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Equidad, igualdad e igualitarismo

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A propósito del VII congreso del PCC

El debate acerca de la justicia social, la igualdad y el igualitarismo, ha sido, es y será algo permanente en la sociedad cubana y gozará de primera prioridad siempre que no se abandone la orientación socialista de la construcción social y económica.

No está de más recordar que el tema es asaz complejo y que apenas se pretende con este artículo participar en el intercambio de ideas, en el razonamiento colectivo.

En un trabajo publicado en el periódico Granma hace unos 20 años, el 19 de marzo de 1994, titulado Firmeza de principios y cambio de mentalidad, se plantea: “Las medidas económicas que se requieren para el funcionamiento cabal de este principio (se refiere al principio socialista que reza: “de cada cual según su capacidad, a cada cual según su trabajo”) reclaman a su vez un cambio de mentalidad. Su aplicación hace emerger desigualdades reales, ya que las capacidades, habilidades, inteligencia y laboriosidad de la gente son objetivamente diferentes, aun cuando existan oportunidades iguales para todos.” Y más adelante: “Todos no podemos recibir lo mismo tanto porque no habría cómo hacerlo, como porque si lo pretendiéramos ello conduciría al inmovilismo y a la ineficiencia  (…) Debemos fijar en nuestras conciencias que las circunstancias han cambiado radicalmente y que el modo en que debemos continuar los objetivos socialistas y comunistas deben adaptarse a la nueva situación.”[1]

Sean las circunstancias de mediados de la década de 1990, las de hoy ya adentrado el siglo XXI, como las futuras, el tema de la igualdad y de la justicia social,  debe ser objeto de sistemática atención.

La necesidad de esclarecer  el significado de los términos

En el debate sobre la igualdad social los contenidos adjudicados a los términos empleados son difusos. No pocas veces se identifica igualdad con igualitarismo, o equidad con igualdad. Por ejemplo, he leído la frase “trato equitativo” entendida como el enfoque que toma en cuenta el ámbito social y condiciones de existencia de cada individuo, lo que confunde en mi criterio su significado  con el de igualdad social.

La confusión de los términos, su carácter difuso, obedece a la cercanía de los contenidos que tratan, lo que obliga en primer lugar a la precisión de los significados que se tendrán en cuenta cuando se mencionen los conceptos de equidad, igualdad e igualitarismo. Y una vez aclarados los significados servirse desprejuiciadamente de ellos para el análisis.

El término equidad (equidad social), que se emplea hoy con mayor frecuencia en lugar del término igualdad (igualdad social), es un concepto que se ha tomado de la jurisprudencia, pertenece al terreno del derecho positivo, al significar originalmente el grado de discrecionalidad que tiene un juez para dictar sentencia en los marcos del ordenamiento jurídico real, existente y vigente en un determinado Estado, o sea, el derecho establecido, codificado.

En relación con los conceptos producidos en el terreno de la economía política en la época actual, la equidad social aparece efectivamente tomando distancia de la igualdad social en su contenido y significado ético y acercándolo a las normas del derecho. Desde el punto de vista de las realidades y el ideal, propongo aceptar la gradación siguiente: equidad, igualdad e igualitarismo.

Cuando se habla de distribuir equitativamente, el principio que rige es el de la equidad, es decir, de aquello a lo que hay, de últimas, derecho reconocido legalmente.[2] En un sentido significa igualdad, pero con los límites en la legalidad establecida, es igualdad en la aplicación de la equidad. De hecho cuando se profundiza en el origen etimológico del término en la lengua castellana, las raíces griegas refieren la equidad como un derivado de la igualdad, pero también existe otra interpretación vinculada a la raíz εικοσ que significa “razonable o justo”.

La distribución bajo el concepto de equidad no es contraria a la moral pública, antes bien responde a la moral predominante en la sociedad. Eso es precisamente lo que avistó Marx cuando hizo la crítica al programa de Gotha al referirse a la sociedad que enrumba por el camino socialista como una realidad emergente del capitalismo y mantiene en lo económico, así como en lo intelectual y lo moral el sello de esa sociedad.

Sin embargo, lo anterior no obsta para enfocar la igualdad social desde un punto de vista ético, como algo que está más allá de la equidad social y a lo que puede aspirarse cuando hay un consenso de la sociedad lo suficientemente consciente y amplio.

Fuera del debate acerca de los significados y evolución histórica del término, en la actualidad el concepto de distribución equitativa se refiere a lo que está regulado jurídicamente y lo que está regulado jurídicamente en materia económica son las relaciones económicas existentes. De modo que en este plano referiremos la equidad a los niveles de igualdad social que están jurídicamente codificados, a partir de las condiciones del desarrollo económico de la sociedad y de los entendidos prevalecientes, en particular la psicología y lógica del intercambio de equivalentes.

La equidad aparece en este enfoque como el principio que asegura que las aspiraciones a la igualdad no mermen la eficacia del esfuerzo productivo, dadas las actuales condiciones de la división social del trabajo, el desarrollo tecnológico y la prevaleciente psicología y lógica del intercambio de equivalentes.

Igualdad social es algo superior, tiene una carga no solo económica y jurídica, sino, y principalmente, ética. Cuando hablamos de igualdad estaremos refiriéndola a otros ámbitos de la actividad humana. Puede incluso verse como el ideal aceptable para el largo plazo en nuestra sociedad, lo que no quiere decir que no se pueda ejercer en los límites que la realidad impone y, como se dijo arriba, cuando se tiene el consenso.

En consecuencia, hablar de “igualdad social” requiere su enfoque global, que debe incluir lo ético, lo político, lo económico, lo cultural. Reducirla a su argumentación desde el metabolismo socioeconómico solamente es un vicio tecnicista.

El igualitarismo es la hipérbole de la igualdad. Y obviamente, como principio universal resulta infuncional en condiciones de la división social del trabajo actualmente existente y en construcción en la sociedad cubana, cuando el modelo económico en curso y para el futuro es el de una economía mixta con diferentes formas de propiedad sobre los medios de producción y servicios, y cuando predomina una psicología de intercambio de equivalentes. Ello no significa que no se puedan establecer algunas formas de distribución bajo un concepto igualitario, no solo por la carga de humanismo y justicia social que tengan, sin también por lo conveniente que resultarán para el desarrollo equilibrado y eficiente de la actividad social incluyendo naturalmente la económica.

El ejemplo de lo anterior lo tenemos en Cuba donde los niveles de educación y salud de la población constituyen una fortaleza fundamental para enfrontar los desafíos del desarrollo económico.

No olvidar el pasado[3]

En Cuba prerrevolucionaria existían algunas de estas vías de distribución que se sustraían a la lógica del mercado y se practicaban como modo de coadyuvar a la estabilidad social y al decurso “normal” del metabolismo socioeconómico vigente, sin que llegaran ni remotamente a cubrir las necesidades de la población. Pero ni siquiera aquellas vías de distribución quedaban totalmente protegidas, pues no pocas prestaciones (en el terreno de la educación y la salud pública, por ejemplo) se veían invadidas por las prácticas clientelares que reflejaban la lógica mercantil de modo más o menos directo.

