y el primer varón. El padre, conocido popularmente por Ramón Frías, había alcanzado una posición acomodada como Administrador de la Escogida de Tabaco del terrateniente Daniel Rodríguez, un hombre famoso en el mundo de los gallos. Ducho en las artes del tabaco, el fundador de la familia administró algunos lotes.

Pedrito, 6`0 de estatura y 180 libras de peso

Pedrito nació y creció en El Corojo, municipio de San Luis, Pinar del Río, el 28 de abril de 1935 y llegó a sostener 6’0 de estatura, con alrededor de 180 libras de peso. En aquella zona, centrada en el corazón de las mejores vegas del mundo, se jugaba en terrenos rudimentarios y se respiraba un béisbol envuelto en la aromática hoja.

Niño aún, comenzó sus andares por el mundo beisbolero en la zona natal. Pronto se destacaría con los Tigres de la Teresita, a las órdenes de Félix Darias. Después pasó a El Gacho, de San Juan y Martínez, donde compartiría acciones con Fidel Linares, bajo la pupila de Roberto Mora Morales, así como en el ABC de San Luis, al mando de Humberto Caraza. Pero la sangre no le cabía en el cuerpo y, ya estelar, en sus etapas libres, se iba con equipos de ocasión por los pueblos; las gradas se llenaban. Roberto Llende, conocido por El Guajiro, lo dirigió en varias ocasiones:

 

Un día me lo encontré a la salida de Pinar del Río, por la Carretera de Luis Lazo, en la antigua bodega de La Ceiba. Siempre tenía en el maletero del carro su traje para jugar. Lo convidé para irnos a Matahambre, donde nos esperaban y se nos unió. Cuando llegamos estaba el terreno repleto, no sé cómo se había corrido la voz de que Pedrito, ya en las Mayores, jugaría por nosotros. A la altura del tercer inning se descontroló su hermano Ramón (El Gallego), quien alternaba entre el box y la primera almohadilla. Fue cuando Pedro me pidió relevar. Yo tenía miedo que Orestes Oliva, nuestro receptor, no pudiera recibirle y sufriera algún daño; lo consulté y me dijo que sí, que lo pusiera. Enseguida calentó el brazo y salió para el box, con el traje de los SENADORES DE WASHINGTON; la gente aplaudió. Sacó un par de escones sin mayores contratiempos, hasta que los mineros le cayeron a batazos, sobre todo el torpedero. Fui a conversar con él: –Pedro, vas a tener que meter el brazo, porque te están dando y no son consejos, ¿Orestes no te está recibiendo bien? Y me respondió: –¿Qué meta el brazo?, si les estoy tirando con todo lo que tengo, pero a ese René Melo no sé cómo sacarle out. –Perdimos el juego.

(Roberto Llende: Testimonio al autor de este texto. Pinar del Río, 2 de enero de 2016)

A los diecisiete años lo contrató Joe Cambria para la Organización del Washington Senators. Comenzaría en los Estados Unidos con el Morrison, Clase C, en 1953-1954 (7-6). Un año después obtuvo marca de 15-4. En Ligas Menores participó en siete campañas, entre los años 1953 y 1972, con equipos como Morristown, Columbus, Indianápolis, Vancouver, el Puebla de la Liga Mexicana y otros: en 193 desafíos, alcanzó un balance de 37-21 (.638) y efectividad de 4,11.

Participó en siete temporadas de la Liga Profesional Cubana, siempre con el CIENFUEGOS. En 1954-1955 (0-1), 1955-1956 (13-5), 1956-1957 (8-6), 1957-1958 (11-8), 1958-1959 (6-13), 1959-1960 (12-5) y 1960-1961 (16-7). Total: en 184 desafíos, 56 de ellos completos, obtuvo balance de 66-45 (.595), con 547 ponches, 258 bases y efectividad de 2,62. Los Elefantes no se caracterizaron por su fuerza, pero la fanaticada se adhi¬rió a la pareja de Ramos y Camilo Pascual, la más popular de las últimas campañas.