Muy frecuentemente las familias quedaban huérfanas de apoyo para educar y proteger la salud de sus miembros, quedando como únicas responsables frente a una realidad que les resultaba hostil.

Por otra parte, y siguiendo con el ejemplo de la educación y de la salud pública, el predominio de la propiedad privada alcanzaba a estos sectores y con ello funcionaba en estas actividades básicas de la sociedad la lógica del intercambio de equivalentes. Como resultado las minorías pudientes tenían acceso a estos servicios pagados y los demás tenían que acudir a los públicos insuficientes y a menudo contaminados por el clientelismo.

La condición de país capitalista dependiente y subdesarrollado subordinaba la mayor parte del esfuerzo productivo de la sociedad a los intereses del capital estadounidense y de sus socios locales, mientras que los propietarios de los medios de producción y de servicios no vinculados a estos intereses controlaban los resultados de casi todo el esfuerzo productivo restante, si se exceptúa la economía natural y los trabajadores independientes, recibiendo así los restos del pastel económico del país.

Aquella sociedad generaba numerosas deformaciones estructurales: monocultivo, monoexportación, diferencias abismales entre la ciudad y el campo, infraestructura deficiente, profundas diferencias sociales que, a su vez, aprovechaban los políticos de turno, reduciendo aún más los derechos de los más pobres con el clientelismo y el abuso de poder.

Al cubano pobre y necesitado de entonces le resultaba muy difícil cuando no imposible ascender, mejorar en la propia escala social que pautaba el mercado capitalista dependiente del país. La movilidad social “hacia arriba” era lenta y tortuosa, predominaba la inercia cuando no el empeoramiento de la situación social de las mayorías. La tiranía batistiana resultó ser “la tapa al pomo” del entreguismo de la oligarquía criolla a los intereses de los EEUU.

En resumen, había en Cuba una minoría en posición social ventajosa y una mayoría presa del sistema con escasas posibilidades de mejorar sus condiciones de vida.

Las cifras a veces esgrimidas por algunos analistas sesgados acerca de la cantidad promedio de vehículos, televisores, transmisores de radio, etc. superior en la Cuba de entonces a la de muchos países de la región no puede ocultar la realidad de injusticia social que predominaba en el país.

Nada que no fuera ya explicado por Marx, cuando afirmaba en El Capital que el capitalismo –y más aún el subdesarrollado y dependiente- solo sabía desarrollar las tecnologías y los procesos productivos minando las fuentes originales de las riquezas: el ser humano y la naturaleza.

El principio que aportará la energía para mantener el rumbo socialista en Cuba, partirá de la realidad misma, de su constante esclarecimiento acerca del capitalismo que sufrimos y el que podríamos volver a sufrir si la sociedad deriva hacia el predominio en ella del mercado y de la propiedad privada. De regresar al predominio del mercado capitalista sobre nuestra sociedad, no se podrá esperar otra cosa como no sea la depauperación social, el deterioro del ecosistema y la pérdida de soberanía e independencia.

Ahí volvería indefectiblemente Cuba en los planos económico, social y finalmente político, si la sociedad a través del Estado revolucionario y de la participación social real no va solucionando paso a paso en función de mantener regulada la acción del mercado, las contradicciones entre la propiedad social y la privada, el mercado y la planificación, el interés individual y el interés social, el interés nacional y el del capital de las trasnacionales, contradicciones que pueden y deben convertirse en oportunidades para superar social y políticamente al mercado.

Obviamente, todas las políticas y acciones en general realizadas en esta dirección deben ser objeto del consenso de la sociedad, de ahí que sea tan importante la labor ideopolítica sistemática, capaz de resumir la inteligencia colectiva.

Si algo puede definir hoy a alguien en Cuba como revolucionario y como marxista, es la convicción de que se volverá a las condiciones del pasado si la ideología y la política no juegan su papel en la sociedad, en primer lugar orientando los cambios en el metabolismo socioeconómico.

Sobre el punto de partida actual

Primero despejar el tema desde lo económico

La economía mixta como concepto estructural y dimensión jurídica reconoce la diversidad de intereses en la actividad económica y, por tanto, una desigualdad económica que se suma a desigualdad de rendimientos individuales. En condiciones de una economía mixta es natural reconocer determinados tipos, magnitudes y niveles de desigualdad social.

La necesidad de reconocer la relación mercantil, que parte de la realidad de la psicología y lógica del intercambio de equivalentes, radica en el reconocimiento primero de su capacidad para contribuir a ordenar y hacer funcionar el metabolismo socioeconómico de la sociedad y, a partir de su ordenamiento, la posibilidad de regularlo subordinando su funcionamiento al mandato de la sociedad.

La consideración de que es imposible regular al mercado, es el reconocimiento de la eternidad del sistema capitalista con sus nefastas y catastróficas consecuencias sobre los seres humanos y la naturaleza.

La consideración de que ello es posible es el fundamento del camino socialista.

Esa capacidad debe ser vista como un complejo de acciones combinadas: regulaciones jurídicas, económicas, organizativas, ideológicas, políticas, culturales, comunicacionales. No se trata solamente de una justa y proporcionada política impositiva sobre todo tipo de actividad económica, sino de la integración de acciones en una misma dirección: regular el mercado, con la fortaleza fundamental del predominio de la propiedad social sobre los medios fundamentales de producción de bienes y servicios.

Pretender que puede alcanzarse la justicia social del socialismo desde la redistribución de lo que se recaude por impuestos procedentes de la actividad económica privada, y que por ello no hay que poner límites a esta propiedad, porque “si producen más habrá más para todos”, no solo es nuevamente un enfoque economicista, reducido, sino que supone que los fundamentos jurídicos y políticos del Estado socialista cubano no terminarán minados y finalmente destruidos, bajo el impulso del afán de lucro y la corrupción, tanto externos como internos.

Es una realidad que la crisis económica en Cuba no ha generado una crisis política, pero no es un cheque en blanco respaldado por un capital inagotable. Es preciso ubicar en perspectiva política los cambios económicos en curso. Ese pensamiento que postula: “resolver primero el tema económico y después ver lo político” contiene la ingenuidad de separar la economía de la política.

La única garantía de poder aspirar a mantener una orientación socialista de la economía radica en el predominio de la propiedad social sobre los medios fundamentales de producción y servicios, una legalidad que lo ampare y un Estado que la articule eficientemente, junto con una regulación colectiva de los trabajadores en cada unidad productiva o de servicios. Todo ello con el correlato ideológico de la actividad política y cultural que postule y promueva los valores humanistas del socialismo.[4]

Quiero recalcar que digo expresamente “garantía de poder aspirar”, ya que se necesita una capacidad organizativa y una vigilancia política anclada en la participación popular, porque no basta que predomine la propiedad social. Si predomina la privada, no hay posibilidades, pero si predomina la social no es automático que funcionará como miel sobre hojuelas el metabolismo socioeconómico socialista de modo eficiente.

Todo un entramado de formas organizativas diversas, normas legales, control político, vigilancia popular, serán indispensables. Pero sobre todo, control popular.

Sin un anclaje popular en cada lugar donde se generan las riquezas, en el que cobre real sentido la importancia social de la actividad económica y también la actividad sindical y política, donde se aprenda en la práctica a dirigir y a responsabilizarse colectivamente con las decisiones que deben tomarse con estricta observancia de las leyes, la actividad económica terminará gestionada con un sentido puramente técnico, administrativo, de ordeno y mando, burocrático y todo el edificio social terminaría manejado por una superestructura que dejará de mirar “hacia abajo”, hacia la sociedad, que mirará solo “a los lados” y “hacia arriba”, generándose una tecnocracia y una burocracia, que se alejarán cada vez más de los trabajadores, de quienes crean las riquezas, sustrayéndoles el derecho a representar al colectivo laboral ante la sociedad y a la sociedad ante el colectivo laboral.

Lo anterior no niega, sino presupone las estructuras necesarias de dirección, las responsabilidades individuales, las diferenciaciones en la remuneración en función de esas responsabilidades, pero regulada por el colectivo laboral en los marcos establecidos por la ley.

En la coyuntura actual y futura de la sociedad cubana no podrá llevarse adelante ningún proyecto de desarrollo que responda a los intereses de la nación, si no se hace más eficiente el papel del Estado, si no se mantiene la cohesión de la ciudadanía alrededor del poder político del pueblo trabajador, y si no se transfiere poder hacia las bases de la sociedad, sin por ello perder vitalidad en su cohesión. Lo anterior es lo que significa efectivamente la descentralización del poder, el empoderamiento real de los trabajadores.

El socialismo implica desarrollar las fuerzas productivas desde la auto-organización de los trabajadores y desarrollar la auto-organización de los trabajadores desde el desarrollo de las fuerzas productivas, dentro del principio de proteger la naturaleza y los seres humanos. La legalidad socialista debe encontrar el modo de codificar esta relación.

Sobre las otras dimensiones de la igualdad social

La sociedad es más que economía. Parece algo obvio, sin embargo, no pocos pretenden resolver los problemas sociales buscando soluciones económicas y olvidando las restantes variables. Es un tema que hemos discutido en otros trabajos[5].

Una de esas variables y forma de la igualdad social es la igualdad política de los cubanos. Ella es una de las dimensiones más efectivas que tiene el país, sin ser, ni mucho menos, lo mejor que puede y podrá hacerse. Esa igualdad política se asienta en última instancia en la igualdad económica que significa ser copropietarios colectivos de los medios fundamentales de producción y servicios y demás propiedades socializadas, pero en primer término es un fundamento jurídico político codificado por la ley, una expresión de la institucionalidad y ciudadanía cubanas, un derecho conquistado por la revolución socialista una ética consustancial al socialismo en Cuba.

La igualdad social es un concepto que incluye una serie de variables cuya influencia forma parte del bienestar, la satisfacción y la felicidad de los individuos, variables que rebasan la equidad. La igualdad social se refiere esencialmente a la igualdad ante la ley, la igualdad de oportunidades, el trato correcto, igual y sin discriminación, por motivo de sexo, género, etnia, raza, posición social, los derechos de participación en las decisiones, la libertad de palabra, la libertad de asociación.

No creo necesario abundar en porqué todo ello es posible en condiciones de existencia de un único partido en la sociedad cubana. Baste señalar que la existencia de múltiples partidos para nada es garantía de una real libertad de expresión y de asociación, que es lo generalizado en las democracias representativas del capitalismo, en las cuales se alinean detrás de intereses corporativos las diferentes formas de asociación política generadas o cooptadas por esos intereses, que amordazan y secuestran la democracia, violentan las leyes y su cumplimiento, manipulan la información y los medios de comunicación, impiden la justicia social.

A la vez, el pluralismo político, ese que permite todas las opiniones políticas no depende de si hay uno o más partidos, sino de si hay o no pluralismo político en la sociedad, si se ampara legalmente, si la libertad de expresarlo tiene espacio en la sociedad. Si lo que se dice tiene real valor para las decisiones trascendentales en el país. De ahí el llamado de Raúl a conquistar toda la democracia posible.

Todo ello también deberá ser objeto de discusión en el proceso de reconstrucción del consenso, urgente e imprescindible dado el grado avanzado de las decisiones en curso en materia económica y por su importancia política en la sociedad cubana.

La desaparición del conflicto Este – Oeste que influyó en los procesos sociales en el mundo entero con magnitudes y formas diferentes, dio lugar a la aparición de una conflictividad política mucho más compleja y difícil, pero a la vez también nos ha obligado a entendernos mejor a nosotros mismos, pasar balance de logros y carencias, quedarnos con lo más auténtico de nuestra experiencia social y política, y a proyectar nuestros análisis de modo más ágil  y con una responsabilidad mayor, dada la conciencia que tenemos hoy de las realidades y del valor de los principios.

La “cuadratura del círculo”

De nada vale “descubrir” y afirmar que la desigualdad es inevitable en la actualidad y en el futuro. Hay que definir dónde y en cuáles magnitudes está hoy esa desigualdad, cuán justificable es no solo económicamente, sino también jurídica y éticamente. Tampoco tiene sentido o utilidad alguna afirmar que esa desigualdad hay que minimizarla, que no se puede perder la orientación socialista hacia la igualdad social, todos esos planteamientos no pasarían de ser simplemente “declarativos”, actos de fe, posiciones que muchos compartimos, pero que no ofrecen enfoques útiles para encontrar las salidas.

Es cierto que no es sencilla la solución, sino muy compleja. De cara a los problemas del presente y a la proyección futura es preciso establecer criterios básicos y el modo de asegurarlos junto con toda la proyección de desarrollo de la sociedad porque, incluso compartiendo declarativamente esos criterios, pueden practicarse políticas contrarias totalmente a ellos.

Por tal razón hay llevar el debate hasta su concreción en postulados básicos que no deberían ser en ningún caso trasgredidos, los que deben mantenerse anclados en la nueva constitución del país y en las leyes, como límites a la búsqueda de rentabilidad y producción “a cualquier costo”.

Obviamente, la definición de esos postulados básicos no puede ser obra de un grupo de iluminados, sino que tiene que ser algo discutido con toda la población del país en un debate amplio, en el que tengan cabida todas las opiniones sea cual fuere su argumentación, que fomente del desarrollo de una subjetividad enriquecida y que termine expresando fielmente aquello que goza del mayor consenso de la sociedad.

Tal debate debería estar hace rato manifestándose en nuestros medios de comunicación, pero al menos es posible comenzarlo ya y debe procurarse que tenga el tiempo necesario para que madure en la conciencia de la sociedad, esto es de los trabajadores, las amas de casa, los jubilados, los estudiantes, los militantes del partido y de la juventud, las mujeres, los jóvenes, los dirigentes administrativos y políticos, las instituciones económicas, políticas, jurídicas, sociales y culturales, en fin la sociedad en su conjunto. Un asunto de tal envergadura requiere que se le trate como tal.