Estuvo en tres Series del Caribe: 1956, con el Cienguegos (2-0), 1958, como refuerzo del Marianao (2-1) y 1960, con el Cienfuegos (1-0). Total: en 8 desafíos, 2 de ellos completos, obtuvo balance de 5-1 (.833), con 38 ponches, 10 bases por bolas concedidas y efectividad de 3,19. Junto a Camilo, con los Verdes arrolló a los rivales. En 1951, con solo dieciséis años, tuvo su primera incursión (no para jugar) en esos clásicos, invitado por Miguel Ángel González a la III edición celebrada en Venezuela, donde se impuso Puerto Rico y el Habana obtuvo el segundo lugar.

En 1958 recibió un homenaje en el Coloso del Cerro. Ese día Camilo Pascual se impondría al Almendares, pero el show se lo robó Benny Moré, quien salió al abarrotado terreno, tomó un bate y se plantó en home para conectarle a Pedrito, el mismo que tres años después lanzaría el juego final de la fenecida liga, el 8 de febrero de 1961, y alcanzó su victoria número 16, con score de 8 x 2 sobre el Almendares; lo perdió Orlando Peña.

Con el Cienfuegos campeón (1960-1961).

Con el Cienfuegos campeón (1960-1961).

Recuerdo aquella fecha. Hicimos un periplo desde las Minas de Matahambre, con seis personas a bordo, en el Buick 1956 del viejo; cuatro mayores y dos niños: mi hermano Francisco José, conocido en el mundo beisbolero por Catibo, de solo diez años y quien estas letras suscribe (14). En casa éramos habanistas, pero Pedrito era nuestro ídolo y siempre estábamos contra el Almendares. No fue en vano el sacrificio, lanzaba bolas que parecían balas y luchó su desafío con un largo triple a la zurda, entre right y center. Llegó a la antesala y se deslizó como todo un maestro. Una jornada que no olvidaré.

De los cubanos con más estancia en las Grandes Ligas

Aparece entre los cubanos con más estancia en Grandes Ligas., donde utilizó una buena cantidad de números, destacando el 28 y el 14, también el 40, 35, 21, 29, 34 y 17. Debutó el 11 de abril de 1955 y su último partido fue el 25 de abril de 1970. Fildeó para .977 y bateó para .155. En 1959 fue seleccionado al Juego de las Estrellas. El 2 de abril de 1962 pasó al Cleveland Indians, por Vic Power y Dick Stigman.

El 5 de septiembre de 1964 fue adquirido por los New York Yankees, en una transacción múltiple por Ralph Terry y Bud Daley. Allí colaboraría con la victoria del equipo neoyorquino en la Liga Americana, al obtener balance de 1-0; 8 juegos salvados y efectividad de 1,25. Mas no pudo obtener el anillo de Serie Mundial, pues los Yankees cayeron ante los St. Louis Cardinals en siete desafíos. Confiado en la velocidad de sus piernas, en más de una ocasión retó para correr de home a primera al mismísimo Mickey Mantle, célebre en esa modalidad, pero no aceptó.

El propio Mantle, años antes, a la zurda le había conectado uno de los batazos más grandes que se recuerde; llevó la esférica a lo más alto del Yankee Stadium, en la tercera sección de gradas, por el centro; la bola chocó con el borde superior. Solo por conservarse la foto puede alguien creer semejante barbaridad.

En 1964 salvó ocho juegos para los Yankees y en las dos siguientes temporadas 19 y 13, respectivamente. Ramos se preciaba de ser el corredor más rápido en las Mayores y fue también un buen bateador, siendo utilizado ocasionalmente como emergente. Conectó quince cuadrangulares en su carrera, incluido uno con las bases llenas frente al Baltimore el 30 de mayo de 1962, y dos en un mismo juego el 31 de julio de 1963.