Concretar el debate

Obviamente los temas a incluir dependerán de cómo se enfoque su planteamiento. A continuación me referiré a algunos que considero no deben faltar.

El predominio de la propiedad privada es el predominio del capital sobre el trabajo y el predominio del mercado sobre la sociedad. En consecuencia, lo primero y fundamental es el establecimiento de límites a la propiedad privada. Si ello no se define, si se deja al arbitrio de las decisiones posteriores, se corre el peligro del crecimiento y empoderamiento del mercado y sus leyes en lugar de su limitación y regulación[6].

Algunas vías de distribución del producto social se deberán regir entonces por el concepto de equidad social, otras por el concepto de igualdad social y otras incluso por el concepto igualitario de la igualdad.

El debate debe reafirmar que la educación y la atención médica universal y gratuita y la seguridad social básica, deben formar parte de un área que debe conservarse en términos socialmente igualitarios.

Hay que incluir el enfoque de la política impositiva como un elemento universal inherente a toda actividad económica.

Naturalmente, hay que definir lo que debe entrar en el concepto de seguridad social básica.[7] La seguridad social básica se refiere no solo al pago de las jubilaciones, la protección de las personas con discapacidad, la protección de la maternidad, la protección laboral, los ancianos sin amparo filial, los grupos vulnerables, sino también a los subsidios que se consideren necesarios y posibles en el terreno del suministro de agua, de electricidad, de alimentos básicos, de las medicinas, etc. y a las formas de organizar y canalizar ese subsidio, donde el concepto de universalidad no significa  ni mucho menos uniformidad en las formas de realizarlo.

Hay que concretar el debate alrededor de los ejes fundamentales de la proyección socioeconómica de la sociedad cubana para los próximos años, en particular en lo referido a las políticas sociales.

Para terminar

El enfoque científico de la construcción socialista en la sociedad cubana no puede pretenderse acabado, ni completo. Justamente su carácter científico parte de reconocer su esencia inacabada e inexacta. De ahí también la necesidad de su sistemática reelaboración y junto con ella de la constante reconstrucción del consenso.

Los cambios que se producen y producirán en la sociedad como resultado de la política económica, del desarrollo del conocimiento, de las capacidades productivas, de la cultura, de las diferentes vías de comunicación, las transformaciones del entorno internacional, los desafíos que impone la naturaleza, y muchos otros factores influyentes, exigirán su expresión en la teoría, confirmando y extendiendo las prácticas positivas y desechando las negativas, siempre con la mirada puesta en alcanzar toda la justicia social posible.

El crecimiento económico que se espera con la ampliación de las relaciones mercantiles en la sociedad cubana debe ser en cada momento acompañado desde la ideología socialista y la política revolucionaria, para dejar atrás algo del capitalismo en cada paso hacia delante en materia de desarrollo económico y tecnológico, porque puede ocurrir que mañana el país produzca más, pero acabemos siendo menos humanistas, menos socialistas.

Notas


[1][1] Ver: Darío L. Machado Rodríguez, “Firmeza de principios y cambio de mentalidad”, Periódico Granma, 19 de Marzo de 1994, p.3.

[2] “Equidad”, según el “Diccionario del Español Moderno” de Martín Alonso, Editorial Aguilar, Madrid, 1982, p.434, significa en primera acepción: igualdad de ánimo, en segunda acepción: entereza, en tercera acepción: benignidad”, en cuarta acepción: justicia natural y en quinta y última acepción moderación en el precio de las cosas. Un diccionario de expresiones y términos jurídicos define la equidad así: “Es lo general dentro de lo especial. Se califica como fuente de derecho mediata. Se dice que es igualdad de ánimo; propensión a dejarse guiar o fallar por el sentimiento del deber o la conciencia…” Marzio Luis Pérez Echemendía y José Luis Arzola Fernández, “Expresiones y términos jurídicos”, Editorial Oriente, Santiago de Cuba, 2009, pp. 141-142-

[3] Quizá para muchos lectores lo que contiene este acápite sea innecesario por bien conocido. No obstante, y a riesgo de parecerles redundante, decidí incluirlo, sobre todo para quienes no tengan suficiente información y claridad acerca de cómo era la situación social anterior a 1959.

[4] “El socialismo es la única alternativa de aprovechar el lado constructivo de las relaciones mercantiles en una fase de desarrollo de las fuerzas productivas en la que nos es posible asegurar a todo el mundo todas sus necesidades, ni la sociedad como un todo está subjetivamente preparada para ello, al reducir sus consecuencias sociales materiales y espirituales negativas, destructivas. Y tal relación es posible solamente si se tiene el dominio sobre la propiedad.” Ver Darío L. Machado Rodríguez, “¿Es posible construir el socialismo en Cuba?”, segunda edición, Editorial Pueblo y Educación, La Habana, 2006, pp. 91-92.

[5] Ver: Darío Machado Rodríguez, “Economía…política, valga la redundancia”, Publicado en Rebelion el 2 de octubre de 2012.

[6] “La necesidad de que el Estado no pretenda organizarlo ni administrarlo todo, la obligada tendencia a la descentralización no se puede confundir con la obligación de privatizar. Ese signo de igualdad tiene un sesgo ideológico signado por una suerte de condición de “varita mágica” que se sigue otorgando por algunos al carácter privado de la propiedad y con ello al individualismo y a la competencia capitalista. (Ver: Darío L. Machado Rodríguez, “¿Es posible construir el socialismo en Cuba?, Op. Cit. p.140.).

[7] “En el socialismo, el criterio determinante para la distribución, fuera de la educación, la atención médica y la seguridad social básica, tiene que ser el aporte individual a la sociedad, es decir, la cantidad y calidad del trabajo que cada quien haga. De igual modo, la sociedad en su conjunto desarrollará sus capacidades y dispondrá de recursos y riquezas en dependencia de la capacidad y posibilidades de producción de sus integrantes.” (Ver: Darío L. Machado Rodríguez, “Firmeza de principios y cambio de mentalidad”, Periódico Granma, 19 de Marzo de 1994, p.3.).

Se han publicado 37 comentarios



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  • Henry dijo:

    todavia nos falta un poco para lograr la igualdad que queremos, sobre todo en el tema del genero

  • Blas Oscar Miranda dijo:

    Le confieso que me ha gustado mucho su artículo, no ha modo de comparación , pero si decirle que igualmente me ocurrrió con la mesa redonda efectuada en junio pasado sobre la”La burocracia , burocratismo”… Solo quiero destacar algo de lo que Ud., comenta. –de ahí que sea tan importante la labor ideopolítica sistemática, capaz de resumir la inteligencia colectiva–. Me pregunto ¿Hemos o estamos preparando a las nuevas generaciones en este importantísimo campo? Fuera de lo biológico, no entiendo el término metabólico usado, ya que el metabolismo puede ser constructivo o degradativo. Sé que el tema del burócrata pudiera no encajar, pero pienso debería estar presenta al tratar el tema que trate de nuestro socialismo futuro.

    • Villar dijo:

      De acuerdo con Blas Oscar, es el burocratismo una de las peores manifestaciones y uno de los más peligrosos enemigos de nuestro socialismo. Hay que aprovechar no solo la inteligencia colectiva sino al colectivo mismo, empoderarlo y darle participación en la toma de decisiones.