(Roberto González Echevarría: Peloteros Cubanos. Almanaque, enero de 2006.)

Dicen que en otra ocasión logró ponchar a Ted Williams, quizás el mejor bateador de la historia. Y se atrevió a pedirle la bola autografiada; la consiguió. Pero en la próxima vez al bate El Gran Teodoro le descifró una recta y la envió a las nubes. Pedrito se puso la mano en la cabeza y Williams, cuando sobrepasaba la intermedia le gritó: “Ve y tráela que también te la voy a dedicar…”

Su mejor momento fue cuando estuvo a punto de lanzar un juego sin hits contra los Tigres de Detroit y no fue hasta el séptimo episodio que Rocky Colavito le privó de inscribir su nombre en los libros de récords, con un sencillo de roletazo entre tercera y el campo corto. Su instante más comprometido se produjo cuando tiró un lanzamiento pegado a la cabeza de Jimmy Piersall, quien había salido del hospital de enfermedades nerviosas para continuar su carrera en las Grandes Ligas. Piersall lo atacó con un bate y la bronca que se formó fue “de padre y muy señor mío”.

(Ángel Torres: La leyenda del Béisbol Cubano. Library of Congress. Miami, Florida, 1996, p. 187.)

El 10 de diciembre de 1966 lo cambiaron al Philadelphia Phillies. Después sería firmado por el Pittsburg Pirates, a partir del 5 de junio de 1969 y luego lo adquirió el Cincinnati Reds, el 10 de junio de ese mismo año. Retornó al Washington Senators el 30 de marzo de 1970.

Abridor consistente, también se destacó como relevista, al extremo de salvar 32 partidos en dos temporadas con los Yankees. Había sido el primer lanzador de la Isla en actuar con ese conjunto, así como con el Cleveland. Hasta el día de hoy ha sido el pitcher cubano con más cuadrangulares conectados en las Mayores (15).

En julio de 1960, con el Washington vs Kansas City, junto al torpedero José Valdivieso y el inicialista Julio Bécquer, lograrían el primer triple play en las Mayores entre cubanos, de pitcher a primera a torpedero. Mas la estrecha relación profesional entre Ramos y Camilo Pascual, provocó una confusión de mucho tiempo en el bateador:

Whitey Herzog, conocido como La Rata Blanca, debido a que el cronista deportivo Bill Speith creó el apelativo como referencia al color de su piel y pelo, quedó tan aturdido por haber sido el único en batear para una triple matanza netamente cubana, que por largo tiempo se la pasó pregonando que en una ocasión conectó una tremenda línea que Pascual fildeó de aire iniciando un triple play, con la colaboración del inicialista Julio Bécquer y el torpedero José Valdivieso. Sin embargo, en el juego celebrado el 23 de julio de 1960, fue Pedro Ramos el que ocupó la trinchera de los lanzamientos por los Senadores de Washington y no Pascual.

(Ángel Torres: El legado deportivo. Library of Congress. Miami, Florida, 2008, p. 33.)

En 1975 Pedrito dirigió, junto a Francisco (Panchón) Herrera, los Cardenales de Villahermosa, en la Liga de México, plantel que terminó último de su división (56-76). Sobre su paso por la Liga Mexicana, se pronuncia Carlos Castillo, investigador del béisbol de Yucatán y Campeche:

Jugó en la Liga Mexicana de Verano, en la primera parte de la década del setenta, con los Charros de Jalisco: 12-6 (. 667). En 1972 con los Pericos de Puebla, con balance de 13-10 (.565). En 1973 y 1974 con los Diablos Rojos de México: 14-4 (.778) y 10-13 (.435). En 1975 comenzó con los Diablos y fue transferido a los Plataneros de Tabasco, ganando un solo juego y perdiendo 5 (.167). Total: en cinco campañas: 50-38 (.568), con una efectividad de 3,44, 119 juegos, 100 iniciados, 42 completos, 7 blanqueadas, y 3 juegos salvados, en 6931/3 de actuación.