      • Blas Oscar Miranda dijo:

        Villar: comparto su criterio, desearía agregar que deben comenzarse desde los CDR, Sindicatos, FMC, en fin desde abajo a desenmascarar a auellos que se esconden detrás de un buró para frenar el desarrollo de nuestra sociedad socialista.

  • Ricardo Salazar Crespo dijo:

    Igualdad e igualitarismo.
    Formidable artículo el de Darío Machado. Toca un tema medular de la vida actual y futura de la sociedad cubana. Acerca del mismo intento exponer mis ideas con el lamento de la limitación de mi capacidad para lo que quisiera expresar. La igualdad está en el derecho del hombre a constituir su familia y a recibir, sean cual fueren su posición y características, lo que merece como ser humano sin que alguien por su poder económico se lo pueda quitar, prohibir o aventajar. En ese concepto están el derecho al empleo y a la seguridad social después de un período de contribución al desarrollo social con su trabajo, a recibir atención médica y a la enseñanza de forma gratuita, al disfrute de la educación física y el deporte, al disfrute de las creaciones culturales y a expresar sus potencialidades en esta área de la actividad humana; a la libre expresión sin muros, ataduras o prohibiciones, a la defensa de la naturaleza y la integridad y mejoramiento del medio ambiente sin que alguna empresa o dirigente se oponga por conveniencias productivas sin medir consecuencias futuras; en fin, a transitar por una vida como debe ser la de un ser humano al que se le eduque y exija el cumplimiento de los deberes fundamentales para su pleno desarrollo y su contribución hacia la sociedad.

    El igualitarismo ha servido para estancarnos, para inhibir el ímpetu o la mani-festación de potencialidades y para la libre expresión del talento. Recuerdo las bri-gadas para la construcción en que tanto jóvenes como viejos maestros ganaban lo mismo y mientras los de vergüenza cumplían con su trabajo, otros se recreaban y hasta se mofaban del que trabajaba. Los seres humanos son iguales y diferentes a la vez como expresión de su unidad y su diversidad; si un estudiante tiene menos talento o hace menos esfuerzo y es favorecido por el fraude, ese igualitarismo en como un veneno para su propio desarrollo y se expresa luego negativamente en la sociedad; si un docente imparte clases en un nivel más alto y con un programa más complejo y de más frecuencias semanales que otro y continúa ganando lo mismo, eso es expresión del igualitarismo; el que más rinde y está dotado de más capacidad y así su contri-bución es mayor y más importante, debe ganar más y alcanzar condiciones de vida acorde con su esfuerzo y su talento.
    Creo que en la sociedad socialista, si se permite el libre crecimiento de la pequeña propiedad y el Estado asume el control de las grandes empresas, tanto productivas directas como de servicios, de los bancos y de los planes que definen el desarrollo futuro del país, teniendo como divisa insuperable los dictados de la ciencia y la tecnología, con una aplicación recta y consecuente de la Ley, no hay por qué temer que el pulpo capitalista nos absorba.
    Prof. Ricardo Salazar Crespo
    Cascorro- Tel 87 8260.

  • Steinwald dijo:

    No he terminado de leer este artículo. A primera vista, lo que plantea es todo respaldable. Solo puedo añadir un par de cosas:

    Algunas de las medidas instaladas después del 2011, han beneficiado mayormente a las personas que más dinero tienen en Cuba, y por desgracia, no coinciden con la clase trabajadora de este país: acceso a hoteles, o posibilidad de comprar autos, por ejemplo, solo están al alcance de una exigua minoría que nada tiene que ver en muchos casos, con los que trabajamos en educación, salud, prensa, servicios públicos, ni siquiera a la mayoría de los cuentapropistas…especialmente la ley de venta de autos fue un puro desastre, cortando derechos y violando contratos, y solo favoreciendo a una exigua minoría en detrimento de quienes habían aportado a este país millones de doláres en misiones internacionalistas o prestando servicios en el exterior.

    La corrupción que existe actualmente A TODOS LOS NIVELES, en mayor o nivel grado, tiene parte de su origen en la incapacidad de hacer que el salario funcione como acicate para tener una existencia digna. Solo pocos sectores han recibido aumentos salariales, y en el nivel empresarial, la famosa “17· ha sido interpretada de formas muy dísimiles en diversos lugares, trayendo instastifacciones, violaciones de lo legislado y abusos. Solo recientemente se ha empezado a señalar estos errores.

    La inercia, la falta de control y disciplina, la ausencia del papel del PCC y la CTC en señalar estos errores, y dirigir la correcta implementación, ha sdo clave. Para no hablar de que en algunas provincias, la misma disciplina del presupuesto ha sido violada para poder ejecutar obras que si, son de impacto social, pero han sustraido recursos de otras áreas.

    En fin, que este VII Congreso del PCC, espero, como militante, que ponga puntos sobre ies, y sobre todo, que nadie más, nunca, ni siquiera un grupo, se arrogue el derecho de implementar medidas que dañan más de lo que benefician..y que tienen su costo político, como la ley de venta de autos…o la papa por la libre.

  • Ricardo Salazar Crespo dijo:

    El fomento de la pequeña propiedad privada no erosiona la igualdad sino que la potencia.

    El fomento de la pequeña propiedad privada no erosiona la igualdad y nos aleja del igualitarismo. Cada cual con su esfuerzo, su talento, sus posibilidades y su voluntad. Eso le permite al Estado socialista ocuparse con más eficiencia de la expresión de la igualdad para todos los ciudadanos de acuerdo a los preceptos de la Constitución y dedicarse con más eficiencia al control de los grandes planes de desarrollo, garantía y sostén de las posibilidades de igualdad para todos.

    Los pueblos pequeños que no tienen grandes industrias, por el efecto de las reales carencias económicas y la costumbre de la centralización excesiva, hoy son más afectados por el igualitarismo y se hallan más estancados al cerrarse centros laborales y perderse fuentes de empleo. Es de urgente necesidad el desarrollo y la aplicación de proyectos diseñados por las universidades locales con un enfoque histórico concreto, o sea, no recibir de arriba órdenes o planes de lo que se debe hacer, sino basarse en las potencialidades, las características y las necesidades de los territorios obedeciendo a la experiencia acumulada y a las tradiciones cimentadas. Cascorro, que es el territorio donde llevo residiendo 50 años, podría dar un salto cuantitativo y cualitativo en la aplicación de la igualdad si florecieran centros de trabajo que ya no existen o tienen una precaria expresión. Era tradicional, por ejemplo, la calidad de las botas que aquí se fabricaban, toda una familia había sentado cátedra en el oficio, igual que su tabaquería. La producción de cremitas de leche le ha dado fama y nombre a este pueblo. Sin embargo, es una muy pequeña fábrica artesanal que elabora el producto para los intereses de la Empresa Agropecuaria Rectángulo y muy raramente las consume la población. Una fábrica, perteneciente a la Industria Alimenticia, abastecida en su producto fundamental por cooperativas altamente productoras de leche de la localidad, contribuiría al florecimiento económico de esta comunidad. Su experiencia histórica alfarera desde el siglo XVII, con magníficas reservas de barro de probada calidad, podría centuplicar su producción, ampliando y modernizando su fábrica de materiales de la construcción. Se multiplicarían las ofertas de empleo y el disfrute de sus pobladores sería mayor.

    El auge del desarrollo económico es condición para la aplicación y el mantenimiento de la igualdad, y ésta constituir el núcleo supremo de la felicidad y la libertad de los ciudadanos.

    Prof. Ricardo Salazar Crespo.
    Cascorro. Tel 87 8260.

  • cubano de a pie dijo:

    No creo en la igualdad social, en la practica es imposible, unos trabajan mas que otros, unos reciben mas que otros, unos tienen mas familias que otros, intereses diferentes, gustos diferentes. Creo en el papel del estado para velar, ayudar, guiar y atender a las capaz mas fragiles o mas necesitadas de la sociedad, por eso frefiero un pais movido por leyes capitalistas con un gobierno socialista, SE PUEDE. Gracias Cubadebate

  • Elio Antonio dijo:

    Hola:-)

    ¿Qué decir de esta propuesta? Una vez más: ¡Excelente artículo!

    En el blog “Para Arreglar el Mundo” (http://elioantonio.cubava.cu/) hemos iniciado el debate —mejor dicho: continuamos el debate— al cual muy bien llama el periodista.

    Saludos;-)
    elioantonio.cubava.cu

    • Alden dijo:

      Elio uno se queda asombrado leyendo no solo Machado sino a Martínez Heredia, Toledo Sande y otros cubanos intelectuales. Estan denunciando cosas como si el Partido Comunista de Cuba estuviera en la oposición, denuncian cosas como si hubiera un gobierno capitalista en el poder.
      ¡Se queda uno asombrado!
      Dice Machado “Es una realidad que la crisis económica en Cuba no ha generado una crisis política”, mucho cuidado que esto no es eterno.
      Recomiendo a los lectores de este artículo y al propio autor del actual el artículo Darío Machado “Las reformas económicas en Cuba, los intelectuales contestatarios y la cuadratura del círculo” publicado por Rebelión en http://www.rebelion.org/noticia.php?id=183762

      • Sombrerero Loco dijo:

        No se ha generado una crisis politica porque la constitución tiene un acapite que plantea la identificación de cualquier persona que difiera de la ideologia establecida por el estado como una amenaza para la seguridad nacional, ademas que niega el derecho a huelgas y a la libre asociación politica y establece que el PCC es y será el unico partido en Cuba. Como nadie quiere verse en dicha situación las personas han optado por volverse apoliticas, debido a ello la crisis actual en cuanto a que nadie quiere ser cuadro, nadie quiere ser militante de la UJTC ni del PCC y la gran cantidad de personas abandonando dichas organizaciones. Por ello la crisis no es politica-económica sino apolitica-económica.

  • Crazy dijo:

    Por qué cuando voy a comprar un refresco,siempre me dicen:ESTÁN CALIENTE!!!!!Por qué cuando voy a la tienda hay que esperar pues están descargando mercancías?.Por qué cuando voy a la tienda no hay papel higienico o deterente en polvo?Por qué cuando voy a comprar café molido en El Escorial hay 1 solo molino funcionando,hay tremenda cola y NADIE soluciona ese problema.Por qué?Por qué? y por qués?En fin,aun hay mucho por luchar y resolver.

  • CarlosFARQ dijo:

    Este trabajo publicado pone nuevamente sobre la mesa un tema crucial en el devenir futuro de Cuba, si luchar por la equidad e igualdad sociales o si dejar la vida de nuestros compatriotas al libre albedrío de la salvaje Ley capitalista de la Oferta y la Demanda, lo cual incluso ha sido reiterado casi de esa misma forma y públicamente por prominentes figuras del CCPCC como respuesta a decisiones impopulares adoptadas.
    Ojalá el 7mo Congreso del PCC logre hacer cumplir el famoso Lineamiento Nro 2 de que no se permitiría CONCENTRAR la propiedad y que los medios fundamentales de producción serían controlados por el Estado como si ello garantizaría una sociedad socialista per sé.
    Sin dudas en los últimos años en Cuba se ha producido una enorme concentración de la propiedad en un minoritario número de personas, generalmente no productores socialistas sino PRIVADOS o no estatales, que se la han agenciado para enmascarar muy bien todo el proceso pues asombrosamente NUNCA han sido detectados, pero cuantos cubanos de a pie no saben que hay DUEÑOS de varios paladares, carros de venta de alimentos, taxis, hospedajes, casas, etc, etc y ello no se iba a permitir… ese sector económico es muy poderoso e influyente hoy en Cuba y sin dudas no va apostar por un socialismo con equidad ni igualdad social porque no les conviene, pero ahí están.
    Otra cosa importante, el que algo sea DEL ESTADO no implica que SEA DE SUS TRABAJADORES ni del pueblo, ni que trabajará con la visión puesta en construir una sociedad más justa y equitativa. Cuantas veces en los últimos años hemos visto malas decisiones e ineficiencia en las empresas o los servicios estatales al ser manipulados arbitrariamente por una casta de funcionarios ministeriales o de empresarios que están por encima de los trabajadores. Cuán PARTICIPATIVA es la discusión del Plan y el Presupuesto de las empresas estatales o de las ahora OSDE, dónde se definen las cifras, entre la masa de productores libres que laborarán en su creación o en los despachos de la capital del país, cuántas veces estas cifras pueden ser modificadas por los criterios de los de abajo, tanto para hacer menos como para hacer más o de una manera mejor? Cuantas veces se ha levantado la mano de un Delegado de Circunscripción del PP para objetar la distribución presupuestaria que RECIBE su municipalidad desde la provincia o a este otro nivel por la nación?. ¿Podemos construir la sociedad de que se habla con una economía DIRIGIDA por un grupo de personas que ni sienten ni padecen las insatisfacciones del ciudadano medio de Cuba?
    A qué directivo empresarial o del gobierno lo han emplazado por hacer inversiones ineficientes solo para cumplir Planes y no recibir críticas o efectistas para que parezca que la realidad mejora y evoluciona aunque solo sea efímeramente. Recorramos nuestras ciudades o empresas para ver cuánto recurso se ha malgastado por años SIN CONTAR CON EL PUEBLO, ese del cual decimos que es el poder, y nadie ha rendido cuentas por ello. Sí profesor Machado, ojalá el CONTROL POPULAR, los Sindicatos, la prensa y el PCC libren una batalla frontal y sin descanso contra toda la ineficiencia, la ineficacia y las malas acciones de muchas empresas estatales y muchos gobiernos, si eso no sucede el socialismo y la equidad social serían un eufemismo.
    Finalmente, ojalá estas reflexiones sirvan para no seguir agravando las desigualdades cada vez más crecientes en nuestra sociedad, donde los que la forman son seres humanos y no NÚMEROS estadísticos como dice Polito Ibañez en su canción y no terminemos borrando o eliminando el último bastión del igualitarismo cubano, nuestra Libreta de Abastecimientos Normados que a precio subsidiado permite que mis padres retirados como los de muchos puedan no tener que gastarse toda su jubilación en comprar los alimentos para subsistir, amén de que algunos tengan que venderla para mantener sus vicios por lo cara de la vida.
    Racionalizar escuelas, servicios médicos o prestaciones de la seguridad o asistencia social para hacer más eficiente nuestro presupuesto no puede hacerse matemáticamente porque ello afectará a PERSONAS, a seres humanos que quizás no puedan caminar hasta donde van a trasladarlos o pagar un medio privado para llegar allí. Vale la pena COBRAR sin igualitarismo el agua que cada familia consume como se hace con la electricidad o el teléfono pero para eso hay que asegurar que el agua llegue y no cobrar algo simbólico que ni siquiera garantiza el que te va a llegar ese servicio.
    En fin, hay muchas cosas que revisar, pero insisto, POR TODAS Y TODOS LOS CUBANOS, de manera abierta, transparente, democrática, para rectificar lo que sea necesario pero sin que nadie asuma ser dueño de la verdad, pues realmente, del 6to Congreso hacia acá los cambios planteados y soñados para beneficiar a TODOS se han concretado pocos y en el provenir inmediato si no mejoramos el tiro…