(Carlos Castillo Barrio: Documento a Martínez de Osaba, marzo de 2014.)

También actuó en la Liga Profesional Venezolana, para el Aragua (1967-1968) y el Lara de 1968-1969, donde alternó como manager-jugador.

Fue un experto, como su compatriota Raúl Sánchez (Salivita), en lanzar una modalidad de bola prohibida:

Con posterioridad otros se han hecho cargo de seguir haciendo ese lanzamiento, ahora conocido como Cuban palmball. Uno de sus usuarios por excelencia fue el serpentinero Pedro Ramos, pues para realizarlo se llevaba la mano a la gorra y a la camisa frecuentemente. Tanta ‘maraña’ traía la bola que en una ocasión el ampaya le ordenó ir a la cueva para cambiarse la camisa en tres oportunidades durante el mismo juego. Sin embargo, el gentilicio quedó en pie: eso se le ocurrió a un cubano.

(Rogelio Augusto Letusé La O: Béisbol, términos y anécdotas. Editorial Científico-Técnica, La Habana, 2003, p. 115. )

Decidió radicarse por varios años en Managua, la capital de Nicaragua, donde trabajó como entrenador de algunos equipos. Posteriormente se trasladó a Estelí, en la zona norte, para administrar una fábrica de tabacos propiedad de un sobrino ya fallecido; después administraría otra de tabaco torcido. Hombre de béisbol y la aromática hoja, allí recordaría cuando de niño el padre lo regañaba por entrar al surco con sombrero, pues podría hacerle daño a las hojas.

En Estelí reside en la actualidad y no se pierde un partido de la Serie Nacional, sobre todo cuando juega Pinar del Río. En las mañanas se va a entrenar a los muchachos, a quienes surte de implementos. A menudo recuerda los viejos tiempos: “A sus ochenta años cumplidos, es muy querido y respetado. Es increíble la vitalidad que posee. Fíjate que a cada rato coge un bate de los muchachos y se para en home, para enviar la bola contra las cercas del estadio…”

Pedrito, el hombre que lanzaría la última bola de la Liga Profesional Cubana, en el Gran Stadium de La Habana, hoy Latinoamericano, no vaciló para venir a su país y competir en la última campaña, a pesar de las amenazas de los dueños de las Mayores que prohibieron a los estadounidenses; en realidad ninguno faltó y se celebró el torneo solo con nativos, desde la campaña de 1907.

El último día que estuve en Cuba, cuando terminó la campaña 1960-1961 y fuimos campeones, almorzamos con la máxima dirección del país. Allí se nos pidió que nos quedáramos para trabajar como entrenadores, hasta nos embullaron para irnos a tumbar caña, pero nosotros, sobre todo los que estábamos en las Mayores, ganábamos mucho dinero y ninguno aceptó. De todas formas, cuando vaya a Cuba, quisiera lanzarles a los Industriales; solo estoy tirando unas 35 millas, pero con las marañas los engatuso.

(Pedro Ramos Guerra: Conversación telefónica con el autor de este trabajo. Febrero de 2015.)

No ha regresado a su tierra, algún día lo hará, pues lo envuelve la añoranza. Vueltabajo ha tenido dos célebres Pedritos: aquel músico de apellido Junco que puso el corazón al pentagrama para dejar una estela de admiración universal con el bolero Nosotros, y el sanluiseño con un cañón por brazo y piernas bendecidas.

En 1981 fue electo al Salón de la Fama del Béisbol Cubano, con sede en los Estados Unidos.

Nota: René Melo (1999-1926): Estelar jugador de las Minas de Matahambre, equipo que en 1955 resultó campeón en la Zona Occidental de la Liga Popular de Cuba. Se destacó por la limpieza de su juego y como slugger natural. Muchos años después se volverían a encontrar en los Estados Unidos, él y Pedrito.