  • abelardo dijo:

    No se trata de oponerse al mercado (porque el mercado somos sus consumidores) sino de saber que areas sociales no deben ser sometidas a la logica univoca de la rentabilidad. Porque eficiencia demandan todos las espacios sociales, incluso los no lucrativos.

  • CarlosFARQ dijo:

    Algo que se me pasaba, PAGAR por su CAPACIDAD y RESULTADOS y VALOR AGREGADO de lo que ello signifique, basta ya de que trabajadores sin calificación apenas ganen más que un maestro o un profesional, por qué NO SE ACREDITAN A LOS TPCP que están haciendo miles de pesos gracias a la oferta y la demanda, por qué se coarta a los profesionales a que puedan tener ingresos por hacer lo que saben mejor hacer. Según los datos de la ONEI los sectores de servicios que aseguran la equidad o igualdad que el autor nos habla o los de la admón pública son LOS QUE MENOS GANAN EN CUBA y sin dudas la única excepción que son los de la Salud es por las divisas que por sus servicios en el extranjero percibe el país.
    Otra forma de EQUIDAD es que si soy profesor y no produzco BIENES TANGIBLES Y COMERCIALIZABLES por lo cual no pueden pagarme más, por qué no pueden venderme las cosas que necesito como a los militares a precios equivalentes con lo que devengo y no me obligan a ir a las TRD o al mercado libre donde todo está por encima de mi capacidad de compra.
    Lo del Desarrollo Local puede convertirse en una falacia si los OACE y las OSDE coartan todas las iniciativas que se generen en una municipalidad, somos el único país del mundo donde una Cooperativa la tiene que aprobar el Consejo de Ministros…
    Y finalmente no abogo por la privatización de todo como algunos aquí enuncian sino porque el Estado juegue el papel que le corresponde.

  • abelardo dijo:

    Por ademas, se requiere verdaderamente asumir la nueva mentalidad: hegemonia de la propiedad social no implica monopolio absoluto del estado, ni enemistad contra las pequeñas y medianas empresas. Aun se desconfia de las herramientas economicas, en vez de usarlas para el bienestar general.

  • Deoca dijo:

    Magistral y trascendental. Estudiaré con detenimiento sus planteamientos. Reflejan mis más profundos temores (y el de la gente muy revolucionaria y comprometida que me rodea) y caracterizan una realida que tiene que ser cambiada.
    El cambio de nuestra base económica era indispensable, existen aciertos importantes, pero también hay errores que hay que corregir de inmediato si no queremos perder nuestro socialismo. Si no aprovechamos el marco del próximo congreso del partido puede ser después muy tarde para rectificar.
    La corrupción se abre paso y los mecanismos sociales y el deseo de los individuos de enfrentarlos es cada vez menor. Muchas persona practicamente no participan y no creen que su participación es efectiva. Aunque en ley creamos los espacios para la participación, estos hoy prácticamente no existen. ?cuantos sistemas de pago han sido realmente discutidos y aprobados por los trabajdores?, ?quienes pueden participar eficazmente en la distribución del valor creado en las organizaciones?, ?por qué seguimos defendiendo que la oferta y la demanda, sin regulación alguna es la que va a desatar las fuerzas productivas?. ? por que no se rectifican cuestiones como lo anterior que son un clamor de la sociedad?. ?hasta cuando se mantedrá el desbalance entre el incrementaro del costo de la vida y el poder adquisitivo real de nuestros salarios?. ?hasta cuando se apostará al poder de resistencia de nuestro pueblo en tal sentido?. En la base ideológica existe una crisis que debemos reconocer y enfrentar.

  • elpidio valdes dijo:

    lo que determina el concepto de socialismo es la forma en que se destribuyan las riquezas y los bienes tangibles que produzcan la poblacion,, si ud tiene un sistema incluyente en el que participan todos y despues ud distribuye las ganancias de manera socialista priorizando los niños los ancianos y las capas sociales mas vulnerables ud tiene socialismo. ,para crear riquezas una nacion tiene que incluir a todos sus ciudadanos en este proceso como hizo el gobierno vietnamita con su poblacion., que le dio amplias oportunidades a su pueblo de participar en la creacion de las riquezas sin leyes absurdas y sin burocracias esteriles que frenan el desarrollo y limitan la capacidad de crear de los pueblos

    • Blas Oscar Miranda dijo:

      elpidio: considero es razonable su comentario y algo más: lo único que puede destruir nuestra revolución socialista es la burocracia.

  • elpidio valdes dijo:

    lo que determina socialismo es la forma en que los gobiernos distribuyen las riquezas creadas por el pueblo

    • Blas Oscar Miranda dijo:

      Los que dirigen los gobiernos son seres humanos y desgraciadamente muchos burocratizados, por lo que no siempre realizan una distribución acorde al tipo de sociedad.