Pedro Ramos y su padre saludan a Ted Williams

Pedro Ramos y su padre saludan a Ted Williams

Mayo de 1956. Histórico jonrón de Mickey Mantle contra Pedro Ramos en el Yankee Stadium.

Mayo de 1956. Histórico jonrón de Mickey Mantle contra Pedro Ramos en el Yankee Stadium.

Pedro Ramos con Mickey Mantle y Roger Maris (1961).

Pedro Ramos con Mickey Mantle y Roger Maris (1961).

numeros en la liga profesional cubana

Récords:
-Noveno en porcentaje de ganados y perdidos (.595).
-En cuatro temporadas lanzó sobre las 10 victorias.
-1955-1956: lideró a los lanzadores (13-5), superando a Camilo Pascual, que ter-minó con 12-5 y resultó el Novato del Año.
-1955-1956: Proclamado como el Lanzador del Año, por encima del mismísimo Wilmer Mitzell (Vinagre), quien propinó la friolera de 206 ponches.
-1960-1961: Mejor lanzador (16-7), y el Jugador Más Valioso.
-Encabezó tres años consecutivos los innings lanzados: 1958-1959 (190), 1959-1960 (153) y 1960-1961 (217).
-En dos ocasiones fue el más ponchador: 1957-1958 (103) y 1960-1961 (150).
-1957-1958: lideró los completos (17) y las lechadas (3).
-1958-1959: el máximo perdedor (13).

numeros en grandes ligas

Récords:
-Como relevista salvó 32 partidos en dos temporadas con los YANKEES.
-Primer lanzador de la Isla que actuó con los NEW YORK YANKEES y con el CLEVELAND INDIANS.
-Es el pitcher cubano con más cuadrangulares en las Mayores (15).
-En julio de 1960, con los SENADORES contra el KANSAS CITY, logró junto al torpedero José Valdivieso y el inicialista Julio Bécquer, el primer triple play en las Mayores entre cubanos. Fildeó una línea de aire, tiró a primera y de ahí al torpedero.
-El que más hits permitió en 1958 (277) y 1961 (265).
-Lideró los juegos iniciados en 1958 (37) y 1960 (36), siendo 3ro. en 1959 (35).
-Segundo en innings lanzados en 1958 (259,3) y 1960 (274,0), además de 4to. en 1961 (264,3).
-Tercero en lechadas en 1958 (4) y 6to. en 1961 (3).
-Segundo en la relación ponche-base por bolas en 1963 (4,122).
-Permitió más jonrones que ningún otro en 1957 (43), 1958 (38) y 1961 (39).
-En total permitió 316 cuadrangulares, el puesto 40 de por vida.
-Quien más carreras permitió en 1958 (122).
-Líder en pelotazos propinados en 1955 (11).
-Más juegos perdidos en 1958 (18), 1959 (19), 1960 (18) y 1961 (20).
-Máximo realizador de outs en 1958 (20).
-El pitcher más defensivo en 1956 (1,000), así como en 1959 (1,000), ocupando el escaño 27 de por vida (.977).
-En asistencias fue tercero en 1960 (44).
-Concluyó segundo en ponches en 1960 (160), 6to. en 1961 (174) y 9no. en 1963 (169).
-En frecuencia de ponches por 9 entradas fue 2do. en 1963 (8,237).
-Sexto en partidos lanzados en 1955 (45).
-Octavo en salvados en 1965 (19), así como 9no. en 1966 (13).
-En 1958, sus 14 éxitos lo ubicaron 8vo.
-Fue sublíder en juegos completos en 1960 (14).

(Con documentación de Enciclopedias de las Grandes Ligas, Jorge Figueredo, Roberto González Echevarría, Baseball-Reference.com, Juan A. Martínez de Osaba y Goenaga, Peter Bjarkman, Roberto Llende, René Melo, Juan Antonio Camejo, Arnaldo Duarte, Fidel Concepción, Julián Díaz Díaz, Fernando Rodríguez Álvarez, Michael M. Oleksak, Eddy Martin, Elio Menéndez, Edel Casas, Jorge Alfonso, Miguel Ángel Masjuán, Carlos Pérez, Rodolfo R. Martínez de Osaba Amalfi, Guías del Béisbol Profesional Cubano, Mexicano y de Nicaragua, Carlos Castillo, Jesús Alberto Rubio, Jaime Cervantes, Marino Martínez, Rogelio A. Letusé La O, Ángel Torres, y otras fuentes)

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  • GGA dijo:

    GGA
    PUEDO ATESTIGUAR QUE TODO LO QUE SE DICE DE SU POPULARIDAD ES CIERTO PERO NO SOLO EN PINAR DEL RÍO SINO EN LA HABANA DONDE TENÍA MUCHAS FANÁTICAS Y ADMIRADORAS, INCLUSIVE LAS QUE ERAMOS DEL ALMENDAREZ.
    !OJALA VENGA A CUBA! LO RECIBIREMOS CON ALEGRÍA Y CARIÑOS.

  • JC dijo:

    Sus artículos son los mejores. Siga escribiendo para seguir disfrutando de tanta historia desconocida por nosotros los jóvenes sobre nuestro pasatiempo nacional.

    Es increible que de un pelotero de tanta calidad como este jamás se haya hablado en cuba que yo recuerde. Es un crimen cortar así nuestra historia del beisbol. Muchas gracias a usted maestro por mantener vivas y homenagear estas memorias tan importantes.

  • rommel blue dijo:

    que fotos esas sobre todo las que esta junto a williams y la de mantle y maris super , ese home runs de mantle camino casi 510 pies, lo conecto por los 370 del yankee stadium y la altura fue de 136 pies , gracias por estas cronicas maestro sobre el beisbol perdido de Cuba , gracias a usted y algunos mas se ha revivido el beisbol de nates de 1959 cuando tambien se defendian las cuatro letras a nivel internacional

  • NOLASCO dijo:

    Ya se me adelantó JC en su escrito al calificarlo a Ud de MAESTRO.
    Esa función asumida (en buena hora) por Ud, de resucitar las figuras, las hazañas y los valores del béisbol cubano anterior a la Revolución es muy digna de agradecimiento.
    Yo era niño cuando aquellos últimos campeonatos de la Liga Profesional Cubana y mi padre me llevaba al Estadio. Yo no tenía la idea de que estaba presenciando algo histórico.
    Gracias a Ud recuerdo a estas figuras y recuerdo también a mi padre.

  • PANCHO dijo:

    QUE LASRIMA QUE SEA TAN POCO COMENTADO SY TRABAJO.FELICIDADES

  • Bárbara Véliz de Armas dijo:

    En momentos de divulgación de la pelota, nunca leo sobre Inocencio Pérez, pelotero de la borangel en santa clara

  • Jesus dijo:

    que casualidad,ayer el padre mio me hablaba de este hombre,jamas lo habia oido mencionar,creo q fue de los pocos cubanos q brilló en las grandes,y de mi tierra….

  • Octaviano Roges dijo:

    Excelente articulo Pepito. Como siempre muy documentado y excelentemente escrito. Saludos a todos por casa Un abrazo
    Octa

  • FRANK PERAZA RAMOS dijo:

    Pedrito me entere q estuviste en Cuba y fuiste un momentico a Rio Seco hoy veo esa primera foto q te he enviado dos veces y no se si te llegaron o son de tu albun yo conservo muchas de estas en casa mi abuela tu tu me las dio, bueno un placer cuidate Frank.

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Juan A. Martínez de Osaba y Goenaga

Juan A. Martínez de Osaba y Goenaga

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