  • YunRC dijo:

    Muy buen artículo, aunque ciertamente me agobiaron un poco los tecnicismos y palabras rebuscadas del periodista.
    Creo que el debate es válido y con seguridad es el debate por donde se debe comenzar en nuestra Cuba querida, hace tiempo que lo vengo diciendo, en busca de alcanzar una sociedad donde reine la igualdad social pasamos por mucho tiempo por el igualitarismo que propone situar a todos a un mismo nivel, a una diversidad de gustos, preferencias, intereses y metas individuales que solo han provocado que las fuentes para proveer esas metas, intereses, gustos y preferencias provengan de prácticas totalmente contrarias a los principios que precisamente nuestra revolución defiende.
    Concuerdo con varias de las opiniones y considero que solo se trata de definir e instrumentar qué cosas constituyen imprescindibles para todos los ciudadanos, derechos universales que no pueden verse cuestionados por tu origen humilde o de cuna de oro, por tu creencia religiosa o ideológica, por tu color de la piel o preferencia sexual.
    Cada vez son menos los que vivieron en el capitalismo de antaño y muchos solo miran el desarrollo y la fortuna de los que migran y regresan “victoriosos”, pero ojo que nuestro país tiene muchas cosas buenas y solo necesita “OPORTUNIDADES” para su capital humano, el problema es que entre tantos enredos ideológicos en busca de la igualdad social y todas las articulaciones en materia legal, jurídica, organizacional etc… hacen pensar en ocasiones que no es un deseo del estado el progreso de sus ciudadanos; contradiciendo el discurso de nuestros dirigentes y minando la confianza de sus ciudadanos a lo largo de más de 50 años. Atención a los que sueñan con renunciar al sueño, ustedes no saben cómo es el capitalismo, yo tampoco, pero algo sé y es que en su naturaleza está codificado dos cosas:
    1- Solo funciona bien en los países más desarrollados y aún así acarrea conductas y comportamientos sociales cuestionables y no favorece a todos, ciertamente ofrece oportunidades a las personas calificadas y ahí está la trampa, pues precisamente junto con la salud formarse es lo que más cuesta.

    2- Para que funcione bien en esos países el resto del mundo tiene que estar muy jodido (como lo están hoy), pues de ello se aprovechan de todo, hasta de basureros sirven las tierras pobres y arrasadas. Y todo además de una cuestión evidente es porque si todos consumiéramos como lo hacen los grandes necesitáramos unos cuantos planeta tierra.

    Si bien el socialismo de europa del este no era la solución, con seguridad el sistema capitalista tampoco es la respuesta. Está claro que se necesita encontrar un equilibrio entre la economía y las políticas sociales.

  • Reynaldo Feijoo dijo:

    Bravo Darío. Pienso que debemos debatir esos temas a todos los niveles. Conozco la sociedad capitalista actual y la vivo a diario y le confieso que no quiero eso para mi Cuba por muy desarrollada que pudiera ser. El costo político y social es inmenso. Muchas personas, en especial los jóvenes asocian capitalismo y desarrollo con bienes de consumo, eso es un error. El capitalismo es la antítesis de lo humano, es como dice la canción refiriéndose a la guerra “un monstruo grande y pisa fuerte toda la pobre inocencia de la gente” Los cubanos hasta ahora hemos dado la distribución y subsidios por hecho y derecho. Si se impusiera la lógica del capitalismo veríamos desaparecer eso de inmediato. Estimo que bajo ninguna circunstancia se deben privatizar la salud. la educación, el transporte, la defensa , los bancos y otros servicios básicos. Veo día a día como los dueños de grandes negocios, en especial los grandes distribuidores, hacen boicot a los productos para subir los precios y propiciar “golpes blandos”. Sé que algo así intentarán en Cuba a través de la flamante embajada de los USA en la Isla. De ocurrir eso prefiero volver a la génesis y demostrarles que Cuba sigue siendo una isla tanto en lo político como en lo económico y responder con toda la dureza revolucionaria de que somos capaces.

  • luis dijo:

    ya lo dijo nuestro general ,sin prisa pero sin pausa ,ya en el primer trimestre crecio nuestro PIB en unj 4,6 asi que para finales del año llegaremos al 6o7% y se veran los resultados

  • REBATA dijo:

    Como comentario está bien. Es un tema muy estudiado en la década del ‘80’. En su análisis se enmarca, en antecedentes de antes ó resientes al triunfo de la revolución, cuando dice “En Cuba prerrevolucionaria existían algunas de estas vías de distribución”, pero en realidad, debería ser con antecedentes en la década del ‘80’, Donde si se aplicaba el principio de a cada cual su capacidad y a cada cual según su trabajo.
    Para aplicar este principio se habían creado grupos salariales, según el oficio. Ejemplo Un electricista A instalador cobraba 187$, un electricista A de mantenimiento 137$ y un electricista A Montador 250$, un técnico medio transitaba hasta 231$ según su preparación y oficio. Un ingeniero grupo “9”, Transitaba desde 231$ hasta 265$, en la medida de su preparación técnico profesional u oficio y el administrador que trabaja con el no transitaba, pero ganaba 265$, así por tanto un ingeniero grupo “10”, ganaría desde 250$ hasta 285$ y uno grupo “11”, desde 265$ hasta 295$ si fuera grupo 13 llegaría a 325$ y así sucesivamente. Y porque y como se permitió que se perdiera eso.
    Lo primero fue que un inteligente en la década del 90 deicidio que ya los ingenieros no transitarían mas. Y por tanto si sabes bien y si no también pero cobras igual, y como es lógico, como tomaron para fijar el salario el primer tridente, entonces el administrador empezó a cobrar más, y es mas remunera ser jefe, que técnico, y ser jefe es más fácil que técnico, pues basta con saber mandar.
    Lo segundo, cuando la alta dirección del país decidió que había que subir el salario mínimo, a 225, algo bastante justo, entonces el mismo inteligente, decidió, una diferencia de casi 10$ entre los grupos salariales, por tanto ahora ya no se paga por oficio, aunque en cantidad de dinero parecería que en la década del 80, no era algo significativo, era mucho dinero, por la sencilla razón de que un par de zapatos Amadeo, que es de los mejorcitos, valía 28$ , un huevo 12Centavos, una libra de cerdo en pies 70 centavos, hoy con 10 $ se compran dos pizas, esa es la diferencia entre grupos salariales, dos pizas.
    Igualitarismo, no es una frase que indique algo digno, “La frase es justicia social si, igualitarismo no, porque el principio es, a cada cual según su capacidad y a cada cual según su trabajo”

  • JFRA dijo:

    FELICITACIONES . EN LA BATALLA QUE ESTAMOS LIBRANDO EN LA CONSTRUCCION DEL MODELO ECONOMICO Y JUNTO CON ELLO, LA DEFENSA DEL PROYECTO SOCIAL QUE NOS DISTINGUE EN EL PLANETA, NECESITAMOS TENER CLARIDAD DE ESTOS CONCEPTOS, DE IGUAL MANERA; COHERENCIA Y UN PENSAMIENTO INTEGRADOR.
    LA ECONOMIA, LA POLITICA Y LA IDEOLOGIA ESTAN INTRINSICAMENTE VINCULADAS.

    LA SOCIEDAD QUE DESARROLLAMOS ES SOCIALISTA, ESENCIALMENTE HUMANISTA Y LA MAS JUSTA CONOCIDA EN TODA LA HISTORIA DE LA HUMANIDAD, CONSCIENTE QUE ES PERFECTIBLE.
    PRESERVARLA, DEFENDERLA, FORTALECERLA SERA LA PRIORIDAD DE ESTOS TIEMPOS.

Se han publicado 37 comentarios



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Darío Machado Rodríguez

Darío Machado Rodríguez

Licenciado en Ciencias Políticas y Doctor en Ciencias Filosóficas. Preside la Cátedra de Periodismo de Investigación y es vicepresidente de la cátedra de Comunicación y Sociedad del Instituto Internacional de Periodismo José Martí.

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